¡Hola chicas! A menos de seis horas para que sean las doce lo pude acabar, el último capi, el siguiente será el epílogo. :( Trataré de publicarlo mañana mismo, haré todo lo posible.

Gracias a todas la chicas por los favoritos y las alertas. Igualmente, muchísimas gracias a las chicas que me dejaron un review. Las adoro ¡son lo máximo!

Bueno, no las aburro más con mi sentimentalismo... xD


Samantha.- No, no… El monstruo no… No me lleves... No... Quiero a mi oso… no, vete… *se levanta rápido*

Emmett.- ¿Qué pasó?

Samantha.- (gruñendo) Bella con sus malditas historias de terror...

Emmett.- Vuelve a dormir, yo te protejo del monstruo.

Samantha.- No, no, si no pongo el Disclaimer el monstruo me va a llevar. *él suspira*

Emmett.- Entonces, hazlo.

Samantha.- Los personajes de la historia no son míos *bosteza* son de S. M. *vuelve a bostezar* Hasta mañana.

Emmett.- Sueña con los ositos.


Capítulo 4

El regalo para Jake era fe-no-me-nal. Edward se había lucido… Ahora estaba tan orgulloso de mi pequeño saltamontes. El regalo estaba debajo de mi cama, pues Edward no se quería arriesgar a que Bella lo encontrara accidentalmente. Rosalie había encontrado el pequeño paquete ayer, así que había tenido que explicarle para qué era eso. Ella aceptó más que gustosa en permanecer callada y no comentar nada acerca de la broma, puesto que el chucho no era de su agrado. Aparte que apestaba, pero la pasaba haciendo bromas de rubias y, como algunas eran demasiado graciosas, yo reía…

Traducción: problemas con Rose.

Nos encontrábamos envolviendo los presentes para los niños. Sinceramente, esperaba que les gustaran.

-¿Cómo vamos a hacer la repartición?- preguntó Rosalie.

-No todos son de Washington. Hay diez de Oregón, siete de Idaho y cuatro de Montana- dijo Esme.

-Yo podría hacer los de Idaho y Montana- se ofreció Jazzy.

-Yo, los de Oregón- dijo Alice

Al final todos se habían repartido un terreno determinado. Edward estaba más que feliz porque le había tocado quedarse en esta zona.

Traducción: Iría a "La Push".

Traducción de la "Traducción": Le daría el regalo a Jacob.

Traducción de la 'Traducción de la "Traducción"': Se vengaría.

Traducción General: "Edward iría a La Push, le daría el regalo a Jacob y se vengaría" y "Yo soy un excelente traductor".

-De veras, Emmett, no soporto estar en la misma habitación que tú por más de diez minutos- dijo Edward parándose del sofá y yendo a quién sabe dónde.

Mi hermano podía ser más que aburrido a veces, pero en el fondo… muy, pero muy en el fondo, lo quería. Estaba más que feliz porque me había tocado darle el regalo a Madeleine y a otros diez niños.

Estábamos a pocos minutos de dejar la casa.

-Osito, nos vemos a las doce y media- me dijo Rose.

-Por supuesto, cariño, te tengo que dar tu regalo- comenté guiñándole el ojo, ella sonrió.

-Y yo a ti, el tuyo…- uhm… me moría por saber cuál era mi regalo.

Así, todos se despidieron de todos. Habíamos calculado que para las doce y media todos ya habríamos regresado a casa, dispuestos a celebrar y contar cómo nos había ido.

-Bueno, familia. Suerte a todos- dijo Carlisle.

Todos salimos de la casa al mismo tiempo con nuestra máxima velocidad. Debía darme prisa, primero tenía que darle un regalo a un chiquito malcriado que no me caía bien… ¿Por qué?

*Flashback*

-Emmett, mira esta carta- me dijo Bella.

"Querido Gordinflón,

Este año quiero que me regales: un auto de carreras, un camión de bomberos, un carro de policías, una moto, un balón de fútbol autografiado, un Nintendo, una batería, unas zapatillas pajas y… no sé, no se me ocurre qué más.

Bueno, mi hermana te manda saludos, no te hace carta porque no sabe escribir, duh…

Te diría que te quiero… pero no te conozco.

Adiós,

Receswinto."

-No le pienso dar nada- dije, cruzándome de brazos-. Yo no soy gordo.

*Fin del Flashback*

Primero, ¿quién se creía que era para pedir esa sarta de…? "Cálmate, Emmett" me dije.

Segundo, ¿Receswinto? ¿En serio…? Claro, nadie nunca tendría un nombre tan genial como el mío, pero… ¿Receswinto?

Tercero, ¡¿por qué no me quería? ¡Todo el mundo me quiere, todo el mundo adora al adorable Emmett!

Llegué a la casa del susodicho y entré a hurtadillas a la casa, por la puerta, ya que no había chimenea. Hubiera sido genial entrar por la chimenea. Saqué el paquete de regalos de… Receswinto. Me puse un puño en la boca para no empezar a carcajearme. Por mí le hubiera dado carbón…

Dejé los dos regalos y salí rápidamente de la casa al oír pasos. ¡Esto era genial! Mucho mejor que andar por los pasillos del instituto de noche, burlando al conserje.

Fui a la casa del siguiente niño e hice lo mismo unas nueve veces más. Siete de esas, encontré en la mesa un paquete de galletas y un vaso de leche… Por suerte había llevado una bolsa, Alice me indicó que pusiera allí esa clase de cosas, pues si los dejaba, quizá se sentirían mal. Y… ¡Puaj! Yo no pensaba comérmelo. Sabía a barro mezclado con plástico. No me pregunten cómo lo sé…

Finalmente me dirigía a la casa de Maddie. ¿Cómo sería? Uh… ¡Y tenía chimenea! Subí al techo con cuidado de no hacer ruido y me introduje por el hueco. Rayos, era un poquito angosto… Oh, oh… Me había atorado…

"¡Piensa rápido, Emmett!" Uhm… Tal vez si me movía un poco… Oh uf, sí, ya casi… Sólo un poco más… ¡Sí! Ya había bajado.

Saqué el último regalo de la bolsa y lo puse a los pies del árbol, que estaba muy bien decorado, por cierto.

-¡Qué linda casa!- exclamé.

-Gracias- dijo una vocecita detrás de mí. "¡Oh, oh!"

Giré lentamente para encararme con la persona que estaba atrás. Era una pequeña niña con cabellos dorado, rizado y piel pálida… ¡parecía una mini Rose! Ella debía ser Madeleine.

-HO HO HO- dije cuando no se me ocurrió nada más.

-¿Tú eres Santa?- preguntó la niña.

-Sí, pequeña- dije poniendo una voz grave-, soy yo.

-Eres muy guapo…- esta niña me caía muy bien, sí que tenía buen gusto.

-Gracias, gracias, lo sé. Tú eres Madeleine, ¿cierto?- ella asintió, sonriente.

-¿Me darás a mi hermanito o hermanita ahora?- sonreí, Alice era una genio, por suerte ella había averiguado que la madre de Maddie sí estaba embarazada, tenía un par de semanas por lo menos.

-Tendrás que esperar un poquito pero de todas maneras llegará, ¿está bien?

-Está bien- respondió.

-Muy bien, mientras tanto te he traído otros regalos.

-¿Otros regalos?- sus ojitos brillaban de la emoción ¡qué adorable!

-Sí, pero tienes que esperar hasta mañana- ella hizo un puchero tipo Alice-. Prométemelo- suspiró.

-Está bien, te lo prometo, pero…

-¿Pero?- pregunté.

-Te he dejado galletitas y leche en la mesa, me gustaría mucho, mucho que te los comieras- ¡Mierda!

-¿Qué?- pregunté con voz chillona.

-Por favor, debes tener hambre. Por favor…

-Pero yo no tengo…- juntó sus manitas e hizo un puchero-. Pero no… yo… es que… yo…

-Por favor…

Suspiré derrotado, esta chiquita era demasiado adorable, casi tanto como yo… Tomé una galleta y la olfateé sin que ella se diera cuenta. ¡Puaj! Sollocé un poco, ella seguía esperando. Mordí un pedazo pequeño…

-Qué asco- dije bajito.

-¿Qué?- preguntó mientras veía como temblaba su labio inferior-. Pero si yo… yo las hice especialmente… para ti- solté una maldición bajita, la había fregado.

-Oh, dulzura, no me refería a tus galletas- dije tratando de remediarlo.

-¿A no?- preguntó secándose una de las lágrimas que había derramado.

-Claro que no, están deliciosas- dije mientras mordía una y la pasaba casi sin masticarla "Vamos Emmett, tú puedes" Madeleine sonrió-. Deliciosas- repetí con la boca llena.

-En la cocina hay más, voy a por ellas.

-¡No!- dije rápidamente-. Digo… No, no es necesario, linda. Estoy satisfecho.

-Falta tu leche- dijo señalando el vaso "¿Por qué a mí?"

Tomé el vaso y me lo llevé a la boca, tratando de que la mueca que se formaba en mi rostro no fuera tan notoria. Cuando escuché unas risas sofocadas en la ventana, giré la cabeza… Mi familia entera se encontraba ahí, riéndose a mis expensas. ¡Maldición! Y Maddie continuaba mirándome.

-¿Está bien la leche?

-Sí, sí…- incliné el vaso y el líquido blanquecino cayó a mi boca. Acabé el vaso de golpe, no quería alargar más mi sufrimiento-. Bueno, es hora de irme- anuncié.

-Muchas gracias- me dijo ella, dándome un abrazo.

-Awww…- escuché a mi familia corear.

-Nos vemos, pequeña.

-Adiós, Santa. Te quiero mucho.


Awww… Este capi se me hizo muy adorable… Y cómico xD Pobre, Emm.

Espero que pasen unas muy, muy felices fiestas al lado de su familia y sus amigos :) Y que este Año Nuevo sea fantástico =)

Nos leemos en el epílogo.

¿Maddie obligando a comer las galletas a Emmett se merece un review? *-*

Bye, cuídense.

XOXO