Capitulo 7

Entramos al club y rápidamente fuimos a buscar una mesa donde entrásemos los cinco. Al decir verdad estaba realmente bien por dentro y era muy amplio, una pista centra enorme, iluminada muy débilmente por luces aleatorias, había una barra a cada lado de esta y unas escaleras que subían al piso de arriba, que es donde nos encontrábamos, ocupadas por mesas y sillas para un ambiente mas tranquilo pero en el cual se necesitaba chillar si querías hacerte oír.

-Vamos a por las bebidas, ¿Qué quieren las damas?- chillo Emmet para hacerse escuchar por encima de la música.

-Yo solo una cerveza- dijo Rose.

-Yo un mojito- de lo poco que conocía en cuestiones de bebidas era una de las que mas me habían gustado así que esa fue mi elección.

-Otro- contesto Alice. No tardaron nada en conseguir las bebidas, así que supuse que había camareras en la barra y que sus encantos no se quedaron escondidos. Cualquiera caería si teníamos que ser sinceros. Nos colocaron las bebidas delante de cada uno y se sentaron para charlar un rato antes de bajar a la pista. Yo por mi parte dudaba mucho de ir a bailar, mas que nada porque me podía matar con esos tacones, simple y llanamente. Nada mas dar un sorbo a mi bebida una muy impaciente Alice se termino su copa de un solo trago y ponerse de pie a saltar.

-¡Amo esta canción! Abajo todos a bailar- dijo mientras Rose se ponía de pie mientras terminaba su cerveza y a mi.

-No no no no Alice, no pienso bajar ha bailar alli-.

-¿Disculpa? Bella, estamos en una discoteca-.

-Habértelo pensado antes de ponerme estas trampas, te avise- dije mientras me volvía a sentar y dejaba a Alice con los ojos como plato. Que no siga que no le avise.

-Bajo yo- dijo Emmet poniéndose de pie. –Estoy seguro de que bajara en breves, no os preocupéis-. ¿Mi hermano estaba loco? ¿Pero que estaba diciendo? ¿Y que hacia dejándome sola con Edward? Le iba ha matar, era un hecho. Me gire para ver como cogia a cada una por una mano y bajaban las escaleras. Volví a mi postura normal para encontrarme con la divertida mirada de Edward encima de la mía.

-¿Qué te hace tanta gracia?- pregunte con verdadera duda.

-Tu. Eres realmente graciosa-.

-Vaya, no tenia entendido que tuviese futuro como payaso- dije molesta.

-No te enfades, no es ese tipo de graciosa a lo que me refiero. Sino que me pareces realmente encantadora cuando sacas el carácter, eso es todo- ¿Edward me había llamado encantadora? ¿A que clase de mundo me había ido en menos de un segundo? -¿Por qué no te gusta que te llamen Isabella?- el chico intento romper ese incomodo silencio, cosa que agradecí, aunque la pregunta no viniese mucho a cuento. –Hagamos una cosa, juguemos a las 20 preguntas- se sentó al lado mió para poder escucharnos mejor, cosa inteligente por su parte, - me pareces sumamente interesante así que, ¿Qué te parece?-.

-Perfecto- esto de hablar con el cada vez se sentía mas cómodo –pero esa que has hecho cuenta como una-.

-Me parece justo- dijo dedicándome mi sonrisa. ¿Ese hombre sabia lo que podía causar en el sexo femenino haciéndola? Seguro que si.

-No me gusta Isabella entero, me parece antiguo, de vieja. Eso es todo- y era cierto, el nombre entero me parecía horroroso.

-¿Sabes español o italiano?-.

-Esa es otra pregunta-.

-Mierda. Bueno da igual, contesta por favor-.

-No, las típicas cosas como "hola" o "ciao" pero me pierdo se me sacas de hay. ¿Por qué lo preguntas?-.

-Acabas de gastar tu primera pregunta-. Mierda. –Pero te la contestare. Pura curiosidad, de esa manera sabrías que tu nombre encaja contigo perfectamente, Bella-. Había picado mi curiosidad. Era nefasta para los idiomas, así que esa palabra posiblemente pudiese ser conocida, pero yo no tendría ni idea.

-¿Sabes más idiomas?-.

-Segunda pregunta gastada. Vamos empate. Se hablar ingles, español, francés, italiano y un poco de portugués y chino- termino mirándome a los ojos con una mirada juguetona. ¿Qué narices..

-Esta bien de hablar. Vayamos a bailar- se levanto y me tendió su mano para que la cogiese.

-¿No has oído antes que no pienso bailar? ¿Quieres verme muerta?-.

-Has gastado inútilmente dos preguntas. Y respondiéndolas si lo he oído y no, claramente no te quiero ver muerta, pero si quiero que bailes conmigo- ¿Edward me estaba pidiendo que bailase con el? ¿Pero cuantas copas llevaba ya? Solo había bebido una creo, así que delirando todavía no podía estar. –No mas excusas Bella, allí abajo no hay sitio para caerse, es físicamente imposible- y viendo desde arriba tenia razón, no existía hueco para que una persona se cayese al suelo.

-Bajo a bailar, si no cuentas las dos ultimas preguntas que te hice, y seguimos otro día como estábamos-.

-Eso es trampa-.

-Eso es un trato Cullen-.

-Esta bien- cogi su mano mientras me terminaba el resto de mi bebida y nos dirigíamos hacia las escaleras para bajar a la pista.

-¿Prefieres buscar al resto o nos quedamos aquí?- tarde en asimilar las palabras porque mas que pendiente a l que me decía, esta temblando por haber sentido su voz tan cerca de mi oído, tan malditamente sensual…

-Ehh, no. Yo creo que aquí esta perfecto ¿no?- repetí su misma acción, para notar como el también se ponía nervioso ante tal cercanía. Me puso su mano en la parte baja de mi cintura y me acerco un poco mas a su cuerpo, si es que existía un "mas cerca".

-Perfecto- me susurro y así empezaos a bailar al ritmo de la música. Pegados, demasiado pegados. En cualquier otra situación estaba segura de que mi mente hubiese divagado en cuestiones como "¿le estaba gustando?", "¿lo estas haciendo bien?". Y teniendo en cuenta que era mi primer acercamiento con una persona del sexo opuesto hubiese sido lógico, pero con el todo se sentía mas fácil, mas sencillo, mas natural. Estuvimos bailando todo lo que escuchábamos, lento, movido, haciendo el payaso, cuando le pisaba con mi mas que propensa torpeza, cuando estaba a punto de caerme porque solo yo podía encontrar el lugar para hacerlo, mientras reíamos, mientras hablábamos, mientras estábamos callados, todo lo que paso en el rato que estuve bailando con Edward Cullen fue simple, fue bonito.

-¿Te apetece tomar algo?-me pregunto después de una canción que todo el mundo canto como si se le fuese la vida en ello, pero que a mis oídos era nueva.

-Si por favor, estoy deshidratada- le dije. Me cogio de la mano y me llevo hasta la barra. Todo el tiempo que estuve bailando con el, sentí ese escalofrió que solo notaba cuando el me tocaba, pero era tan agradable que no quise reparar en ello. Nos acercamos para pedirnos las bebidas. Fue cuando las estaba esperando que mire a la izquierda y me encontré, diría que una sorpresa, pero eso estaba escrito desde que cruzaron miradas la noche anterior.

-Vaya, pensé que iban a tardar mas- exprese mi comentario en voz alta.

-¿Decías?-. Le hice un gesto con la cabeza en dirección a la izquierda para que el solito se contestase la pregunta. –Vaya, ¿desde cuando….?-.

-Desde ahora supongo. Ayer en el coche saltaban chispas. Era solo cuestión de tiempo. Pero a todo esto, ¿y tu prima?- si Emmet y Rose estaban así… y Edward y yo aquí, ¿Dónde se había metido Alice?

-No tengo ni idea, pero no me hace gracia que ande sola, ¿me esperas u segundo y ahora vuelvo preciosa-me dio un beso en la mejilla y se fue. Tarde como medio minuto en reaccionar, ¿pero es que este hombre me quería matar? ¿Preciosa? Si, definitivamente debía estar delirando para soñar cosas tan magnificas.

-Perdona guapa, ¿tienes pareja?-me pregunto un chico acercándose peligrosamente a mi.

-Yo…emmm…-.

-Veo que no. Entonces supongo que te apetecerá divertirte conmigo- dijo acercándome a el de una manera que me resulto asquerosa.

-Yo… no… déjame por favor- ¿Qué mas podía hacer?

-Anda hermosa, relájate. Solo nos vamos a divertir- dijo mientras sacaba su lengua y la pasaba por todo mi cuello. Intente quitármelo de encima de todas las formas posibles, pero teniendo en cuenta que me tenia presionada contra la barra y mi fuerza era nula, solo me quedaba el recurso de llorar y chillar. –No te alteres, si nos lo estamos pasando muy bien- dijo mientras me apretaba contra el cogiendome del culo y haciéndome notar como se lo estaba pasando el. Quise vomitar en aquel momento, pero mis fuerzas se condensaban en chillar e intentar quitármelo de encima, ya que lo de chillar de poco me valía con esos volúmenes de música. Note como una de sus manos se iba metido poco a poco por debajo de mi falda, pero justo antes de tocar el borde de mi ropa interior de me quito de encima de una manera brusca. Cuando quise mirar, estaba en el suelo con la nariz sangrando y sus manos agarrando a su estomago. Yo no podía controlar el ataque que me estaba entrando en esos momentos, solo note como alguien me cogia y me sacaba de allí. No me hizo falta mirarle a la cara, porque esa sensación solo me la producía una persona, así que me acurruque en su pecho y descargue todo el miedo que sentía en ese momento.

-Ya esta Bella, ya paso- me dijo Edward mientras nos sentábamos en algún sitio de la calle, yo encima de el todavía.

-Ese… ese tío…-aunque quisiese no me salían las palabras. No podía unirlas de forma lógica ni clara.

-Ese tío es un mal nacido que no va ha volver a ponerte una mano encima en lo que le queda de vida si quiere seguir viviendo- dijo con un tono de voz cargado de furia.

-Gr… gracias-.

-¿Gracias por que Bella?-.

-Por… por salvarme-.

-No tienes nada que agradecer, de verdad. Solo por favor no me dejes volver a dejarte sola nunca-. Esa petición jamás la diría en voz alta, pero desde luego mi mente no pudo evitar soñar y pensar que seria un futuro maravilloso. Paso un rato mientras yo seguía sentada sobre el y el seguía acariciando mi espalda de manera tranquilizadora hasta que terminase de sollozar.

-Oye, Alice… Ali…-.

-No te preocupes por ella, estaba muy bien acompañada- no me hacia falta mirarle para saber que en su cara, después de unos minutos volvía a aparecer esa sonrisa que tanto estaba empezando a necesitar. –Jasper, estaba con Jasper. Es amigo mió desde hace unos años. Estudia psicología, pero no tenia ni idea de que se conociesen. Es un buen chaval, así que no me preocupa-. ¿A Alice le gustaba alguien?

-No tenia ni idea que Alice estuviese interesada en alguien-.

-A lo mejor solo fue el destino- dijo en un tono mas bajo.

-¿Crees en el destino Edward?-.

-Estoy empezando a creer- dijo a modo de reflexión. -¿Tu?- digamos que por cosas del destino, desde que mi madre nos dijo que Florida seria nuestra ultima parada había estrechado lazos con mi familia, había conocido a dos personas que estaban encaminadas a ser mis amigas si todavía no lo eran, había empezado las clases en la universidad y era feliz con lo que estudiaba, y además había conocido a un chico maravilloso, desde que había cambiado, que aunque lo negase, estaba empezando a quedarse con pequeños trocitos de mi corazón y mi mente. Si alguna vez me plantee si creía en el destino, esta seria la primera vez que tendría una respuesta tan clara.

-Si. Si creo en el destino- dije más segura de lo que jamás había estado. Estuvimos otro rato en un cómodo silencio, algo que me encantaba de estar con el, los silencio no era incómodos, no era necesario ser rellenados con palabras vacías.

-¿Cómo vamos a volver a casa?-.

-En mi coche-.

-Pero ¿y Alice, y mi hermano y Rosalie?-.

-Ya les mande un mensaje que dudo que hayan visto todavía. Les dije que te encontrabas mal y que aquel ambiente no era el mejor para ponerte bien-.

-Muchas gracias. Oye, y perdón también-.

-¿Perdón? ¿Por qué te debo perdonar yo a ti?-.

-Por como te hable ayer, apenas te conocía de un minutos y te trate mal, sin saber nada y bueno, normalmente no soy así, así que si algo te molesto perdón-.

-¿Estas de broma? Soy yo el que os tenia que pedir perdón, y a ti, darte las gracias. No sabes lo que necesitaba que alguien me abriese de esa manera los ojos. Estaba cegado supongo. Supongo que todo el mundo lo esta cuando le halagan, y solo saben decirle cosas buenas y besarles los pies. A mi jamás me gusto eso, pero claro visto desde fuera, cuando te pasa a ti te crees superior. Me convertí e todo lo que yo alguna vez había criticado, pero no me di cuenta. Es ahora cuando veo que aquello solo era una mentira y que he hecho daño a lo que mas quiero en mi vida: mis padres y Alice. Así que si hay alguien que tiene que dar gracias y pedir perdón ese soy yo. Tu solo eres lo que estaba esperando- me dijo mientras enterraba su cabeza en mi pelo y me lo acariciaba. Si alguna vez vi algo dulce, jamás superaría ese momento. -¿Nos vamos a casa? Jacksonville es calido, pero esta empezando a refrescar y no quiero enfermos-.

-Si claro- dije mientras me levantaba y me pasaba un brazo por los hombros mientras nos dirigíamos a su coche. Me dolía, creo que hasta físicamente, alejarme de el, pero era necesario. Llegamos a su casa y me abrió la puerta del coche, gesto que me sorprendió, muy pero muy gratamente. Le mire con una expresión divertida en la cara a lo que el me contesto con esa sonrisa suya que yo calificaba como mía y me contestaba un "fui educado como un señoriíto. Si Esme viese eso estaría orgullosa de mi".

-Esme esta muy orgullosa de ti ya- dije mientras subíamos las escaleras hacia mi cuarto.

-Creo que mañana tendré una charla con mis padres, larga y sincera. Se merecen una explicación por mi parte- dijo mientras se pasaba su mano por su pelo ya de por si despeinado.

-Yo creo que con que no vuelvas a cambiar se dan mas que satisfechos- le dije. –Ya llegue a mi cuarto-.

-Ya –dijo riéndose. –Y al mió-. No entendía nada. –Este cuarto- dijo señalando al que estaba justo en frente del mió – es el mió-. ¿Edward dormía en frente mía?

-No tenía ni idea-. "Aunque claro, casi no se ni donde esta el mió" añadí en voz baja en un intento de que no me escuchase, pero se quedo en eso, un vano intento porque se empezó a reír a mandíbula abierta.

-Buenas noches Bella-.

-Buenas noches Edward. Que descanses-.

-Seguro- me miro por un instante a los ojos para luego inclinarse y dejar un beso en mi mejilla durante bastante tiempo. Entre como una zombi a mi cuarto, haciendo movimientos por pura rutina, como si fuese un robot. Fue acostarme en la cama y quedarme dormida, para tener uno de los mejores sueño que recordaba. Simplemente salía el.

Esa fue la primera noche que soñé con el, con Edward Cullen.