La canción utilizada en este capitulo no me bla bla bla. Disponible en mi perfil.
Capitulo 7
Dime
Sus dedos entrelazados, los mechones alborotados de su cabello restregandose contra su rostro, ese intoxicante aroma a vainilla acariciando sus fosas nazales. Si, esto era algo a lo que podría acostumbrarse. Sus labios acariciaron cada centimetro del brazo de ella, desde la punta de los dedos, al ultimo hueso en su hombro, arrancandole un adormilado suspiro. Dios, era bueno.
"Buenos dias." -Murmuró él, recibiendo como respuesta un gruñido. La chica se revolvió en la cama hasta quedar de frente al muchacho, las inusuales orbes blancas de ella contrastaban contra las pupilas de ébano de él.- "¿Qué tal dormiste?"
"Muy bien, ¿Y tu?" -Black fingió pensar por un instante y luego chasqueó la lengua.
"Igual, pero los ronquidos de cierta persona me despertaban de vez en vez."
"Mentiroso, yo no ronco." -Reprochó White, a la vez que se levantaba de la cama. La castaña tomó sus zapatos del suelo y comenzó a ponerselos.
"Según quién, ¿Cheren?" -La razón tras esas palabras era dudosa. Black no sentía coraje, ni inseguridad, y si estaba bromeando, era de muy mal gusto.
"No quiero hablar de eso." -Musitó ella, mientras caminaba a la puerta. Al tocar su mano la perilla, por sobre su hombro pudo ver la mirada consternada de Black. Era ese tipo de expresiones que hace alguien cuando sabe que acaba de hacer o decir algo monumentalmente estúpido. White sonrió, regresó hasta donde yacía recostado su vecino, y plantó sus labios a los de él en un tierno, lento y tranquilo beso.- "No es tema de conversación para con mi nuevo novio."
A partir de eso, Black no supo nada mas. No se dio cuenta cuando White salió del cuarto, no le preocupo que su mamá la descubriera, no le preocupó lo que los padres de ella fueran a decirle. Solo resonaban en su mente esas palabras.
Su nuevo novio, ¡Cómo chingados no!
¿Qué era este dolor en su espalda? ¿Por qué estaba en la cocina? ¡¿Y quién estaba roncando? Su mente poco a poco fue respondiendo a sus preguntas, y al llegar a la última, su mirada viajó al apacible muchacho con la cabeza sobre su regazo. Red lucía tan tranquilo, que nadie se imaginaría que apenas hace unas horas estaba inhumanamente ebrio.
Casi por instinto, una traviesa mano viajó hasta la frente de él, y un pulgar aún mas atrevido acarició suavemente el rostro del ojirojo. Reaccionando al contacto, al parecer, Red soltó un suspiro y sus ojos comenzaron a abrirse. Lo primero que ambos hicieron al mirarse a los ojos, fue sonreir. Era una situación bastante peculiar, no podían negarlo, y valía cuando menos un par de carcajadas.
"¿Cómo te sientes?" -Preguntó Yellow, acariciando aún la frente de su amigo. Red estuvo a punto de responder, pero sus ojos se abrieron de golpe, y mas rápido de lo que pudieses decir Sudowoodo, ya estaba con la cabeza metida en el lavamanos, en uno de tantos efectos de la resaca.
"Mejor." -Musitó el béisbolista, levantando un pulgar por encima de su cabeza.
A cada paso que daba, el contenido en su estomago se agitaba como mar durante una tormenta... ¿Pero cómo? Sus pies no se estaban moviendo, no le estaba ordenando a sus pies que se movieran. ¿Cómo rayos caminaba sin dar pasos? Inhaló profundamente y una escencia inundó sus sentidos. Aroma a menta, como la de esa goma de mascar que cuesta lo mismo que una recarga a su celular.
Su mejilla se frotaba contra algo, era cedoso y algo puntiagudo. Era cabello, dedujó al abrir un poco los ojos y toparse con una mata de dicha materia justo en su cara. Era café.
Justo en ese instante, las imagenes de la noche anterior se agolparon en su mente, y no pudo evitar pegar un gemido de dolor. El movimiento cesó, y pudo percibir como la mata de cabello se movía.
"Despertaste." -Musitó el castaño. Todavía estaba oscuro, pero Blue no necesitaba verlo para saber que le estaba dedicando una mirada demasiado paternal para un chico de 17 años. Dios, ¿Por qué cada chico con el que tenía contacto sentía la necesidad de creerse su padre?
"Gracias por el dato, si no me dices no me hubiese dado cuenta." -Refunfuñó la ojiazul contra el cuello de Green, antes de que este reasumiera su caminata.
"¿Te divertiste?" -Mas que una pregunta, sonaba como- no, ¡Era una acusación! Green sabía que tenía resaca, y esta era su manera de echarselo en cara.
"No bebí alcohol, no se por qué estoy en este estado." -Green chasqueó la lengua y dejó salir un suspiro de superioridad.
"Claro, ¿Entonces me diras que te embriagaste con helado?"
"¿Acaso soy cuadrada, amarilla y vivo debajo del mar?" -Gruñó la ojiazul, antes de que una sonrisa se formara en su rostro.- "¿Quién diría que el rudo y misterioso Green se dignaría a hacer referencia a una pelicula para niños?"
"Parecía apropiado, ya que estoy tratando con una." -Blue bufó ante el comentario del chico.- "Deberías ser mas amable con el sujeto que te lleva en su espalda."
"Oh, vamos. Solo querías una excusa para poner tus manos sobre mi." -Como si la chica hubiese pronunciado una palabra mágica, las manos de Green abandonaron sus piernas, y como el agarre de Blue en el cuello del muchacho no era tan resistente, la chica cayó pesadamente al suelo, sobre su trasero, ni mas ni menos.- "¡Green!"
"Si tanto te preocupa donde pongo mis manos, puedes llegar a tu casa sola." -Gruñó Green, antes de meter sus manos a sus bolsillos y caminar despreocupadamente en dirección contraria. La muchacha se levantó como pudo y trató de correr tras su medio de transporte, pero en su estado, lo mas lejos que llegó fue a estamparse contra la señal de alto en la acera. Green le miró por sobre su hombro y soltó un suspiro de resignación.
"Niña odiosa."
El muchacho caminó hasta la tambaleante chica, la sujetó fuertemente de la cintura y se la montó en la espalda nuevamente, para continuar con su trayecto.
En ese momento, la adolorida, lenta y poco confiable mente de Blue recordó su misión fallida de la noche anterior; encontrar a Red había sido mucho mas dificil de lo que se hubiese imaginado. Ya hoy sería hora para obtener respuestas acerca del extraño muchacho cuyos brazos se aferraban a sus piernas. Su nariz aspiró mas de esa deliciosa escencia. Cualquiera creería que el aroma le haría revolver el estomago- cualquier cosa estaba lograndolo- pero no era así.
Ese suave olor a menta lograba, mas que nada, calmar sus sentidos y hacerle olvidar por un momento la sensación de un martillo golpeando su cabeza. Sin embargo, todos sus sentidos despertaron cuando Green se detuvo y la depositó sin miramientos en el suelo.
"Llegamos." -Anunció el castaño, antes de darse la vuelta en un ademán para irse.
"¿No me vas a acompañar hasta arriba?" -Green le lanzó una mirada penetrante por sobre su hombro, antes de resoplar.
"No soy tu niñero, Blue. No voy a estar ahí cada vez que decidas embriagarte hasta la inconsciencia." -Y dicho eso, el joven dio dos pasos, antes de que Blue le detuviera.
"Oye..." -¿Qué daño podría haber en preguntarle directamente si se habían conocido antes? Fuera del hecho de que si estaba equivocada quedaría como una completa idiota, no había mucho que perder... ¿Pero por qué arriesgarse? De cualquier forma, hablaría con Red esa tarde, o en su defecto- y gracias al dolor en su cabeza era muy probable- mañana en la academia.- "Nada, gracias por traerme."
Green le miró incredulo por unos segundos, antes de suspirar y caminar hasta perderse de vista.
"¡Que gran noche señores!" -Gritó Pearl, aterrizando en la banca donde los DH habían armado su pequeño campamento... en otras palabras, estaban regados alrededor de esta.- "¿O qué?"
"Totalmente." -Murmuró Black, con dos dedos haciendo presión en su sien derecha. Sabía que los tragos de la noche anterior pasarían a cobrarle factura.- "Me conseguí una hermosa novia."
"¡Ya, ya, ya!" -Exclamó Gold, manoteando en el aire.- "Probablemente esta del asco y tu solo la ves bien porque eres un mandilón de primera."
"No seas maldito, Gold." -Le reprendió su primo, tirado tras la banca.- "Es tu vecina, ¿Cierto?" -El castaño asintió energicamente, y después la mirada del mas adulto del grupo viajó hasta N.- "Pude ver que tu tambien saliste premiado."
"¿De qué hablas?" -Veamos por cuanto tiempo puede el Dorado fingir demencia... La mirada expectante de todo el equipo no ayudaba mucho.- "Carajo."
"Entonces tu y Gardenia..." -Tentó Red, sonriendo torpemente, sin embargo N bufó y le rehusó la mirada.
"No es lo que piensas, solo fue algo para pasar el rato." -Las palabras de N podrían haberle helado las entrañas a un volcán; siempre había sabido expresarse de una forma gélida y espectral.- "Lo último que quiero es a una tonta aspirante a modelo colgada de mi."
"Lo que tienes que hacer es conseguirte una chica que te guíe por buen camino." -Se expresó Pearl, rodeando el cuello de N con su brazo, tomando demasiada confianza para el gusto del chico.- "Tal vez así se te quite lo promiscuo."
"Vete al diablo."
"Uy, que genio." -Bromeó Gold, ganando risas de mas de uno de los presentes. Sin embargo, su mirada de ojos ambar viajó hasta el mas reciente miembro del equipo.- "¿Te sientes bien? Haz estado muy callado."
"El plan de Blue no funcionó." -Explicó Dia, antes de lanzarse a la hierba.- "Perdí a Platina para siempre."
"Oh, animate." -Exclamó Gold, golpeando el pecho del peliazul con la palma de su mano.- "Peces sobran en el mar."
"Si lo sabras tu, que ya te pescaste a casi todos." -Comentó Black, y no pasó mucho tiempo para que se desatara el coro de "Uhhh" por parte de los integrantes del equipo.- "Si sales de pesca todos los dias, y regresas con un costal lleno, es obvio que dejaras a algunos sin comer."
"Dejemos las metaforas de pescados, ¿Quieren?" -Bufó el chico, desviando su mirada furiosa al horizonte.
"Por lo visto anoche regresaste del mar con las manos vacías." -Inquirió Red, ignorando la petición de su primo y ganandose una asesina mirada de su parte.- "Estuviste toda la noche sentado con esa chica- creo que se llama Crystal. Y no recuerdo haberte visto cerca de ninguna otra."
"Lo que yo haga o deje de hacer no es asunto suyo." -Espetó molesto, antes de ponerse de pie y tomar su bate del suelo.- "¿Vamos a jugar o nos quedaremos aquí sentados toda la tarde?"
"¡Niño princesa, dame otro!" -Joder, ¿Acaso no podía hacerse sandwiches ella misma en su casa?, pensó Ruby. Ya era el cuarto emparedado que le traía a la Chica Salvaje- apodo que tan cariñosamente le había otorgado-, y por solo-dios-sabe-que-motivo, siempre que se le acercaba, tenía esta mirada molesta en sus ojos.
Casi como si le fuera a morder la mano.
"Aquí tienes." -Musitó Ruby, entregandole de nueva cuenta un emparedado, recargado a mas no poder, si cabía decir. Sapphire le lanzó una mirada que podría haber hecho estremecer a Chuck Norris, antes de comenzar a devorar su emparedado.- "¿Puedo preguntar-"
"¡¿Qué quieres, niña?" -Gritó ella, con muestras de cada ingrediente utilizado dispersas por su rostro. El grito le estremeció de tal forma que Ruby soltó su libreta y cayó al suelo.- "Dios, eres un inutil."
"¿Qué diablos te pasa conmigo?" -Preguntó el ojirojo, ahora un poco mas subido de tono, mientras se arrodillaba para recoger su libreta.- "¿Qué te he hecho para que me trates así?" -Sapph chasqueó la lengua y se giró, dandole la espalda al mesero para reasumir su merienda.
"Nada." -Musitó, sin embargo su voz era amortiguada por el pan en su boca.- "¿Por qué no te vas a besar con tu novio o algo? Dejame en paz."
"Wow, que madura y cuanta originalidad." -Bufó Ruby. El chico caminó hasta el siguiente banquillo, junto al de la castaña, y le escaneó con la mirada mientras comía.- "No me ire de aquí hasta que me digas cúal es tu asunto conmigo."
"Vete al diablo."
"Escucha, cualquiera que sea el problema, no hay necesidad de ser tan hostil." -Sapphire dejó de comer por un instante, pero seguía rehusandole la mirada al muchacho.- "Quiero que-"
"¡Callate!" -Sus ojos se clavaban en los de él de tal forma que podría estallar en llamas en cualquier momento.- "¡Dios, se hombre! No todo se puede solucionar hablando, pedazo de marica."
"Oye, no hay nece-"
"¡Cierra la boca!" -Los puños de Sapph se impactaron en la barra, derramando un vaso de refresco sobre ella. El argumento había ganado buena audiencia, y ahora todo el restaurante se había girado para verlos.- "¿Sabes cúal es mi problema contigo? ¡Eres una niña con pene y te encanta!" -El sonrojo no se hizo esperar en el rostro de Ruby.- "¡Sabemos que eres gay, pero aún así te esfuerzas en restregarselo en la cara a todos!"
"¿E-Es enserio?" -Ruby le miraba sorprendido. Bueno, mas bien en shock. A oídos de Sapph, sus palabras sonaron tan estúpidas que tuvo que morderse la lengua para no golpearlo en ese instante.- "...¿En verdad crees que soy gay?" -Oh, excelente. ¡Todavía tiene el descaro de negarlo!, pensó Sapph.
"¡Ya cortala, todo mundo lo sabe!"
"No soy gay." -La mirada de Ruby había pasado de sorprendida a totalmente aterrada. Miraba a Sapphire como si fuese un monstruo o algo parecido.- "Por qué-"
"Deja el teatro, todos lo saben y a nadie le importa una mierda." -Espetó Sapph, antes de ponerse de pie y hacer ademán de irse, sin embargo Ruby se levantó y la sujetó del brazo.- "¡Sueltame!"
"¿Es enserio? ¿Todos creen que soy gay?" -Ahora era el turno de Sapph de sorprenderse. Si estaba actuando, era muy convincente.- "¿Por qué?" -La ojiazul quedó completamente muda. Tal vez se había equivocado.
Ruby comenzó a respirar agitadamente, y su mirada aterrada se paseó por el restaurante entero. Todos los presentes le miraban extrañados... Joder, era cierto. Sin pensarlo dos veces, Ruby se asomó por la ventanilla hacía la cocina.
"Jacob, ¡Jacob!" -Gritó desesperadamente, llamando la atención del cocinero en turno.- "¿Soy gay?" -El muchacho le miró genuinamente extrañado por unos minutos, con la quijada un poco caída.
"¿Es una de esas preguntas retoricas?"
Ruby se alejó de la ventanilla y ahora se dirigió a Yellow. La pequeña rubiecilla le miraba preocupada, y con buena razón; el mesero lucía como si fuese a darle un paro cardiaco, o algo parecido.
"Yelow- ¡Yellow! ¿Crees que soy gay?" -La dueña del restaurante no pudo hacer nada mas que mirarle fijamente. No podía mentirle, ella como todos los demás llegó a creerlo.
El muchacho, incredulo, salió de detrás de la barra y comenzó a caminar de un lado para otro, con las manos sobre su cabeza, estrujando su gorro, respirando agitadamente, casi jadeando. Soltó un gruñido casi bestial y, sin pensarlo mucho, se montó sobre la barra.
"¡Todo el que piense que soy gay levante la mano!" -Ordenó el muchacho. Todos los presentes se miraron entre si, extrañados, pero lentamente comenzaron a levantarse las manos...
Todas y cada una de ellas.
"No... ¡No, no, no!" -Mascullaba el chico, caminando a lo largo de la barra, de ida y de regreso.- "¡Son una mierda!" -Gritó Ruby, asustando a mas de uno.- "¿Quién carajo se creen para juzgarme? ¡Ninguno de ustedes me conoce y sin embargo ya se formaron una opinión de mi!"
"Esta bien, a nadie le molesta que seas gay." -Se escuchó comentar a alguien, sin embargo esto solo logró molestar mas al ojirojo.
"¡No soy un jodido maricón, mierda!" -Rugió el muchacho, pisando con fuerza la barra.- "¡Les aseguro que soy el doble de hombre que muchos de los imbeciles aquí presentes!"
"Oye-"
"¡Cierra la boca!" -Gritó de nuevo, silenciando a un desconocido. Una sonrisa sadica se formó en su rostro, y de sus labios se escapó una corta y superficial carcajada.- "Montón de gusanos prejuiciosos... Ya verán." -Murmuró para si mismo, antes de saltar de la barra al suelo. Su mirada alterada se posó en la persona mas cercana a él: Sapphire.
Sin pensarlo dos veces, caminó hasta ella, sujetó sus manos y la impactó de espaldas a la pared mas cercana. La chica abrió la boca, dispuesta para protestar, pero en vez de que salieran gritos o palabras, algo se adentró. Tardó un poco en reaccionar y darse cuenta de lo que estaba sucediendo.
Ruby la tenía acorralada contra una pared, sus labios aprisionaban a los suyos y su lengua acariciaba cada centimetro de su boca, al mismo tiempo que las manos del muchacho viajaban a lo largo y ancho de su cuerpo. Ni una curva, ni un centimetro de piel fue descuidado por los dedos del muchacho mientras la acariciaba bruscamente y sin miramientos, sin importarle que un par de botones de su blusa volaron, o que se propasó demasiado al acariciar directamente la piel de su espalda.
Finalmente, Ruby se separó de ella, con la misma brusquedad con la que la había atacado. Sin dignarse a ver a Sapph, se giró a la multitud; su sonrisa se había desvanecido hacía ya un buen rato.
"¡¿Qué tan homosexual fue eso?" -Gritó el ojirojo, antes de derribar la mesa mas cercana de una patada, regando todo objeto sobre esta hacía el suelo y rompiendo varios implementos de la vajilla.
Después del estridente sonido de vidrio quebrandose, lo único que se podía escuchar era la agitada respiración del muchacho. Finalmente, Ruby aclaró su garganta, se quitó el mandil que usaba para trabajar y lo puso sobre la barra.
"Me tomaré el resto del día, Yellow." -Murmuró el ojirojo, lo suficientemente alto para que su jefa lo escuchara, antes de salir a toda velocidad del restaurante.
"Entonces..." -Inquirió Black, mientras él y Red se lanzaban la pelota el uno al otro, con una sonrisa sugestiva enmarcando sus labios.- "Mystick."
"Nop." -Respondió el ojirojo, cortante, lanzando la bola un poco mas fuerte que antes.- "¿Acaso no escuchaste la canción?"
"Nah, estaba demasiado ebrio." -Ambos rieron ante esto. Si, era el tipo de idioteces caracteristicas de los DH. Deberían tener su propio programa de T.V.- "No te creo eso de que ya no la quieres."
"Creelo o no, lo que ves es lo que hay." -Black gruñó a la respuesta de su amigo.
"Aburrido."
"Oye, Dia." -Le llamó Pearl, mientras el peliazul se preparaba para batear.- "¿No es ese Ruby?" -Las miradas de ambos viajaron al otro lado del campo de béisbol, donde el mencionado mesero se encontraba golpeando con fuerza la corteza de un árbol.
"No le han de gustar los árboles." -Murmuró Dia. Él y Pearl emprendieron rumbo hasta donde se encontraba el ojirojo. Sus puños golpeaban sin contemplaciones la dura y rugosa madera, cubiertos solo por la fina tela de sus guantes.- "Ruby..."
Al escuchar la voz del cocinero, el muchacho puso un alto a su tarea y se sentó en la hierba, cubriendo su rostro con sus manos. Dia y Pearl intercambiaron entre ellos una mirada preocupada, antes de sentarse junto al ojirojo.
"¿Te sientes bien?" -Preguntó el rubio, colocando suavemente su mano sobre el hombro del muchacho. Ruby bajó sus manos y paseó su mirada de uno a otro.
"Dia, necesito preguntarte..." -Se interrumpió a si mismo. ¿Qué caso tenía preguntarlo? Seguramente él tambien lo creía, él también lo juzgaba. Quiza... sería mejor dejar morir el tema de una vez por todas.- "¿Puedo jugar con ustedes?" -Preguntó, tiritando la cabeza hacía donde los DH practicaban. Diamond y Pearl siguieron el trayecto de su mirada, antes de intercambiar miradas nuevamente.
"Eh, seguro." -Dijo Dia. Los DH ayudaron a levantar a Ruby, y lo llevaron con el resto del equipo.
"Hey, chicos." -Llamó Pearl, consiguiendo la atención de todos.- "Él es Ruby, ¿Puede jugar con nosotros?"
"Yo te conozco..." -Musitó Red, tamborileando un dedo en su barbilla. Segundos después sonrió, aplaudió y lo señaló.- "Tu eres el mesero, ¿Cierto? En Sketch."
"Si." -Respondió, corta y llanamente, ganandose una mirada preocupada por parte de Red.
"No estamos interesados en recrutar-"
"No seas maldito y dale el cabrón bate." -Exclamó Gold, interrumpiendo a N. Él sabía exactamente el rumbo que tomaría la frase de su compañero.- "No tiene porque entrar al equipo, solo dejalo jugar."
El Dorado gruñó, le entregó el madero a Ruby y fue a sentarse en la banca. Los DH se dispersaron por el campo, dejando a Ruby solo en Home, preparado y con la vista fija en Black, quien se preparaba para lanzar.
La pelota voló por el aire con tal velocidad, que casi se le escuchaba zumbar. Esta era su forma de ventilar su rabia- mucho mejor que golpear árboles, y era menos dañina para sus manos. Así que Ruby dio un poderoso swing, haciendo crujir la pelota, enviandola lejos.
Las miradas de todos se sincronizaron. Arriba, arriba, arriba... abajo, abajo, abajo. Hasta que el chillido de un gato los sacó a todos de su trance. Ninguno se había movido, no hubiese valido la pena. Gold se giró hacía su primo.
"Lo quiero en el equipo."
Un nuevo dia; dia de escuela, por cierto. A muchas personas les gustaban los lunes tanto como una patada en las zonas blandas, sin embargo a ella no parecía molestarle, es mas, incluso ahora mientras sacaba sus materiales de su casillero, estaba tarareando.
Tarareando. ¿Escuchaste eso, mundo? ¡Tarareando! ¿Y por qué no? Se sentía feliz, alegre, radiante, viva, tu dilo; ella se sentía de maravilla. Nada podría arruinar-
"Me puedes explicar-" -El sonido de una mano golpeando la puerta de su casillero la sacó de sus pensamientos, un instante antes de que sintiera como una mano se posaba sobre su hombro y la obligaba a darse la vuelta. Ahí frente a ella, estaba Cheren.- "¿Dónde carajo te metiste la noche de la fiesta? ¡Me quedé ahí parado toda la maldita noche como un estúpido!"
"Estaba con mi novio." -El chico le miró incredulo por unos segundos, antes de reir levemente.
"Se que eres un poco lenta, pero cariño..." -Una de sus manos viajó al rostro de ella, acariciando su mejilla con un pulgar.- "Yo soy tu novio."
"No, mi nuevo novio es Black." -La manera en que hablaba era muy extraña. Bueno, teniendo en cuenta el contexto. Hablaba con tanta sobriedad y confianza, como si fuera lo mas normal del mundo terminar con un chico, sin informarselo primero.- "¿Me das permiso? Tengo que ir a clase."
"No, no, no. Tu no te vas a ningún lado." -Ordenó el pelinegro, sujetando con fuerza el hombro de White.
"¡Sueltame!"
"¡No, dime quién carajo es ese tipo!" -Demandaba Cheren, estrujando cada vez con mas fuerza el hombro desnudo de la chica. White se estremecía bajo el contacto del moreno, podía sentir sus uñas abrían heridas en su fragil piel.
Y de la nada, la sensación desapareció, y ya no sentía el peso de Cheren sobre su cuerpo. Abrió los ojos para encontrar al susodicho, tendido en el suelo; sus gafas hechas añicos junto a él.
"¿Te sientes muy hombre?" -Se escucho preguntar a alguien. Una chica.- "Me das asco, ¡Largate!"
"Puta." -Murmuró el moreno, entre dientes, sin embargo la castaña pudo escucharlo, y prosiguió a patearle el estomago.
"No escuché una disculpa." -Cantó la extraña heroina.
"Lo siento." -Gruñó Cheren, con ambas manos abrazadas a su barriga.
"Mucho mejor." -Y sin decir nada mas, Cheren huyó como pudo. White escaneó a su rescatadora; cabello castaño, ojos azules, de porte seguro. Los ojos de esta se posaron sobre White: estaba molesta, al parecer.- "¿Qué diablos tienes en la cabeza? ¿Cómo puedes permitir que te trate así?"
"Yo-"
"Chicas como tu me provocan nauseas. De seguro lo hace a menudo y tu le crees cuando se disculpa, y dice que te ama y no-"
"Terminé con él." -Musitó White, antes de que la desconocida muchacha se extendiera mas.- "Es por eso que... bueno, eso."
"Oh, eh..." -Ella no era buena con las disculpas. Debería serlo, ya que es costumbre suya el meter la pata cada que le es posible.- "Bueno, bien por ti."
"Gracias, ¿Cúal es tu nombre?"
"Sapphire. Llamame Sapph, todo el mundo lo hace."
"Soy White."
"Lo se."
"¡Red!" -Se giró para encontrarse de frente con esos ojos azules que, de niño, habían sido protagonistas de mas de una de sus pesadillas.- "Por fin te encuentro."
"Lo siento, no sabía que me estuvieses buscando." -Blue le miró molesta, solo por unos segundos antes de soltar un pesado suspiro.
"No tienes remedio. Pero en fin." -La castaña juntó sus manos, dispuesta a jugar la carta de los ojos de cachorrito de ser necesario.- "Necesito preguntarte algo importante."
"Seguro, lo que sea." -Respondió Red, con una sonrisa de oreja a oreja. La chica sonrió fugazmente antes de caminar hasta un árbol en una esquina del patio, seguida de cerca por su amigo.
"Esto te sonará extraño pero..." -Comenzó lentamente, tentando el terreno, ante la mirada totalmente ignorante del moreno.- "¿Acaso Green y yo nos habiamos conocido antes?"
La sonrisa desapareció, lentamente. Poco a poco el rostro de Red se apagaba, y ahora solo quedaba una debil y forzada sonrisa.
"Entonces es cierto..." -Murmuró, mas para si mismo que para ella.- "No lo recuerdas."
"¡Entonces si nos conocimos!" -Exclamó Blue, antes de atrapar el rostro de Red entre sus manos y obligarle a mirarla.- "Cuentame. Cuentame todo; ¿Donde, cómo, por qué, cuando-"
"No." -Dijo el muchacho, cortantemente. El rostro de Blue se congeló, repitiendo la respuesta de Red una y otra vez en su cabeza.
"¿No?" -Murmuró, antes de que su expresión se encendiera, en un semblante molesto. Empujó la cabeza de Red hacía atras, provocando que cayera de espaldas a la hierba.- "¡¿Cómo que no?"
"No me corresponde meterme en asuntos de ustedes dos." -Explicó el muchacho, soportando como campeón la mirada colérica de la castaña.- "Tienes que recordarlo sola."
"¡¿Por qué? ¿Por qué hacerlo sola si puedes ayudarme?" -Red se levantó del cesped, sacudió sus pantalones y metió sus manos a sus bolsillos.
"Quiza lo olvidaste por una razón." -Blue le miraba incredula. No podía dar credito a lo que estaba escuchando. Sabía que Red era torpe, pero no se imaginó que tanto.
"Red, no seas estúpido." -Espetó Blue, hastiada del comportamiento de su supuesto amigo.- "¿Por qué querría olvidarme de Green? ¿Cúal sería un motivo para no recordarlo?"
"No es a lo que me refiero."
"¡Ayudame, Red!" -Gritó ella, aferrando sus manos a los hombros del muchacho.- "La incertidumbre me esta volviendo loca. Todo acerca de él me parece familiar. Reconocí la voz de su hermana, supe su apellido, se que tenía un apodo para conmigo, ¡Pero eso es todo! ¡No puedo recordarlo a él!"
Ambos se miraron fijamente por lo que parecieron horas. Algo en esas orbes rojas decía que no obtendría respuesta de labios de Red, así que Blue soltó sus hombros, gruñendo en el proceso. Sin despedirse o decir nada mas, Blue hizo ademán de irse, sin embargo-
"Quiza la razón por la que lo olvidaste..." -Comenzó el chico. Cada uno dandole la espalda al otro.- "...Es porque no significó tanto para ti en primer lugar. Si no lo recuerdas ahora, quiza sea porque nunca te importó... ¿En realidad quieres encararle sabiendo eso? Demuestra que te importó- ¡Que te importa! ...Recordandolo por tu cuenta."
No se dijo nada mas, Blue simplemente se marchó.
Y... el último. Wow, Wallace se estaba excediendo con los deberes nuevamente, o quiza no. Después de todo, tuvo todo el fin de semana para dibujar esos retratos, pero la fiesta de Whitney ocupó demasiado de su tiempo. Su mirada agotada inspeccionó cada uno de los rostros plasmados en papel. El primero era el de Sapphire, después Ruby, luego Diamond y al final Jacob. Tomó las hojas una a una en ese orden; le habían quedado muy bien.
"Oh, ¿Quién es ese?" -Se escuchó preguntar a una voz, justo en su oído. Pudo haber llegado a la luna con semejante saltó que pegó la rubia.
"E-Es un amigo." -Respondió apenada, con el rostro enrojecido, mientras encaraba a su interlocutor. Red le miraba con ojos juguetones, por decir lo menos.
"Un amigo, ¿Eh?" -Musitó el ojirojo, antes de depositar suavemente el estuche de su guitarra en el suelo.- "¿Alguien de quien deba preocuparme?" -Yellow ahora era todo un especimen; cabello rubio, ojos color ambar y un rostro color rojo a mas no poder. Los ojos de él decían que estaba jugando. ¿Estaba jugando? Jugaba, ¿Verdad? Dios, por favor que esté jugando.
"N-No, para nada." -No sabía que estaba diciendo, solo se dejaba llevar, pero al parecer sus palabras causaron algo en el muchacho, ya que sacó su guitarra y comenzó a acariciar las cuerdas.
"Que bella que estas, no lo tomes como un complemento
Mejor dime, como haz estado mujer.
Me han contado que te han visto acompañada
De alguien que quiza valga la pena."
/
"Pero no mi vida, no te mientas porque
Tu lo sabes: nadie te ama como yo."
/
A medida que el tempo y el ritmo de la canción aumentaban, el muchacho comenzaba a bailar, dando pequeños saltos de un lado para otro.
"Dime si él, él te conoce
tanto como yo, eso lo dudo
Dime si él, te hace derretirte
Como lo hago yo
Deja de mentirte
Y dime si él, te besa como yo
Te cuida cuando estas enferma
Dime si él, te esta limpiando lagrimas
que caen por mi."
/
Red se había hecho acreedor de ligeras risas de la rubia, y ahora le incitaba a levantarse.
"Y yo he estado bien
Aunque sepas que miento
Cuando te digo eso
¿Pero qué mas puedo decir?"
"Y si te digo adios, me duele
Hay dios, que me duele
Porque yo quiero recuperarte
Y estar a tu lado de nuevo."
"Pero no mi vida, no lo escondas porque
Tu lo sabes, nadie te ama como yo."
De alguna extraña manera, Red había conseguido que Yellow bailara de la misma forma que él, mientras él bailaba y se movía alrededor de ella, cantandole.
"Dime si él, él te conoce
Tanto como yo, eso lo dudo
Y dime si él, te hace derretirte
Como lo hago yo
Deja de mentirte y dime si él
Te besa como yo
Te cuida cuando estas enferma, mentira
Dime si él, te esta limpiando lagrimas
Que caen por mi..."
Apenas Red tocó el último acorde, estalló en una sonora carcajada, acompañado de su rubia compañera, dejó su guitarra en el suelo, rodeó la cintura de Yellow con sus brazos y la alzó en el aire. Red se dejó caer al cesped, aún abrazado a la rubia, sus risas apagandose poco a poco y respirando agitadamente. En el calor y la euforia del momento, ninguno se había percatado de la cercanía que había entre ellos.
Red acercó una mano al rostro de la rubia y comenzó a acariciar su mejilla.
"14." -Murmuró Red, a lo que Yellow respondió arqueando una ceja.- "Tienes 14 pecas."
Yellow se levantó del cesped, impulsada mas que nada por la risa del muchacho. Este último estiró la mano para alcanzar la de la rubia, y estuvo a punto de decir algo, pero alguien se le adelantó.
"Red..."
Las miradas de ambos se giraron hacía la fuente del sonido. Pelo naranja, delgada, ojos verdes. Red sintió como su garganta se cerraba, y de pronto ya tuvo fuerza suficiente para sujetar la mano de Yellow.
"Misty..."
"Vamos, ¡Estoy aburrida!"
"Ve a fastidiar a Red."
"No seas malo, ¿Dejaras que una niña dulce, linda e indefensa vaya sola por ahí?"
"Te confiezo que no me quita el sueño."
"Por favor..."
...
"Es suficiente."
"Solo un rato mas, ademas; no esta tan oscuro."
"Blue, son las 10 de la noche. Si mis padres- o tan solo mi hermana- se enteran de que estoy afuera a esta hora-"
"Consigue un par, niño."
"...¿Donde escuchaste esa frase?"
"El tio de Red, cuando vinieron de visita sus familiares y conocimos a su primo, Gold."
"Oh..."
...
"¿Te sientes bien?"
"...¿Por qué lo dices?"
"Luces... palido, y-"
"Solo llevamé a casa..."
...
"¿Puede salir Green a jugar?"
...Sus ojos se abrieron subitamente, y el aire entró a sus pulmones de forma todavía mas brusca. Había sudor por todo su rostro y sus manos temblorosas se aferraban a sus sabanas. Lo entendía, por fin Blue lo entendía. Le tomo demasiado tiempo recordarlo, pero por fin-
"Ya lo recuerdo..." -Murmuró para si misma, en la oscuridad de su habitación. Recogió sus piernas y las abrazó a su pecho.- "Lo recuerdo todo."
N/A: Que purruuuuuuun! Lamento la ausencia, mis avidos y queridos lectores. El fin de semana pasado no me senti de animos para escribir, y este lunes fui al hospital. Todo eso sumado al factor de que se me acaban mis 16 años me traen en un humor no muy creativo. A parte, un amigo me prestó su PSP y el juego de Kingdom Hearts: Birth By Sleep... y después sentí la necesidad de aprenderme Dearly Beloved y The Other Promise en la guitarra... y ENTONCES me senté a escribir... Ya pues, no lo vuelvo a hacer ¬¬
Gracias a Mferchu, Wolf, Danyeda, Autumn y Courage Princess por los reviews del capitulo anterior. Ustedes se la rifan! Comenten de nuevo, por favor.
Hasta la proxima!
