Capitulo 17
Salimos lo mas pronto que pude de esa casa, sabiendo que detrás dejábamos un ambiente un tanto tenso. Cada encontronazo que había tenido con Edward estos últimos días, me dejaba psíquicamente agotada, y no quería tener que pasar por eso día si, día también. Volver a verle y saber que quería recuperar lo que un día perdió, era una pesadilla que venia repitiéndose en mi cabeza desde que Tony nació.
Y llego el lunes. Desperté con un dolor de cabeza espectacular y maldiciendo al que me lo había provocado, un ser que llevaba 4 años atormentándome desde la distancia, y ahora, muy a mi pesar, desde una peligrosa cercanía. Increíblemente, no tuve que estar encima de Tony para que se vistiese y se preparase con asombrosa rapidez para el colegio. Bendita profesora la que le llevaba tan animado. Le deje en el colegio con su beso de buen día y me dirigí a mi trabajo, uno de los pocos sitios donde encontraba paz interior, aunque el ambiente en si, fuese de todo menos de paz.
-Buenos días Bella. ¿Qué tal los días de descanso?- me pregunto Ángela. Ángela entro ha trabaja en el centro el mismo día que yo, y desde aquel entonces teníamos una relación buenísima.
-Buenos días Ángela ni me recuerdes este fin de semana-.
-¿Estas bien? Te veo mala cara Bella… ¿necesitas algo?-.
-¿Si te pidiese que me hicieses de asesina a sueldo, como te lo tomarías?-.
-Como una broma Bella, eres incapaz de hacer daño ni a una mosca-.
-Y no sabes como me gustaría cambiarlo-.
-¿Quieres hablar?-.
-¿Sabes la historia de Tony verdad?-.
-Si, el padre te…-.
-Si ese mismo, pues ha vuelto. Y lo más genial de todo, reclama sus derechos como padre. Ni te imaginas el dolor de cabeza que me esta causando la situación-.
-Vaya, si que esta mal la cosa-.
-Si… pero no quiero hablar más de ello. ¿Qué tenemos para hoy?- dije levantándome del banquito y empezando a cambiarme al uniforme. Sabía que solo así podría ocupar mi mente en otra cosa diferente.
-Pues lo de siempre… revisión de la noche y animación te toca el pasillo 4, y… ¡Se me olvidaba! Hoy viene el nuevo pediatra, sabes que el doctor Fing se pasó a cuidados paliativos y no puede atender al resto. Solo vendrá una vez por semana, los lunes, y hoy empieza-.
-Cierto, se me había olvidado completamente-.
-Hay una reunión para que lo conozca toda la plantilla y luego tu o yo debemos enseñarle las instalaciones y todos sus pacientes-.
-Yo me encargo deseo Ángela, no te preocupes- dije. Me encantaba enseñar mi mundo a la gente que podía, así que para mi eso no era prácticamente ni trabajo.
-¿En serio? Mil gracias Bella, me dejas un pequeño tiempo libre para organizar la próxima cena. Viene mi familia y la de Ben de Hawai y tengo que prepararlo todo-.
-Disfruta de la familia Ángela. Por cierto, ¿Cómo se llama? Ya sabes, si tengo que tutearle y eso…-.
-Aquí no viene nada, pero de todas formas la reunión es en 10 minutos y ahí lo dirán. Venga-. Bajamos de los vestuarios hasta la sala de reuniones del 2º piso, donde todo el personal se juntaba para tratar temas relacionados con personal o pacientes. Al llegar vimos que ya estaban allí todos reunidos y cotilleando sobre la nueva incorporación de los lunes a la plantilla. Solo faltaba el director, el cual supuse que estaba dando la bienvenida al centro al doctor.
-Buenos días a todos- dijo el señor Draw entrando por la puerta sin ningún tipo de acompañante. –Como ya todos sabréis hoy se incorpora a la plantilla un nuevo doctor, solo vendrá los lunes pero hago esta presentación para que todos sepáis reconocerle y saber a quien pedir ayuda. Señorita Webber, ¿será usted o la señorita Swan la que se encargue de las presentaciones?-.
-Será Bella señor-.
-Perfecto. Acuérdese de presentarle también a los que en estos momentos se encuentran trabajando-.
-Por supuesto señor-.
Toc toc toc
-Adelante- dijo el señor Draw dando paso a la sala al doctor. –Muchachos os presento al doctor Cullen, nuestro nuevo pediatra-. Juro que si no hubiese estado semi sentada en un mueble, mi culo hubiese ido a parar al suelo, y aun así me extraño que no hubiese pasado. La puerta se abrió y un Edward con una seguridad que hasta a mi me extraño entro en la sala dedicando una media sonrisa a todos acompañado de un gesto con la cabeza y una sacudida de manos con el señor Draw. –Os presento al doctor Edward Cullen. Esta recién llegado de Londres, donde hizo sus practicas de medicina y trabajo los 3 años siguiente en uno de los mejores hospitales de mundo. Espero doctor Cullen, que su incorporación sea lo mas grata posible-. A estas alturas estaba pegándome mentalmente por el momento en el que le dije a Ángela que seria yo quien le enseñaría el centro, pero estaba demasiado ocupada, como el resto del genero femenino de la sala, el babear. Estaba segura de que el ya se había dado cuenta, y estaba igualmente segura de que todavía no me había visto. -¿Quiere decir algo?-.
-Solo que es un placer trabajar aquí, aunque sea en breves periodos de tiempo y que estoy seguro de que me levare de aquí experiencias altamente gratificantes para mi vida. Gracias a todos por su bienvenida- sabia como meterse a la gente en el bolsillo, y Londres, seguramente, había aumentado esa parte caballerosa de su personalidad.
-Gracias a usted por venir. Pueden dar la bienvenida al doctor y luego retirarse a sus trabajos correspondientes, después la enfermera correspondiente le enseñara todas las instalaciones para que se habitué lo antes posible al centro. Buenos días a toos- y con eso dejo la sala. Hubiese jurado que la pared era un imán y las mujeres de la sala puro acero al ver como todas eran atraídas hacia esa dirección, pero estaba claro que el imán era Edward y el acero puras hormonas femeninas en revolución.
-Bella, ¿tu has visto a ese hombre? Bendita naturaleza- me dijo Ángela sin quitar los ojos de lo poco que se veía de Edward en este momento.
-Ángela, no te olvides de Ben-.
-Ben lo entendería si lo viese. ¿Por qué tu no reaccionas ante tales encantos criatura?-.
-Es el Ángela-.
-¿Qué el es quien?-.
-Que el es Edward, Edward Cullen, el padre de Tony-.
-¿¡Que!-. Vi como Edward levantaba la cabeza y yo me daba media vuelta para que no me viese, una tontería porque minutos después tendría que estar con el al menos unas dos horas. –No te habrás confundido…-.
-¿Tu crees que se puede comparar con alguien Ángela?-.
-No, vale, esa no es una opción… me has dejado muerta Bella. Parece tan… tan…-.
-Tan perfecto- termine yo con lo que ella no podía. –Lo se, eso de que las apariencias engañar se invento por el-.
-¿Quieres que te reemplace…-.
-No Ángela, dije que lo haría yo y lo haré. No te preocupes, además, Draw sabe que lo haré yo, no queramos problemas. Venga, vamos a presentarnos-dije haciendo de tripas corazón. Aunque ya había pasado sus 15 minutos largos desde que empezaron las presentaciones, continuaba un numeroso grupo de mujeres a su alrededor. Fue Ángela, jefa de enfermeras junto a mi, la que tuve que recurrir a amenazas para que empezasen a trabajar.
-Hola Edward. Soy Ángela, una de las jefas de enfermeras. Para cualquier cosa, ya me conoces- dijo extendiéndole la mano.
-Un placer Ángela. ¿No sabrás por casualidad quien es la que me tiene que enseñar el centro? Hasta ahora nadie me ha di…-.
-Soy yo- dije apareciendo ante sus ojos. Me había quedado en un segundo plano hasta que fuese estrictamente necesario. Su cara al verme reflejo una sorpresa comparable a la mía cuando lo vi entrar por la puerta. La diferencia es que yo no quería verle y su sonrisa delataba lo contrario.
-¡Bella! ¿Qué haces aquí?- podía ser una personas con una media en la carrera de superdotado, pero ciertas preguntas indicaban otra cosa.
-Trabajo aquí Edward, soy la otra jefa de enfermeras- solté un suspiro para continuar la frase, la parte que menos me gustaba –y la encargada de enseñarte el centro. Puedes dejar aquí tus cosas y comenzamos con la visita. Tengo mas trabajo que hacer-.
-Bella yo me puedo ocupar de enseñárselo, no es ninguna molestia- llevaba odiando esa voz desde que entre a trabajar. Su dueña, Jessica Stanley, una mujer con la voz mas molesta que jamás escuche, y la persona mas cotilla que nadie se pueda echar a la cara jamás. Y desde hoy, una mujer mas que moriría por Edward.
-Jessica, creo que tu trabajo consiste en atender a niños que necesitan completa vigilancia, ¿de verdad crees que te sobra tiempo?-.
-No… yo solo…-.
-Deja de perder tiempo y ponte a trabajar- dijo Ángela con un tono de autoridad y mala leche que muy pocas personas lograban sacarle, entre ellas, Jessica, por supuesto. –Y ahora soy yo la que tengo que entrar a trabajar. Esta como en su casa doctor Cullen. Adiós Bella, y suerte-.
-Gracias Ángela, y Edward, solo Edward- dijo antes de que Ángela saliese de la sala y nos quedásemos solos el y yo. –Bella, yo…-.
-Edward, no tengo todo el día, así que ya que tenemos que hacer esto juntos, por favor, hagámoslo lo mas rápido que podamos- desde luego si iba a tener que soportar esta situación, la manejaría a mi manera, porque era la única opción donde el final no fuese que yo acabase loca. Vi que dejaba su chaqueta y su maletín encima de una silla y como se dirigía a la puerta para abrírmela y empezar el recorrido. Después de tantos años, seguía acordándose de esos detalles que e emocionaba, y que aunque lo seguían haciendo, traían consigo otros que prefería enterrar y que jamás saliesen.
Empecé a enseñarle las instalaciones desde el hall presentándole a nuestra recepcionista, hasta los camareros del restaurante, el grupo de limpieza, las oficinas y las salas de descanso y reunión, los animadores, enfermeras y demás médicos. A todos y cada uno de ellos se los metió en el bolsillo desde el primer "hola". Un donde de la familia Cullen sin duda. Deje por ultimo su pasillo, que es el que mas tiempo nos llevaría, y donde yo pasaba la mayor parte de mi tiempo.
-Y por ultimo, el pasillo numero 4. aquí es donde vas a trabajar. Te encargas de los niños con cáncer. El resto, o por problemas psíquicos, otras enfermedades o porque ya están en cuidados paliativos, solo precisaran se tu asistencia en caso de que el medico de esa zona la pida. También paso la mayor parte de mi tiempo aquí, así que cualquier duda, puedes preguntarme. Ahora vamos a ver a los niños de los que te vas a encargar a partir de ya-.
-De acuerdo-. La verdad, es que desde que habíamos salido de la sala se había comportado como un autentico profesional, solo hablándome para que le respondiese aquellas dudas que le iba surgiendo por el camino, todas relacionadas con el centro.
En ese pasillo se encontraban 20 enfermos, todos bastante graves pero ninguno para ser trasladados aun a cuidados paliativos. Edward tenia un mano derecha con los niños increíbles. Muchos de ellos, eran reacios a gente nueva, y sobre todo a nuevos médicos o enfermeras, cuando uno les trataba se apegaban a el de tal forma que cualquier otro era lo peor, pero el consiguió entenderse perfectamente bien con todos.
-Y el de aquí es el último, y es mi niño favorito de entre todos. Se llama Jordan y tiene 6 añitos solo, leucemia- Jordan fue el primer paciente a que atendí cuando llegue aquí, y aun continuaba con nosotros. Agraciada o desgraciadamente su enfermedad continuaba igual, con sus altos y sus bajos, y algún que otro susto, pero en general, igual.
-Buenos días campeón- le salude como todas las mañanas, dándole un beso y un abrazo. Por la quimioterapia, no tenia pelo, pero sus ojos azules seguían brillando un una ilusión digna de admiración.
-Hola Bella. Hoy tardaste más tiempo-.
-Te traigo una visita. El es Edward Cullen, el nuevo pediatra del pasillo. Edward, el es Jordan, y es mi niño favorito junto con Tony, pero no se lo puede decir a nadie-.
-Hola campeón, ¿Cómo esta?- le pregunto Edward mientras formaba con su mano un puño y hacia que Jordan lo chocase.
-Hoy genial doctor. ¿Usted va ha hacer que me cure?- era realmente duro ver como un crió de 7 años preguntaba eso, cuando lo justo hubiese sido que su vida transcurriese a esa edad sin preocuparse de cuando dejarnos.
-Seguro que algo podemos hacer campeón. Y no me llames doctor, soy Edward-.
-OK. Y Bella, ¿Qué tal Tony? Ya me termine mis últimos tebeos, cuando venga ya se los tendré listos-.
-Muy bien, igual de revoltoso que siempre. Este viernes le traigo y se queda un rato contigo, ¿te parece bien?-.
-¡Si! Por fin visita diferente a mis padres, abuelos, tíos…-.
-¡Oye! Yo te vengo a visitar todos los días- dije cruzándome de brazos, aunque sabia que mi presencia a Jordan siempre lo ponía de buen humor.
-No Bella, si sabes que yo te quiero, y tu visita es la que mas ilusión me hace, pero Tony en genial. Por cierto doc… Edward, Tony se parece mucho a ti, tienes que conocerlo-. La habitación se quedo en un incomodo silencio por parte de Edward y de mi, aunque Jordan no lo había echo con la mas mínima intención, ambiente se volvió tenso por momentos.
-Algún día campeón, algún día- fue a lo que se limito la respuesta de Edward.
-¿Vendrás luego a leerme lo que queda del libro Bella?- cada día, en mi turno de descanso, dedicaba parte de ese tiempo a leerle un capitulo de algún libro a Jordan.
-Si puedo sabes que si, y ahora te dejamos, que tu tutora estará al llegar y tienes que aprobar- dije dándole un beso en la frente.
-Hasta luego Bella. Hasta luego Edward- dijo despidiéndose con las manos.
-Hasta pronto campeón- fue lo que dijo Edward para a continuación cerrar la puerta. –Es un niño increíble- me dijo.
-Lo se. Es al primer niño que trate nada mas llegar aquí. En fin, aquí acaba el recorrido. ¿Alguna pregunta, alguna sitio que hayas visto que no te haya enseñado…?-.
-No, creo que todo esta claro-.
-Muy bien. Pues que tengas buen día, yo me tengo que ir a…-.
-Espera Bella. ¿Podríamos ir a tomar un café?-.
-No, no podemos, tengo que trabajar-.
-Venga señorita Swan, haré la vista gorda, su turno de trabajo por hoy acabo. Hable con el nuevo doctor, explíquele nuestra forma de trabajar, eso son horas de trabajo. Hasta luego- ¿pero de donde había salido este hombre? ¿Y quien se creia el señor Draw para exigirme aquello? A vale, el era el jefe. Fui a protestar, pero antes de decir una palabra, ya había levantado su mano ara hacerme callar. Maldito viejo gordo, ¿Por qué me quería torturar de aquella manera?
-Vamos- le dije sin ningún tipo de emoción. Ambos nos pedimos un café con leche para tomar. Nos sentamos en la mesa as alejada del resto, porque sabía que la próxima conversación no trataría única y exclusivamente sobre su nuevo trabajo.
-Y bueno… ¿Tony conoce a Jordan?- sabia que Tony iba a salir en esta charla, pero mientras fuesen estos temas, no tenia problemas en responderle, por lo menos, menos problemas que en otros.
-Si, suelo traer aquí a Tony los viernes. Me parece sano que conozca otra realidad, una que no se suele ver ni de la que se suele hablar. Le presente a Jordan y desde el primer día congeniaron estupendamente.
-¿Este es el entro donde venias, cierto?-.
-Si, fue el primer sitio donde recurrí para empezar a trabajar. Siempre pertenecí a este sitio, ya lo sabes. Emmet sigue viniendo, aunque menos que antes. Se lleva muy bien con Jordan también. Alice y tus padres suelen venir de vez en cuando. ¿Y tu por que vienes…?-.
-¿Qué por que vine aquí si nunca quise acompañarte?- era cierto, nunca quiso venir. Decía que era muy duro, que no lo podría soportar. –Supongo que la vida te deja ver las cosas mas claridad, saber sobrellevar lo mas duro que te puedas imaginar. En Londres, durante la especialidad, me pusieron en el área de cuidados paliativos, supongo que eso hizo una coraza a mi alrededor para saber como llevarlo de la mejor manera… Además, sabia que este sitio me recordaría a ti- si hubiese tenido café en la boca o me hubiese atragantado con el o lo hubiese escupido. –Te juro que no sabía que trabajabas aquí-.
-Te creo-. Después de eso nos quedamos en silencio. Era imposible llenarlos entre nosotros ahora, cualquier tema sacaría a relucir cosas del pasado, que por mi parte no quería recordar. Pero este simple echo ya me recordaba que antes, estos momentos eran cómodos, y no necesitaban ser rellenados con absurdas conversaciones.
-¿Qué ha sido de ti estos 4 años Bella?- mucho tardo en sacar el tema.
-Prefiero no hablar de eso-.
-¿Por qué?-.
-Porque no quiero pasarlo mal Edward-.
-Siento haberte causado tanto mal. Nunca fue mi intención-.
-Edward, en serio, cambia de tema-.
-Quiero pedirte perdón Bella, y si no es ahora será otro día. Y dudo que estés tan receptiva como ahora-.
-¿Pero es que no te das cuenta de que no quiero tu perdón? El daño ya esta hecho Edward, y me hiciste muchísimo daño. 4 años después y una disculpa no arreglan nada-.
-¿Algún día serás capaz de perdonarme?-.
-No lo se Edward, hasta hace pocos días ni siquiera me había planteado lo posibilidad de volver a verte-.
-¿Puedo hacer algo…?-
-Edward, déjalo. Y no, en estos momentos solo me puedes dejar tranquila, que asimile todo poco a poco… déjame vivir tal y como lo estaba haciendo hasta ahora-.
-¿No te das cuenta de que me pides imposibles Bella? tenerte a metros y no hablarte, saber que tengo un hijo y no poderle llamar como tal… No puedo-.
-Edward, hasta hace mas o menos una semana ni yo no Tony existíamos en tu vida, y has continuado viviendo. Hasta hace una semana Tony no sabia e tu existencia y yo era más o menos feliz haciendo que te había olvidado, y hemos vivido. Continuemos así-.
-No Bella, yo no he vivido, he sobrevivido. Llevo 4 años martirizándome por lo que te hice y eso jamás me lo perdonare. He vivido como una mierda. Y ahora se que tengo un hijo. No Bella, no me pidas que os deje o que os olvide, porque al igual que te pasa a ti, me es imposible-.
-No me hagas esto Edward-.
-Solo quiero ser feliz Bella. Ser feliz junto a ti y junto a Tony. Empezar desde cero, como una familia. No te estoy diciendo que tenga que ser de un día para otro, poco a poco. Pero necesito que me des esa oportunidad-.
-No puedes llegar después de 4 años y pedirme eso. Es imposible Edward, destrozaste mi confianza. Eras todo lo que quería en la vida, mis sueños te tenían a ti como base, todo empezaba por un tu y yo. Pero tu me fallaste. Nada de lo que deseaba antes existe ahora, y ya casi, ni siquiera lo deseo. ¿No lo entiendes? Me rompiste, y aun hoy, no soy la misma, no he vuelto a ser la misma desde aquella noche. No puedes venir ahora con promesas porque no me las puedo creer, ya las hiciste una vez y las tiraste a la basura. No puedo exponerme ante ti de nuevo de la misma manera, porque también expondría Tony, y eso jamás, jamás, lo consentiría-.
-Pero Bella, yo te amo, y tu me sigues amando, lo se, tu mirada es la misma que hace 4 años-.
-Pero es que el amor no es suficiente. Si lo hubiese sido, yo al día siguiente te hubiese buscado todo se hubiese olvidado, me hubiese ido a Londres, y no me acordaría de nada. Pero no es así, yo no puedo olvidar, no puedo volver como si nada hubiese pasado Edward-.
-Lo jodi todo, lo se, se que ni siquiera merezco que me dirijas la palabra, y no sabes como te agradezco poder tener esta conversación contigo. Solo espero sacar de aquí una oportunidad-.
-Pides demasiado, demasiado pronto-.
-Entonces prométeme que lo pensaras, que pensaras en lo que estamos hablando-.
-¿No crees que eres el menos indicado para exigir Edward?-.
-Sabes que soy demasiado egoísta con lo que me importa-.
-Aunque no quiera voy a dar mil vueltas a la conversación Edward-.
-Gracias-.
-¿Por qué has vuelto?-.
-No aguantaba más Londres. Me encanto a ciudad y todo eso pero… No estabas cerca. Han sido los 4 años más largos de mi vida. Verte por fotos no me quitaba ni una pizca de la ansiedad y Esme y Carlisle soltaba información a cuentagotas. Necesitaba saber de ti en primera persona-.
-¿Sabes? Esperaba muchas respuestas, pero esta era la última-.
-¿No te lo crees?-.
-Si, si me lo creo. Solo me ha dejado un poco descolocada-.
-Siento haber sido yo quien te haya echo madurar tan pronto y de esta manera-.
-Fue tu decisión Edward. Cuidar a un niño cuando todavía crees en los cuentos de hadas no es lo más beneficioso que se diga-.
-¿Con Tony tengo…?-.
-Mis decisiones van ligadas a las de Tony. Solo decirte que con el tienes mas posibilidades que conmigo. Yo… todavía no puedo Edward. Emocionalmente estas conversaciones me dejan cansada-.
-Lo entiendo. Lo menos que te mereces de mi parte es tiempo todo el que quieras. Y gracias de antemano por todo-.
-Da gracias a lo que me este haciendo estar aquí escuchándote sin llorar, gritar o lo que sea…-.
-Doy gracias a lo que haga falta por el simple echo de que este aquí-.
-Me tengo que ir. Tony sale ya y hoy puedo ir a buscarle. Ya… Iremos hablando-.
-Mil gracias Bella-.
-Adiós Edward-.
Salí del centro pensado en lo que acababa de suceder. Desde luego durante el largo rato que estuvimos hablando mi mente funciono de manera diferente a lo que suele hacer. pero pensando llegue a otra conclusión, y es que era el corazón la parte que me había dominado. Solo espero que esta vez no me vuelva a equivocar por seguir a mis sentimientos.
