Pues he aquí, C'EST FINI! este es el capi final de este pequeño relato de navidad. Quiero agradecer al grinch que inspiró la historia n.n

Por otra parte, gracias a todos los que me ayudaron en mi búsqueda de la Trilogía Milleniun! Con su ayuda ya estoy leyendo el segundo tomo! y tengo el tercero listo para leer también! arigato gosaimazu a todas por sus links e ideas varias! X3


Grinch. ¿Quién diablos es ese?

La niña le miró de reojo, antes de dejarse convencer. Avanzó un poco más hacia el shinobi y le ofreció su peluche. El ninja lo aceptó en silencio con una tierna sonrisa en su rostro. Sentía algo cálido en su pecho, que ni con todo el vocabulario del que era conocedor podría expresarlo.

-Qué lindo osito.

-Me imagino que has visto ositos más grandes y bonitos en el taller de Santa-dijo la niña estirando sus brazos cuán grandes pudo para hacer alusión al taller.

-No, este es al más lindo porque es tuyo-le contestó Shikamaru.

La niña se ruborizó ligeramente y le sonrió –ahora sí- abiertamente al Nara.

-De verdad eres un ayudante de Santa-y dicho esto, se le tiró encima a Shikamaru, abrazándolo.

La niña se tiró con todo el impulso, logrando que el shinobi perdiera su equilibrio de cuclillas. Cayó sobre su espalda, para que la niña no se golpeara. La abrazaba fuerte contra su pecho. Sentía unas fuertes ganas de llorar, pero no estaba triste. Sencillamente, el contacto tan puro con esa niña le hizo pensar en todo lo que se había quejado y maldecido ese día. No lloró, el momento no se lo permitía; en su lugar, llenó de besos la cabeza de la niña. Ella no le soltaba, su mayor sueño era saber que santa era real, y tener a un ayudante cerca de ella era la prueba definitiva; y lo mejor que le había pasado en su vida.

Temari veía en silencio desde detrás del árbol. Sentía una opresión fuerte en el pecho de ver a ese hombre con la niña, una completa desconocida, y como le había robado el corazón. Se sentía dichosa.

-¡Oye me tengo que ir a la cama! No quiero que mi regalo se convierta en carbón-dijo la niña preocupada.

-No te preocupes, te aseguro que seguirá siendo tú regalo-le dijo Shikamaru- pero tienes razón, deberías irte a dormir.

-¿Me arropas para dormir?

Shikamaru sintió como si el alma se le cayera. La voz de esa niña le estaba cavando hondo en los sesos.

-"Si podré ser idiota"-se pensó, antes de tenderle amistosamente la mano para que la niña se sujetara y le guiara hasta su cama.

Entornó su rostro en dirección a Temari, esta le asintió mientras le sonreía complacida. Se veía encantador de la mano de la niña.

La niña le llevó por la habitación justo enfrente de donde se hallaba él, pudo leer que se llamaba Kokoro. No pudo leer más que eso, además no quería.

La cama suya era una típica cama de hospital, con los bordes decorados con listones rosa. La niña le señaló la parte superior de la cama, indicándole que la alzara dado que le quedaba muy alta para ella. El Nara tomó a la niña entre sus brazos, la subió, removió las cobijas, la colocó con cuidado en su lugar y le puso encima las cobijas. La niña le veía feliz.

-Creo que ya es hora de que te duermas.

-Antes, nada más dime una cosa. ¿Qué es la Navidad?

Shikamaru se quedó sorprendido por la pregunta. Meditó su respuesta. 24 horas antes habría contestado que es una época particularmente buena para salir de paseo o vacacionar; o si lo prefieres pasar con tu familia e intercambiar regalos.

-Pues la navidad es algo aquí-dijo él, señalando el área de su corazón-donde sientes ese calor que te llena de felicidad aunque no sepas que es. Aunque estés con tu familia, con alguien que no conoces, o solo; si sientes ese calor, pues es navidad.

La niña oyó la respuesta completa y lo meditó un momento.

Luego, le sonrió a Shikamaru de una manera que solo creyó posible de su esposa. Esa sonrisa le quedó grabada en su cabeza por el resto de su vida.

-¡Lo Sabía! ¡Gracias ayudante de Santa! ¡Esta es la mejor navidad de todas!

Dicho esto, cerró sus ojitos y abrazó su peluche. Shikamaru le acarició la cabeza unos segundos. Adoraba a esa niña. Eran las 12am, era navidad.

Salió del cuarto y cerró la puerta. Temari estaba recostada justo a la pared contigua al cuarto. Le sonrió apenas el salió.

-Feliz navidad Nara.

-Feliz navidad-la tomó por la cintura y le beso con todo el amor que pudo-soy un idiota que no sabía nada, gracias a esa niña, ahora sé un poco más.

-Me ha encantado verte con esa pequeña, te veías fenomenal. Cuando tengamos los propios, así te verás.

-En tanto quiero seguir viniendo aquí.

-Como gustes.

Le tomó de la mano, era hora de irse a casa. Salieron del hospital sin prisa en medio de la noche.

De las sombras otra melena rubia salió. Temari giró su cabeza hacia ella y le hizo un disimulado gesto con la mano. Ino repitió lo mismo, y discretamente, miró la sonrisa que ahora reflejaba el rostro del Nara.