La canción utilizada en este capitulo no me pertenece, le pertenece a Calle 13, y estará disponible en mi perfil. La modifiqué un poco para que se acomode al universon en el que ocurre esta historia. Ustedes sabrán a lo que me refiero.

Capitulo 9

Fiesta de Locos

"Ruby..."

"¿Si?"

"Comienza a correr." -Gruñó el ojiambar. Su quijada y sus labios se apretaban firmemente en una linea, sus ojos permanecían clavados en una pared, y su rostro se había enrojecido.- "Te doy 3 segundos de ventaja."

"¡Vamos! Quedó muy cuchi." -La mano de Gold instintivamente aprisionó el cuello de la camisa del ojirojo, sin embargo Black interecedió.

"Oh, no seas tan dramatico." -Le susurró el castaño, separandolos lentamente.- "En realidad... se ve mejor que antes."

Una tarde como cualquier otra, Gold, N y Black entraron al Cuartel, el punto de reunion del equipo de béisbol, solo para encontrar un lugar completamente diferente al que estaban acostumbrados a llegar. El suelo estaba cubierto por una alfombra vieja, de color marrón, había una pequeña mesa de madera frente a los sillones, la televisión estaba limpia, las paredes habían sido pintadas de un extraño color- un punto medio entre rosado, purpura y rojo. Y para rematar, en la pared había un reloj con forma de estrella. ¡Estrella!

"Convirtió nuestro Cuartel en la central de la patrulla homosexual, ¡¿Y tu crees que estoy siendo dramatico?" -Le gritó a Black, justo en el oído.

"Tienes que admitir que es una mejoría a como estaba antes." -Musitó N, escaneando cada rincón del lugar con la mirada.- "¿De donde sacaste todo esto?"

"Bueno, la alfombra estaba arrumbada en el deposito de mi edificio, al igual que la mesa." -Explicó Ruby, luciendo una amplia sonrisa de satisfacción, ignorando la mirada que Gold le profería.- "Y compré la pintura y el reloj. Es increible lo que se puede lograr con tan poco, ¿No?"

"Te pago lo que gastaste, pero deshazte de todo esto." -Gruñó Gold, maquinando en su cabeza su propia pelicula, en la que asesinaba a Ruby.

"Ya, Gold. A mi me gusta." -Confesó Black, e inmediatamente la mirada complice de N apareció.- "Si Red estuviera aquí, de seguro también le gustaría."

"A todo esto, ¿Donde está Red?" -Preguntó N. Gold soltó un suspiro y su mirada se clavó en el reloj en la pared.

"Reencontrandose con unos amigos." -Respondió el ojiambar, aún mirando al reloj. Su mano se levantó, y un dedo acosador apuntó a la estrella.- "Esa cosa definitivamente se va."


El sonido de las risas estridentes de ese par inundaba la oscura habitación. Hacía tanto tiempo que no pasaban tiempo así, los tres juntos, pero aún se tenían esa confianza, y aún mantenían esa amistad; como si solo hubiese pasado un día.

"En serio, Red es como el Spencer Maven de esta generación." -Murmuró Green, sonriendo suavemente, sentado en el suelo, con la espalda recostada sobre la pared.- "Pero con mas cicatrices, y mas torpe... y con el ritmo de una trucha epileptica."

"Oye, no es justo. ¿Qué te dije acerca de insultarme con palabras que no entiendo?" -Se quejó el ojirojo, señalando con un dedo al castaño.- "Ademas, ya aprendí un par de pasos nuevos."

"Red, te juro que si le dices que no a Mystick, dejaré de hablarte por el resto de tu vida." -Murmuró Blue, posando su mano sobre el hombro del muchacho. La mirada de ojos rojos de Red viajó de esos 5 dedos hasta el sereno rostro de la castaña, deseando que estuviese bromeando... y se sintió aliviado cuando se soltó a reir.

"¿Lo prometes?"

"¡Qué malo!" -La ojiazul depositó un suave golpe en la espalda de su amigo, antes de que se le uniera en esa estridente risa. Green solo mantuvo su mirada tranquila sobre ambos; sus amigos siempre habían sido todo un espectaculo.

"Bueno..." -Comenzó Green, antes de levantarse.- "Se está haciendo tarde."

"Oh, vamos. No seas tan aguafiestas." -Le fastidió Red, antes de pasar un brazo alrededor del cuello de Blue.- "¿Por qué no se quedan a dormir aquí? Como cuando eramos chicos." -Inmediatamente, el rostro de la ojiazul enrojeció sobremanera, y un poco mas después de que Red comenzara a frotar su mejilla contra la de ella.

"Imbecil." -Murmuró el ojiverde.- "¿A estas alturas todavía piensas que es apropiado?"

"Podríamos hasta dormir en la misma cama. Recuerdo que hicimos eso una vez." -Comentó Red, ignorando el comentario de su amigo. Blue se liberó del agarre de su amigo, se puso de pie, aclaró su garganta y caminó hacía la puerta.

"¿Me acompañas a casa?" -Pidió Blue, mirando de reojo a Green, aún con el rostro acalorado. Él asintió y se giró para ver como Red se levantaba del suelo.

"Vamos, saben que solo bromeaba." -Exclamó el, sonriendo ampliamente.- "No soy tan despistado."

"Dificil de creer." -Murmuró Green, antes de abrir la puerta para que Blue saliera y después ir él detrás de ella. La castaña se giró un poco.

"Red..." -Murmuró ella, ganando su atención. Blue señaló con la mirada a Green, y después sonrió.- "Gracias."

"De nada." -Respondió él, sonriendo igualmente. Green paseó su mirada confundida entre ambos.

"¿Por qué le agradeciste?" -Preguntó el chico, sin embargo Blue solo le sonrió y se marchó caminando. Después cambió su mirada a Red.- "¿Por qué te agradeció?" -De igual forma, Red le sonrió antes de cerrarle la puerta en la cara. El joven Oak suspiró pesadamente, antes de correr a alcanzar a Blue.

La sonrisa en el rostro de Red perduraba aún. Todo se sentía correcto nuevamente, todo era como siempre debió ser... bueno, casí todo. Aún debía arreglar las cosas con cierta rubiecilla. Su rostró cambió en una sonrisa de determinación; sabía como logarlo.

El timbre del teléfonó lo sacó de sus pensamientos, e inmediatamente corrió a responderlo.

"¿Aló? ... Si, soy yo... Eh, si. ¿Por qué? ... ¿Acerca de qué? ...Si, entiendo. Bien, estaré allí... Gracias." -Bajó el teléfono hasta colocarlo nuevamente en su base, y no pudo evitar imaginarse lo peor al repasar la conversación en su cabeza.


"...Ok, no hay nadie cerca." -Anunció Pearl. Él y Dia estaban en el parque, sentados en columpios opuestos el uno al otro, y con una botella de refresco en su mano cada uno. El rubio aclaró su garganta y, usando su botella como microfono, anunció:- "La siguiente será una, ¡Guerra de Escupitajos! El gandor será aquel que acierte el mayor numero de veces antes de terminarse su refresco. En esta esquina, pesando 65 kilos, usando como munición un refresco de cola, ¡Pearl "Lengua Sniper" Kōtaku!" -Ambos rieron como maniacos después de la presentación, y segundos después, Dia aclaró su garganta para hacer la suya.

"Y en la esquina opuesta, pesando 68 kilos, armado con una botella de naranjada, el terror del preescolar Golden Garden, ¡Diamond "El Vizcoso" Taisei!" -Pearl simuló la ovación de una multitud, antes de posar sus dedos sobre la taparrosca de su refresco. Dia le imitó segundos después.

"Preparados..." -Ambos se miraban fijamente, esperando la señal.- "Listos..." -Ambos desenrroscaron sus botellas y...- "¡Fuego!" -Cada quien arrojó lejos la tapa de sus botellas y se llevó un trago del liquido a sus bocas.

El primero en comenzar a balancearse fue Dia, y asi mismo fue el primero en abrir fuego. Un par de tiros cayeron en los pantalones de Pearl, antes de que este respondiera. La batalla campal continuó por varios minutos, para los cuales ya habían gastado la mitad de sus municiones y estaban manchados a mas no poder. Tan encimismados estaban en su pequeño duelo, que ninguno se percató de alguien acercandose.

Dia se balanceaba cada vez mas alto, con botella en mano y proyectil en boca. Finalmente, cuando estuvo a buena altura, lo dejó salir, y pudo verlo flotar en el aire por un instante, antes de que cayera a tierra. Una vez que volvió al suelo, pudo ver que Pearl se había detenido, y miraba con horror algo a su derecha.

Su mirada viajó hasta una chica, de cabello y ojos rosados, con algo en la cara que pare- Oh, mierda. Aquella mirada de ojos rosados se clavó en Dia, y al instante la muchacha frunció el entrecejo y comenzó a caminar hacía el peliazul.

"Eh, yo lo-lo siento, mucho mucho mucho." -Musitó Dia, mientras la desconocida se acercaba cada vez mas a él. La pelirrosa se puso de pie frente a él, con las manos en sus caderas y una mirada asesina en el rostro. Dia le miró expectante y después...

Sintió algo frío y pegajoso impactar en su cara.

Sus ojos se abrieron nuevamente para encontrar a la chica frente a él sonriendo, y a Pearl con la quijada en el suelo, y una expresión a la cual el adjetivo "Sorprendido" le quedaba corto. Tardó un par de segundos en conectar los puntos; esa chica acababa de escupirle en la cara.

"Estamos a mano." -Anunció ella, antes de darse media vuelta, guiñarle un ojo a Pearl, y continuar su trayecto a quien-sabe-donde. Las miradas de ambos le siguieron hasta que se perdió de vista.

"Esperaba que me golpeara." -Murmuró Dia, aún con el rastro de liquido en el rostro.- "O que chillara, pero nunca esperé algo así. Eso fue-"

"Lo mas ardiente que he visto hacer a una mujer." -Exclamó Pearl, interrumpiendole. Dia le miró sorprendido por unos segundos, antes de que el rubio huyera corriendo trás la extraña muchachita, dejando solo al peliazul.

"Supongo que para gustos, los colores." -Murmuró Dia para si mismo, antes de limpiar el proyectil en su cara con la manga de su camisa.

"Dia..." -Escuchó susurrar a alguien detrás de él, y vaya sorpresa se llevó al volverse. Ahí estaba, con morral en hombro y una expresión sorprendida Platina Berlitz, y él... tenía saliva en la cara.

Mierda.


"¡Oye!" -Le llamó Pearl, una vez que la alcanzó. El rubio tomó unos segundos para recuperar el aliento, durante los cuales ella le miró de reojo, sonriendo.- "Eso que hiciste fue-"

"Si, lo se. Pero era lo justo, tu amigo se lo-"

"No, no te lo estoy reclamando." -La detuvó él, antes de que se pusiera defensiva.- "Personalmente, creo que yo hubiese hecho lo mismo." -El rubio le respondió a la sonrisa.- "Vine porque es la segunda vez que te veo, y no se tu nombre."

"Oh, ¿Y para qué quieres saberlo?" -Preguntó ella, juguetonamente. Inmediatamente el rostro de Pearl enrojecio, ante la mirada sugestiva que le profería la pelirrosa.

"Eh... no-no, me le-le-le." -Musitaba Pearl. Segundos después, cuando se dio cuenta de que aúns seguía hablando, impactó la palma de su mano en su frente, y la chica frente a él se soltó a reir.

"Maylene." -Se presentó ella, extendiendo su mano. El rubio aclaró su garganta, corrigió su postura y la estrechó.

"Pearl." -Se presentó ahora él.- "Y... ¿Te puedo invitar un café o algo?"

"No tomo café."

"Bien, porque yo tampoco." -Bromeó el rubio, arrancando una sonrisa de labios de la muchacha.- "Entonces, vamos a Sketch y te invito lo que te guste."

"Bien."


"Eh..." -Musitó Dia, aún con medio gargajo en la cara, y con la otra mitad en la manga de su camiseta.- "¿Hola?"

"Hola..." -Respondió ella, con la mirada clavada en su cara, mas especificamente en su nariz.- "¿Qué-"

"No preguntes." -Pidio Dia, terminando de limpiar su rostro.- "Y... ¿Cómo haz estado?"

"Bien, de hecho..." -Murmuró ella. El silencio entre ambos era casi asfixiante, al punto en que Dia hubiese dicho cualquier cosa, solo para romperlo.- "¿Y tu?"

"Si, también muy bien." -Ninguno de los dos se atrevía a mirarse a los ojos, solo paseaban las miradas, rehusando a encontrarse.- "Y... ¿Vas a algún lado?"

"Si, voy a Sketch a encontrarme con S-" Platina se interrumpió a si misma a media frase, confundiendo al peliazul.- "Me voy a encontrar con un amigo."

"Oh..." -Dia no pudo evitar que la luz en su mirada se apagara. Él sabía lo que significaba eso, no era tonto, y debió haberlo visto venir. Después de todo, ella lo dejó para... buscar pastos mas verdes, por decirlo amablemente.- "Bien... me alegro por ti."

"Gracias..." -Susurró incomoda.- "Entonces... adios."

"Hasta luego." -Después de despedirse, la morena siguió su camino, dejando a Dia solo de nuevo. No podía evitar sentir una espina en el pecho, y le costaba respirar.

Por fin lo había reemplazado, ella se había olvidado de él.


"Mañana es el gran día." -Anunció Gold, sonriendo, antes de darle un sorbo a su cerveza. Sus amigos intercambiaron miradas confundidas.

"¿Qué ocurre mañana?" -Preguntó Black, antes de subir los pies a la mesita frente al sofá, sin embargo, Ruby lo pateó levemente y negó con el dedo. Dios, en verdad actuaba peor que una mujer; pensó el castaño.

"Mañana voy a tocar a Golden High." -Black casi escupe la cerveza en su boca al oir esto, mas que nada se contuvo por la mirada reprobatoria de Ruby.

"¿Qué vas a tocar?" -Preguntó N, con solo un leve deje de interes en su voz.

"El piano; Bertha y la directora quieren que toque Passion." -Explicó el ojiambar. Soltó un suspiro al percatarse de que N y Black le miraban confundidos.- "Una canción muy gay."

"A los 30 segundos te van a arrojar algo." -Predijo el castaño.

"Si no es que antes." -Le apoyó N.- "A todo esto, ¿Por qué estás tan feliz de hacerlo?" -Los labios de Gold se curvearon en una leve sonrisa, y sus dedos comenzaron a jugar con la lata vacía en sus manos.

"A ella le gusta verme tocar..." -Murmuró el ojiambar, con la vista fija en la lata.

"¡Oh, una chica!" -Exclamó Black, sonriendo burlonamente.- "Te hace falta, hace tiempo que no te veo con una. ¿Haz estado enfermo o algo?"

"No es que sea asunto tuyo, pero..." -Comenzó el muchacho, antes de soltar un suspiro de pesadez y echar la cabeza hacía atras, para después clavar su mirada en el techo.- "Llevo tiempo tratando a esta chica, es... diferente. Cuando estoy con ella siento... como si se llenara un vacío; un vacío que llevo mucho tiempo tratando de llenar."

"Poetico." -Musitó N.- "Pero irrelevante."

"¿A qué te refieres?" -Preguntó Gold, mirando fieramente al "peliverde".

"Puedes decir todas las cosas cursis que quieras acerca de ella, pero tienes historia." -Comenzó el muchacho, respondiendo a la mirada de su compañero.- "La historia dice que harás lo que quieras con esta chica, y una vez que te aburras, la botarás como condón usado. Eso, o ella te mandará a volar cuando se entere de las cosas que haz hecho."

"No sabes de lo que hablas." -Se defendió el ojiambar.

"Si, lo se. Lo se mejor que nadie. Gold, a la larga..." -El muchacho dudó un poco, y pudo ver como Black y Ruby también le miraban atentos.- "Gente como tu siempre se queda sola. Nadie querra estar con un golfo que usa a las mujeres como tapón de piscina, en busca de aquel que tape el desagüe."

"Oh, ¿Yo uso a las mujeres?" -Espetó Gold, levantandose de su asiento, acercandose peligrosamente al peliverde.- "¿Entonces cómo llamas a lo que hiciste en la fiesta con Gardenia? ¿Jugar a la casita?"

"Es diferente."

"¿Por qué?"

"Porque a mi no me importa una mierda." -Gruñó N, asesinando a Gold con los ojos, ese par de ojos verdes dignos de un demonio.- "A mi no me interesa quedarme solo a la larga, mientras obtenga lo que quiero. Y lo que quiero es pasarla bien. Tu en cambio, tienes un corazón de pollo, y en unos años te darás cuenta de lo que haz hecho, y te arrepentiras."

"Oh, ¡Mira que sabio nos salió Verdito!" -Exclamó Gold, casi montandose encima de N.- "Cuando quiera tu opinion, se la pediré a tu novia. Oh, lo siento. ¡Nunca haz tenido! ¿Por qué no le haces un favor al mundo y cierras tu maldita boca?"

Y sin decir otra palabra, Gold caminó colerico hasta la salida, dejando a los 3 DH restantes sumergidos en un silencio de ultratumba.


"Dejame ver si entendí bien..." -Pidió Pearl, una vez que él y su acompañante llegaron a las puertas de Sketch.- "Le robaste el almuerzo, rompiste sus lentes, y le dejaste un ojo morado, ¿Solo porque te miró feo?"

"En resumen, si." -Respondió la pelirrosa, sonriendo alegremente. Pearl mantuvo sus ojos fijos en ella por un instante, antes de pasar un brazo alrededor de sus hombros y abrazarla a si mismo.

"Me caes bien." -Anunció el rubio, sonriendo. Estuvo a punto de decir algo mas, cuando-

"¿Qué rayos haces aquí?" -Se escuchó preguntar a una voz. Pearl nunca había escuchado una voz tan chillona. Una muchacha, pelirrosa y de ojos rosados también, se acercaba a ellos. Pearl sintió como era practicamente violado por la afilida mirada de la desconocida.- "¿Quién es este?"

"Él es Pearl, mi nuevo amigo." -Lo presentó Maylene, antes de abrazarse a su brazo.- "Ella es mi hermana mayor, Whitney."

"No tienes que presentarme a alguien tan X, niña. Total y de seguro sabe ya quien soy." -Espetó la chica, antes de sujetar firmemente la muñeca de Maylene y arrastrarla lejos de Pearl.

"¡Enseguida vuelvo!" -Exclamó la jovencita, mientras era secuestrada por su hermana. Pearl soltó un largo suspiro. En realidad no conocía a la tal Whitney, pero lucía familiar y creía haber escuchado su nombre en algún lugar.

Sin nada que hacer por el momento, se sentó en una de las bancas libres y paseó su mirada por todo el lugar. Lastima que Dia no estaba trabajando en ese momento, así tendría alguien con quien entre... te... nerse. ¡Coño, Dia! Lo había dejado solo en el parque, cubierto en saliva. Bueno, el entendería. Después de todo no sería la primera ni la última vez que Pearl deja al peliazul por ir tras una chica.

"¡Platina, por aquí!" -Se escuchó gritar a una chica. Platina, ese nombre también sonaba familiar. Una chica de cabello negro y ojos de un extraño color acababa de entrar al restaurante y se abría paso hacía una chica de cabello naranjo. La identificó como Gardenia, la chica con la que N... bueno, "Ejercitó" durante la fiesta.

De pronto todo vino a su cabeza: ella era Platina. La Platina. La ex novia de Dia, la chica que despedazó el alma y corazón de su mejor amigo. Su mirada no podía apartarse de ella; en realidad era hermosa, y, por mas que quiera a Diamond, no se podía hacer a la idea de que una chica así se haya fijado en alguién como él.

Salió de sus pensamientos cuando la susodicha se alejó de Gardenia, y se abrió camino entre las mesas hasta una vacía. Parecía estar esperando a alguien. Su atención cambió por unos segundos para posarse en Maylene, su hermana, y la recién arrimada Gardenia. Las mayores tenían sus ojos de cuervo clavados en Platina, también, mientras que Maylene lucía genuinamente aburrida. Pearl dedujo que si no fuese por el agarre de Whitney, su chica se las hubiese ingeniado para salir corriendo.

"Mi chica." -Murmuró Pearl, sintiendo como su rostro se enrojecía.- "Hablando de idiotas apresurados."

Sus maldiciones mentales cesaron cuando una nueva persona entró en su rango de vista. Un chico pelirrojo acababa de sentarse a la misma mesa que Platina, y ahora ambos hablaban, sonreían y...

Entonces, la gravedad de la situación lo golpeó como un gran autobus amarillo, y no pudo evitar sentir pena por su compañero. Platina, la chica de sus sueños, tenía novio. O al menos estaba interesada en- No, definitavemente son novios.

El beso lo confirma.


"...Conoces las reglas." -Dijo Winona, sentada detrás de su escritorio, sus manos juntas y sus dedos entrelazados. Wallace se mantenía de pie junto a ella, luciendo igual de preocupado y frente a ellos, Red yacía sentado en una silla, con las manos cubriendo su rostro.- "Esta Academia es solo para Amateurs."

"Lo se." -Murmuró Red. Sus palabras chocaban contra sus manos, pero aún eran audibles. Finalmente, descubrió su rostro y miró a sus superiores.- "¿Quién me delató?"

"No nos es posible darte esa información." -Explicó el subdirector, sin embargo se podía percibir el veneno en sus palabras. Lucía molesto, pero no con Red, al parecer.

"Red, escucha." -Llamó la directora, luciendo una mirada comprensiva.- "Estoy al tanto de tu situación, y se que eres de los mejores estudiantes que tenemos aquí. Pudiste haber aplicado para una beca o-"

"Lo intenté." -Dijo el ojirojo, con la mirada clavada en el suelo.- "Pero mis notas no eran lo suficientemente buenas. Había mejores estudiantes que yo."

"Bien, ahora que el consejo escolar se enteró de tu trabajo como trovador de autobus, no te será posible aplicar de nuevo." -Explicó el hombre junto a Winona.

"Intercederemos por ti ante el consejo escolar." -Anunció Winona, sin embargo el rostro de Red permanecía sombrío.- "Pero si se vuelven a enterar de que te pagan por interpretar, ya no podremos hacer nada."

"No se moleste." -Murmuró Red.- "Sin el dinero de los autobuses, no podré seguir pagando la colegiatura. De igual forma no podré seguir estudiando."

"Mira, ya pagaste por este semestre." -Dijo Winona, levantandose de su asiento.- "Para el siguiente, veremos que hacer. Por ahora te pido que no vuelvas a los autobuses. Tengo un compromiso en Golden High, pero te llamaré para pensar en una solución mas tarde, ¿Esta bien?" -Red no respondió, solo agachaba la mirada.- "¿Está bien?" -Repitió la directora, obteniendo como respuesta un cabeceó del muchacho.


"Me gusta el clima de hoy." -Comentó Eusine, ganandose una mirada extrañada de Crys. Aquí estaban, en el techo de la escuela, recostados sobre una manta uno junto al otro, ¿Y se le ocurría hablar del clima?- "Me gusta cuando el cielo esta nublado, me resulta muy poetico."

"Supongo que tienes razón." -Musitó ella, acurrucandose mas a él.- "Pero me gusta mas un día soleado. Las nubes me deprimen un poco, porque siempre le precede a la lluvia."

"Si tienes un paraguas, la lluvia no es tan mala." -Ok, ¿De donde sale tanta charla al azar? Pensó Crys. Normalmente, Eusine hablaba de cosas refinadas, inteligentes, o hasta divertidas, pero ahora solo estaba hablando de cosas sin sentido, comos si dijese lo primero que le viene a la mente.- "Cuando tienes un paraguas, puedes disfrutar de la lluvia, puedes ver como es el mundo bajo otro contexto. Puedes ver como la lluvia le da al mundo un aura de melancolía, pacifica. Puedes ver como el agua enjuaga tus penas, sin que estas te lastimen..." -El muchacho giró su rostro al de ella, sonriendole. Sus narices estaban a centimetros de rozarce, y Crys aguantaba la respiración por miedo a que él la sintiese.

"¿Me dejarías ser tu paraguas?" -En cualquier otro contexto, en cualquier otra situación, esas palabras habrían sonado increiblemente estúpidas. Pero después de todo lo que había dicho, la forma tan dulce en que la miraba, y esa sonrisa que era solo para ella... bien podría haber sido mejor que el poema mas romantico del mundo.

Crys asintió levemente, y esta fue señal para que Eusine sellara el trato, uniendo sus labios a los de ella. El beso era timido, lento, pero a la misma vez delicioso. Crys pudo haber permanecido así todo el día, sin embargo él se separó.

"Vamos." -El muchacho se levantó, y extendió su mano para ayudarla a levantar.- "Llegaremos tarde."- Crys no sabía para que, no sabía ni su nombre en ese momento. Solo sabía que nada podría arruinar su felicidad ahora, la felicidad que sentía en cualquier momento desbordar.

Nada.


Estaba nervioso, no había duda de ello. No, nervioso era poco, ¡Se estaba cagando en los pantalones! Nunca se había sentido tan nervioso antes de subirse a un escenario... ¿Por qué tenían escenario aquí en Golden High? ¿Acaso ellos lo necesitaban para algo? ...Pero desvariaba. Tenía a la directora de la Academia, la propia Winona, detrás suyo, y Gold sabía que si la jodía... pues, ella lo iba a joder a él.

"Buenos días, estudiantes." -Se escuchó decir a la voz en el escenario, intensificada por el microfono, y las vocinas, y toda esa mierda.- "Hoy nos deleita uno de tantos talentos de nuestra Preparatoria vecina, para crear lazos entre ambas instituciones y fomentar la hermandad entre ellas."

Hermandad un huevo; ellos lo iban a despedazar.

"Sin mas preambulo, los dejo con Gold Ongaku y la banda de acompañamiento interpretando: Passion." -Y después de eso el hombre bajó del escenario, e hizo la seña para que todos subieran.

Detrás de Gold, subían algunos chicos de la Academia, igual o mas aterrados que él. Había un par de chicas que tocarían el oboe, un muchacho con un saxofón, un par de tambores, y un chico con un triángulo. Así es, un triángulo. El instrumento mas estúpido jamás creado, quiza solo igualado por el pandero.

Gold suspiró pesadamente y se abrió paso hasta el piano, que le aguardaba al otro extremo del escenario. Su mirada escaneó a toda la gente en el auditorio. Coño, si era mas de 250. Buscó a la única persona que podría traerle paz en ese momento, la úncia persona que podría calmar esas ansias que sentía a punto de comerlo vivo. Y la encontró.

En primera fila... tomada de la mano de un sujeto.

Sus ojos se encontraron, y al parecer ella notó el dolor en su mirada, pues ella también lucía dolida. Los abucheos del público lo sacaron de sus pensamientos, justo a tiempo para esquivar un refresco volador que alguien lanzó al escenario. Los abucheos fueron seguidos de un coro de risas, y Gold se encontró a si mismo solo, en medio del escenario, y los chicos de la banda casi escondidos detrás del telón. Miró a Crys una última vez.

Y se sintió molesto. Dios, se sentía furioso. De acuerdo, pensó él, iba darle a esta bola de idiotas justo lo que ellos querían. Caminó hasta el chico del saxofón y comenzó a gritarle algo, opacado por el sonido de risas y abucheos. El chico negó con la cabeza, molestando aún mas al ojiambar, quien le quitó el saxofón, tocó algo y se lo devolvió. Gold caminó hasta el piano y bajó la tapa de golpe. El sonido desafinado que salió de él fue suficiente para que el silencio reinara en el auditorio.

Le hizo una última señal al chico del saxofón, y este comenzó a tocar. Gold tomó el microfono que le había dado el director, y prosiguió a hacer lo suyo.

"En mi cabeza tengo gusanos color verde

Mordiendome las venas del cerebro, por eso soy rebelde

Como un anciano corriendo bicicleta en calzoncillos

con viagra en los bolsillos.

Soy rebelde como un monaguillo en la iglesia

fumando cigarrillos sin que las monjas se lo sospechen

Soy rebelde, como una vaca

Que no quiere dar leche."
-

"Todas las viejitas con pelos en las piernas

Con espiritu libre y de mente moderna

Dejen de romperse la cabeza y brinquen en la mesa

Encima de las papas francesas.

Vodka, rón y cerveza en el aire

Brincando de Golden hasta Pastoria

Con toda la mafía, el corillo y la banda

Con 10 Orreñas bailandome zamba."
-

"¡Estoy gozando un mogollón, un montón!

Botellón de rón tras botellón

En definición, un paraíso. (¡De gente vomitando en el piso!)"
-

"Esto es una fiesta de locos...

Esto es una fiesta de locos...

Esto es una fiesta de locos...

Pero yo soy el úncio que no no estoy loco."
-

"Nena yo se que mi letra es obsena

Pero con ella es que pago la quincena

Mujeres feministas vamos a hablar sin tapujo

Tu pones la concha y yo te la estrujo

Mi amor, tu te vas a enamorar de este inmoral

Aunque seas inteligente o anormal.

Da igual, según Samuel Oak

La sexualidad rodea todo lo que soy

Lo sexual es natural, don't ne'med

El mono con la mona, como Animal Planet

Espermatozoides con ovarios, como Discovery Channel

Habran su mentalidad de Disney Channel."
-

"Y maduren bailando hasta que se fracturen

Lengua con lengua sin que te censuren

Los literatos del idioma anticuado

Que no bailan, quietos como momias

Del club de los SmithSonians

Si yo les caigo mal, pues besenme el nie (¿El qué?)

El nie, N-I-E (Entre medio del; del; ¡El NIE!)

Perdón si mi letra es sucia

Pero es que mi mente es flexible como gimnasta de Jubilife

(Yo no entiendo esta canción, pero la bailo como quiera)"
-

"Esto es una fiesta de locos...

Esto es una fiesta de locos...

Esto es una fiesta de locos...

Pero yo soy el úncio que no no estoy loco."

"Llego el abusador como colonizador español

Si te doy un chinnaso, ¡Tiene que ser de gol!

Yo voy directo al grano Al corazón de la manzana donde duerme el gusano

Después de que sea legal

Un poco de perversión en la canción no viene mal

Hija, si eres buena y por la noche rezas

Dame un beso en la boca y despues te confiesas

¡Estoy en el edén, amén! Una aren de niñas bailando sin sostén

Con tu cuerpecito de adolescente

Cualquier ser viviente se pone caliente

Están tan buenas esas princesitas

Que lo que sudan es agua bendita

Ese trasero tuyo llena cualquier Coliseo

Y pone a creer a cualquier Ateo

Yo se que mi musica es profana

Pero cuando deje de vender hago musica cristiana

Por ahora te sigo dañando el sistema digestivo ¡Con todo lo que escribo!"
-

"Esto es una fiesta de locos...

Esto es una fiesta de locos...

Esto es una fiesta de locos...

Pero yo soy el úncio que no no estoy loco."
-

"Esto no es reggaeton, pero como quiera bailas un montón

Si no te gusta esta canción, pues entonces tirate por un balcón(Uhhh)

Sin lubricación (Gold de ABA viene sin lubricación)

Sin lubricación (Gold de ABA viene sin lubricación)"

Se habían puesto de pie, le habían hecho los coros. Carajo, todos le estaban aplaudiendo después del numerito. Sabía que Winona iba a comerselo vivo en cuanto tuviese la oportunidad, pero dios, que bien había salido. Sin embargo, no todo estaba bien. La chica de la primera fila, esa por la que iba a tocar la canción mas cursi del mundo frente a una turba enardecida, le miraba con un sentimiento que Gold no sabía describir, era... si, eso era.

Decepción.

Estaba decepcionada de él. ¿Pero a quién le importaba? Seguramente, no a él.

"Gracias Golden High." -Agradeció el ojiambar, mientras la multitud aún aplaudía, gritaba y silvaba.- "Es bueno ver que hasta un montón de animales como ustedes aprecian el talento cuando lo ven." -El silencio reinó en el auditorio. Gold miró una última vez a Crys, arrojó el microfono a la multitud, y salió corriendo lo mas rápido que sus pies le permitieron.

Ante las miradas atónitas de todos.


"Bien, pongan atención." -Ordenó Wallace, frente a un salón entero de alumnos, apoyado por Flannery.- "Para este fin de semana, se les asignará una tarea especial."

"Formaremos parejas de dos alumnos; uno de Danza y otro de Artes Visuales." -Continuó la maestra de Danza.

"La tarea es simple. El primero interpretará la coreografía de su preferencia." -Explicaba el subdirector.- "Y después el segundo plasmará la postura que haya encontrado mas atractiva."

"Para hacer esto mas interesante, sus parejas serán elegidas al azar." -La joven maestra sacó de su escritorio un sombrero.- "Los alumnos de Artes Visuales tomarán un numero de este sombrero al azar, y serán emparejados con quien tenga el mismo número de acuerdo a la lista de asistencia."

Después de 10 minutos de ir, tomar, buscar y venir, había llegado el turno de Ruby, y le preocupaban sus opciones. Por un lado, tenía a Gardenia, la "Modelo". Odiosa, pero podía lidiar con ella, siempre y cuando Whitney no llegara "casualmente". Tambien estaban un par de chicos y chicas mas, y después de haber aclarado sus... preferencias, los chicos lo trataban de forma diferente. Con mas confianza, si se podía decir.

No cabe duda que la gente es estúpida.

Y por último, claro, también estaba Sapphire "Dientes de Sable" Birch. Aunque si por una broma cruel del destino llegasen a emparejarse, lo peor que podría pasar es que ella le arranque la cabeza de una mordida. Y lo menos horrendo que podría pasar, es que se de una de esas situaciones cliché tan tipicas en las novelas para adolescentes estúpidos: descubran que tienen muchas cosas en común, se agraden, se besen y se hagan novios... No sabía cual opción sonaba mas horrenda.

Su mano se adentró al sombrero, y revolvió el contenido un poco antes de finalmente sacar el fulano papel. En el segundo antes de abrirlo, Ruby le rezo a cada dios habido y por haber, y cuando por fin reveló el numero, contuvo su aliento.

"23." -Murmuró Ruby. Wallace señaló a la lista pegada con cinta a la pared, dandole a entender que fuese a revisar. La mirada de ojos rojos del chico bajó hasta el número deseado: Michael Jok. Soltó un suspiro de alivio, y de no haber sido por el escritorio detrás de él, hubiese caído al piso.

"Oh, es cierto." -Exclamó Flannery, acercandose al muchacho.- "La lista está mal impresa, hay dos numeros 23. El primero es el 22, y el segundo es tu pareja." -La mirada de Ruby bajó dos centimetros, y en efecto, era otro numero 23: Sapphi-

Mierda.


Nunca volvería a hacer nada parecido. Nunca. Se había dejado convencer por sus deseos y de no haberlo hecho no estaría sintiendo ese dolor en el pecho. N tenía razón: la gente como él siempre queda sola. Las mujeres inteligentes siempre se quedan con los niños buenos, saben lo que les conviene y nunca se conformarían con un mujeriego empedernido.

"Mira lo que trajo el basurero." -Escuchó decir a una voz detrás de él. Estuvo a punto de ver por sobre su hombro, pero un puño impactó de lleno en su cara, arrojandolo al suelo.

No tuvo tiempo de levantarse, ya que una patada impactó de lleno en su estomago, y sintió como todo el aire abandonaba sus pulmones. Los demás golpes no se hicieron esperar, y con los ojos entrecerrados, Gold solo podía vislumbar 3 figuras borrosas, pero reconoció una de ellas.

Camisa naranja y cabello azul.

Mierda. Era el tipo que se metió con Blue. Ahora la estaba pagando por ser el heroe. La única cosa buena que había hecho a una mujer en meses, y le estaba costando cara. Una patada aterrizó en su cara, y podría jurar que escuchó crujir su cuello. Todo acabaría, solo tenía que soportarlo un rato mas y finalmente todo acabaría. Al menos ese dolor le distraería, ese dolor lograría hacerle olvidar...


"Esta lloviendo."

"Gracias, capitán obvio." -Respondió ella, en un perezoso gruñido. ¿Qué importaba la lluvia? De igual forma el árbol los protegía del agua, y además su hombro se sentía tan comodo.

"Te llevaré a casa." -Anunció Green, levantandose del cesped. A falta de soporte, Blue cayó al suelo.

"¿No podemos quedarnos un ratito mas?" -Preguntó ella, con el labio inferior de fuera y una mirada digna de un perrito abandonado. Green clavó una fiera mirada en esos ojos azules, y fue suficiente para que Blue cortara su actuación.

"Llevas falda, si no te cubres terminarás resfriada." -Gruñó el castaño, como si fuese lo mas obvio del mundo. Y probablemente si lo era.

"¿Y no crees que si camino debajo de la lluvia es mas probable que me enferme?" -Contraatacó ella. Green rodó los ojos y se cruzó de brazós.

"¿Prefieres quedarte aquí y esperar que no te pase nada?" -Ella asintió energicamente. Él no podía discutir esa lógica, así que regresó a su lugar, y Blue recostó su cabeza en su hombro nuevamente.- "Niña odiosa."

"Yo tambien te quiero." -Exclamó ella.


...Se había acabado. Ya se habían marchado... y estaba lloviendo. Qué suerte la suya. Se levantó de la acera, adolorido y cubierto de lodo hasta los ojos. Dio el primer paso y volvió a caer al suelo. Reprimió una maldición; hasta hablar le resultaría doloroso.

Tardó demasiado en llegar a su edificio, y aún mas en subir las escaleras hasta su apartamento. Su cuerpo pedía a gritos un baño caliente, algo para el dolor y una cama suave y tibia. Pero a penas su mano tocó la perilla, un sonido proveniente del interior lo sacó de sus pensamientos.

"¡No puedes hacer nada bien!"

"No fue mi culpa, alguién me delató."

"Pedazo de mierda, ¡¿Así me agradeces que te mantenga bajo mi techo?"

"¡Tu no me mantienes! De no ser por el dinero que ganaba de los autobuses, Gold se hubiese muerto de hambre hace mucho." -A penas dichas esas palabras, se escuchó el rechinar de un mueble contra el piso, algo de cristal rompiendose y después un sonido seco.

"Nunca aprendes, ¿Verdad? Parece que tendremos que empezar con las lecciones de nuevo."

"Ya no tengo 10 años. Tocame y te rompo la mano." -De nuevo se escuchó el rechinar del suelo, y varios pasos apresurados.

"¡Eres un maricón igualito a tu padre!" -Nuevamente el sonido de pasos, pero esta vez seguidos de un gruñido, y un ruidoso estruendo seco.- "Hijo de puta."

"¡Callate!" -Había sonidos saliendo del apartamento que Gold nunca había escuchado, sonidos que se comparaban solo con los de una pelicula de peleas callejeras o algo así.

"¡Largate de mi casa!" -Finalmente, el sonido de la perilla de la puerta girandose lo sacó de sus pensamientos, y tan rápido como su adolorido cuerpo le permitió, se apartó del camino.

Red salió cojeando del apartamento, con los ojos cerrados y un río de sangre bajando de su ceja hasta su barbilla. Quiza había estaba todavía mas herido, pero fue lo único que Gold pudo ver en tan fugaz instante, ya que su primo huyó a toda velocidad por las escaleras. La puerta permaneció abierta por unos segundos, durante los cuales Gold trató de procesar lo que acababa de suceder.

Y finalmente entró.


"Uy, que frío." -Musitó White, una vez que entró a su edificio, empapada totalmente.- "Creo que no debí ponerme shorts si el día estaba tan nublado, de seguro pescaré algo." -Su monólogo personal fue interrumpido por el sonido de pasos bajando la escalera. Segundos despues, su mirada se encontró con un par de ojos verdes.

"Hola." -Saludó el chico de cabello verde. Ella se limitó a saludar con la mano.- "N." -Le recordó él.- "El amigo de Black..."

"Si, te recuerdo. Es solo que..." -Ella bajó la mirada, y pudo sentir como su rostro se acaloraba. Se había quedado admirando sus ojos demasiado tiempo.- "Hola." -El muchacho contuvo una risa, antes de inspeccionar el cuerpo de la castaña nuevamente, como lo había hecho la última vez.

"Estas mojada." -Notó el chico. Y antes de que ella pudiese decir algo, el se había quitado su chaqueta y se la estaba ofreciendo.- "Secate."

"¡No, no hace falta!" -Exclamó ella, notablemente apenada.- "Solo tengo que subir a-"

"Entre mas tiempo pases mojada, mas probable es que te enfermes." -Le interrumpió, antes de sacudir la chaqueta frente a ella.- "Secate."

White tomó la prenda, dudando, para después tallar sus brazos y piernas desnudas con el interior. Era calida y despedía un aroma embriagante. Una vez que terminó de secarse, se la extendió nuevamente al muchacho, escondiendo su rostro enrojecido trás la visera de su gorra.

"Quedatela, volveré por ella luego." -Dijo él, antes de despedirse con la mano y salir corriendo del edificio.

White le siguió con la mirada hasta perderlo de vista, y después su atención se quedó en la prenda en sus manos. La acercó a su nariz e inhaló profundamente; era un aroma delicioso, casi a esa bebida alcoholica que comenzaba con V, pero un poco mas dulce. La ojiblanco se envolvió en la humeda chaqueta y comenzó a subir las escaleras, disfrutando de ese delcioso aroma.


Eran las 10 de la noche. ¿Quién hace ruido a las 10 de la noche? Bajó al restaurante, acompañada de su tío, quien a su vez llevaba una linterna en una mano y una escoba en la otra. Se acercaron lentamente a la puerta de Sketch, y cuando la mano de Yellow se posó en la manija, su tío ya estaba preparado para dar un swing con su arma.

Sin embargo, las intenciones de ambos, cuales-quiera que fueran, se deterioraron al ver a la persona frente a ellos.

"R-Red..." -Murmuró la rubia, horrorizada al ver el estado en el que estaba el chico. Su rostro estaba lleno de cortes y sangre seca, estaba empapado de pies a cabeza, y sonreía como cordero sobreviviente a una masacre.

"Buenas noches."


Su celular estaba sonando. ¿Por qué? Era tarde y mañana había escuela temprano. Ella siempre había sido el tipo de persona que se levantaba temprano, de hecho nunca había llegado tarde a clases. Desde que tenía memoria, siempre había sido puntual.

Volviendo al teléfono, Crys estiró su mano para alcanzar el maldito aparato en su mesita de noche, presionó un botón y lo acercó a su oído.

"¿Qué de-?"

"Abre la puerta." -Le interrumpió una voz, una voz que ella conocía bien y había escuchado esa misma tarde, decir cosas horribles.

"Gold, por favor ahora no quiero-"

"Abre la puerta." -Le interrumpió de nuevo. Sonaba angustiado, demasiado.- "Abre la puerta, por favor. Abrela."

"Esta bien, espera." -Crys se levantó de la cama. Caminó sobre las puntas de sus pies, para no despertar a nadie, y finalmente llegó a la puerta del apartamento. Al abrirla, lo primero que vio fueron ese par de ojos ambar tan multifaceticos, pero esta vez había algo diferente. Una nueva fase que ella no había tenido la oportunidad de conocer.

Estaba al borde del llanto.

N/A: Ok, primero que nada tengo que sacarme algo del pecho. ¿Cúal es el alboroto con los Dex Holders sin camisa? Hice mi investigación después de leer un par de reviews sobre el capitulo anterior, y al parecer muchas fangirls armaron un tremendo escandalo al leer el capitulo del manga donde Red se quita la camisa (Creo que es FR/LG), y había muchas esperando que Gold se la quitara tambien en HG/SS. En fin, cada quien sus rollos.

Segundo. Quiero agradecer a Autumn, Candiice, Wolf, Danyeda, MFerchu y Courage Princess por sus reviews del capitulo anterior. Me gusta mucho leer sus opiniones y que se sumerjan tanto en la historia, me da a entender que algo estoy haciendo bien. Tambien quiero darle la bienvenida, agradecer por su review y por favoritear este fic a . Me alegra que te este gustando y espero que sigas acompañandome en este proyecto.

Tercero. Me disculpo por la Guerra de Escupitajos. No se que carajo estaba pensando cuando la escribi, pero soñé esa parte y parecía ajustarse. Al menos en mi mente. También, para aquellos que hayan puesto atención, el shipping de Platina y nuestro pelirrojo cuyo nombre comienza con S (No creo que no hayan adivinado) se llama Distantshipping. Lo pongo porque ya se lo fangirl que son algunas... si, es a ti.

Y... pss es todo. Gracias y Bye!