Capitulo 5
La semana paso entre miles de clases, pilas kilométricas de apuntes y una insistente Alice dándonos los últimos detalles de lo que parecía iba a ser la fiesta del año, y con cada "pequeño" detalles que comentaba, yo tenía menos ganas de ir. Era jueves por la tarde y Rose, Alice y yo habíamos quedado para ir a comprar nuestras ropas para la fiesta, ya que Alice lo quería supervisar, por lo menos, y según sus palabras "por lo menos la primera fiesta, luego ya sabré como os vestís y podré confiar en vuestro juicio", lo que para mi significaba "Bella, a partir de ahora tu ropa la elijo yo". Amaba esa nueva situación, nótese el sarcasmo.
-Preferencias chicas- nos dijo Alice mientras nos dirigíamos al centro comercial mas cercano en su llamativo coche, un Porche amarillo, que pegaba perfectamente con su personalidad y aunque era a mi gusto demasiado vistoso, me encanto.
-No te entiendo-.
-Vestido, falda, pantalones, que preferís llevar. Hoy lamentablemente no tengo mucho tiempo y debemos ir a las cosas seguras, ya innovaremos otro día-.
-Yo prefiero un vestido, corto a ser posible- dijo Rose con una mirada picara que dejaba ver segundas intenciones, bastante claras.
-Pantalones- dije sin pensarlo dos segundo de más.
Fue impresionante lo que Alice podía hacer con dos horas de nuestro tiempo en un centro comercial. No sabría decir si era un centro muy grande o no, porque lo único que solía ver de ellos era la zona de los cines, pero si no fuimos a 10 tiendas, juro que no fuimos a ninguna, y pensareis 10 tiendas no es nada, pero si tenemos en cuenta que en todas pasamos al probador mínimo dos veces y tuvimos que hacer la respectiva cola para pagar, si es una paliza, porque así es como acabe, como si me hubiesen dado una tremenda paliza, estaba agotadísima.
-Alice, esto es inhumano- suspire sentándome pon fin en uno de los bancos de uno de los restaurantes de la zona.
-Años de práctica. Además no os quejéis, la ropa es perfecta, vamos a triunfar, las tres-.
-Mas te vale Alice, mas te vale. Amo las compras, de verdad que lo hago pero esto supera los limites de lo humano- dijo Rose medio tumbada en su silla. Y aunque estábamos reventadas, la verdad es que Alice tenía un ojo privilegiado en lo que se refería a moda. Para Rose elegio un vestido corto, rojo sangre con un tirante que iba desde la parte delantera del hombro izquierdo a la parte trasera del hombro derecho por encima de las rodillas y unos zapatos a juego con el color; para mi cogio un pantalón corto negro, demasiado corto a mi parecer y una camiseta sin mangas blancas que se ajustaba demasiado a mis inexistentes curvas y unos zapatos, que aunque ya avise que eran similares a trapas mortales para mi por mi inevitable torpeza, fueron los elegidos para mi vestuario, unas sandalias negras de un tacón enorme, desde mi punto de vista. Alice elegio una minifalda vaquera y un top azul eléctrico con unos zapatos a juego que le quedaban estupendamente, teniendo en cuenta que aunque de estatura era bajita, no tenia nada que envidiar al cuerpo de otras. Fue llegar a casa y echarme a la cama, estaba muerta aunque pude darme cuenta que esta seria una de muchas salidas con Alice, lo presentía y solo el pensarlo me agotaba. Al día siguiente no e dio tiempo ni de pensar en una posible fiesta porque no nos dejaron no respirar. Ese día Alice falto a clase, lo que me hizo estar mucho mas preocupada de la magnitud de la fiesta. Jamás había ido a ninguna y desde luego me estrenaría a lo grande. Llegue a mi casa para comer y 5 minutos después de terminar llamo a mi puerta la primera sorpresa del dia.
-¿Alice? ¿Qué estas haciendo aquí?-.
-¿No me invitas a pasar?-.
-No, digo claro que si, adelante-. La deje paso para que entrase. –Mama, Phil os presento a Alice, Alice ellos con mi madre Rene y Phil-.
-Un gusto conocerles- saludo educadamente Alice.
-El placer es nuestro Alice, encantada de conocer a la amiga de mi hija-.
-Este chiquitín de aquí es el pequeño de la casa Seth, bebe saluda a Alice-.
-Ola Lis-.
-Oh que monada por dios. Hola bombón-.
-¿Quién es?- dijo entrando por la puerta del salón un escandaloso Emmet.
-Emmet te presento a Alice, Alice este es Emmet-. Mire la cara de Alice para ver una expresión de asombro.
-Bella, ¿Por qué no me habías informado de la existencia de tus hermanos?-.
-No se, no surgió nunca-.
-Te lo perdono. Emmet tu te vienes de fiesta con nosotras- sonrió Alice. Mire a Emmet para ver que no era la única que se había contagiado de la expresión de sorpresa. -¿No quieres? Mira que es para celebrar mi cumpleaños y el de tu hermana-.
-No, claro que quiero ir de fiesta pero, ¿eres tan directa siempre?-.
-Suelo serlo, si- dijo felizmente Alice. –Si tienes coche puedes llevártelo, pero puedes quedarte a dormir en mi casa, no hay problemas en ellos-.
-Si no te es de mucha molestia, me gustaría que los dos se quedase allí todo el fin de semana Alice, lo digo por los peligros de la carretera por la noche y que todavía no conocen demasiado la ciudad- dijo mi madre de un modo que a mi me pareció extremadamente sobreprotector.
-¿Disculpa? ¿Y mi opinión, la pensáis tomar en cuenta? Digo, no es como si me hubieses invitado y yo te fuese a decir que no pero vamos una simple pregunta digo-.
-Todos sabemos que te hubieses negado así que, ¿tienes todo preparado? Todavía tenemos que ir a recoger a Rose-.
-Dame 2 minutos y me tienes aquí- puse en una bolsa la ropa para la fiesta, un pijama y dos mudas d ropa para el resto de los días. Estaba extrañamente ansiosa. 5 minutos mas tarde ya estábamos montados todos en el coche de Alice dirección a la casa de Rose. Poco mas tarde salía tirada por un brazo de Alice. Tenia que preguntarle a ese monstruo de donde sacaba tantísima fuerza teniendo tan poca masa muscular. Decidí pasarme al asiento de atrás para que nadie estuviese incomodo.
-Hola Bella. Hola…-.
-Emmet, hermano de Bella. Un placer…-.
-Rose, me llamo Rose. Encantada-. Alice y yo intercambiamos una mirada de esas que dicen "pareja a la vista". De todas formas estaba dispuesta ha hablar con mi hermano. Me parecía genial que tuviese esa libertad sexual con las chicas, pero desde luego Rose no seria una mas, no ahora cuando estaba empezando ha hacer amigas y no seria por eso por lo que yo me quedaría sin una de ellas.
-Tengo que avisarle chicos. En estos momentos se encuentran en casa mis tíos y mi primo. Quedaran enamorados de mis tíos pero mi primo les parecerá de idiota para delante. Ignóreles, a el y a su novia, digamos que pertenece a una especie inferior que el resto de los humanos. Hacen falta grandes dosis de paciencia para poder soportarla, yo desistí. Si les llega a molestar por un solo segundo díganmelo, la echare a patadas con todo el placer del mundo y no se sientan culpables por mi primo, también lo haría si no fuese de la familia. También vendrán amigos de mi hermano de la universidad, pasen de ellos, tienen mas grande el ego que el cerebro, con eso digo todo. Por lo demás la fiesta será grandiosa- termino su discurso dando pequeños saltitos en el asiento.- Hemos llegado-. No preste mucha atención en el camino, pero si lo hubiese echo me hubiese dado cuenta de que aquello no podría estar en el centro de la ciudad, por llamaría mucho la atención. Me había imaginado, que por el poder económico del doctor Cullen no vivirían en cualquier lugar, pero mi imaginación no había llegado tan lejos, y por las caras de Rose y Emmet me había dado cuenta de que no era la única. Si pensaba que la fiesta sería enorme, ahora no encontraba calificativos para describir su posible magnitud. No había estado nunca e ninguna mansión, pero si me imaginaba alguna estaba bastante cerca de lo que tenia ahora delante. Era blanca, y por lo que veía, se diferenciaban 3 pisos claramente. Un jardín exterior que envidiaría cualquier amante de la jardinería y unos ventanales que debían de dar a la parte interior de la casa una luz espectacular.
-Alice, esta casa…-intente algo lógico con el poco vocabulario que me quedaba, pero me faltaban palabras para poder describir esto.
-Wawwwwwwwwwwwwwwww-. Emmet fue el mas inteligente del momento, fue el único que con tan poco dijo tanto.
-Si-termino Rose.-.
-Pasar anda, no os quedéis ahí- nos invito Alice. Entramos por la puerta principal de la casa y si el exterior era impresionante el interior no se quedaba corto, aunque probablemente lo más espectacular era la decoración, claramente preparada para una fiesta. Segunda sorpresa: la fiesta no seria grande, esa palabra era demasiado pequeña, lamentablemente.
-¡YA ESTOY EN CASA!-grito una entusiasmada Alice.
-¿Y hace falta gritar para eso cariño?-. En mi interior la respuesta fue un "si". Desde luego o llamabas por teléfono a la otra persona, o solo a gritos podías escuchar a otra persona en esta casa, a no ser que estuviera tu lado. Entro a la estancia una mujer, que supuse de inmediato sería la tía de Alice, la señora Cullen. Debían de ser los genes, demasiado generosos con esa familia por lo visto. Tenía una altura media y una larga melena pelirroja hasta la mitad de la espalda. Vestía de una manera tremendamente elegante y desprendía una serenidad que llegaba a todos os puntos de la estancia.
-Hola ma. Te presento: Rose, Bella y su hermano Emmet. Chicos os presento a mi tía Esme-.
-Bienvenidos chicos. Sentíos como en casa. Bella, ¿tu eres una de las cumpleañeras cierto? Felicidades, disfruta de la fiesta-.
-Muchas gracias señora. Es un placer conocerla- dije.
-El placer es mío, y solo Esme por favor. Estáis en vuestra casa. Ya le he dicho a Alice ya Edgard que sean responsables, cosa que no dudo- la miro como pidiendo que no se adelantase a los hechos- pero por si acaso,¿vale?-.
-Eso esta echo ma. ¿Dónde esta pa?- pregunto Alice, suponiendo que la pregunta iba dirigida hacia donde estaba su tío.
-Tu tío debe de estar al llegar. Tendrán unos días de adolescentes, el domingo a mediodía volvemos. Sean responsables por favor-. En ese momento, un hombre entro por la puerta y supe inmediatamente que pertenecía a la familia. "Genética" pensé. Su pelo rubio y sus ojos azules le hacían parecer tener menos años de los que debía de tener. Su porte era envidiable y su sonrisa y el brillo de sus ojos al ver a su familia adorables.
-Chicos les presento a mi tío Carlisle Cullen. Pa estos son mis amigos Rose, Bella y su hermano Emmet-. Así que ese era Carlisle Cullen, el prestigioso doctor que dedicaba su vida al estudio de los niños y su mejor calidad de vida. Una persona admirable desde mi punto de vista.
-Encantados chicos- dijo mientras de dirigía a su sobrina y le daba un cariñoso beso en la frente y a su mujer un pequeño pero tierno beso en los labios. –A si que tu eres Bella, la otra festejada hoy, ¿no? Disfruta de la fiesta-.
-Muchas gracias señor Cullen. Es todo un honor para mi conocerle-.
-Y para mí- dijo mi hermano también.
-Muchas gracias, aunque para mi lo admirable es vuestro sacrificio, el mió por lo menos se ve compensado con dinero, aunque no es por eso por lo que trabajo. Y a partir de ahora Carlisle, solo Carlisle, no soy tan viejo en realidad-.
-Solo Carlisle entonces-. Me esperaba un señor que impusiese solo con la mirada, pero me encontré con una persona con la que era realmente cómoda estar.
-Es un placer hablar con vosotros, pero necesitamos irnos ya sino queremos perder el avión. Bajo las maletas y nos vamos, ¿de acuerdo?-. tardo menos de 5 minutos en cambiarse de ropa y bajar con dos pequeñas maletas al hall de la casa. Después de una breve despedida y de unos pequeños consejos para Alice la casa quedo en manos de 5 adolescentes. Y hablando de 5…
-Alice, ¿y tu hermano?-.
-Ya os dije que era idiota. Esta arriba, en su cuarto supongo. No esperen que venga a saludarles o a presentarse como el perfecto anfitrión, porque ni lo intentara ser-.
-Pues tiene un buen ejemplo en donde fijarse para serlo- intervino Rose –tus tíos son adorables-.
-Lo se. Ojala pronto se le pegue algo. Venga, que os enseño vuestro cuarto y bajamos para preparar la comida y la bebida y nos subimos a arreglar. Emmet para ti tengo deberes. Vas a tener que ir a recoger una cosa mientras nos preparamos-.
-A la orden mi capitán-.
Nos llevo hasta la tercera planta de la casa y empezó a repartir habitaciones. Yo sinceramente me perdí en cuanto me dejo en la puerta de la mía. No tenia ni idea de por donde había venido pero ver la habitación me hizo olvidarme casi hasta de mi nombre. ¿Había algo normal dentro de esa familia? Probablemente las dimensiones de esa habitación ocupaban lo mismo que mi casa entera. Las paredes estaban pintadas de un color mostaza claro que hacia que la luz que entraba por los ventanales de la terraza diesen una sensación de amplitud y calma en la habitación increíbles. Una cama de matrimonio con dos mesitas a cada lado, un armario que ocupaba una de las paredes y un tocador con un espejo casa de cuerpo entero completaban la estancia. Decidí salir de ahí lo antes posible para no pensar en ello mucho mas. Fue cerrar la puerta de mi habitación para escuchar que la de al lado también lo hacia.
-¿Soy yo o aquí es todo a lo grande?- confirmado, no era la única que lo pensaba.
-No Rose, yo también estoy un poco flipando. ¿No te acordaras por casualidad como se llega a las escaleras no?- pregunte con la seria duda de perderme en una casa.
-Creo que era por aquí-. Seguí a Rose y si, la única que no tenia ni idea era yo, triste pero cierto. Bajamos a la cocina donde vimos a una muy desubicada Alice intentando hacer… ¿Qué estaba haciendo?
-Alice, ¿Qué intentas hacer?-.
-Estoy buscando un algo para echar estas cosas pero…-.
-¿Has entrado alguna vez a la cocina?-pregunte.
-Claro Bella. Siempre que Esme y yo tenemos un momento a solas es aquí-.
-No me h explicado, ¿has entrado alguna vez para cocinar?-.
-Desde que hace 3 años queme media cocina por intentar hacer palomitas no me dejan tocarla-.
-En ese caso déjame a mi por favor, no quiero salir volando por los aires antes de una fiesta-. Busque y al primer intento encontré lo que suponía que quería, unos boles para echar las patatas y toda la fritanga propia de una fiesta. –Aquí lo tienes, creo-.
-Ay Bella gracias-.
-Por cierto, ¿Dónde esta Emmet?- pregunto Rose.
-Se fue ya a buscar lo que lo pedí. Me daba miedo traer el alcohol con mis tíos por aquí así que le envíe a comprar a el. Debe de estar al llegar, el supermercado esta cerca, no te preocupes Rose, volverá pronto y podrás terminar de comértelo con la vista-.
-¿Disculpa?- esta era la primera vez que veía ponerse roja a Rose, cosa que confirmaba lo que había visto antes.
-Hasta yo lo he visto, pero he de decir en tu defensa que a mi hermano casi se le salen los ojos también. Te aviso de antemano, es un golfo, no quiero problemas, si te lías con el no quiero verme metida en tonterías Rose-.
-Vale, si, me gusta, pero eso no quiere decir mas. Y si pasa algo no será de una noche Bella, no soy así y se distinguir a esos asquerosos-.
-Me alegra oírlo- dije sinceramente. Estaba mucho mas cómoda poniendo las cosas en su sitio. Ahora solo me quedaba hablar con Emmet. Emmet llego 5 minutos después y nos pusimos a preparar todo. Realmente esperaba gente porque apareció con 10 bolsas llenas de botellas, algo que me pareció exagerado pero supongo que hay de todo. Estábamos terminando cuando sonó el timbre.
-Bella, ¿puedes ir a abrir? Diles que los dueños no están en casa ¿vale?-. Me dirigí hacia la puerta para abrir pero desde lego en la otra parte de la puerta no me esperaba una muy buena cara, y el problema es que me sonaba escandalosamente de algo. Alta, melena pelirroja, piernas kilométricas, tetas, parpados y nariz de plástico y pose arrogante. Vaya visita.
-¿Tu quien eres?- me dijo observándome de arriba abajo con una mirada de asco que me sobrecogió.
-Me llamo Bella, encantada. Los duelos no están en casa, puede…-.
-¡Serás zorra! ¿Cómo que no están en casa si mi novio me ha dicho que me esperaba aquí? Déjame pasar- y me hecho a un lado dándome un empujón que casi hace que me tropiece y me diese con la cabeza en el escalón.
-Oye, ten mas cuidado- le grite.
-¡Edward! ¡Edward!-.
-¿Qué esta pasando Bella? Anda la sorpresa de la tarde, ¿Qué haces aquí Tanya?- dijo Alice saliendo de la cocina seguida de Rose y mi hermano.
-¿Tu que crees enana?- hasta ese momento la palabra enana nunca me sono tan mal.
-Te voy a part…-.
-¿Qué esta pasando aquí?- y apareció el que faltaba. "Bendita genética" volví a pensar. Pero desde luego este era el Cullen que mas deslumbraba, a mí por lo menos, porque supuse que era Edward. Alto, con medidas perfectamente proporcionada, ojos verdes esmeralda mas bonitos incluso que la propia piedra y un cabello de un extraño color cobrizo que le hacia mas interesante aun. Clavo un segundo en mi la mirada para luego desviarla a Alce y Tanya.
-¡Amor! Esa de ahí, que no me dejo pasar. Decía que los dueños no estaba…-.
-Se lo dije yo perra, fui yo la que le pedí que lo dijese. Si hubiese sabido que eras tu ni te hubiese abierto da las gracias-.
-Venga, subamos- y con eso la cogio de la mano para darse la vuelta y subir. Y ahí fue cuando me di cuenta.
-¡Tu! ¡Perra! ¡Tu eres la que insultaste a mi hermano!- se dio la vuelta mirándome con cara de estar viendo a una loca.
-¿A mi?- pregunto Emmet.
-No idiota, a Seth. ¡Es la de los zapatos!- y ahí ya todos supimos de que estaba hablando.
-¡Tu eres la hermana del crió que me los destrozo! Familia teníais que ser-.
-¡Eh! Dímelo a la cara barbie barata, haber si eres tan valiente con el mayor- dijo Emmet mientras se acercaba hasta Tanya en una pose desafiante. Sabia que no iba a tocarla un pelo, era demasiado buena gente para ello, pero su familia estaba por encima y un susto nunca venia mal.
-Ni un paso mas- diría que fue Edward quien se puso delante de Tanya, pero fue esta como la rata que es la que se escondió.
-Soy demasiado hombre como para tocarla un pelo, pero no puedo decir lo mismo de ti, demasiado plástico en tan poco cerebro, insultar a un crio porque te mancha unos zapatos- y con eso se dio la vuelta para bajar los pocos escalones que le quedaban con a frase de "que asco de gente".
-Estoy seguro de que lo hizo aposta. Tanya no se pondría así por cualquier cosa- la defendió Edward. Esto era defender lo indefendible.
-¡Tiene 2 años! Se tropezó y el helado cayo en sus zapatos. Yo la di una solución pero su respuesta fue "ni la vida de ese mocoso paga ni las suelas" tienes una joya de novia vaya- le conteste. Me mantuvo la mirada durante un tiempo mientras Tanya desde detrás me lanzaba dagas de fuego con la mirada. –No pienso estar en la misma habitación con esta gente mas tiempo del necesario. Me voy a la cocina-y me fui dejando a todos allí con una tensión que se palpaba claramente en el ambiente. Pero ya que estaba allí termine de la manera que se merecía la situación. –Pero antes, tu-dije señalando a Tanya- vuelve a meterte con alguien de mi familia y esto no acabara igual, y desde luego si tu novio es la mitad de buena persona que mi hermano no me tocara ni un pelo para defenderte. Segundo, Alice tenias toda la razón, no se donde tiene ese hombre los genes Cullen- y me fui a la cocina a terminar de preparar la fiesta.
-Alice, ¿de verdad que el era tu primo? Increíble…-.
-Si ese era mi primo, esa su novia de turno y esta y este-dijo señalando a mi hermano y a mi – mis ídolos a partir de hoy. Esme será feliz cuando le cuente lo que ha pasado-.
-Ni se te ocurra Alice. Dios, que pensara-.
-Que os ama. Quiere demasiado a Edward como para decirle a Tanya lo que piensa de ella, la odia, y eso que Esme no sabe el significado de la palabra odiar. Reza porque alguien que no sea ella le diga lo que de verdad se merece, y vosotros habéis dado el primer paso. Además. No puedo creerme que haya insultado al bombón de tu hermano-.
-Vaya gracias Alice jajja- dijo Emmet.
-No te des por aludido grandullón, iba por Seth- termino Alice. Dejamos a Emmet con cara de sorprendido atrás para salir de la cocina rumbo a las habitaciones para prepararnos pero pudimos oír claramente la frase "yo si lo hubiera dicho por ti" de Rose, cosa que hizo que mi hermano despertarse de su mundo y volviera al de los vivos, mas que vivos diría yo.
-Haremos esto, tenemos dos tristes horas para prepararnos en condiciones antes de que empiecen a llegar los invitados y empiece la fiesta. Emmet tu tardaras poco así que cuando acabes bajas y… haces lo que quieras, ves la tele, eliges la música y nos esperas a nosotras-. Subimos todos y esta vez intente quedarme con el orden de as habitaciones y la dirección que debía de coger, cosa complicada cuando tu sentido de la orientación es nulo, pero algo si pude retener. Decir que Alice era de otro mundo ya no era un disparate, y lo comprobé esa tarde. Y decir que su habitación de convirtió en "salón de bellaza para barbie Bella" era de todo menos una exageración. Nos hizo ducharnos, pasar con cremas, potingues, secadores, cera, maquillajes, brillos y demás cosas que por no saber, no sabían ni el nombre que tenían mas e la mitad de ellas. He de reconocerle que el resultado fue insuperable. Rizo mi pelo con unos rizos muy suaves y un maquillaje natural del que solo destacaba la línea negra del ojo. Con Rose hizo lo mismo, pelo rizado y maquillaje que resaltase los ojos. Y después venia mi depresión, ¿Cómo utilizando lo mismo en parecidas cantidades, una podía quedar así de bien y la otra así de espectacular? Que mal repartido estaba en mundo. Y Alice que llevaba su pelo liso y sus puntas en diferentes direcciones, que le hacían parecer aun mas, una pequeña duende, pero muy sexy. Bajamos para encontrarnos a Emmet eligiendo música.
-Soy el tío mas afortunado del mundo por tener semejantes tías para mi solo en este momento. Estoy seguro. Enana, ¿Dónde has metido ese cuerpo durante estos años?-.
-Siempre lo he tenido gigante. Pero ni me hables, odio esta ropa-.
-Venga Bella, hasta tu hermano te esta diciendo que estas increíble, ¿te lo puedes creer ya?- dijo Alice por enésima vez esa tarde. Y es que simplemente no terminaba de convencerme el ir así por la vida, aunque solo fuese una fiesta.
-Bueno si, enseña un poco de pierna, y de hombros, y de pecho… pero si no fueras mi hermana iría por ti, así que si, estas tremenda hermanita-.
-Mi hermano tirándome los tejos, era lo último que me quedaba por ver-. La risa, incluida la mía, fue generalizada. Pero todo lo bueno se acaba, y en ese momento de la peor manera posible, entraron al salón Edward y Tanya. Si mi primera impresión de el no hubiese sido tan pésima, ahora estaría babeando por lo tremendamente sexy que le quedaba ese vaquero y esa camisa. Tanya era otra cosa, aun cayéndome bien pensaría que a su ropa le faltaba tela por todos los lados. Desnuda estaría mas tapada que con eso.
-Que facilidad tenéis de amargar las cosas. Vuestra sola presencia me hace querer irme- y tal como lo dijo Alice, se fue. Y si antes la situación era incomoda, lo de ahora ya no tenia nombre. Me puse ha hablar con mi hermano y Rose sobre temas sin ningún tipo de importancia, simplemente para no tener que llegar a situaciones como la de horas antes. Notaba cada poco como la mirada de Edward se posaba sobre mí, pero decidí ignorarla. Poco después de que Alice volviese ha aparecer por la puerta, sin ni siquiera dirigirle una mirada a su primo y entrar con toda la bebida y la comida, llamaron al timbre. Se empezó a escuchar un murmullo generalizado hasta que apareció Alice y con su habitual alegría chillo un "la fiesta ha empezado"
Que comience la fiesta.
