Capitulo 11
-¿Dónde os habíais metido?- pregunto Alice saltando del regazo de Jasper mientras nosotros entrábamos en la casa con una cierta distancia.
-Buenos días Alice. Feliz Navidad a ti también y esas cosas- le respondí de manera sarcástica a lo que ella me respondió sacándome la lengua.
-¡Enana! ¿Se puede saber donde estabas?- intervino Emmet.
-Estaba conmigo Emmet- dijo Edward.
-¿Contigo? ¿Y a donde habéis ido?-.
-A… a… por ahí- decidí contestarle.
-¿Por ahí? ¿Y que tal por ahí¿-.
-Bien Emmet, déjalo ya-.
-¡No me lo puedo creer! Tu… Tu- nos señalaba a mi y a Edward en cada tu que decía. Estaba claro, a Alice no se le escapaba nada…
-Si Alice, si- le dijo Edward como si ella necesitase una confirmación de nadie.
-Para los que no entendemos el mensaje de los monos por favor, que alguien nos explique que esta pasando- dijo un Emmet que no se enteraba de nada, y aunque no hablase, la cara de Jasper tenía la misma expresión. Rosalie si lo sabia, porque aunque el espectáculo fuese de Alice, ella me miraba con una sonrisa en la cara que decía todo. Y yo se la devolví, porque ciertamente, durante las últimas horas el sonrojo de mi cara iba acompañado por una sonrisa gigante, la misma que se dibujaba en las caras de Jacob y James.
-Emmet… Ella… El… Ellos…- en esos momentos creí que ni yo misma sabia de que estaba hablando.
-¡Alice por dios!- Emmet empezaba a desesperarse. Edward era aun caso aparte, yo me reía porque la situación era cómica, pero Edward tenia un brazo sobre mi hombro y se reía a carcajada limpia, cosa que estaba segura desesperaba mas a Emmet.
-Emmet eres idiota. Ellos- dijo Rose señalándonos con dos dedos y juntándolos a la vez. Le costo pillarlo porque al principio solo miraba los dos dedos como si le estuviese dibujando letras en el aire. Cuando su mirada empezó a pasar de Edward a mi de manera rápida, se le empezaron a abrir los ojos y la boca y Edward paro súbitamente de reír sabia que ya lo había pillado. Y no sabia si quería que esto hubiese pasado. Los abrazos, besos y buenos deseos no tardaron en llegar, pero el que mas ansiaba no llegaba nunca. Cuando pude respirar un poco levante la cabeza para verle donde estaba antes de que esto pasara. Y me dolía aquella indiferencia.
-Oso, ¿Qué te pasa?- me acerque a el lentamente.
-No me gusta Bella-.
-¿Qué? Venga Emmet, es Edward, todos lo conocemos-.
-Por eso mismo, porque le conozco-.
-No Emmet, acuérdate, el ha cambiado-.
-¿Y estos últimos meses? ¿Te crees que me eran indiferentes?-.
-Eso fue un malentendido. Emmet por favor-.
-No Bella. De todo menos verte sufrir, ya lo sabes-.
-Pero es que yo no voy a sufrir. El no me va a hacer sufrir-.
-Pues no quiero, y no vas a estar con el-.
-No Emmet, te equivocas. No te estoy pidiendo permiso, te estoy informando de que esto es lo que hay. Hubiese sido totalmente feliz si te hubieses alegrado y lo hubieses aceptado, pero si no es asi no pienso tirar esto por la ventana porque al niño no le gusta el otro niño- me gire para salir del salón pero su brazo me hizo retroceder.
-No Bella, la que no lo entiendes eres tu. El no te conviene, te ha hecho daño y aunque nadie te lo haya dicho todos lo hemos visto y no quiero volver a verte así-.
-¿Y como me ves ahora Emmet? ¿Llorando? ¿Sufriendo? ¿O feliz? ¿Te crees que soy imbecil y podría empezar algo con alguien si hubiese problemas? Esta todo solucionado, pero no eres nadie al que tenga que dar explicaciones de que hago o porque lo hago-.
-Si que lo soy, pero si no respetas mi decisión se lo tendré que decir a mama-.
-¡Me da igual! ¡Soy mayor de edad! Y soy feliz. Creo que eso debería de bastar-.
-Pues no, no…-.
-¡Déjalo! Ya se lo que piensas. Hasta que no cambies de parecer, olvídame- y esta vez si que pude salir del salón sin ningún tipo de impedimento. Pase a través de mis amigos que lo habían presenciado todo, al igual que Edward, cuya cara no tenia ni una décima parte de ese brillo que poseía cuando apenas 10 minutos antes entrábamos por la puerta. No sabia si me dolía mas haber discutido con Emmet y que el no aprobase mi decisión o que Edward hubiese tenido que escuchar eso. Mis ojos decidieron dejar escapar las lagrimas cuando Rose me abrazo prometiéndome hablar con el y subía a la habitación para recoger todo, no quería seguir en la misma casa que Emmet, no hasta que esto se arreglase.
-¿Qué haces? ¿Te vas?- me dijo esa voz, solo esa que con escucharla me calmaba, aunque solo fuese un poco.
-Si- fue lo único que pude contestar sin que la voz me traicionase.
-¿Me dejas? ¿Vas a hacer caso a tu hermano?-.
-¿Qué? ¡No! No por dios. Solo quiero irme de aquí. Alejarme de todo esto hasta que razone-.
-No tienes porque irte-.
-Sabes que si. El ambiente esta muy tenso y no quiero decir algo de lo que luego me arrepienta-. Paso cerrando la puerta y sentándose en el borde de la cama. Me mataba que fuese mi culpa la que pusiese ese gesto de pena en su rostro. Se lo cogi entre mis manos para alisarle un poco la arruga que tenia en el entrecejo, y aunque mis lagrima seguían cayendo, su rostro lo distinguía como si estuviese entre toda la caridad del mundo.
-No quiero que estés triste Edward-.
-Y yo no quiero que llores, y menos por mi culpa-.
-No es por ti. Es solo que cuando siento frustración o rabia me sale llorar. Y ahora mismo tengo mucha frustración acumulada-.
-¿De que?-. Me senté en sus piernas mientras el me sujetaba por la cintura y apoyaba su cabeza en mi hombro mientras me deba pequeños besos.
-No se como hacerle ver a Emmet que soy feliz, que soy feliz porque tu estas a mi lado. Hacerle ver que eres bueno, que hay pocas personas mejores que tu en el mundo-.
-Quizá Emmet tenga razón y yo no te merezca-.
-¿Qué! Eso no lo digas ni en broma Edward- me empezó a entrar una angustia que el se encargo de hacer desaparecer en menos de un segundo sonriéndome.
-Mas que quizás, la tiene, pero soy demasiado egoísta para dejar que te vayas de mi lado. Eres demasiado buena, dulce, inteligente para cualquiera. Pocos te merecen, y siento no poder incluirme-.
-¿Sabes cual es el problema? Que yo quiero que te incluyas, porque yo quiero que seas tu el que estés a mi lado. Acostúmbrate Cullen, aunque Emmet no recapacite seguiré junto a ti-.
-Es un alivio saberlo. Cuando te vi haciendo la maleta creí que era el fin. La historia mas corta de una relación-.
-Hace falta mucho más para poder alejarnos-.
-¿Sabes lo que mas me jode? Que tenía razón. Que te he hecho sufrir y llorar demasiado, y nadie merece una lágrima tuya-.
-No creo que tu lo hayas pasado mucho mejor que yo, pero quiero olvidar eso, quiero vivir esto- dije finalizando la conversación dándole un beso que pudiese expresar como me sentía en esos momentos. Pura necesidad de el.
-Cuando termines me avisas y te llevo a casa- me dijo rozando sus labios con los míos.
-No es nes…-.
-Si lo es. Vete acostumbrando preciosa, pienso convertirme en tu sombra-.
-Tengo la sombra mas sexy del mundo entonces-.
-¿Sexy? ¿De verdad me consideras sexy?- me pregunto divertido.
-¿Tu te sueles ver al espejo? Además ya lo sabes, esa sonrisa solo la sacas cuando quieres impresionar-.
-¿Funciona?-.
-A mi me suele deslumbrar constantemente. Y a todo el género femenino. Y estoy segura de que a parte del gay también-.
-Siempre es bueno saberlo. Pero me alegra que te guste- dijo mientras ponía esa sonrisa que me mataba por dentro.
-Esa es mi favorita-.
-¿El que?-.
-Esa sonrisa, es mi favorita. La tengo registrada como mía-.
-Esa sonrisa solo me sale cuando estoy realmente feliz. Esme siempre me a pillado por eso. Si estaba triste no sale nunca-.
-Lo se. Meses de observación. Termine. Vamonos-.
-¿Quieres despedirte de alguien?-.
-Si vemos a alguien si, son por favor me despides tu y me disculpas con tus padres por favor-.
-Eso esta hecho-. Llegamos al coche sin encontrarnos ni a un alma, ni siquiera escuchamos una sola voz, y aunque por fuera tenia una fachada de aparente tranquilidad después de la tormenta, sabia que si veía a alguien me iba a derrumbar, y en estos momentos, no quería. El trayecto hasta mi casa fue tranquilo y en silencio, solo roto por los besos que de vez en cuando depositaba Edward en el dorso de mi mano, a lo que yo le contestaba con una sincera sonrisa.
-Llegamos-.
-Lo se- le conteste. Llevaba dándole vueltas a una idea en mi cabeza durante todo el viaje, y era ahora o nunca.
-Edward quiero pasar el día de hoy contigo- me miro sorprendido y no era para menos.-No se si el martes voy a poder salir contigo, ten en cuenta que Emmet hará hasta lo imposible para que no te vea, y si hace falta mentirle a mi madre lo hará. Solo quiero disfrutar de este tiempo juntos-.
-Me parece perfecto-.
-Déjame que suba las cosas y te veo aquí en menos de cinco minutos-.
-Aquí estaré- me dijo inclinándose para ganarse un beso. Subí en el ascensor y entre en casa para comprobar que no había nadie, así que supuse que estarían en el parque con Seth. Les deje una nota para que no se preocuparan y baje tan rápido como mis piernas me dejaron. Al llegar al portal vi a Edward esperándome de pie.
-¿Y el coche?-.
-Aparcado. He pensado que tenemos toda la tarde para que veas os sitios mas especiales de Jacksonville para mi. Ya conoces el parque que es el mas importante, pero aun hay mas-.
-Gracias por querer compartirlo conmigo-.
-A partir de ahora serán de los dos preciosa-.
-¿Y por donde empezamos?-.
-Ahora vamos a comer. Como esto no esta considerado como una cita, porque señorita Cullen, vera como el martes si será nuestro, ¿Te gusta la comida basura?-.
-Digamos que mi sangre tiene mas colesterol que glóbulos rojos. Emmet y Phil no son buena combinación si se quieres comer de manera sana-.
-Te voy a llevar al lugar donde hacen las hamburguesas más ricas del mundo-. Fuimos caminando discutiendo sobre comida, lo se, un tema completamente estúpido, pero esos eran los momentos, esos pequeños detalles eran luego os que hacían de esto algo grande.
-Venga Bella, pruébala- estábamos sentados en una de las mesas del local que se encontraba en pleno centro de la ciudad, pero al contrario de lo que pensaba era un sitio bastante pequeño, y por lo que parecía poco concurrido. Y lo mas sorprendente de todo, estaba abierto en Navidad.
-Edward, mas de la mitad de las cosas que lleva esto no me gustan- y era cierto, deje que pidiese lo que el denomino "la especialidad de la casa" y yo como tonta acepte, sin ni siquiera acordarme de decirle lo que no me gustaba.
-Te prometo que la vas a amar-.
-Pues explícame como. Esto lleva mostaza, cebolla, tomate… Edward, lo veo y me parece asqueroso-.
-Por mi- me dijo haciendo el puchero "made in Alice". Si con ella no me podía negar, con Edward ni siquiera pensé en la posibilidad.
-Te odio. Y no vuelvas ha hacerlo en tu vida, Alice influye demasiado en ti-.
-Años aguantándolo debe de servir para algo. Venga pruébala, te va a gustar- me dijo sonriéndome e invitándome a comerla. La cogi mirándola con cara de asco, porque es lo que me daba, puse mi refresco al lado sabiendo que tendría que echar mano de el y la servilleta lo mas cerca posible por si me era insoportable el tragármelo. Cerré los ojos y le di un mordisco donde pudiese coger de todo, si solo cogia pan tendría que volver a probarla y no lo aguantaría. Mastique esperando que llegase ese sabor que esperaba entre asqueroso y repulsivo pero no o hizo, empecé a relajar mi cara notando como en verdad era una mezcla de sabores raros, pero nunca malo.
-Ummm-.
-¿Ves como no esta mala?-me dijo dando el también un bocado a la suya.
-¿Cómo quieres que te crea si la pinta que tiene ya es de "no me comas"? pero bueno, esta vez ganaste Cullen, sorprendentemente esta hasta buena-.
-Por supuesto que lo esta-.
-¿Cómo descubriste este lugar?-.
-De pequeño mi padre pasaba muy poco tiempo conmigo y los días que tenia libre salíamos los dos a jugar al fútbol o algo así en unas pistas que están aquí cerca. Siempre que terminábamos veníamos aquí a comernos una. Esme es bastante estricta con lo que se refiere a "comida basura" así que veníamos aquí solo los dos, es como nuestro pequeño secreto-.
-¿Sigue sin saberlo?-.
-Por supuesto. Pero es mi madre y su mujer, estoy seguro de que algo se huele-.
-Tus padres son increíbles-.
-Lo son-.
-Y les quieres con locura-.
-Han hecho por mi y por Alice lo que no esta escrito. Tampoco te puedes quejar de familia-.
-Lo se. Son increíbles, como todos tienen sus fallos pero, son mi familia-.
-¿Quién es Phil? No es tu padre, ¿verdad?-.
-No, el es mi padrastro, mi padre murió cuando yo tenia 2 años-.
-Lo siento mucho-.
-No, no pasa nada. Le quiero, supongo, pero solo tenía 2 años. Mi madre conoció a Phil cuando yo tenia unos 13 años. Es muy buena gente, mas que ejercer de padre tiene un rol como de amigo. Emmet y el son como "colegas". Seth si es su hijo biológico, pero se que nos quiere a los 3 por igual-.
-Seth es un diablillo encantador-.
-Lo se. A ratos parece el mismísimo demonio y otros es la cosa mas dulce y tranquila que te puedes echar a la cara-.
-¿Nos vamos? Todavía nos quedan más sitios-.
-Perfecto-. Nos terminamos nuestra comida y a pesar de mi negativa, fue Edward el que termino pagando todo. Intente enfadarme, pero resulto bastante convincente cuando quiso estar bien conmigo. Sus besos hacían milagros.
-El próximo lugar lo descubrí hace poco. Esta cerca de otro de mis preferidos pero nunca me había fijado en el-.
-¿Me lo vas ha decir?-.
-Si, es el puente que esta cerca de la playa. Cuando nos conocimos y me dijiste esas cosas, esa noche salí a pasear. Me tocaste muy en el fondo Bella, nadie, ni siquiera mi familia, había sido capaz de hacerme ver las cosas, y eso era justo lo que necesitaba-. Llegamos al puente para ver una vista preciosa ante nosotros: la naturaleza se mezclaba con la construcción. La playa se juntaba con edificios en el horizonte mientras el sol casi por debajo de ellos.
-Es relativamente fácil encontrar soluciones aquí, este lugar te da una paz increíble- dije mientras reposaba mi cabeza en su hombro.
-No te duermas señorita que vamos a lo mejor-. Bajamos las escaleras dirección a la playa. Caminamos hasta el final, donde unas rocas invitaban a ser subidas, cosa que hicimos, aunque por supuesto, yo necesite una ayuda extra.
-Después del prado, este es el mejor sitio de Jacksonville- la vista era como en cualquier otra playa, un inmenso mar y un horizonte cada vez más anaranjado, pero tenia razón, este era diferente. –Se que es como cualquier otra playa del mundo, pero es mi trocito de playa, ahora nuestro. ¿Qué te parece?- dijo sentándose y arrastrándome a mi con el, invitándome a sentarme entre sus piernas.
-Creo que Florida cada vez me gusta más-.
-¿Por algo en especial?-.
-Tu, tu haces todo especial-.
-Vaya me esperaba muchas respuestas, pero no esa-.
-¿Te ha molestado?-.
-Para nada, me ha sorprendido, gratamente. ¿Tienen tus padres pensado mudarse…?-.
-¿Otra vez? No, o por lo menos eso es lo que me prometieron. Des que llegamos a Florida han cambiado muchas cosas. Antes la mudanza era casi como una rutina, ahora todo ha cambiado, yo he cambiado-.
-¿Y si al final…?-.
-¿Si al final decide volver a irse? Ya están advertidos, yo de aquí no me muevo otra vez. Quiero terminar mi carrera donde la empecé, vivir esta experiencia como cualquier chica normal, quiero disfrutar de mis nuevos y primero amigos, y ahora quiero estar a tu lado-.
-Es genial que me completes siempre las frases- dijo mientras los dos nos reíamos de nuestras ocurrencias. –No quiero que te vayas-.
-Ni yo quiero irme-.
-Quédate a mi lado-.
-Siempre-. No se el tiempo que pasamos encima de aquella roca dedicándonos besos y caricias que iban a quedarse grabadas en mi mente por lo que me quedaba de vida, estaba segura. Volvimos a mi casa con un paso extremadamente lento, lo que me demostraba que no era solo yo la que no se quería separar
-Gracias por compartir tanto conmigo Edward-.
-Ha sido un placer. No recuerdo un día tan bueno desde hace años-.
-Ni yo-.
-Bella, ¿me puedes hacer un favor?-.
-Claro-.
-Ahora cuando subas, habla con Emmet. No te alteres ni chilles ni nada, habla, tiene que escucharte. Pero por favor, hazlo por mi, no te pongas mal-.
-¿Te basta si te prometo que lo intentare?-.
-Con eso me conformo. Nos vemos el martes preciosa-.
-Edward, ya…-.
-Nos vemos el martes, preciosa- me repitió arrastrando las palabras como si intentase que yo las entendiese mejor. Me cogio la cara entre sus manos para darnos el ultimo beso del día, y antes de terminar sabia que iba a extrañar demasiado aquello. Subí a casa de la misma manera que hicimos el camino de vuelta, lento, muy lento, evitando encontrarme la situación, cuanto mas tarde, mejor. Di gracias a todos los santos que se me pasaron por la cabeza en ese momento cuando me di cuenta de que Emmet todavía no estaba en casa, así que aproveche para ducharme y cenar a la mayor velocidad que mis brazos y mis piernas me permitían. Me fui temprano a mi cama, sabiendo que al día siguiente no seria tan fácil escaparme.
Se estaba convirtiendo en una costumbre, aunque muy agradable, que todos mis sueños estuviesen protagonizados por Edward, y lo mejor de todo es que últimamente me levantaba rezando para que aquello pasase. Me levante tarde, porque el día anterior quise ponérmelo cuanto mas tarde, mejor, la conversación no seria agradable, y estaba todavía en una nube como para bajarme de ella dándome una patada. Y aunque me levante con una sonrisa, esta desapareció en cuanto aparecí por la cocina y le vi desayunando. No tenia buena cara, el tenia tatuada la sonrisa en su boca, pero esta vez solo estaba porque tenía que estar. Le salude con un escueto "hola" al cual el me contesto de la misma manera. Me prepare un simple café con unas galletas, aunque tenia hambre no quería permanecer mas tiempo con el en un espacio tan reducido, y cuanto menos comiera, menos tiempo tendría que estar allí.
-Buenos días niños- entro mi madre con lo sucio del desayuno de Seth. Nos dio un beso a ambos y como buena madre se dio cuenta de que algo no funcionaba.-¿Pasa algo aquí?-.
-Nada mama- no quería que siguiese por ese camino, la conocía y acabaríamos peor de lo que estábamos.
-A mi no me mientas Bella. ¿Emmet?-.
-Nada mama. Cosas nuestras-.
-Pues ya podéis quitar esas caras, aquí no quiero enfados así que ya podéis arreglarlo- y salio de la cocina dejándonos peor de lo que ya estábamos. Me termine de un sorbo el café para salir de allí y relajarme un poco.
-Bella espera-.
-¿Qué quieres?-.
-Hablar contigo-.
-No pienso hablar contigo en la cocina, no me apetece que mama se entere de nada-.
-¿Te parece salir a dar una vuelta a la playa?-.
-Me visto y nos vamos-. Me puse algo cómodo, estábamos de vacaciones y nos íbamos a la playa, ni mi imaginación ni mis ganas daban para mas. Salimos de casa de la misma manera que empezó el día, sin dirigirnos la mirada ni la palabra, yo solo le seguía. Nos sentamos en la arena y espera a que el comenzase, al fin y al cabo era el quien quería decirme algo.
-Bella, yo… yo ayer a lo mejor me pase un poco… o un mucho-.
-Si Emmet, te pasaste unos cuantos pueblos-.
-Entiéndeme-.
-No, llevo un día entero pensando desde tu punto de vista y todavía no lo comprendo, así que explícamelo-.
-Eres mi hermana pequeña, y estas saliendo con el que hasta hace 2 días era el causante de todas tus preocupaciones, no lo entiendo-.
-Ya te lo dije ayer, todo fue un malentendido y no esperes a que te cuente mas. Las personas hablan, y mas allá de lo que puedas ver, ahí mas. Yo no solo sufrí por su indiferencia, me comía por dentro sentir lo que siento y que para el fuese casi invisible-.
-¿Entonces por que el?-.
-Ya te lo he dicho, las personas se equivocan, hablan y lo solucionan. Hay que dar oportunidades a la vida Emmet. ¿Cómo te hubieses sentido si cuando me entere de que estabas con Rose yo te hubiese dicho "con ella ni en broma"?-.
-Mal, fatal supongo-.
-¿Me entiendes tu a mi ahora?-.
-Un poco mejor-.
-Solo te pido que hablas con el, que te sientes durante cinco minutos, le escuches con tranquilidad y veas la situación. Soy feliz Emmet, por primera vez en nuestras vidas somos completamente felices, es un putada que justo dentro de nuestras familia nos pongas los obstáculos-.
-Te juro que hablare con el. Si te hace feliz, tan malo no pude ser ¿no?- se dirigió hacia mi con el primer atisbo de sonrisa que le veía desde hace un día, aquel si que empezaba a parecerse a mi hermano. –Perdóname-.
-No hay nada que perdonar grandullon. Te quiero- dije dándole un abrazo donde mezclaba el amor y la felicidad que solo el podía darme en ese momento.
-Y yo a ti enana, y yo a ti. Dime, ¿Qué te apetece hacer hoy?-.
-¿No has quedado con Rose?-.
-Hoy pienso pasar el día contigo, así que si tienes planes con el rubiales. Olvídalos-.
-No es rubio, tiene un color de peo extraño, como cobrizo-empecé a divagar sobre ese color de pelo que me tenia loca desde la primera vez que le vi.
-Si bueno lo que digas-.
-No tenia pensado verle hasta el martes-.
-Me parece bien. Y dime, ¿alguna idea?-.
-Estoy abierta a sugerencias- dije divertida.
-Entonces señorita, si me hace el honor-.
-Te quiero Emmet-.
-Yo mas Belli-.
