Capitulo 6

Solo eran las 1:30 de la noche y llevábamos hora y media de fiesta y yo ya estaba muerta. Aquello era un verdadero caos, demasiada gente para mi gusto. Me divertía, juro que me lo estaba pasando bien hasta que de la nada aparecieron un grupo que me arruino la noche, a mi y a todos los que íbamos allí ha disfrutar de una manera sana de la noche. Si, bebimos alcohol y esas cosas, pero hasta se limitaba nuestra "rebeldía", ni se me paso por la cabeza destrozar mobiliario ni cosas como las que estaba haciendo esa gentuza. Y en verdad me importaba muy poco que fue en la fiesta de mi cumpleaños, total no lo tome como algo personal, el problema era que Alice esta desquiciada, había trabajado mucho, muchísimo en todo aquello, y lo que mas la molestaba es que el responsable de semejante caos era ni mas ni menos que su primo. No me cabia en la cabeza como viendo eso, ni siquiera hacia el intento de pararlo, era indignante.

-Bella, Emmet y yo nos llevamos a Alice al garaje para tranquilizarla. Maneja esto durante un segundo- me dijo Rose antes de desaparecer corriendo por medio del salón. ¿Qué manejase eso? Debía de ser una broma, muy pesada en realidad. Me hervía la sangre solo de ver la cara de Edward, ¿de verdad no se sentía ni un poco mal por lo que estaba consintiendo? ¿No tenia ni idea de lo mal que se lo estaba haciendo pasar a su prima? ¿Ni la cantidad de tiempo e ilusión que puso esta e la fiesta? ¿No lo sabia? Muy bien, alguien se lo tendría que hacer saber. Me acerque hasta el grupo que se había formado alrededor de el, y aunque imponían agradecí interiormente que solo fueran hombres y que su querida muñeca no estuviera cerca.

-¡Tu! ¡Eh, tu!-me acerque hasta el grupo abriendo paso e intentando que Edward se fijara en mi. –Idiota, si te hablo a ti Edward-.

-¿Disculpa? ¿Me hablas a mi?- se señalo a si mismo mientras miraba a su alrededor intentando buscar a alguien con su mismo nombre. –Si, me hablas a mi. Disculpa pero, ¿me acabas de insultar en mi casa?-.

-¿Tu a esto le llamas casa? Esto se parece mas a un zoo si quieres mi opinión. Y antes que hables, no me interesa si te importa, porque te la voy a dar- me prepare mentalmente para lo que iba ha hacer- me damasco. Con todas las palabras en mayúscula. Asco. Aunque también te vendría bien el de lastima, me das lastima. Tienes una familia increíble, que te quiere y te da todo, y tu se lo pagas así. No me mires así porque sabes donde deberías estar, abajo en el garaje, consolando a tu prima, esta destrozada. Has jodido en apenas una hora lo que ella llevaba preparando meses con toda la ilusión del mundo, y tu has metido aquí a esta gentuza sin preocuparte ni un solo segundo de su trabajo, porque si esta fiesta es su trabajo, ella misma se la preparo para hacer disfrutar sus amigos de una noche increíble, te dio permiso para invitar a tus amigos, y de esta manera se lo agradeces, descojonándote de la manera que hacen infeliz a tu prima. Un aplauso para el tipo mas gilipollas de la fiesta Cullen, aunque déjame dudar de que tu merezcas ese apellido- intente arme la vuelta para irme con la dignidad que me quedaba pero alguien me cogio del brazo para darme media vuelta.

-Anda muñeca no te alteres tanto y disfruta- un tipo de los que estaba en el grupo me cogio con la cintura y me pego a su cuerpo con n fuerza que no me dejaba ni moverme. Me daba asco.

-Suéltame idiota- intente zafarme e los brazos pero el apretaba cada vez con mas fuerza. ¿Tan poca dignidad tenia Edward que no le decía ni que me soltase? -¡Que me sueltes asqueroso!-.

-¿Tiene carácter la niña, eh?- dijo este riéndose, y haciendo que todo el grupo se uniese a sus risas. Todos menos Cullen, cuya expresión era indescifrable.

-¿Quieres ver el carácter que tengo yo payaso?- ¿de donde había salido Emmet? ¿y Rose? ¿y Alice? ¿Qué hacían allí los tres?- o sueltas a mi hermana ya, o te dejo sin brazos antes de un pestañeo nenaza-. No tardo ni medio en soltarme e irse alejando del grupo con los brazos en alto.

-Tu, tu y todos, fuera de aquí- dijo Alice, con toda la calma te tenia en ese momento.- ¡He dicho que fuera!- vale, ya se le había agotado.

-¿Quién te crees para echar a mis amigos fuera? Esta también es mi casa, mas que tuya desde luego, prima- y ahí fue cuando salio el Edward mas irritante.

-Da gracias que no te saque yo misma Edward- la miro Alice con una mirada de ¿lastima? Si, eso era lo que yo sentía ahora mismo por el, pura pena.

-¿La habéis oído o hace falta que yo os muestre el camino?- y ahí estaba Emmet. Mi hermano, que grande era. Todos fueron saliendo uno por uno de la fiesta, hasta los invitados de Alice, hasta que la casa se quedo vacía solo estábamos Alice, Rose, Emmet, Edgard y yo.

-Alice, yo lo sie…- intente pedirle disculpas pero antes de terminar ella se adelanto.

-No amiga, esto tenia que salir de una vez. Gracias-me dio un abrazo y se dirigió a su primo.-Tu, tu… no se ni que llamarte. A tenido que venir una amiga ha decirte lo que todos pensamos de ti, que das pena. No tienes ni idea de lo defraudados que están contigo Carlisle y Esme. Se preguntan todos los días que hicieron mal para que de un día a otro cambiases de esa manera. ¿Dónde esta mi primo? ¿Por qué te cambiaron? ¿Desde cuando te gusta hacer daño a las personas? No hace falta que recojas nada, ya lo haré yo, pero no me vuelvas a dirigir la palabra en tu vida, Edward, no hasta que cambies otra vez. Hasta entonces olvídate de que tienes una prima. Y no hará falta que mientas mas a tus padres, ya me inventare algo yo que no te deje tan mal delante de ellos, de verdad que están desesperados y no quiero ser yo la causa de mas sufrimiento- y sin mas, salio de la sala. La seguimos nosotros no sin antes de que Rosalie le dijese a la cara bien alto y claro un "fracasado" y Emmet un" porque eres su familia, sino ya estabas en el suelo con las piernas rotas, idiota". Yo me abstuve, total, ya le había dicho todo lo que quería.

Estuvimos más de dos horas en el salón intentando consolar a Alice del ataque que tenía. No paro de llorar en esas dos horas, hasta que el cansancio la pudo y se quedo dormida. Rose, Emmet y yo nos pasamos el resto de la noche arreglando la casa. Teníamos todo el día siguiente, pero cuanto antes se hiciese mejor, así Alice no recordaría tanto lo sucedido. Gracias a dios las cuatro cosas graves, se pudieron arreglar gracias a la maña de Emmet en estas cosas. A las 6 todos nos fuimos a la cama. Aunque realmente estaba agotada y tenia mucho sueño, no pude dormirme mas de media hora seguida. No paraba de darle vueltas a la sucedido y de darle gracias al mundo por tener la familia que tenia. Me daba pena Alice, era una buena persona que no se merecía eso. Y por Esme y Carlisle, apenas había compartido con ellos unos momentos pero desde luego no se merecían esa situación familiar tampoco. Cansada de dar vueltas en la cama, decidí levantarme y preparar el desayuno para todos, me apetecía desayunar todos juntos y solo en mi cama cabíamos los cuatro perfectamente, además no creo que lo que mas le apetezca a Alice en estos momento fuese quedarse sola. Decidí hacer crepes con chocolate fundido, trocee frutas y exprimí zumos, y puse café y leche en una bandeja. Esperando a que terminase de calentarse la leche apareció por la cocina la persona "non grata" de la casa. Y aunque lo que menos me apetecía era dirigirle la palabra, yo si haría caso a mis padres, y ante todo educación.

-Buenos días-. Supongo que lo ultimo que esperaba seria que yo le dirigiese la palabra. "El ladrón cree que todos son de su condición"

-Ho-Hola- dijo impresionado de mi actitud. El microondas sonó y saque la leche para dejarla en la bandeja. -¿Has hecho esto tu? Huela de maravilla- ese fue mi momento de quedarme impresionada.

-Si- pensé por un momento que realmente no me importaba darle algo para desayunar, digo no me caía bien, pero el problema no era conmigo,- toma- le puse un café, un vaso de zumo y un creo delante suya- hasta luego-. Si esto era un juego, yo le gane a impresionar, hasta yo lo estaba por mi actitud.

-Vaya, gracias-contesto. Me di la vuelta para subir pero una pregunta paro mi camino. -¿Por qué lo haces?-.

-¿Por qué hago el que?-.

-Esto. Hablarme, ser amable conmigo. ¿Acaso no te daba asco?-.

-Si y me lo sigues dando. Quizás ayer estaba en un momento tenso y las cosas no se dijeron como deberían, pero el fondo es el mismo. De todas formas, y gracias a dios, me diferencio de ti en que yo si tengo educación, y no la pienso perder con alguien como tu. De todas formas el problema no es conmigo, es con tu prima, es con ella con la que deberías hablar. Somos humanos, todos cometemos errores, pero este debes arreglarlo ya, porque creo, que viene de largo. No tienes ni idea de cómo esta sufriendo Alice. Si tuvieses sangre en las venas, te juro, que ahora no estabas aquí, si no allí arriba suplicándole perdón. Hasta luego Edward- no tenia ni idea de donde estaba sacando últimamente ese valor, o porque esta situación me superaba y hacia sacar esa faceta de mi jamás había visto la luz, pero una cosa estaba clara, me gustaba defender lo justo y lo que quería, y Alice en poco tiempo se había ganado mi corazón, al igual que Rose. Subí con la bandeja del desayuno teniendo especial cuidado de no tropezarme con mis propios pies para que el desayuno no terminase antes e el suelo que en nuestros estómagos. Entre a mi habitación para dejarlo encima de mi cama la espera de que viniesen. Decidí ir a despertarles empezando por Rosalie. Cuando lo conseguí fue a por Emmet y luego a por Alice, la cual para mi sorpresa no esta en su cuarto. Le deje una nota encima para que la viese cuando volviese.

-Tendrás muchas cosas buenas enana, pero lo de cocinas es tu fuerte, ¿Por qué no te dedicas ello?-.

-Cocinar me gusta, pero como un hobby solo. Me relaja pero no me apasiona hasta el punto de querer ganarme la vida con ello. Aunque si alguna vez tengo problemas, tengo una alternativa para no morirme de hambre-.

-Tu hermano tiene razón Bella, estos crepes esta deliciosos. Si la enfermaría algún día te deja de gustar, abre un restaurante, te forras querida- dijo Rose mientras se llevaba otro rozo de crepe lleno de chocolate a la boca.

-Siempre la tengo- le contesto mirándola con las cejas subiendo y bajando, cosa que hizo que Rose y yo nos empezáramos a reír.

-Rose- de repente una duda vino a mi cabeza-¿Cómo puedes comer tanto y estar así de perfecta?-. tenia un cuerpo envidiable, pero ni el mismísimo Emmet envidiaría tal cantidad de comida.

-No se, siempre he comido así y siempre he estado igual, será mi metabolismo o algo de eso supongo. Hago bicicleta, de esa estática todos los días, pero nada exagerado. De todas formas te podrás quejar tu de tu cuerpo-.

-No lo hago, simplemente me sorprende el tuyo-.

-¡Dios! Que tenga que estar aguantando yo semejantes conversaciones. Solo hacedme el grandísimo favor de no hablar sobre vuestra amiga de todos los meses, os lo suplico-. Mi hermano era un caso aparte en este mundo. Si el desayuno había pasado de una manera agradable a partir de ahora todas las bromas se concentraron en un único objetivo: Emmet. Cuando parecía que su cabeza estaba a punto de explotar por tanta información femenina llamaron a la puerta.

-¡Pasa! Por favor, te lo suplico pasa y termina con esto- dijo Emmet casi a punto de llorar. Puro teatro mas que otra cosa. La puerta se abrió pero desde luego no esperábamos aquello, o por lo menos una parte del aquello. Por la puerta entro una Alice muy sonriente de la mano de ¿Edward? ¿Qué hacían de la mano? Creo, por las caras que había a mi alrededor, que no era la única que se había quedado perpleja ante la situación. Y mas con lo que hizo después Alice, que fue, literalmente, tirarse en plancha encima mió para darme un abrazo de esos que suele dar Emmet cuando esta muy, pero que muy feliz.

-Gracias Bella, gracias, gracias, gracias-.

-Vale, muchas de nadas por algo pero por favor, los derechos de este abrazo los tiene mi hermano. Mis pulmones no dan para tanto- intente queme soltara de una manera poco brusca y que no la ofendiese.

-Gracias por hacerle entrar en razón al cabezón ese- me dijo señalando con la cabeza a Edward, que se había quedado en el marco de la puerta. –Te he escuchado antes-.

-¿Cómo que me has escuchado antes? ¿Cuándo?-.

-La conversación que has tenido con el haciendo el desayuno. Gracias-.

-Era eso… supongo que de nada, otra vez. Pero deja de agradecérmelo si, y disfruta del desayuno, que también es para ti. Puedes pasar Edward, estas invitado, de nuevo- si Alice le había perdonado, porque no ser todos un poco mas amable con el. En realidad todo dependía de cómo surgiesen las cosas a partir de ahora.

-Creo que ayer no fue mi mejor día, lo siento de verdad. Me llamo Edward, Edward Cullen, encantado- nos miro a los tres pidiendo una sincera disculpa con la mirada y una sonrisa torcida, que realmente te dejaba las piernas como gelatina, y me hubiese caído si no fuera porque estaba sentada. En verdad, estaba empezando muy, pero que muy bien.

-Emmet Swan, un placer tío- le saludo dándose la mano. Mi hermano pocas veces se llevaba realmente mal con la gente, sobre todo no era rencoroso así que supuse que lo de ayer estaba olvidado.

-Rosalie Hale, encantada- esta solo le saludo con un pequeño gesto de la cabeza. Rose podía resultar un poco mas reservada, pero sabia que por Alice podía llegar a parecer mejores amigos.

-Bella Swan, encantada Edwad-.

-Lo mismo digo- me respondió dedicándome una de esas sonrisas que a partir de ahora iba a patentar como "mi favorita". Realmente la tensión que se estuvo viviendo en la sala durante horas anteriores desapareció como por arte de magia. No entendía como el Edward de ayer y el de este momento eran la misma persona. Si Alice no me hubiese dicho que solo tenía un primo, creería que Edward tenia un gemelo. Alice no paro de darme las gracias y Edward de mirarme como si le hubiese salvado a vida, y yo creo que nada más lejos de la realidad. Quizás yo propicie la charla que ellos debían de tener, pero nada más.

-Estudio medicina- dijo Edward mientras estábamos hablando sobre su vida. –Estoy en segundo curso en la Jacksonville University-.

-¡Eh! Ahí estudiamos nosotras- dije como si fuese el descubrimiento mas alucinante del siglo, pero vaya, estudiando en la misma facultad y no haberle visto, era algo así como preocupante por mi parte.

-Lo se, Alice no para de hablar de vosotras en casa. Os conozco bien a las dos-. Punto para Edward.

-Tío, no tienes ni idea de la que me salvaste esta mañana. Estas dos- dijo mientras nos señalaba a mi y a Rose- me tuvieron horas hablando sobre cuestiones femeninas-.

-Exagerado- dijimos ambas a la vez.

-¿Y por que en vez de taparte lo oídos, no escuchas y llevas esas cosas a tu terreno? Digo, no siempre una chica cuenta esas cosas a los tíos. Seria interesante-.

-¿Por qué no lo había pensado yo antes? Muy bien Edward, cada vez me caes mejor- le dijo dándole una palmadita en la espalda. –Pero de verdad he tenido suficiente por hoy-. Seguimos hablando durante toda la mañana sobre temas sin importancia, simplemente conociéndonos todos un poco mas. Poco antes de empezar ha hacer la comida llamaron al timbre. Ya que yo estaba abajo recogiendo las cosas del desayuno, fui yo la que me acerque ha abrir la puerta. Supongo que no todo puede salir bien en un mismo día, ¿no?

-Buen… tu- Tanya. Alice tenia razón, que facilidad para amargar la existencia tiene algunas personas.

-Quita- y de nuevo me empujo para pasar hasta casi caerme. "como en tu casa perra" murmure para que no me pudiese oír y crear un nuevo conflicto, bastante bien iban las cosas con Edward como para estropearlas por su culpa.-¿Dónde esta Eddie?-antes de que pudiese contestarla el aludido apareció por las escaleras seguido de los demás. La cara de Rose y Alice fue todo un poema.

-Estoy aquí, y me llamo Edward, ya lo sabes Tanya-.

-Ya, pero te quiero llamar Eddie- ambos se fundieron en un beso donde se podía notar quien de los dos ponía mas pasión, y desde luego Edward parecía tener poca intención. Fue cuando corto el beso y le fue a dejar uno en el cuello para no ser mal educado cuando vio algo que no esperaba ver.

-Tanya, ¿Qué es esto?- la pregunto mientras bajaba un poco el cello de su camiseta.

-Que va ha ser Eddie, un chapetón, ¿hace falta que te lo recuerda?- esto ultimo con una voz pegajosa que dejaba claras otras intenciones.

-Pues va ha ser que si, porque tu y yo no nos acostamos desde hace una semana, y sabes que yo sino eso no te lo hago-. Tanya estaba de espaldas hacia mi, pero pude vr que se quedo rígida como un autentico palo, y la cara de alegría de Alice era inmensa, además de que no lo disimulaba ni lo mas mínimo.

-Edward, yo te juro que….-.

-No me jures nada. No quiero saber más, ni con quien, ni cuando ni nada. Solo hazme el favor de irte de mi casa y dejarme e paz en lo que te queda de vida- teniendo en cuenta la situación, o Edward era un gran actor, o no le importaba mucho lo que estaba pasando en esos momento.

-No Eddie, te juro que solo fue por la borrachera. Mi amor estamos hechos el uno para el otro, íbamos a pasar el resto de la vida- dijo Tanya en un pobre intento de ser convincente.

-No Tanya, no lo íbamos ha hacer, quizá en tus sueños, ahí es donde mas lejos íbamos a llegar. Ahora vete-. Y ahí entro en acción Alice.

-Bella, abre la puerta, ahora nada ni nadie me impide echarla a patadas como no salga por su voluntad, ¿Qué no has oído a mi hermano? ¡Fuera de nuestras casa!- Alice estaba disfrutando de la situación, muchísimo.

-¡Os odio! Tu enana, me las vas a pagar y tu Edward, ya vendrás de rodillas para que vuelva contigo-.

-Estas loca Tanya. De verdad, te lo digo por ultimo vez, vete- dijo mientras se cogia el puente de la nariz con dos dedos, señal que dejaba claro que estaba perdiendo la paciencia. Tanya giro sobre sus talones para salir por la puerta, que llevaba abierta desde que Alice, muy amablemente la echo, pero antes de salir se paro para mirarme y hablarme.

-¡Que te jodan inútil!- y se fue. Pero desde luego yo no me quedaría con las ganas de contestarla.

-Ya te gustaría a ti que alguien de esta casa te lo hiciese- antes de cerrar la puerta vi como enviaba una de esas miradas, que si tuviesen poder, matarían. Cerré la puerta con una sonrisa cruzándome la cara, para encontrarme a cuatro pares de ojos abierto y mirándome fijamente.

-Venga, no me digáis que en mi situación no se lo hubieseis dicho-.

-¡Por fin me la he quitado de encima por fin!- empezó a gritar Edward tirándose de rodillas al suelo y alzando los brazos en señal de victoria. A partir de ese momento todos fueron gritos de júbilo proveniente de las cinco personas que estábamos dentro de la casa. El momento mas extraño llego cuando nos estábamos abrazando todos con todos y llego mi turno con Edward, el cual me cogio de la cintura estrechándome fuertemente con su cuerpo, y este mando una especie de descarga eléctrica que hizo que todos los nervios de mi cuerpo de alterasen y un escalofrió recorriese aquella zona donde antes había estado su cuerpo. El también pareció notarlo, pero decidí ignorarlo y achacándolo al momento de felicidad que teníamos todos.

-Esto hay que celebrarlo. Invito yo- vaya, si que quería deshacerse de ella, tanto como para celebrarlo.

-Me apunto- Emmet no tardo ni un segundo en secundar la propuesta.

-Yo también, me debes una bien grande- dijo Alice acercándose para darle un abrazo que el respondió cariñosamente.

-Yo también, tengo ganas de fiesta-¿era yo la única que quería quedarse en casa?

-¿Bella?- me pregunto Edward sujetando entre sus brazos todavía a Alice.

-¿Tengo otro remedio?- pregunte aun sabiendo la respuesta de antemano. Aun por si no lo tenia asumido, cuatro cabezas sonrientes giraron de un lado a otro paa recordármelo. –Esta bien, iré, pero una condición, o varias: la primera, nada de Barbie Bella esta noche y segundo, nada de vestirme como si esto fuese un putiferio, ¿entendido?-.

-Pero Bella, ¿no te gusto como te dejamos anoche?- me pregunto Alice haciendo el ya famoso puchero "sabes que aceptaras".

-No Alice- dije girándome- no me vas a convencer, iré pero yo elijo ropa-.

-Pero si no tienes nada aquí- me acababan de ganar. –Yo te puedo prestar ropa, creo que tenemos talla parecida, pero sabes que mi ropa no es como la tuya…-.

-¡Mierda! Esta bien Alice, solo la ropa- dije. Todos en la sala se reían de mi discusión con Alice, pero ellos no me entendían. –No os riáis, no tiene gracia-.

-Venga enana, sabes que si. No puede ser tan malo- dijo Emmet.

-Si lo es, y algún día te tocara a ti- me defendió Edward. Ósea que no era la única que había pasado por las garras de Alice.

-¿Y a donde vamos? Por cierto Alice, aquí la que tampoco tiene ropa soy yo- pregunto Rose.

-No te preocupes Rose, tengo algunas cosas que me quedan grandes así que estoy segura que a ti te vendrán perfectas. Y a donde ir… sugerencias Edward-.

-Conozco un club, cerca de aquí, lo abrieron la semana pasada y estuve y creo que estaría bien ir. La seguridad ve un par de piernas y deja pasar rápido-.

-Hecho. Entonces esta noche fiesta- dijo Alice empezando a dar saltitos estilo "made in Alice". Era increíble la vitalidad de esta chica.

El resto del día paso entre bromas que se dividían en dos:" que tonto has sido Edward" o "que torpe eres Bella". Yo tenia asumido que era una persona torpe, pero no era agradable que e lo restregasen por la cara durante mas de 4 horas. Además estaba mi mas que evidente sonrojo cada vez que quedaba en evidencia, cosa que hacia que las risas aumentasen por dos. Pero cada vez que este salía a flote, una mano se posaba encima de la mía para darme tranquilidad, el problema es que ese toque hacia que me pusiese mas nerviosa. Edward tenia ese efecto en mi, me alteraba y cada vez el escalofrió que sentía con su toque era mas fuerte. Di gracias al cielo cuando Emmet abrió la boca para hablar de comida y de la cena y olvidase ya mi persona. Esa noche apenas tardamos en arreglarnos, cosa que estaba mas que clara cuando cerré la puerta al salón Barbie Bella. Nos vestimos de una manera casual. Alice me presto una minifalda vaquera, con un corpiño negro de tirantes y unos zapatos negros. La avise que si no había escuchado la conversación de esa tarde, no podría estar toda la noche con aquello, pero la amenaza fue clara " o los llevas o me sentiré mal". Claro chantaje emocional. Deje el pelo igual que la noche anterior y puse un maquillaje natural. Rose eligió unos pantalones vaqueros cortos, muy cortos con una camiseta palabra de honor púrpura y unas sandalias grises, mientras que Alice opto por un vestido muy ceñido al cuerpo gris con unos zapatos a juego. Legamos al hall, con claras dificultades por mi parte para ver a los dos chicos ya arreglados y e un buen humor impresionante. Ambos iban vestidos con vaqueros desgastados, y mientras que mi hermano eligió una camiseta negra ajustada a su muy buen cuidado cuerpo, Edward opto con una camiseta blanca de tirantes debajo de una camisa a cuadro, que dejaba ver también su no menos cuidado cuerpo.

-Si anoche era un afortunado, esta noche no tengo palabras señoritas. Están increíbles. Oye Bella,¿tan joven quieres morir? ¡Mira tus pies!-.

-Ya lo se idiota, ya lo se. Las culpas si te quedas sin hermana, a Alice. Vamonos ya antes de que decida dejar aquí los zapatos e ir descalza-. Salimos de casa sin coger ningún tipo de abrigo,"ventajas de Florida" pensé.

-Entramos todos en el volvo de Edwad así que adentro todos- dijo Alice.

-Bonito coche- le dije antes de subirme. Y la verdad es que era precioso, un volvo plateado.

-Ya, gracias. Tu no te quedas atrás-me contesto mientras se subía al asiento delantero. Decidimos que fuese Emmet quien montase delante, ya que atrás hubiésemos ido como sardinas enlatadas. El viaje fue corto, no más de 10 minutos. Aparcamos a unas 2 calles del club, pero ya desde esa distancia se oía el ruido y la gente. Como predijo Edward, fue acercarnos a la puerta y el seguridad nos dejo pasar sin prestar atención a los que si estaban haciendo cola.

Y como dije la noche anterior "que empiece la fiesta". Pero por favor, que esta salga bien.