¡Hola! Sí, lo sé, me demoré un poquito más, pero estuve avanzando el otro fick :) espero que haberlo hecho un tantito más largo, lo recompense ^^Uu

Gracias a las chicas que me dejaron reviews, se los agradezco mil ¡son lo máximo! E, igualmente, a las que me pusieron en alertas y favoritos.


Edward.- Ehm… ¿qué están haciendo?

Emmett.- (bajito a Edward) Ayúdame. (Voz alta) Samantha está practicando acupuntura.

Samantha.- ¿Ya te relajaste, Emmett? *él le sonríe*

Emmett.- (voz chillona) Sí… (A Edward, bajito) Ayúdame…

Edward.- Samantha, tienes que poner el Disclaimer.

Samantha.- *hace un puchero* Pero estoy haciéndole acupuntura a Emmett, si no, no se va a relajar.

Emmett.- No te preocupes, lo entenderé.

Samantha.- Pero…

Edward.- Ve, ve.

Samantha.- *suspira* Está bien…

Edward.- (A Emmett, susurrando) ¡Corre! (se van)

Samantha.- (al público) Los personajes de esta historia, no son míos (ni siquiera Emmett) son de propiedad de S. M. yo los tomo prestados. *gira* Ya terminé… ¿chicos?


Capítulo 2

"Querida Carolina,

Me alegra mucho que estés bien, al igual que yo. Aunque, claro, en estos días he estado con bastante trabajo.

Claro que me acuerdo del chico, y si te gusta, no tienes por qué estar nerviosa, trata de tranquilizarte. Así todo te saldrá bien.

Suerte,

Santa"

-No me gusta- dije cruzándome de brazos.

-Al menos podrías se un poco más agradecido- me dijo Edward, le saqué la lengua.

-Gracias, no me gusta- dije, Edward rodó los ojos-. ¿Qué?- le pregunté-. Dije gracias.

-No me refería a eso.

-Es que no tiene el estilo Emmett- dije.

-Le podemos poner un oso en el decorado- propuso Alice.

-Es por ideas como esta que te adoro, pitufa.

Bueno, ahora que la carta estaba lista, tenía que entregarla.

-¿Y si mejor esperamos a que estén todas?

-Pero son muchas, Belly…- me quejé.

-Entonces apurémonos.

Cada uno tomó una carta y empezó a leerla.

-Awww…- murmuró Alice al cabo de un rato-. ¡Qué tierna!

-Léela, léela- le pidió Bella, la enana se aclaró la garganta.

-"Querido Santa"- dijo usando su tono de niña inocente- "En este año me he portado muy bien para que me traigas un regalito muy especial… ¿Sabes qué me haría muy feliz? ¡Un hermanito!"

-Awww- dijimos la castaña y yo, al unísono.

-¿Verdad que es adorable?- le volvió a aclarar la garganta-. "Ojalá me lo puedas traer pronto, mi mamá me ha dicho que hay una cigüeña que trae a los bebés, pero ésta se demora nueve meses, por eso es que te lo pido a ti. Quizá lo puedas hacer más rápido. Si me traes a mi hermanito(a), prometo ser siempre buena con él(o ella) y prestarle todos mis juguetes, hasta mis muñecas. Aunque si es hombre… no creo que quiera mis muñecas. Bueno, no importa… Te dejaré en la mesa un vaso de leche y unas galletitas que va a hacer mamá, espero que te gusten. Adiós, cuídate mucho... Madeleine."

-¡Qué ternura de niña!- exclamó Esme, desde la puerta.

-Casi se parece a mí- dijo la pitufa, Carlisle alzó una ceja, mientras abrazaba a Esme por la cintura.

-Ewww…- me quejé-. Sus cochinadas, arriba.

-Emmett, no estamos haciendo nada- dijo papá-. Nosotros no te decimos nada cuando tú y Rose… ya saben.

-Pero con nosotros es distinto.

-¿Por qué?

-Porque ustedes son los padres… no quieren traumarme de por vida ¿o sí?- los demás se carcajearon-. Ríanse, ríanse, que ya reiré yo cuando ustedes tengan que pagar mi psicólogo.

-Sí, sí, apuesto que terminas volviéndolo loco- dijo Edward, riendo.

-JA JA- dije sarcásticamente-. Muy gracioso hermanito… Bueno, voy a escribirle la carta.

"Querida Madeleine,

Tu carta me conmovió mucho, fue muy tierna. No te preocupes, yo te daré tu regalo, pero sí tendrás que esperar nueve meses, aunque no te preocupes si yo te lo hago saldrá mejor que si lo hace la cigüeña. Sólo tienes que enviarme a tu mamá y""

-EMMETT- gritaron Edward y Alice a mis espaldas.

-¿Qué?- pregunté.

-No puedes enviarle eso.

-¿Por qué no?- le pregunté a Edward.

-Porque la niña se va a traumar- dijo Alice, frunciendo el seño-. Lo he visto.

-Uh…- arrugué la hoja y la tiré al tacho-. ¿Estás se…?

-SIP- hice un puchero.

Me encogí de hombros y seguí leyendo cartas. Después de un rato, Bella bostezó, miré mi reloj ¿Por qué estaba tan cansada? Solo habían pasado diez horas… Cierto, ella era humana. Cuando Edward se fue a dejar a Bella a casa, Alice y yo nos quedamos en la casa, pues todos los demás habían salido.

-¿Dónde estará Jasper?- se preguntó Alice.

-Escondiéndose de una pitufa, seguro- dije, ella me fulminó con la mirada-. Me dijo que se había ido a cazar, pues tenía mucha sed y como te vio tan entretenida…

-Oh…

De repente su mirada se desenfocó y una sonrisa se plantó en su rostro.

-Emmett… la carta que tienes en la mano…

-Aún no la he leído- dije frunciendo el seño.

-Léela, léela- dijo rápidamente

-Espero que ya la leo…

"Estimado Santa…

Sé que soy grande como para hacerte cartas, pues ya me han dicho que más te dedicas a los niños… Pero igual espero que mi carta te llegue y que me des lo que te pido ¿sí?

No es mucho en realidad… Sólo quiero a Bella, Isabella Swan… Lo que pasa es que un maldito chupasangre la ha hechizado y temo por su seguridad. Yo la amo, juro que la cuidaré.

Mierda, ahí viene Billy, eso es todo Santa.

Te quiere mucho, Jacob Black".

-OH POR DIOS- dijo Alice, a mí lado, después de haber leído la carta.

Escuchamos la puerta del Volvo de Edward, cerrarse, antes de que emprendiera una carrera frenética al interior de la casa. Cuando entró a la sala, me arrancó la carta de la mano y empezó a leerla con los ojos abiertos como platos, luego su expresión cambió a una furiosa y luego rió.

-No lo puedo creer- me dijo Edward con la carta en la mano-, no se lo digas a Bella.

-¿Por qué?- pregunté haciendo un puchero.

-Porque me quiero embargar personalmente de esto…

-Pero…

-Te consigo el Jeep que querías, ¿trato?

-Trato- dije rápidamente, antes de que se retractara.

-Wow… No puedo creer que crea en Santa- dijo Alice antes de explotar en carcajadas, Edward y yo la secundamos.

-Pues créelo…- dijo Edward-. Qué sorpresa se va a llevar cuando encuentre debajo del árbol una muñeca inflable…

Continuamos riéndonos hasta que llegaron los demás, quienes también leyeron la carta. Su reacción fue la misma a la de nosotros.

-¿Verdad que es gracioso, Rose?- pregunté, ella me barrió con la mirada.

-No me hables, Emmett McCarty, yo aún sigo molesta contigo.

-Pero cariño…

Giró sobre sus talones y, después de un segundo, se esfumó. Hice un puchero… Sí que estaba muy molesta… Por suerte la duende me iba a ayudar.

A las cuatro de la madrugada, fui a ver un partido de baseball. Edward fue a ver a Bella dormida, en verdad no entendía por qué era tan interesante… ¿roncaba? Alice fue con Jasper al bosque, quién sabe para qué… Mi Rose se quedó en el cuarto y yo, solo, triste y abandonado… Pobre de mí, estaba solito.


Bah… estaba más que aburrido, ¿cuánto tiempo ha pasado desde que no estoy con Rose? Miré mi reloj… 32 horas… Rayos.

Edward vino a la casa para cambiarse y, luego, recoger a Bella. Era tonto, si ya estaba en su casa, ¿por qué venía a cambiarse y luego volvía? Mi celular sonó.

-Porque los vecinos podrían darse cuenta- me dijo el lee mentes, rodé los ojos.

-Claro, claro, y eso es muy importante ¿no?

-No sé por qué me molesto…- dijo antes de colgar.

¡Ja! Y encima malcriado… Habrase visto…

Cuando llegó Bella me acordé de la carta de Jacob. Ja, cada vez que me acordaba, me reía…

-Hola- dijo la chica tomate… uhm… chica tomate, "buen apodo, Emmett"

-Hola, Belly- saludé.

-¿Qué tal vas con las cartas?

-Bien- respondí, sonriendo-, hay unas muuuy interesantes…

-Oh, de ahí me las enseñas.

-Claro…

-¿Vamos a mi habitación?- preguntó Edward.

-Agh, no, qué asco, Edward- dije, tapándome los oídos.

-Emmett, le decía a Bella...

-Ehm... sí, por eso... esto… no hagan muchas cosas, eh…

-Emmett- dijo Bella, con los ojos como platos y las mejillas rojísimas-. Edward, ¿me podrías traer un vaso con agua?

-Sí, claro, ya vengo- respondió.

-Y, Bella, cuéntame ¿qué le ves a Edward?- ella se puso roja.

-Ehm… pues… yo… verás… Él es muy atento y lindo…

-Yo soy atento ¡y lindo!- dije-, y aún así, Rose se ha molestado conmigo.

-Ya se le pasará- suspiró.

-Eso espero, chica tomate, eso espero.

-No le digas así- me gruñó Edward

-Ay, Edward, no fastidies. Sé un buen hermano, como yo, y no fastidies.

-JA, ¿tú? ¿Un buen hermano?- preguntó Edward, fruncí el seño.

-Sí lo soy, ¿ya? Porque, si no lo fuera, ya le habría dicho a Bella que Jake le envió una carta a Santa pidiéndola a ella, Bella abrió los ojos desmesuradamente, y Edward me fulminó con la mirada.

-¿Una carta de quién?- chilló la humana, después de haberse atragantado con su vaso de agua.

-Ups…

-EMMETT- gritó Edward.

-Lo siento, lo siento, se me salió…

-¿Qué Jacob qué? ¿Y que pidió qué?- repitió la castaña.

-Emmett…- gruñó Edward, otra vez

-Edward, responde.

-Bueno… verás, amor…

-Estoy esperando- le dijo la castaña, golpeando el piso con su pie varias veces.

-Gracias, Emmett- me dijo mi hermanito. Luego a la castaña-. Cariño, ayer encontramos una carta… y, pues, era del chucho ese.

-Pidiéndote a ti- completé, Bella rodó los ojos.

-Nos sean exagerados no creo que…

-Léela- le dijo Edward-, si no me crees- le tendió la carta y ella la tomó.

Su cara era un mate de risa. Primero se sorprendió, luego frunció el seño y finalmente (porque en algún momento tenía que pasar) se puso roja.


¡Ja! La carta era de Jacob xD ¡ay! Me divertí mucho haciendo este capi, espero que les haya gustado.

A que la carta de Emmett para Madeleine merece un lindo review… :)

Nos leemos, cuídense

XOXO

Sammy