La rola no es mía, es de Paty Cantú
Capitulo 11
Afortunadamente No Eres Tu
"Oye, bateador. Hey, bateador."
Si. Novena entrada, bases llenas, arriba por 3 carreras y si Black lograba ponchar al chico, podrían irse a casa; era obvio que Gold comenzaría con sus tacticas de distracción. Era algo bastante común en el béisbol, pero el ojiambar tenía un modo muy peculiar de hacerlo efectivo.
"Oye, bateador, tu mamá pasó por mi casa anoche." -Black tuvo que morderse la lengua para no hecharse a reir. Uno pensaría que después de tanto tiempo jugando juntos, el castaño se habría acostumbrado. Nada mas lejos de la verdad.- "Bateador, tu mamá está como quiere, y sabe qué hacer con lo que tiene. Oye bateador, agradecele a tu mamá de mi parte, ¿Si?"
"¡Tercera base, una mas igual y te sacaré del juego por conducta anti-deportiva!" -Exclamó el Umpire, señalando al ojiambar, pero el daño estaba hecho.
Black lanzó la primera bola, y el bateador abanicó cual samurai ebrio, otorgandole el primer strike. El castaño sonrió, y pudo ver de reojo como Gold alzó un pulgar en aprobación. El castaño se perfiló nuevamente, lanzó y... bam* la pelota salió volando hasta el jardín central. Dia la recogió del suelo una vez que rebotó, y se la entregó a Pearl en un veloz lanzamiento. El rubio estuvo a punto de lanzarla a tercera base, pero-
"¡Lanzala a home!"
Con cada onza de energía en su cuerpo, disparó la bola con tanta fuerza que sintió su brazo casi desligarse de su hombro. Su mirada no abandonó ni por un segundo la pelota, hasta que cayó en el guante del catcher y el umpire gritó:
"¡Out!"
Los espectadores estallaron en aplausos, y al mismo tiempo los DH corrieron hasta Pearl, lo derribaron y se montaron todos encima de él.
"¡Oye, bateador!" -Gritó Gold, desde la cima de la pila humana.- "Dile a tu mamá que llegaré a las 6, que me guarde un plato."
"¡¿Donde están, donde están, los cabrones que nos iban a ganar?" -Y así, entre cantos, burlas y celebraciones, los DH se marchaban del parque. Sin embargo, Pearl se quedó atrás, buscando a alguien entre la gente que vino a ver el partido, y que poco a poco se marchaban.
Segundos después, todo se tornó oscuro y pudo sentir un par de manos sobre sus ojos, así como pudo escuchar una dulce risa detrás suyo. Se giró suavemente, de modo que las manos de ella quedaron alrededor de su cuello, y el rubio rodeó la cintura de la pelirrosa con sus brazos, acercandola a él y plantando un despistado y corto beso en sus labios.
Al separarse, ambos se miraron sorprendidos. Había cometido una garrafal estupidez. El rostro de Maylene se partió en un dulce sonrisa, y antes de que Pearl pudiese disculparse, ella lo había atrapado en otro beso, aferrandose a su cuello y parandose sobre las puntas de los pies para alcanzarlo.
"De pelicula." -Se escuchó decir a alguien, y la pareja se separó para ver a los DH a unos metros de distancia. Todas las miradas sobre ellos.
"¿Quién rifa?"
"¡Diamond Holders!" -Exclamaron todos, dejandose caer en los viejos sillones del Cuartel.
"Oigan, tengo que hablarles de algo importante." -Anunció Ruby, y de inmediato todas las miradas cayeron sobre él.- "Tenemos que discutir el asunto de los uniformes."
"¿Cuales uniformes?" -Preguntó Red.
"Exacto." -Recalcó el miembro mas nuevo del equipo.- "Mientras nosotros jugabamos con ropa de calle, el otro equipo si tenía uniformes. De mal gusto, pero aún así."
"No tenemos dinero para uniformes, Ruby." -Explicó Black, antes de sacar un par de cervezas de la nevera, y arrojarselas a N y Gold.
"Eso no es problema, yo puedo hacerlos." -Dijo el ojirojo, antes de sacar una botella de agua de la misma nevera. Los DH intercambiaron miradas atónitos.
"¿En serio?" -Preguntó Gold, pronunciando los pensamientos de todos.
"Sip. ¿Qué colores les gustarían?"
"Rojo"
"Dorado"
"Negro"
"Azul marino."
Si las miradas mataran, los DH ya no existirían. Ruby aclaró su garganta, se despidió y se marchó antes de que las cosas se pusieran feas. El siguiente en levantarse fue Gold.
"Bien, yo también me voy." -Anunció el ojiambar, caminando hacía la puerta.- "Tengo cosas que hacer."
"¿Qué clase de cosas?" -Preguntó Black. Gold soltó un suspiro de fastidio.
"Ya sabes: cosas." -Gruñó cortante.- "Tarea, limpieza, tu mamá, componer, tu prima, fastidiar a alguien, tu tía..." -Y la lista seguía y seguía, pero la mirada asesina de Black le daba a entender que había captado la idea. Así que finalmente se fue.
"Y yo también me voy." -Anunció Dia, camino a la puerta.- "Tengo que ir a trabajar. Adios, chicos." -Y así quedaron tres.
"Estuve pensando sobre tu situación." -Comentó Black, antes de darle un trago a su cerveza. Red arqueó una ceja, totalmente perdido.- "Con los autobuses."
"Oh, si." -Exclamó Red, antes de arquear la ceja una vez mas.- "¿Qué hay con eso?"
"Habías comentado que la cantante- esa pelo de zanahoria..."
"¿Misty?"
"Esa." -Exclamó el castaño, chasqueando los dedos.- "Dijiste que ella quería que fueras su telonero. Y ella te conoce lo suficiente para saber que necesitabas el dinero de los autobuses para seguir estudiando, ¿Cierto?"
"¿A donde quieres llegar?" -Le cortó el ojirojo. N, totalmente desinteresado, mantenía su mirada en ambos.
"Es posible que ella te haya delatado." -Sugirió el muchacho.- "De esa forma, estarías practicamente obligado a aceptar la oferta."
"No." -Musitó Red, mas para si mismo que para su compañero.- "No, ella no sería capaz."
"Cabe la-"
"¡No, ella no podría!" -Exclamó el mayor de los DH, levantandose agresivamente.- "La conosco desde hace años. A veces se le sale lo Modelo, pero es una buena persona."
"¿Estás seguro?" -Preguntó el peliverde, entrando en la conversación, con la mirada perdida en el techo.- "Ha estado sometida al mundo del espectaculo. Las personas que viven bajo los reflectores- a la luz pública- pierden el suelo. Se olvidan de lo que es tratar con iguales y piensan que pueden manejar a la gente como les venga en gana."
"Están equivocados." -Dijo el muchacho, tratando de convencerse.
Era cierto, era muy posible. Solo ella y sus amigos sabían de su empleo, y ninguno de ellos tenía la credibilidad para convencer a Winona. Sin pensarlo mas, Red se marchó a toda velocidad del Cuartel, con rumbo incierto.
"Es un buen chico." -Comentó Black, arrojando lejos la lata vacía de cerveza.
"Demasiado." -Musitó el ojiverde, antes de suspirar audiblemente.- "Tu y yo también tenemos que hablar."
"¿De qué?" -Preguntó extrañado.
"Tu relación con la Modelo." -Comentó N, ganando el interes de su compañero de equipo.- "Tal vez deberías reconciderarla."
"¿Por qué debería?"
"4 de los 7 DH son Artistas." -Dijo el peliverde.- "Nos estamos exponiendo demasiado al relacionarnos con ellos. Y sabes lo intensos que son los Dorados como Bruno y su banda. Si se enteran de que también te ligaste a una Artista-"
"Estará bien." -Interrumpió Black, sonriendo ampliamente.- "Ademas, ¿Cómo podrían enterarse? No es como si me juntara mucho con ellos."
"Si..." -Murmuró N, con la mirada perdida en el espacio.- "¿Cómo podrían?"
"¿Hola?"
"Hola, buenas tardes." -Saludó Ruby, intimidado por la ronca voz que le respondió. Aclaró su garganta y trató de hablar lo mas varonilmente que pudo.- "¿Se encuentra Sapphire?"
"Eh, si. Un minuto, por favor." -Se escuchó como el hombre se apartaba del auricular, y en el fondo el Artista pudo escuchar como el hombre, presumiblemente su padre, le llamaba Sapphy.
"¿Quién habla?"
"Ehm, hola." -Saludó el muchacho, nervioso. La castaña emitió un gruñido feroz, y Ruby ya se estaba arrepintiendo.
"¿Qué quieres? ¿De donde sacaste mi numero?"
"Se lo pedí a Yellow." -Ruby escuchó como Sapphire maldecía por lo bajo. El ojirojo respiró profundo, enrrolló el cordón del teléfono en su dedo y timidamente susurró.- "Se rompió..." -Pasaron un par de segundos, en los cuales no se escuchaba nada de la otra linea, ni la respiración de la ojiazul.- "¿Sapphire, me escuchaste? Dije que-"
"¡¿Cómo dejaste que se rompiera?" -Ruby tuvo que apartarse del teléfono para evitar quedar sordo. Aun entonces, pudo escuchar como la furiosa bailarina le recriminaba sin control.
"Escucha, no es gran cosa." -Dijo él, tratando de tranquilizarla.- "El trabajo es para mañana y todavía es temprano, si nos encontramos en el parque-"
"Oh, no. No, no, no, no, no." -Repitió ella, molesta.- "No pasaré ni un solo segundo mas contigo. Arreglalo solo."
"¿Quieres reprobar? Esto es un tercio de la calificación para el primer parcial." -Jugando la carta Academica, Ruby sabía que no se negaría. Sapph dejó salir un bestial grito antes de responder.
"Te quiero ahí en 20 minutos."
No acostumbraba a venir a esta parte de la ciudad. De hecho, fuera de Misty, no conocía a nadie que viviese en los suburbios. Pero tenía que sacarse esto de la cabeza, de lo contrario estaría molestando por quien-sabe-cuanto-tiempo. Aún recordaba el color de la casa y la forma de llegar, de hecho aquí estaba: frente a la casa, justo en los peldaños que comunicaban el patio con la acera de la calle. Y no se atrevía a entrar.
No podía ser cierto, ella no sería capaz de manipularlo de esa forma. Era su amiga, fue su novia, no era posible. Se sentía horrendo al solo haber dudado de ella, así que el ojirojo giró sobre sus talones y dio un paso para retirarse, pero algo lo detuvo. ¿Y si era cierto? ¿Si ella de verdad había cambiado? Entonces tenía que confrontarla, hacerla volver a la realidad, ¡Recordarle que con las vidas de las personas no se juega!
Finalmente, Red avanzó hacía la puerta, a paso decidido. Después de tanto tiempo, el timbre sonaba igual. La puerta se abrió para dejar ver a una mujer madura, de cabello negro, ojos azules y piel algo manchada por la edad.
"Oh, Red. Que bueno verte." -Exclamó la señora, estirandose para abrazar al muchacho. Red le ahorró las molestias y se inclinó un poco para responder al gesto.
"Si, ha sido mucho tiempo." -Dijo él, sonriendo. Antes de recordar a lo que había venido.- "¿Está Misty?"
"Si, está en su habitación." -Respondió la mujer, dandole paso al béisbolista.- "¿Recuerdas cómo llegar?"
"Si, gracias."
Red se abrió paso por la casa hasta llegar a una de tantas puertas en el segundo piso. Respiró profundamente y la golpeó despacio con dos nudillos. Desde el interior, se escuchó la voz de la famosa artista, dando permiso para entrar. El ojirojo abrió la puerta, y ahí estaba ella, recostada en su cama sobre su estomago, con una revista en sus manos, mirandole atónita.
"Hola." -Fue lo primero que atinó a decir él, saludando tardíamente con la mano.
"Ho-Hola." -Respondió ella, casí en un trance. Un par de segundos después, la muchacha reaccionó y señaló a la silla frente a un escritorio.- "Sientate, por favor." -Red hizo como le indicó, y comenzó a jugar con sus dedos. ¿Cómo comenzar esto?- "Y... ¿A qué se debe esta sorpresa?"
"Bueno..." -Comenzó el ojirojo, tratando por todos los medios posibles de no hacer contacto visual.- "El consejo escolar descubrió que me gano la vida tocando en autobuses." -Era una buena forma de empezar, creyó él.- "Este será mi último semestre en la Academia."
"Oh..." -Musitó Misty. Red aún le rehusaba la mirada, así que no podía saber como lucía su rostro.- "Lo siento. Pero sabes, tal vez esto sea algo bueno."
"¿Cómo?"
"Bueno, mi representante dice que cuando una puerta se cierra, otra se abre." -Recitó ella, acomodandose para quedar sentada en el borde de la cama.- "Tal vez esta sea una oportunidad para ti de hacer algo mas que estudiar."
"¿Cómo ser tu telonero?" -Preguntó Red, finalmente mirandole a los ojos. Una sonrisa se plegó los labios de la cantante.
"Si aún quieres, la oferta sigue en pie." -Dijo ella. Se notaba a leguas que estaba alegre, casi como si las cosas hubiesen salido como ella las planeó.
"Es algo curioso, ¿No?" -Siseó Red, sorprendiendo a la pelo de zanahoria.- "Llevo años tocando en los autobuses, y me descubren justo cuando vuelves aqui a pedirme que sea tu telonero."
"Qué... ¿Qué estas insinuando?" -Preguntó ella, un tanto intimidada por la fiera mirada que le profería su ex novio.
"No insinúo nada, es solo que es mucha coincidencia." -Continuó él, con el mismo tono de voz.- "No puedo tener un trabajo normal porque la Academia me absorbe mas de la mitad del día, sin contar tareas, proyectos, trabajos... Y con una familia como la mía, estar desempleado no es una opción. Asi que practicamente mi única salida es convertirme en tu telonero, ¿No?"
"¿Crees que te delaté solo para que abrieras mis conciertos?" -Espetó Misty, levantandose furiosa de su lugar en la cama, obligando a Red a mirarle hacía arriba.- "¿Qué clase de persona crees que soy? Pensé que me conocías."
"No, la verdad es que no te conozco." -Respondió él, parandose para quedar al mismo nivel.- "Las personas que viven bajo los reflectores pierden el suelo. Se olvidan de lo que es tratar con iguales y piensan que pueden manejar a la gente como les venga en gana."
"¿Piensas que puedes venir a mi casa a acusarme sin pruebas?" -Gruñó molesta, antes de empujarlo, sin embargo Red no se movió ni un centimetro.- "Vete de aquí." -Ambos permanecieron en silencio unos segundos. Red dejaba caer todo el peso de su mirada en aquellos ojos verdes, casi esperando a que se rompieran o algo asi.- "¡Largate!"
Y si, sin nada mas que decir, el guitarrista se marchó, sin siquiera despedirse de la madre de Misty. Iba demasiado entrado en sus pensamientos, pero en su camino por el patio hacía la acera, algo- o mas bien alguién- llamó su atención.
Un hombre joven, de cabello rojizo y ojos marrones; alto, corpulento y de tez bronceada. Red no supo cuanto tiempo se mantuvo observandolo, pero fue el suficiente para que el extraño se percatara de ello.
"No firmo autografos fuera de eventos." -Anunció el hombre, camino a la puerta de la casa, dandole la espalda.
"Me... me eres familiar." -Comentó Red, aún con esa mirada de duda en sus ojos.
"Probablemente en televisión, o en una de las portadas de mis discos." -Gruñó el tipo, parandose en seco. Finalmente se giró a encarar a Red.- "No tengo tiempo para fanaticos, muchacho..." -El sujeto posó su mirada en Red de la misma manera, igual tratando de ligarlo a algún lugar o alguna situación.
"Ya te recuerdo." -Anunció Red.- "Tu eras el tipo del parque; el que convenció a Misty de dejar la Academia."
"Y tu eres el prospecto a telonero." -Dijo el extraño, sorprendiendo a Red. ¿Cómo podía reconocerlo solo por lo que Misty pudo haberle contado?- "Mi nombre es Lance Nite."
"Red Ongaku." -Se presentó el ojirojo, avanzando para estrechar su mano. Lance dudo por unos segundos, pero finalmente respondió al gesto.
"Presiento que nos estaremos viendo muy seguido." -Comentó el pelirrojo, a lo que Red contestó sonriendo.
"No contaría con ello." -Y sin decir otra palabra, Red salió huyendo de aquella zona de la ciudad, le resultaba sofocante. Lance le siguió con la mirada hasta perderlo de vista. Una sonrisa se dibujo en su rostro antes de tocar a la puerta.
"Entonces..." -Murmuró Pearl, deslizando las yemas de sus dedos delicadamente sobre los brazos de la chica.- "¿Ahora qué?" -Llevaban recostados en el parque ya mucho tiempo, demasiado para que el rubio pudiese recordarlo, y no se habían dicho una palabra desde aquel beso. Maylene soltó un largo y perezoso suspiro, antes de revolverse contra el pecho de Pearl, buscando una posición mas cómoda.
"¿Qué quieres que pase?" -Susurró la pelirrosa. La verdad es que ese beso había hecho pensar al rubio; las cosas se estaban moviendo demasiado rápido. He aquí a esta chica, que no conocía ni desde hace 4 días, y se había encariñado demasiado con ella. Él sabía a lo que llevaría esto: el dejarle campo libre a una completa desconocida hacía su corazón.
Ella se aburriría de él, y terminaría abandonadolo, ¿Y entonces? No era un buen plan, y ciertamente el jugo no valdría la exprimida. Ella se percató de su silencio, y arrojó la cabeza hacía atras para encontrarse con su expresión seria.
"De acuerdo." -Suspiró Maylene, antes de levantarse de subito. Ni siquiera se molestó en limpiar el cesped de sus pantalones.- "Supongo que fue divertido."
"Espera, May-"
"¡No!" -Exclamó la pelirrosa, girandose para mirarle de lleno.- "Lo siento, Pearl. Pero si quieres a alguien solo para divertirte o pasar un buen rato, buscate a otra idiota... yo no pasaré por esto de nuevo."
Él no se atrevió a decir nada. Sabía que debía haberlo hecho; haber dicho algo para detenerla, para hacerla entender, pero al final, ¿Valía la pena? Con este y cientos de pensamientos mas en la mente, Pearl solo la vio partir.
Se iría al infierno; eso nadie lo discutía. Tal vez ella estaba ocupada, quiza estaba haciendo algo importante, y él la había hecho desviarse de su día solo para verla. Pero bueno, si ya metió la pata, ¿Qué mas queda?
"¡Muy bien, terminemos con esto!" -Escuchó gritar a alguien a sus espaldas. Bueno, él sabía quien era; esa voz era inconfundible. Ruby se giró para encontrarse con la furiosa chica salvaje... y con otro sujeto.
Un chico de corta estatura y porte dócil, de ojos de un color azul cristalino y cabello que intermediaba entre el amarillo y el verde.
"Princesita, él es Wally." -Le presentó Sapphire, señalando desinteresadamente al muchacho.- "Wally; Princesita."
"Hola." -Saludó el muchacho, extendiendo su mano a un estatico Ruby. El ojirojo no se movía, solo mantenía su atónita mirada sobre Wally. Al cabo de varios segundos, Ruby volvió en si, paseó su mirada entre ambos y después huyó a toda velocidad por donde vino.
"¡Oye! ¡¿A donde crees que vas?" -Escuchó a Sapphire, pero no le importaba. Tenía que salir de ahí- tenía que escapar de ese chico. Su mente comenzó a rememorar.
La sangre, los gritos, el pánico. Todas esas imagenes pasaron por su mente a gran velocidad; tan aturdido estaba que no se percató de nada mas hasta que llegó a su hogar. Jadeando por aire, con las piernas temblando como gelatina y su mente atormentada por los recuerdos, se dejó caer en el suelo de su sala. Sus manos se posaron sobre sus oídos, tratando en vano de acallar los gritos en su cabeza. Todo era tan real como aquel día... como cuando él-
"¿Eres estúpido o qué?" -Gritó una voz, en el mismo instante en que una mano se posó sobre su muñeca y lo obligó a levantarse. Ruby abrió los ojos para encontarse con aquel par de zafiros, ardiendo en rabia.- "¿No se te ocurrió que podría estar ocupada? La proxima vez que pienses en hacerme perder el tiempo, te mataré."
"Lo siento." -Fue lo único que atinó a decir Ruby. Su mente comenzó a trabajar de nuevo. Ella estaba aquí, en su casa.- "¿Me seguiste hasta aquí? ¿Te siguió ese chico?"
"¡Si, te seguí! ¿Crees que puedes gastarme una bromita estúpida y salir ileso?" -Exclamó ella, antes de que su mente entendiera la segunda pregunta. Sapph dejó ir la muñeca de Ruby y este se desplomó en el sofá mas cercano.- "Y no, no me siguió. Lo dejé en el parque gracias a tus estúpideces."
"Lo siento." -Murmuró Ruby, con la mirada perdida en el suelo.- "No era mi intención hacerte perder el tiempo."
"¿Entonces por qué huiste?" -Preguntó la ojiazul, bajando su voz a un volumen adecuado. La mirada de la chica se iluminó en realización.- "¿Fue por Wally? Ese chico es muchas cosas, pero no es motivo de terror."
"No fue precisamente por él." -Explicó Ruby, aún rehusandole la mirada a la bailarina.- "Fue por algo que pasó... hace muchos años."
"Hace muchos- ¿Conocías a Wally?" -Exclamó ella, tratando de mirar a los ojos al mesero, sin embargo él aún se rehusaba a mirarla.- "Mentira. Él no te reconoció."
"Probablemente porque no me presentaste por mi nombre." -Gruñó molesto el ojirojo. Sapphire miró perdidamente al espacio antes de murmurar un largo "Oh..."- "Quiza el no le recuera... pero estoy seguro de que me odia."
"¿Por qué habría?" -Preguntó ella, su tono de voz suavizandose un poco. Al parecer se dio cuenta, ya que su rostro enrojecio y aclaró su garganta ruidosamente.- "Digo, yo te odio a mas no poder, pero él es una bola de algodón de azucar. No le desagrada a nadie."
"Arruiné su vida..." -Murmuró Ruby, ignorando cada cosa que dijo la muchacha frente a él.- "Había logrado dejarlo atrás hasta el día de hoy, pero en el fondo nunca pude perdonarmelo."
"Ok, digamos que Wally te odia con cada fibra de su cuerpo, como yo;" -Comenzó Sapph, sentandose en el sofá, junto a Ruby.- "¿Por qué? ¿Qué fue lo que le hiciste? ¿Dijiste que tenía mal gusto en ropa, que se peinaba como una niña de Fiore, o qué?" -El ojirojo guardó silencio por un buen rato, formulando bien sus recuerdos.
"Hace muchos años, cuando estudiaba la primaria, era un bravucón; el peor de todos. Yo-"
"Ok, dejame detenerte ahí." -Le interrumpió la ojiazul, ganandose una mirada confundida por parte de Ruby.- "Tú, ¿Un bravucón? ¿De esos que golpean a los niños mas chicos?"
"Y a veces hasta a los mas grandes." -Respondió él, deleitandose en la incredula mirada de Sapph por solo dos segundos, antes de continuar su relato.
"Un día, en el patio de la escuela, me encontré a este chico... palido, delgado y débil. Y creí que sería solo otro día de rutina: entro, tomo su dinero o lo que haya traído de almuerzo, y salgo. Si me da problemas, lo golpeo hasta la inconsciencia. Sin embargo, él me detuvo. "¿Por qué tomas mis cosas?", me preguntó. "Se que no las necesitas". Y por un buen rato me tuvo pensando. Sin embargo yo tenía fama, y varios chicos se habían reunido a nuestro alrededor para verme trabajar, y les extraño que aún estuviera charlando con él."
"Me cansé y lo abofeteé levemente para que soltara la bolsa de papel. "¿Me crees estúpido?", le pregunté. Dije muchas mas cosas, pero no puedo recordar nada hasta el último segundo, cuando grité: "Llamame estúpido otra vez, y te rompo la cara." Me di media vuelta, y comencé a caminar. Entonces escuché gritar a alguien; sabía que no era su voz, ni siquiera salió de detrás mío... pero me di media vuelta y le di un puñetazo; justo en la cara." -Sapph miraba sorprendida al ojirojo; estaba temblando, y su voz comenzaba a quebrarse.
"Cayó al suelo- justo sobre su espalda-, con la boca bañada en sangre, y aún mas saliendo de su nariz... Comenzó a convulsionar violentamente, salpicandome a mi y a otros chicos. No podía creer lo que había pasado. Levanté mi mano y... estaba cubierta en sangre- ¡Su sangre! Me quedé estatico, viendo como trataba de respirar, en vano, se estaba ahogando con su propia sangre. No supe nada mas. Todo comenzó a darme vueltas. Los sonidos se mezclaron en mi cabeza, y todas las imagenes eran solo una mancha borrosa. Todo se volvió negro, y escuché el grito desgarrador de una niña... justo antes de desmayarme."
"Me suspendieron 2 semanas... pero él jamas volvió." -Murmuró Ruby, ante la mirada atónita de su acompañante.- "Lo esperé dos años para disculparme, pero nunca volvió. Aún después de que entré a la secundaria, durante un año pasaba por la primaria para buscarlo, pero nunca lo encontré. No recuerdo por cuanto tiempo, pero cada noche soñaba con él. Con su sangre en mis manos... sus jadeos, el instante en que mi mano impactó con su rostro."
Sapphire no sabía que decir. No era buena en este tipo de situaciones, no era como Yellow, no podía confortar a nadie. Hizo lo único que pensó era correcto: su mano, dudosa, se posó suavemente en el hombro de su amigo. Ruby le miró por sobre su hombro, un tanto sorprendido y con los ojos vidriosos. La incomoda mueca en labios de la ojiazul le decía que no estaba acostumbrada a ser tan cariñosa con alguien, y, de cierto modo... eso le alegraba un poco.
"Esto no va a funcionar."- Murmuró el pelirrojo, soltando la blanca mano de la muchacha frente a él.- "Lo siento."
"Esta bien." -Murmuró la pelinegra, sonriendo educadamente.- "Ya lo veía venir."
"Cuando te beso... imagino que eres alguien mas." -Confesó él, rehusandole la mirada, avergonzado.- "Y eso no es solo esta mal, sino que es patetico."
"Entiendo..." -Murmuró ella.- "Supongo que en cierto modo estamos iguales, ya que yo también trataba de borrar la marca que alguién mas dejó en mi." -Un silencio de respeto reinó entre ambos, antes de que ella se atreviera a deshacerlo.- "¿Quién es ella?"
"...Mi prima."
"Oh... oh." -El pelirrojo le miró divertido unos segundos.
"Bueno, no es exactamente mi prima." -Confesó él, dejando que su mente divagara hacían su pasado.- "Es la sobrina de mi madre adoptiva."
"¿Adoptiva?"
"Soy adoptado." -Dijo él, sin dejar que su sonrisa se desvaneciera.- "Y estoy condenado a repetir lo que te hice a ti con decenas y decenas de mujeres. Porque se que nunca encontraré una igual a ella, y ella nunca me verá como un hombre... siempre seré su pequeño primo Silver..."
"Quiza sea cierto... y quiza pases el resto de tu vida tratando de llenar un espacio en tu corazón."- Dijo ella, antes de tomar nuevamente la mano del pelirrojo.- "Pero quiza también algún día, después de que te encuentres con decenas y decenas de mujeres a las que ese espacio les quede grande, finalmente encuentres una que pueda llenarlo, y quiza hasta necesite que le hagas mas espacio." -Terminó la pelinegra, sonriendole dulcemente, Silver respondió al gesto fugazmente, antes de ponerse de pie.
"Si... quiza."
¿Cuales eran las probabilidades? White sube las escaleras rumbo a su apartamento, y saliendo de la puerta frente a la suya: el chico de los ojos verdes y nombre de letra. Las miradas de ambos se encontraron, y ella no pudo contener un sonrojo. La mirada del muchacho escaneó su cuerpo nuevamente, como tantas veces había hecho- como tantas mas deseaba hacer, y una sonrisa maliciosa se formó en sus labios.
"Hola." -Saludó él, a lo que White respondió haciendo un gesto con la mano.- "¿Te sientes bien? Estas algo roja."
"E-E-Estoy bien." -Musitó la castaña, batallando para hacer salir las palabras de su estrecha garganta. Ni siquiera podía tragar su propia saliva. N le miró atentamente y se acercó a ella. White entró en panico y dio dos pasos hacía atrás, casi cayendo de espaldas por las escaleras. Sin embargo el muchacho la sujetó firmemente de la cintura.
"Vaya." -Musitó él, con la vista perdida en los inusuales ojos de la novia de su amigo.- "Deberían prohibirte usar las escaleras. Eres un accidente esperando a pasar."
"No, yo- si, pero..." -White no podía formar un pensamiento coherente- no bajo esa fiera mirada que él le profería. Ese aroma al que se había vuelto adicta la rodeó nuevamente. Trató de moverse, pero el agarre del muchacho era firme, y no parecía tener intenciones de dejarla ir. White se concentró nuevamente en el pálido rostro del muchacho. ¿Cúando se había acercado tanto?
Ya no supo nada mas. Todos sus sentidos, con excepción del del tacto, se apagaron. No escuchaba los sonidos de la infiel caricia que compartía con N, no veía ese par de ojos que tanto le atormentaban, no percibía el sabor de esa lengua intrusa que recorría cada centimetro de su boca, ese aroma a vino ya no le llegaba... Solo podía sentir; sentir como los labios de él acariciaban los suyos, como su lengua acariciaba fiermente la de ella, como sus brazos la mantenían en su lugar.
Y así permaneció, atontada, hasta que sintió como el peliverde la llevaba hasta la pared, encerrandola entre esta y el cuerpo del chico de ojos esmeralda. Las manos de N abandonaron su cintura y viajaron hasta su rostro, para hacer de ese pecaminoso beso algo más profundo, más asfixiante, más incorrecto, más sensual, más erotico.
Finalmente, ambos se separaron por la falta de aire. N la miró una última vez; su rostro había palidecido, y sus ojos estaban abiertos de par en par. El muchacho suspiró, le dedicó una sonrisa de lado y comenzó su decenso por las escaleras, como si nada hubiese pasado.
La puerta al otro lado del pasillo se abrió, dejando ver al chico de ojos negros, quien le miraba preocupado.
"¿White?" -Preguntó Black, acercandose a su novia cautelosamente.- "¿Estás bien?" -El muchacho posó sus manos sobre los hombros de su catatónica vecina, sin embargo, el contacto pareció devolverle la vida. White le miró horrorizada por una fracción de segundo, antes de huir a la seguridad de su hogar. Ambos pensaban lo mismo. Tal vez no con las mismas palabras, pero la idea general se mantenía intacta entre ambos.
"¿Ahora qué coño hice?"
"Me encontré con el telonero." -Anunció Lance, una vez que entró a la habitación de la artista.- "Parece un buen chico."
"Era un buen chico, ahora se volvio loco." -Gruñó Misty, antes de recordar algo.- "¿Donde haz estado? No te he visto desde el jueves."
"Tuve que ir a revelar y entregar unas fotografías, pero eso no es importante." -Respondió cortante, antes de sentarse junto a la muchacha.- "¿Te dio una respuesta?"
"Dijo que no." -Susurró ella, en molestia y tristeza entremezclados.- "Alguien le dijo a los directores de la Academia que tocaba en los autobuses para ganar dinero, y este será su último semestre."
"Bueno, por definición, es profesional." -Dedujo el pelirrojo, mirando al techo.- "Y la Academia solo acepta Amateurs. ¿Pero por qué rechazaría una oportunidad para ser tu telonero? Es practicamente su única opción, según lo que me haz contado de él."
"Él piensa que yo lo delaté." -Susurró amargamente la pelo de zanahoria.
"Oh..." -Murmuró Lance, antes de posar su mano en la cabeza de la muchacha, y comenzar a acariciar su cabello.- "Entonces, tenemos que seguir con el programa. Contrataremos otro telonero."
"Pero no quiero otro telonero." -Susurró frustrada.- "Lo quiero a él... yo... lo quiero. Él es muy bueno, y ya sabes que si impulsamos su carrera será bueno para nosotros también. ¿Te imaginas ser el representante que descubrió no solo a Mystick sino a Red Ongaku?"
"Lo se, pero no podemos forzarlo a aceptar." -Declaró firmemente el hombre.- "Te di tiempo para convencerlo, y no lo hiciste... pero podríamos sacar provecho a nuestra visita a Goldenrod City."
"¿De qué hablas?"- Preguntó ella, confundida. Lance sonrió maliciosamente, mientras continuaba acariciando el cabello de su clienta.
"La Academia de las Bellas Artes de Goldenrod produce mucho talento fresco." -Explicó el hombre.- "Si hacemos una audición, podemos buscar al telonero perfecto y contratarlo."
"¿Pero y qué hay de la directora Winona?" -Preguntó la muchacha.- "Ella nunca dejaría a sus alumnos audicionar. Recuerdo que trató de todo para que no firmara contigo."
"Winona y Wallace siempre han sido muy anticuados, y apegados a lo que les conviene." -Explicó Lance.- "Pero no podrán hacer nada para detener a sus alumnos si mas de la mitad vienen a audicionar."
De noche. En los oscuros pasillos de una escuela. Trozos de cristal en el suelo de uno de los salones del segundo piso, y una de las ventanas había sido derribada. Se escuchaban pasos, y el sonido de liquido siendo regado. El desconocido merodeador vertía un extraño liquido a lo largo de los pasillos; solo lo necesario, pensaba él.
Quería deshacerse de este lugar. Simplemente que desapareciera- él y la gente que estudiaba aquí. Había llegado a odiarlos. Un par de sus amigos dentro de esta camada de animales no balanceaba las cosas. Sería mas fácil solo... solo hacerlo arder; que ardiera hasta convertirse en cenizas.
Una vez decidido que ya era suficiente, colocó el recipiente en el suelo, y dio una última mirada al camino de combustible que había vertido. Era delgado, pero se extendía por el segundo piso hasta el primero. Buscó en el bolsillo de sus pantalones y sacó de él una caja de fosforos.
Encendió uno, pero segundos después lo apagó. ¿Cuales serían las consecuencias de lo que estaba a punto de hacer? ¿Qué podía perder? ¿Era una buena idea? ¿Resolvería algo? ¿Aliviaría toda la mierda que estaba sintiendo? Finalmente, decidiendo que nada de eso importaba, encendió otro. Dio un salto hacía atras al arrojar el fosforo, derribando el cubo donde había traido el combustible.
El contenido se vertió por todo el suelo, encendiendose al hacer contacto con el fuego. El merodeador se vio atrapado entre las paredes de fuego y los muros de concreto. El fuego se las había ingeniado para entrar al contenedor y derretirlo desde dentro, poco a poco.
No había señales de que esto pudiese solucionarse. Los extintores estaban lejos de su alcance, y solo podía quedarse ahí, esperando lo inevitable. El calor, el sonido del fuego, la miriada de colores, el estruendoso pitido que de pronto inundó los pasillos; todo era demasiado. Sintió como gotas de agua bañaban su cuerpo, y el subito cambio de temperatura le hizo perder el suelo. Cayó al suelo, mirando como la lluvia caía desde arriba.
Lluvia, dentro de los pasillos de una escuela.
...No sabía decir cuanto tiempo había pasado, pero estaba vivo; eso era algo bueno. Se levantó del suelo lentamente; su brazo ardía como mil demonios. Todavía estaba oscuro, pero se podían apreciar manchas de ollín en el suelo... Un momento; su brazo. Su brazo estaba vendado.
"Entonces, tu eres Gold." -Antes de siquiera preguntarselo, una voz desconocida para él le habló entre las penumbras de Golden High. Ajustando su vista, pudo ver a un chico. Sentado en las escaleras, con las manos juntas y una expresión totalmente seria y calma en el rostro. En ese entonces lo reconoció.
"El gran Eusine." -Siseó Gold, terminando de levantarse del suelo.- "Tuviste la descencia de vendar mi mano, ¿Pero no pudiste levantarme del suelo?"
"¿Y a donde supones que te iba a llevar?" -Preguntó el muchacho, sin perder la calma.- "Todas las puertas están cerradas, y a diferencia de ti, yo no se forzar una cerradura." -El tono con el que le hablaba hacía hervir la sangre de Gold. Tan calmo, tan tranquilo, tan malditamente superior.
"¿Qué hora es?" -Atinó a preguntar el ojiambar. Aún estaba oscuro, no pudo haberse quedado inconsciente mucho tiempo.
"Las 4 de la mañana." -Respondió Eusine. Mierda, pensó el ojiambar, antes de que su mente conectara los puntos.
"¿Qué carajo haces aquí a las 4 de la mañana? ¿Tu apagaste el fuego?" -Todo era demasiado para él. Gold Ongaku era ese tipo de personas que no se quedan dudando. Él demandaba respuestas. Y Eusine no era nadie para negarselas.
"Tengo que trabajar en un proyecto, y tengo permiso para trabajar en la biblioteca antes de clases." -Como si no fuera suficientemente patetico, pensó el ojiambar.- "Y no, yo no lo apagué. A juzgar por tu ropa humeda y el agua restante en el suelo, fueron los asperzores."
"Wow, no solo te vistes como detective barato, también haces deducciones de mierda." -Espetó Gold, marcando su posición, mirandole desafiante. Sin embargo, el Dorado no se inmutó.
"Crystal parece tener una muy buena opinion de ti." -Comentó Eusine, antes de voltear su mirada a los restos de la misión fallida del Artista.- "El por qué está mas alla de mi comprención. A mi parecer eres solo un delincuente de barrio."
"Si quieres un delincuente de barrio, te lo puedo dar." -Siseó nuevamente. ¿Quién se creía este sujeto?- "Crys tiene una muy buena opinion de mi porque ella está enamorada de mi." -Mintió el ojiambar.- "Apenas ayer nos besamos."
"¿Mentir te hace sentir mejor?" -Preguntó el novio de la susodicha, enardeciendo todavía mas a Gold.- "Ella está conmigo, y se que no sería capaz de engañarme."
"No puedes estar seguro."
"Si puedo." -Reafirmó Eusine, respondiendo a la fiera mirada de Gold.- "Confío en ella."
"Puedes confiar todo lo que quieras, pero al final ella se quedará conmigo." -Declaró Gold, avanzando hacía el Dorado.- "Ella es y siempre será mía."
"Ella no es tuya." -Gruñó el muchacho, tratando de mantener la calma.- "Ni mía. Ella no es la posesión de nadie; es una persona- un ser humano. Y puede hacer sus propias elecciones. Y me eligió a-"
No pudo terminar. El menor de los primos Ongaku le colocó un veloz y poderoso golpe en el rostro, con su mano sana. Sin embargo, Eusine no hizo mas que desviar el rostro, soportando el ataque. El muchacho soltó un suspiro y miró compasivamente a Gold.
"No hagas eso." -Gruñó el ojiambar, preparado para golpearle de nuevo.- "Deja de portarte como el niño bueno que tiene todas las respuestas y no rompe un plato. ¡No eres mejor que yo!"
"A los ojos de Crystal, lo soy." -Declaró Eusine, poniendose de pie para hacerle frente a su atacante.- "Por esa razón ella me eligió. Si quisiera estar contigo, yo no se lo impediría, pero ese no es el caso. Puedes tratar de enamorarla, pero este tipo de estupideces infantiles no solucionarán nada. Seguiré junto a ella hasta el momento en que ella lo decida, no hasta que su lastima por ti la obligue a dejarme."
"¡Callate!" -El puño del Artista se levantó nuevamente, sin embargo Eusine lo atrapó en el aire, puso su pierna tras las de Gold, y lo derribó al suelo. Jadeando, adolorido, y con el orgullo lastimado, el ojiambar susurró:- "¿Así que esto es? ...En realidad... ¿Eres tanto mejor que yo? ¿Así termina?"
"Por ahora, si." -Respondió Eusine, antes de extenderle la mano al ojiambar. Sin embargo este la rechazó, y testarudamente se levantó solo. Ambos intercambiaron una última mirada, sin embargo esta vez no se estaban desafiando. Era una mirada de entendimiento.
Llegó a su casa, se duchó, ignoró las preguntas estresantes de Red y fue a la Academia, como si nada hubiese pasado. Y ahora estaba aquí, en clase, como si nada hubiese pasado.
"Bien, necesito un par de voluntarios." -Dijo Bertha, antes de buscar entre la multitud a un par que se ajustara a sus necesidades.- "Ongaku y Kobaruto, pasen por favor."
Blue y Gold intercambiaron una rápida y débil sonrisa antes de pasar al frente. A la indicación de la profesora, Gold se sentó en una silla y Blue comenzó a charlar con ella. Mientras, la mente de Gold se puso a maquinar.
Ese era el tipo de chico que necesitaba Crys. Un chico perfecto; bueno, inteligente, agradable, tierno, que supiera entender y comportarse. ¿Por qué él no podía ser así? ¿Por qué el no podía ser ese chico perfecto?
Finalmente, Blue se puso de pie, caminó hasta quedar frente a Gold, y Bertha dejó correr la música.
"Llegas, coquetéas, hablas de más
Haces gran entrada en cada lugar
No me haces sudar..."
"Me dijiste que tenías 26
Te comportas como de unos 10 ó 6
¿Cómo escaparé?"
"Mirate, por dios
Escúchate, que horror
Ya callate, que tus libretos no sirven conmigo
Yo no se, quien te haya dicho que
Tu estrategia funciona
No, no. Alguien salveme."
"No quiero un hombre de cuento
No busco a alguien perfecto
Quiero algo natural, alguien que sepa amar
Que me intoxique con amor el cuerpo
Que me invicie con cada beso
Me enamore hasta los huesos
Afortunadamente no eres tu..."
"No se cuantos tragos llevas de mas
Que no se te entiende nada al hablar
No me haces sudar..."
"Mirate, por dios
Escúchate, que horror
Ya callate, que tus libretos no sirven conmigo
Yo no se, quien te haya dicho que
Tu estrategia funciona
No, no. Alguien salveme."
"No quiero un hombre de cuento
No busco a alguien perfecto
Quiero algo natural, alguien que sepa amar
Que me intoxique con amor el cuerpo
Que me invicie con cada beso
Me enamore hasta los huesos
Afortunadamente no eres tu..."
"Afortuadamente no eres tu..."
Cuando la canción terminó, el aula entera estalló en aplausos, Blue hizo una pequeña reverencia, sonriendo juguetonamente.
"Muy bien, Kobaruto. Creo que lograste el objetivo: transmitir el mensaje de la canción." -Felicitó la anciana mujer, antes de girarse hacía Gold.- "Ongaku, ¿Le ha llegado el mensaje?"
"Si..." -Susurró Gold, mas para si mismo que para alguien mas. Levantó la mirada para encontrarse con la de su profesora y la amiga de su primo.- "Lo entendí bien." -Y sin decir otra palabra, Gold salió del aula, dejando a un par de preocupadas mujeres atrás, y a un aula entera armando barullo. Pero solo había una idea en su mente.
"Afortunadamente... no soy yo"
N/A: Este no es el tipo de canciones a las que estoy acostumbrado, pero estuve ojeando sus recomendaciones, y buscando en Youtube apareció esta vieja en las sugerencias. La reconocí de Lu, que era un dueto que yo escuchaba mucho en la secundaria así que le di, relacione la rola rápidamente con Gold, Eusine y Crys, así que... hay sta.
Gracias a Dany, MFerchu, Courage Princess, Hatsune, Wolf y Autumn por sus reviews... *snif* los quiero... Ok, no pues. Ya saben que los reviews son vida... como la mota.
Hasta la proxima!
