Capitulo 15
4 AÑOS DESPUÉS
Aun 4 años después de aquel día, las lágrimas me traicionan. Habían pasado 4 años desde que Edward me había partido en millones de pedazos, casi imposibles de volver a su estado normal. Tapaba agujeros, pero no resolvía el problema, la solución estaba lejos, muy lejos, casi inalcanzable. Hace 7 años, esa chiquilla de 19 años hubiese dicho que enamorarse era lo mejor del mundo, y que al amor curaba todo. Hoy, esta mujer de 26 años sabes que el amor hace milagros, pero que tiene también la capacidad de destrozarlos en microsegundos. Diría que el amor no es suficiente. Porque mi amor no fue capaz de perdonar la traición ni la desconfianza de Edward, y ni el pasó del tiempo ha logrado que olvide, ni un solo detalle. No le volví a ver, desde ese día no he vuelto a verle. Se que se fue a Londres, se que me busco, que intento arreglar las cosas, pero yo no. Apenas tengo noticias de el, de comentarios sueltos que se le escapan a Alice sin querer. Nada volvió a ser lo mismo, ni Alice ni ninguno de mis amigos pudo volver a hablarle como antes, solo Alice, y porque era su prima le dirigía la palabra, mas que nada para saber si seguía vivo. Para Esme y Carlisle no fue una situación fácil ni cómoda, era su hijo, y eso posiblemente pese más que cualquier error que cometa. Y yo les entiendo.
En esa situación seria relativamente sencillo olvidarme de el, miles de kilómetros de distancia y unos amigos y familias que no pronuncian ni su nombre. Todo seria as fácil si no viese los ojos de Edward todos los días. Si no tuviera un pedacito de el todos los días a mi alrededor. Un rayo de sol de 3 años que iluminaba lo que su padre convirtió en oscuridad. 5 días después de que Edward se fuese a Londres me di cuenta de que los síntomas que tenían no estaban relacionados con nada que tuviese que ver con ansiedad, estrés o simplemente tristeza. Un par de cálculos y una visita al ginecólogo me confirmaron que estaba embarazada de 3 semanas. La última vez que estuvimos juntos. Recuerdo que en ese momento el mundo se abrió ante mis pies, todo, absolutamente toda mi vida se caía por aquel agujero, el cual sentía que nunca se cerraba y que cada vez dejaba pasar mas cosas. El apoyo de i familia y mis amigos fue enorme. No quise recibir ayuda de la familia de Edward, a fin y al cabo no tenia intención de comunicarle que estaba esperando un hijo suyo. Me suplicaron que les dejase tener relación con el niño, que el supiese quienes eran, ante lo cual no me pude negar, era tan familia de el como yo. Solo les pedí un favor: que Edward no supiese de su existencia. Nunca. Por ningún lado. Jamás. Les dolió en el alma pero entendieron mi situación y aceptaron.
Fue un embarazo complicado, mi estado anímico, por muchos esfuerzos que pusiesen todos no era el mejor, y solo una amenaza por parte de Carlisle diciendo que si seguía así perdía a mi hijote hizo ver que la situación era insostenible. Anthony, ese era su nombre, Anthony Swan. Tenia hasta el mismo nombre que el padre y era su viva imagen: ojos verdes esmeralda, cabello imposiblemente domesticable y cobrizo y tenia la mismo seguridad que Edward. Era el niño consentido de la familia, desde sus numerosos tíos a sus abuelos me tenían la casa de regalos hasta el techo. Mi casa, si, me mude apenas 5 meses después de su nacimiento, un pequeño piso en el centro de la ciudad, nada excesivamente grande ni caro, pero si suficiente para nosotros dos. Termine la carrera cuando Tony tenia 2 años, desde entonces soy enfermera titulada. Trabajo por las mañanas en un centro para niños discapacitados, el mismo donde entre como voluntaria nada mas llegar a este ciudad. Era agotador y duro, pero recompensaba enormemente, y el sueldo me valía para cubrirnos a los dos.
Cogi el coletero y me hice la coleta alta de todos los días, el pelo encima de la cara para trabajar era un incordio. Tenía la costumbre de desayunar con Tony, así que terminé de preparar el desayuno y fue a despertarle.
-Tony. Venga tesoro. Si no te levantas ya llegaras tarde a clase y hoy es tu primer día-.
-Mami, tengo sueño- dijo dándose media vuelta y tapándose con las sabanas de nuevo.
-Ya corazón, pero te tienes que levantar-.
-Más tarde, por fa-.
-Te he preparado crepes con chocolate y nata. Se van ha enfriar-.
-¡Ya voy! ¡Ya voy!- dijo levantándose a toda velocidad y saliendo en dirección a la cocina. Cogi sus zapatillas de andar por casa en la mano y me dirigí a la cocina.
-Tony- le dije señalando las zapatillas con la cabeza. –Sabes que no me gusta que andes descalzado- le decía mientras se las colocaba y me sentaba a su lado para preparle el desayuno.
-Jo mama, es que se enfriaba el desayuno-.
-Y el sueño, ¿Dónde lo dejaste?-.
-En la cama, para que cuando vuelva me duerma pronto-.
-Venga campeón, desayuna rápido que te tengo que llevar al colé-. Apunte a Tony a un colegio al lado de mi trabajo, era concertado, por lo que no era muy caro. Llevaba uniforma, un polo blanco con jersey y pantalón grises, cosa con lo que a su "Tita Li" casi le da un infarto. No comprarle un conjunto para cada día, si, un delito a su juicio.
-Mami, no quiero cole-.
-¿Qué te parece si hoy salgo un poco antes y comemos juntos?-.
-¿y tío Oso?-.
-Tío Oso puede venirse también si quiere- Emmet sentía total adoración por su tío, y de mayor quería ser tan fuerte, tan alto, tan bueno y tan guapo como el. Cuando esas palabras salieron de su boca, a Emmet solo le falto ponerse a llorar de la emoción. Y desde entonces su ego no bajo ni a martillazos.
-¡Siiiiiiiiii!-. Tendría que pedir que me dejasen salir una hora antes, porque aunque la escuela estaba al lado mi turno terminaba una hora mas tarde que las clases y no me daba tiempo. El año pasado se turnaban entre Emmet, Alice y Jacob y este pasaría lo mismo. Pero cada vez que podía intentaba salir y compartir la hora de la comida con el.
Termine de prepararle y subimos al coche para dirigirnos a nuestros lugares. Tony tenia especial cariño a una cinta de canciones infantiles que Emmet le había regalado hace poco mas de un año. Ya que el coche no tenía para cintas, tuve que pasarlo a un CD y desde ese día esa música nos acompañaba todos los días en nuestro viaje. Esa o mi colección de música clásica, le encantaba y era el único en el mundo que hacia que Tony estuviese mas de 5 minutos con el culo pegado al asiento. "Igual que su padre" pensé.
-Acuérdate de que esta tarde vengo yo ha buscarte para comer-.
-¡Eh tata! ¡Canijo!-.
-¡Seth!- dije dándole un abrazo. Desde hace un año mi madre y Phil decidieron cambiarle de colegio para que los dos fuesen juntos. -¿Qué tal todo?-.
-Mal tata. ¿Cómo quieres que este cuando volvemos al colegio? Esto es una mié…-.
-Cuida esa boca enano-.
-Si si claro. ¿Nos vemos este finde?-.
-Claro iremos a comer como siempre. Buena suerte-.
-Si, eso. ¿Te vienes canijo?-.
-Si mami. Te quiero mami- y después de darme un beso salio corriendo al interior del colegio.
Podría decir que la vuelta de las vacaciones fue dura, pero eso seria si yo hubiese tenido vacaciones. Solo dos semanas al principio fue lo que pude disfrutar. El resto, Tony lo paso entre sus numerosos y tíos y sus abuelos. El tiempo se me pasó volando, antes de darme cuenta ya estaba aparcando el coche mientras veía como Emmet levantaba la mano para que pudiese verle. "Como si su sola presencia no bastase con lo enorme que es".
-Hola enana. ¿Cómo es que has decidido venir a buscarle?-.
-Esta mañana, que no tenia ganas de venir y le prometí que hoy comería con el. Pero tu nos acompañas, sino creo que no hay trato-.
-Eso esta hecho. ¿Seth también viene?-.
-Se me olvido preguntárselo esta mañana, pero supongo que ni se lo pensara. ¿Qué tal Rose?-.
-¡Mamiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! ¡Tío Osooooooooooooo!-.
-¡Campeón!- grito Emmet mientras le subía por los aires y le daba vueltas. -¿Qué tal el primer día?-.
-Muy bien. Mi profe es muy buena. Y nos ha dicho que este año vamos a ir a ver a los bomberos y al zoo. ¡Voy a ver mas osos como tu tío!-.
-No creo, soy único en mi especie-.
-Eso no lo dudo nadie, pero me encanta como me hijo me da un beso después de salir del colegio-.
-¡No mami, no te enfades! ¡Hola mami!- dijo lanzándose a mis brazos mientras yo gustosa le recibía y le comía la cara a besos.
-Esto me gusta más-.
-Hola- dijo Seth saliendo del cole.
-Hola enano. ¿Te apuntas? Comida basura familiar. Por mama no te preocupes, yo te curro-.
-Eso esta hecho-.
-Entonces vamos- dije bajando a mi pequeño y cogiendo el coche rumbo McDonals. No me hizo falta ni preguntar. Tony adoraba las atracciones para niños de ese lugar y Emmet siempre intentaba seguirle, siempre que el tobogán no fuese muy estrecho o las escaleras demasiado frágiles para un "niño" de casi 100 kilos. Solíamos sentarnos en las mesas habilitadas para los padres de los niños, y mientras el jugaba los demás… "comíamos" aquello. Pasamos un buen rato entre risas, veíamos como Tony jugaba y retaba todo el rato a Emmet. Me encantaba ver la sonrisa de mi hijo, era sencillamente el único motivo por el cual yo también lo hacia, y aunque fue idéntica a la de su padre, con el tiempo aprendí que no eran la misma persona. Ver la de Seth también era increíble, echaba un montón de menos a mi enano favorito. Sabia que desde que Emmet y yo nos habíamos ido de casa estaba mas desanimado, como si la casa estuviese vacía, y en cierta manera así era, por eso siempre intentábamos ir todos los sábados a comer con ellos y cuando levaba Tony esperarle a el también. Ambos se llevaban de maravilla, y me alegraba que Seth supuse diferenciar el amor que le tenia a el del amor que le tenia a Tony.
-¡Ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyy!- gire mi cabeza instintivamente cuando escuche la voz de mi hijo gritar, me faltaron piernas para correr hacia donde estaba y ver que le había pasado. Lamentablemente había heredado mi torpeza, menos en algunos aspectos como en el deporte, así que nuestras visitas al hostipal eran casi mensuales.
-¿Qué paso? ¿Estas bien? ¿Qué te duele? ¿Co…?-.
-¡Bella! Deja que el crió te conteste a la primera. ¿Qué te duele campeón?-.
-Mi pie-.
-¿Quieres que vayamos al medico para que te lo miren?-.
-Si mami- al contrario que yo, mi hijo adoraba el hospital, y en especial a su medico, el doctor Banner, un hombre mayor con un trato extraordinario con los niños, a los que tenia ganados porque nada mas salir de la consulta les daba un regalito en forma de piruleta.
-Esta inflamado, quizá deberías llevarle si. Yo me llevo a Seth a casa, ¿de acuerdo? Ponte bueno pronto campeón-.
-Venga canijo, que el sábado te espera una paliza al béisbol-.
-Nos vemos chicos. Di adiós Tony nos vamos al hospital-.
-Adiós tío oso. Adiós tío Seth-. Me monte en el coche intentando que el pie quedase lo mas cómodo posible. Se le notaba como el tobillo empezaba a hincharse visiblemente, debía de tener un esguince, otro más. Llegamos al hospital y después del papeleo oportuno nos mandaron a la sala de espera de rayos X, querían hacerle unas radiografías por si acaso.
-Mami, ¿el doctor me dará una piruleta?-.
-Seguro que hasta te da dos si se lo pides por favor-.
-¿Anthony Swan?- pregunto la enfermera llevando consigo una silla de ruedas.
-Estoy aquí-.
-Muy bien pequeño, móntate aquí que te vamos ha hacer unas pruebas-.
-¿Me va ha doler?-.
-Claro que no, son unas fotos de tu tobillo nada más-.
-¿Puedo entrar?- sabía que Tony no lo iba a pasar mal, cuando le llevaba al centro e mi trabajo siempre cogia una silla y se montaba mientras la conducía el solo.
-No, lo siento. En cuento termine le diré la sala del doctor y Anthony ya estará por allí-.
-Esta bien. Pórtate bien tesoro, ahora nos vemos- dije dándole un beso y viendo como se lo llevaban hacia la zona de radiografías. No pasaron más de 15 minutos cuando la misma enfermera que se llevo a Tony, vino diciéndome que ya podía pasar y que mi hijo me esperaba en la consulta numero 8. Aunque sabía que no era nada de gravedad, aceleré mi paso hasta la consulta. 5… 6… 7… 8. La puerta estaba cerrada así que me pare un momento para tocar. Aun con la puerta cerrada se escuchaba la voz de mi hijo hablando con el doctor.
-Si me llamo Anthony, pero mi mama me llama Tony. Y mi tío oso me llama enano y mi tío Seth canijo. Mi Tita Li y mi tita Rose se enfada mucho con ellos cuando me lo dicen pero…-decidí entrar antes de que Tony se pusiese ha hablar e temas, quizá, un poco mas personales.
-Mira mami hay doctor nuevo- me dijo mientras yo veía como, exactamente un nuevo doctor, estaba inclinado vendándole el pie.
-Encantada, Isabella Swan, madre de Anthony-. Según se fue girando pude distinguir cada uno de esos rasgos como si hiciese menos de una hora desde la última vez que lo había visto, y notaba como poco a poco mi corazón dejaba de latir. No podía ser el. El no. –Edward- dije su nombre en un susurro que dudo que hubiese podido oír.
-Bella-mi nombre salio de sus labios con una mezcla de sentimientos que ni quise ni pude reconocer. Supe que sorpresa no era, porque de lo poco que había escuchado el monologo de mi hijo, pudo deducir cada nombre rápidamente. -¿Qué tal todo?-.
-Bien. ¿Cómo estas Tony? ¿Ya no te duele corazón?- no podía seguir quieta en la puerta de la consulta mirándole, me hacia daño, hasta físicamente se podía decir, así que decidí acercarme a la camilla con mi hijo.
-Ton… Anthony tiene un esguince leve en el pie. Puede hacer vida normal y no es necesario que utilice muletas porque me ha prometido que durante dos días no forzara el tobillo, ¿verdad campeón?-.
-Si doctor-.
-Y me ha prometido que se tomara este jarabe sin quejarse-.
-Es verdad mami. Oye doctor, ¿Cómo te llamas?-.
-Me llamo Edward Cullen-.
-¡Mi tita y mis yayos tiene el mismo apellido!-.
-Si, creo que de algo me suena- dijo mientras me miraba y volvía a posar sus ojos en mi hijo. –Necesito rellenar unos datos, ¿me ayudas?-.
-¡Si! Pero si no se me las preguntas, ¿me puede ayudar mi mami?-.
-Claro. Nombre completo campeón-.
-Anthony Swan.
-Nombre de tu mama-.
-Isabella Swan, aunque ella prefiere Bella-.
-Si, de algo me sonaba también. Nombre de tu padre- no me estaba gustando nada ese formulario. Juro que si fuera fumadora, cogeria mi mechero y lo quemaría.
-No tengo papi. Tengo mami, titos y yayos-.
-¿No tienes padre?- estaba segura de que Edward había unido cabos hace mucho, pero ahora la voz de mi hijo se lo estaba confirmando.
-No, no tiene padre- esta vez fui yo quien conteste, para decirle de una manera, lo mas educada posible que parase ya.
-¿Cuántos años tienes?-.
-3 años-.
-¿Sabes que día naciste?-.
-Claro, el 16 de marzo. Ese día todos mis titos y mis yayos me hacen una fiesta enorme, como mi tito oso en casa de yaya Esme y yayo Carlisle, y mi mami siempre se enfada porque me reglan un montón de cosas que luego no entran por la puerta de casa…- vi como Edward empezaba a utilizar los dedos, y me pude imaginar para que, estaba calculando… tenia que parar esto.
-¿Algo mas doctor?-.
-Si… Eh… necesito el numero de afiliación, saber si es alérgico a algo para posibles intervenciones…-.
-El doctor Banner ya sabe todo eso-.
-El doctor Banner no volverá. Se ha jubilado y le sustituyo yo-. ¿Cómo? Esto tenia que ser una broma, o una cámara oculta… no mejor, un sueño, así el no aparecería de ningún modo. Tenia que buscar un nuevo hospital con urgencia.
-Entonces habrá dejado los datos en algún lado. Su historial esta en este hospital, cualquier duda puede mirarlo doctor Cullen. ¿Algo mas?- no podía aguantar aquellas situación mas.
-Nada mas- dijo extendiéndome el papel para comprar el medicamento de Tony. –En 3 días volved, reviso el esguince y ya le quito la venda-.
-¿Doctor Cullen?-.
-Dime campeón-.
-El doctor Banner me daba una piruleta cada vez que venia-.
-Bueno, creo que algo dejo por aquí para los niños que se portasen tan bien como tu- dijo dándole una. Pero mi hijo parecía no querer irse de esa consulta.
-Mi mami me dijo que si se la pedía por favor me podía dar otra. Por fa doctor, ¿me da otra?-.
-Pero solo a ti, no se lo digas a nadie-.
-Mami, me gusta este doctor- perfecto, esto era sencillamente perfecto.
-Claro. Nos vamos. Hasta la próxima doctor-.
-Adiós doctor. Le prometo portarme bien-.
-Ya lo veremos. Hasta pronto Bella-.
Salí de ese hospital con mi hijo en brazos como si mi vida dependiese de ello, y en parte, así era. No me lo podía creer. Aquello era sencillamente increíble. ¿Por que a mi? Debí de ser alguien realmente malo en otra vida para que todo me pasase a mí.
La semana paso con tranquilidad. Definitivamente deseche la idea de volver a pasar por el hospital para que Edward le quitase la venda. Llame para informar que anulaba la cita. Yo era enfermera y sabia hacer esas cosas, y el tobillo de Tony esta perfecto y no lo dolía, me aprecia totalmente innecesario para otro mal trago. No vi ni hable con ninguno de mis amigos ni con mi hermano, y especialmente este, le tenia muchas, pero que muchas ganas a Edward. Era sábado, y tal y como prometí iríamos a comer a casa de mi madre y Phil. Era costumbre que tanto como Alice, Jasper, Jake y James se uniesen a nuestras comidas, así que solíamos ser bastantes y armar un gran escándalo.
-¡Mi amor! ¿Cómo estas tesoro? Ya me dijeron que tuviste un golpe en el tobillo. Hola hija, ¿Qué tal? Llegáis los últimos- dijo mi madre levantando a Tony.
-Hola mama. Lo se, díselo al señoriíto. No había quien le sepárese de la tele-.
-Yaya, es que estaban echando pokemon y justo estaba terminando-.
-Claro que si, yo te entiendo-. Que cualquiera de la familia intentase llevar la contraria a Tony era, literalmente, una misión imposible.
-¡Cariño!-.
-¡Tita Li!-.
-Como has crecido. Ya eres todo un hombrecito-.
-¿Cómo va ese tobillo enano?-. era costumbre que cada vez que yo apareciese con mi hijo, fue ignorada. No me importaba, adoraba que quisiesen a mi hijo tanto, yo sabia, mas que de sobra, cuales era sus sentimientos hacia mi. Además, lo siguiente que hacían después de consentir a Tony era saludarme a mí.
Terminamos de comer, y mi hijo entre tanto jaleo se alborotaba, así que Phil y mi madre decidieron bajar a el y a Seth al parque, quedando los de siempre, mis amigos y yo. Llevaba días sopesando la opción de decirles que había visto a Edward, y teniendo en cuenta de que pronto se enterarían y que necesitaba contarlo, mientras cada uno hablaba de su tema, vi en esta la mejor opción.
-He visto a Edward- dije en un tono lo suficientemente alto como para que todos me oyesen pero sin gritar. Supe que había sido perfectamente escuchada cuando todos se callaron y me miraron con caras como si en mi espalda hubiese un mono.
-¿Qué has dicho Bella?- me pregunto James como si que hubiese dicho solo hubiese sido una mala jugada de su imaginación.
-Habéis escuchado todos perfectamente. Edward, he visto a Edward-.
-¿Qué estas diciendo? Te tienes que haber confundido con alguien- y aunque Alice intento seguir pensando se paro en seco. –Hace dos semanas que no veo a mis tíos, por eso no sabía nada, debe de estar allí. Bella te juro que no sabia nada, lo sient…-.
-Alice, no es tu culpa. Algún día tenia que pasar, es solo… que no me lo esperaba-.
-¿Dónde lo viste Bella?- Emmet ya se había levantado y se estaba poniendo la chaqueta.
-No pienso decírtelo Emmet. Siéntate y te relajas-.
-No pienso sentarme. Dime donde viste a ese mal nacido-.
-Emmet, no hagas idioteces. Yo lo cuento si tu te tranquilizas y prometes comportarte-.
-Venga Emmet- dijo Jasper son un gesto en la cabeza. Parece que fe todo lo que necesito Emmet para sentarse. –Es el nuevo pediatra del hospital-.
-¿Qué? ¿Edward es el pediatra del hospital? Yo trabajo hay y todavía ni le vi- dijo Rose.
-Rose tu estas en cardiología, es normal-.
-Bella, explícanos todos porque estamos perdidos- les conté todo, desde el momento en que perdí de vista a Emmet, la legada, la espera, la consulta… todo. Y cada vez que recordaba me sentí peor.
-Tengo que hablar con Esme y Carlisle, necesito que me expliquen todo-dije finalizando.
-Bella, juro que no sabia nada-.
-Lo se Alice-. Mis padres llegaron y pos sus caras supe que algo había pasado.
-Bella cariño- dijo mi madre-acabamos de ver a Edward abajo, y Tny le ha reconocido. ¿Puedes explicarnos algo?- pedí a Emmet que se llevase a los niños a otro lugar mientras repetía la historia de nuevo.
Solo esperaba que todo esto se solucionase ya. Y lo mas pronto posible.
