Capitulo 9

Ese día el tiempo paso lentísimo, no sabia si era porque las clases eran mas aburridas que de costumbre, cosa que si soy sincera no sabría decir porque apenas las preste atención, o porque sabia que cuando terminasen vería a alguien con el que llevaba pensando desde habíamos terminado de hablar las chicas y yo. Me di cuenta de que compartíamos carrera con la mismísima Tanya, cosa que hasta el dia de hoy no había notado, pero tampoco le di mas importancia de la que no tenia. Salimos de clase y cada una se fue en busca de lo que realmente le interesaba: Alice a la facultad de psicología y Rosalie al gimnasio donde trabajaba mi hermano. Yo decidí quedarme en la puerta de nuestra facultad a la espera de que apareciese Edward, y poder aunque sea, despedirme de el. Salí de la puerta, pero mi torpeza sale cuando menos la necesito y con le ultimo escalón del edificio tropecé, me puse las manos delante de la cara a la espera de que por lo menos saliese de esa con todos mis dientes, pero el golpe nunca apareció, pero si una mano que me sujeto por la cintura. Me incorpore para darle las gracias a mi héroe del día.

-¿Estas bien?- me pregunto el joven. En realidad era bastante guapo, piel oscura y pelo moreno. Era bastante alto y con un cuerpo más que cuidado, pero me di cuenta de que no era mi tipo.

-Ehh si, muchas gracias…-.

-Jacob. Me llamo Jacob Black-.

-Bella Swan. Muchas gracias Jacob-dije extendiéndole la mano para que me devolviese el saludo.

-¿Siempre vas así de distraída?-.

-¿Perdón?-.

-Si, digo, caminabas pero no veías por donde ibas, la gente se quitaba de tu paso porque tu no te apartabas- ¿de verdad que yo iba haciendo eso?.

-Vaya, si, debía de estar muy metida en mi mundo. Pero mi torpeza viene de serie, da igual que tenga los cinco sentidos puestos, lo digo por experiencia- vi como se aguantaba las ganas de reírse y como me cayó bien de que lo hiciese sin necesidad de sentirse mal. –Puedes reírte, no me sentiré mal, de verdad- cosa que hizo que por fin pudiese reírse a gusto.

-Y dime Bella, ¿Qué estudias?-.

-Enfermería, estoy en primer curso. ¿Tu?-.

-Medicina, novato también-.

-Entonces compartimos algunas clases, ¿no? Nunca te he visto-.

-Si supongo. Somos mucha gente, es complicado quedarse con todas las caras- dijo encogiéndose de hombros. ¿Esperas a alguien?-.

-Si a… un amigo, pero esta tardando en salir-dije, y era cierto, ¿Dónde se habría metido Edward?

-Vaya, yo me tengo que ir ya, acaban de venir a buscarme. Nos vemos Bella. Un placer conocerte-.

-Lo mismo digo. Hasta mañana- logre decirle antes de que se diese la vuelta y fuese en busca de la persona que había ido a recogerle. Me quede mirándole como una cotilla para saber quien era su acompañante. Vi que se dirigía a una chico que estaba en la puerta, el cual supuse que era un amigo, pero cuando se dieron un beso me di cuenta de que parecía mas bien su novio. Todos los guapos y simpáticos están pillado o son gays pensé, siempre igual. Me quede esperando a Edward más de media hora pero no salio. Decidí preguntar a un par de personas que salían del edificio si conocían a Edward y si le habían visto salir. Para mi sorpresa me dijeron que salio el primero y además con bastante prisa por encontrarse con alguien. Les agradecí la información y me fui a mi casa con la preocupación del que le había pasado a Edward.

A partir de ese día todo fue diferente. Edward no me respondía ni a mis mensajes y cuando hablaba con el era para cruzar un saludo. Normalmente todo se reducía a "hola" y "adiós" y no entendía el motivo. Pregunte a Alice si sabia que le podía pasar a su primo, pero solo me contesto que había cambiado pero que la alegría no legaba a sus actos. Rose y mi hermano formalizaron su relación, y aunque eran a mi gusto demasiado fogosos a nivel publico, hacían una pareja encantadora, la misma que Alice y Jasper. Jacob se unió a nuestro grupo habitual y de vez en cuando le acompañaba su pareja, un chaval llamado James, un año mayor que nosotros que trabajaba de camarero en un bar. Físicamente eran polos opuestos, mientras uno era moreno, con piel oscura y ojos negros, el otro era rubio, de piel mas bien clara y ojos azules, pero se les notaba un amor en la mirada que sobrepasaba cualquier diferencia. Salimos varias veces todos juntos, pero Edward nunca nos acompaño, a mi parecer poniendo excusas baratas, y cuando me quedaba en su casa, se pasaba el día evitándome. Jacob pensaba que a lo mejor era porque le incomodaba su presencia o la de James, pero todos decíamos que aquello era una idiotez, no les conocía a ninguno de los dos y a Alice no le encajaba esa actitud de Edwad hacia nadie.

No entendía esa actitud hacia mi de un día para otro. Lo sabia de sobra es que yo no tenía ninguna culpa, por lo cual no seria yo quien fuese a disculparse, y como era su elección, tampoco le pediría explicaciones, por mucho que me doliese esa indiferencia. Me dolía esa actitud, sobre todo porque cada día pasaba mas tiempo pensando en el, cuando mas me ignoraba mas le daba vueltas al asunto y mas tiempo meditaba sobre el. Solo con verle mi corazón se disparaba a unos noveles que creía antinaturales, extrañan el simple echo de que me tocase una mano o me saludase con un beso en la mejilla, y simplemente pensar en echo traía a mi mente la quemazón que sentía cuando o hacia. Podía llegar a ser enfermizo.

Estábamos a principios de diciembre, y si mi cabeza amenazaba con explotarme con los problemas diarios, los exámenes de acercaban peligrosamente y mi cabeza reventaba solo con pensar en ello. "Demasiada información" repetía mi cabeza cada vez que terminaba una de mis largas sesiones de estudio en casa. La ultima semana antes de los exámenes me interne, casi literalmente en la biblioteca, junto con Jacob, Alice y Rose. Jasper nos decía que tampoco eran para esos extremos, que los sacaríamos de sobra, peo supongo que los novatos lo llevan todo a esos extremos. Aun así, estuvo con nosotros todos los días para estudiar acompañando a Alice y a los demás psicológicamente.

En la semana que duraron los exámenes, apenas dormí, y mi cara era la prueba as clara de que no mentía. Por eso cuando puse la ultima palabra de mi ultimo exámenes, salí corriendo a la calle y sacar mi frustración en forma de grito, pero antes de que pudiese empezar Alice, Rose y Jacob se acercaron para acompañarme en mi locura.

-¡Chicos, hemos terminado! Venga os invito a comer, Emmet nos acompaña- dijo Rose imitando ese saltito característico de Alice.

-Vale, pero esperamos a Jasper y Edward para que vengan- dijo Alice.

-¿Edward tu primo?- pregunto Jacob ganándose una afirmación de cabeza por parte de Alice. –Salio hace como media hora-.

-Es idiota. Mirad por allí viene Jazzy. Vamos- dijo Alice corriendo en su dirección y gritando un Jazzyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy que dejaba sordo a todo aquel que pilaba en su camino. Todo a nuestro alrededor eran estudiantes con caras de felicidad, y desde luego no era para menos. Salimos a la calle para darnos cuenta de que la época navideña ya se nos estaba echando encima. Era un tiempo que amaba. Nunca tuvimos unos lazos familiares especialmente estrechos, solo en navidad dejábamos sacar ese espíritu, y aunque nunca lo dije en voz alta, amaba esa época solo por eso. Pero este año entre exámenes y preocupaciones no me había dado cuenta de que la navidad estaba al caer.

-No me había dado cuenta lo poco que faltaba para las navidades desde luego estos exámenes me han quitado la poca vida que tenia hasta ahora- reflexione en voz alta.

-Lo se, yo tampoco me había dado cuenta hasta ahora- dijo Rose. -¡Joder! Ni siquiera he comprado nada de regalos, ni trajes, ni…- fue imposible taparle la boca antes de que lo dijese. Alice estaba delante, y también fue imposible sacarle de la cabeza la idea de ir a masacrar el centro comercial el próximo sábado, ósea mañana, es decir, un día después de los exámenes con todo el sueño acumulado que tenia. Mataría a Rose.

-Duende, ¿no podremos sacarte de alguna manera esa idea de la cabeza verdad?- dijo Emmet mientras todos nos quedábamos ha hablar después de una comida e abundancia. Tampoco me había dado cuenta hasta ahora de lo poco que había comido durante esas semanas y el hambre que tenia.

-No Emmet, no. Venga, será divertido. Compraremos los regalos de todos, los trajes para navidad y año nuevo. ¿No suena genial?-dijo dando botes e el mismo asiento.

-No Alice. Suena a que vamos a morir lenta y tortuosamente en tus manos. Déjalo para otro día por favor- le suplique por enésima vez.

-No Bella, no puede ser mas tarde. Navidad es el sábado que viene y durante la semana me tengo que encargar de preparar toda la casa y además nos darán las notas de los exámenes. Necesito tiempo para convencer a mis tíos por si alguna asignatura no sale como espero-.

-Alice, tus tíos te darían la luna si pudiesen en cualquier circunstancia. Las excusas que sean creíbles, por favor- dijo Jacob.

-Vale, en ese caso, quiero ir mañana y todos me harán caso. No hay más que hablar- y esa fue su última palabra. Juro que mataría a Rose si no fuese mi amiga ni la novia de mi hermano.

Fue llegar a mi casa y tirarme a la cama para dormirme en menos de lo que tarda cualquier persona en pestañear. Al día siguiente me levantes como si fuese una zombi de película. Pero me daba igual, íbamos de comprar, no ha un desfila así que ese días las quejas de Alice por mi vestuario no me dañarían, aunque tampoco es que me afectasen otros. Me duche mientras pensaba en el porque de mis sueños. En todos, y cuando digo todos es en cada uno de ellos y en cada día aparecía el, siempre, en algún momento del suelo, el personaje de Edward Cullen salía. Daba igual que función tuviese o que dijese, su persona siempre estaba presente, y era algo que me atormentaba cada vez que me despertaba. Salí de la ducha intentando dejar dentro de esta cualquier pensamiento relacionado con Cullen para vestirme y prepararme un desayuno rápido.

Salimos de mi casa para partir dirección centro comercial en mi coche, el cual utilizaba bastante poco a decir verdad. Emmet se paso todo el viaje dándome la lata con la música de la radio, y es que un Emmet emocionado con la música, era u Emmet para dejar al aire libre y no encerrado en un coche conmigo de conductora. Aparque junto al coche de Rosalie, un impresionante BMW descapotable de color rojo, tan impresionante como la dueña, como decía mi hermano. De todas formas no fue difícil encontrarla, ya que éramos los únicos en el parking. Poco después dieron su aparición Jacob, Jasper y Alice. Fue a abrir el centro comercial y ver a una diminuta duende cogiendo impulso para entrar a la primera tienda y devorar todo lo que se pusiese a su paso. Lo primero fue elegir el vestuario para las dos fiestas. La Navidad, Alice eligió, porque si, todos los vestuarios tuvieron que tener el visto bueno de la duende, un vestido verde clarito de palabra de honor ajustado al pecho y que caía suelto hasta los pies luego, cuya separación estaba marcada por una línea plateada a juego con los zapatos; y para año nuevo, un pequeño vestido negro brillante, que llegaba a la mitad de mis muslos y solo curia una de mis brazos con unos zapatos negros, que aunque precioso, sabría que no tardaría en besar el suelo con ellos. Solo para esa tarea, todos tardamos unas cinco horas, así que cuando finalizamos imploramos a Alice que nos dejase tiempo para comer. Dejamos las numerosas bolsas en las sillas de otra mesa mientras nosotros ocupábamos otra entera. Por la tarde, Alice nos dejo tiempo para elegir nuestros regalos de navidad. Emmet y yo hicimos esta tarea juntos par ano coincidir con los de nuestra familia. Elegimos para Phil un nuevo equipo de béisbol ya que con la mudanza los ahorros escaseaban y necesitaba uno nuevo, para mama cogimos un vestido precioso y unos pendientes, al pequeño Seth le toco toda una colección de películas Disney y su primer guante de béisbol. Luego nos separamos para comprar los de los demás. Elegí para Alice, un estuche inmenso de maquillaje y una sesión gratuita de peluquería; para Rose y Emmet decidí regalarles dos entradas para la próxima carrera de coches que se celebraba en Florida ya que sabia que ambos era unos apasionados de la mecánica; a Jacob y James les regale una sesión de spa compartida para que se relajasen y pasasen un tiempo a solas, para Jasper elegí una colección de libros que me comento que tenia ganas de agenciarse así que solo esperaba que todavía no los tuviese, porque dudaba que alguien mas supiese de los gustos literarios del otro. Cuando termina reflexione si debía de comprar un detalle a Edward y a sus padres ya que es donde todos pasaríamos la navidad, así que decidí comprarles algo aun gastándome los ahorros que me quedaban. Para Esme elegí un libro de jardinería exótica para que innovase y para Carlisle un libro sobre medicina antigua que estaba segura la apasionaría. Y en ese momento llego la decisión mas complicada, ¿Qué podía comprarle a Edward, teniendo en cuenta que se me acababa el dinero y el tiempo para pensar? Sabía que le gustaba la medicina, la música… Eso, le compraría algo relacionado con la música. El tocaba el piano así que algo de clásico mejor. Salí de la tienda orgullosa de mi compra, un disco recopilatorio edición limitada de música clásica. A pesar de que en mi hucha ya no había ni un solo dólar mas, estaba segura de que había echo lo correcto. Fui la primera en llegar con mis numerosas bolsas a la zona del parking, pero no tardaron mucho en llagar el resto, desde luego, no con menos bolsas que yo. Nos despedimos para acordar que nos encontraríamos el miércoles para ver nuestras notas.

Los días pasaron entre una mezcla de nervios y relajación que solo podían dar las vacaciones, pero asombrosamente antes de darme cuenta ya estaba en la puerta de la universidad a la espera de que llegaran los demás para ver nuestras notas. El primero en llegar fue Jacob, en un estado de más que evidente nerviosismo, aunque yo no me quedaba muy atrás.

-Venga Jake, tranquilízate. Estudiamos todo lo que pudimos, así que estos nervios no sirven de nada- dije en un intento de convencerme a mi también.

-Como no vengan ya esas dos juro que voy yo y las traigo de los pelos-.

-No te alteres Jake, ya estamos aquí- dijo Alice acompañada de Rose y de ¿Edward?.-¿Qué tal estáis?-.

-Nerviosos. No eso es quedarse corto, histéricos- dijo de nuevo un muy alterado Jake. –Venga pasemos ya que no aguanto. Peque tu vienes conmigo- me dijo mientras pasaba un brazo por mis hombros y yo le cogia de la cintura, sin separar un solo segundo mi mirada de los ojos de Edward. Nunca había sido especialmente buena leyendo la mirada de nadie, pero sabía que esta me quería decir algo, pero no sabia el que exactamente. Nos fuimos todos hacia lo tablones donde ponían todas las notas de los alumnos de enfermería y medicina de todos los cursos. Cada uno nos separamos ara buscarnos por nuestros apellidos. Cada segundo escuchaba un chillido de alegría u otro de frustración, y me desesperaba saber si alguno de ellos provenía de mis amigos o no. S… S… ¡Swan! Swan, Isabella, lo encontré. Me acerque para no equivocarme. 6´5; 8; 8; 7´75; 9; 9´25; 7´75; 8´75. Media: 8.09. No me lo podía creer, tenia un 8 de media en mi primer semestre en la universidad. Me fui corriendo hacia las primeras notas del abecedario donde se encontraban Alice y Jacob y por que no, también Edward. Al llegar me encontré abrazados a Jake, Alice y Rose dando saltitos de alegría, y eso solo podían significar buenas noticias.

-¡Bella! ¡Bella! ¡Tengo un 6,5 de media! ¡Yo, Alice Cullen!-.

-Me alegro Alice, te lo merecías. ¿Vosotros?-.

-Yo un 7,25- dijo un orgulloso y mucho menos nervioso Jake.

-Yo un 6,30. no me lo creo- dijo Rose. -¿Y tú?-.

-Un 8,09. ¡Tengo un 8.09!- dije gritando y sin poder contener el grito de emoción. A partir de ahí, el abrazo fue cosa de cuatro.

-Alice, me voy a casa ya- dijo esa voz que tan poco había escuchado en los últimos dos veces pero con la que tanto había soñado.

-¿No vienes con nosotros a tomar algo para celebrarlo? Venga primo, una 9,5 no se saca todos los días en medicina-.

-¿Un 9.5? Uou, felicidades Edward- le dije a modo de felicitación, pero su respuesta se redujo a un simple asentimiento de cabeza.

-No, es serio, me voy. Nos vemos en navidad. Adiós- y sin decir mas se fue. Nos juntamos con un Jasper claramente feliz por su más que buena calificación también para celebrarlos junto a Emmet y James que ya nos esperaban en el restaurante de siempre.

-Chicas, os quiero a las 4 de la tarde en mi casa para prepararnos para la fiesta. Sin discusiones- dijo Alice. –Además acordaros de que os quedáis en mi casa a dormir así que traeros también pijama. Los chicos podéis legar poco antes de la cena, agradecería poco escándalo antes de cenar-.

-Alice, ya te dijimos que para tus tíos va a ser un dolor de cabeza tener a tanta gente a vuestro alrededor. Pudimos comer cada no en nuestra casa y después celebrarlo- dijo Rose.

-Ni hablar, querían celebrarla con vosotros y vuestras familia, y yo también, así que ni una pega más-.

Y allí estábamos, día 24 de noviembre, camino a mi primera celebración de nochebuena con mas personas a mi alrededor que mi familia. Tenía unas ganas locas de que empezase la cena, y vivir, por primera vez, una nochebuena con las personas que poco a poco habían ido convirtiéndose en parte de mi familia. Aparque mi coche en la explanada delantera de la casa, para comprobar que Rose ya se encontraba allí y llame al timbre. Me abrió una muy sonriente Esme.

-Hola cariño. ¿Qué tal? Pasa, estas como en tu casa- me invito.

-Gracias Esme. Y perdón por las molestias que pueda causar, sobre todo Seth, tiene dos años y es un poco hiperactivo. De verdad, no hacia falta esta molestia-.

-No es ninguna molestia, sois como de la familia y Carlisle y yo estamos encantados de preparar todo esto-.

-Muchas gracias. ¿Dónde puedo dejar esto?- dije señalando mis regalos. Íbamos a entregar todos ese día por la noche, así que quise dejarlos cuando antes en su lugar.

-Por aquí. Cada persona tiene su lugar-. Desde luego la decoración navideña de esa casa no se quedaba corta a sus dimensiones. Deje cada paquete en su lugar.

-Esme, ¿necesitas ayuda con algo de la preparación?-.

-No- me contesto una nerviosa Alice entrando por el salón.-Esme tiene todo controlado, en cambio tu si necesitas ayuda para prepararte- me cogio de la muñeca y tiro de mi. Solo alcance a decir un "disculpa Esme" para alcanzar a oír un "disculpa a Alice mejor". Llegamos a su cuarto para ver que tenía preparado un verdadero salón de belleza.

-Hola Bella, que tal estas, como te han ido estos días- dije de modo irónico dándole a entender que su salido no había sido lo mejor del mundo.

-No hay tiempo Bella. Se que estas bien y que te ha ido bien. No tengo tiempo para todo así que fuera ropa y a la ducha-.

-Vengo duchada Alice-.

-Te amo Bella. Me ahorrar un cuarto de hora. Empecemos pues-. Justo cuando terminaba de embadurnarme la cara de potingues apareció Rose con una toalla anudada al pelo y un albornoz. Dado que yo no podía mover la cara le di un saludo con la mano. Pasamos las siguientes 4 horas entre cremas, maquillajes, rulos, secadores y pintauñas bailando de una a otra por toda la habitación. A las 8 y media bajamos al salón para cuando empezasen a llegar todos los invitados y encontrarnos a Esme y Carlisle ya preparados y elegantísimos.

-Señoritas, están ustedes deslumbrantes-nos piropeo Carlisle.

-Secundo a mi marido niñas. Estáis preciosas-.

-Muchas gracias Esme- dijimos las 3 a la vez mientras sentíamos como alguien bajaba las escaleras apresuradamente. No me hizo falta girarme para saber quien era, teniendo en cuenta que en la casa estábamos todos los que nos encontrábamos en el hall y… Edward.

-Buenos noches a todos- dijo parándose al lado de su madre. –Estas guapísima- dijo dándole un beso.

-Y nosotras como ogros, ya lo sabemos primo- dijo Alice en un intento de no pasar inadvertida.

-Y vosotras también, perdonad-. Justo después sonó el timbre, signo inequívoco de que empezaba a llegar los invitados.

-¡Hola Esme!- ese era mi hermano, entro abrazando a Esme. –Hola a todos, Carlisle, dijo dándole la mano. Seguido de el entraron mis madre, junto con Phil y Seth en los brazos de este. Me acerque para hacer las presentaciones oportunas. Me lleve a Seth para que conociera a las chicas, a las cuales se les caía la baba con el. Poco después Emmet llamo a Rose, para lo que supuse seria una presentación oficial de ella como su novia. No me equivoque porque nada mas terminar ese pensamiento mi madre estaba chillando y abrazándola como si se le fuese la vida en ello. Vi que Edward se quedo un poco rezagado del grupo y viendo que no conocía a Seth, quise no ser mal educada y acercarme a presentárselo.

-Mira Seth, este en mi amigo Edward. Edward, te presento a Seth-.

-Oa Edar- dijo mi hermano desde mis brazos tendiéndole una manita en forma de saludo. Seguro que Emmet se lo había enseñado para quedar bien esta noche.

-Encantado Seth- dijo devolviéndole el saludo y dedicándoles esa sonrisa que hasta hace dos meses era la que veía y consideraba como mía. -¿Te apetece jugar hasta que lleguen los demás?-.

-Cao. Me voy nana. Aios- y se bajo de mis brazos para coger la mano a Edward y subir a su cuarto.

Poco a poco fueron llegando el resto de invitados, los padres de Rose, los de Jasper, y Jacob acompañado por James. Fue Esme la que junto a mi madre y la de Rose sirvieron la mesa mientras Carlisle iba a buscar a mi hermano y a su hijo. Bajaron uno en brazos del otro y riendo mientras mi hermano sujetaba un avión y le hacia volar con sus manitas. Una vez acomodado en su sitio, Edward fue a presentarse a aquellos a los que todavía no conocía, dejando para el final a Jacob, a el cual había visto muchas veces pero no habían hablado hasta ahora.

-Hola, soy Edward- dijo de una manera muy fría.

-Encantado de conocerte por fin. Soy Jacob el es mi pareja, James- dijo mientras le señalaba. En ese momento la cara de Edward era un poema, tenia los ojos que parecía que se le iban a salir de las cuencas, y su cara pasaba de Jacob a ¿mi? ¿Qué tenia que ver yo con aquello?

-Un placer Edward- dijo James.

-Encantado Jacob. Igualmente James- dijo para devolverle el saludo y sentarse en su lado de la mesa, que casualmente y para mi desgracia, quedaba en frete del mió. Tenía a mi lado a Emmet y al otro a Phil, así que las bromas hacia mi persona estaban aseguradas por todos los frentes. Seria una cena un tanto movidita. Cenamos entre risas y anécdotas de nuestra infancia que nuestros padres se encargaban de contar, llegando yo a la única conclusión, con el fin de avergonzarnos.

-Una vez Bella se hizo una brecha en la cabeza por bailar encima de la mesa- dijo mi madre. ¡No! No podía contar aquello.

-No mama, por favor-dije escondiendo mi cara entre mis manos.

-Venga enana, diviértete. Esa anécdota es divertida. La cuento yo, la cuento yo- yo mataba a mi hermano. –Esto debió ser cuando estábamos en ¿Texas? Si, creo que si. Bueno pues mi hermana de pequeña todavía no era muy consciente de que era una persona propensa a la torpeza, y estaba echando en la televisión un programa de baile y mientras todos nos dedicábamos a poner la mesa y preparar la comida, a Bella solo se le ocurrió subirse encima de la mesa y bailar. Y claro cuando llegamos no pudimos hacer nada para que no se cayese y se hiciese pues eso, una brecha en esa cabecita- dijo mientras me despeinaba y toda la mesa se partía de risa a mi consta.

-¡Tenia 3 años solo!-dije en mi defensa. Pero no sirvió de nada, todo seguían riéndose de mi. Pero esta vez mi hermano lo iba a pagar caro.-¿Sabéis que? Una vez me rompí la pierna, ¿verdad Emmet?-.

-No Bella, no serás capaz- sabia perfectamente cual iba a contar, y si de mi se reían, lo de el iba a parecer un circo.

-Oh claro que si, ni lo dudes. Bueno pues íbamos un día yendo del colegio a casa andando, no me acuerdo de donde fue, pero ese día nevó y estaba toda la calle helada. Resulta que mi hermano se aburría si solo andaba así que decidió jugar conmigo. Yo aun teniendo menos años no le seguí el juego pero se canso, me empujo, pise mal y... bueno eso. El caso es que aquí el gigante- dije palmeándole la espalda mientras el me miraba entre sus manos –se sentía culpable. Así que un día que estuve en la cama, dijo que tenia una sorpresa para darme. Podéis imaginaros el miedo que yo tenia, una sorpresa que venia de Emmet y además conmigo totalmente inmovilizada- mi madre y Phil en esos momentos ya no podían contener la risa, cosa que me hacia mas complicada terminar de contar la historia- a los cinco minutos, se presento en mi cuarto con un radiocasete con la música de Shakira y con la ropa de mi madre bailándome para que me animara- no pude contar mas porque al igual que yo, solo imaginarse semejante espectáculo hacia que todo el mundo no pudiese mas y se soltase a reír.

-Encima que lo hice para alegrarte…-.

-Emmet tu propósito se cumplió con creces y yo te lo agradezco. Yo y todos, míranos los felices que nos haces- pude lograr decir antes de que todos volviésemos a estallar en risas.

-¡Oye Isabella!- esto no podía acabar bien -¿Te acuerdas de aquella vez, California creo que era…?-.

-Basta chicos- nos pidió Esme- creo que tenemos mas cenas para contarnos todas esas anécdotas, pero llego la hora de brindar. Son las 12 así que ¡Feliz Navidad a todos!-dijo mientras cogia la copa y le levantaba. Todos imitamos s gesto chocando nuestras copas mientras nos deseábamos una feliz navidad y nos dedicábamos sinceras sonrisas, hasta Edward me dedico una, aunque tímida, pero iba dirigida hacia mi. Cuando llego el turno de brindar con Emmet, le mire a los ojos y supe que el estaba igual que yo. Estábamos felices, estábamos en un lugar donde estábamos echando nuestras raíces, donde estábamos empezando a conocer gente que nos hacia feliz, estábamos cumpliendo nuestro sueño de pertenecer a algo en algún sitio. Este empezaba a ser nuestro lugar, y por fin lo estábamos viviendo.

-Feliz Navidad gigante-dije mientras chocaba mi copa con la suya.

-Feliz Navidad enana. Te quiero- dijo mientras me pasaba sus brazos por la cintura y nos fundíamos en un sincero abrazo.

-¡Todos! ¡Los regalos, los regalos!- dijo Alice mientras nos dirigía a todos hacia el árbol. En mi vida había visto tanto regalo junto, jamás. Pasamos un rato agradable abriendo regalos. Me acorde que para los padres de Rose ni para los de Jasper había comprado ningún regalo y me sentí fatal al saber que ellos si me había dado un pequeño detalle, pero quise alabar a Alice cuando me di cuenta que había comprado de parte de todos unos pequeños regalos. Apunte mentalmente agradecérselo.

Personalmente lo que mas ilusión me hizo fue el regalo de mi hermano, me regalo 4 entradas para ver a Bon Jovi en su próximo concierto en la ciudad. Me dijo que las podía repartir entre quien quisiese, pero sabiendo que a el también le gustaba el grupo no dude en darle una a el y otra a Rose en el momento, ya buscaría dueño para la otra. Aunque el desde luego tampoco se quedo atrás viendo mi regalo y Rose casi llora de la emoción, aunque sabia que reaccionarían así, me sentí muy bien conmigo misma. Para mi sorpresa fue Seth el que más regalitos recibió por parte de todos. Nuestro guante de béisbol no se si le hizo mas ilusión a el o a Phil, que ya planeaba cual y como seria su primera clase. Me di cuenta, que Edward no me había regalado nada a mi ni a Jacob, con el y James se disculpo, sin que nadie se enterase, solo yo porque de vez en cuando tengo la oreja muy grande, diciendo que no sabia que vendrían, pero para mi no tuvo ni una palabra. Me sentí realmente mal cuando abrió mi regalo y todo lo que hizo fue darme un "gracias" con la cabeza baja y alzando un poco el regalo. Me daba igual que hubiese sido una de los mas caros, es mas, si me tuviese que gastar el doble lo hubiese hecho felizmente, pero era el que mas me había costado en todos los sentidos, y me esperaba de todo menos esa respuesta. Mi cara debió d ser muy obvia para algunos, porque rápidamente Jake se situó a mi lado disimuladamente para acariciarme la espalda tranquilizadoramente. Supongo que su comportamiento de días anteriores no hacia presagiar nada nuevo, pero pensé que la navidad, a lo mejor, le hacían cambiar de actitud, me dolió en el alma cuando vi que no era así.

-Ha sido todo un placer compartir con vosotros esta celebración. Estáis en vuestra casa. Volved cuando queráis- se despidió Esme junto con Carlisle de todos los invitados. –Y no os preocupéis por los niños, se portan estupendamente- dijo mirándonos desde el umbral de su casa. Pasamos todos y nos despedimos de ellos, que ya se iban a dormir. Edward fue el primero en irse a su cuarto sin despedirse siquiera de nosotros.

-Chicos, yo estoy reventada, me voy a la cama. Nos vemos mañana y… Feliz navidad- dije mientras me dirigía a las escaleras para dirigirme a mi cuarto.

-Esta bien. Buenas noches- me dijeron entre todos. Subí las escaleras rápido, pero al llegar al pasillo, me detuve y ande como si los pies me pesasen como el plomo. Llevaba en mis hombros una carga muy pesada con el tema de Edward, y no sabia, o no quería o no podía aligerarla. Llegue a la puerta de mi cuarto, suspire y cuando iba a girar el pomo una mano atrapo mi brazo para hacerme retroceder y meterme e el cuarto de en frente.

-¿Edward? ¿Qué quieres?-pregunte extrañada por ese comportamiento.

-Yo… yo no se por donde empezar Bella- me miro mientras se pasaba la mano por su pelo. Estaba nervioso, pero seguro que no as que yo.

-Desde el principio quizá, porque no entiendo nada-.

-Veras, yo últimamente… bueno desde hace unas semanas he estado un poco esquivo…-.

-¿Un poco esquivo? Edward, parecía que te daba asco hasta mirarme-.

-Y en cierta manera así era o por lo menos intentaba que me dieses asco-.

-¿Me lo puedes explicar? Llevo casi dos meses intentado entender el porque. Creo no haber hecho nada, absolutamente nada, para que me trates así. Y si esperabas que te preguntase el porque vas listo-explote de una maldita vez. Estábamos hablando en susurros pero la tensión se podía cortar con una navaja.

-Yo… joder Bella, de un día para otro te vi con el, no entendía nada, creía que íbamos bien. Me equivoque-.

-¡¿Me puedes explicar de que me estas hablando? ¿Qué me viste con quien? Joder Edward, explícate por el amor de dios- estaba desesperada por una explicación medianamente lógica.

-Con el, con Jacob. El día después de quedar para la cita, me debías de esperar en la puerta y cuando Salí te vi agarrada a Jacob. Solo vi un segundo pero no me hizo falta mas, Salí corriendo y… eso es todo-.

-¿Sabes que Jacob es gay y que ese día me estaba ayudando a no besa el suelo idiota? Es solo mi amigo-.

-Si, me he enterado hoy- Jacob se encargo de contar la historia de cómo nos conocimos y a partir de ahí salieron dos mil historias mas sobre mi famosa torpeza. –Soy idiota-.

-Eres idiota. No tienes ni idea de lo que me has hecho pasar estas ultimas semanas. No tenias ni idea de cómo me he sentido. No… déjalo-.

-No, dilo por favor-.

-No he podido dejar de pensar el que te pude hacer o decir para que en unas horas quisieses quedar conmigo a no poder compartir ni la misma habitación-.

-Lo siento. Te juro que intente odiarte, pero es que no puedo. Me he cansado de intentar algo que se que jamás va a suceder-dijo mientras pasaba la palma de su mano por mi cara.

-No sabes como he extrañado esto-dije sin pensar. Pero estaba cansada de quedarme callada, necesitaba sacar esto.

-¿El que?-.

-Esto. Tu cercanía, que me toques, el simple hecho de que me hables o me mires sin querer matarme-.

-Debo de ser un buen actor. Ya te dije una vez que no quería que te matases- recordé ese momento. Cuando bailamos juntos. Lo recordaba. –Yo también lo he extrañado. ¿Bella, me dejas darme tu regalo de navidad?-.

-¿Tienes un regalo de navidad?-pregunte sorprendida.

-Tengo el regalo desde el día que me dijiste que tendrías conmigo una cita, pensaba dártelo ese día, pero creo que lleva demasiado tiempo guardado-.

-¿Por qué no me o has dado con el resto de los regalos?-.

-Porque quería dejar este momento como algo intimo, cuando recibiese tu pendón, te lo daría y te lo explicaría-.

-Edward, todavía no he dicho que te perdone-me miro con cara de asustado, temiendo el momento, pero no había nada que perdonar, era un ser humano que simplemente dejo volar un poco de mas su imaginación. –No hace falta que lo pidas, estas perdonado si te hace ilusión escucharlo-.

-No tienes idea de cuanto- dijo mientras en su cara se volvía a dibujar esa sonrisa que tanto había extrañado que no me dedicase. –Toma, feliz navidad-. Me dio una pequeña cajita que deposito en mis manos y levantando las cejas me animo a abrir. Desenvolví el papel para encontrarme una cajita de terciopelo rojo, al abrir me quede sin aire. Era un colgante con una pequeña cadenita e plata, y colgando de ella dos letras entrelazadas, una E y una B con pequeñas incrustaciones de piedras de color verde. El color de sus ojos.

-¿Te gusta?-.

-¿Estas de broma? Es… es preciosa- dije mirándole. –Muchas gracias-. Me quede mirándole a los ojos, ese verde, ese verde era hipnotizante. Note como subía sus manos por mi brazos y las dejaba descansar en mi nuca. No se si consciente, o inconscientemente me fui acercando poco a poco a el, al igual que el hacía conmigo. Juntamos nuestras frentes, estaba tan cerca, que no pude evitar cerrar los ojos y dejarme envolver por el aroma que desprendía. Abrí los ojos para encontrarme con su penetrante mirado perforándome.

-¿Puedo?-me pregunto. Sabía a que se refería. Aquel era el momento que había estado esperando case desde que le conocía. No le hacia falta permiso, pero el aun no lo sabia. Simplemente le dedique una pequeña sonrisa y un leve asentimiento de cabeza para darle a entender que esperaba tanto como el ese momento. Y sucedió, al principio solo fue un leve roce de labio, algo así imperceptible pero que hacia que mis nervios se pusiesen alerta. Poco a poco fue besando mi labio superior con un poco más de pasión. Pase mis brazos alrededor de su cuello para profundizar un poco mas el beso. Parecíamos hechos el uno para el otro, nuestras bocas encajaban tan bien como nuestros propios cuerpo. Y estaba segura de que solo el podía hacerme sentir así. Que jamás nadie lograría ni una mínima parte de lo que el hacia conmigo. Fue parando el beso poco a poco pero sin dejar de darme pequeño besos y sonriendo a su vez. Había sido mi perfecto primer beso.

-Gracias-me dijo.

-No tienes nada que agradecer, tenia tantas ganas como tu creo-.

-Por cierto, gracias por tu regalo, me ha encantado-.

-Parecía que me lo querías tirar a la cara antes- dijo riendo levemente –Aunque no me extrañaría, esto-dije señalando la cajita que aun tenia en mi mano –vale, probablemente 10 veces mas que mi regalo-.

-Me importa una mierda el dinero Bella. Me importa que me lo has regalado tú, que quería comprármelo pero no encontraba tiempo. El dinero, si solo me hubieses regalo un beso por navidad, hubiese sido igualmente feliz, de verdad- dijo rozando mi nariz con la suya.

-Bueno, eso tiene fácil solución- dije mientras volvía a juntar mi boca con la suya. -¿Me la pones?-dije separándome de el y dándole la cadenita para que me la pusiese. –Gracias-.

-A ti por hacerme feliz-.

Este era, ahora y sin ningún tipo de dudas, la mejor navidad que jamás pude soñar. ¿Qué si creía en el destino? ¿Quién sino había echo que pasase esto?