La cancion utilizada aqui le pertenece a Cafe Tacva... Tacuva, Tacuba o como quiera que se llamen. No a mi

Capitulo 13

Quiero Ver

"Sabes, aunque arreglé este lugar por dentro..." -Comentó Ruby, batallando para abrir la vieja y oxidada puerta del Cuartel.- "Por fuera luce muy deprimente."

"Tiene sentido." -Respondió Gold, mientras entraba al lugar, cargando una enorme caja de cartón.- "Esto solía ser un orfanatorio."

"¿En serio? Y cómo- ¡Oh, mierda!" -El ojiambar pudo escuchar como la mas reciente adquisición de los DH cerraba la puerta de golpe y corría hacía la sala.- "¡Gold, ven aquí!"

El susodicho dejo la caja en el suelo y se apresuró a donde su compañero le llamaba, para encontrarlo arrodillado en el suelo, frente a un Black recostado entre latas vacías.

"No puede ser..." -Murmuró el ojiambar.- "...Se acabó toda mi cerveza."- Ruby le miró incredulo por buenos 10 segundos.

"¡¿Eso es lo que te preocupa?" -Exclamó el ojirojo, susurrando pero en un tono un par de octavas mas arriba de lo usual.

"Relajate, Ruby. No es como si se pudiera morir de borracho." -Una vez más, Ruby le miró con los ojos abiertos de par en par.

"¡Si, Gold! ¡Si se puede"!

"... ¿En serio?" -Ruby asintió energicamente.- "...Oh. Entonces apártate." -Ordenó el muchacho, hincandose para recoger a Black del suelo.- "Oh, viejo. Apesta a tejuino sin fermentar."- Se quejó Gold, antes de emprender rumbo hacía la puerta, con Black en brazos.

"¿A donde vas?"

"Lo llevaré a su casa para que se dé un baño." -Respondió el joven, batallando para abrir la puerta con su pie. Ruby corrió hasta allí y la abrió por él.- "Ve a clases. Yo iré en cuanto sea seguro dejarlo solo."


"Una cita..."- Siseó Blue, con una fiera y gélida mirada martillando el muro al otro lado del pasillo.- "¡Una cita, por dios santo! ¿Qué chica en su sano juicio aceptaría a salir con Green?"

"Tú." -Murmuró Red, con la cabeza metida en su casillero. Un fuerte golpe en sus gluteos envió su cabeza a un violento encuentro con el fondo del cubículo azul.- "¡Augh, oye!"

"Cuida tus palabras, chico musical." -Le reprendió la castaña.

"¿Cúal es el problema con que Green se consiga una chica?"- Preguntó el ojirojo, cerrando su casillero.- "Le haría bien. Después de todo, nunca le he conocido una novia."

"Es exactamente por eso, Red."- Exclamó la ojiazul, sonriendo malevolamente.- "Me da curiosidad saber qué mujer sería la adecuada para derribar los muros de Green. Quiero saber qué clase de persona es la que llegó a atraerle. Él dijo que no le gustaba, pero no puedes creerle eso a un chico."

"¿Alguna vez te ha mentido?" -Preguntó Red, acariciando su cabeza, mas especificamente el punto donde aparecería un hematoma gracias al golpe de hace unos momentos. Blue le miró detenidamente por unos segundos antes de negar con la cabeza.- "Entonces no tienes motivos para desconfiar de él, ¿O si?"

"Pues no, pero-"

"Ahi tienes tu respuesta." -Le interrumpió Red. El muchachó caminó hasta ella y tomó su barbilla entre sus dedos.- "Deja de preocuparte."

"No me preocupo." -Siseó ella, desviando la mirada. El ojirojo le sonrió dulcemente por unos segundos más, antes de soltarla y caminar hacía su clase.

"¡Lo que digas!"


"¿Sigues conmigo, preciosa?" -La voz de Eusine logró regresarla a su realidad, encontrandose así con la preocupada mirada que le profería el chico.

"Si, si. Esto..." -Musitó Crys, encontrandose en un lugar ajeno al que su mente quería llegar.- "¿Qué decías?"

"¿Te sientes bien?" -Preguntó él, ignorando la pregunta de la ojiazul. Crystal estaba a punto de asentir, cuando la mano de Eusine se posó en su frente.- "No tienes fiebre..."

"Estoy bien, deja de preocuparte." -Le tranquilizó ella, retirando su mano, sonriendole dulcemente. El escepticismo no tardó en aparecer en la mirada de Eusine, pero Crys no trató de persuadirle más.

"Como gustes." -Gruñó Eusine, antes de partir hacía su primer clase. Crys le siguió con la mirada hasta perderse entre los pasillos de Golden High, y entonces dejó salir un pesado suspiro que no sabía que estaba conteniendo.

Maldito sea Gold. Maldito sea él, y su piano, y su billar, y su rap estúpido, y su sonrisa y... y sus ojos. ¿Por qué? ¿Por qué no lograba sacarselo de la cabeza? Crys podía enlistar todas las malas cualidades del muchacho, pero el papel de toda la ciudad no alcanzaría. ¿Qué tenía este chico que hacía imposible olvidarle? La psicología dictaba que dos seres tan opuestos como lo eran ellos nunca podrían convivir, la razón le apollaba, todo apuntaba a que estaría mejor si se alejaba de él. Y sin embargo, su mente no dejaba de repasar la noche en que llegó empapado y mal herido a su puerta, luciendo en sus ojos un semblante de dolor y humanidad...

¡Esa noche! Por eso es que no lograba olvidarlo. Desde esa noche no se habían hablado ni intercambiado palabra alguna. No le dio un cierre al asunto entre ellos- si es que había alguno- así que seguía atormentandole. Esa era la solución. Ese día, Crys iría a buscarle a la Academia, y terminaría de una vez por todas con cualquier tipo de vinculo que los haya unido en primer lugar.


Le había traído a un salón vacío, y ahora simplemente estaba parada allí, en medio, sonriendole. Era espeluznante e intrigante a la vez.

"Y..." -Comenzó el peliazul, inspeccionando el lugar en busca de cualquier cosa que pudiese delatar el motivo por el que estaban allí.- "¿Ahora qué?"

"¿Recuerdas este lugar?" -Preguntó ella. Pregunta algo estúpida, al parecer de Dia.

"Es el salón de música." -Respondió el ojiazul, extendiendo los brazos y moviendolos como loco.- "¿Acaso no lo recuerdas tú? Tomamos clases aquí todos los días."

"Bueno, si. Pero también fue aquí donde pasó algo especial hace un año, aproximadamente." -Repasó ella, caminando hasta un armario, de donde sacó una pequeña grabadora.- "Aquí fue donde me trajiste cuando..."

"Oh, si." -Exclamó el aletargado cocinero, repasando el día en que finalmente se declaró a la chica frente a él. Su mirada se posó sobre el reproductor que Platina colocó en el suelo, y de pronto todo tuvo sentido. Una sonrisa se formó en sus labios.- "Ya sé a donde vas con esto."

"Ese día cantaste esta canción para mí." -Repasó ella, en un susurro que casi se lleva el viento.

"Si... canté tan horriblemente que segundos después de haber comenzado..." -Comenzó el chico, antes de caminar hasta la batería que reposaba en un rincón del aula.- "Comencé a tocar la batería para que ocultara un poco mi desafinada voz."

"Te gustaría..." -Susurró Platina, antes de aclarar su garganta y caminar hasta Dia.- "¿Intentarlo de nuevo?"- Die le miró sorprendido por unos segundos, antes de sonreir ampliamente y sentarse en el banquillo detrás de los tambores. Platina caminó hasta la grabadora y presionó el primer botón.

"Quiero ver tu risa todo el día

Escuchar la melodía de tu voz

Quisiera ser el brillo de tus ojos

El peine que desnuda tu esplendor

La esquina que te vé cuando caminas..."

"Quiero ver tu risa todo el día

Escuchar la melodía de tu voz

Quisiera ser el brillo de tus ojos

El peine que desnuda tu esplendor

La esquina que te vé cuando caminas..."

"La forma de tus labios...

Y quiero ser... tu último dolor."

"Te pido que me cures esta herida

Yo se muy bien que no es tu obligación

Tan solo si amortiguas mi caída

Serás mi salvación."

"Prometo intentar no hacerte daño

Prometo darte todo lo que yo...

Prometo regalarte sin reparos

Mi corazón..."

"Prometo intentar no hacerte daño

Prometo darte todo lo que yo...

Prometo regalarte sin reparos

Mi corazón..."

"Wow..." -Fue todo lo que pudo decir el ojiazul. Su mirada viajó de los tambores frente a él, hasta la jovencita que le miraba atentamente.- "T-Tengo que ir a clase."

"Pero-" -No le dió tiempo de decir nada más. Dia huyó del aula lo mas rápido que sus rigidas y torpes piernas le permitieron. Platina dejó salir un suspiro de frustración, recogió la grabadora del suelo y la guardó, para después dirigirse ella también a sus clases.


"Ugh..." -Se quejó Black, retorciendose en el sofá de su casa.- "¿Dónde-? ¡Oh, mierda, mi cabeza!"

"Eso te pasa por beberte toda mi cerveza." -Le reprendió una voz en la oscuridad, que reconoció como la de Gold. Un aplauso para sus asombrozas capacidades de adivinación. El castaño hubiese respondido, pero algo mas se abrió paso por su garganta, y no eran palabras. Gold le acercó un valde en un veloz reflejo y entonces Black lo dejó salir.- "¿Por qué hiciste esto?"

"Me siento como el culo del diablo, gracias por preguntar."- Gruñó Black, aún con el rostro metido en el valde.- "Por favor, no quiero tener que discutir ahora."

"Si te acabaste hasta la última lata de cerveza que compré, al menos tengo derecho a saber por qué." -Repitió el ojiambar, clavando una mirada gélida sobre su compañero. Por varios minutos, el silencio reinó entre ambos, exceptuando los ocasionales gemidos de dolor del muchacho con resaca.

"White... terminó conmigo." -Murmuró el ojinegro. La mirada de Gold inmediatamente viajó hasta la puerta del apartamento, esperando desarrollar vista de rayos x o algo así para poder ver hasta el otro lado del pasillo. El ojiambar soltó un suspiro y se sentó en el suelo, quedando así al mismo nivel que su compañero.

"¿Por qué?"

"No lo sé..." -Murmuró Black, escondiendo su mirada detrás de la mata de cabello café que caía por su frente.- "No tengo idea."

"Animate." -Dijo Gold, palmeando la espalda de su amigo.- "Mujeres es lo que sobra en este mundo. Puedes encontrar una mejor a la vuelta de la esquina."

"¡Pero no quiero otra!" -Exclamó el castaño, inmediatamente arrepintiendose. Sus palabras rebotaban una y otra vez en las paredes de su craneo, haciendo que todo le diese vueltas.- "Sé que hay mejores, y estoy seguro de que hay peores... pero yo la quiero a ella. ¿Por qué me dejó? ¿Qué pude haber hecho para herirla?"

"Escucha, te hablo por experiencia propia cuando te digo que no es bueno quedarte estancado." -Musitó el ojiambar, antes de girarse y sentarse de espaldas al sofá, de modo que no podían verse uno al otro.- "A veces simplemente tienes que desprenderte de lo que no te pertenece."

"No me voy a rendir." -Murmuró Black.- "No la voy a perder."

"Ya la perdiste, Black. Aceptalo."

"¡No!" -Exclamó el castaño, levantandose brevemente del sofá para caer segundos después en la misma posición. Dejó salir un gruñido casí bestial y sus manos se aferraron con fuerza a sus cienes. Por varios segundos, lo único que se podía escuchar era su agitada respiración.- "Alguna vez... ¿Alguna vez haz conocido a alguién por quien hubieses sido otro? Una mujer por la que estuvieses dispuesto a hacer el gran cambio. Alguien que con su sola presencia te hace ser una mejor persona... que cuando estás con ella, no piensas en nada mas- no existen los problemas, ni otras personas. Solo ustedes dos. ¿Haz conocido a alguien así, Gold?"

El ojiambar se mantuvo con la mirada estática en el suelo. Cada palabra de su adolorido compañero presionaba los botones en su cabeza y hacía trabajar a su mente, maquinando recuerdos del poco tiempo que estuvo con esa chica. La chica que nunca fue suya.

"No la voy a perder." -Murmuró Black, finalmente. Gold estuvo allí, analizando las palabras del castaño por varios minutos, hasta que éste último se quedó dormido. Entonces aprovechó para salir de allí e ir a clases.


"Lamento lo que pasó ayer." -Se disculpó el ojirojo, dejandose caer sobre la hierba, justo al lado de la rubia que se concentraba en su cuaderno, pasando el lapiz delicadamente sobre el papel.- "Traté de hablar con Gold acerca de ello, pero no dijo ni una palabra."

"No te preocupes." -Respondió cortante la rubia, demasiado inmersa en su dibujo como para prestarle atención a algo mas.- "Ademas, no es como si hubiese sido tu culpa."

"Si, lo se. Pero no me gustó que me hayas visto..." -Comenzó Red, sin embargo no parecía tener la intención de terminar la frase, hasta que la atenta mirada de Yellow se posó en la suya. El muchacho bufó y desvió la mirada.- "No me gustó que me vieras pateando traseros."

"A decir verdad, me sorprendió mucho." -Comentó ella, ganandose una sonrisa por parte del músico.

"Solo porque me veas magullado todo el tiempo, no significa que no sepa defenderme." -Pese a lo que acababa de decir, el muchacho no lucía molesto u ofendido. Parecía divertido.

"¡No, no quería insinuar eso!" -Exclmó la rubia, levantando los brazos defensivamente, con el rostro enrojecido.- "Es solo que tú no- es decir no luces- no me imagine que-"

"Tranquila, se a lo que te refieres." -Le tranquilizó Red, poniendo una mano en su hombro.- "Dios, respira un poco, ¿Quieres?" -Esa bromita provocó que el sonrojo en el rostro de Yellow se agravara.- "Oye, hablando de eso..."

"¿Si?" -Inquirió ella. Red desviaba la mirada, y una mano se posó en su nuca.

"Quería saber si algún día tu y-"

"Red." -Una voz hizo estremecer al béisbolista. Conocía esa voz. Había tenido el... placer, desagrado- no había como llamarle- de escucharle muchas veces. El ojirojo se giró y se encontró a varios metros de distancia con la mirada de ojos turquesa del director.- "¿Puedo hablar contigo un momento?"

"¿Ahora? Estoy algo ocu-"

"Si, ahora." -Le interrumpió el hombre. Red le lanzó una rápida mirada de disculpas a Yellow y se levantó para seguir a Wallace al interior de la Academia.


"En efecto, creo que cada idiota de la Academia lo intentará." -Anunció Ruby, sentado en el salón de baile junto a Sapphire, quien se rascaba perezosamente la cabeza.- "¿Tienes que hacer eso aquí?"

"¿Te molesta?" -Gruñó Sapphire, clavando una fiera mirada sobre el muchacho de ojos rojos. Ruby tragó pesadamente y desvió la mirada.

"N-No, para nada." -Mintió el mesero. No había motivos para hacerla enojar mas de la cuenta. Ruby estaba a punto de agregar algo mas, pero sintió como un par de brazos se aferraban a su cuello por detrás.

"¡Ru-Ru!" -Mierda, pensó el ojirojo.- "Ru-Ru, hace tiempo que no te veo. ¿Te haz estado escondiendo de mi, pastelito?"

"W-Whitney... no puedo respirar."- Se quejó el muchacho, mientras miraba de reojo como Sapphire apreciaba la escena: con un semblante entremezclado de enojo, asco y pura rabia animalistica.- "Sa-"

"Bueno, como veo que ustedes dos tienes cosas que discutir, voy a ver si ya puso la puerca." -Se excusó la ojiazul, alejandose de la aparentemente acaramelada pareja. Ruby quizo decir algo para evitar que le dejara solo con la Modelo, pero las manos de la pelirrosa convertían eso en una tarea titanica.

"Ru-Ru, ¿Participarás en la audición? Estoy segura de que Misty me escogerá porque nosotras soliamos ser como super BFF, ¿Sabes?"

"Yo-" -Musitó Ruby, antes de deshacerse del agarre de Whitney, mas bruscamente de lo que hubiese querido.- "No canto. De hecho no sabía que tu supieses cantar."

"Hay, no seas bobo, niño." -Chilló la pelirrosa, enganchandose del brazo de Ruby. Mierda, pensó nuevamente.- "Las audiciones como estas no son acerca de cantar."

"No, estoy bastante seguro de que el periodico decía que era una audición de canto." -Le corrigió el muchacho. Whitney dejó salir una pequeña risa y después pegó su rostro al de Ruby, frotando sus mejillas una con la otra.

"Hay, eres tan cute." -Chilló ella, antes de alejarse un poco del enrojecido DH.- "Se necesitan tres cosas para quedar seleccionada: Baile, estilo y belleza. Yo tengo todo eso, así que tengo el puesto de telonera garantizado."

"Eh... si, lo que digas." -Ruby estaba dispuesto a darle la razón si decía que los patos podían cantar opera con tal de zafarse de ella.- "Mira, yo tengo que-"

"Necesito que me ayudes con algo." -Le interrumpió ella, sonriendole como niña en una dulcería. El rostro de Ruby enrojeció al punto de igualar el color de sus ojos.- "¡No esa clase de ayuda! ...Aunque quiza luego..."

"Mira- Mira, yo-yo." -Tatamudeaba el ojirojo, e inmediatamente hizo lo que cualquier humano cuerdo hubiese hecho.- "¡Mira! ¡Lo que toda chica superficial desea!" -Gritó el muchacho, apuntando a una esquina del aula. La cabecita de Whitney giró al instante hacía donde apuntaba el dedo de Ruby, y este aprovechó para huir a una velocidad que hubiese enorgullecido a los DH durante un partido.


"¿Donde está Black?" -Preguntó Pearl, sentandose en la misma mesa que N, justo frente a él.- "No lo he visto en todo el día."

"¿Acaso tengo cara de niñera?" -Gruñó el peliverde, usando su tenedor para juguetear con los guisantes de su plato.

"No, pero si tienes cabello de loca." -Bromeó el rubio, haciendose acreedor de una de las miradas fulminantes del ojiverde.- "Wow, que agresivo."

"Vete al diablo."- Murmuró N. Pearl le miró preocupado por varios minutos, durante los cuales el muchacho frente a él no dijo palabra alguna ni probo bocado de su comida, solo se mantuvo moviendo la comida de un lado hacía el otro.

"¿Te sientes bien?" -El rubio extendió su mano, pero cuando esta entró en contacto con el hombro del peliverde, éste último la lanzó lejos.- "¿Qué-"

"¡Esfumate, imbecil!"- Gritó N, antes de arrojar lejos la bandeja de comida frente a él y huir de la cafetería, dejando solo a un atónito Pearl.

"¿Y ahora qué carajo le pasa?" -Murmuró el rubio para si mismo.


"Le juro que yo no lo hice." -Exclamó Red, tieso como una tabla en la incomoda silla de aquella oficina, frente a la severa mirada del subdirector.- "Le sonará raro pero el panecillo me hablaba. Él quería que yo me lo comiera, ¡Yo no sabía que era suyo! Tan solo estaba allí, en su escritorio... luciendo delicioso."

"No te traje aquí por ningún paneci- ¿Fuiste tú? Creí que habían sido ratones o algo así." -Desvarió el hombre. Entrando en cordura un segundo después, aclaró su garganta y posó su mirada nuevamente sobre Red.- "¿Estás al tanto de la audición que auspiciará Lance Nite en 6 semanas?"

"Eh, si. Un poco." -Respondió Red, recuperando la calma.- "Solo sé lo que he escuchado comentar a los chicos. Pero no se preocupe, no tengo intenciones de participar."

"Bien, eso hace las cosas más simples." -Comentó Wallace. La mirada confundida del ojirojo no se hizo esperar. El hombre aclaró su garganta y soltó un suspiro antes de proseguir.- "Quiero que hables con los estudiantes. Quiero que los hagas entrar en razón acerca de lo que significa esta audición."

"¿Por qué yo?" -Exclamó Red, confundido.- "¿Por qué habrían de escucharme a mi?"

"Porque al igual que ellos, eres un estudiante." -Comenzó Wallace, antes de levantarse de su asiento y pasear por la oficina.- "En la practica, eres uno de los mejores Músicos que tenemos en la Academia. Y los alumnos te respetan y admiran."

"Bu-Bueno, no sabría decir si soy de los mejores..." -Murmuró el béisbolista, sonrojado y sonriente. Después de un instante, Red volvió en si.- "Pero, ¿Por qué es tán malo que vayan a audicionar?"

"Conozco a Lance Nite, Red." -Dijo el hombre, destilando veneno por la lengua.- "Se como piensa, y se como actúa. Prometerá el cielo a un chico si este puede hacerle ganar dinero. Él engatuza a los muchachos como Misty para emplearlos como teloneros, prometiendo que ese primer trabajo será su su trampolín a la fama. Pero no desarrolla sus carreras; pasan su vida entera- o el tiempo que Lance los necesite- siendo teloneros, viviendo por el sueldo por el que los haya contratado primero."

"Pero ese hombre se llevó a Misty." -Comentó Red.- "Y ella ahora es una estrella, es famosa. Tal vez no sea tan malo como usted piense."

"Misty tuvo suerte." -Afirmó Wallace.- "Durante un concierto de Lance, abierto por Misty, un hombre habló con ella y le ofreció un contrato con su disquera. Pero en ese momento, Misty había firmado con Lance, por lo que hubo un conflicto de intereses. Finalmente, Lance y el hombre llegaron a un acuerdo y firmaron un contrato mutuo, en el que Lance seguiría representando la carrera de Misty, pero ella es afiliada a Discos Stone. En otras palabras, Lance sigue ganando dinero de Misty, sin invertir un centavo."

"Oh... qué rata." -Gruñó Red por lo bajo. El mayor de los primos Ongaku meditó por unos minutos, antes de volver a dirigirse al sub director.- "De acuerdo, lo haré... con una condición."

"¿Qué es lo que quieres?" -Preguntó Wallace, preparado para lo peor.- "Sea lo que sea, Wino- La directora no debe enterarse de esto."

"No es problema. Lo que yo quiero..." -El ojirojo se levantó de la silla en la que descansaba y se acercó al sub director, mirandole de frente.- "Es saber quién me delató. Quiero saber quién les contó que tocaba en los autobuses."

"Red, sabes que-"

"Nadie se enterará." -Afirmó el muchacho, con una mirada que rayaba casí en el ruego.- "Por favor. La duda ha llegado a dejarme sin dormir. En mi cabeza solo puede haber sido una persona, pero me niego a creer eso de ella. Y si no fue ella, entonces fue alguno de mis amigos... Por favor, señor; necesito saber quién fue." -Ambos se miraban fijamente, adentrandose en sus contrastantes ojos. El calmo y pacifico azul de Wallace contra el fiero y pasional rojo de Red... un rojo que resultaba familiar para él.

"No fue Yellow, si eso es lo que crees." -Murmuró el peliazul, sorprendiendo pero al mismo tiempo tranquilizando al ojirojo.- "Y tampoco fueron tus amigos... fue Lance."

"... ¿El Lance? ¿Lance Nite?" -Preguntaba Red, incredulo a las palabras del sub director.- "¿Y qué le hice a ese tipo?"

"Llegó aquí una mañana con fotos tuyas tocando en un autobus y recibiendo dinero por ello." -Explico el ojiazul, antes de cruzarse de brazos.- "No recuerdo muy bien todo lo que dijo, pero mencionó algo acerca de "Complacer a la muchacha"."

"Entonces Misty..." -Murmuró Red, antes de que su mirada se perdiera en el espacio. Su mano viajó violentamente a su frente.- "Oh, mierda." -Gruñó Red, antes de darse cuenta delante de quién había dicho eso.- "Eh... lo siento, gracias, si lo haré, ¡Adios!"


"Ya llegué, lamento la demora." -Anunció Gold, entrando intempestivamente al aula para dejar caer su morral en el suelo. Estuvo a punto de sentarse, cuando se dio cuenta de algo: no había sillas en el aula. Su mirada viajó a lo largo y ancho del lugar, donde todos los alumnos le miraban divertidos. La última persona en llamar su atención fue la profesora; Flannery.- "Esta no es mi clase, ¿Cierto?"

"Ni siquiera cerca." -Respondió la pelirroja, sonriendo abiertamente. Gold respondió al gesto y, con toda la dignidad posible, tomó su morral y salió del aula, no sin antes mirar de reojo cómo le miraba la profesora de danza.

Ni tres metros fuera del aula, el bolsillo del ojiambar comenzó a vibrar. Su mano recuperó su celular de él, y casí cae de espaldas al ver el número que aparecía en la pantalla. Aclaró su garganta, respiro profundo, y con toda la serenidad posible, respondió.

"Hola." -Saludó cortante el ojiambar.

"Hola..." -Le respondió debilmente.- "Escucha, necesito hablar contigo. ¿Podrías quedarte en la Academia después de clases? Yo iré allí."

"De acuerdo, te esperaré en el auditorio." -Señaló el joven, recibiendo como respuesta un gemido de aprobación.- "...Crys."

"¿Si?"

"Me alegra escucharte." -Después de eso, pasaron varios segundos en los que no se dijo palabra alguna, hasta que la ojiazul terminó con ese espectral silencio.

"Adios." -Beep* La llamada se cortó.


"Maldita sea." -Gruñó Pearl por lo bajo, sentado en uno de los columpios del parque. Sacó de su bolsillo su teléfono y tecleó un par de botones. Después de unos segundos, lo volvió a guardar.- "Olvidé preguntarle a qué hora. Pero bueno, de seguro ya no tarda en venir."


Y aquí estaba, frente a su puerta, con Sapphire respirandole en el cuello dispuesta a todo con hacerle hablar con el muchacho de cabello verde.

"¿Tengo que-"

"Si." -Respondió cortante la castaña, interrumpiendo sus lloriqueos.- "Entra ya."

Ruby respiró profundamente antes de golpear la puerta tres veces. Una voz del interior le otorgó permiso para entrar, y miró una última vez por sobre su hombro a Sapph, antes de abrir la puerta y entrar. Lo primero que llamó su atención fue el palido muchacho de ojos azules que yacía recostado en su cama.

"Hola." -Saludó el ojirojo, ante la mirada extrañada y sorprendida del muchacho.

"Eh, hola tú..." -Comenzó Wally, inmediatamente dispuesto a recordar el nombre de su visitante, sin embargo era imposible.- "Lo siento, Sapph nunca me dijo tu nombre real. ¿Princesita?"

"No te preocupes. Yo..." -Ruby se detuvo a media frase para tragar saliva y refrescar árida garganta.- "Mi nombre es... Ruby."

"Oh..." -Murmuró el joven, clavando su débil mirada en el ojirojo.- "Hola, Ruby. No quiero sonar grosero, ¿Pero necesitas algo?"

"Si, de hecho, necesito hablar contigo." -Anunció Ruby. El peliverde le señaló a una silla en un rincón de la habitación, y el visitante la arrastró para sentarse frente a Wally. Quería mirar directo en sus ojos cuando todo esto pasara.- "Lo siento..." -Murmuró el ojirojo, con las manos juntas y su mirada estatica sobre ellas. Wally le miró confundido por unos momentos, antes de sonreirle con dulzura.

"¿Por qué te disculpas?" -Su voz era reconfortante, y al mismo tiempo cálida.- "Si es porque Sapphire me arrastró con ella cuando debían trabajar en su proyecto, no fue tu culpa."

"No, no es por eso..." -Explicó Ruby, antes de mirar directo en los ojos del muchacho.- "Me disculpo por... haber arruinado tu vida." -Una vez más, Wally miraba esceptico al joven frente a él.- "Cuando- Cuando estabamos en primaria, yo te golpeé, y ya nunca más volviste. Lo siento, por favor disculpame. Me he arrepentido por ello todo este tiempo. Aún recuerdo la sangre, los gritos. No puedo dormir sin recordarlo todo. ¡Por favor, perdoname!"- Las manos del ojirojo se aferraban con fuerza a sus rodillas, estrujando sus pantalones.

"Estás hablando de... esa mañana en el receso." -La voz de Wally había perdido toda calidez, y ahora se sentía como una lija contra el rostro de Ruby.- "Tu fuiste... el chico que quería mi almuerzo. Tu fuiste el niño que rompió mi nariz."

"Lo lamento, lo siento mucho..." -Un par de lagrimas cayeron sobre las manos del ojirojo, y sus dientes aprisionaban con fuerza su labio inferior, al punto de casi partirlo. Justo cuando Ruby creía que se ahogaría en su miseria, una mano se posó en su hombro. Al levantar la mirada, se encontró con el sonriente y pálido rostro de Wally.

"Uno no pierde un año de escuela por una nariz rota, Ruby." -Murmuró el peliverde, ante la mirada atónita de Ruby.- "Es cierto que fui al hospital por nuestro pequeño altercado, pero me quedé por una razón diferente. Al internarme en el hospital, me hicieron pruebas para todo lo habido y por haber, y entonces descubrieron que tengo una enfermedad respiratoria muy extraña. Es por eso que no puedo salir mucho, no puedo correr grandes distancias y tampoco puedo ir a la escuela. De hecho, si no fuese por Sapphire, me hubiese rendido hace mucho tiempo. Lo que trato de decir, Ruby, es que si tu no me hubieses hecho ir al hospital ese día, quiza me hubiesen diagnosticado ya muy tarde. No tienes que disculparte. Si acaso, yo debería darte las gracias."

Sus miradas se posaron una en la otra. Ruby pensó por un instante que tal vez Wally le estaba mintiendo, o que era solamente una cruel broma para desquitarse, pero al notar que sus palabras eran sinceras, su primer instinto fue largar reir. Su risa pronto contagió a Wally, y en un par de segundos los dos reían a mas no poder, hasta que la risa de Wally se convirtió en tos, interrumpiendo también la de Ruby. El ojirojo preocupado trató de hacer algo, pero el pálido chico le detuvo.

"No... No te preocupes." -Musitó por lo bajo, tratando de calmar su respiracion.- "Hace tiempo que no me reía así. Gracias."

"Yo..." -Comenzó Ruby, antes de que sus labios dibujaran una amplia sonrisa.- "No. Gracias a tí."


Abrió la puerta de su apartamento, lanzó su mochila a donde nadie le importa y se dejó caer en el sofá de su sala. Estaba a punto de quedarse dormida, pero algo llamó su atención en la mesa de centro. Extendió la mano para tomar su celular: 1 MENSAJE NUEVO.

"Olvidé preguntarte a qué hora nos veriamos en el parque. Como no tengo nada mejor que hacer, ya estoy allí." -Terminó de leer la pelirrosa, arqueando una ceja. Se levantó de su comodo lugar y salió corriendo a toda velocidad de su apartamento


"¡Tuvimos un sirenito!"- Gritó Pearl a todo pulmón, parado sobre un columpio, meciendose de atrás hacía adelante.- "¡Justo al año de casados! ¡Con la cara de angelito! ¡Pero cola de pescado!"

"Cantas horrible." -Le interrumpió una chillona voz. Aún montado en el columpio, pudo ver por sobre su hombro a una chica de cabello y ojos rosados, pero esta no era su chica de cabello y ojos rosados.- "¿Esperabas a alguien mas?"

"La verdad, si." -Respondió el rubio, saltando del columpio y aterrizando de rodillas en el suelo.- "Auch. ¿Qué quieres?"

"Maylene no va a venir." -Afirmó la muchacha, sentandose en un columpio desocupado, de piernas cruzadas y con una pose sumamente prepotente.- "Yo te envié ese mensaje desde su teléfono."

"¿Por qué?" -Preguntó Pearl, levantandose del cesped, luciendo una mirada de genuina y aterrada confusión.

"Quiero que te alejes de ella." -Anunció Whitney, provocando que Pearl dejara salir una pequeña e involuntaria risa.- "No estoy bromeando."

"Escucha, me alagas pero-"

"No seas estúpido." -Gruñó la pelirrosa, causandole escalofríos al muchacho.- "Estoy fuera de tu alcanze, pero ese no es el punto. Quiero que te alejes de mi hermana."

"¿Por qué? Ella me quiere, yo la quiero." -Afirmó Pearl, acercandose peligrosamente a la Modelo.- "¿Qué tiene que ver esto contigo?"

"Conozco a los de tu tipo."- Siseó Whitney, levantandose del columpio.- "Ven una cara bonita y de inmediato atacan, pero una vez que obtienen lo que quieren, se largan."

"¿De qué dia-"

"He visto esto demasiadas veces." -Le interrumpió ella, avanzando lenta y peligrosamente hacía el rubio.- "Ella ya sufrió demasiado. Siempre es la misma historia; el chico la ve y trata de conquistarla, la emociona, la hace sentir especial. Pero cuando llegan a conocerla, y se dan cuenta de que es fiera y no se deja manipular, ya no quieren tener nada que ver con ella. A los tipos como tú les intimida estar con una chica como Maylene; ¡Ustedes no saben apreciarla! Están tan acostumbrados a que la mujer sea frágil y débil que no saben querer a alguien que no necesita ser protegida y que puede valerse por si misma. Pero aún así..." -Whitney paró un segundo, y su mirada se clavó en el suelo.- "Aún así, la he visto sufrir. He visto como sufre por tipos como tú. ¡He visto como cada uno de ustedes se lleva consigo un pedazo de ella! No permitiré que la lastimes. No dejaré que le hagas daño."

"No planeo hacerle daño."- Respondió Pearl.- "No soy como los demás."

"Oh, si lo eres. Y si lo harás."- Dijo ella, destilando seguridad de cada palabra que pronunciaba.- "En determinado punto, se que lo harás. Llegarás a romperla, y después yo recogeré del suelo los trozos para que luego otro tipo vuelva a romperla."

"Si estás tan segura, entonces dejame probarte lo contrario." -Murmuró Pearl, por lo bajo, ante la mirada fiera y dolida de la pelirrosa.- "Tal vez tengas razón y algún día la deje, pero no será por una razón tan estúpida. Al menos dame el beneficio de la duda." -Por unos minutos, ambos se miraron uno al otro, directamente a los ojos, tanteando el terreno, casi tratando de ver el significado tras las palabras que se pronunciaron uno al otro. Finalmente, Whitney se alejó de Pearl, unos pasos antes de detenerse.

"Tratala bien... se merece al menos eso." -Murmuró la ojirosa. Pearl sonrió debilmente.

"No eres tan superficial como pareces, ¿Sabes?" -Exclamó el rubio, antes de lanzar sus brazos al aire y después detrás de su cabeza. Whitney le miró de reojo fugazmente antes de seguir su camino.

"Wow..." -Se escuchó exclamar a una voz entre los arbustos, y segundos después, de entre ellos salió la menor de las hermanas.- "No sabía que ella..." -Comenzó Maylene, sin embargo no supo terminar la frase. Pearl le miró sorprendido por un instante, hasta que ella se dio cuenta.- "En fin, vamos por un helado."

"Eh, si..." -Musitó el rubio, antes de que Maylene se enganchara de su brazo y lo llevara en otra dirección. Pearl miró de reojo a la pequeña pelirrosa colgada de su brazo, y recordó las palabras de su hermana.- "Claro."


¿Esto se consideraba un crimen? Había seguido a Green todo el camino desde su casa hasta este elegante restaurante sin ser detectada, visitendo una exageradamente gruesa gabardina, sombrero y gafas. Y ahora, mientras él estaba sentado solo en una mesa para dos, ella se escondía debajo de una mesa cercana. Si, eso recaía en "Acoso", seguramente.

Pasaron un par de minutos, y el castaño no se había movido ni un centimetro, ni había intercambiado palabra con alguien. Blue pensaba que tal vez este era uno de sus elaborados planes para... Ok, tal vez no era un plan, pero de seguro no vendría una... chica. Una muchacha, de cabello y ojos de un ligero color café, de piel blanca como leche y terza como seda. Intercambió un par de palabras con Green y después se sentó en la misma mesa.

"¿Quién será?" -Se preguntó a sí misma, antes de sentir una patada en el hombro. Alguien se había sentado a esa mesa. Grandioso


Llevaba un buen rato esperando en el auditorio, hasta se había puesto a tocar el piano para matar algo de tiempo... y también porque a ella le gustaba verle tocar. Sería una locura, pero pensar en ella hasta le insitaba a tocar mejor, con mas anhelo, con mas deseos de hacer sonar cada melodía a la perfección.

"Wow, en verdad eres bueno." -Sus ojos se dispararon inmediatamente hacía la puerta al escuchar esas palabras. Pero grande fue su desilusión al no encontrarse con ese par de esferas de color azul cristalino, ni con esa mata de cabello que nunca supo decir si era negro o solo azul muy oscuro. En lugar de eso, se encontró con un juego de ojos y cabello de un fiero rojo flameante, y una mujer que no tenía ni la mas minima pinta de estudiante.- "No sabía que tocaras el piano."

"Pocas personas lo saben, profesora." -Comentó Gold, tras un suspiro de resignación. Era obvio lo que había pasado. La famosa chica super seria le había dejado plantado. Debió haberlo visto venir.


Se le había hecho tarde. Diablos, lo mas seguro era que Gold ni siquiera estuviese allí. Pero batalló demasiado en excusarse con Eusine, y pese a que normalmente el muchacho le da mucha libertad, tuvo que elegir prescisamente ese día para atosigarla con preguntas acerca de a donde iba y qué iba a hacer esa tarde.

Concentrandose en la tarea en cuestión, Crys se abrió paso por los vacíos pasillos de la Academia, hasta llegar al auditorio. Sin anunciarse ni preguntar, abrió la puerta y al entrar, un grito proveniente del escenario llamó su atención. El tiempo se congeló en ese mismo segundo.

Allí mismo, sobre el piano, había una mujer recostada, desnuda totalmente de la cintura hacía arriba, y justamente frente a ella, en mismas condiciones y mirandole sorprendido, estaba su pianista favorito. Le tomó un par de segundos conectar las piezas, y contuvo sus deseos de vomitar para salir corriendo del auditorio.

A penas unos segundos después de que salió, escuchó una voz llamandole, y un par de pasos corriendo trás ella.

"¡Crys, espera!" -La ojiazul se detuvo en sus cabales, y Gold casí la derriba al impactarse contra su espalda. La muchacha se giró y le miró de tal forma que le hizo congelar el alma. Había lagrimas abultadas en sus ojos, y sin embargo le miraba con nada mas que resentimiento.

"¡No me llames Crys! Solo mis amigos me llaman así." -Exclamó la ojiazul, dispuesta a continuar con su escape, pero Gold atrapó su muñeca.- "¡No, sueltame!"

"No hasta que me digas por qué me llamaste." -Dijo Gold, por lo bajo. Sin embargo Crys seguía luchando para liberarse.- "Quiero-"

"¡Olvidalo! ¿Por qué no regresas con tu amiguita? Me dio la impresión de que tenía mucho frío." -Siseó la chica, empujando a Gold con su mano libre para poder huir. Solo quería escapar y no saber mas de él.

"No es mi amiga, es la profesora de danza." -Los ojos de ambos se abrieron como platos en el instante en que la frase terminó de abandonar los labios del ojiambar. No debió haber dicho eso.

"Perfecto, pues entonces ve con la golfa aquella y haz lo que tengas que hacer." -Gruñó Crys, liberandose al fin del agarre del muchacho, para mirarle con desprecio una última vez.- "Pero a mi dejame en paz."


Como pudo, la ojiazul se deslizó hasta llegar a la seguridad de una mesa vacía, justo a la de Green y la otra chica. Sin embargo, aún así no podía escuchar su conversación. Usando una carta de menú para ocultar su rostro, trató de leer algo de sus gestos, leer sus labios o al menos rezar para que hablaran lo suficientemente alto para entenderlos.

Una extraña presión se apoderó del pecho de la castaña cuando la mano de la desconocida se posó sobre la de Green, y casí como si la habilidad le hubiese sido concedida por obra divina, pudo leer en sus labios como ella dijo claramente:

"No te preocupes, todo saldrá bien."

"¿Quién demonios se cree?" -Musitó Blue, de nuevo, solo para si misma.


"Entonces, ¿Terminó contigo?" -Preguntó Red, sentado en uno de los sillones del Cuartel, con la mirada fija en el amedrentado castaño al otro lado del lugar.

"Si... y lo mas mierdero es que no se por qué." -Chilló Black, aún adolorido por su juerga de la noche anterior. El castaño miró de reojo al peliverde, quien no había dicho palabra alguna desde que llegó.- "¿Y tú no tienes una opinion al respecto?"

"No es algo que me interese." -Dijo N, sin dignarse a mirarle a los ojos.- "Es claro que la jodiste, o simplemente ella dejó de quererte o alguna mierda parecida."

"Qué reconfortante." -Musitó Black.

"Vamos, tranquilicense un poco."- Les aplacó Red.- "¿Dónde está todo el mundo por cierto?"

"Ni idea." -Dijo Black, antes de dirigirse al peliverde.- "¿Hablaste con Pearl, Verdito?"

"Vete al diablo." -Fue la única respuesta del muchacho.

"Lo último que necesito es que ellos también quieran participar en la audición." -Gruñó Red, ganandose una mirada confundida de Black.- "¿No haz escuchado de la audición?"

"¿De qué estás hablando?"

"Habrá una audición en 6 semanas, y el ganador se ira de gira con Mystick." -Explicó Red, antes de echarse para tras y cruzarse de brazos.- "Es su manera de encontrar a mi reemplazo."

"¿Audición?" -Preguntó el castaño, a lo que el ojirojo respondió asintiendo con la cabeza.- "¿Cómo de canto?" -Nuevamente, Red asintió. La mente de Black se puso a maquinar por unos momentos, antes de que una sonrisa se formara en su rostro, y saliera corriendo del cuartel. Red le siguió con la mirada hasta que la puerta se cerró.

"¿Crees que quiera participar?" -Preguntó Red, esperando ya que N no respondiera.

"Él no canta." -Gruñó el peliverde.


Finalmente, después de largas 2 horas de charla muda, la pareja salió del restaurante, seguidos de cerca por la acosadora de ojos azules. Ambos se quedaron simplemente parados en la acera fuera del restaurante, charlando un poco, hasta que un taxi se estacionó junto a ellos. La chica se despidió posando sus labios delicadamente en la mejilla del muchacho, para después subir al auto y alejarse.

Blue se sintió extrañamente aliviada después de todo eso. Estuvo a punto de marcharse de la misma forma en que llegó, pero antes de darse cuenta, algo le había arrancado su pesada gabardina, y le siguieron de cerca sus gafas y el sombrero.

"¿Te diviertes?" -Preguntó una grave voz que ella conocía bien. Se giró lentamente para encontrarse con ese par de afilados ojos verdes, mirandole desde arriba.

"Ho-Hola, ¡Qué casualidad!" -Exclamó Blue, sonriendo timidamente.- "¿También vienes a comer aquí?"

"Dejate de estúpideces." -Gruñó el muchacho, para después arrojar toda la ropa al basurero tras el que se escondía Blue.- "¿Qué hacía espiandome?"

"No te estaba espiando, señorito paranóico." -Mintió la ojiazul, sin embargo Green no se lo tragó.- "Simplemente quería venir a comer a un lugar mas refinado. Me estaba cansando un poco de ir a Sketch."

"Blue, con la gabardina, las gafas y el sombrero resaltabas mas que un pulgar adolorido." -Exclamó Green, antes de darle la espalda y comenzar a caminar.- "Hasta Jasmine se dio cuenta de tu presencia."

"¿Quién es Jasmine, por cierto?" -Preguntó la ojiazul, siguiendole de cerca. Green se detuvo y le miró fieramente por encima de su hombro.

"¿Eso era todo? ¿Por eso me seguiste? ¿Para saber quien era ella?" -Green tomó el silencio de la muchacha como una respuesta.- "Su nombre es Jasmine; es la sobrina de uno de los profesores de Olivine University."

"Olivine... ohh." -Murmuró Blue, antes de desviar la mirada y que su rostro se tornara de un intenso color rojo.

"Esas son mis necesidades, Blue." -Espetó Green, subiendo un par de desciveles su tono de voz.- "Ella me hablaba de que su tío podría ayudarme a estudiar allí el proximo año."

"Bueno, si me hubieses dicho-"

"¡No tengo por qué hablarte de cada cosa que hago!" -Rugió Green, haciendo estremecer a la castaña.- "El no contarte algo no es una invitación para que lo descubras por tu cuenta. Existe una razón, y es porque sabía que si te contaba insistirías en venir o algo mucho peor."

"No lo hubiese hecho." -Se defendió ella, sin embargo él solo carraspeó y siguió su camino.- "No soy una entrometida, solo quería saber quien era ella."

"Si hubiese sido por eso, te hubieses marchado después de verla." -Recalcó Green, sin dignarse a verla.- "Te quedaste porque querías saber si de verdad era una cita."

"¡Bueno, si, es cierto!" -Exclamó ella, sujetandole por el hombro para girarlo y obligarle a verla a los ojos.- "Quería saber si ella era la clase de chica con la que saldrías."

"No es de tu incum-"

"¡Si lo es!" -Le interrumpió Blue, antes de desviar la mirada.- "... Quería saber qué podrías haber visto en ella... que no ves en mi." -Murmuró ella, ganandose una mirada sorprendida del joven. Una que no veía muy a menudo.- "Si yo, que te he conocido desde que eramos pequeños, no logro despertar esos sentimientos en ti, ¿Por qué habría de hacerlo una extraña?"

"Blue, sabes que yo nunca-"

"No digas nunca." -Le interrumpió de nuevo, sonriendo engreídamente.- "Algún día voy a despertar algo en ti, y gracias a mi será que escribas las cosas mas hermosas que nadie jamas haya leído. Entonces, cuando publiques tu primer libro, tendrás que darme credito al final."

"No te necesito para escribir." -Afirmó Green, mirando directo en sus ojos. Su sonrisa flaqueó, pero aún así Blue la mantuvo.

"Tal vez no, pero lo haces mucho mejor cuando estoy cerca." -Respondió la ojiazul, antes de inclinarse para depositar un suave beso en su mejilla, y después marcharse.

"Niña odiosa..." -Murmuró el joven.


Subió el último pesado peldaño, dispuesta simplemente a llegar a su cama y dormir hasta que alguna fuerza fuera de su control la despertara. Pero algo le impidió el paso. Había un muchacho recostado frente a su puerta. Sus miradas se encontraron, y él sonrio casi suplicante.

"Necesito tu ayuda." -Dijo Black, ante la mirada sorprendida de Blue. Ella se hincó hasta estar a su nivel, ladeó un poco la cabeza y susurró:

"¿Quién eres tú?"

N/A: Lamento la demora! Es que el trabajo y la tarea y la... ok, nada mas me apendeje. Pero bueno, aqui esta. Quiza esta un poco apresurado, porque lo escribi como en dos dias, pero bueno. Gracias a Dany, Hatsune, Kris, Wolf y Sweet-autumn-mao por los reviews del capitulo anterior. Tarde y lo que quieran, pero mientras me sigan dejando reviews, yo seguire actualizando.

Comentario de interes nulo: ...Eh, me gusta la mostaza... Ok, no tengo nada

Hasta la proxima!