Capitulo 4

El día termino antes de que me diese tiempo ha hacer nada, aunque ha decir verdad solo estuvimos tres horas, las cuales fueron todas presentaciones. Rose era una chica genial, se veía que era inteligente y con un gran carácter, aquello me hundió el mito de rubias tontas, cosa por la que me alegraba. Estuvimos hablando un poco de su vida y de porque había decidido mudarse hasta Florida para estudiar. Gracias a dios compartía con ella todas mis clases por lo cual ya tenia una compañera en ellas a la que conocía, porque todavía no se me habia quedado ni una sola cara aparte de la suya.

-Ha sido un gusto conocerte Bella. ¿Nos vemos mañana aquí a menos cuarto para entrar juntas?-.

-Claro. ¿Hacia donde te vas tu ahora?-.

-Vengo en coche, como a unos 20 minutos. ¿Quieres que te acerque a algún lado?-.

-No no, yo voy andando vivo aquí al lado además voy a buscar a mi hermano, pero gracias. Nos vemos mañana Rose- y me despedí de ella dirigiéndome hacia el gimnasio donde trabajaba mi hermano. Estaba segura de que se iba a llevar una agradable sorpresa por verme allí, pero no sabia si podía invitarle porque no tenia ni idea de su hora libre. Por probar que no quede, pensé. Pase y espere a que la recepcionista me pudiese atender. Me miro de arriba abajo con una mirada que no me gusto ni un pelo, fue terminar y dejar escapar una risita como de "esta necesita horas de gimnasio, sin duda". Alguien borde y estupido tendría que encontrarme tarde o temprano aquí.

-Si señorita, ¿Qué desea?-.

-A mi hermano, entro a trabajar hoy aquí, Emmet se llama- fue decir el nombre y la cara le cambio a lo que suelen ser las el resto de chicas cuando se pronuncia el nombre de mi hermano. Espero sinceramente a que Emmet hubiese esperando al segundo día por lo menos. -¿Puedes avisar de que esta su hermana aquí, por favor?- la muchacha empezó a moverse después de la segunda petición. Incompetente. A los 5 minutos salio mi hermano de una de las salas del fondo del pasillo con los ojos como platos. Lógico, yo jamás iba a verle a ningún lado.

-Vaya sorpresa enana- dijo mientras me abrazaba. ¿Cuándo aprendería a saludar como las personas normales?

-Espero que buena- intente decir como pude.

-Por supuesto. ¿Y a que debemos tu visita? ¿Y tu no salías mas tarde de clases?-.

-Si, pero al ser hoy las presentaciones solo nos dejaron salir mucho antes, y mi visita se debe a que tienes una invitación a comer de mi parte. ¿Qué te parece?-.

-Si me esperas 10 minutos me toca mi hora de comida. Aw enana, los 19 te sientan de maravilla- y se fue a terminar su turno de trabajo. Puntual como un reloj suizo apareció ya cambiado para salir a comer conmigo.

-Belli, por fa…-.

-Si Emmet, hamburguesería, te invito a la hamburguesería- me adelante a su petición siempre lo hacia, ya era costumbre.

-Tengo la mejor hermana pequeña del mundo, pero como no dejaras que te invite, cada uno paga su parte hoy. Es tu cumpleaños, me sentaría mal que me pagases tu a mi la comida-.

-Eso es una tontería Emmet, pero si así eres más feliz, decidido, cada uno su parte-. Sabia que ese era el mejor trato que podía conseguir dadas las circunstancias. Comimos mientras hablamos sobre nuestro primer día. Realmente la presentación solo hizo que mis ganas por empezar la carrera aumentaran. Me encantaba ese trabajo, amaba ayudar a los demás aunque hasta los 14 años no pude soportar ver la sangre. Fue durante el embarazo de Seth cuando supe que yo quería dedicarme a esas cosas, ha ayudar a la gente cuando tuviese un problema y sufriese, pero sobre todo a los niños. Es uno de los sectores mas duros de la enfermería ver como niños, personas que todavía no habían vivido absolutamente nada de la vida sentían tanto sufrimiento, pero por eso, cuando uno sanaba era el sentimiento mas reconfortante del mundo. Y no lo decía por imaginaciones mías, Emmet trabajaba en su mayoría con niños con algún problema físico y les ayudaba en las actividades físicas y era realmente emocionante ver sus caras de felicidad cuando conseguían cualquier pequeño movimiento, que para ellos era lo mas grande del mundo. Quería sacar sonrisas de caras de niños, se que ese era mi destino en la vida. Durante los dos últimos años, Emmet y yo habíamos ido como voluntarios a diferentes centro de niños discapacitados para ir cogiendo experiencia y ayudar en lo que pudiésemos, y este año no seria diferente, iríamos en viernes por la tarde a ofrecer nuestra ayuda a uno de ellos que estaba a escasos 5 minutos de casa.

-Pequeña me ha encantado comer contigo, pero aunque lo parezco no soy tan vago como tu y tengo que volver al trabajo. ¿Nos vemos en casa mas tarde no?-.

-Claro-. Y con eso, pagamos y cada uno nos fuimos a nuestro lugar. Esa tarde, decidí que seria yo la que me encargase de cuidar al pequeño de la casa. Estuvimos toda la tarde jugando e el parque, y he de decir que si teniendo dos años y unas piernas tan cortas, corre tanto y tan deprisa, no pienso cuidar mas de el a partir de los 7, muero de infarto, en serio.

-Venga Seth tenemos que irnos a casa- dije intentando convencerle de que ya estaba bien de tanto correr y saltar. ¡Era imposible que no sudase ni una gota por el amor de Dios!

-No Quero nana-.

-Ya, pero no es lo que tu quieras así que andando pequeño-.

-No Quero-. Esperaba que mi último recurso me valiese antes de hacer un show en el parque en nuestro segundo día de estancia en la ciudad.

-Si te levantas en menos de 10 segundos y nos vamos, te prometo que te compro un helado de vuelta casa- que funcione por favor, que funcione.

-¿De cocoate?-.

-De lo que quieras- amaba en estos momentos mi cabeza por pensar de esa manera ya que en menos de un pestañeo Seth estaba corriendo hacia mi con los brazos abierto para ser cargado y ser llevado hacia su helado. Llegamos al puesto en el que Seth, en contra de mi voluntad, peo que iba ha hacer si me lo pedia con esa carita, se compro un cucurucho de dos bolas de chocolate y yo una tarrina de fresa.

-¿Qué se dice Seth?-.

-Asias senora-.

-A ti corazón. Muchas gracias-.

-A usted por la paciencia. Adió segura de que por la tontería del helado me tocaría bañarle a mi hoy, sabía que se iba a pringar antes o después, pero lo haría.

-Seth, ve mas despacio, como sigas a ese ritmo se te va ha caer y te vas a quedar sin helado-. Y lo que preveía sucedió, antes de que me diese tiempo a racionar, y eso que iba de mi mano, tropezó e hizo que su helado quedase en el suelo con el al lado, como era lógico de lo que menos me preocupe fue que parte de ese helado hubiese caído en los zapatos de una chica que con su grito consiguió reventarme los tímpanos por lo menos.

-¡Seth! ¡Seth! ¿Estas bien bebe? ¿Te duele algo?- dije preocupada mirándole por todos los lados mientras en con la cabeza hacia un gesto negativo que me dejo mil veces mas tranquila y envolvía sus bracitos alrededor de mi cuello para que le alzase.

-¡Maldito crió! ¡Has destrozado mis zapatos inútil!-.

-Lo siento mucho de verdad, ha tropezado y no pudimos evitarlo. Si quiere puedo pagarle los zapatos por otros en serio-. No me cayo nada bien la chica pero era normal que después de que mi hermano le hubiese destrozado esos zapatos hacer algo al respecto.

-Ni con la vida de ese mocoso podrías pagar las suelas idiota- vale, eso era pasarse de la raya.

-Mire, yo ya le pedí disculpas y le di una solución, si la quiere perfecto, si no la deja como esta, pero a mi hermano no le vuelva a decir nada parecido porque entonces habrá problemas-.

-¿En serio? No me hagas reír, y no me volváis ha estorbar en vuestra vida-. "Vaya basura" fue la ultima frase que escuche, pero decidí cerrar la boca para no asustar mas a Seth y no rebajarme a su altura, que desde luego no legaba ni ala suela del zapato de Seth. La vi alejarse sin dejar de mirar hacia su zapato y llegada a una esquina un poco mas adelante coger de la mano a un hombre y seguir su camino.

-Venga Seth, vayamos a casa. Toma lo que queda del mío si quieres-.

-Asias nana. Te Quero-.

-Y yo a ti pequeño-. Ciertamente, me toco a mi bañarle para no perder la costumbre de "a seth le baña quien este con el cuando se pringue". Norma absurda donde las haya que solo podía estar impuesta en mi casa para que Phil y Emmet nunca le duchasen. Después de una cena familiar para celebrar mi cumpleaños, de una manera discreta han tenido que pasar 19 años para que lo entendiesen, decidí irme temprano a la cama para poder rendir mañana de la mejor manera posible. Me levante a las 8 de nuevo, y después de un rápido desayuno y arreglarme, me despedí de todos y salí hacia la universidad con Emmet. Después de despedirme de el espere 5 minutos a que apareciese Rose.

-Buenos días Bella- me saludo dándome dos besos.- ¿Qué tal hoy?-.

-Hola. Pues no muy diferente de cómo estaba ayer la verdad. Con muchas ganas e empezar. ¿Tu?-.

-Igual, estoy casi más nerviosa que ayer. ¿Absurdo verdad?-.

-Mmmmmm-.

-Puedes ser sincera- me contesto riéndose de mi cara de circunstancia.

-Si un poco, pro es hasta comprensible, lo prometo-.

-Jajajja, venga, quiero tener un buen sitio, o por lo menos uno-. Llegamos a clase cuando solo había dos personas aun en ella. Nos sentamos hacia la quinta fila, no muy cerca, pero tampoco lo suficientemente lejos como para no enterarnos de nada. 5 minutos después la puerta de la clase parecía un colador de personas, todas las edades y todo tipo de gente entro a la clase. Aun así, y sorprendentemente la clase no se lleno completamente y prueba de ello era que el asiento de mi lado aun seguía vacío. 2 minutos antes de empezar la clase, esperando al profesor y con un murmullo de voces provenientes de todos los lados, alguien me toco el hombro, me gire para ver a la persona mas parecida a un duende que jamas había visto, y aun no había oído su voz.

-Disculpa, ¿esta reservado este asiento?-.

-Para nada, siéntate en el si quieres-.

-Muchas gracias. Me llamo Alice, encantada de conocerte…-.

-Isabella Swan. Llámame Bella simplemente. Ella es Rosalie-.

-Solo Rose. Encantada Alice-.

-Encantada chicas. Aw son realmente simpáticas. ¿Les apetece comer conmigo hoy?-. vaya eso si era ser directa pensé. Rose y yo nos miramos como si estuviésemos pensando lo mismo, y a pesar de que fue muy clara me caía bien, tenia una aura que te hacia sonreír a su alrededor, y esas personas eran lo mejor para ser feliz.

-Lo tuyo no son las indirectas, ¿cierto?- pregunto Rose como leyéndome la mente.

-Para nada- le contesto riéndose Alice –si os molesta, lo entenderé, pero me habéis dado una muy beuna sensación, presiento que seremos grandes amigas, y con el tiempo veréis que nunca me equivoco-. En cualquier otra ocasión hubiese salido corriendo, ese tipo de personas me dan miedo, pero como ya dije la sensación que rodeaba a Alice era de todo, menos de tenerla miedo.

-Por mi no hay problema- se me adelanto Rose a contestar y ambas dirigieron la mirada hacia mi como esperando mi respuesta.

-Rose me ha quitado la respuesta de la boca. Encantada de comer contigo-.

-Perfecto- y nos dejo ver, a través de su sonrisa una perfecta fila de dientes blancos perfectamente alineados. A partir de ese momento y durante todo el día, fuimos como uña y carne. Nos dimos cuenta de que Alice compartía las mismas clases con nosotras así que estábamos realmente felices que desde nuestro segundo día de clase ya tuviésemos una compañía agradable. El día se paso increíblemente rápido, y al igual que paso ayer, antes siquiera de que me diese cuenta, las tres nos encontrábamos en la cafetería de la universidad, rodeadas por decenas de estudiantes hablando de nuestras cosas.

-Y bueno Alice, ¿Qué es de tu vida?- pregunto Rose. Tenia la sensación que de las 3 seria yo la tímida y menos agraciada.

-Vivo en Jacksonville desde siempre y siempre he querido ser enfermera, es decir, he crecido e un ambiente de médicos por lo cual no podían espera otra cosa de mi. Mis padres murieron cuando apenas tenia 1 años así que no recuerdo nada de ellos, me he criado con mis tíos a lo que considero y llamo mis padres, porque lo son con todos sus derechos. Vivo con ellos y con mi primo, que es como mi hermano. Amo las compras, las amo, dicen que soy una obsesiva con ellas pero es simplemente que ellos son unos sosos. Y detrás de las compras mi segundo amor es mi coche, me lo regalaron hace un año. Y básicamente es todo lo que deberíais saber de mi-.

-Un informe muy completo Alice. Siento lo de tus padres-.

-No te preocupes. Los Cullen somos una familia muy unida y me dijeron que no fue ningún trauma cambiarme de casa, digo lo normal a una niña de 1 año se le mueren los padres y al principio esta un poco perdida, pero lo normal supongo-.

-Espera- acababa de caer en una cosa -¿eres sobrina del doctor Cullen?-.

-Si soy sobrina del doctor Cullen- dijo orgullosa. -¿Le conoces?-.

-Yo no- dijo sin ninguna vergüenza Rose.

-Si, claro que si, su trabajo es admirable, mi hermano y yo le tenemos muchísimo respeto. Trabajamos desde hace dos años en asociaciones que trabajan con niños discapacitados y los avances que hace tu tío e ese ámbito son admirables. Felicítale de nuestra parte en serio-.

-Ya lo harás tu algún día, no te preocupes, pero yo se lo diré de tu parte-.

-Gracias-. Terminamos e comer entre anécdotas pasadas de nuestras vidas. Realmente eran dos chicas increíbles, de las cuales no me importaría compartir momentos de amistad en un futuro.

El mes paso volando. No sabia que tenia Florida que hacia que el tiempo volase. Todo en mi vida mejoro en el ultimo mes, tanto la relación con mi familia como la relación con Alice y Rosalie, eran dos chicas increíbles. Emmet y yo empezamos a ir al centro con los niños, y eso siempre hacia que saliese hacia el fin de semana con una sonrisa kilométrica en la cara. Pero no todo podía ser perfecto, y las clases de universidad avanzaban, y la montaña de apuntes y fechas para exámenes con ella. Era espantoso, si alguna creí posible empezar a tener vida social, la ilusión se esfumaba cada vez que me sentaba a estudiar. Estábamos a mediados de octubre y el clima de Florida seguía siendo como principios de septiembre, por lo cual mas de media facultad se encontraba en los jardines intentando coger todo el sol que pudiesen, entre ellas nosotras.

-Se me olvidaba chicas, este viernes, fiesta en mi casa y no acepto un no por respuesta. Es mi cumpleaños y pienso celebrarlo como me merezco- nos comunico Alice.

-Arriba la humildad- la conteste en un tono de broma.

-Jaaja Bella. Necesito saber también cuando son sus cumpleaños niñas, no pensaran quedarse sin ella porque yo no lo sepa-.

-20 de marzo-contesto Rose.

-El mio ya paso- dije intentado desviar el tema –además, no me gustan celebrarlo, ni fiestas, ni sorpresas, ni regalos. Así que te estoy ahorrando una fiesta-.

-Debes de estar bromeando, pero en el caso de que no lo hagas quiero saber la fecha-.

-13 de septiembre-.

-¿Qué? ¿Por qué no nos lo dijiste antes?- me contesto una Alice escandalizada.

-Bella, ese fue el día que empezó la universidad, ósea, el día que nos conocimos- me dijo Rose sentándose y mirándome. –Dios lo siento, fui una idiota por no darme cuenta- me dijo mientras me daba u abrazo.

-¿Cómo te ibas a dar cuenta Rose? Además ya dije que no me gustaba así que no hay problema-.

-Claro que lo hay, por lo cual la fiesta de ete viernes será en mi honor y en tu honor. Vamos a tener la mejor fiesta del año Bella- dijo una muy animada Alice.

-No Alice, no quiero. Iré a tu fiesta, pero no entro en el paquete de la celebración-.

-Vamos Bella, será divertido- dijo poniendo una cara de gatito triste, la cual había descubierto que era la mejor arma para convencer de cualquier cosa del mundo. Rose lo sabia y por eso ya se estaba riendo.

-Has caído Bella, solo dilo-.

-De acuerdo Alice, pero por favor, nada exagerado-suplique sabiendo por experiencias que había contado Alice, que no hacia nada pequeño.

-Te quiero Bella- dijo tirándose a mis brazos. –Será una gran fiesta, a nuestra altura-.

-Genial- dije llena de sarcasmo.