Capitulo 15
Deje a Tony ese día en casa y el domingo fui a la casa de los Cullen para aclarar todo esto. Solo esperaba no encontrarme a Edward, aquello ya sería demasiado para solo unos días. Aparque en la puerta principal. Llame al timbre y una sonriente Esme me abrió. Vi como buscaba con la mirada sin encontrar lo que quería.
-Tony no ha venido- dije confirmándole lo que era evidente. –Vine solo yo-.
-Pasa Bella. ¿Que te trae por aquí sin el pequeño?- pase al salón para poder charlar tranquilamente sobre el tema. Era mi rincón favorito de la casa. Por muchos motivos, aunque muchos de ellos también eran muy dolorosos. Todas las navidades que pasamos juntos, nuestros momentos a solas… Ahora estaba decorada con decenas de fotos, de todos nosotros. Pero predominaba una cara, de la mi pequeño. Toda su corta vida estaba retratada en fotos en aquella sala. Por eso era mi favorita. Además de que todas las fotos de Edward habían sido restringidas a aquellos lugares o donde Tony no entrara o su vista no llegase.
-Esme, sabes a lo que vengo-.
-La verdad es que no se m… le has visto-.
-Si Esme lo he visto. Y lo peor, Tony le ha visto- una expresión de disculpa y dolor paso por su rostro. Yo sabia que ella quería que Edward conociera a Tony, pero también sabia que respetaba mi decisión y la asumía. -¿Por qué no me lo dijisteis?-.
-Lo siento mucho Bella. No quiso que nadie lo supiese. Ni siquiera Alice lo sabía. Quería instalarse en la ciudad, y después buscarte para… Tú ya sabes para que. Aquel día en el hospital, no fuiste la única en llevarte sorpresas. Lo dolió saber que tenias un hijo, pero déjame decirte que lo sospecha, si la frase no es ya lo sabe. Ese día llego destrozado a casa. Desde que llego no piso esta sala porque decía que le traía demasiados recuerdos, tuve casi obligarle a pasar para que se diese cuenta de lo que es hoy en día esta sala. Bella, quiere ser parte de la vida de Tony… y de la tuya-.
-Es todo muy bonito Esme, el problema es que yo no quiero que el sea parte ni de mi vida y mucho menos de la de mi hijo-.
-También es su hijo Bella…-.
-No Esme, esto ya esta hablado. Tony no tiene padre, tiene una familia que lo ama más que a nada en el mundo, pero no tiene padre-.
-Lo, se, sabes que en su día yo respete esa decisión, solo que para mi, es difícil-.
-Yo te entiendo Esme, soy madre, se lo que es sufrir por un hijo-.
-Solo te pido que por favor, ni a Carlisle ni a mi nos separes de el por…-.
-¡No! Claro que no Esme, es vuestro nieto, se que le adoráis, eso no lo haría jamás. Entiendo que queráis presumir de nieto, pero por favor, no metáis a Edward ideas raras en la cabeza, porque eso jamás va a suceder. Y creo que en esta historia el cupo de sufrimiento ya esta mas que cubierto-.
-Gracias Bella. Y no te preocupes, todo seguirá como hasta ahora-.
-Y bueno, ¿Dónde esta Carlisle? Es domingo-.
-Sabes que para los médicos no hay horarios. Fue con Edward al hospital para un…
-¡Mama! ¡Ya estamos en casa!- mierda. Tenia que aparecer.
-Bella, lo siento mucho. Te juro que no sabía que estaban por llegar, yo…-.
-Tranquila Esme, se que esto no estaba planeado. Relájate- eso ultimo no supe muy bien si iba mas para ella que para mi, porque mi corazón amenazaba con salirse de mi pecho de un momento a otro.
-¿Bella?- pregunto Carlisle cuando me vio sujetando las manos de Esme de forma tranquilizadora. –Esme querida, ¿estas bien?- dijo aclunclillandose a su altura y pasándole la mano por el pelo amorosamente mientras le daba un beso en la sien.
-Si querido solo… la situación-.
-Hola mam… ¿Bella?-.
-Hola- le conteste de manera seca. –Todo esta bien Carlisle- dije mirándole y dándole a entender que no solo Esme estaba bien, si no que no tenia que preocuparse por nada.
-Muchas gracias Bella. Sabes que nosotros…-.
-Yo se todo, y eso es lo que importa, ¿vale?-.
-¿Sabes cuando podríamos ver…?-.
-Esta tarde misma, solo llamadme cuando… Bueno eso, solo llamadme- dije mientras les miraba a ellos y dirigía mis ojos en dirección a Edward, sin que este me viese.
-Bella, ¿podemos hablar?- me pregunto Edward.
-No, no tengo tiempo, ya me voy- dije levantándome, gesto que imitaron Esme y Carlisle. –Nos vemos luego- dije dándoles un cariñoso abrazo a cada uno.
-Hasta luego querida. Da saludos a tu familia-.
-De vuestra parte- y salí de la sala esquivando a Edward, que ocupaba casi todo el espacio que la salida. Llegue a la puerta principal y corrí hasta la seguridad de mi coche. Pero antes de poder abrir la puerta una voz me freno.
-¡Bella! ¡Espera!- me pare, y no se que fue lo que me paro. Supuse que algún día tendría que llegar esa conversación, y cuanto mas pronto y menos gente hubiese mucho mejor.
-¿Qué quieres?- sise esperaba una persona amable y que le sonriese, se había equivocado al elegirla.
-Hablar contigo. Creo que es necesario-.
-Ya te he dicho que no tengo tiempo y no Edward, no tenemos nada de que hablar-.
-Si, tenemos que hablar de varios temas. El primero, Tony- podíamos hablar de muchas, pero ese no estaba en el repertorio. Por lo menos hoy no.
-Escoge otro tema Edward, a Tony, ni nombrarle-.
-¿Por qué? ¿Me lo pensabas decir algún día?- estaba claro que estaba enfadado, con todos, pero sobre todo conmigo.
-¿Decirte el que Edward?-.
-¿Cómo que el que? El padre, que soy el padre de la criatura-.
-Ya te dije que Tony no tiene padre. Te lo dije yo y te lo dijo el-.
-Bella, soy bastaste mayorcito como para saber como se hacen los niños-.
-Me alegro-.
-Bella, soy el padre de Tony, a mi no me engañas. Concuerda todo: su fecha de nacimiento, las mentiras que le has contado, el igual que yo cuando tenía su edad. ¡Por dios! Si hasta lleva mi segundo nombre-.
-Lo primero, jamás he mentido a mi hijo. Mi hijo, te repito, ¡no tiene padre! El tipo que lo creo me dejo tirada como una mirada, se preocupo por mi lo mismo que por lo que le pasaba al vecino del quinto. Por lo cual, no le importo lo que le pasaba a la madre, su vida no le interesaba-.
-¡Por dios Bella! ¡Jamás me dejaste explicarme! Si solo me escuchases durante…-.
-No tengo para ti Edward. Te di demasiado tiempo de mi vida y tú lo tiraste por una ventana desde el piso 50-.
-¿Jamás has cometido un error Bella?-.
-Si, conocerte, darte una maldita oportunidad, confiar en ti. Ese ha sido el mayor error en mi vida-.
-Quiero ser el padre de Tony-.
-¡No! ¡Eso nunca Edward! escúchame bien, a Tony ni le toques. No te acerques a el, ni lo intentes Edward, porque te juro que soy capaz de cualquier cosa-.
-¡Joder Bella! ¡También es mi hijo!-.
-¡Tú no eres nada de Tony, entérate ya!-.
-No puedes separarme de el-.
-Es imposible separar lo que nunca ha estado unido-.
-No sabía que existía Bella. No sabia que tenía un hijo-.
-Lo hubiese sabido, tu solito le echaste por la borda en el momento que decidiste que era demasiado poca cosa. Ahora es muy tarde para remediarlo-.
-Tiene derecho a saber que soy su padre. Tiene derecho a saber que su padre le quiere, que quiere estas con el-.
-Llevo casi 4 años haciendo de padre y de madre, y hasta ahora mi hijo es feliz. No necesita a nadie más en su vida que le pueda hacer daño. ¿Querer? ¿Me estas hablando en serio Edward? por el amor de dios, tu no sabes lo que es querer-.
-Yo jamás le dañaría Bella-.
-¿Cómo tampoco me dañarías a mi? Si, algo escuche en su momento de eso-.
-¡Quiero ser parte de su vida!-.
-Tony es mi vida entera, y tu en mi vida no tienes sitio. Olvídanos Edward, ya te lo dije en su momento, hazlo extensible a Tony-.
-No puedo ni quiero-.
-¡Pues te jodes Edward, te jodes! Yo tampoco quería esto, yo quería ser feliz toda la vida contigo, quería que si algún día teníamos un hijo fuera de los dos, criarlo y quererlo los dos juntos. ¿Y sabes que? Me tuve que joder. Tuve que tragarme yo solita la situación, tragarme mis lágrimas y mi dolor para sacar adelante esto sola. Sufrí, como jamás en mi vida creí que una persona pudiese soportar. Y todo por Tony, porque el no es culpable de nada. No puedes llegar ahora y exigir algo que tu solo destrozaste. ¡Ahora te jodes y te tragas esto tu solo!-. mis lagrimas caían en cascada por mi cara. Me jure que no volvería a llorar por el, y menos delante suya. Pero era imposible, aquello me superaba de tal manera que hacia que mis auto promesas quedaran a la altura del suelo.
-¿Tanto daño te hice?-.
-¿Y aun tienes la cara de preguntar eso? Me dejaste muerta en vida Edward. Y lo sabias, sabias que si algún día aquello terminaba no iba a poder superarlo… no quiero hablar mas de esto- camine lo que me quedaba de trayecto hasta el coche para abrir la puerta pero su brazo me lo impidió. Su toque seguía teniendo el mismo efecto en mí. Podían pasar siglos que aquel leve contacto despertaría en mi lo mismo.
-Sigue pasando Bella, entre nosotros sigue existiendo esa magia-.
-Suéltame Edward-.
-Esta conversación no ha terminado-.
-No volveré ha hablar contigo sobre este tema. Adiós Edward- subí a mi coche y Salí de aquella casa tan rápido como me lo permitía mi coche. Quería a mi hijo, y lo quería ya entre mis brazos. Saber que nunca se movería de ahí, sentir esa seguridad era necesaria para calmar mi estado actual. La ansiedad no era buena compañera cuando se conducía así que frene un poco la velocidad para poder quitarme las lágrimas que aun se agolpaban en mis ojos y me dificultaban la visión. Aparque en frente del portal de mis padres y me mire una vez al espejito del coche, para comprobar mi estado. Mis ojos seguían rojos de tanto llorar, pero podría pasar perfectamente porque me picaban. Di gracias a que no iba maquillada porque si no, dos bonitos ríos de rimel estarían surcando ahora mi cara. Antes de salir del coche mi móvil empezó a sonar, temí que Edward hubiese conseguido mi nuevo numero, pero al ver en la pantalla "Carlisle" supe el porque.
-Hola Carlisle-.
-Hola Bella. Discúlpame, si supiera que habías ido hubiese alargado mas nuestra estancia en el hospital…-.
-No pasa nada de verdad-.
-Llamaba para decirte que Edward salio, y suponemos que volverá tarde, así que…-.
-Estoy en casa de mis padres. En cuando salga os lo llevo y come allí. ¿Carlisle?-.
-¿Si Bella?-.
-Me gustaría quedarme allí. Ya que no sabéis a que hora llegara, es solo por si llega, no es que no me fe de vosotros de verdad-.
-Te entendemos, y claro que si, sabes que esta siempre es tu casa-.
-Muchas gracias. Nos vemos en un rato-.
-Gracias a ti querida. Hasta pronto-.
Metí el móvil en el bolso y subí hacia el piso de mis padres.
-¡Mamiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!- salto mi hijo a mis brazos nada mas Phil abrió la puerta con una espada de juguete en la mano y una línea roja atravesando su cara.
-¡Mi amor! Te eche de menos-.
-Pero si me viste ayer mami-.
-Ya, pero te eche de menos. Hola Phil- dije dándole un beso en la parte de la cara que no tenía pintada. -¿Qué tal se ha portado?-.
-Bien, me ha matado jugando a los piratas, me ha cortado la cara, mira-.
-Si mami, soy un pirata valiente-.
-Claro que si corazón, venga recoger que yaya Esme y yayo Carlisle te esperan-.
-¿Te ha pasado algo Bella?- me dijo cuando vio que Tony se metía al cuarto y recogía sus juguetes.
-No- no quería contestar más, una sola posible mención al tema y me derrumbaría, y era lo último que quería que pasara delante de Tony. -¿Y mama y Seth?-.
-Bajaron a la farmacia a por unas pastillas para Seth, tenía dolor de garganta-.
-Llamare para preguntarle que tal esta-.
-¿Algún día me lo contaras?-.
-¿El que?-.
-Lo que te pasa. Sabes que eres como mi hija, y he aprendido a conocerte como a un padre. A mi no me engañas-.
-Si, solo déjame un tiempo por favor. Gracias Phil-.
-Todo el que necesites-.
-Ya estoy mami- dijo alzando los brazos para que Phil le cargase.
-Me debes le revancha valiente pirata- le contesto este con una voz mas grave de lo habitual.
-Claro que si. Adiós yayo-.
-Adiós campeón. Adiós Bella. Cuida de tu mami- dijo mientras me pasaba al niño y me daba un abrazo.
-Si, yo siempre la cuido y la quiero mucho-.
-Claro que si mi amor. Hasta pronto Phil-.
Baje las escaleras mientras escuchaba todas las batallitas que se habían librado en la casa desde que me fui ayer. Aun cuando aparque en la casa de los Cullen seguía contando emocionado todo lo que había pasado, y yo sonría simplemente por el echo de verle tan contento. Vi con gran emoción que el volvo plateado no estaba entre los coches, si en cambio el de Carlisle y el de Alice, el cual era imposible no reconocer. Le quite el cinturón y llamamos el timbre a la espera de que nos abriesen.
-¡Yayo!- era impresionante la cantidad de amor que había en un niño tan pequeño. A todos daba besos y abrazos y les recibía con una emoción hasta contagiosa. Y todos reaccionaban de la misma manera, cogiendole en brazos, sonriéndole y dándole besos. El efecto Tony.
-¿Cómo estas campeón? Estas más alto que la ultima vez-.
-Muy bien yayo. He estado jugando con mi yayo Phil y mi tito Seth a los piratas, ¡y les he ganado todo el tiempo! ¿Tu jugaras conmigo yayo?-.
-Creo que yo no ando para esos trotes pero estoy seguro de que Jasper si-.
-¿Esta aquí tito Jazz?-.
-Claro, y tita Li y yaya Esme. Bella pasa anda- dijo apartándose y dejándome paso. Coloque la mochila de Tony y nuestros abrigos a un lado.
-¡Cariño!- vi como Alice y Jasper salían de la cocina y la primera corría para robarle a Tony de los brazos a Carlisle. –Como te he echado de menos bombón-.
-¿Tu también tita Li? Pero si me vistes ayer. Mi mami me ha dicho lo mismo-.
-Déjalas colega son mujeres- esta vez fue Jasper quien se lo quito a Alice. -¿Cómo estas campeón?-.
-Tito, ¿tu jugaras conmigo a los piratas como tito Seth y yayo Phil?-.
-Por supuesto, pero no te voy a dejar ganar-.
-¡Tesoro!- dijo Esme saliendo tambien de la cocina mientras se limpiaba las manos en su delantal y volvian a robara mi hijo de otros brazos.
-¡Yaya! ¡Que guapa estas!-.
-Tu si que estas guapo cielo. Te he hecho de comer macarrones y filete con patatas, como a ti te gusta-.
-¿Y yo no estoy guapa?- dijo Alice mientras ponía su puchero, el cual mi hijo se había encargado de aprender muy pronto, y si con Alice era infalible, mi hijo solo lo intentaba y tenia lo que pidiese antes de soltarlo por la boca.
-No te enfades tita Li, tu también estas muy guapa. Y tu también mami- dijo dando un beso en la mejilla a Alice, cosa que hizo que se derritiese allí mismo.
-Vaya, es lo primero bonito que me dice en todo en día-.
-Este es mi nieto, todo un caballero-.
-Vamos a comer que se enfría la comida-.
Pasamos todos al comedor. Era ya costumbre que cuando comíamos en esa casa, Tony se sentaba en todos os lados, menos en el mió. Esta vez toco entre Alice y Esme, el resultado sería un claro "no quiero mas" y el niño no comería mas. Era un perfecto consentido.
Pasamos una comida familiar escuchando, una detrás de otra las aventuras de mi hijo en el mar de la casa de mis padres y el enorme barco. Lo que traducido era un intento de nadar sobre la alfombra y saltar de uno a otro sofá. Íbamos por el postre cuando escuche como se abría la puerta de la casa. Y estaba segura que solo había una persona, aparte de Carlisle, Esme y Alice que tuviese llave, y era la única persona que no quería ver en ese momento. Vi que todos dejaban de moverse y me miraban, mientras yo veía como Tony, indiferente al asunto, robaba las patatas de su tía mientras esta no se daba cuenta. Pensé una manera rápida de salir, pero todas eran ilógicas. Atravesar las paredes antes de que el entrase no era una opción.
-Que apro… ve…che- dijo mientras veía que se encontraba con mas gente de la que el esperaba. Sabía que todavía no había visto ni a Alice ni a Jasper, pero su mirada solo tenia un objetivo, y ese era Tony.
-¡Doctor! Mira mi pie ya esta bueno-.
-Tony cariño, ¿te queda mucho? Mami tiene cosas que hacer- no podía permitir aquella situación.
-Haber… uau si que esta bien tu pie. ¿Por qué no viniste a que te quitase la venda como prometiste?-.
-Es que mi mami es ayudante de médicos y me lo quito ella porque ella también sabia que mi pie estaba bueno, ¿verdad mami?-.
-Si cariño, ¿nos vamos ya?-.
-Jo, mami no termine ni mis patatas ni comí la tarta- dijo haciéndome ese puchero de Alice. Si alguna vez lo odie, esta era la vez que mas ganas tuve de matar a Alice por enseñárselo. Ni siquiera esta situación, hacia que no me pudiese contener.
-Vale, pero te lo terminas rápido-.
-Si mami. ¿Y tu que haces aquí doctor?-.
-Esta es mi casa. Mi mama es Esme y mi papa Carlisle-.
-Nunca te había visto-.
-Es que estaba lejos, trabajando-.
-Y tita Li, ¿es tu tata?-.
-No ella es mi prima, y tus yayos son sus titos. ¿Qué tal Alice?-.
-¿Quieres la verdad?- dijo de una manera claramente hostil.
-¿Es algo que puede oír un niño de 3 años?-.
-Campeón, ven conmigo a la cocina y te doy un cacho mas grande de tarta y así tu mami no lo ve y no te regaña- dijo Esme aupandolo y llevándoselo. Vi como Carlisle también abandonaba la sala y cerraba las puertas detrás de el.
-¡Siiiii! Adiós doctor-.
-Adiós Tony. Y ahora, puedes decir lo que quieras-.
-Bella, no tienes que estar aquí si no quieres-.
-No Alice, no te preocupes, ya hable con el y todo lo que le tenia que decir ya esta dicho-.
-¿Cuan…?-.
-Esta mañana, cuando vine ha hablar con Esme y Carlisle-.
-Me tienes que contar todo cariño, pero repito, si no quieres…-.
-Me quedo Alice, yo no soy de las que huyen-.
-Muy bien… ¡Tu!- dijo separándose de mi y yendo hacia Edward. -¿Cómo pudiste? Eres un cobarde, no tienes ni derecho a llamarte hombre, pedazo de mierda. No tienes ni idea de lo que te perdiste haciendo lo que hiciste-.
-¿Algo mas que no sepa?-.
-Me alegro de que seas consciente de pudiste haber sido mas feliz de lo que puedas ser ahora si solo hubieses tenido dos dedos de frente y escuchar lo que te tenían que decir en vez de sacar lo que no tenias que sacar de tus pantalones por la persona equivocada-.
-¿Me vais a juzgar todos? ¿De verdad que todo esto es por un maldito error?-.
-¿Un error Edward? no, tu cometiste un error detrás de otro: primero no escuchar a Bella, segundo desaparecer, tercero tirarte a Tanya, cuarto decir lo que le dijiste a Bella después de que os viese, quinto no luchar por lo que merece la pena… ¿Quieres que siga? La lista es larga, unos 4 años llevas engrosándola-. En ese punto de la conversación yo ya estaba llorando de nuevo, era inevitable y luchar contra ello, algo estúpido.
-¿Te crees que no lo se? ¿Cómo crees que me pase estos 4 años en Londres? No dormía, no podía concentrarme… me daba vergüenza volver, me quede ha trabajar allí porque no sabia con que cara presentarme…. Pero me canse, he vuelto, y he vuelto para recuperar lo que deje aquí- dijo lo ultimo mirándome.
-Ya puedes volver por donde viniste si es eso lo que buscas, tú aquí no dejaste nada-.
-¿No? Deje a mi familia, deje a mis amigos, deje al amor de mi vida, y cuando vuelvo me entero de que también deje un hijo. ¿Te parece poco Alice?-.
-Tu solito te encargaste de que nada de eso fuese tuyo. Tú solo lo apartaste de ti-.
-Quiero recuperar mi vida y quiero disfruta de mi hijo-.
-¡Tony no es tu hijo!- no podía mas, no podía llegar después de cuatro años y reclamar algo que no le pertenecía, en ningún sentido.
-Bella tranquilízate por favor- Jasper me abrazo intentando darme un paz que en esos momentos era inexistente en esa sala. –Tony puede oírte- solo aquella frase logro que bajase mi tono de voz, pero no mi llanto ni mi rabia.
-No tienes ningún derecho a llegar y exigirlo, es mió, y de nadie mas Edward. Ni se te ocurra acercarte a el o ponerle un dedo encima, porque te juro que olvido quien eres y te mato-.
-No quiero quitarte nada Bella, solo quiero ser el padre de Tony-.
-¡No!-.
-Edward, mira no soy quien para juzgarte, y no lo pienso hacer. Pero yo he estado estos 4 años al lado de Bella, y se, porque lo he visto, lo que Bella ha sufrido, y ni siquiera soy capaz de ponerle un nombre. Ha sido un golpe muy duro volver a verte por aquí, sin ni siquiera avisar a nadie, y a ella le toco verte de la peor manera. Dala un tiempo, el que ella quiera o necesite, y asume esa decisión, porque creo que te mereces que sea ella quien decida lo mejor para los 3, porque en esto entra también Tony. Y un último consejo. Puedo tenerte asco Edward, pero eres el primo de mi prometida y no te haré nada. Evita por cualquier medio cruzarte siquiera con Rose, Emmet, Jake o James, porque no vuelves a ver la luz del día. Y si tocas a Tony, el siguiente que me olvido de quien eres soy yo- solo Jasper podía exponer la situación de una manera que relajase el ambiente e hiciese poner a Edward en modo alerta.
-¿De verdad eso es lo que quieres Bella? ¿Qué me aleje de ti y de todos?-.
-Ya te lo dije antes, ¿hablo en japonés?- dije como pude, mi sollozos aun estaban incontrolaos aun teniendo a Jasper alrededor mió todavía.
-Perfecto. Esto es sencillamente perfecto- dijo mientras juntaba sus manos y se las pasaba por su desordenado pelo. La puerta de abrió dejando ver la cara de Carlisle para ver si ya se podía pasar, al ver mi cara intento cerrar pero mi pequeño diablillo se coló por debajo de las piernas y paso corriendo con toda la carita manchada de chocolate.
-Mami, la tarta de yaya esta buenísima. Tienes que pro… ¿Por qué lloras mami?- yo me había sentado en una silla. Mi hijo trepo por otra y me cogio mi cara con sus manitas para limpiarme las lagrimas. -¿Estas malita? ¿Te duele algo?-.
-No mi amor, solo que me encuentro un poquito mal-.
-Yayo Carlisle y doctor Edward son médicos, ¿Por qué no te curan?-.
-Porque ellos son médicos para niños, no para mayores corazón-.
-¿Si te doy muchos besos te curas?-.
-Seguro- le cogi para acercarlo y darle un abrazo que me reconfortara, para saber que era mió y que estaba conmigo. Me dio decenas de besos por toda la cara, sabia que me estaba manchando, pero no me importo nada.
-¿Ya estas buena?-.
-Curadísima-.
-¡Mami, te he curado! De mayor voy a ser medico de mayores, como yayo y doctor Edward-.
-Vas a ser el mejor-.
-Te deje toda la cara de chocolate-.
-Si ya me lo imagine. ¿Me traes un cacho de tarta de la yaya para probarla?-.
-Si, ahora te la traigo mami- se bajo de la silla para salir corriendo a la cocina. Apareció a los 30 segundos con un pedazo de tarta en el plato, el cual alimentaría a toda la familia. –Yaya Esme corto uno para que todos compartiésemos, como no habéis comido vosotros- dijo señalándonos a Alice, Jasper, Edward y yo.
-Muchas gracias bombón. ¿Le das tu a tu tita la tarta?-.
-Claro. Haber, abre la boca- dijo partiendo un cachito de tarta con la cuchara y levantándola por los aires. –Esta va por… ¿Por quien va tita?-.
-¿Qué tal por tu mami?-.
-Si, esta va por mami- y le metió el cacho de tarta en la boca a Alice, pingándola toda la cara. Solo Tony podía hacer que Alice no se pusiese histérica cuando se la manchaba. –Tito Jaz, ¿tu también quieres?-.
-Claro campeón. Esta va por… ¿Por la tita Li?-.
-Si. Abre la boca. Esta va por mi tita Li- y volvió a meter otro pedazo de tarta pingándole. –Doctor, ¿tu quieres?-. Cinco pares de ojos viajaron a su cara advirtiéndole, pero los suyos solo tenían ojos para el crió que estaba partiendo el siguiente trozo de tarta, y destrozándolo.
-Claro- si no estuviera aquí mi hijo, lo mataba.
-¿Por quien quieres que vaya?-.
-Por ti-.
-¡SIIII! Bueno, abre la boca, esta va por el niño mas guapo, listo y bueno del mundo- y otro troza de tarta fue a parar mas en la cara que en la boca de la persona.
-Totalmente cierto campeón- dijo revolviéndole el pelo con su mano mientras le sonreía.
Lamentablemente sospechaba que esto solo se iba a ir complicando mas y mas mientras Edward hubiese vuelto a nuestras vidas.
