La canción utilizada en este capitulo no me pertenece. Es de E. Espinoza, interpretada por Victor Drija y Sheryl Rubio
Capitulo 17
Estoy Aquí
Estaba oscuro. Maldito horario de invierno; hacía anochecer mas temprano. Dejó salir un poco de aliento que no sabía que contenía, antes de mirar al techo fijamente; le sabía amargo. ¡Todo le sabía amargo! Llevaba varios días pensando demasiado. Pensar no era bueno- no en la situación en la que estaba metido. Durante el mismo tiempo, había estado evadiendo a sus amigos. ¿Cómo verles a la cara cuando tenía dudas?
El acontecimiento en la cafetería de Golden High se repetía una y otra vez en su cabeza. El rostro de Pearl seguía siendo una recurrencia en sus pesadillas desde hace semanas, y pese a que no quisiera admitirlo, las amenazas de Bruno y todos aquellos chicos habían logrado afectarle no solo por él, sino por el joven rubiecillo objeto de muchas de sus burlas.
Black soltó un gruñido bestial antes de impactar su puño con fuerza contra la puerta de su apartamento. Sus manos depués revolvieron con desesperación su cabello.
"Maldita sea..." -Murmuró el castaño.- "No tengo miedo... No tengo miedo..." -Murmuraba por lo bajo, acariciando con delicadeza sus sienes.- "No puedo fallarles."
"¿Black?" -Una voz al otro lado del pasillo lo devolvió a la realidad, y por tres segundos, sus problemas desaparecieron de su mente, que pasó ese tiempo inspeccionando a su vecina de pies a cabeza.- "¿Qué haces allí?"
"Eh... Nada." -Respondió el muchacho. No mentía: realmente no estaba haciendo nada, y no sentía deseos de cambiar eso muy pronto. La joven ojiblanca sonrió suavemente y caminó hasta quedar frente a él. La mirada del muchacho se elevó al notar que no planeaba sentarse, y no había dicho nada.- "Y... ¿Cómo haz estado?"
"¿Qué es lo que te preocupa?" -Preguntó ella, ignorando la trivial pregunta de su vecino. Black abrió la boca para contestar, pero- "No digas que nada; te conozco."
"Es una historia muy larga." -Murmuró Black, sin embargo, después de unos segundos de la cálida mirada de White, sus barreras se desmoronaron.- "Todo se reduce a que... tengo miedo de que si hago algo, mis amigos salgan heridos. Pero si no lo hago, los decepcionaré." -Confesó el DH, abrazando sus piernas a su pecho.- "El problema real... es que estoy asustado. Tengo miedo de tomar la decisión equivocada." -Black agachó su mirada, avergonzado, para dejar que la viscera de su gorra ocultara la pena en su mirada. Sin embargo, sintió como la prenda era retirada de su cabeza, y después sintió como White se sentaba junto a él, vistiendo dicha gorra.
"¿Recuerdas cuando teniamos 5 años y yo tenía un diente flojo?" -Preguntó ella, antes de voltear a mirarle con una sonrisa. La expresión de Black no tenía precio; no entendía por qué razón traería algo tan... ridiculo a conversación, pero decidió guardarse sus comentarios y seguirle la corriente. Asintió para que su vecina continuara.- "Recuerdo que te pedí muchas veces que me ayudaras a arrancarlo, y siempre decías que no. Cuando te pregunté por qué, tu dijiste que no querías lastimarme, y estabas seguro de que me dolería... Entonces lloré." -Rememoró la ojiblanco, sonriendo infantilmente.- "Lloré mucho, y te dije que si fueras mi amigo, no te importaría lastimarme para lograr algo mas grande."
Fue entonces que Black encontró la semejanza en las situaciones, y recordó el resto de la historia de White: finalmente, el castaño había accedido a arrancarle el bendito diente- con el metodo de la puerta, cabe mencionar. A la mañana siguiente, la niña había entrado corriendo a su apartamento presumiendo 2 Pokedolares. Una sonrisa se dibujó en el rostro de Black; No importaba si alguien podría salir lastimado, si estaba allí para apoyar a sus amigos, todo saldría bien. Ademas, hace falta un poco de dolor para ganar esos Pokedolares.
"Gracias, White." -Murmuró el muchacho, antes de levantarse del suelo.- "Sé lo que debo hacer."
"A mi me ha dicho todo el mundo que tu eres de las cabronas, no hay pedo, yo lo aguanto mas no te hagas la babosa." -Cantó Gold, mientras Pearl, Dia y Ruby chasqueaban los dedos al ritmo de la canción.
"Las chicas como tú nomas se hacen del rogar, no te ha cagado dios, no te me hagas la divina."- Continuó Dia, sonrojado al no poder contener un par de "gallos".
"Yo se que tienes mocos y te dan ganas de cagar, yo lo que quiero de ti es una vieja muy normal."- Continuó Pearl, sin dejar de chasquear los dedos.
"Pero no se que digo si no me vas a pelar. Dios se la mamó, me dijo: ver, mas no tocar..." -Terminó el mesero de Sketch. Todos siguieron chasqueando al ritmo por unos segundos, para después terminar el coro juntos.
"¿Por qué? Si no te puedo tener, y tu lo sabes muy bien. No seas estúpida y pendeja a la vez." -Blue no pudo evitar carcajearse después de ese estribillo.- "¿Por qué? ¡Se pasó de lanza el wey, que se tiró a tu mamá! Hubiera usado condón, así no tendría que estar viendote a diario... ¡En el maldito Facebook!"
"Vaya, vaya. Hasta se parecen a los Blackthorn Boys." -Exclamó la ojiazul, antes de sentarse sobre una silla de plastico y cruzarse de brazos.- "Pero mucho más groseros."
"Dejando de lado nuestro talento musical..." -Comenzó Ruby, antes de girarse hacía la escalera en espiral que conducía a la casa de Yellow.- "¿Por qué demora tanto?"
"Si, ¿Qué le pasa a esta niña?" -Exclamó Gold, para después recibir una mirada fulminante de Blue.
"Montón de impacientes." -Murmuró Blue por lo bajo, antes de caminar hasta la escalera.- "¡Yellow! ¿Todo bien ahí arriba?"
"¡No voy a salir vistiendo esto!" -Exclamó una voz desde arriba. Blue solo se limitó a rodar los ojos.
"Si no puedes lucirlo enfrente de un grupo de adolescentes jariosos-"
"¡Hey!" -Exclamaron todos los DH, sin embargo, la mayor les ignoró.
"¿Cómo pretendes presentar el evento mañana con él?" -Finalizó la castaña. Por unos segundos, no se dijo nada más. Sin embargo el silencio fue perturbado por el chirrido de la puerta al abrirse, y después un par de pasos bajando por la escalera metálica.
Todas las miradas estaban puestas sobre la pequeña rubia pisando suavemente cada peldaño. Lucía un vestido blanco, que se abrazaba a ella en los lugares justos, acentuando las curvas correctas en su cuerpo, suficientemente corto para dejar ver más piel de la que ella se hubiese atrevido a mostrar por otros medios. Lo único que desentonaba con el dorado de su cabello y el blanco del vestido, era su rostro; enrojecido cual tomate maduro.
"¿Y bien?" -Preguntó Blue, dirigiendose a los idiotizados DH. Más de uno se había quedado sin palabras y con la mirada estática sobre la dueña de Sketch. Blue rodó los ojos y se llevó las manos a las caderas.- "Idiotas. ¿Ruby?"
"Eh..." -El ojirojo se encontraba en el mismo estado, examinando descaradamente a la rubia, pero fue el primero en pronunciar una palabra tangible.- "Te vés... te vés..."
"Como sacada de una pelicula porno." -Finalizó Pearl, para después recibir agudas miradas de todos los presentes.- "N-No es como que yo sepa de eso..."
"Se acabó; iré a cambiarme." -Anunció la rubia rápidamente, pero la mano de Blue se enganchó firmemente en su muñeca.
"No luces mal, Yellow." -Explicó Ruby, para después levantarse de su asiento y caminar hasta ella.- "Es solo que... no estamos acostumbrados a verte... eh... ah..."
"A ver tanto de ti." -Finalizó Dia, aún embobado por la apariencia de su jefa.- "Pero en toda honestidad, luces muy hermosa." -Dijo el peliazul, sonriendo ampliamente. Yellow estaba a punto de agradecerle, pero su amiga intervino primero.
"Muy bien, habiendo solucionado esto, pasemos a lo siguiente." -Comandó la castaña, antes de sacar de su bolsillo un pedazo de papel que luego prosiguió a desdoblar.- "El programa para el concierto. Primero, Gold abrirá el concierto con-"
"No creo que sea conveniente que yo vaya primero." -Interrumpió el ojiambar, recibiendo miradas confundidas de las chicas.- "Es decir, probablemente lleguemos tarde."
"¿A qué te refieres?" -Preguntó Yellow, y fue turno de los DH de verse confundidos.
"Del... partido." -Tentó Gold, tratando de descubrir qué tanto sabían sin empujar el émbolo demasiado.- "Tenemos un partido muy importante mañana, ¿Red no te explicó?"
"A eso venía..." -Dijo una voz, ajena a todos los presentes. Todas las miradas fueron a parar a la puerta, donde un apenado Red posaba su mirada sobre la rubia.- "Y-Yellow, ¿Puedo hablar contigo?" -Pidió el ojirojo, y trás dudarlo un poco, la rubia le siguió fuera del restaurante.
"Imbecil..." -Murmuró Blue.
Nada llenaba más a una persona de calor familiar que una cena con, valga la redundancia, toda la familia. Como en el caso de Crystal, ahora sentada a la mesa con sus padres, disfrutando de la comida y del simple hecho de estar juntos.
"Y dime, Crys." -Comenzó su madre, llamando su atención.- "¿Quién era el muchacho que te trajo a casa el otro día?"- La ojiazul casí se atraganta con un bocado de comida, pero recuperó la compostura y aclaró su garganta.
"E-Era Gold." -Contestó, sin darle rodeos o más importancia de la que tenía. Sin embargo, las miradas de sus padres le decían que no se salvaría de profundizar un poco.- "Supongo que... es mi novio."
"Oh." -Exclamó el hombre de la casa, sonriendo burlonamente.- "Primero Eusine, y ahora este chico. Parece que haz sabido mantenerte ocupada."- Bromeó su padre, haciendo enrojecer de rabia el rostro de la niña de la casa.
"No es nada por lo cual extrañarse." -Dijo su madre, antes de lanzar una sonrisa calida y tierna, como solo una madre sabía, en su dirección.- "Me parece excelente que tengas a alguien que te aprecie por lo que eres."
"Creo que sería momento de que trajeras al muchacho para tener "La Charla"." -Crys palideció ante la sugerencia de su padre.
"La Charla", como su padre había decidido llamarle, era algo desconocido para ella, pero después de lo que le comentó Eusine, sabía que no podría ser bueno. Después de que su padre tuviera "La Charla" con el Dorado, este no pudo mirarle a los ojos por un par de días.
"A-Aún es muy pronto." -Se apresuró a decir Crys, jugueteando con su tenedor.- "No llevamos saliendo tanto tiempo. Creo que traerlo a conocerlos sería presionarlo mucho."
"Pero-"
"Ella tiene razón." -Le apoyó su madre, tratando de dar por finalizado el tema. Y funcionó, ya que Gold fue olvidado por el resto de la reunión.
Sin embargo, Crys no podía evitar preguntarse algo. ¿Sería Gold acaso el tipo de chico que traería a conocer a sus padres? Él era vulgar, era engreído, algo machista, tenía malos modales; ¿Qué sucedería si algún día decidía traerlo a casa? Y más importante aún...
¿Cómo reaccionaría a "La Charla"?
Y ahora aquí, frente a la puerta del restaurante, con la mirada decepcionada de la rubia sobre el faro al otro lado de la calle; Red no podía evitar sentirse una mierda. Trató mil veces de explicarle la situación a Yellow, pero siempre que se encontraba con ella era para verla trabajar en el bendito concierto: planificación, arreglos, escenografía y cientos de aspectos más de los que Red no tenía idea. Le partía el alma no poder ayudarle al 100 %, el no poder llegar junto a ella y satisfacer cualquier necesidad que pudiese tener.
"Lo siento." -Murmuró el ojirojo, agachando un poco la mirada, con las manos guardadas en la calida seguridad de sus bolsillos. La pequeña rubia seguía rehusandole la mirada.- "Esto no significa nada, aún-"
"Significa mucho, Red." -Interrumpió ella, cortante, sin dirigirle la mirada.- "Esto lo cambia todo."
"Nada tiene por qué cambiar, aún llegaremos a tiempo." -Aseguró el guitarrista, sonriendo debilmente.- "No tardaremos."
"En una ocasión me dijiste que un partido de béisbol podía extenderse hasta por dos horas." -Recordó Yellow, y la sonrisa en el rostro del muchacho se desvaneció. Una mano perezosa se posó en su nuca.
"Si, pero eso es muy improbable." -Trató de reconfortarle, pero él también estaba muy consciente de la probabilidad.- "Tendría que jugarse cada bola, y cada strike y- ¡No tengo por qué aburrirte con eso!" -Bromeó Red, tratando de arrancar tan siquiera una sonrisa de sus labios, pero solo recibió una fría mirada de aquellos ojos ambar.- "Por favor, no me mires así."
"No puedo mirarte de otra forma, Red." -Murmuró Yellow, sin romper contacto visual.- "No puedo pensar en esto sin sentir que todo saldrá mal. No sien- No siento..." -La mano de Yellow fue a para a su pecho, justo sobre su corazón.- "No siento esa seguridad que sentía antes... No puedo sentir que estarás conmigo para ayudarme a superar esto." -Red le miró preocupado por unos segundos, mordiendo su labio inferior un poco. Después, caminó hasta ella y la sujetó levemente de los hombros.
"Confía en mi, por favor." -Susurró Red, antes de depositar un suave beso en la frente de la muchacha.- "Te prometo que todo saldrá bien."
La mañana del día siguiente, Red y Gold fueron los primeros en llegar a la reunión pre-partido, en el Cuartel. Los Ongaku se dejaron caer sobre el sofá, el único objeto restante en el lugar después de la extensa limpieza que hicieron esa semana.
"En unas horas, este lugar se volverá una locura." -Murmuró Gold, inspeccionando todo el sitio con la mirada.- "Un concierto en un orfanatorio; ¡Qué original!"
"No puedes decir que se haya hecho antes." -Dijo Red, con la mirada fija en el techo.- "Lo lograremos, ¿Verdad?"- Murmuró el mayor, con la mirada perdida en el espacio. Gold le miró preocupado por unos segundos antes de posar una mano sobre su hombro y sonreirle.
"Puedes apostar el culo a que si." -Exclamó el ojiambar, arrancando una sonrisa de labios de su primo.
"¡Muy bien, estoy listo para patear culos dorados!" -Exclamó Black, irrumpiendo en los aposentos de los DH, ondeando su bate de béisbol en el aire como solo un desquiciado como él sabía hacerlo.
"¿Dónde carajo te haz metido este último par de días?" -Preguntó Gold, fulminandole con la mirada.- "No tienes idea de lo que hemos hecho para-"
"Si, si. No me jodas más, abuela." -Le cortó Black, sin darle importancia.- "¡Hoy ganaremos, señoritas!"
"Y nos veremos super cuchi mientras lo hacemos." -Exclamó una voz, opacada levemente por el chirrido metalico de la puerta. Segundos después, Ruby hizo acto de presencia en el Cuartel, con una caja en sus manos.- "Vengan aca, chicos." -Ninguno tardó en obedecer la orden, e inmediatamente todos habían tomado sus prendas.- "Consideré usar un clasico color blanco con franjas azules, pero eso es tan de la decada pasada que mejor me decidí por una base negra con franjas rojas, y en la espalda verán un diseño con la forma de un diamante dorado."
"Nos confundirán con el otro equipo." -Se quejó Gold, inspeccionando el color del diamante.- "¿Por qué estos colores?"
"Tuve que adaptarme a los colores que pidieron." -Explicó Ruby, antes de cruzarse de brazos y sonreir.- "Ademas, los nombres de ustedes trés significan Rojo, Negro y Dorado, respectivamente. Este uniforme representa a los DH originales."
"Me gusta." -Dijo Red, mientras se deshacía de su camiseta para colocarse el jersey del uniforme.
"¿Todo listo?"- Preguntó Blue, mientras ajustaba los últimos detalles en el cabello de Yellow. Tenía que verse radiante, tenía que lucir magnifica, tenía que humillar a cada persona que se atreviera a ver aquellas hebras de hilo dorado. Tenía que causar delirios suicidas en chicas con baja autoestima... ¡Así de bien tenía que quedar!
"Creo que me desmayaré." -Se quejó Yellow, e inmediatemente sintió como Blue giraba la silla violentamente para quedar frente a frente.
"Controlate." -Ordenó la castaña.- "Todo saldrá bien."
"Es cierto, Yellow." -Afirmó Crystal, sentada sobre la cama, detrás de ellas.- "No entiendo por qué te preocupas tanto."
"Tengo un mal presentimiento a todo esto." -Confesó la rubia.
"Entonces, hoy es el concierto." -Musitó Lance, recargado sobre el marco de la puerta que conducía a la habitación de Misty, luciendo una asquerosa sonrisa de satisfacción.- "Que te quede claro que después de esto nos largamos a hacer la gira. Tengo a los promotores esperando ya demasiado tiempo."
"Lo sé, y de verdad te agradezco que hayas aguantado mis caprichos." -Dijo la pelinaranjo, sonriendo timidamente. Sin embargo, Lance negó con la cabeza.
"No hay problema, solo ocupate de traer al chico a mi, y después todo estará bien." -Explicó el pelirrojo. Pero Misty tenía otros planes. La cantante negó fervientemente con la cabeza y avanzó hacía el hombre para sujetar su mano.
"Ah no." -Exclamó ella, sonriendo infantilmente.- "Tú vienes conmigo."
"En verdad no creo que-"
"Tu deber como mi representante es cuidar de mi, ¿O no?" -Le cortó ella, y Lance entonces se vio atrapado por las redes de su propio contrato. El hombre dejó salir un pesado suspiro y tomó su chaqueta de una silla en la habitación.
Era un día soleado y hermoso, con nubes blancas y esponjosas en el cielo; un día perfecto. Pero mientras el organizador del torneo parloteaba acerca de algo que a los DH no les daba mucho interes, estos se reunieron detrás de su maya para un último intercambio de palabras.
"Ok, como nosotros pasamos a la final primero, nos toca abrir bateando." -Explicó Red.- "Green empezará y-"
"¿Por qué tengo que empezar yo?" -Gruñó el castaño, ganandose las miradas frías y agudas de todo el equipo.
"Tenemos que ver que tanto nivel traen, y que tan pesado tendremos que jugar." -Explicó el pelirrojo, mirando por sobre su hombro al campo. Escuchó el grito de alguien y pudo ver como el Umpire le hacía señas.- "Ok, creo que vamos a empezar."
Los DH avanzaron al diamante, donde los Golden Strikers ya habían asumido sus posiciones, y lanzando no había nadie mas ni nadie menos que N. Green se plantó en la goma, tal cual lo había practicado ya varias veces, y cuando el primer lanzamiento pasó sobre home, conectó un poderoso swing que envió la bola por el jardín izquiero. Sin detenerse o pensarlo dos veces, Green huyó hacia la primera base. Tan encimismado en su carrera estaba, que no se percató de que justamente en primera base, le aguardaba Bruno. El moreno atrapó la pelota en un lanzamiento de su compañero peliazul, y cuando Green se acercaba a él, le tacleó bestialmente, impactando su hombro contra el estomago del castaño, enviandolo por los aires y luego a tierra.
"¡Green!" -Exclamó Red, haciendo ademán de ir trás él, sin embargo Gold lo detuvo.
"¡Umpire, eso es mierda!" -Exclamó Sapph, siendo detenida a su vez por Ruby
"Juegan demasiado agresivo." -Murmuró Pearl. Dia asintió con la cabeza, mientras sus miradas preocupadas no abandonaban a Green, quien lentamente se levantaba de la tierra.
"Mejor vete a tocar la flauta, Artista." -Siseó Bruno. Aún adolorido, Green le miró fugazmente de reojo, tratando casi de abrir heridas en él con sus fieros ojos verdes.
"Te enseñaré lo que puedo hacer con una flauta, animal." -Gruñó el castaño. Bruno estuvo a punto de abalanzarse sobre él, pero se contuvo.
"Muy bien, chicas." -Exclamó Whitney, caminando entre las Modelos.- "Tenemos solo hora y media antes del concierto, y tenemos que vernos super fashion, así que no pierdan tiempo y ocupense de algo." -Comandó la pelirrosa, y en efecto cada quien fue a hacer lo suyo: Gardenia partió al baño y White fue a meter la cabeza en un armario, pero Platina se mantuvo viendo por una ventana, hacía las esponjosas nubes en el cielo.
"¿Sucede algo?" -Se escuchó preguntar a White. Su voz amortiguaba contra la madera del armario, pero aún así era tangible.- "¿Estás preocupada por algo?"
"Bueno..." -Murmuró Platina, aún con la mirada perdida en el cielo.- "Dia tenía algo muy importante que hacer hoy, y solo me pregunto cómo le estará yendo."
"Bien, según tengo entendido..." -Comenzó la castaña, antes de salir del cubiculo de madera con un vestido negro en las manos.- "Él está con Black, así que no me preocuparía mucho por ellos."
"Pero si-"
"Creeme." -Le interrumpió ella, sonriendo con satisfacción.- "Les está yendo de maravilla."
"¡Ugh!"
"¡Safe!" -Gritó el Umpire, lo que significaba que Black había anotado otra carrera. Pero a qué costo. En medio del frenesí y el calor del juego, al llegar a Home, el castaño impactó de lleno contra el Catcher del equipo contrario, y habían quedado enredados en un nudo de huesos y musculos adoloridos. El castaño se levantó con pesadez y caminó hasta su banca, sujetando su brazo derecho en el proceso.
"¿Qué sucede?" -Preguntó Red, justo cuando su compañero se dejó caer sobre la banca.
"Creo que me jodí el brazo." -Gruñó Black, sujetando con fuerzas el apendice lastimado.
"¿Te duele esto?" -Preguntó Sapph, picando el hinchado hombro de su compañero de equipo. Black saltó en su lugar y soltó un gruñido casi animal.
"¡Claro que me dolió! ¡¿Qué te pasa?"
"No le grites, relajate." -Ordenó Ruby, pero Black simplemente continuó maldiciendo por lo bajo.
"¿Crees poder lanzar en nuestro turno?" -Preguntó Pearl, pero el castaño simplemente negó con la cabeza.- "Estamos jodidos."
"Nadie más sabe lanzar." -Señaló Dia.
"Si seguimos marcando carreras, podremos compensar las fallas de quien se ponga a lanzar, ¿No es así?" -Preguntó Green, dirigiendose a Red, quien simplemente se encogió en hombros y tomó el bate.
"Tenemos que terminar esto cuanto antes."
"Ya está llegando la gente." - Anunció Blue, atravesando el improvisado telón que habían montado. El Cuartel no estaba diseñado para esta clase de eventos, así que tuvieron que trabajar con lo que tuvieran. Yellow pensó en reutilizar la tarima de la fiesta de Whitney, y al haberse desecho de todas las baratijas que los DH tenían regadas por ahí, había quedado bastante espacio para los espectadores.
"De acuerdo..." -Respondió Yellow, antes de girarse un poco a la derecha, viendose en el espejo. Ese vestido era un insulto a la descencia, y a la moralidad, y al auto-respeto... pero era cierto: lucía muy bien.- "¿Hay señales de los muchachos?"
"Aún no." -Contestó Blue, asomando la cabeza fuera, para asegurarse.- "Supongo que abriré el evento para ganar más tiempo."
"Esperemos un poco antes de comenzar." -Sugirió Lance, sentado en un rincón, sobre una vieja silla.- "Así la gente tendrá tiempo para acomodarse, y terminar de llegar. No tiene sentido darle inicio al concierto si aún hay asientos vacíos."
"Pronto ya no habrán asientos vacíos." -Llamó una voz al otro lado del telón, y segundos después, Crystal hizo acto de presencia trás bastidores.- "El lugar se está llenando muy rápido, y todavía hay gente haciendo fila para entrar."
"Ok, procedamos con calma." -Exclamó Blue, antes de sujetar la muñeca de su rubia amiga y forzar un micrófono en su mano.- "Sal allí y haz lo que tengas que hacer. Mientras tanto, yo me alistaré para salir a escena." -Y sin más ni más, Blue desapareció, dejando a Yellow frente a frente con el telón y con el bendito aparato en su mano. La rubia tomó una gran bocanada de aire y suspiró, antes de mirar por sobre su hombro a Crys y a Lance; encendió el micrófono y salió a escena.
"Eh... B-Buenas tardes." -Comenzó la joven, e inmediatamente la multitud estalló en silbidos y otros sonidos que, pues, serían propios solo de animales. El rostro de Yellow enrojecio notablemente, pero aclaró su garganta y trató de mantener la compostura.- "Gracias a todos por venir hoy. Sé que muchos de ustedes han venido para escuchar a Mystick, pero además de ella, tenemos muchos Artistas; estudiantes de la Academia de las Bellas Artes de Goldenrod, que sé de buena fuente, son muy talentosos. Sin darle más vueltas al asunto, recibamos con un fuerte aplauso a nuestro acto de apertura; Blue Kobaruto."
Y sí, efectivamente, trás una fuerte ola de aplausos, la castaña cantante apareció a través del telón, tomó el micrófono de manos de la presentadora y avanzó al centro de la tarima.
"Gracias, ¡Son todos muy amables!" -Exclamó una sonriente Blue, ondeando su mano libre de un lado a otro. Ella había nacido para esto.
"¡Bola!"
"¡Eso no fue bola, fue un jodido strike!" -Exclamó Red, con tanta fuerza que, a pesar de estar lejos en el jardín izquierdo, el Umpire podía escucharlo claramente.- "Maldito Umpire, ¡Arruinas mi vida, cabrón de mierda!"
"Red, tranquilizate." -Le aplacó Green, dandole una firme palmada en la espalda.- "No ganas nada con armar un pleito con el sujeto que pone las reglas aquí."
"Estamos perdiendo tiempo, Green." -Siseó Red, temblando de rabia.- "Estoy seguro que el concierto ya comenzó, y aún nos faltan 2 entradas."
"Saldremos de esta." -Afirmó el castaño a su compañero, pero el capitán de los DH soltó un desganado suspiro y se deshizo del agarre de su amigo.
"Eso espero." -Murmuró Red, mientras veía como se desarrollaba el juego en el diamante. Debido a la lesión de Black, habían puesto a lanzar a Silver, que pese a ser nuevo, lanzaba mucho mejor que las demás opciones, pero eso no le quitaba lo... mediocre, por decirlo amablemente.
"¿No deberíamos ir al concierto de los alumnos?" -Preguntó Wallace, mezclando el contenido de su taza con una chuchara.- "Después de todo, son nuestra obligación, y según lo que escuché-"
"No son nuestra obligación fuera de la escuela." -Interrumpió la directora de la Academia, antes de darle un sorbo a su café.- "No podemos controlar cada una de sus acciones."
"Perderemos a Red Ongaku." -Anunció el hombre de cabellos turquesa, ganando una mirada ligeramente sorprendida por parte de su jefa.- "Consiguió que Misty participara en el evento, y a cambio se irán de gira juntos, con Lance."
"No podemos hacer nada por él, Wallace." -Murmuró Winona.- "Si él-"
"¡¿Planeas dejar a uno de nuestros mejores alumnos en manos de ese sinvergüenza?" -Exclamó el hombre, levantandose agitado de su asiento, mirando con rabia a su jefa, quien solo se limitaba a mirarle de forma condescendiente.- "¿Qué clase de institución seríamos entonces?"
"No te preocupa por el hecho de ser un buen estudiante." -Afirmó Winona, devolviendo su atención a la bebida caliente en sus manos.- "Ese muchacho te interesa por su apellido." -Los ojos de Wallace se abrieron de par en par. Al no escuchar una respuesta de ningún tipo, Winona posó su calma mirada sobre él.- "¿Honestamente creías que no recordaba a Ongaku? ¿Crees que soy tan densa como para no ver el parecido?"
"La verdad-"
"Era una pregunta retorica, Wallace." -Gruñó la directora, antes de sorber lo último que quedaba de café en aquella taza.- "Estoy segura de que Lance también lo recuerda."
"Entonces..." -Murmuró el subdirector, con la mirada perdida en el espacio.- "Esto es malo. Muy, muy malo."
"Ya no podemos hacer tiempo." -Afirmó Blue, después de irrumpir intempestivamente detrás del telón.- "Una canción más, y comenzarán a arrojarme cosas."
"Debemos esperar un poco más." -Rogó Yellow, zapateando atareada en el piso. Su preocupada mirada fue a parar hacía Misty, sentada junto a Lance en un rincón.- "Necesito que salgas a escena, ya."
"Ni hablar." -Fue la única respuesta de Lance. Ambas chicas, Yellow y Misty, le miraron incredulas. El hombre devolvió una mirada fría hacía su empleada y prosiguió a explicar.- "Tú eres el evento estelar; no debes conformarte con nada menos."
"Pero Lance-"
"Pero nada." -Cortó el pelirrojo, para después cruzarse de brazos y inclinarse hacía el respaldo de su silla, consternando aún más a la rubia presentadora del concierto.- "No saldrás allí hasta que la cartelera se haya vaciado."
Yellow sintió un imperioso deseo de reclamarle al representante de la frustrada estrella, pero se tragó todos sus pensamientos y, tomando la mano de Blue, salió a escena, con micrófono en mano.
"Muy bien, ahora..." -Comenzó Yellow, y su mirada, rápida y certera, viajó por lo largo y ancho de la multitud, buscando a alguien.- "Vamos a llamar a alguien del público para que suba aquí." -La muchedumbre estalló en ovaciones, gritos y exclamaciones de "Yo", sin embargo, el rostro de Blue se iluminó y una sonrisa macabra se apoderó de sus facciones. Arrebató el micrófono de manos de su amiga y llamó:
"¿Las Modelos serían tan amables de subir a escena, por favor?" -Pidió la castaña, y trás un poco de movimiento entre la gente, las 4 chicas ya se estaban abriendo paso hacía la tarima.
"Un out, ¡Señores!" -Gritó Red, desde su caracteristico jardín izquierdo. Estaban a media entrada de terminar el partido, y llevaban 20 minutos tratando de hacerle el último out a los GS. Periodo durante el cual, los Dorados habían logrado anotar 3 carreras, remontando así el marcador para quedar 17 a 16.- "¡Es todo lo que pido!"
N se posicionó en el plato, enfrentando a Silver en el monticulo. El pelirrojo se preparó, se perfiló, lanzó... y la bola voló por lo alto.
"¡Es mía!" -Gritó Dia, y corrió a gran velocidad hacía una parte ciega del campo, donde nadie se había molestado a pararse. Estiró su brazo, sus dedos y hasta cada centimetro de musculo en su cuerpo, para después arrojarse al aire en busca de la pelota. Pero finalmente, la esfera de piel blanca golpeó el suelo.
"¡Lanzala!" -Escuchó gritar a alguien. Pudo haber sido Red, o Pearl; a este punto todos sonaban igual. Dia se levantó apresuradamente y tomó la bola entre sus dedos, para después arrojarla al diamante con todas sus fuerzas.
Green la atrapó en segunda base, pero el peliverde ya estaba en camino a Home. El castaño le hizo una seña con la cabeza a Silver, para después lanzar la pelota al susodicho. El pelirrojo corrió con todas sus fuerzas hacía la colcha blanca que simbolizaba la meta, mirando solo una vez y fugazmente por sobre su hombro a su pálido competidor, acercandose a igual o mayor velocidad. Ambos se deslizaron por la tierra y...
"¡Out!" -Cantó el Umpire, y más que festejar, los DH dejaron salir un colectivo suspiro de alivio. Sin embargo, no tenían tiempo para relajarse. A la señal de Red, todos abandonaron el campo de juego y avanzaron hacía su banca.
"Ok, pán comido." -Comenzó Red, sonriendo exhausto.- "Dos carreras, señores."
"Red." -Le llamó Sapphire, en una agotado susurro.- "Si vuelves a referirte a nosotros como "Señores", te patearé tan fuerte que vas a vomitar tus intestinos." -Todas las miradas, incluyendo la de Green, fueron a parar sobre la integrante femenina de los DH.
"...Claro, lo siento." -Musitó el capitán, para después aclarar su garganta y proseguir.- "Dos carreras, y podremos largarnos de aquí. Sapph..." -Le llamó el muchacho, y de inmediato sus miradas se encontraron en el aire.- "Confío en ti; vas primero."
Mientras Red exclamaba sus últimas palabras de aliento para con el equipo, la mente de Black solo se ocupaba de bloquear el dolor en su brazo. Su mirada viajó por todos lados, tratando de encontrar algo más que ocupara su atención, y entonces lo encontró. Un par de ojos verdes que le miraban, desafiantes, iracundos; casi rogando a gritos por una paliza. Fue entonces que Black reconoció al portador de aquellos ojos de demonio: el ex-integrante de los DH, N. Mirando hacía atrás, la traición del chico parecía solo una cruel broma entre amigos, y solía despertar cada mañana con la idea de ir a visitarle... pero más tarde en el día, recordaría que ya no podía hacer eso. No podía entablar una amistad con el demonio.
Tan ensimismado estaba Black en sus problemas, que no se percato cuando Sapphire tocó la bola y salió disparada a primera base. Sus ojos seguían luchando contra los de aquel que un día se hizo llamar su amigo, y después las palabras rodaron solas de sus labios.
"Sigo yo." -El castaño se abrió paso a través del enrejado y tomó el bate de manos de Red, quien solo atinó a mirarle atónito.
"Black, tu brazo-"
"Dejame hacer esto, Red." -Rogó el muchacho, sujetando el madero con su mano derecha, la mano conectada a su hombro funcional.- "Necesito patearle el culo de alguna forma."
No se dijo otra palabra. Black avanzó hacía el área de bateo y terminó de sujetar el bate con ambas manos, estremeciendose un poco de dolor. Su mirada desafiante seguía conectada con la del lanzador; tanteando, incitando, presumiendo. N se perfiló, y antes que Black pudiese acomodarse a plenitud, lanzó con fuerza y velocidad. El bateador de los DH blandió el madero como pudo, pero no logro conectar. Sin embargo, después de terminar aquel movimiento, Black tuvo que morder su labio inferior para reprimir un grito de dolor.
"¿Todo bien?" -Preguntó el Umpire, pero Black solo pudo asentir con la cabeza. Levantó la mirada con pesadez, y se encontró de nuevo con la de su rival, pero esta vez, había algo diferente. Ya no le desafiaba, ahora... había algo que nunca había visto en N. No podía darle un nombre.
Nuevamente, ambos- pitcher y bateador, se plantaron en sus lugares y se perfilaron. N lanzó nuevamente, y Black estuvo a punto de blandir nuevamente, pero se detuvo al notar la trayectoria de la bola.
"¡Bola 1!" -Exclamó el Umpire. Una anomalía, pensó Black, pero decidió no darle importancia. Se prepararon nuevamente, y nuevamente N lanzó, pero esta vez la pelota paso por encima de la cabeza del bateador.- "¡Bola 2!"
"¡¿Qué carajo te pasa, animal?" -Se escuchó rugir a uno de los GS, y pronto los demás le siguieron. Sin embargo, N no parecía inmutarse por sus fallos, ni por las amenazas de sus compañeros. Simplemente se preparó y lanzó una vez más.
"¡Bola 3!" -Repitió el Umpire, y los GS comenzaban a desesperarse y a cargarla contra N. Black miró sorprendido y extrañado a su ex-compañero de equipo, quien solo devolvió esa fría e inexpresiva mirada que Black se había aburrido de ver. El peliverde lanzó una última vez y:- "¡Bola 4! Toma tu base, niño."
En medio de gritos, vitoreos y gruñidos, Black caminó hasta la primera base y pudo ver solo de reojo como Sapph avanzaba a la segunda. Por un segundo, por un breve instante... Black pudo ver como la esquina de la boca de N se alzaba un poco, casi como en...
"Nah." -Murmuró Black para si mismo, antes de ajustar su gorra y girarse hacía home, donde Green se preparaba para batear. Mientras tanto, en el centro del campo, Bruno había llegado al monticulo de lanzamiento, intercambió algunas palabras con N y después este último partió hacía el jardín derecho, intercambiando lugares con el capitán de los Dorados.
"¡Bruno, tu mamá vende sentones afuera del supermercado!" -Gritó Gold, casi colgandose del enrejado. El Umpire estuvo a punto de ir a reprenderle, pero Gold alzó las manos y regresó a la banca.
Green estaba concentrado, no cabía duda de ello. Lo único que ocupaba su mente en ese momento era darle su merecido al hijo de puta frente a él, y qué mejor manera de hacerlo. El castaño bateador inspeccionó la postura de su rival, y no pudo evitar sonreir levemente: era diferente a la de Black y el chico peliverde, lo que significaba que...
La pelota voló lentamente a solo medio metro por encima de la tierra, perfecto para que Green diese un simple swing y la pelota fuese volando al jardín derecho. Apenas la pelota tocó el suelo, una voz en la banca exclamó algo, inentendible y a todo pulmón. En un apresurado frenesí, la primera en tocar la colchoneta de Home fue Sapphire, luego Black y al final, Green, quien se tomó cada segundo en su carrera para escuchar como el equipo contrario le reclamaba a uno de sus integrantes.
"¡Felicitaciones!" -Resonó la voz del organizador del torneo, a través de las bocinas.- "Los ganadores del Torneo de Béisbol Golden 15-"
"¡Ahorreselo, tenemos que irnos!" -Exclamó Gold, antes de que todos y cada uno de los DH se dieran a la fuga.
"Gracias a Whitney, Platina, Gardenia y White por sus hermosas coreografías." -Dijo Yellow, antes de aclarar su garganta y ventilarse con el cuello de su vestido.- "Por todas las 8. A continuación en el programa tenemos a... tenemos a..."
"¡Red Ongaku!" -Exclamó una voz entre el público, seguido por varios "disculpe", "lo siento" y "con permiso". En un parpadeo, Red se montó en la tarima, tropezó, cayó sobre su estomago y se levantó de un salto. Sudando cual pollo en un rostizadero, jadeando como perro en un día de verano, el capitán de los DH tomó el micrófono de manos de la rubia y se acercó para susurrar en su oído.- "No te preocupes, los demás llegarán pronto. ¡¿Quién está listo para rockear?" -Exclamó el muchacho, recibiendo una gran ovación por parte del público.- "Pues tendrán que esperar, porque quiero aprovechar mi primer canción está tarde para cantar con alguien muy especial para mí." -Explicó Red, antes de girarse hacía el telón.- "Yellow, ¿Vienes aquí un segundo?" -La aludida se giró sobre sus talones, ya a medio camino de salir del escenario, sonrojada y apuntandose a si misma.- "Sé que conoces esta canción."
"Red, te he dicho que yo no-"
"Una canción no te matará." -Le interrumpió él, su voz resonando en las cuatro esquinas del lugar gracias al micrófono en sus manos. El muchacho extendió su mano y le miró suplicante.- "Por favor."
Aún titubeante, la rubia examinó sus alrededores, pero todo se había congelado. De pronto, ya no existía el público, ya no existía el restaurante, ni siquiera existía ese temor a resaltar que siempre había cargado consigo. Solo existía la mano de Red; una mano que no tardó en estrechar con la suya. El músico la guio al centro del escenario, sin despegar su mirada de la de ella, esperando a que la música comenzara a sonar.
"Lejos de aquí, la vida me llevó
Pensando que si tí, tal vez me iría mejor
Y quiza el tiempo me ayudaría a borrar
Los tristes recuerdos que hoy quisiera olvidar..."
"Y estoy aquí, aquí otra vez, soñando que si pueda ser
Y estoy aquí, una vez más, sabiendo que puede pasar
Que estoy aquí, aquí otra vez, porque a tu lado si existe la fé
Que estoy aquí, una vez más, porque contigo hoy quiero bailar."
"Estoy aquí..."
Ambos estaban tan cerca, tan inmersos el uno en el otro, que Red pudo escuchar cuando Yellow tragó pesadamente, nerviosa. Una mano del muchacho viajó a la mejilla de si compañera, acariciando suavemente, transmitiendo tranquilidad y confianza.
"Buscandote otra vez, pensando que quiza
Tu rostro vuelva a ver, y deje todo atrás
Y hoy vine a decirte, que el viento ya cambió
Y nuestro presente, es solo de los dos..."
"Y estoy aquí, aquí otra vez, soñando que si pueda ser
Y estoy aquí, una vez más, sabiendo que puede pasar
Que estoy aquí, aquí otra vez, porque a tu lado si existe la fé
Que estoy aquí, una vez más, porque contigo hoy quiero bailar."
"Estoy aquí..."
"Quiero abrazarte, tan solos tu y yo
Y que seas princesa en un sueño de amor
Quiero abrazarte, tus manos tomar
Y entre pasos de baile poderte besar..."
"Y estoy aquí, aquí otra vez, soñando que si pueda ser
Y estoy aquí, una vez más, sabiendo que puede pasar
Que estoy aquí, aquí otra vez, porque a tu lado si existe la fé
Que estoy aquí, una vez más, porque contigo hoy quiero bailar."
"Estoy aquí... (Una vez más)
Estoy aquí... (Para bailar)
Estoy aquí... (Aquí otra vez)
Estoy aquí..."
"Estoy aquí..."
La multitud estalló en aplausos y vitoreos, pero aún entonces, después de terminada la canción, la pareja no despegaba sus ojos los unos de los otros. No fue hasta que las manos de Red se posaron una cada lado del rostro de la rubia, delicadamente atrayendolo al suyo, para acariciar los labios de Yellow con los suyos, en un tierno, dulce e inocente beso. La multitud aplaudió aún más, pero ese día... ese día se había logrado algo más que la recaudación de dinero para Sketch.
Algo más importante.
"Aún no me creo que te hayas subido allí arriba con el hombro lastimado." -Le reprendió White. ¡Oh, qué humillación! Después de sus dos canciones respectivas en el concierto, Black bajó corriendo, gritando que solo quería regresar a casa, y su vecina se había ofrecido a llevarlo.
"No te niego que es muy divertido." -Musitó el castaño, sonriendo ampliamente.- "Ahora entiendo más a los Artistas. De hecho..." -Comenzó el muchacho, pero se cortó solo a media oración, atrayendo la atención de su amiga.
"¿Qué? De hecho, ¿Qué?" -Preguntó la ojiblanco, recibiendo como respuesta esa misma sonrisa que Black llevaba esbozando desde que bajó de la tarima.
"Podría vivir haciendo esto." -Musitó el joven, e inmediatamente White se detuvo. Black subió un par de escalones más, antes de mirar a White por sobre su hombro: ella le miraba atónita.- "¿Qué?"
"Bueno..." -Musitó White, jugando con un mechón de su cabello.- "Sé de un lugar muy bueno, donde podrían enseñarte a ser un buen cantante."
"¿En serio?" -Preguntó el muchacho, sarcasmo fluyendo entre cada palabra.- "¿Y se podría saber donde sería este lugar?"
Ante esto, ambos sonrieron, segundos antes de partirse en una sonora carcajada. Juntos.
"Vaya, pero si es el jugador estrella." -Bromeó Blue, llegando a su respectivo asiento bajo el árbol, como tantas veces había hecho el último par de meses. Qué manera de terminar un día tan ajetreado: El verde follaje de la naturaleza, el cielo nocturno, el suave sonido de todas las formas de vida a su alrededor, y Green... leyendo un estúpido libro, ignorandole como solo él sabía hacerlo.- "¿Y cómo te fue hoy, corazón?"
"No estuvo mal, supongo." -Respondió el castaño, tan monótono como siempre, aún inmerso en su libro.- "Pero no creo que sea algo que me gustaría hacer todos los días."
"¿Ni siquiera aunque yo fuese a animarte?" -Preguntó ella, recostando su cabeza en el regazo del joven Oak. Green arqueó una ceja y bajó un poco su libro, solo para que sus miradas se encontraran, a través del cristal de las gafas del muchacho.- "Te hace falta el ejercicio, estás muy flaco."
"Me ejercito bien." -Respondió cortante, volviendo a su libro.- "Tú lo sabes; me haz visto sin camisa."
"Bueno, fue bajo circunstancias especiales, no estaba prestando mucha atención." -Confesó la ojiazul, desviando la mirada a las ramás del árbol, levitando sobre ellos.- "Aunque si te la quitaras de nuevo..."
"Olvidalo."
"Qué malo eres." -Chilló Blue, enderezandose, quedando ambos al mismo nivel, sus rostros separandose por un maximo de 30 centimetros.- "Ni siquiera fuiste a escucharme cantar."
"Estaba ocupado, tú lo sabes."
"No es excusa. Además, llegaste 10 minutos después de Red, ¿Qué estuviste haciendo?"
"No es mi culpa que-"
"De seguro fuiste a celebrar con los demás animales."
"¿En 10-"
"Cada vez te reconozco menos, Green. Solías ser tan callado, y ahora no dejas de hablar." -Exclamó Blue, arrancando un gruñido de la garganta de Green.- "Es solo cuestión de tiempo para que-" -Pronto, Blue se vio incapaz de pronunciar otra palabra, de moverse o de respirar. Solo podía quedarse allí, con los ojos abiertos de par en par, admirando aquellas hebras de cabello café que colgaban frente a sus ojos, sintiendo como una boca intrusa atacaba a la suya. Y antes de que pudiese dignarse a disfrutar de aquel contacto, el muchacho lo rompió.
"Tú también hablas demasiado." -Murmuró Green, tomando su libro del cesped para continuar leyendo.- "Pero al menos ya encontré una manera de callarte."
"Bu-Bueno..." -Musitó Blue, para después aclarar su garganta ruidosamente, con el rostro ligeramente enrojecido.- "Tal vez tengas que hacerlo muy seguido. Ya sabes lo parlanchina que puedo ser."
"¿Es eso una invita-?"
"..."
"..."
"...Te he dicho que hablas demasiado."
Fin
