Capitulo 8
"Tiririri tiririri Tiririri tiririri …"
Me costo darme cuenta de que ese raro sonido no pertenecía a mi sueño, esta totalmente fuera de lugar. Pero hasta en el sueño maldije a quine hubiese osado en cortar semejante imaginación.
-¿Diga?- descolgué sin ni siquiera fijarme en la hora ni en el que estuviese llamando.
-Hija- perfecto, mi madre-¿Qué tal?-.
-Pues hasta hace un momento durmiendo, ahora con mucho sueño-.
-Vaya, nunca habías sido tan poco madrugadora-.
-¿Pero que hora es?-.
-Las tres de la tarde hija-.
-¡¿Qué?- si la casa todavía estaba dormida, a partir de ese grito seguro que no. –Jod…-.
-Esa boca jovencita. Solo llamaba para saber si ibais a venir a cenar o ya ibais desde allí mañana a vuestras cosas-.
-No se que hará Emmet, pero yo si que voy. Nos vemos en un rato- y colgué. Me tire de espaldas a la cama para estirarme y desperezarme un poco. Me levante y me puse una camiseta de tirantes con unos vaqueros y mis converses para bajar y meterme algo en el estomago, desde luego eso de saltarse el desayuno y la comida a mi estomago no le sentaba bien. Llegue a la cocina para encontrarme con Esme fregando lo que supuse eran los platos de la comida.
-Buenos días Esme- la salude.
-Vaya, buenos días Bella. Eres la primera en ponerte en pie- me dijo con una sonrisa. -¿Qué tal el fin de semana?-. ¿Qué quería que la dijese? El mejor de toda mi vida, o tu hijo hizo que fuese el mejor de mi vida.
-Genial. Nos lo pasamos genial- quizás esa fuese la mejor dadas las circunstancias.
-Me alegro. Vete al jardín de atrás, en un momento te llevo algo para picar, debes de estar hambrienta-.
-No se moleste, ya me preparo yo algo-.
-No señorita. Tú eres la invitada-.
-Hagamos una cosa, lo preparamos las dos y salimos las dos a comer y charlar. Me parece lo más justo-.
-Eres muy cabezota, ¿no?-.
-No lo sabe bien- dije acompañándola en la risa.
-Hagamos eso pues- y juntas nos decidimos a preparar unos zumos de fritas y un buen puñado de sándwiches, para que tanto nosotras, como Carlisle y los demás pudiesen comerlos, claro, siempre que estos se levantasen algún día. Sacamos la comida al jardín para encontrarnos a Carlisle leyendo el periódico. Y si me sorprendí de la elegancia del jardín de la entrada, la parte de atrás era una autentica maravilla. Ante mis ojos se extendía un gran jardín, solo de césped, el cual se notaba estaba muy bien cuidado, y bordeándolo, decenas de flores de colores vivos que alegraban el panorama. A la izquierda, una gran piscina que invitaba a darte un baño, incluso con la ropa puesta y un poco masa la derecha una barbacoa. A la derecha se encontraba una pérgola con un techo manejable por si el mal tiempo se presentaba, que cubría una gran mesa con sillas, puede que es ella fácilmente entrasen 20 comensales. Justo al lado, una especia de columpio enorme para descansar. Cualquier revista de interiores pagaría para fotografiar esa casa.
-Buenos días Bella, o buenas tardes- dijo sonriéndome e incorporándose mientras cerraba su periódico y lo apoyaba encima de la mesa. –Vaya, veo que vamos a tener que decir a Alice que te invite mas veces. Esto tiene una pinta deliciosa-.
-Buenas tardes Carlisle. Buenos Esme también tiene merito- dije intentando que repartiese los halagos. Era la justo.
-Nunca hago esto, tu me animaste así que para ti todos. Que no se acostumbre- dijo Esme.
-¿Qué tal estos días? Espero que Edward no os haya dado ningún tipo de problemas- dijo Carlisle mientras echaba el zumo en cada vaso y veía como de su cara se borraba esa sonrisa para dar paso a un gesto de preocupación.
-No Edward…- pensé un momento en si decirles algo pero decidí que era el quien debía de dar esa sorpresa – el no dio ningún problema. Se llevaran una sorpresa agradable, creo-. Les deje a ambos con un gesto de duda, pero decidieron nos seguir con el tema para pasar a otros mucho mas amenos. Me entere de que Esme era diseñadora de interiores y que amaba la jardinería, e hay el motivo de esa espectacular casa. Estuve hablando con Carlisle de el trabajo que hacia el y nosotros con los niños. Realmente ese hombre tenia un corazón enorme, y el de Esme no se quedaba atrás. Eran la pareja perfecta lo que yo en un futuro quisiese tener para mí. Mientras divagaba en esos pensamientos, solo una cara salía al lado de la mía dentro de 10 años, y era la de Edward. Intente quitarme esa imagen de la cabeza y seguir hablando con ellos como hasta ahora pero me resulto dificilísimo. También estuvimos hablando sobre mis continuas mudanzas y los motivos de esta. Realmente solo había hablado tan abiertamente, y tan sinceramente sobre lo que sentía cuando nos volvía a tocar con mi hermano Emmet, era muy fácil ser sincera con personas que llevaban tatuada esa palabra en el alma. Eran gente buena y la confianza que te daban les era devuelta de una manera muy natural por mi parte. Entre charlas y risas paso el tiempo, y cuando me quise dar cuenta ya eran las seis y media de la tarde, si quería cumplir lo que le había dicho a mi madre, debería ir preparándome y salir ya. Además de que tendría que levantar a Emmet para preguntarle, y eso me iba a llevar buena parte de mi tiempo. Pero antes de que pudiese empezar a despedirme, alguien apareció por el jardín.
-Buenos días. Buenos días Bella- mi ultima pesadilla personal echo hombre apareció. Se dirigió a su madre y a su padre para darles un beso, acción que luego repitió conmigo. Si mi cara era un poema, la de ellos estaba cha para fotografiarse. -¿Puedo hablar con vosotros un momento?-.
-Claro hijo- respondió Carlisle incorporándose rápidamente en la silla.
-Yo me tengo que ir. Mi madre me va ha matar como llegue mas tarde de lo que le prometí a casa-.
-No hace falta que te vayas Bella- me contesto Edward.
-No en serio, me tengo que ir. Esme, Carlisle fue un placer conocerles, espero volver a verles pronto- dije abrazando cariñosamente a cada uno en forma de despedida. –Edward, nos vemos en la universidad- cuando legue a el me quede estática, no tenia ni idea de que hacer.
-Claro. Hasta mañana- fue el, el que me cogio de la cintura y me dio un beso en la mejilla, que yo respondí automáticamente. Subí a mi habitación para ordenar las cosas que estaban tiradas por toda la habitación. Viendo que no me faltaba nada, me dirigí a la de Emmet para despertarle, pero cual fue mi sorpresa al comprobar que no estaba en ella. Fui al baño de la planta pero tampoco se encontraba en el. ¿Dónde se había metido mi hermano? Decidid llamarle por teléfono, y escuche el sonido de su móvil, pero ese no era su cuarto. Ese… ¡Rosalie! Colgué inmediatamente para no despertar a ninguno de los dos. Regrese a mi cuarto para escribir una nota a Alice, disculpándome por no haber podido despedirme de ella y otra a Emmet avisándole de que ya hablaríamos. Estaba ya en la puerta para salir a la calle a coger el autobús cuando una voz me paro.
-¡Bella! ¡Espera!- ¿ese hombre quería que muriese joven a causa de un infarto?
-¡Que susto me has dado Edward! Joder-.
-Lo siento- dijo riéndose. -¿Te vas ya?-.
-Si Emmet… Emmet esta ocupado- intente disfrazar un poco la situación, pero creo que me pillo la indirecta al vuelo.
-Te entiendo. ¿Cómo te vas a tu casa?-.
-¿En autobús?- le respondí en forma de pegunta. ¡Como quería que volviese si no había traído mi aun no estrenado coche y las llaves del de Emmet las tenia el! Además, que yo necesitaba ayuda para poder subirme a ese coche.
-Yo te llevo- dijo mientras cogia las llaves de la mesita de la entrada. –Vamos-.
-No es necesario Edward, no te molestes. El autobús no tarda nada-.
-Yo tardo menos así que venga-.
-Edward, he dicho que no hace falta-.
-Bueno, pues entonces iré contigo en el autobús-.
-¿Pero tu eres tonto?-.
-Voy a ir contigo, de una manera u otra. Simplemente tu eliges la forma. Además quiero hablar contigo-.
-Ya que no tengo otro remedio, gracias, iré contigo en coche-.
-Esa es mi chica. Venga- "esa es mi chica" que bien sonaban esas palabras cuando salían de su boca e iban dirigidas hacia mi. Nos fuimos hasta el volvo plateado para ponernos en marcha hacia mi casa.
-Y bueno, ¿de que querías hablar?-.
-De nada en concreto, solo decirte que tenias razón, una vez mas. Mis padres estaban realmente felices de mi cambio. Gracias de nuevo-.
-Ya te dije que no había nada que agradecer, de verdad. Me alegro de que les hayas echo felices, realmente son muy buena gente.
-Lo se. Yo…- estaba intentado decirme algo, pero se le notaba a leguas que le costaba.
-¿Quieres algo Edward?-.
-Yo… bueno si. Me gustaría terminar el juego que empezamos ayer-.
-Puedes preguntar cuando quieras, tantas veces quieras Edward-.
-No me has entendido. Me gustaría acabarlo, algún día, asolas, con tiempo- ¿estaba intentando pedirme una cita? –Bella, ¿me entiendes?-.
-Creo que si. Una…-.
-Si Bella, una cita. Pufff me esta costando mucho esto por favor, pon un poco de tu parte- ¿de verdad me estaba pidiendo cordura cuando me estaba invitando a salir con el?
-Yo… supongo que no hay ningún problema- dije intentando hacer un esfuerzo para sonreír, pero esta salio natural cuando vi aquella que el me dedicaba solo a mi, esa que ponía de medio lado y que solo sacaba cuando algo le hacia realmente feliz. Note que estaba muy nervioso cuando vi que relajo los hombros, signote que hasta entonces había estado muy tenso.- ¿Eso era lo que querías decirme desde un principio no?- me miro y afirmo con su cabeza.
-Bella, no se si te habrás dado cuenta, pero no se donde vives. Simplemente he empezado a dar vueltas sin sentido. Me gustaría que me guiases- ¿de verdad que era tan idiota como para no darme cuenta de esas cosas?
-Si si eh… a la derecha- desde luego Edward no era el único nervioso en ese coche. Fui guiándole hacia mi casa. No tardamos más de 20 minutos en estar en la puerta de mi edificio.
-Gracias por traerme, ha sido innecesario-.
-No, no lo ha sido-. No se de donde saque valor ara decirle la frase, pero se la dije.
-Las chicas y yo quedamos siempre en la puerta de la facultad para entrar juntas un cuarto de hora antes de las clases. Si quieres…-.
-Allí estaré- dijo haciendo otra maldita vez esa sonrisa.
-Esta bien, pues hasta mañana supongo-.
-Hasta mañana Bella- se inclino para darme un cariñoso beso en la comisura de mis labios. Salí del coche despidiéndole con la mano mientras veía como el se alejaba. Si creía que su toque quemaba, ese beso había sido el puro infierno. Subí a mi casa para encontrarme con un Seth muy hiperactivo, aunque normal, nunca nos habíamos separado mas que unas horas desde que nació, suena raro pero es así.
-Oye Bella, ¿y Emmet?- pregunto mi madre desde la cocina mientras yo guardaba las cosas de mi cuarto.
-Estaba… estaba con… Edward, si con Edward, ha hecho muy buenas migas con el- estaba segura de que si mi madre me viese, notaria que estaba mintiendo, así que di gracias de que ella fuese tan ingenua para ese tipo de cosas.
-¿Edward? ¿Quién es Edward?-. "Un hombre casi perfecto2 quise contestarla, pero sabia que eso solo haría que el resto del día fuese un interrogatorio que envidiaría en mismísimo FBI
-El primo de Alice, mama-.
-¿Primo? No sabia que tuviese ningún primo-.
-Si vive con el, y con sus tíos. Hemos estado los cinco juntos estos días-. Di gracias de que las preguntas se acabasen ahí, sino estaba segura que me tocaría seguir mintiendo, y eso si que podía acabar mal. Mientras llegaba la hora de la cena adelante algo de la tarea para que no se me acumulase todo e las fechas de los exámenes. Poco antes de irme a acostar recibí 3 mensajes.
-Bella ¡Siento no haberme despedido de ti! Estaba muy cansada perdóname… tengo muchas noticias que contarte, y tu a mi. Si no lo haces no tengo ningún problema en preguntarle a mi primo ;) Besos. Alice- maldita duende.
-Enana, gracias por no molestarme, supongo que habrás sacado conclusiones tu solita, ya te explicare mañana. Gracias por cubrirme con mama. Te quiero. Emmet- no, desde luego que me iba a dar, muchas, pero que muchas explicaciones.
-Fue un placer conocerte Bella. Gracias por todo de nuevo, y recuerda, todavía queda pendiente terminar el juego. Que descanses. Besos. Edward.- ¿Cómo había conseguido mi número? Alice, no sabia si matarla o hacerla un monumento por semejante idea. Y con esto me fui a la cama para volver a soñar con el dueño del último mensaje. Y estaba segura que seria ni la segunda ni la ultima vez que pasaría.
Me levante tan perezosa como siempre, pero ese día tenía un pequeño incentivo mas para llegar a la hora, Edward me dijo que estaría esperándome allí, y espero que lo haga, porque estas ansias no se van a ir si no esta, y lamentablemente lo empezaba a tener asumido. Llegue al salón para dar un beso a Seth y a mi madre y Phil y salir corriendo hacia la universidad, esta vez Emmet no me podía retrasar porque Emmet no estaba. Llegue cinco minutos antes de la hora acordada pero mi tristeza desapareció al instante cuando vi que Edward ya había llegado. Me dirigí hacia el, con calma por primera vez en todo el día, cosa ilógica porque mis prisas habían estado causas por verle. Giro su cabeza para encontrarse con mi mirada, y fue como si a ambos nos encendiesen un interruptor a la vez el cual estaba dirigido a la acción de "sonreír", porque nuestras comisuras se levantaron para formar una sonrisa prácticamente a la vez.
-Hola- me dijo cuando me acerque hasta a el y se volvia a inclinar para darme un beso en la mejilla. Cada vez que hacia esto mi corazon amenazaba con salirse de mi pecho, era algo irracional.
-Hola- le conteste. –Vaya, muy madrugador te veo hoy-.
-¿Quieres la verdad? Es la primera vez que salgo de casa antes que Alice. Cuando venga y me vea aquí te espera un buen interrogatorio-.
-Eso ya me lo esperaba, pero creo que este será peor de lo que ella misma tenia pensado- imite como si un escalofrió invadiese mi cuerpo, haciéndole sacar esa sonrisa. ¡Mi sonrisa!-Tenia ganas de verte-. Digamos que esas cuatro palabras terminaron de matar lo que quedaba de mi cordura. Pero si el era sincero, ¿Por qué no lo podía ser yo?
-Yo también- le conteste bajando un poco la cabeza para que no viera el sonrojo que se estaba acumulando en mis mejillas. Sentí su mano cogerme la barbilla para levantar mi cabeza y verle negar con la cabeza para decir con sus labios "no te aveguerzes". ¿Pero como no iba a sentir vergüenza después de decirle a semejante monumento que tenia ganas de verle? Antes de que pudiera contestar alguien me cogio por la espalda, e levanto y me empezó a dar vueltas. No me hacia falta preguntar quien era, últimamente me estaba dando cuenta que no me hacia ver caras para identificar a las personas.
-Emmet suéltame si quieres seguir teniendo una hermana-.
-Vamos enana, yo solo te estaba dando un abrazo. Te he echado mucho de menos- me bajo y pude ver como Rose saludaba a Edward con un gesto de la cabeza.
-Seguro que te has acordado de mi mucho. Pero aclárame, ¿era mientras dormías o…? vale, no quiero saberlo- cosa que hizo que los chicos se partiesen de risa, y Rose intentase esconder su cara entre el pelo. Me acerque a ella para saludarla y darle un abrazo.-Hola Rose. Me vas a tener que explicar unas cuantas cosas, pero me alegro mucho, ¿vale?- esto ultimo lo dije en un susurro para que solo ella me oyese. Me respondió con una sonrisa.
-Oye, ¿y la duende?-pregunto Emmet mientras me robaba a mi amiga de mis brazos para ponerla entre los suyos, cosa que a juzgar por la cara de Rose, no le importo lo mas mínimo.
-Pus mi prima debe de estar en camino. Digamos que tampoco ha estado sola el domingo- vale, esa era la noticia que debía esperarme de ella.
-¡Chicos!- tal y como predijo Edward, Alice no tardo ni medio minuto en aparecer ante nosotros, y con sorpresa cogida por la mano. –Os presento a Jasper, Jasper, estos son Emmet, Rose, Bella y mi pr…-.
-Edward. ¿Qué tal estas?- era la primera vez que le escuchaba hablar y su tono de voz me resulto tan tranquilizador que supe que era justo lo que necesitaba Alice en su vida, un poco de calma, y este chico con hablarle tenia todo echo. Además era guapo, rubio con ojos azules, y parecía el perfecto caballero, prototipo de Alice.
-Muy bien Jazz. ¿Tu que tal?-.
-No me puedo quejar- dijo cogiendo a Alice por la cintura.
-¿Os conocíais?-dijo pasando su mirada de uno a otro. –No me hab…-.
-No sabía que Edward Cullen, era el Edward del que me hablabas. Pero si nos conocemos, haces como un año-.
-Yo si sabia quien era tu Jazzy- dijo Edward haciendo una pobre imitación de la voz de Alice, por lo que se gano la risa de todos menos la de Alice, que le respondió sacándole la lengua, -os vi el sábado- fue en ese momento cuando todas las risas aumentaron y la de Jasper paso a ponerse de un rojo que envidiaría al mió.
-Mira Bella, se pone casi tan rojo como tu- esta vez fui yo la que paro de reír para darle una colleja.
-Eres idiota Emmet. Encantada de conocerte Jasper- dije dándole la mano.
-Igualmente Bella. Encantado también Rose, Emmet-.
-Hola- dijeron los dos a la vez.
-Bueno señores, dejo a la juventud que se vaya a estudiar, que aquí algunos ya trabajamos honradamente. Nos vemos luego- y se despidió con un gesto de cabeza y un tierno beso en los labios de Rose. Vale que tuviese novia, pero creo que merecía un trato un poco diferente a lo que pudiese recibir Jasper. Digo, no tengo nada contra el, pero es mi hermano.
-Rose- dije antes de que Emmet ya no pudiese oírme –vete preparando tu estomago para largas jornadas en hamburgueserías porque mi hermano acaba de perder a su acompañante-.
-¡!- dijo mi hermano dándose la vuelta y viniendo a mi dirección corriendo.- Venga Belli, ha sido… un lapsus, si un lapsus, no volverá a pasar- dijo andando detrás mió.- Solo es que ahora con novia, el primer día…-.
-Esta bien, solo quería eso. Hasta luego hermano- dije mientras me cogia y me daba un millón de besos en la mejilla.
-Te quiero enana- y se fue corriendo a su trabajo. Poco después despedimos a Jasper ya que su facultad aunque no estaba lejos, debía de andar unos minutos.
-Bueno, yo estoy en el edificio de al lado así que os despido aquí. Nos vemos luego en el descanso-.
-Claro primo, cuídate, adiós- y nos cogio a Rose y a mi de la muñeca para llevarnos a la zona de jardines. –Nos vamos a saltar la primera clase chicas, quiero todos los detalles-.
-Alice, tenemos el descanso, incluso después de clases tenemos todo el tiempo del mundo para hablar. No quiero empezar a perder clases tan pronto- dije intentando escapar.
-Solo va a ser una hora Bella- y ahí estaba, ese puchero que ni el hombre de piedra podría resistirse.
-Una hora Alice, una hora-. Estuvieron hablando sobre todo lo que les paso ese finde, y digo estuvieron porque yo apenas abrí la boca. Me entere de que Rose y Emmet no tardaron ni cinco minutos en empezar a tontear en el club por lo cual Alice al subir se topo con Jasper. No tengo ni idea de cómo no salio corriendo el muchacho después de que Alice se presentase con la frase "me has hecho esperar mucho", pero claro, alguien que contesta con un "lo siento mucho, señorita" tampoco es que este muy en su sitio. Tengo entendido que los cuatro se lo pasaron en grande esa noche, y no se mas porque no quise. Por dios, una de ellas pensaba contar las intimidades de mi hermano, me negaba. Alice y Jasper si eran novios formalmente; pero Emmet aun no se lo había pedido a Rose, y tampoco ella quería precipitar las cosas.
-Y bueno Bella, te toca-dijo Alice haciendo que también Rose girase su cabeza.
-¿Qué me toca el que?-.
-Tu, Edward, finde de semana- me dijo hablando como si no entendiese lo que me estaba intentando decir.
-¿Edward? Estas muy equivocada Alice, no pasó nada. Bailamos, me empecé a encontrar mal, me llevo a casa y ayer cuando me levante se ofreció a acercarme a casa. Eso es todo- por supuesto que no lo era, pero digamos que les di la versión resumida y menos comprometida.
-Venga Bella, les vi bailar el sábado, y déjame decirte que la temperatura a vuestro alrededor subió considerablemente. Yo no bailaría así con alguien que no me gustase- me dijo Rose.
-No nos estas contando todo- me dijo Alice.
-Claro que si-.
-Claro que no. Yo había oído algo de una cita, o algo así- esa cita no llegaría, porque primero iba a matar a Edward por no avisarme de algo así.
-Ummmm… bueno, no es exactamente una cita, bueno si, pero no se cuando- dije nerviosa. No me gustaba nada esta situación.
-¿Una cita? ¿Con Edward? ¿Estas segura?- que le iba a decir, que no, queme comían los nervios cada vez que pensaba que a lo mejor solo era un juego, que alo mejor antes siquiera de quedar con el ya se había olvidado de mi, o que si porque sentía que el Edward que conocí ya no existía y ahora era una persona totalmente diferente. Esta echa un lió, pero cuando la imagen de su cara sonriéndome se instalaba en mi cabeza, mis neuronas desconectaban y solo pensaban en el.
-Si Rose, digo es solo una cita, para conocernos mejor, no va a pasar nada-.
-Claro que no, mi primo ha cambiado, es el que era hace dos años y todo gracias a Bella, te esta muy agradecido- y esa era otra de mis dudas, ¿y si solo quería salir conmigo para agradecerme su cambio, cuando yo no había echo nada? –Ayer me suplico tu teléfono hasta d rodillas casi, tenias que haberlo visto- desde luego que me hubiese gustado verlo. –Bueno, entremos a clase, ya es hora de volver-.
Esperaba resolver pronto esa duda, y ojala el sentimiento de Edward hacia mi no fuese puro compromiso. Desde luego por mi parte no lo era, y a cada minuto era mas consciente de ello. No le sabía poner todavía un nombre claro, quizás es que me asustaba, quizás es que al no haberlo sentido con anterioridad me confundía, pero esto iba mas allá de lo que jamás había pensado, y si, tenia miedo.
