La cancion utilizada en este capitulo le pertenece a mi casi-paisano Cesar Cossio Ortega alias Kar alias Siempre Me Dejas... ay cabron. Si lo van a buscar, busquenlo como Siempre Me Dejas
Capitulo 12
Todo Lo Que No Te Dije
"Adios."
"Maylene, espera." -Pidió el rubio, enganchandose del brazo de la muchacha.- "Dejame explicarte."
"Sueltame, o me vere en la deliciosa necesidad de romperte el brazo." -Siseó la pelirrosa. Alguien con una forma tan pequeña y un rostro tan dulce no tendría que sonar así de macabro, pensó Pearl, pero se deshizo de esa idea para concentrarse en la tarea en mano.- "Estoy hablando en serio, Pearl."
"Yo también, y rompeme lo que quieras pero no te vas a ir hasta que me escuches." -Las palabras no salían de su mente. Carajo, si las hubiese pensado bien, no las habría dicho. Ella era muy capaz de hacerle daño. Estabamos hablando de una chica que le escupió en la cara a Dia. Finalmente, Maylene soltó un suspiro y relajó sus musculos. Pearl notó esto y dejó ir de su brazo.
"Date prisa, por favor." -Musitó la pelirrosa, sin dignarse a mirar al rubio. En realidad, Pearl no había preparado un discurso o un monólogo para recuperar la confianza de Maylene, así que recurrió a sus habilidades de improvisación.
"Me gustas." -El muchacho de Golden High se autopalmeó la espalda; qué buena manera de empezar.- "Mucho. Es solo que cuando pasó lo del beso, a penas llevabamos conociendonos ese fin de semana, y me hizo darme cuenta de que sentía muchas cosas por ti... cosas que no había sentido por nadie mas. Y me asusté porque pensé que ibamos demasiado rápido, pero..."
"Pero..." -Inquirió ella, mirandole de reojo. Pearl suspiró y metió sus manos a sus bolsillos.
"Pero no quiero bajar la velocidad." -Confesó el rubio.- "No quiero detenerme, no quiero dejar de sentir esto. Quiero darle rienda suelta y ver a donde nos lleva..."
Ambos permanecieron en silencio por lo que parecieron horas, hasta que Pearl se atrevió a tomar la mano de la muchacha.
"¿Vienes conmigo?" -Preguntó él, sonriendole dulcemente, pegando su cuerpo contra el de ella, entrelazando sus dedos. Ella respondió al gesto, y plantó un delicado beso en la mejilla del chico.
"Vamos."
Esta sería una larga tarde.
"¿Te molestaría explicarme por qué diablos estamos aquí?" -Preguntó Ruby, sentado en una de tantas sillas del restaurante, lanzando su mandíl de trabajo al aire una y otra vez.- "Sketch está casí vacío y Yellow no aparece por ningún lado, ¿Por qué simplemente no nos vamos?"
"Nos toca el turno a ambos hasta la hora de cerrar." -Respondió Dia, recostado sobre la barra.- "Y nos pagan por estar aquí."
"Nos pagan por trabajar." -Corrigió el ojirojo, lanzando una perezosa mirada al par de mesas ocupadas.- "Esto no es para nada cuchi. Si no entra alguien por esa puerta en los siguientes 20 segundos, voy a-"
"Permiteme evitarte esa tarea." -Le interrumpió una voz proveniente de, pues, la puerta principal. Una pareja, tomados de la mano, luciendo endemoniadamente acaramelados.
"Dios, es demasiada azucar hasta para mi." -Murmuró Ruby, antes de que su mirada viajara al rostro de la chica.- "¡Oh, Crys! ¡Hola!"
"Hola, Ruby." -Saludó la ojiazul, antes de escanear el lugar con la mirada.- "¿Una tarde tranquila?"
"Funebre sería una palabra mas apropiada."- Comentó el ojirojo, antes de levantarse de su silla para dejar la mesa libre a la pareja.- "Volveré en un momento para tomar su orden. ¡Dia, enciende la freidora!"
"¡Psss ya está prendida, banda!" -Exclamó el cocinero, poniendole un extraño tono gangoso a su voz. Ruby suspiro y se giró a los recien llegados.
"No se por qué le entró la manía de hablar con ese acento. Disculpenme." -Y dicho eso, Ruby arrancó a la cocina, para dejarle saber un par de cosas a su compañero de trabajo.
"Tienes unos amigos muy interesantes." -Murmuró Eusine, sonriendo ampliamente.
"Bueno, no son exactamente mis amigos." -Explicó ella.- "Son los amigos de mi amiga."
"Oh, facinante." -Susurró el muchacho, ganandose una mirada fulminante por parte de Crys.- "No, no estoy siendo sarcastico. En realidad resulta facinante."
"¿Cómo?"
"Es una forma de probar la teoría de los eslabones." -Comenzó Eusine, adoptando un tono de voz digno de un profesor universitario.- "La creencia popular es que todos estamos conectados; ya sea por vivencias, uno o mas eventos o una cadena de amistades. Pongamos por ejemplo a la directora de tu escuela; ella y yo estamos relacionados porque yo te conozco a ti, tu conoces a Sapphire, ella conoce a algún profesor de la Academia y ese profesor conoce a la directora."
"Vaya..." -Se limitó a responder la ojiazul. Esta era una de las cosas que le encantaban acerca de su novio; siempre tenía un tema de conversación o algún comentario que hacer. No existían los silencios incomodos.- "Entonces, siguiendo tu lógica, estoy concetada a Lance Nite."
"Si, en teoría." -Dijo Eusine, antes de que una de sus manos se posara delicada y juguetonamente sobre la de Crys.- "¿Debería sentirme celoso porque hayas utilizado una respetada teoría filosófica para relacionarte con ese sujeto?"
Habiendo salido de la cocina, después de dejar sordo a Dia, Ruby tomó su delantal de la barra y comenzó a ponerselo, pero se detuvo en seco al ver al siguiente par que entró a Sketch. Preferiría haber perdido la cordura a causa del aburrimiento a tener que ver como Gold entraba a Sketch de lo mas acaramelado con una chica, cuyo atuendo ejemplificaba la palabra "Puta" en cada sentido que pudiese tener.
"Hola, Ruby." -El saludo del ojiambar le sacó de sus pensamientos.
"Eh, ho-hola." -Musitó el ojirojo, antes de seguir a la pareja a su mesa, pasando de largo la mesa en donde estaban Crys y Eusine. Gold hizo un mejor trabajo ignorando ese pequeño roce que cualquiera de los otros involucrados.- "¿Qué van a pedir?"
"Yo quiero un sandwich." -Dijo la acompañante del músico, sonriendo ampliamente.- "Con pan y tomate." -Ruby mantuvo una mirada incredula sobre la chica, esperando una risa o algo que le diera a entender que estaba bromeando. Nunca llegó.
"Traeme una canasta de papas fritas."-Pidió Gold, y el mesero se apresuró a la seguridad y cordura de la cocina.
"¿Quién es ella?" -Preguntó Dia, quien había presenciado por la ventanilla de la cocina.
"Una idiota con buen cuerpo; las favoritas de Gold." -Bufó Ruby, antes de arrancar la hoja de su libreta donde había anotado la orden y se la entregaba al cocinero. Entonces tomó la orden ya preparada y salió de la cocina, para volver 35 segundos después con otra hoja en mano.- "Y a Crystal parece simplemente no importarle."
"¿Por qué debería?" -Preguntó Dia, tomando la orden de sus manos.
"Según tengo entendido, pasó algo entre Gold y Crys." -Murmuró el mesero, antes de sentarse en un banquillo.- "Creo que a Gold sentía algo por ella, pero ella ahora está con Eusine; el tipo allí afuera. Uno pensaría que habría algún tipo de reacción."
"Bueno, miralo de esta forma:" -Comenzó Día, mientras cortaba rebanadas de tomate.- "En los últimos días, Gold ha venido a Sketch con dos chicas diferentes cada día; una después de clases y otra en la tarde antes de anochecer."
"Ahora que lo mencionas, es cierto." -Murmuró Ruby.- "Digo, por lo que sé, él siempre ha sido golfo. Pero últimamente ha exagerado." -El ojirojo mantuvo su mirada en el techo por unos segundos, antes de levantarse y salir de la cocina.- "Oye, Gold." -Le llamó desde detrás de la barra, ganando su atención y la de un par de entrometidos.- "¿Puedes venir un momento?"
"¿Ahora?" -Preguntó el ojiambar, señalando a su acompañante.- "Estoy algo ocupado, ¿Sabes?"
"Es importante; acerca de los uniformes de béisbol." -Mintió el mesero, pero funcionó. Gold se excusó con su acompañante y siguió a Ruby a la cocina.
"En resumen"- Murmuró Red, recostado sobre la hierba del parque.- "No creo que ella me haya delatado, honestamente. ¡Pero ya me quedé sin sospechosos!"
"¿Por qué quieres saber quien fue?" -Preguntó la rubia, mirandole atentamente.- "¿Qué harás después de descubrirlo?"
"Pues..." -Musitó el ojirojo. La verdad es que no lo había pensado muy bien.- "No lo sé. Preguntarle por qué lo hizo, supongo. La duda me esta matando."
"Creo que deberías olvidarlo." -Sugirió ella, ganandose una curiosa mirada del chico.- "El descubrir quien fue o sus motivos no te devolverá tu trabajo, no hará que te sientas mejor." -Red clavó una mirada atenta sobre la rubia, solo por unos segundos mas antes de sonreirle suavemente.
"Supongo que tienes razón." -Dijo él, antes de gatear hasta la rubia y sentarse junto a ella. La cercanía hizo que el rostro de Yellow se encendiera como el cielo en año nuevo.-" Yellow..."
"¿S-Si?"
"¿Te gustaría-?"
"¡Oye!" -Le interrumpió una voz. Ambos se giraron para encontrarse con 3 chicos, acercandose a ellos a paso firme. Red se apuntó a si mismo, luciendo una mirada de genuina confusión.- "Si, tú."
"¿Eres Ongaku?" -Preguntó otro de ellos. Red asintió levemente, fallando al ver a donde se dirigía el asunto.
"A él." -Ordenó el último; el lider al parecer. Red se puso de pie de un salto y se paró frente a Yellow, ocultando a la rubia detrás de él.
"Wow, esperen." -Exclamó el ojirojo, mirando sobre su hombro a su amiga.- "¿Se puede saber que hice?"
"¿En verdad creiste que no te descubririamos?" -Preguntó uno de los desconocidos, de cabello azul y amenzante porte.- "Las marcas de ollín en el suelo de Golden High todavía no se borran."
Ollín.
La lenta cabeza de Red, sorprendentemente, relacionó eso con la mañana en que Gold llegó a casa con el brazo vendado.
"No mas charla, destrozenlo." -Ordenó nuevamente el lider, sin embargo Red les paró de nuevo.
"Al menos dejen que ella se marche." -Pidió el ojirojo, señalando a la chica detrás de él. Los ojos de Yellow se abrieron de par en par. Red se dió media vuelta y la sujeto suavemente por los hombros.- "Vete, te veré mas tarde."
"Pero-"
"Vete." -Interrumpió él, sonriendo tranquilamente.- "Estaré bien." -Yellow lo dudó unos momentos mas, pero finalmente dio un par de pasos lejos del grupo. Lo que pasó a continuación, fue como una patada en las partes sensibles para todos.
Red sujetó a Yellow por la cintura y la levantó del suelo. Con un rápido giro de cadera, conectó una patada en las piernas del primer chico que se cruzó en su camino, derribandolo. Cuando los otros dos avanzaron hacía él, levantó su pierna derecha para patear al primero en el estomago y al segundo nuevamente en las rodillas. Al haber derribado a todos los contrincantes, Red huyó a toda velocidad con Yellow en brazos, sin embargo se detuvo cuando estuvo a una distancia segura y se giró para gritar:
"¡Se equivocaron de Ongaku, por cierto!"
"Lo ha hecho de nuevo." -Gruñó Wallace, dejando caer el periodico del día sobre la mesa.- "Encontró la manera de jodernos nuevamente."
"La diferencia es que esta vez es a mayor escala." -Comentó Winona, clavando una fría mirada sobre la taza de café en sus manos.- "Esto no terminará bien."
"Tenemos que hacer algo." -Declaró el hombre de cabello turquesa.- "No podemos dejar que le haga esto a nuestros alumnos."
"Pero no podemos hacer nada." -Dijo ella, intensificando la frustración de su empleado.- "No podemos prohibirle a los alumnos la participación en un evento fuera de la jurisdicción de la Academia. Ademas estoy segura de que mas de la mitad del alumnado participará."
"Entonces, ¿Nos quedaremos de brazos cruzados y dejaremos que el tipo se aproveche de esos chicos?" -Gruñó colerico el hombre, recibiendo como respuesta un prolongado silencio de la directora.
"¿Qué sugieres hacer?" -Contraatacó ella, devolviendole la misma mirada. En realidad no tenía una respuesta, sabía que ella estaba en lo correcto, pero eso le hacía hervir la sangre. La impotencia- el hecho de no poder hacer nada mientras Lance Nite hacía lo que le viniera en gana.
"...Tendremos que confiar en que ellos harán lo correcto."
"Si tu te vas, te llevas la mejor parte de mi..."- Black había terminado con sus tareas, regresando a su apartamento después de sacar la basura.- "Uhhhh baby no te vallas."
"Cantas horrible." -Murmuró una voz detrás de él. El castaño se giró para encontrar a su vecina, justo al otro lado del pasillo.
"Wow, que amable." -Exclamó él, caminando hasta ella.- "Pero tienes razón: si canto muy mal." -Dijo Black, sonriendole ampliamente. White batalló un poco, pero fue capaz de devolver el gesto.- "Entonces, ¿Ya no estás brava conmigo?"
"¿Por qué habría de estarlo?" -Preguntó ella, genuinamente extrañada. Black se encogió en hombros.
"No lo sé, dimelo tú." -No lucía molesto, solo curioso.- "Haz estado evitando desde hace un par de días.
"No, no es cierto." -Mentira. Desde aquel incidente con N, White había hecho hasta lo imposible por no encontrarse con su vecino, y cuando no había forma de evitar cruzarse con él, inventaba cualquier excusa para no entablar conversación. Se sentía apenada, se sentía como la mas baja forma de vida existente.
Los parásitos.
Los abogados.
Y luego White.
La culpa le carcomía las entrañas, pero había hecho una decisión: viviría con ello. Olvidaría el asunto en su totalidad, como si nunca hubiese sucedido. No hablaría de él, no lo recordaría, no pensaría en él. Simplemente lo borraría de sus pensamientos y su consciencia.
"Solo he estado ocupada con un proyecto de la Academia." -Mintió de nuevo, para sonarse mas convincente, según ella.
"Ok, si tu lo dices." -Finalmente, Black se rindió. No tenía motivos para pensar que ella andaba en algo malo, y si no quería decirle, pues no la obligaría. El muchacho avanzó hacía ella con confianza y pasó un brazo alrededor de sus hombros.- "Pero te extrañé."
"No me fuí a ningún lado." -Ronroneó ella, antes de soltar una pequeña risa en el cuello del castaño. La mirada de Black bajó hasta el suelo, y velozmente se separó de White y se hincó a sus pies.
"Tus cordones están desatados." -Anunció el castaño, tomando los lazos y atandolos.- "En serio, White:"
"Eres un accidente esperando a pasar."
Algo en su mente se activó, y los recuerdos- las imagenes de aquella tarde pasaban y se repetían a gran velocidad frente a sus ojos. White se separó de su vecino como si su tacto le ardiera, provocando que este le mirara extrañado.
"¿Qué sucede?" -Preguntó Black, levantandose con cautela, como si estuviese tratando con un ciervo que se hecharía a correr a la minima señal de peligro.- "¿Por qué me miras así?"
Ella no respondió, solo se quedó ahí, mordiendo su labio inferior. Un par de lagrimas se abultaron en sus ojos, segundos antes de que huyera a su hogar, dejando solo a un confundido DH.
"Y, pues eso." -Terminó Ruby. Él y Dia habían pasado los anteriores 20 minutos exponiendo y presentando sus argumentos a Gold, tratando de hacerle ver que estaba fuera de control y que debía controlarse. Sin embargo, el ojiambar permaneció de brazos cruzados durante todo el discurso, fulminandolos con la mirada.- "Lo que haces no es bueno. No estás aliviando el dolor, solo lo tapas."
"De acuerdo..." -Murmuró Gold, antes de suspirar pesadamente.- "Escuchen, les agradezco que se preocupen por mi. Me demuestra que puedo confiar en ustedes cuando tenga un problema; y ciertamente lo tengo. Estoy consciente de que cada palabra que dijeron es cierta totalmente. Pero les pido por favor que no se metan en mis asuntos."
"Pero Gold-"
"¡Pero nada, Dia!" -Le interrumpió el ojiambar.- "N tenía razón; la gente como yo siempre termina sola. Pues bien, mientras eso ocurre, disfrutaré todo lo que pueda de la compañía de mujeres estúpidas y manipulables como la que tengo allí afuera. Con permiso." -Y sin decir nada mas, el béisbolista salió intempestivamente de la cocina.
"Bueno... al menos reconoce que tiene un problema." -Comentó Dia. Ruby gruñó y salió tambien de la cocina.
El ojirojo estaba a punto de montarse sobre la barra, pero la chica que acababa de entrar a Sketch se ganó toda su atención.
"Hola, Sapphire." -Saludó el ojirojo, sonriendo debilmente. La castaña se abrió paso hasta la barra y se sentó en uno de los banquillos.
"Hola, Ruby." -Respondió ella. Desde aquella tarde en la que Ruby le habló de su pasado, la ojiazul había dejado de ser esa bestia feroz y se había convertido en... algo así como un cachorro guardían: era agresiva, pero si la tratabas con cuidado, no te arrancaría una oreja.- "Wow, este lugar es deprimente."
"Lo sé, pero no puedo irme." -Se quejó el ojirojo.- "Me pregunto donde carajo estará todo el mundo."
"Creo que yo se donde." -Anunció Sapph, ganando la atención del mesero. La chica salvaje le hizo entrega de un periodico.- "Lee el encabezado."
"'En busca de una estrella'" -Leyó Ruby, sin poder contener una pequeña risa. Dios, no podía creer que había estúpidos a los que les pagaban por idear esas chingaderas.- "'El productor, artista y egresado de la Academia de las Bellas Artes de Goldenrod; Lance Nite- con la participación de la también egresada de dicha Academia y artista internacional Mystick- auspiciarán en 5 semanas una audición para encontrar al mejor cantante que esta ciudad pueda engendrar. Bla Bla Bla Bla resulte ganador tendrá la oportunidad de ser el o la telonera oficial de la siguiente gira de Mystick, que viajará a lo largo de bla bla bla. Oh, eso explica muchas cosas."
"Apuesto a que incluso los idiotas que no cantan irán a participar." -Gruñó Sapphire, arrebatandole el periodico de las manos.- "Pero hay que reconocer que es una gran oportunidad."
"Eso nadie lo niega." -Murmuró Ruby, antes de que sus ojos se abrieran de par en par.- "Un momento, aquí dice que el ganador será telonero de Mystick, ¿No?" -Preguntó Ruby, con una mano apoyando su mentón, en una exagerada pose de pensador.- "Eso significa que definitivamente se rindió con Red."
"¿Cómo dices?" -Se escuchó preguntar a Sapphire, sacando a Ruby de su pequeña nube de pensamiento.
"Eh nada, solo recuerdo algo acerca de un amigo." -Explicó vagamente el ojirojo, antes de dejarse caer en el banquillo detrás de la barra. La ojiazul desvió la mirada, tratando de formular su siguiente pensamiento.
"Hablando de amigos..." -Comenzó ella, ganandose la atención del mesero.- "Creo que deberías disculparte con Wally."
"¿Qué?" -Exclamó Ruby, abriendo los ojos de par en par.
"Él no lo recuerda, y quiza aún después de que te disculpes siga sin recordarlo." -Comentó ella, desviando su mirada hacía la increible imagen dibujada en el techo.- "Pero creo que sería bueno para ti, ya sabes; esa mierda que dicen los psicologos acerca de cerrar un capitulo o darle fín o no-se-qué."
"Agradezco tu sugerencia, pero creo que pasaré." -Musitó el ojirojo. Sapphire le fulminó con la mirada, al borde de saltarle encima.- "Sapphy, es mejor que siga sin recordarlo. De esa manera puedo vivir sabiendo que no me odia."
"Ok, en primer lugar: no me llames Sapphy. Nunca." -Ruby rodó los ojos, gruñendo por lo bajo.- "Segundo: si no te disculpas con él, te romperé las piernas. Y creeme, no te verás muy cuchi en silla de ruedas." -Siseó la castaña, enfatizando la palabra caracteristica de Ruby.
Maldita sea.
Esto no estaba funcionando. ¿A quién quería engañar? No podía estar ahí sentado escuchando a esta imbecil pero candente chica hablar de cualquier pendejada que se le ocurriera a su maltrecho cerebro, mientras a solo un par de metros estaba ese par. Le hacía hervir la sangre. Quería pararse, correr hasta su mesa, golpear al tal Eusine y... ¿Y luego qué? ¿Besarla? ¿Pedirle que se casara con ella? No, Gold no era así. Él no podía ir allí y montar su propia versión de un final digno de una pelicula cursi y estúpida de Aragi Sachiko. Él no era así.
No, él no podía hacer eso. Él no era el heroe de esta historia, era el chico que estaba con Crys. Él era el chico bueno, y Gold el malo. Así eran las cosas, y el ojiambar estaba dispuesto a vivir con eso. Después de todo, los malos se divierten mas, nadie espera que el chico malo haga lo correcto... Él era un chico malo.
Espera, ¿Qué había dicho? Dios. Hela aquí, en una cita con su novio, y no podía sacarse de la mente al muchacho problematico a 3 metros de distancia... Pero no es que los haya contado. Era terrible. Eusine no se merecía esto. A Crys le gustaba el muchacho, era bueno, atento, cariñoso, ¡Era todo lo que cualquier mujer desearía! ¡Debería estar feliz, con un demonio! ¿Por qué no podía simplemente ahogarse en su asquerosa felicidad? ...Porque había rechazado al muchacho de ojos dorados a 3 metros de ella.
¿Por qué hacer lo correcto la hizo sentir tan mal? ¿Por qué el serle fiel a su novio le causó tanto malestar? Después de que Gold salió de su casa aquella noche, sintió un profundo vacío en el pecho, como si se hubiese llevado consigo una pieza de ella. ¿Acaso no podía tener ambas cosas? ¿No podía ser amiga de Gold y estar con Eusine al mismo tiempo? No, eso era imposible. No mientras Gold estuviese interesado en ella. ¿Por qué se interesaban en ella, en primer lugar?
Ella no era bonita, nunca lo había sido. La gente la miraba con desdén por ser siempre la primera en levantar la mano durante clase, siempre estar al frente de todo, siempre hacer lo correcto y nunca dejarse llevar por las tentaciones.
"¿Crystal?" -La voz de Eusine la trajo de vuelta al mundo de los vivos, y se encontró a si misma nadando en aquel par de ojos azules.- "¿Te sientes bien?"
"Eh, si." -Murmuró ella, mirando por sobre el hombro de su novio al motivo de sus varios dilemas existenciales. A 3 metros de distancia.- "Me siento bien."
"No se qué está pasando." -Murmuró Black, con la mirada fija en el techo, recostado sobre uno de los sillones del Cuartel. N simplemente le miraba aburrido.- "Si supiera qué es lo que hice, podría remediarlo."
"Las mujeres son así." -Comentó el peliverde, desviando la mirada.- "A esto es a lo que te arriesgas al salir con alguien tan frágil como lo es ella; se cabreará contigo por la mas minima cosa."
"No, ella no es así." -Afirmó el castaño, negando con la cabeza.- "Ella parece ser muy débil, pero no lo es."
"Tal vez eso es lo que tú crees." -Musitó N, provocando que su compañero le fulminara con la mirada.- "Lo que tienes que hacer es sentarte a hablar con ella, y que te explique qué carajo le pasa contigo. Si no... ya no quedaría nada mas que hacer."
Black lo pensó por unos momentos; las palabras de su amigo tenían sentido. Si le pasaba algo a White, tenía la obligación de ayudarla, y si el problema era él, tenía que solucionarlo. El castaño se levantó y salió corriendo a toda velocidad, de regreso a su edificio. Mientras tanto, N mantuvo la mirada en la puerta por la que huyó su despistado compañero. Una sonrisa se dibujó en su pálido rostro, antes de darle un sorbo a su cerveza.
Una tarde, el cielo escarlata cubría la ciudad de Goldenrod, dandole a todo un tono rojizo-naranjo. Para muchos, era un fenómeno hermoso, para otros, solo los 15 minutos que faltaban para el anochecer. Un par de niños caminaban por el parque. El primero, de grandes ojos ambar, cabello negro y piel tostada, luciendo un semblante preocupado, mientras miraba por sobre su hombro a su acompañante.
Un niño, un poco mas alto, con rasgos similares a los del primer niño. La única diferencia remarcable serían sus grandes ojos rojos. Sin embargo, estos estaban hinchados y había notables ojeras debajo. También su rostro había perdido color, mas hayá de lo que se podía considerar saludable.
"Ok, vamos a jugar béisbol." -Sugirió el ojiambar, colocandose su guante, antes de extenderle otro a su compañero. El ojirojo lo tomó lentamente, sin hacer contacto visual con el otro chico, y se lo puso.- "¡Ratas! Olvidé la pelota." -Exclamó el chico, esperando la reacción del ojirojo, sin embargo nunca llegó.
"¡Oigan!" -Gritó una voz a lo lejos. Las miradas de ambos viajaron varios metros al éste, por donde un chico de ojos negros y cabello castaño caminaba hacía ellos.- "¿Puedo jugar con ustedes? No hay nadie con quien jugar."
"De acuerdo." -Respondió el ojiambar, sonriendo levemente.- "Soy Gold, y él es mi primo Red."
"Me llamo Black." -Se presentó el muchacho, antes de sacar una bola de béisbol de su bolsillo, y entregarsela a Gold.
Los 3 se separaron un buen tramo en diferentes direcciones, formando un triángulo. El ojiambar se la lanzó al dueño de la bola, y este se la lanzó a Red, sin embargo, en lugar de atraparla, la pelota de cuero impactó de lleno el rostro del chico.
"¡Cielos!" -Exclamó el castaño, antes de hecharse a correr hacía el ojirojo.- "Lo siento, yo no- fue un accidente- perdona..."
Red no dijo nada, solo agachó la mirada, hasta que un par de gotas mojaron el suelo bajo sus pies. Black estaba a punto de disculparse de nuevo, pero el niño salió corriendo, dejando que la culpa carcomiera al castaño.
"No fue tu culpa." -Explicó Gold, acercandose a su nuevo amigo.- "No estaba llorando por el golpe."
"Entonces..." -Musitó el niño, antes de voltear hacía la ruta por la que había huído el ojirojo.- "¿Por qué estaba llorando?"
Quería huir, quería escapar, quería volver, quería recuperar todo lo que había perdido. Él nunca había dejado que nadie fuera de sus padres lo vieran llorar, pero ya llevaba todo un mes sin poder controlarse. Finalmente, el niño dejó de correr y se sentó a la sombra de un árbol, abrazando sus piernas a su pecho y llorando sin control en su regazo.
"Mamí... papí..." -Musitaba Red, entre sollozos. Siempre escuchaba decir a la gente que siempre hay un lado positivo en las cosas, que no importa que tan oscuro sea el tunel, siempre hay una salida. ¿Donde estaba su salida? ¿Cómo aliviaría el dolor que estaba sintiendo? ¿Cómo supera un niño la muerte de sus padres?
"Estás en mi lugar." -Una voz le sacó de sus pensamientos. El ojirojo alzó su mirada de ojos vidriosos para encontrarse con un par de ojos verdes. Ambos se miraban sorprendidos. Por un momento, Red lo olvidó todo, y solo se concentraba en recordar donde había visto ese par de ojos verdes.
Y por primera vez en mucho tiempo, Red sonrió.
"Hola..." -Murmuraron ambos, con la vista fija uno en el otro.
"Ow, qué tierno." -Exclamó Blue, fingiendo que limpiaba una lagrima de su ojo.- "No sabía que eras tan sensible."
"Uno no puede salir bien cuando trata contigo, ¿Cierto?" -Gruñó Green, cerrando el cuaderno en sus manos para después arrojarlo lejos.
"Estoy hablando en serio." -Chilló Blue, antes de acurrucarse contra el hombro de su amigo.- "Si alguien mas me hubiese dicho que tú escribiste eso, no lo habría creído."
"Veamos si con eso dejas de fastidiar." -Gruñó el castaño, recibiendo por parte de Blue una mirada que gritaba: "No seas estúpido"- "Por lo menos un rato."
"Bueno, ¿Y qué historia me contarás mañana?" -Preguntó ella, estirandose para recoger el cuaderno del que leyó Green. Sin embargo, este lo tomó primero.
"Ninguna. No vendré mañana." -Anunció Green, antes de levantarse del cesped.- "Tengo una cita."
"¿Una cita?" -Repitió la ojiazul, arqueando una ceja.- "Como... ¿Una cita con el doctor?"
"No, una cita con una chica." -Corrigió Green, como si fuese lo mas obvio del mundo- y tal vez lo era. Pero Blue estaba pasando un mal momento al tratar de procesar las palabras Green y Cita en la misma oración.- "¿Por qué me estas mirando así?"
"No, por nada." -Musitó ella, desviando la mirada.- "Es solo que no me imagino qué clase de chica pudo haberte interesado."
"No me interesa una relación con ella, si es eso a lo que quieres llegar." -Explicó el muchacho, posando su mirada aburrida sobre su amiga.- "Es solo que tengo necesidades."
"¿Necesidades?" -Repitió ella, causando que Green rodara los ojos.- "Es decir que la llevaras a la cama?"
"No dije eso."
"¿Entonces a qué te refieres con "necesidades"?"- Preguntó la ojiazul, fulminandole con la mirada. Green le devolvió el gesto por escazos 2 segundos antes de suspirar, darle la espalda y marcharse caminando.
"No es de tu incumbencia."
Le importó un rabano si estaba invadiendo su intimidad o alguna otra mierda de la que se pudiese quejar, pero necesitaba respuestas, y solo las obtendría si ls sorprendía en su habitación en ese mismo instante. Pudo haberla sacado al pasillo, pero sería igual. Igual aquí no se preocuparía porque alguién pudiera llegar a arruinar el momento.
"Necesitamos hablar." -Dijo Black, en un susurro casi inaudible, ante la incomoda mirada de su novia.
"Ahora no, Bla-"
"¡No, tiene que ser ahora!" -Exclamó el castaño, causandole escalofríos a la chica de ojos blancos.- "Necesito saber qué te pasa conmigo. Necesito saber qué nos está pasando." -Black avanzó un par de pasos hasta ella, pero se detuvo antes de llegar a la cama de su novia, y todo coraje en su mirada se desvaneció.- "Dime qué hice. Dime qué estoy haciendo mal; por favor dime si te lastimé o hice algo que te hiciera triste. Si supiera cual fue mi error, haría lo que fuera por enmendarlo. Cualquier cosa que pase entre nosotros, lo arreglaremos; nada puede ser tan malo."
Si antes White se sentía como basura, ahora no llegaba ni a eso. No lo merecía. Él no se merecía que ella lo hubiese traicionado, ni él se merecía una novia como ella. Él merecía más; una chica que lo quisiera lo suficiente para no ceder ante el primer chico que la mirara bonito o que oliera bien. Las lagrimas amenazaban con desbordarse en cualquier momento, pero las aguantó. Sabía lo que tenía que hacer, sabía qué era lo correcto.
"Yo..." -Murmuró White, antes de aclarar su gartganta; estaba seca y se estaba cerrando.- "Quiero terminar contigo." -Tan pronto como su cerebro procesó las palabras, Black juraría que escuchó algo rompiendose. No como un cristal o un vidrio, sino algo genuinamente partiendose por la mitad.
"¿Qué?" -Musitó Black. Había escuchado mal. Si, seguramente fue eso.
"Ya no quiero ser tu novia." -Reformuló White, mirandole fieramente.- "Puedes irte."
"N-No puedes estar hablando enserio." -Tartamudeó él, mirandole incredulo.- "No puede haber sido tan grave. ¿Por qué? ¿Qué carajo fue lo que hice?"
"Por favor, marchate."
"¡No, no me voy a marchar!" -Rugió el castaño, casi montandose sobre ella.- "Dame una razón, maldita sea. No puedes simplemente terminar conmigo sin darme un jodido motivo."
"Ya lo hice." -Remarcó la castaña. Black le miró furioso por lo que parecieron horas, hasta que finalmente retrocedió sobre sus pasos, salió de la habitación y cerró violentamente la puerta. Sin nadie a quien ocultar sus lagrimas, White finalmente las dejó fluir.
"De acuerdo, te estaré esperando afuera." -Dijo Silver, a una congelada Platina que acababa de entrar a Sketch, justo a a la hora de cerrar.
"Oh, hey." -Saludó Ruby, mientras acomodaba las sillas sobre las mesas.- "Lo siento, pero ya cerramos."
"¿Dia sigue aquí?" -Se atrevió a preguntar la pelinegra. Ruby asintió con la cabeza y señaló a la cocina. Platina le sonrió amablemente y se abrió paso hasta allí. Al entrar, se econtró con un sucio peliazul con medio cuerpo metido en la freidora.- "¿Dia?"
"Un momento." -Pidió el cocinero, su voz haciendo eco con el interior del aparato. Finalmente, después de unos segundos, salió con un poco de esfuerzo.- "Rayos, ahí hay manchas de grasa de la epoca de- ¡Oh, hola!"- Exclamó el muchacho, encontrandose de frente con la joven Berlitz. El cocinero se examinó completamente; estaba sudoroso, lleno de grasa y, para no hacerla larga, olía asquerosamente.- "¿Por qué siempre me encuentras cuando estoy sucio?"
"Lo siento." -Se disculpó ella, agachando la mirada.
"No, no es tu culpa." -Exclamó Dia, agitando frenéticamente los brazos.- "Fue solo un chistesito de mal gusto." -Después de eso, ambos permanecieron en silencio por un rato.- "Eh, sientate, por favor. ¿Necesitabas hablarme de algo?"
"Si, de hecho..." -Murmuró ella, obedeciendo y sentandose en un banquillo. La mirada de Platina se clavaba en sus zapatos como si fuesen lo mas interesante del mundo, tratando de recordar lo que había venido a decir.- "Quiero disculparme."
"¿Por qué?" .Preguntó el ojiazul, genuinamente sorprendido.
"La razón por la que terminé contigo..." -Explicó ella.- "Me he dado cuenta... de que fue un error. Cuando llegué a la Academia, tu fuiste la primer persona que me vio como una chica normal, y no como la consentida hija de algún hombre rico. Fuiste mi primer amigo... Y también mi primer novio... y me gustaría recuperarte."
"Wow..." -Fue lo único que pudo decir Dia. Tuvo que recargarse en el lavamanos para no caer al suelo de la impresión.- "Quiero decir... wow. Gracias, de verdad significa mucho para mi." -Dijo el ojiazul, sonriendo dulcemente a su acompañante.- "Pero no es suficiente."
"¿Qué?"
"Mira... La primera vez que te pedí que fueras mi novia, tuve que esforzarme mucho, porque según recuerdo tu eras muy insegura." -Comenzó Dia, sin dejar desvanecer esa honesta sonrisa en su rostro.- "Creías que yo, como todos los demás, no te veía a ti y solo veía tu dinero. Y tuve que bajarte la luna para que siquiera comenzaras a confiar en mi. A lo que quiero llegar es..." -Dia hizo una pausa, para poder regodearse en cada expresión en el rostro de Platina.- "Es tu turno de luchar por mi."
Su celular comenzó a vibrar, haciendo un molesto ruido contra la mesa de madera junto a su cama. La mano de Pearl salió de debajo de las sabanas y atrapó el irritante aparato. Había recibido un mensaje de texto.
"Te veo en el parque mañana, junto a los columpios." -Leyó el rubio, su voz algo atrofiada por el sueño y la pereza.- "Es el numero de Maylene... Ok."
Y, pues, volvió a dormir.
No estaba triste, ¡Esta furioso! No, furioso era poco; estaba super encabronado. No podía hacerle esto, ella no podía dejarlo colgando sin explicarle por qué. Su mente repasaba cada momento que estuvo con ella, cada palabra que intercambiaron. ¡¿Qué fue lo que hizo mal?
Otra lata vacía de cerveza que caía al suelo del Cuartel. Gold sería el primero en agredirlo, de eso no había duda: se estaba acabando toda la cerveza. Abrió una nueva lata y le dió un trago, antes de colocarse unos audifonos a lo oídos y encender su reproductor. Diablos, todo esto era deprimente. Bebiendo en la oscuridad, solo, la noche que su novia terminó con él- la única mujer que ha llegado a importarle realmente, tal vez hasta estaba enamorado de ella. Pero bien, como alguién muy sabio una vez dijo: "Llorale una noche, pero solo una noche para poder seguir después con tu vida."
Y eso mismo iba a hacer.
Decidido a desahogarse, Black buscó entre sus archivos la canción mas deprimente que conocía y comenzó a escucharla. Él no cantaba bien, pero a estas horas nadie estaba cerca. Nadie podía escucharlo berrear. Dejó salir una involuntaria risa ante su pensamiento.
"Que no puedo estar sin ti
Que no vivo si tu no estás junto a mi
Mi vida no puedo dormir
El sol ya no quiere salir
Te fuiste lejos..."
"Dame un lugar, una señal
Que me recuerde a ti, y ahí quedarme
Sonrieme, dejame verte bien
Nos vemos otro día, vete, adios."
"Y ahora voy a sentarme en la silla de aquel bar
Y recordarte mas, y sentir tu piel
Mi vida ya me dejaste de pensar
Y van 3 días ya, sin verte..."
"Disculpa ven, te quiero decir que me gustas tanto
¿Quieres pasar tu vida junto a mi?"
"Y ahora voy a sentarme en la orilla de este mar
Y vengo a gritar tu nombre y todo lo que siento por ti
Mi vida yo no te he dejado de pensar
Y sin tus brazos yo... no sirvo."
"...Y sin tus brazos yo... me rindo."
N/A: Originalmente, este capitulo iba a ser mucho mas largo, pero por motivos de fuerza mayor lo corte aqui. Oficialmente, el capitulo anterior ha sido el que mas reviews ha tenido. Gracias a Dany, Kris (Y su Inner), sayato, Kta . England, Autumn, MFerchu, Hatsune y Wolf Of Death. Ustedes hacen que todo el esfuerzo valga la pena.
Comentario de interes nulo: Termine Birth By Sleep! Yeah! ...Mi personaje favorito sigue siendo Roxas, sin embargo. Llevo diciendo esto desde 358/2 Days, pero es la ultima pinche vez que juego en Proud Mode. La proxima vez vere el final secreto en Youtube, o algo.
Ehm, me estoy desviando del tema. Dejen reviews, y hasta la proxima.
