Capitulo 12
Estaba segura de que jamás había sentido una felicidad tan completa como la que tengo ahora. Meses antes de estos días hubiese dicho que había conocido la felicidad, pequeños momentos, minúsculos, pero ahora se que aquello no era nada. Tenia todo lo que deseaba a mi lado: un hogar, porque si, Florida ya era mi lugar; mi familia era lo que se podía llamar una familia; tenia amigos, personas que se preocupaban por mi y me querían y tenia el amor. Después de 19 años de existencia había conocido el amor, y de la mejor forma posible. Desde hace una semana, Edward es la mitad de mi vida. Había reflexionado horas y horas sobre este tema, y aunque nunca se lo había dicho abiertamente, llegue a la conclusión de que estaba total y perdidamente enamorada de Edward.
Ambos tuvimos esa cita que tanto tardo en llegar, y fue exactamente como imagina: ostentosa. Y aunque al principio me enfada por gastarse mas de la cuenta en una simple cena, el utilizo las típicas frases como "tu te mereces mas", "es mi dinero y quiero gastármelo en ti", "lo mió es tuyo","la primera cita tiene que ser inolvidable" y un montón de chorradas mas… pero termino siendo perfecto todo. Emmet y el hablaron un día después. Creí que todo había ido bien por la sonrisa con la que llego Emmet a casa, luego Edward me llamo diciendo que si mi hermano tenia ataques d bipolaridad o algo así, alegando que le había amenazado con romperle las piernas si yo derramaba una lagrima por el para terminar dándole un abrazo diciendo que se alegraba e el fondo de tenerle como hermano. Ni yo supe que contestar a eso.
Y aquí estamos ahora, en casa de los Cullen, 31 de diciembre, último día del año. ¿Balance? Digamos que a partir de septiembre mejor no pudo ir. Hoy también toca sesión "Barbie Bella", y mientras todos los demás pueden vestirse ellos solitos y peinarse con sus dos manos, yo tengo a mis dos pesadillas alrededor dándome tirones de pelos y untándome en la cara cremas de nombres que parecían de china. Nos íbamos a juntar todos los que estuvimos en navidad en un hotel para cenar y ver juntos os fuegos artificiales, para después irnos todos a las habitaciones que teníamos reservadas menos los jóvenes, a los cuales nos esperaba una larga noche de fiestas y bailes, y en mi caso, dolor de pies también.
Estaba nerviosisima, esta noche mi madre conocerían a Edward como a mi novio, no como a uno mas del grupo. Y aunque sabia que Rene le adoraría, me daba miedo su reacción, mas por lo efusiva que pudiese ser que por cualquier discurso que pudiese dar.
Terminaron de maquillarme y peinarme para dejarme que me pusiese el vestido y salir de la habitación para juntarnos con todos, que llevaban un tiempo esperándonos en el hall.
-¿Pero que estaban haciendo allí arriba? ¿Un transplante de cara?- dijo Emmet señalándose el reloj de forma impaciente.
-Un comentario más así y el que lo necesitaras serás tu- le contesto Alice.
-Fue culpa suya- dije señalando a las dos personas que mas había detestado en las ultimas 3 horas. –Simplemente me tratan como una Barbie, por dios, ni ponerme los zapatos sola me han dejado-.
-Déjenlo ya. Salgamos de aquí a por nuestros coches. Edward cierra tu- y vi el momento perfecto de retener a mi madre y Edward juntos sin nadie mas como compañía. En este punto mis piernas eran muy similares a la gelatina.
-Mama, Phil ¿podéis venir un momento?- pregunte mientras todos salían por la puerta. –Edward- le llame haciéndole un gesto con la cabeza para que se acercara.
-¿Qué quieres hija?-.
-Veras, quiero presentarte a Edward- le dije mientras le cogia de la mano.
-Cariño, ¿estas bien? Ya le conocemos de…-.
-No mama, s que le conoces, pero te lo quiero pres… Haber mama…-.
-Como su novio. Soy el novio de su hija, señora-. Di gracias al cielo porque Edward tuviese un mínimo de seguridad mas en si mismo que yo, porque sino jamás hubiésemos salido de ese lió. Un ligero apretón en mi mano me indico que todo saldría bien. El primero en reaccionar fue Phil dándome un pequeño abrazo y a el una pequeña palmadita en el hombro seguido de un "felicidades muchachos, cuídala como se merece". Mi madre tardo un poco más, pero supe que empezaba a procesar la información cuando empezó a dar esos pequeños saltitos y dar palmaditas muy al estilo Alice. En ese momento supe que su reacción no seria precisamente discreta, y di gracias de que estuviésemos solos en casa.
-¡Aiiiii mi niña! ¡Que mayor se esta haciendo ya! ¡Como me alegro por ti! Es un buen muchacho además. ¡Como me alegro por vosotros!- nos chillaba al oído mientras que con cada brazo nos cogia para darnos un abrazo a ambos. Esperaba muchas reacciones, pero esto se salía de mis planes.
-Mama por dios, te estoy diciendo que tengo novio, no que me voy a vivir con el o que me voy a casar-.
-Todo se andará- mi madre deliraba. –Solo te pido una cosa Edward, cuídala-.
-Eso no hace falta ni pedirlo Rene. Muchas gracias-.
-En fin, vamonos no quiero dejar a Alice tanto tiempo con Seth, además de que llegaremos tarde. ¡Que alegría Phil, la niña tiene novio- decía mi madre mientras se daba la vuelta y salía del brazo de Phil saltando y gritando. Deje de escucharla cuando salio por la puerta y no quedamos solo Edward y yo en la casa.
-¿No ha ido tan mal, no?-dije cuando estaba mas o menos segura de que podía controlar mi voz.
-Ha salido perfecto, tonta- dijo mientras me daba un abrazo, y yo rápidamente se lo devolví dejándome embriagar por su perfume y relajarme. –Por cierto, estas increíblemente preciosa-.
-No te quedas atrás Cullen- y era cierto, un simple esmoquin clásico y su pelo tan desordenado, que como siempre le hacia ver como un autentico modelo de Arman, mucho de los cuales le tendrían la mas odiosa envidia.
-Vamonos antes de que Alice nos mate por llegar tarde- me cogio de la mano, y tras cerrar la casa salimos dirección al hotel.
La cena fue tan especial como la de navidad, aunque en el salón había muchas mas familias, ignoramos el ambiente para concentrarnos solo en el nuestro. ¿La diferencia? Edward y yo no nos teníamos que esconder y podíamos mostrar nuestros sentimientos sin necesidad de pensar en nadie más. Fuimos en blanco de las bromar de Emmet cada vez que se nos ocurría tocarnos, pero freno en seco cuando Rose le dijo algo al oído, y casi se le pone a suplicar de rodillas, que todo menos eso. Otra historia fue mi madre, la que cada vez que nos veía no paraba de saltar de su asiento, y esta vez ni Phil, intentándola calmarse pudieron controlarla.
-Señoras y señores, quedan 5 minutos para que entre el Año Nuevo. Les invitamos a que se dirijan al jardín para ver el juego de fuegos artificiales que les tenemos preparados y lo celebren. Muchas gracias-.
Todos cogimos nuestras copas de champán, y Seth la de su zumo, y nos dirigimos al jardín. Nos paramos mientras notaba como Edward me abrazaba por la espalda y reposaba mi cabeza en mi hombro, de tal manera como yo lo hacia en el suyo.
-¿Algún deseo para el año nuevo?- me pregunto-.
-Que todo siga como me va hasta ahora. ¿El tuyo?-.
-Que sigas a mi lado, el año que viene y siempre-.
-No hace falta que me lo pidas-.
-Por si acaso-.
-¡10!- empezaba la cuenta atrás, mientras todos en voz alta contaban los escasos segundo que faltaban para un año nuevo.
-¡9!- me di la vuelta para mirar a los ojos a la razón de mi mas extrema felicidad, y vi en sus ojos que ese era el momento.
¡-8!- nada podía salir mal, no esta vez. Si, era demasiado pronto, pero sentía que era el momento –Edward…-.
-¡7!- acerco su rostro al mió para chocar nuestras frentes y mirarme a los ojos con una intensidad desconocida para mi.
-¡6!- puso sus brazos alrededor de mi cintura para acercarme mas aun a el. –Dime-.
-¡5!- solo me basto volver a mirarle a la cara para saber que no estaba equivocada, que quizá, jamás, me había enamorado, pero lo que sentía no podía tener otro nombre.
-¡4!-. –Edward yo te quiero-.
-¡3!-. –Y yo a ti, mas que a mi vida-.
-¡2!-. –Edward, te amo. Estoy enamorada de voz salio como un susurro, y llegue a pensar que no lo había escuchado, pero la sonrisa que se formo en su rostro, acompañado por ese brillo de ojos, me hizo ver lo contrario.
-¡1!.- Te amo Bella. Te amo- fue el quien se encargo de acortar la distancia para poder besarnos.
-¡0!- aun teniendo los ojos cerrados pude notar como el ambiente se llenaba de luz, pero era algo tan intrascendente en esos momentos, que no valía la pena cortar ese momento por aquello. Me amaba, Edward me había dicho que me amaba. ¿Alguna vez dije que no podía ser mas feliz? Lo retiro, si se podía ser mas feliz, inmensamente mas feliz. Lamentablemente ni el año nuevo podía evitar que los humanos tuviésemos la necesidad de respirar, así que en contra de mi voluntad, corto el beso, pero no alejo nuestras caras mas de dos milímetros.
-Feliz Año Nuevo amor- sonaba tan bien aquello cuando salía de sus labios.
-Feliz Año Nuevo Edward-.
-¡Bella! ¡Edward! ¡Feliz año nuevo!- un huracán llamado Alice se encargo de romper la magia de ese momento, así que decidimos dejarlo para luego y dedicarnos a felicitar al resto de la familia. Creo que jamás repartí tantos besos y abrazos e la vida. Me di cuenta de que Alice no solo se había encargado de interrumpirnos a mi y a Edward, Jacob y James también se negaban a separarse, y aunque intentaron contradecir a Alice, la experiencia les demostró que eso no era bueno, puede que ni siquiera sano. Un cuarto de hora mas tarde todos se fueron y nos dejaron a nosotros en la discoteca del hotel. Habían habilitado 4 salones para que pudiésemos disfrutar de una noche inolvidable. Lo primero que hice, fue buscar una mesa con sillas para poder sentarme y descansar mis pies, tal y como predije, la noche solo había empezado y yo sentí que mis piernas sin pies se sentirían mejor que en estos momentos.
-Venga Bella, el primer baile del año lo vas a compartir con tu hermano- y sin darme tiempo a disculparme me cogio y me arrastro al centro de la pista, donde ya un montón de jóvenes se divertían. Quería hablar con Edward, quería explicarle todo, pero decidí posponerlo, teníamos toda la noche. Bailar con Emmet siempre era una aventura, tener esa altura y esa musculatura no le hacia precisamente una personas coordinada, pero lo suplía con grandes cantidades de humor. Pase de brazo en brazo durante horas, pero ninguno de ellos eran en los que yo verdaderamente quería estar. Mi mirada se perdía buscándole para encontrarlo en la misma situación que yo. Muchos de nuestros amigos ya tenían grandes cantidades de alcohol en la sangre, y cada vez era mas difícil bailar con algunos sin que te pisasen. Después de disculparme con Rose diciendo que me quería sentar porque mis pies me mataban, cosa totalmente cierta, note por fin como esos brazos me cogian por detrás.
-¿Podemos hablar ya, solos?-.
-Por favor- le suplique.
-Vamos arriba- me cogio de la cintura. Vi como recogía nuestras tarjetas de recepción y subimos. Entre al cuarto y tire los zapatos lo mas lejos que pude y me tire a la cama, buscando un momento de paz, mientras escucha ese sonido que hacia qye todo lo malo del mundo quedase a un lado, uno muy lejano.
-¿Cansada?-.
-Muerta, la definición pega más con mi estado-.
-¿Tienes ganas de hablar?-.
-Llevo queriendo hacerlo toda la santa noche, Edward-.
-Vaya, somos dos. ¿Quién empieza?-pregunto sentándose a mi lado en la cama. Le señale a el con la cabeza para que fuese él el primero en dar el paso, porque yo me veía incapaz. Me levante para sentarme al borde de la cama y poder quedar a su altura.
-¿Hablabas en serio Bella?- sabía que preguntaría eso, de la misma manera que sabia que me costaría la vida volver a repetirlo en voz alta. Pero lo que menos me gusto, de alguna forma, fue que el dudase de mi palabra. Aunque para ser sincera, a mi también me costaba creerme la suya.
-Sabes que yo no mentiría Edward-.
-¿Sabes lo complicado que es para mi creerme el que tu me amas?-.
-¿Sabes lo complicado que es para mi creerme que estas enamorado de mi Edward?- sabia que aquí ninguno de los dos iba a ceder.
-Bella, que la gente te quiera es normal, eres de lejos la mejor persona que he conocido en el mundo, estar enamorado de ti el lógico. En cambio yo, yo… Simplemente no soy un modelo a seguir-.
-Te equivocas, no eras un modelo a seguir, pero ahora eres increíble, has cambiado, ya no eres ni arrogante, ni maleducado, ni chulo… bueno de eso todavía te queda un poco, pero te quiero-.
-No tienes ni idea de lo feliz que me estas haciendo Bella-.
-Solo con que seas la mitad de lo que yo lo soy me puedo dar por satisfecha-.
-Eres lo mejor que me ha pasado en este vida- me dijo acercándose por fin para coger mi cara entre sus manos y acercar nuestras frentes. –Todo o que soy ahora es por ti-.
-No exageres, tu familia tendr…-.
-Tú eres la que has hecho que yo decida sacar eso que algún día me enseñaron. Solo tú-.
-Te amo Edward- y esta vez no lo tuve que pensar, simplemente salio, desde el fondo de i alma, una frase que necesitaba decir, era eso o reventar.
-Te amo- y no dejo de repetirlo mientras me llenaba la cara de pequeños besos. –Te amo- y termino con un beso cargado de amor, porque, aquello que notaba que flotaba en el ambiente era amor. Me entregue a ese beso como si fuese el primero y el último que le daría en la vida. No se en que momento la temperatura entre los dos empezó a subir, y fue cuando mi cabeza hizo un clic y supuso donde podía acabar aquello. Me separe de el para mirarle a la cara y ver que el había entendido lo mismo que. Nunca había surgido entre lo dos, y tampoco me había parado a pensarlo. ¿Estaba preparada? ¿Teníamos ese nivel de confianza como para llegar mas allá? Solo me basto mirarle a los ojos para saber que pondría mi vida a su disposición. Claro que estaba preparada, nerviosa, pero mas que preparada. Esta vez fui yo la que se lanzo a besarle, no sabia como actuar, ni como empezar ni como hacerle ver que quería seguir, pero decírselo abiertamente no era ni siquiera una acción. Me cogio las manos para separarme un poco de el y volver a mirarnos a los ojos.
-Bella, no es necesario. Solo pasara cuando estés realmente lista-.
-Quiero hacerlo. Y quiero hacerlo contigo. ¿Acaso tu no quieres? Vale, ya lo entiendo- y e hay la respuesta. Era lógico, por su cama habrían pasado chicas que podrían competir por ser modelo de Victoria Secret, y ahora yo, ni en el blanco de los ojos nos parecíamos.
-¿Qué? ¡Bella no, por dios! ¿De verdad piensas eso? Llevo una semana intentando mantener mis manos y mi mete lo mas lejos de ti, porque se que contigo las cosas no funcionan así. Claro que quiero estar contigo, claro que quiero hacer el amor contigo- solo pensar esa frase me dio un escalofrió por el cuerpo – pero eres diferente, y eso tiene que ser diferente-.
-Nunca había pensado en hacerlo antes, ni a largo ni a corto plazo, pero supongo que eso no se planifica, surge-.
-¿Estas completamente segura?-. Solo logre asentir con la cabeza antes de que atacase mis labios de una manera demandante. Note como me cogia de la cintura y me tumbaba sobre la cama, poniéndose encima mía pero sin dejar nada de su peso sobre mi. Sabia como hacer, pero pronto me di cuenta de que aquello no tenia un libro de reglas sobre como actuar, solo el corazón mandaba. Pase mis manos sobre sus hombros para quitarle la americana que llevaba puesta, para seguir por su pajarita y terminar con su camisa. Notaba como mi cuerpo empezaba a subir de temperatura y a demandar otras cosas mas que tiernos besos y carias, sobre todo cuando tenia encima mió a un autentico adonis sin camiseta. Pase mis manos sobre su torso repetidas veces, para confirmarme a mi misma, que ese ser tan perfecto de la naturaleza era mió, y me quería a mi. Note como pasaba su mano por mi espalda buscando la cremallera a l que yo ayude arqueando mi espalda para darle un mejor acceso. Pronto mi vestido junto con sus pantalones quedaron junto al resto de la ropa. Nuestros cuerpos semidesnudos no paraban de moverse, sintiéndose por primera vez de una manera tan íntima. La luz de la habitación esta apagada, entrando solo un poco de luz de la luna, lo suficiente para deleitarme con el. Al escuchar un "clic" supe lo que acababa de pasar, y es que Edward acababa de desabrochar el broche del sujetador, y cuando me lo quito, instintivamente ambos brazos se fueron a cruzar sobre mis pechos. Mi cara en ese momento tendría una tonalidad de rojo desconocida hasta la fecha.
-Bella, por favor, no te avergüences. Eres perfecta tal y como eres de verdad. Eres preciosa- me susurro al oído. Me cogio con cada mano un brazo para delicadamente separarlos y dejar al descubierto todo mi torso. Gire mi cabeza, pues no quería ver su rostro en el momento. No me consideraba una chica guapísima, tampoco un orco, pero sabia que mi "delantera" no estaba muy bien dotada. Note como sus dedos cogian mi barbilla para girarla y que nuestras caras quedaran frente a frente. -¿Ves? Eres perfecta amor- y aunque fuese la mayor mentira del mundo, en ese momento, me lo hubiese creído. Seguimos con nuestros juego de caricias y besos, mientras yo notaba como ambos cuerpos necesitaba unos de otros, cada vez con mayor urgencia. Pero era Edward quien llevaba el ritmo del juego, y yo pensaba dejarle a el que lo siguiera. Note como una de sus manos se colaba en mi ropa interior y poco a poco la bajaba hasta que quedo al borde la de la cama. En ese momento me di cuenta de que estaba totalmente expuesta antes el. Se tomo un minuto para observarme mientras yo no podía quitar esta vez mis ojos de los suyos. –Totalmente perfecta- dijo mientras su boca se perdía entre mis pechos y notaba como dos de sus dedos iban hasta mi zona mas intima. Aquello era el paraíso traído a la tierra.
-Ed… Edw… Edward… Más- solo pequeñas incoherencias y gemidos salían de mi boca en esos momentos. De la suya solo gemidos que hacían que mis niveles de lubricación aumentasen considerablemente. Note como un pequeño espasmo empezaba a recorrer mi cuerpo anticipando lo que estaba por llegar. Pero nunca llego, porque Edward decidió cortarlo. Mi cara era una mezcla de muecas de entre el máximo placer y la máxima frustración posible.
-Paciencia amor- me dijo al oído- ahora solo viene lo mejor-. Maldije el momento en el que se separo de mí para coger algo del bolsillo de su pantalón, un preservativo logre ver, y rápidamente estuvo encima mió otra vez. Mi como se ponía el preservativo en su mas que listo y bien dotado miembro. Suavemente separo mis piernas para colocarse entre ellas y dejarlo ala entrada. Todo mi cuerpo palpitaba ante lo que estaba por venir.
-Bella, por favor, si hago al mal, si te hago daño…-sabia l que iba a decir y no quería. Le calle cogiendole la cara y dándole un beso para que se callara.
-Solo hazlo- dije mientras el asentía con la cabeza ligeramente y notaba como empezaba a entrar en mi. No puedo negar que esa primera sensación era incomoda. Nota como se paraba, había llegado al limite.
-Bella, no quiero hacerte daño-.
-Y no lo harás-.
-Si lo haré. Todas dicen que duele-.
-Simplemente… Hazlo Edward- me era imposible decir mas de 4 palabras seguidas sin quedarme sin aire.
-Cualquier cosa que haga mal… Te amo Bella-.
-Y yo a ti-.
-Mírame por favor- abrí los ojos para encontrarme con los suyos. Agacho su cabeza para darme un beso mientras de una sola estocada rompía mi virginidad. Dolía, si que dolía. Un par de lagrimas traicionaras escaparon de mis ojos, pero no tardaron en desaparecer gracias a los labios de Edward. No se movió ni un milímetro en los minutos que siguieron, y no paraba de repetirme "lo siento", pero pronto pasó. Lo que en un principio fue incomodidad y dolor, paso a ser un deseo creciente de placer, una necesidad de el en todos los sentido. Empecé a mover mis caderas para hacerle sabes que estaba lista y que podíamos continuar. Ambos nos movíamos con el deseo de conseguir mas del otro, gimiendo nuestros nombres y "te amo" que se quedaron grabados en el aire, acariciándonos y recordando cada poro de piel del otro, besándonos como si el mundo dependiese que aquel acto. Pronto note como Edward aumentaba el ritmo y mi cuerpo empezaba a temblar por esa anticipación. Ambos explotamos en el mismo momento. Nos quedamos tumbados, el encima mía, pero sin aplastarme, abrazados.
-Mía-.
-Soy tuya-.
-Siempre-.
-Sabes que para siempre- se quedo allí, dentro de mi todavía. Pero era diciembre, y aunque estábamos en Florida, el frió estaba presente, así que salio de mi, y en ese momento note como si me quitasen un trozo de mi cuerpo. No tardo ni medo minuto e volver del baño y tumbarse al lado mió, mientras colocaba las colchas encima de mí y me abrazaba.
-¿Cómo estas Bella?-.
-Bien- "mejor que nunca" hubiese sido mas acertado en aquel momento.
-No me mientas Bella. Has llorado, te he hecho daño, y…-.
-Para Edward. Era ago inevitable, además no dolió tanto como imagine. Solo fue… la impresión. Estoy muy feliz de haber dado este paso, y de haberlo dado contigo-.
-Eres increíble. Soy un egoísta, me alegra haberte echo daño, porque eso significa que soy el primero-.
-Yo quería que tú fueses el primero. Y el único. Has hecho de esta la mejor noche de mi vida Edward-.
-Esta es la mejor noche de mi vida también, y de largo. Durmamos anda, debes de estar cansada-.
-Mucho, pero no quiero que este dia se acabe-.
-Esto solo es el principio Bella-.
-Lo se. Te amo Edward-.
-Y yo a ti preciosa. Duerme amor- y así, con esas palabras acabo el principio de lo que presentí era una nueva vida.
