Capitulo 4

Passion

"...¿Que quiere que haga qué cosa?" -Preguntó Gold, tratando de asimilar lo que Winona, la directora de la Academia de Bellas Artes, acababa de pedirle.

"Por última vez: irás a presentarte la proxima semana a Golden High, e interpretaras la canción que te asigne Bertha." -Explicó Winona, por onceava vez. Exasperación destilando de cada palabra

"Entiendo todo hasta la parte de Golden High." -Murmuró el ojiambar, antes de acercarse al escritorio de la mujer.- "Con todo el respeto que usted se merece... ¡Esos tipos están locos!"

"Joven, le recuerdo a quien se dirige, mantenga el volumen de su voz a un nivel razonable." -Ordenó la directora, clavando su gélida mirada en ojos de Gold, haciendolo retroceder.- "Esta será la primera muestra de buena fé de nuestra Academia. Durante mucho tiempo, ha existido esta absurda tensión entre ambas instituciones, y ya es hora de darle fin."

"Señorita directora, pienselo bien." -Susurró Gold, con las manos cubriendo su rostro.- "En cuanto esos chicos me vean en el escenario... ¡Me van a linchar!"

"El problema no se solucionará si no damos el primer paso." -En otras palabras, le importa una mierda lo que me pase: pensó Gold. La mujer giró su silla para darle la espalda al muchacho.- "Puedes retirarte."

Y enmedio de gruñidos y maldiciones por lo bajo, Gold salió de la oficina de Winona.


"¿En Golden High?" -Preguntó Red, con el rostro totalmente pálido. Gold asintió freneticamente, escondiendo su rostro tras sus manos.

"...Te van a desmembrar." -Dijo Black, totalmente indiferente al problema de su compañero.- "Parte por parte."

"¡Si, ya se, gracias!" -Gritó el ojiambar.- "¿Cómo carajos piensa Winona que voy a tocar frente a 250 cabrones preparados para hacerme pedazos?"

"Pues no lo hagas." -Murmuró N, aburrido.

"No es una opción." -Explicó Red.- "Si es una orden de la directora misma, entonces no te puedes negar. O la pagarás caro."

"Gracias, primo. Se que siempre puedo contar contigo." -Gruñó molesto el ojiambar.- "¿Cómo es que no te ordenó a ti ir a presentarte a Golden High?"

"No cuestiono a Dios, solo le agradezco." -Bromeó Red, ante la desgracia de su pariente.

"Hey chicos." -Los DH se giraron a la fuente de la voz: Pearl.

"¿Donde diablos te haz metido el último par de días?" -Preguntó Gold, molesto.

"He estado ocupado con algo." -Explicó, señalando algo detrás de él: un chico, de cabello y ojos de un sombrío color azul.- "Chicos, él es Diamond."

"¡¿Diamond?" -Exclamaron Red y Gold, inmeditamente inspeccionando al susodicho de pies a cabeza.

"Tú... ¿Tú eres Diamond?" -Preguntó Gold, recorriendo cada centimetro de la anatomía del sonriente chico.- "¿El Diamond?" -El cocinero asintió, con su el rostro dibujado en una ingenua mueca de confusión. Gold soltó un suspiro y regresó a la banca.- "Que decepción."

"No seas así, Gold." -Le reprendió Red, antes de volver su mirada al chico.- "¿Qué edad tienes, Diamond?"

"Pueden llamarme Dia. Solo me llaman Diamond cuando- bueno, generalmente solo cuando meto la pata." -Dijo el cocinero.- "15, igual que Pearl."

"¿Conocían a Dia?" -Preguntó el rubio.

"Habiamos escuchado de un Diamond." -Exclamó Gold, resaltando la penultima palabra.- "Pero no creo que sea el mismo."

"El Diamond del que hablamos es una leyenda en la Academia." -Dijo Red, llamando la atención de todos.- "Al menos entre los músicos. Dicen que Diamond es el mejor percusionista que haya estudiado en la Academia."

"¿Percusionista?" -Preguntó Black, sin levantarse- sin siquiera tener la intención de levantarse del cesped.

"Si, ya sabes. Los instrumentos de percusión son los que golpeas para que suenen." -Explicó Gold.- "La leyenda dice que Diamond domina el 90% de todos los instrumentos de percusión conocidos."

"Bueno, yo solo lo he visto tocar la batería." -Murmuró Pearl, clavando su mirada en su amigo.- "Y las sartenes de su mamá cuando teniamos 7."

"Pues..." -Comenzó Dia, ante las miradas expectantes de los DH.- "Supongo que soy yo."

Un silencio espectral se apoderó del campo de béisbol, por varios minutos. Minutos en los cuales las mentes de Red y Gold solo podían pensar una cosa, pero solo Gold se atrevió finalmente a expresarla.

"¡No jodas!"


"¡Super-party, están invitados!" -Gritaba Whitney, mientras era seguida por su sequito a través de los pasillos de la Academia, repartiendo invitaciones a cuanta persona, según su criterio, fuese merecedora.- "Super-party, te quiero ahí. Super-party, te espero. Super-party, te invitó cuando vuelvas a nacer, ¡Loser!"

"No sabes las ganas que tengo de patearle su gran y operado trasero." -Gruñó Sapph, antes de cerrar de golpe la puerta de su casillero.- "Entonces, ¿Hará su famosa fiesta en Sketch?"

"S-Si." -Respondió Yellow, antes de emprender rumbo a la salida, acompañada de Sapphire.- "Apartó el restaurante hace un par de meses. Es buen negocio, según mi tío."

"¿Vamos a ir?" -Preguntó la chica salvaje, imaginandose ya la respuesta.- "Sería el colmo que le rentaras el lugar y todavía tuviese el descaro de no invitarte."

"Bueno..." -Titubeó la rubia, jugando con un mechón de su cabello, sintiendo como la mirada de su amiga cavaba un agujero en su sien.- "No dijo que no podía ir."

"Zorra." -Murmuró Sapphire por lo bajo.


"Y entonces, si X es igual a Y – 4 y Y es igual a Z + 4..." -Musitaba Crys, mordiendo el borrador al filo de su lapiz. Finalmente, dejó caer el lapiz sobre su pupitre, y de un feroz movimiento vertió todo objeto sobre la mesa en su mochila.- "Olvidalo, lo haré en casa."

"Gracias, llevo media hora esperando a que terminaras con eso." -Gruñó Silver, levantandose del suelo.- "Hacer tarea en la escuela es malo para la salud."

"¿Quién dice?"

"Bueno, solo para la tuya." -Crys gruñó en respuesta, y el pelirrojo le miró aburrido.- "Empiezo a pensar que Gold tiene razón en cuanto a ti. Si eres demasiado seria."

"¿Qué? Un momento." -Exclamó la ojiazul, sujetando a Silver por el cuello de su chaqueta, deteniendolo en sus cabales.- "¿Tu y ese engendro hablan de mi?" -Silver se maldecía a si mismo mentalmente en tantos niveles.

"Eh... ¿No?" -La gélida y afilada mirada de la chica podría haber atravesado un bloque de cemento.- "Un poco."

"¿Qué clase de cosas le dices de mi?" -Preguntó ella, apretando su agarre en el cuello del muchacho, acercando sus manos peligrosamente a su traquea.

"Solo lo que me pregunta."

"¡Silver!"

"Tu tambien hubieses cedido después de una hora de sus ténicas de persuación." -Se quejó el chico, alejandose de Crys.- "¿En realidad es algo tan malo?"

"Silver, lee mis labios." -Gruñó entre dientes, apuntando a su boca.- "No quiero tener nada que ver con ese tipo. ¡Na-Da!"

"Hola, Crys."

Ambos se giraron a la fuente del saludo. Al final del corredor, un muchacho se acercaba a paso lento, seguro y que lo hubiese visto pensaría que es un Artista, pero nada mas lejos de la verdad. Su nombre era Eusine, uno de los jovenes mas brillantes y prometedores de Golden High; viva prueba de que no todos en la institución eran barbajanes como Bruno y sus secuaces.

"Hola, Eusine." -Saludó la joven, alegremente, antes de dirigirle una mirada sugestiva a Silver.

"No jodas. Te esperé durante media hora, ¿Y ahora me vas a hacer ir solo." -La mirada perceveró, solo que ahora un poco de coraje fue agregado a la mezcla.- "Hasta mañana." -Se despidió el joven, gruñendo entre dientes.

"Entonces, ¿Necesitas algo?" -Preguntó ella, abrazando su mochila a su pecho.

"A decir verdad, quería saber si tienes planes para este fin de semana." -Murmuró el hombre, su voz vestida de confianza, seguridad y un ligero toque de seductor genérico.

"Nop, para nada. Ninguno." -Respondió Crys, sin embargo, las palabras salieron velozmente y una demasiado pegada a la otra. El rostro de la muchacha se enrojeció al darse cuenta del modo en que había respondido.- "No."


Muy bien, ahora las escaleras. Yellow nunca había sido muy vanidosa en cuanto a su estatura, pero cuando interfería con sus tareas diarias, resultaba molesto y frustrante, y esta era una de ellas. Había hecho un cartel para anunciar que cerrarían el restaurante el día de la fiesta de Whitney, y ahora tenía que colgarlo alto en la ventana.

6 peldaños serían suficientes, pensó ella. Sin embargo, aún no reunía la altura suficiente para colgarlo en el lugar designado por su tío. ¿Por qué tan alto? Porque según el hombre tenía que estar en un lugar que fuese accesible para todos, que todos pudiesen ver con facilidad.

Sobre las puntas de los pies, y Yellow aún no alcanzaba el lugar. Segundos, y varios gemidos de esfuerzo, después, sintió como un par de manos se posaban a ambos lados de su cintura, y una fuerza externa la empujaba suavemente hacía atrás.

"Permiteme hacerlo." -Dijo una voz suavemente, que ella reconoció al instante como la voz que pasaba la mitad de su día de autobus en autobus, cantando.

"G-Gracias." -Tartamudeó ella, con el rostro escondido tras un velo de cabello dorado, para disimular el sonrojo que se apoderaba de sus mejillas.

"No hay problema." -Dijo Red, entre risas, antes de subir la escalera completamente y colgar el cartel. Una sonrisa de satisfaccion enmarcó su rostro al haber realizado su tarea, y por instinto, sus manos entraron a los bolsillos de su pantalon.

El cambio de peso en la escalera la hizo ceder hacía atrás, con Red aún montado en ella.

"Ratas... ¡Ofh!"


"Un día..." -Murmuró Gold, con una mano sobre sus ojos.- "No puedes evitar romperte algo... ¡Solo por un maldito día!"

"Lo siento, fue mi culpa." -Murmuró Yellow, limpiando el raspón en el sonriente rostro de Red

"No fue tan grave." -Dijo el muchacho, entre risas.

"Red, fueron 2 metros y medio." -Le recordó Black

"Estoy vivo, ¿No?"

"Bueno ya. Sabemos que Red no puede dar dos pasos sin hacerse daño." -Exclamó Blue.- "A otra cosa, por favor."

"Cierto, Dia..." -Le llamó Yellow, sacando al peliazul de su letargico estado.- "Haz faltado a trabajar varios días, tuve que pedirle a Jacob que llenara tus ausencias."

"Si lo se. Lo siento, pero..." -Comenzó el muchacho, agachando el rostro.- "Como te dije, han pasado muchas cosas."

"Bueno, si lo que nos contaste mientras Capitan Moretón se encargaba del cartel era cierto..." -Comenzó Blue, antes de esbozar una sonrisa conspirativa.- "Se me ocurre el plan perfecto para que recuperes a tu novia."

"¿Qué tienes en mente?" -Preguntó el muchacho, acercandose a la castaña.

"¡La fiesta de Whitney!" -Exclamó Blue, obteniendo la atención de Sapph, Yellow y los béisbolistas.

"Eh, yo no pensaba ir." -Murmuró Red, haciendose acreedor de la mirada matadora de Blue.- "¿Eso afecta el plan?"

"No." -Respondió la muchacha, antes de revolver el cabello del joven.- "Pero iras de todas formas."

"No me han invitado, y dudo seriamente que lo hagan." -Susurró Dia.- "Después de todo, solo soy el cocinero."

"El plan se ocupa de todo eso, muchacho." -Declaró Blue solemnemente.- "Te lo explicaré todo a su tiempo pero antes... necesitamos darte un cambio de apariencia."

"¡Eeeeeeeeeeeeeeesperen!" -Gritó una voz desde la cocina. Segundos después, la puerta se abrió de golpe, con tanta fuerza que golpeó la pared y rebotó para cerrarse sola. En un parpadeo, el mesero de Sketch había aparecido en medio de la multitud.- "¡Yo lo hago, yo lo hago, yo lo hago!"

"Esta bien, esta bien." -Exclamó Blue, molesta, tratando de aplacar los chillidos de Ruby.- "Vamos."

Y así, Ruby tomó del brazo a Diamond y lo arrastró consigo fuera del restaurante, con Blue siguiendoles de cerca.

"...Blue acaba de llevarse a mis empleados." -Susurró Yellow.

"Bueno." -Exclamó Black, atrayendo consigo la atención de todos.- "Si no va a haber practica de béisbol, tengo cosas que hacer."

"Si, yo tambien." -Se excuso N, al tiempo en que ambos se levantaban de sus asientos y se abrían paso a la salida.- "Mañana- no me importa si te rompes una pierna. ¡Mañana practicamos!"

"¡Si, capitán!" -Bromeó Red, llevandose una mano a su adolorida frente, imitando un saludo militar.

"Yo también me voy." -Gruñó Gold.- "Tengo que arreglar un par de cosas con cierta mujer"

"¿Otra ves?"

"No es lo que piensas." -Murmuró el ojiambar a su primo, antes de salir del restaurante.

"¡Y yo..." -Exclamó Sapph, levantandose de su asiento.- "...Simplemente no quiero quedarme aquí!"

Y quedaron dos.

"Debo suponer que no abriras el restaurante hoy..." -Murmuró Red, mientras Yellow seguía parchando sus heridas.

"Puedo permitirles un día de descanso." -Dijo Yellow, refiriendose a sus empleados, mientras aplicaba un poco de alcohol sobre el raspón en la nariz de Red.

"¡Au!" -Exclamó el béisbolista. El chico se estremeció violentamente, haciendo tambalear a Yellow. La botella de alcohol se resbaló de manos de la rubia, sin embargo, Red se agachó para atraparla en el aire.

La serie de movimientos los habían acercado. De tal forma que ahora sus rostros estaban a pocos centimetros de distancia, las puntas de sus narices separadas por solo un aguijón de abeja, sus alientos contenidos en sus respectivos pulmones.

Ninguno de ellos se movió o dijo algo, hasta que una gota de sangre golpeó el suelo.

"Oh, rayos." -Murmuró Red, alejandose de la rubia. Un hilillo de sangre había bajado por su nariz desde el pequeño raspón, profundizado por el brusco movimiento de hace rato.- "Lo siento."

"No te preocupes." -Murmuró ella, acercandose de nuevo al muchacho para terminar de limpiar la herida.

Y así, Yellow se encargó de las heridas del chico en silencio, por el resto de la tarde.


Lo primero que haré al llegar a casa será dormir, pensó Black, mientras subía las escaleras rumbo a su apartamento. Sin embargo, algo lo detuvo a medio camino. Era... el sonido de alguien sollozando; el agudo sonido indicaba que era posiblemente una mujer.

El castaño subió mas a prisa, y unos segundos después, vislumbró entre la oscuridad de las escaleras a su vecina, sentada sobre uno de los peldaños, con la espalda recargada en la pared y brazos abrazando su pecho. Sus ojos vidriosos y rojizos indicaban que llevaba un buen rato en estas condiciones.

"White..." -Susurró el Dorado, apurandose a su lado.- "¿Qué sucedió?"

"Ch...Cheren." -Musitó ella. Black pudo sentir como su pecho se encendía en coraje, y sintió ganas de maldecir al novio de White hasta quedarse sin aliento, pero se contuvo.

"¿Qué te hizo?" -Preguntó el muchacho, abrazandola. Ella continuó derramando lagrimas sobre la chaqueta de él por unos segundos.

"No..." -Murmuró White, antes de alejarse de su vecino.- "No es asunto tuyo." -Black no pudo reprimir su expresión dolida.- "¡No, no quize decir eso! Me refiero... a que no quiero hacerlo asunto tuyo."

"Esta bien." -Murmuró el joven acariciando la mejilla de la Modelo con su pulgar.- "Somos amigos, ¿No?" -White le dedicó una genuina sonrisa detrás de sus lagrimas, y Black rió un poco antes de sentarse junto a ella y abrazarla de nuevo.- "¿Qué sucedió?"

"Él..." -Comenzó White, agachando el rostro.- "Quería... hacer cosas."

"¿Q-Qué tipo de cosas?" -Tartamudeó el chico. Sabía desde siempre que, cuando se trataba de estos temas, White era muy ingenua... Bueno, en todos los temas White era muy ingenua, pero para él, eso era parte de su encanto.

"Ya sabes..." -La chica levantó la mirada. Sus mejillas se habían tornado carmesí.- "...Cosas:"

"¡Oh, cosas!" -Exclamó Black, con falsa sorpresa. Nunca lograría que ella utilizara esas palabras.- "Y tu..."

"Por eso estoy aquí."

"No te obligó a nada, ¿O si?" -Preguntó el chico, dispuesto a salir corriendo a romperle la dentadura al sujeto. White soltó una corta y débil risa.

"No, Black... me fui antes de que algo malo pasara." -El castaño soltó un suspiro de alivio.- "Gracias por preocuparte por mi."

"Es lo que hago mejor." -Bromeó el chico, con una sonrisa el rostro. Ella se la devolvió y después se estiró para besarle la mejilla. Sin embargo, un impulso se apoderó del béisbolista, y cuando los labios de White abandonaban su mejilla, los de él viajaron velozmente hacía ellos, plantandole un fugaz y torpe beso.

Ambos se miraron sorprendidos, directo a los ojos del otro. Black no pensó en algo que pudiese arreglar su garrafal estúpidez, así que solo dijo lo primero que le vino a la mente.

"Y eso es lo segundo que hago mejor."


"No me gusta." -Exclamó Ruby por millonesima vez. Dia le dirigió una mirada que gritaba "No jodas" a los cuatro vientos, pero después su mirada viajó a la de Blue, y ella parecía concordar con el mesero.

"Me he probado cada camisa en esta tienda durante dos horas." -Se quejó Dia, mientras regresaba al probador.- "¿Por qué simplemente no uso algo de mi armario?"

"He visto tu ropa." -Dijo Ruby.- "¡Casi todas tus camisas son iguales!"

"Niño, deja de quejarte y date prisa. Se nos va la luz del sol." -Comandó Blue, desde su lugar junto a Ruby. Una vez mas, Dia salió del pequeño cubiculo, esta vez vistiendo una camisa de vestir de color azul, muy oscuro.- "Me gusta."

"Si, esta bien." -Bufó Ruby, sonando no muy convencido, pero satisfecho.- "Y ahora, el elemento final." -Susurró el chico. Buscó algo en su bolsillo mientras se acercaba a Dia, y en un veloz movimiento, puso algo en su rostro.

"¿Gafas?"

"Gafas oscuras." -Le corrigió Ruby.- "De esta manera, y con un par de arreglos mas, ni Platina te reconocerá."

"Muy bien, ahora avancemos a la siguiente fase del plan." -Ordenó Blue, caminando hasta ellos.- "Tenemos que meterte a esa fiesta."

"Eso será muy dificil. Nunca les he agradado a las amigas de Plat." -Explicó el cocinero, quitandose las gafas. Sin embargo, Ruby se las arrebato y se las puso de nuevo.

"Hacerte entrar a esa fiesta será mas sencillo de lo que piensas." -Dijo Blue.- "¿Qué tanto buen DJ eres?"


Muy bien, no había necesidad de alarmarse. Lo había hecho millones de veces, la canción no era tan complicada. Tomó una ultima bocanada de aire y la dejó salir, tranquilo. Se sentó frente al piano, en el lugar donde siempre se había sentido comodo, y sus manos se movieron por instinto hasta estar en posición.

La canción comenzaba suave, casi como una canción de cuna, una tonada que interpretarías para dormir a un bebé. Pero después aumentaba de ritmo, el tempo aceleraba, y el ojiambar presionaba teclas de tal forma que los sonidos se combinabas hasta formar una serenata angelical.

Una sonrisa agració sus labios. Era el mejor, nadie tenía que decirselo. No era engreído ni nada parecido, a decir verdad, fuera de su clase, nadie sabía que tocaba el piano. Pero, al interpretar este tipo de melodías, aquellas que transmiten tantos sentimientos, que pueden comunicar la pasión que el sentía por las cosas realmente importantes para él... no podía evitar sentirse genuinamente satisfecho.

Deseaba poder sentirse igual en cada ambito de su vida.

Era por eso que aspiraba a la perfección, a no fallar ni siquiera una nota, a no perder el ritmo, a no dejarse intimdar ni hacerse menos delante de nadie. Juro que nunca nadie lograría extinguir este calor en su alma que solo la música podía brindarle, nunca nadie lograría acallar su pasión.

La última nota fue tocada perfectamente, y dos segundos despues, Gold dejó salir un aliento que no sabía que contenía. Si pudo hacerlo frente a un auditorio vacío, podría hacerlo frente a una chusma enardecida.

Si, como no.

El sonido de una puerta cerrandose lo sacó de sus pensamientos, y su mirada viajó hasta el otro lado del auditorio, donde cierta jovencita le miraba sorprendida.

"¿Qué haces aquí?" -Fue lo primero que atinó a decir, mientras Crystal se acercaba al escenario, a paso lento.

"Yo..." -Musitó ella, completamente perpleja, mirando a Gold como si fuese un fenomeno o algo parecido.- "Me encontré a Sapphire en la calle y la acompañé hasta aquí porque se le olvidó algo..."

"Oh..." -Murmuró el pianista, levantandose del banquillo frente al instrumento.- "En fin, yo solo vine a practicar. Ya me voy a mi casa."

"Espera." -Le detuvo Crys, sujetando su mano. La mirada del chico viajó desde la delicada mano de la chica, hasta sus ojos azules.- "Eh... ¿Hace cuanto tocas el piano?"

"No lo sé." -Bufó Gold, pero ante la mirada espectante de Crys, suspiró. Y supo que no se la sacudiría tan fácil.- "Un par de años."

"Oh..." -Susurró ella.- "Yo creí que solo eras un aspirante a Lance Nite."

"De hecho..." -Comenzó Gold, antes de caer en cuenta.

Ella estaba hablando con él. Crystal, la engreída y super-seria chica estaba hablando con él. Con Gold, el chico golfo. Y ahora no podía evitar preguntarse, ¿Qué era lo asombroso en esto? ¿Por qué le había interesado hablar con esta chica? ¿Qué tenía esta de especial que no tuviesen las demás?

Roxanne era mas bonita, Candice era mas ardiente, Erika era mas fácil de manipular. ¿Por qué rayos se había tomado tantas molestias para hablar con una chica que ni siquiera está en su escuela?

Gold apretó su agarre en la mano de Crys, solo un poco, y la guió por los escalones hasta bajar del escenario, para después sentarse en uno de los tantos asientos vacíos en el auditorio.

"De hecho..." -Resumió Gold, sentandose junto a Crys.- "Yo no se cantar."

"Pero te escuché cantar en Sketch la otra vez." -Dijo ella, manteniendo su mirada curiosa sobre el Músico.

"Bueno..." -Murmuró el ojiambar. La explicación para esto sonaba mal en tantos niveles, y a pesar de haberlo explicado ya un par de veces, Gold no había encontrado la manera de no hacerlo sonar como un insulto.- "Suena mal, pero una persona que no sabe de música no distingue entre una buena voz y un buen cantante."

"¿A qué te refieres?" -Preguntó ella. Según lo que Silver le había contado, Crys era una chica lista, así que Gold no dudaba en que entendió. Esperaba un golpe, un grito, ese chillido tan caracteristico de las chicas con las que había salido. Pero nada. Solo le había preguntado como si de verdad le interesase el tema.

"Verás, hay dos cosas que hacen a un buen cantante." -Explicó el chico, contando con los dedos.- "La voz, que es algo que se tiene o no se tiene. Y la entonación, que es algo que se aprende y se ejercita. Uno debe tener ambas para poder referirse a si mismo como cantante. Yo no se entonar."

"Oh." -Fue lo único que dijo Crys, antes de que su mirada viajara al piano en el escenario.- "¿Tocas otros instrumentos?"

"Toco la guitarra, la flauta dulce, el bajo, la armónica, el acordeón, el violín, el organo, y por último, pero mas importante de todos..." -Gold saltó de su asiento y subió a toda prisa al escenario. Corrió hasta el piano y, desde detrás de este, sacó una guitarra reducida.- "El ukulele."

Una sonrisa se las arregló para subir hasta los labios de Crys. Quiza, solo quiza... él no era un chico tan malo.


Y aquí estaba de nuevo, bajo su árbol predilecto. Sin embargo esta vez, estaba en una misión. Había traído consigo al parque montones de viejos diarios y cuadernos, buscando solo dios sabe que cosa. Pudo hacer esto en su casa- de hecho era preferible, ya que si Blue se aparecía no terminaría nunca- , pero Green no era aficionado de pasar horas y horas metido en su habitación.

"Hola, Green." -Saludó Blue, llegando a su lugar bajo el árbol, como lo había hecho ya varias veces.

No era todos los días, pero ya era costumbre la espectativa de verla llegar cada tarde, así que cuando de hecho si aparecía, Green no se sorprendía.

"¿Qué haces?" -Preguntó ella, mirando al diario en las manos del muchacho por sobre su hombro. Sin embargo, el ojiverde lo cerró y lo puso en el suelo.

"No es asunto tuyo." -Dijo él simplemente. No se notaba molesto, ni fastidiado, solo... serio. Casi como si-

"¿Me estas ocultando algo?" -Preguntó la ojiazul, estirando el brazo para tomar el diario del suelo, sin embargo Green lo movió y lo metió a su mochila, junto con los demás.- "Hey, no es bueno ocultarle cosas a una dama como yo."

"Lo que yo haga, no tiene porque importarte a ti." -Gruñó Green, comenzando a perder la paciencia. Blue le miró de reojo por unos segundos, antes de levantarse del cesped.

"Pues fijate que no me interesa." -Dijo ella, de brazos cruzados, con un semblante sumamente encaprichado en el rostro. Green rodó los ojos y se levantó tambien, solo que él hizo un ademán para irse. Blue estiró su brazo y sujetó la mochila.- "Dejame ver qu-"

"¡Sueltala!" -Rugió el chico, causandole un escalofrío a Blue. Segundos después al parecer, Green se dio cuenta de lo que acababa de hacer, y desvio sus ojos de la mirada aterrada de la castaña.- "Tengo que irme."

"Espera." -Le detuvo ella una vez mas.- "Te quería invitar a una-"

"¿La fiesta de las Modelos? No gracias." -Musitó Green, en un apurado intento de salir de ahí cuanto antes.- "La única forma en que iría a una de esas fiestas, es atado, inconsciente y amoradazo."

"Tal vez te tome la palabra." -Bromeó ella, esbozando una timida sonrisa. Green rodó los ojos y soltó un suspiro.

"Niña odiosa."

Esas palabras activaron algo en la mente de Blue. En algún otro lugar había escuchado esa frase; esas palabras se las había dicho alguien mas. Esas palabras sonaban tan familiares, como si estuviese acostumbrada a que la llamaran así. Sin embargo, no recordaba a nadie que la hubiese llamado de tal forma.

Cuando regresó en si, Green ya se había marchado.

N/A: Como por 3 segundos, un par de reviews del capitulo anterior me ofendieron. Solo por 3 segundos. Mferchu dijo, y cito:

"Muy entretenida la historia me gusta más que tus otros fic's"

...Debo suponer que esta historia es mejor que las demás, o que las demas simplemente no son buenas? En fin. Pasemos a lo siguiente:

"PERO TUS FICS NO LE DAN PAROS CARDIACOS A MI CORAZONCITO EN CADA CAP ;O;!"

...Bastante claro, a mi parecer. Jajaja, no se preocupen, no me estoy quejando. Solo me parecieron un par de reviews interesantes. Gracias a Mferchu, Danyeda, Asu y Wolf por los reviews del capitulo anterior, y gracias a Mferchu por agregar la historia a favoritos.

Una cosa mas antes de irme. Publicaré en mi perfil la lista del Soundtrack de cada capitulo. No es como si no pudieran buscar la cancion de cada capitulo en internet, pero... bueno, paseense por mi perfil si quieren,

Ahora si, hasta el proximo capitulo.