Bla Bla Bla Cancion Blablablabla de Pambo blablabla en mi perfil. Ahora si, disfruten.

Capitulo 10

Así te quiero

"Buenas noches." -Saludó Red, con una sonrisa de niño bueno que no rompe un plato. Yellow y su tío le miraban fijamente, horrorizados.- "Eh, esto sonará extraño, pero... ¿Puedo pasar?"

"S-Si. ¡Claro, pasa!" -Exclamó el hombre, saliendo de su estupor. El cielo practicamente se estaba cayendo, y sería un crimen dejarlo afuera, pensaba el hombre. Mientras su tío corría en busca de una toalla, Yellow ayudó a sentar al muchacho.

"Cómo-"

"Lo siento." -Le interrumpió el ojirojo, sin atreverse a mirarle a los ojos.- "Se que estás molesta conmigo, pero eras mi primera opción. Lamento venir a mol-"

"No eres una molestia." -Le interrumpió ella, pasando un pulgar por su frente, admirando el profundo corte sobre su ceja.- "Nunca podrías serlo."

Red no pudo evitar que su sonrisa se iluminara, y ni siquiera trató de evitar que sus ojos viajaran a los de ella y se instalaran ahí.


Helo aquí, sentado en la cama de una chica sin la minima intención de quitarse los pantalones. ¡Quién lo diría! Sus manos restregaban el trozo de tela azul contra su cabello delicadamente. La cabeza le dolía como mil infiernos, y no quería que empeorara. Crys entró a la habitación y lanzó una caja al regazo del ojiambar, antes de sentarse junto a él.

"¿Bandas adhesivas?" -Preguntó Gold, casi en un susurro. Una involuntaria risa abandonó sus labios.

"No soy enfermera, tendrás que curarte tu solo." -Espetó ella. Gold le miró de reojo, antes de cambiar de posición y mirarla directo a los ojos.

"¿Estás molesta conmigo?" -Crys lanzó los brazos al aire en exasperación, antes de devolverle la misma mirada.

"Cuando el Director Oak te presentó, comencé a contarle al chico junto a mi cuan grandioso músico eras." -Comenzó Crys, tratando de mantener el volumen de su voz por lo bajo.- "¿Qué crees que sentí cuando comenzaste a gritar improperios a los cuatro vientos? ¡Y luego nos llamaste animales a todos! Silver y yo estabamos entre esa multitud, Gold."

"Disculpa, pero no soy tu pianista personal." -Respondió molesto.- "Tampoco soy un mono del que puedas presumir para verte bien." -Crys no sabía tratar con esta persona. Había tratado con el Gold coqueto, con un Gold amable y tierno... pero este era un Gold diferente. Se había molestado demasiado rápido.

"¿Por qué estas herido?" -Preguntó ella, tratando de cambiar el rumbo de la conversación.


"¡Auch!" -Exclamó Red, antes de morderse la lengua. Deseaba abrir los ojos, porque sabía que tenía el rostro de Yellow flotando a solo centimetros de él, pero el dolor era demasiado.

"Listo." -Susurró ella, antes de alejarse de él.- "Aunque creo que debimos haber ido con un doctor."

"No te preocupes, hiciste un buen trabajo tu misma." -Murmuró Red. El tio de Yellow le había prestado algo de ropa seca, y aunque le quedaba algo grande, era mejor que estar humedo. Tambien lo habían dejado instalarse en el sofá de la sala y la rubia se había ocupado de sus heridas... como siempre.

"Bien, te dejaremos para que descanses." -Anunció el hombre, sutilmente ordenando a su sobrina que fuese a su habitación.- "Mañana habrá tiempo para dar explicaciones."

Yellow y Red intercambiaron miradas una última vez, antes de que los dueños de la casa desaparecieran por un pasillo. El béisbolista recostó su cabeza sobre una almohada y cerró los ojos. En ese momento solo había una cosa que ocupaba sus pensamientos.

Gold.


"¿No puedes dormir?" -Preguntó una voz entre las tinieblas. Su mirada se levantó poco a poco para encontrarse con aquel sonriente rostro que tantas veces había visto.

"No me gusta la lluvia." -Musitó ella, infantilmente. Black rio descaradamente, pero guardó silencio una vez que se percató de la mirada de su novia.

"Lo siento." -El castaño cruzó el corto pasillo que separaba sus apartamentos y se sentó junto a ella, recargando su espalda en la pared.- "¿Hace cuanto que no te digo que te quiero?"

"No lo se." -Susurró White, antes de recargar su cabeza en el hombro de su vecino.- "Pero una mas no hace daño."

"Te quiero." -Suspiró el muchacho, contra el cabello de su novia, antes de sujetar su barbilla suavemente con dos dedos y obligarla a mirarle. Ella sabía lo que seguiría, mas no opuso resistencia cuando los labios de Black.

Tampoco se negó cuando su lengua comenzó a juguetear con la suya, o cuando sus brazos rodearon su cintura lentamente. No se hubiese negado tampoco si Black la hubiese montado sobre sus piernas, así que lo hizo ella misma. Se separaron un instante para retomar aire, solo por unos centimetros, lo suficiente para que ella admirara cada rasgo y cada detalle del rostro de su novio. Sus ojos verdes, su palida piel, su cabello ver-

White se alejó de él como si su tacto le aridiera, y sus manos fueron a parar sobre su boca, mientras miraba con horror a la persona frente a ella.

"Wow, ¿Estas bien?" -Preguntó Black, gateando lentamente hasta la castaña.- "Lo siento, no quise hacerte sentir obligada a nada. Solo... me dejé llevar. Lo siento mucho."

White no pronunció palabra alguna. Le miró horrorizada por 3 segundos mas antes de levantarse y huir a la comodidad de su hogar. Black permaneció sentado ahí por un rato mas. Sus manos subieron hasta cubrir su rostro y soltó un gruñido de frustración. Completamente absorto a la verdadera razón tras la reacción de su vecina.


Sus ojos se abrieron de subito. ¿Cúanto tiempo había estado dormido? El reloj de pared marcaba solo 20 minutos de diferencia, así que decidió darle la razón. Lo primero de lo que se percató, fue del insoportable dolor en su cabeza. Sentía como si alguien estuviese martillando su cerebro.

Sus manos viajaron hasta sus sienes e hizo presión con sus puños. Los gemidos de dolor no se hiceron esperar, y antes de darse cuenta estaba retorciendose en el sofá, tratando de no gritar.

"¿Red?" -Escuchó susurrar a una voz, pero su mente estaba demasiado alterada como para prestarle atención. Vislumbró una sombre moviendose entre la oscuridad, y después una mano posarse en su frente.- "Red, ¿Qué pasa?"

"D-Duele..." -Respondió debilmente, después de identificar a la dueña de la voz. Yellow se arrodilló frente al sofá, y comenzó a acariciar la frente del ojirojo suavemente.- "Duele mucho..."

"Lo se, pero ya no puedo darte mas pastillas." -Ella compartía su dolor- sentía impotencia por no poder aliviarlo y solo ser capaz de verlo sufrir. La mano de Red se aferró en la suya mientras seguía gimiendo de dolor.

"Y-Yo..." -Musitó el ojirojo. No tenía nada que decir, pero quería mantenerse ocupado para no gritar. Finalmente, su voluntad flaqueó y dejó salir un corto pero estruendoso grito de agonía. Yellow se levantó y se las ingenió para sentarse junto a él, abrazando su cabeza a su pecho.

"Red... ¿Cómo te hiciste esto?" -Se atrevió a preguntar la rubia. Estas no eran las heridas que estaba acostumbrada a curar, esto no pudo haber aparecido tras una simple caída.

"...Mi tío." -Murmuró el músico; su voz amortiguaba contra el regazo de la rubia, y se le podía escuchar sollozando de dolor.- "... Desde que tenía 10 años... el me golpeaba si hacía algo que lo molestara. Hacía mas de un año que no lo hacía."

"¿Por qué te golpeó esta noche?" -Yellow sentía una presión en el pecho; sentía su dolor, le apenaba. En la mente de la chica, alguién como Red no merecía ser tratado de tal forma. Lo último que ella quería era hacerlo recordar algo doloroso, pero debía mantenerlo hablando- distraído del dolor que sentía en ese momento.

"...Descubrieron en la escuela que toco en los autobuses." -Musitó el ojirojo. Los ojos de la muchacha se abrieron de par en par, y podía sentir el latir de su corazón en sus oídos.- "Este será mi último semestre en la academia."

"Yo-"

"Se que nunca me delatarías..." -Le interrumpió Red, aferrandose todavía mas a ella.- "Gracias."

"¿Por qué?" -Preguntó ella, en un susurro. Red tragó pesadamente y dibujo una sonrisa entre las sombras.

"Por siempre estar a mi lado cuando te necesito." -No se dijo nada mas esa noche. Ambos permanecieron asi durante lo que parecieron horas. Hasta que Red cayó en un profundo sueño.


"¿Qué acaba de pasar?" -Preguntó el ojiambar, al hombre de pie enmedio de un basurero. Los restos de la mesa de centro, vestigios de lo que parecía haber sido un plato; todo estaba hecho un desastre. El hombre resopló y se cruzó de brazos.

"El inutil de tu primo hizo todo esto." -Estaba ebrio. Gold no era estúpido, sabía como sonaba una persona ebria, y podía oler el alcohol emanando de él a un metro de distancia.

"No soy estúpido, escuché la pelea." -Espetó molesto, avanzando hasta su progenitor.- "¿Por qué lo golpeaste?"

"Lo mismo de siempre: Mete la pata en grande." -El ojiambar analizó las palabras de su padre cuidadosamente.

"¿No es la primera vez que lo golpeas?" -Preguntó él, sin embargo no necesitó respuesta. Empujó al hombre y este cayó sentado al suelo.- "¿Desde cuando?"

"Desde la vez que lo suspendieron de la escuela por robar un examen." -Berreó el hombre. El alcohol hacía casi imposible que coordinara una frase coherente. Gold abrió los ojos de par en par.

"Eso fue en 5° grado..."- Murmuró para si mismo.- "¡Tenía 10 años!"

"¿A ti qué te importa?" -Exclamó su padre, mirandole molesto.- "Tu estás bien, nunca te puse una mano encima. ¿Qué mierda te importa lo que le pase?"

"¡Es mi primo! ¡Es tu sobrino!" -Exclamó Gold, cayendo poco a poco en la desesperación.- "¿Cómo pudiste hacerle esto a tu sobrino?"

"¡No le hice nada a mi sobrino!" -Exclamó el hombre, levantandose del suelo fieramente.- "Es con el hijo de mi hermano con quien tengo problemas."

"¿Te das cuenta de las estupideces que escupes?" - El hombre sujetó al ojiambar por el cuello de su chaqueta y lo lanzó al sillón mas cercano.

"Ese hijo de puta..." -Berreó el hombre, mientras caminaba de un lado a otro, tambaleando.- "Tuvo el descaro de casarse con la única mujer que amé, y aún mas descarado fue al dejarme a su hijo. ¡¿Por qué tengo que cuidar al cabrón? ¿Qué hiciste tú por mi, Shinku?"

Gold sabía que la conversación ya no era para con él, y ya había sacado la información que vino a buscar. Así que mientras su padre maldecía al aire- a su hermano que partió hace mucho, Gold salió del departamento.


"Y ahora estoy aquí... sin una puta idea de donde esta mi primo." -Susurró Gold, apretando los puños con tanta fuerza que sus nudillos se tornaron blancos.- "¿Crees que deba contarle?"

"¿Resolvería algo?" -Preguntó la ojiazul, como si estuviese respondiendo a un niño el porque el sol era amarillo. El ojiambar le miró con desdén.

"¿Sugieres que siga viviendo sin saber porque el hermano de su padre lo ha molido a golpes?" -Preguntó Gold con escepticismo, manteniendo esa mirada sobre la muchacha.

"Si no quieres saber mi opinion, no la pidas." -Espetó ella, antes de cruzarse de brazos y lanzarse hacía atras para recostar su espalda contra la pared, alejandose del chico.

"¿Cúal es tu problema?" -Exclamó el muchacho, acercandose un poco.- "No he hecho nada para que estes tan molesta conmigo."

"Dijiste que no sabías cantar." -Comentó ella, completamente de la nada. Le tomó dos segundos al ojiambar comprender a lo que se refería.

"No canté; eso fue rap." -Contestó el en un susurro.- "Para rapear no es necesario entonar, solo saber respirar."

"Fue grotesco."

"¿A ti que te importa?" -Preguntó Gold, acercandose tan solo lo suficiente para ahogarse en el azul de sus ojos.- "Si canté o toqué el estúpido piano, da lo mismo. Al final me subí al escenario."

"Estaba orgullosa de ti." -Siseó ella, devolviendole con creses esa mirada maldita.- "Me enorgullecía de poder decir que eres mi amigo... pero tuviste que ir y quedar como el propio imbecil."

"Tengo todos los amigos que necesito." -Al principio, ella interpreto esa frase como una señal de lo poco que ella significaba para él- como si pudiese dispensar de ella si le daba la gana. Pero cuando la mano de Gold se posó sobre su mejilla, la interpretó de otra forma.

Gold comenzó a inclinarse hacía ella, atrapandola entre su cuerpo y la pared. Depositó un suave beso en la mejilla libre de la pelinegra, disfrutando del casi inexistente roce entre sus labios y aquella suave y tersa piel. Crys quería hacerlo a un lado, su mente pedía a gritos que sus manos se movieran, pero sus miembros simplemente no respondían. El panico se apoderó de ella mientras los labios de Gold descendían lentamente a los suyos y haciendo uso del aire que no sabía que guardaba, susurró:

"Eusine..." -Las palabras le golpearon en el rostro como una bola de boliche- peor que cualquier insulto que se le pudiese haber ocurrido. El ojiambar se alejó con toda la decencia posible, lo suficiente para mirarle a los ojos y darle espacio para tomar aire.- "T-Tengo novio, Gold."

"El tipo del auditorio..." -Susurró el músico, mas para si mismo que para su acompañante. Gold agachó la mirada, y dibujó una sonrisa melancolica.- "Por supuesto." -Gruñó antes de levantarse.

"Gold no puedes-"

"Lamento haberte quitado tu tiempo." -Le interrumpió, mientras se abría camino hasta la puerta de la habitación.- "Tambien lamento haber desperdiciado el mio..." -El muchacho resopló antes de abrir la puerta y mirar por sobre su hombro a Crys, una última vez.- "Todo esto... fue solo una perdida de tiempo."

Ella no se molestó en perseguirlo, o en recitar algunas palabras de consuelo. Estaba orgullosa de si misma, se había comportado correctamente. Le había sido fiel a su novio...

Entonces, ¿Por qué se sentía tan mal?


"¿Noche pesada?" -Preguntó Silver, antes de sentarse a la mesa, justo frente a su prima, quien ya estaba a la mitad de un viaje al fondo de... un bote de helado de vainilla. El pelirrojo tomó una cuchara y se unió a la expedición.

"Cené demasiado. Llevo desde las 2 de la noche dando vueltas en la cama, y mi estomago no se calla." -Explicó ella, entre cucharada y cucharada. Silver arqueó una ceja mientras se llevaba un bocado a la boca.

"¿Y crees que el problema se solucionara hechandole mas leña al fuego?" -Blue se congeló en una misma posición por dos segundos, antes de encogerse en hombros y seguir comiendo. El chico de ojos plateados sonrio y negó con la cabeza suavemente.

"Oye, cuentame algo." -Ordenó ella, casualmente. Al notar la mirada confundida de su pariente, prosiguió a explicar.- "Lo que sea, solo quiero saber que haz hecho."

"Bueno..." -Susurró Silver, antes de que sus mejillas se enrojecieran. Blue le miró atentamente, tratando de descifrar sus expresiones.- "Podrías decir que tengo novia."

"¡¿Qué?" -Exclamó la castaña, e inmediatamente ambas de sus manos fueron a parar sobre su boca. Ambos adolescentes voltearon sus miradas al pasillo que conectaba a la habitación de los padres del pelirrojo, rezando porque los adultos siguiesen dormidos.- "¿Cómo no me enteré de esto?"

"Mantengo un pérfil bajo." -Musitó el chico, recibiendo una fiera mirada de parte de su prima.- "¿Te molesta?"

"Eh, no. Me alegro mucho por ti." -Titubeó la ojiazul.- "Es solo que..."

"¿Qué ocurre?" -Blue dejó salir un largo suspiro. Usaba su cuchara para revolver el helado, jugando con él, lanzandole una mirada melancolica.

"Pareciera solo ayer cuando eras mi pequeño primo Silver." -Murmuró la castaña, sonriendo debilmente.- "Antes de que te des cuenta, crecerás y terminaras olvidandote de tu primita." -Silver le miró sorprendido por unos segundos, durante los cuales Blue siguió jugando con su helado. El chico se levantó, caminó hasta Blue y la abrazó por el cuello suavemente.

"Eso nunca pasará." -Susurró el chico contra el cabello de su pariente. Blue aferró sus manos al brazo de Silver, mientras él depositaba un delicado beso en su cabeza.- "Eres lo mas importante para mi... te quiero, te amo, te necesito y quiero que entiendas que siempre estaré contigo."

Blue deshizo el agarre de Silver suavemente, se levantó de la silla y le miró a los ojos, profundamente. Antes que el pelirrojo pudiese decir algo, los brazos de su prima lo aprisionaron contra ella.

"Yo tambien te amo, pequeño Silver." -Murmuró ella, antes de plantar un corto y delicado beso en su mejilla.- "Buenas noches." -La castaña le sonrió una última vez, antes de partir a su habitación.

Silver permaneció ahí parado, en medio de la oscuridad, y con un imperceptible rubor en sus mejillas.


Lo primero que hizo al despertar fue ir a la sala. La noche anterior, cuando por fin dejó a Red, el muchacho había caído profundamente dormido. Eso había sido casi a las 4 AM, así que la rubia no estaba muy bien descansada, pero se abrió paso hasta el sofá de su sala para encontrar... nada. Estaba vacío. Ni las sabanas, ni la almohada.

No tuvo tiempo de pensar en donde se había metido el ojirojo, ya que un sonido proveniente del restauratne la sacó de sus pensamientos. Al bajar, el sonido se intesificaba, y vaya sorpresa se llevó al llegar finalmente al local.

Ahí, con escoba en mano, estaba Red. Tarareando y meneando el trasero al ritmo de la música que provenía de la radio.

"Un, dos, tres veces, nos besamos en la boca. Un, dos, tres. Pero por..." -Yellow tuvo que morderse los labios para no dejar salir la carcajada mas estruendosa jamas proferida, y su mirada apenada no podia despegarse del trasero del chico, hasta que este se dio la vuelta.- "Lo siento mi cielo, pero- Ohh cielos..." -Era como mirarse en un espejo: ambos sonrojados, con los ojos abiertos como platos y sin la mas minima idea de qué decir.- "Eh... ¿Buenos dias?"

"¿Qué estas haciendo?" -Preguntó Yellow, divertida. Red aclaró su garganta ruidosamente y alzó la escoba.

"Pago por mi estadía." -Respondió él, antes de reasumir su tarea... la de barrer, no la del trasero danzante.

"No es necesario, no-"

"Por favor, si no lo hago me sentiré como un parasito." -Le interrumpió sonriendo, antes de que su mirada se desbaratara en una de infantil realización.- "Bueno, cuando era niño me llamaban pulga, pero no creo que lo hayan dicho por eso... ¡Como sea!"

"Debo suponer que te sientes mejor..." -Inquirió ella, acercandose a él. Red asintió alegremente. La rubia estuvo a punto de agregar algo mas, pero fue interrumpida cuando el rostro del muchacho se iluminó al escuchar la canción en la radio.

"Ven aquí." -Musitó el ojirojo, antes de tomar su mano y llevarla a un espacio libre de mesas.- "Me gusta esa canción. ¿Tu cantas?" -La rubia negó con la cabeza freneticamente, al punto de que esta hubiese salido volando de no estar pegada a su cuello.

"Yo no canto ni en la ducha." -Confesó la rubia.

"Tonterías." -Exclamó el ojirojo.- "Tienes una voz hermosa. ¡Vamos! Cantame algo."

"Red, yo-"

"Lejos de aquí, la vida me llevó..." -Comenzó el chico, sonriendole sugestivamente. Yellow seguía negando con la cabeza, sin embargo esta vez sus labios se apretaban en una firme linea.- "Pensando que sin ti, tal vez me iría mejor. ¡Canta conmigo, Yellow!"

"Lo siento, pero no puedo." -Red finalmente se dio por vencido, dejando salir un resopló infantil, con el labio inferior salido y el entrecejo dramaticamente fruncido.

"Bien, tendré que conformarme con que bailes conmigo." -Antes que Yellow pudiese protestar, Red ya había rodeado su cintura con ambos brazos y la acercó a su pecho, subitamente pero con delicadeza. Ambos se mecían suavemente al ritmo de la música, completamente sincronizados.

"¿Donde aprendiste a bailar?" -Preguntó ella. Red había demostrado que era una persona inhumanamente torpe, y sin embargo reunía la coordinación suficiente para bailar sin tropezar, o caerse, o pisar los pies de su compañera.

"¿Alguna vez te haz preguntado de donde conosco a Sapphire?" -Preguntó él, luciendo una sonrisa de satisfacción.- "Ella me enseñó todo lo que se acerca de baile."


Dios, el sofá del Cuartel nunca se había sentido tan incomodo. Bueno, tal vez era porque nunca había pasado una noche entera acostado en él. El ojiamar estiró la mano y alcanzó su celular de la mesita que trajó Ruby. 11:45. Era tarde. ¿Qué debía hacer ese Sabado?

Sus pensamientos fueron interrumpidos por el chirrido de las viejas visagras de la puerta principal, y helo ahí, su único primo con el rostro parchado a mas no poder.

"Oh, hola. Algo temprano para estar aquí, ¿No lo crees?" -Preguntó Red, sonriendo como si no existiese la mierda o algo parecido. Gold le miró incredulo mientras el pelinegro se abría paso hasta el sofá y se desplomaba justo junto al ojiambar.- "Wow, anoche estuve hasta tarde en casa de Green. Me quedé dormido y-"

"¡Corta la mierda!" -Exclamó Gold, estremeciendo a su primo. El ojiambar soltó un suspiro de frustración y ganó algo de compostura.- "Se lo que pasó..."

"Oh."

"¿Oh?" -Repitió Gold, sintiendo como su temperamento se calentaba nuevamente.- "¿Es todo lo que puedes decir? ¿Por qué carajo no me habías dicho nada de esto?"

"No le vi la importancia." -Respondió Red, como si fuese algo obvio.- "Fue solo un pequeño desacuerdo, Gold. No es el fin del mundo."

"Me dijo que no era la primera vez." -Espetó Gold, atrapando a Red entre sus propias mentiras.

"Oh."

"¡Ya cortala con el Oh! ¿No sabes decir otra cosa?" -El menor tuvo que morderse la lengua para no dejar salir de su boca algo de lo que pudiese arrepentirse. Su primo podía llegar a ser tan frustrante.- "Según él, la primera vez que te golpeó, fue cuando te suspendieron del colegio a los 10 años."

"¿Y?"

"Tu no robaste esos examenes." -Siseó Gold, mirandole con rabia.- "Aunque lo hubieses hecho, de nada te hubiesen servido; Eran de un grado menor."

"¿Qué querías que dijera?" -Preguntó el ojirojo, sin perder la calma.- "¿Querías que les dijera que tu los robaste y que solo te estaba encubriendo? Te hubiesen expulsado; no eras una blanca palomita, primo."

"¡Pero no tenías que pagar por mi!" -Gritó Gold, poniendose de pie. Red solo se dedicaba a mirarle, con una sonrisa en el rostro.- "Eso es lo que me revienta, ¡Que todo esto empezó por que querías ser un jodido heroe!"

"No es eso lo que te molesta." -Comentó Red, mirandole con gracia y serenidad. Gold resopló y se llevó ambas manos al cabello, y consecuentemente a su gorra.

"Vete al diablo."

"No tienes que sentirte culpable, fue mi desición." -Dijo Red, levantandose del sofá para quedar al nivel de su primo.

"No me siento culpable, ¡Estoy encabronado!" -Exclamó Gold, cruzandose de brazos y rehusandole la mirada al ojirojo. Segundos después, sintio como un par de brazos lo envolvían, y pudo sentir la barbilla de Red acomodarse en su hombro.- "¡Sueltame, marica!"

"Todo estará bien." -Susurró el mayor, manteniendo firme el agarre.- "Encontraremos una solución; siempre es así."

"No; tú siempre encuentras una solución. ¡Yo nunca supe de un problema!" -Espetó el ojiambar, forcejeando contra su primo. Después de un par de intentos, Gold dejó de luchar y dejó salir un suspiro de frustración.- "Extraño la ignorancia... ahora no me lo puedo sacar de la cabeza."

"Nada tiene por qué cambiar." -Murmuró Red, antes de dejar salir una torpe risa y deshacer su agarre sobre su primo.- "Durante un par de semanas, estaré fuera de la casa cuando tu padre este ahí y cuando sea hora de dormir, cerraré la puerta. Siempre he hecho eso después de que sucede este tipo de cosas."

"...¿En verdad soy tan distraido?" -Murmuró Gold para si mismo. Red se sentó de nuevo y miro a su pariente con una expresión divertida en el rostro.

"Bueno, eres mi familia así que..." -Gold le miró furioso por sobre su hombro.- "¡Si!"

"Chicos, creo que la he jodido." -Anunció Black, haciendo acto de presencia en el Cuartel, con ambas manos cubriendo su rostro.- "¡En grande! ...¿Qué carajo les pasó?" -Preguntó el castaño, señalando sus caras. Los parientes se miraron uno al otro y después al restante.

"Es cierto, ¿Qué te pasó, Gold?" -Preguntó Red, y Gold solo se limitó a rodar los ojos.


Independientemente de los pocos deseos que tenía Ruby de estar siquiera a 10 metros de Sapphire, esto ya se estaba volviendo ridiculo. La fulana estaba 25 minutos retrasada, y él tenía que ir a trabajar esa tarde. Soltó un gutural gruñido antes de mirar su reloj una última vez.

"Ya llegué." -Anunció la ojiazul, dejandose caer en el cesped detrás de Ruby. El muchacho se giró y le dedicó una mirada aprehensiva.- "¿Qué?"

"Te dije a las 12." -Exclamó Ruby, apuntando a su reloj.- "Eso fue hace media hora. Acaso no-"

"¡Ya! Por dios..." -Exclamó Sapph, lanzando los brazos al aire.- "Deja de chillar y terminemos con esto."

"Bien." -Murmuró el ojirojo, antes de sentarse en la hierba y sacar una pequeña caja de su bolsillo.- "Se me ocurrió que podría esculpirte en jabón."

"¿Jabón?" -Preguntó incredula, arqueando una ceja.- "Creí que las esculturas se hacían de marmol, hielo o piedra."

"Hace demasiado calor para esculpir en hielo, el marmol cuesta demasiado y no tengo instrumentos para esculpir en piedra." -Explicó Ruby. Buscó una vez mas en su bolsillo y sacó una navaja suiza.- "Esto es todo lo que necesito para esculpir en jabón. Bien, ahora baila."

"Mira, no tenemos porque hacerlo de la forma dificil." -Dijo Sapphire, antes de recostarse de lleno en el cesped. Brazos y piernas extendidos hasta mas no poder.- "Solo esculpeme como se te de la gana y ya."

"No funciona así." -Explicó Ruby, recibiendo como respuesta una mirada de perezoso enojo.- "Wallace se dará cuenta."

"¿Cómo podría?"

"Encontrará la forma." -Dijo el ojirojo, antes de que su mirada se perdiera en el espacio.- "Siempre encuentra la forma..."

"Maldita sea." -Murmuró la ojiazul, antes de levantarse de su comoda cama de hierba. Estiró sus brazos al aire y comenzó a calentar.


"Bien, sabía que hablar con ustedes me haría sentir mejor." -Comentó Black, sonriendo descaradamente.- "Me recuerda que siempre hay gente a la que le va peor."

"Que amable." -Gruñó Gold

"No, no lo digo solo para joder." -Se excusó el castaño, levantando las manos de manera defensiva.- "Digo que aunque sus situaciones suenen mal, hay personas que la tienen peor."

"Black, no hagas eso." -Pidió Red, recostado perezosamente en el sofá, con medio cuerpo en el suelo.

"¿Qué cosa?"

"Tratar de hacer sentir mejor a alguien comparando su situación con la de alguien mas." -Explicó el ojirojo, con aires de estudioso.- "No solo no funciona, hace sentir al afectado estúpido por sentirse mal en primer lugar." -Las miradas de Gold y Black se posaron sobre el mayor.- "¿Qué?"

"Lo que él dijo." -Gruñó el ojimbar, antes de sonreir maleficamente.- "Ademas, tiene razón: le han pasado cosas peores a otras personas. ¿Recuerdas hace unos años cuando nos quedamos a dormir en su casa?" -El rostro de Black cambió a una mueca llena de rabia, y a su vez Red formó una sonrisa de complicidad.

"¿Van a seguir con eso?"

"Te juro que yo iba practicamente dormido." -Comentó Red, ignorando por completo al castaño.- "No me di cuenta de lo que pasaba hasta que llegué al baño."

"Claro, ¿Cómo no despertarse con el grito que pegó la señora?" -Bromeó Gold, mirando de reojo las reacciones de Black.- "Y los que siguieron cuando Black y yo corrimos a ver que pasaba."

"Tu mamá tenía un hermoso cuerpo, Black."

"Todavía no está tan mal." -Secundó Gold.- "Digo, para tener cuanto, ¿34?"

"¡Ya entendí, no jodan!" -Exclamó Black, avalanzandose sobre los parientes, que habían largado a reir sin control.- "Dejando las estúpideces de lado, ¿Están listos para mañana?" -Los primos intercambiaron miradas de confusión, antes de compartirlas con el castaño.- "Cabrones, mañana es 15; ¡Empieza el torneo de béisbol!"

"¡Oh, cierto!" -Exclamaron Red y Gold al unísono.

"Entre tanta mierda, lo había olvidado." -Exclamó Gold, mas para si mismo que para sus compañeros.- "Entonces, ¿A patear culos?"

"Apuestalo."

"Claro."

"Muy bien, manos al centro." -Comando Gold, e inmediatamente los tres juntaron las manos, una sobre otra.- "En este momento quiero dejar algo bien claro; Pueden pasar muchas cosas, podemos perder miembros. Se puede ir N, Pearl, ¡Pueden irse todos los demás! Pero nosotros somos los originales- Los primeros DH. ¡Y siempre pateamos culos! ¿Quién domina?"

"¡Diamond Holders! ¡Auh, auh, auh!"


Lo pasado, quedaba atrás. Ese era el pensamiento que perduraba en la mente de White cuando salió de su hogar esa mañana. Lo mas probable es que su mente le jugara bromas... a su mente le gustaba hacer eso, mucho. O tal vez sería la falta de sueño; era muy tarde y estaba cansada, era todo. Sus ideas estaban bien formadas, y ella estaba preparada para comenzar un nuevo día. Eso fue, claro, hasta que encontró a cierto peliverde subiendo las escaleras en sentido contrario.

"Oh, hola." -Saludó N. En ese momento, White deseó que las escaleras se la tragaran. Soltó un imperceptible suspiro y lució su mejor sonrisa.

"Hola, ¿Cómo estás?" -Pregunta estandar, lo suficiente para lucir amable, pero no tanto como para entablar una larga conversación. Entre menos tiempo pasara con él, mejor.

"Eh, bien." -Contestó él. A sus ojos, White sonreía de una manera muy extraña, pero decidió no darle importancia.- "¿Sabes si Black está en casa?"

"No, no está. Salió temprano." -Contestó ella, ansiosa por que N se quitara del medio.

"Oh, de acuerdo." -Y dicho eso, White bajó corriendo las escaleras, sin esperar o despedirse ella misma. Sin embargo, tanta era su prisa que pisó mal un peldaño, y sintió como un brazo se enredaba alrededor de su cintura.- "Wow, ten cuidado. Un poco mas y te rompes uno de esos bonitos tobillos."

"Ehm G-Gracias." -Titubeó ella. Su nariz volvió a captar esa escencia en el aire, ese aroma a vino. Sentía la cabeza mas ligera y el rostro mas acalorado. Segundos después volvió en si, y se deshizo del agarre del muchacho, mas violentamente de lo que hubiese deseado.- "Bien, me tengo que ir."

"Oye." -Le llamó él, cuando White ya estaba lista para salir a toda marcha.- "¿Podrías devolverme la chaqueta que te presté ayer?"

"Eh, si, claro." -Lo que faltaba, pensó ella, un motivo mas para pasar mas tiempo cerca de él. White comenzó a subir peldaños, murmurando un sutil "Sigueme" al peliverde.


"¡Voila!" -Exclamó Ruby, alzando la pequeña escultura al aire.- "E Finí."

"Ya era hora." -Gruñó Sapphire, tendida en la hierba. Lanzó una mirada perezosa al modelo de jabón, y no pudo evitar fruncir el entrecejo.- "Lo detesto."

"¿Qué?" -Exclamó Ruby, su voz una octava mas aguda.- "Pero si quedó super cuchi."

"No vuelvas a usar esa palabra en mi presencia."- Ordenó Sapph, antes de tomar el jabón entre sus manos.- "Es demasiado pequeño, y luce como si se fuera a romper en cualquier momento."

"Bueno, por eso mismo lo cuidaré mucho." -Refunfuñó el ojirojo, arrebatandole la escultura de las manos.- "Es increíble lo que se puede hacer con una barra de jabón barato."

"Si, si, hurra." -Divagó la castaña, completamente desinteresada, mientras se levantaba del cesped y sacudía algo de hierba de sus shorts.- "Yo me largo." -Anunció ella, haciendo ademán de irse, sin embargo, unas palabras la detuvieron en sus cabales.

"No tienes que preocuparte de que se rompa." -Comentó Ruby, con la vista fija en la Sapphire de jabón, sonriendo dulcemente.- "Es cierto que aunque el jabón tenga una capa seca y dura por fuera, por dentro es muy suave, y podría romperse. Pero nunca dejaría que eso pasara. Haré lo que haga falta para que permanezca a salvo." -Sapph le miró por sobre su hombro unos segundos, hasta que decidió marcharse.

"¡Es solo una esculutra de jabón, Ruby!"

Era la primera vez que lo llamaba por su nombre; estaba progresando.


"¿Está Maylene?"

"No." -Thud*... Un golpe seco fue lo único que salió por la bocina, y por un segundo Pearl creyó que la muy perra le había colgado. Sin embargo, pudo escuchar levemente como las dos hermanas peleaban al otro lado de la linea.

"¿Alo?" -Habló una voz al otro lado. Pearl no pudo evitar que una sonrisa se abriera campo por sus labios.

"Hola."

"Lamento lo de mi hermana, ella es un poco..." -Comenzó la joven, sin embargo no podía atreverse a soltar la palabra exacta.- "Es una perra."

"No te preocupes." -Inmediatamente, la sonrisa de Pearl desapareció, y comenzó a frotar su cabeza nerviosamene. No había forma de dejarle caer esta sin verse mal.- "Escucha, acerca de nuestra salida mañana..."

"...Oh." -Suspiro ella al otro lado.- "Entiendo."

"Es solo que había olvidado que tenía un compromiso mañana, y puede que me lleve todo el día." -Presionó él, tratando de aminorar el daño.

"Si, claro. Compromiso." -Por su tono de voz, Pearl sabía que la pequeña pelirrosa no le había creído.

"Es en serio."

"Si, Pearl. Lo que digas." -Gruñó ella, antes de soltar un suspiro.- "No te preocupes, estoy acostumbrada a-"

"Te estoy diciendo la verdad." -Le interrumpió él.- "Entré a un torneo de béisbol con mis amigos y había olvidado que el primer partido es mañana."

"¿Béisbol?"

"Si, béisbol." -Al parecer había logrado convencerla. Pearl puso una mano sobre la bocina y dejó salir una bocanada de aire que no se había percatado estaba conteniendo.

"Oh... me gusta el béisbol." -Comentó ella, sugestivamente. Pearl sonrió una vez mas: era esa la razón por la que le encantaba esta chica.

"¿Querrías venir a verme en acción?"


"Estoy aburrida." -Comentó Blue, con la vista perdida en el cielo.

"¿Me viste cara de payaso?" -Preguntó Green, con la mirada estatica en el libro entre sus manos. Blue alzó la mirada, y no pudo evitar carcajear un poco.- "¿Qué es lo gracioso?"

"Nada, me gustan tus gafas." -Explicó ella, gateando hasta el castaño.- "Te hacen ver sexy."

"Si tu lo dices..." -Murmuró Green, sin darle mas importancia. Blue apoyó su cabeza en el hombro del muchacho, y suspiro audiblemente.- "Oirte suspirar es molesto."

"Si quieres que deje de suspirar, cuentame algo." -Dijo ella, de esa forma tan infantil, como solo ella sabía.- "¿Cúal es tu sueño? ¿Qué es lo que quieres llegar a ser?"

"Estudiaré Literatura en la Universidad de Olivine City." -Explicó, aún mirando a su libro, con ese monotono tono de voz. Como si no fuera importante.- "Seré escritor."

"¿Tú? ¿Escritor?" -Preguntó ella, apartandose lo suficiente para verlo a los ojos. Tenía que estar bromeando.- "Creí que necesitabas sentir emociones para ser escritor."

"No necesariamente." -Comentó él.- "La humanidad esta sobrevalorada. No se necesita la emoción, solo el concepto."

"No entiendo."

"Si alguien sabe como actúa la gente al estar enamorada, puede escribir sobre ello." -Explicó Oak, cerrando por fin su endemoniado libro.- "Aún si el autor no ha estado enamorado."

"Hum, parece que el mundo de las palabras no es tan romantico como lo imaginé." -Murmuró Blue, mas para si misma que para Green.- "Suena lógico; tu no reconocerías el romance ni aunque viniera y te mordiera el-"

"No creo que tu seas mucho mas experimentada." -Le interrumpió Green, mirandole de reojo, con los brazos cruzados.- "Puedo ver claramente que nunca haz estado enamorada."

"¿Ah no?" -Respondió ella, ante la sonrisa arrogante del castaño.- "¿Alguna vez me haz escuchado cantar? Nadie canta con la misma emoción que yo."

"Eso no prueba na-"

"¡A callar! Arruinas mi concentración." -Le interrumpió la ojiazul. Blue se puso de pie, se alejó lo suficiente para que Green pudiese observarla bien, y soltó un suspiro antes de comenzar.

"Tu me dices que me vaya

Y te aceleras si no estoy

no me puedes explicar que te pasa"

"Justificas mil razones

Y me gritas sin control

Luego llamas de camino a tu casa"

"Ya te descubrí

Te tengo amor y tu no sabes nada

Y no importa lo que digas hoy

Me quieres ver mañana"

"Aunque pierda la cabeza

Y no te pueda descifrar te quiero, ven

Ven que asi, te quiero, ven."

"Al salir al día siguiente

Tu te arreglas mas que siempre

Coqueteas yo hago como si nada"

"Y te acercas suavemente

Luego eres indiferente

Me apapachas y me pides distancia"

"Entiendo tu torpeza, amor

No sabes como hacer

Entregar de lleno el corazón

No siempre hace perder."

"Aunque pierda la cabeza

Y no te pueda descifrar te quiero, ven

Ven que asi, te quiero, ven."

"Si, te quiero, ven..."

"Aunque pierda la cabeza

Y no te pueda descifrar te quiero, ven

Ven que asi, te quiero, ven."

"No se que tuvo que ver eso con nuestra discusión." -Murmuró Green, antes de tomar su libro del cesped. Esperó el reclamo de Blue, y al no recibirlo, alzó la mirada para encontrarse con su rostro sonriente.- "¿Qué?"

"Tenía razón." -Dijo ella, antes de caminar hasta el árbol y acurrucarse en el hombro de Green nuevamente.- "No reconocerías el amor ni aunque lo tuvieras enfrente."

N/A: Planeaba hacer este capitulo mas largo, pero cuando me di cuenta, ya llevaba 15 paginas. En fin, gracias a Autumn, Wolf, Courage Princess, Hatsune, y Candiicee por los reviews del capitulo anterior. Ustedes iluminan mi mundo.

Y pss... no creo que tenga nada mas que comentar. ¡Oh, si! Como podrán haber notado, el 80% de las canciones que han salido en el fic, fueron interpretadas por hombres. Eso se debe a que yo no conozco buenas cantantes femeninas. Y las que conozco simplemente... su música es una mierda. En fin, cualquier sugerencia será bienvenida, y me ayudaría mucho. Si saben de alguna buena cantante, comuniquenmelo.

Y pss... ya, BYE!