Capitulo 20
-Tony estate quieto o tu tita Li nos mata a los dos- dije intentando ponerle el nudo de la corbata por enésima vez en 15 minutos.
-Mami pero es que esta cosa me ahoga-.
-Ya mi amor pero solo es durante la misa, luego cuando comamos puedes tirarla si quieres. A tu tita Li le hace mucha ilusión verte así de guapo-.
-¿Puedo verla mami?-.
-En cuanto te dejes poner la corbata vamos a verla-.
-Jo mami, venga que quiero ver a tita Li-.
-¿Ahora tienes prisa?- le dije terminando de hacerle el nudo. –Venga, que queda poco tiempo para que empiece la ceremonia-.
Le cogi de la mano y salimos de la habitación rumbo a la de Alice. Decidió prepararse en su casa, donde todas las damas de honor y Tony la acompañamos. Eran las 11:30 de la mañana, y solo quedaba media hora para que todo comenzase.
-¿Se puede?- pregunte después de tocar la puerta y Tony se colase por el hueco de esta antes de que nadie contestase.
-¡Tita Li, pareces una princesa!-.
-¡Mi amor! Tu si que estas guapo, pareces un principito- dijo agachándose para darle un beso en la mejilla. Estaban todos listos, Rosalie enfundada en el mismo vestido que el mió, peinadas, maquilladas y preparadas. Carlisle sentado en una esquina leyendo algún tipo de artículo que dejo rápidamente de lado en cuanto entramos en la habitación y Tony hizo acto de presencia. Alice estaba sencillamente espectacular. Un vestido blanco palabra de honor con ligeros pliegues en la zona del pecho y caída libre hasta las pies. Su peinado habitual con horquillas con pequeñas flores blancas y un maquillaje sencillo y natural completaban su look.
-Estas espectacular Alice-.
-Gracias Bella-.
-Señoritas. Pequeño señorito, están todo espectaculares, pero a 20 minutos de aquí hay un novio que esta muriéndose de los nervios porque cierta señorita llegue ya a casarse con el así que, Alice- dijo tendiéndole la mano mientras esta la cogia y salían por la puerta, mientras nosotros la seguíamos.
Nos montamos en diferentes coches, mientras Alice y Carlisle iban en el último coche; Rosalie, Tony y yo nos montamos en el primero.
-Tony cariño acuérdate de que tienes que andar delante de Alice, y que cuando te avisemos…-.
-Tengo que llevarles los anillos a tita Li y tito Jaz y decirles algo bonito-.
-Tienes un hijo que es un genio Bella-.
-¿Y eso de decir algo bonito?- porque eso desde luego no se lo había yo.
-Tita Rose. Me dijo que tenía que hacer llorar a tita Li-.
-Una boda sin lágrimas no es una boda, y todos sabemos que solo Tony tiene esa capacidad con Alice, y con Jasper mucho mas-.
-No tenéis remedios-.
-Ya llegamos-anuncio del chofer. Bajamos del coche para comprobar que ya habíamos llegado. Todos los invitados debían de estar dentro de la iglesia sentados en sus respectivos lugares. Y nosotros con 10 minutos de retraso, era casi una norma que el novio se impacientase. Segundos después aparco el coche que llevaba a Carlisle y Alice. Nos quedamos todos a la entrada.
-Muy bien- empecé a enunciar. –Mi amor, tu vas primero, y acuérdate que te tienes que sentar con la yaya Esme cuando llegues, luego iréis vosotros- indique señalando a Carlisle y Alice, que por primera ver en su vida estaba callada, quieta y seria, -y después nosotras. ¿Preparada Alice?-.
-Si- fue todo lo que pudo decir-. Rose se asomo para que supiesen que ya habíamos llegado y la música empezó a sonar. Coloque a Tony delante de la novia después de darle un beso, y yo me fui a mi sitio, al lado de Rosalie, detrás de la radiante novia. Vi como se abrían las puertas y aparecía ante nosotros la iglesia. Todos los invitados se levantaron y giraron sus cabezas en nuestra dirección. Sabia que a estas alturas, Alice ya no tenia nervios, todo había salido justo como ella había soñado. Caminamos detrás de ella al ritmo que marcada el coro, y sorprendentemente Tony lo hizo de maravilla. Ver la cara de Jasper era sin duda lo mejor que se podía hacer es aquel momento. Mientras el resto del mundo miraba a la novia y lo esplendida que iba, la otra parte importante se quedaba embelesado, deseando que las piernas nos midiesen 5 metros para que de un solo paso pudiese llegar a su lado. Luego estaban el resto de padrinos: Emmet, James, Jacob y Edward. Ahí estaba el, perfectamente vestido con su esmoquin clásico. Fue complicado quitarle la vista de encima, pero mas difícil fue saber que a quien miraba era a mi, y que la sonrisa de su cara iba dirigida a mi. No hablábamos desde hace dos días, justo desde que Jasper pidió el cambio de pareja para bailar. Había dado millones de vueltas a ese momento, y otros mil millones a la conversación con Jasper. Le dije que lo pensaría, que poco a poco podría pasar algo, pero todo seguía igual, mi miedo seguía intacto desde hace 4 años, y mi amor por el solo ha ido aumentando. Colocamos la cola del vestido de Alice y nos fuimos a sentar en nuestros asientos. Me gire para ver como Tony ya estaba acomodado en las piernas de Esme, que se encontraba al lado de mi madre, Phil y Seth, vestidos todos para la ocasión.
Fue una ceremonia preciosa, donde mis miradas viajaban de Alice a Jasper, parándome por momentos en Edward, y era ahí cuando comprobaba que la suya tampoco podía desviarse de mí. Rose debía de tener dotes de pitonisa porque el momento de los anillos, fue sin duda, uno de los mas emocionantes para todos. Tony se acerco con el cojín que portaba los anillo y después de que ambos se los pusiesen, no se si preparado o no, le dijo textualmente a ambos "los cuentos de princesas son muy aburridos. Es mejor este, y encima sois mas guapos", cosa que hizo que Alice empezara a llorar e ternura y una tímida lagrima se escapase por la mejilla de Jasper. No me paso desapercibida la mirada de Edward, una mezcla entre dolor y orgullo paso por sus ojos, lo que hizo que mi corazón se encogiera de culpa, pero decidí no prestarle mayor atención. Decidí quedarme con mi hijo hasta el final de la ceremonia sentándolo en mis piernas.
-Y ahora, puedes besar a la novia-. Vi como Alice se tiraba a los brazos de Jasper y se entregaban en un beso apasionado, seguido de aplausos y vítores, los cuales provenían de un escandaloso Emmet.
Sentía una alegría inmensa por mis amigos, eran mi familia, pero mi corazón y mi cabeza no podían parar de recordarme como me gustaría ser parte de eso también. Yo quería ser la protagonista de una historia tan perfecta y bonita como la de ellos. Y con el mismo final. Pero mi cabezonería y mi miedo no me lo permitían.
Salimos de la iglesia antes para preparar todo el recital de después, desde el arroz que les teníamos que tirar hasta el coche escandaloso en el que tendrían que ir. Cosa que a Alice la mataría de un infarto al corazón, si no estaba tan embobada mirando a Jasper como minutos antes. Y sin duda lo fue, Alice odio el momento en el que se nos ocurrió tirarla comida al pelo, hacerla llorar y que su maquillaje se corriera o hacerla montar en un coche, tal y como ella dijo, "tan poco ella". Pero eran costumbres, ella lo sabia, y se encargo hacérnoslo saber a base de besos, abrazos y pequeños grititos y saltitos, muy tipical Alice.
El banquete se celebro en el jardín de la casa de los Cullen, todo bajo supervisión de Alice, y seria allí donde Tony y yo dormiríamos esa noche. Petición, como siempre, expresa de Alice.
-Mami- Tony llevaba toda la tarde de mesa en mesa, de pierna en pierna, pasándoselo en grande y comiendo de todos los platos de los asistentes. Yo estuve sentada en la mesa son todos nuestros amigos, la cual recibía continuas visitas de los novios.
-Dime amor- dije cortando la conversación que estaba manteniendo con James.
-No quiero más estos zapatos. Y no me gusta la corbata-.
-¿Y que quieres que haga? Porque descalzo no vas a andar y la corbata no se donde meterla-.
-Jo mami, es que no los quiero mas-.
-Ya corazón pero…-
-Ei campeón- dijo Edward girándose en la silla y mirando hacia nuestra dirección. Llevaba todo el día a mi lado en la mesa y la frase mas larga que habíamos intercambiado había sido "la comida esta riquísima".
-¿Qué pasa doctor?-.
-Hacemos un trato: tú me llamas Edward y yo te prometo que te quitas los zapatos.
-¡Si! Edward-.
-Muy bien- dijo extendiéndole la mano para que la chocase con la suya, gesto que Tony respondió con energía. Ver estas cosas, me hacia replantearme de nuevo si mi postura era la correcta, si la debía cambiar, cuando… y un millón de cosas poco agradables.
-¿Edward, que haces?- le pregunte en voz baja.
-Nada, tu déjame- me respondió en el mismo tono con el que yo le pregunte. –Mira- le dijo recuperando un tono de voz normal, -dentro de un ratito, muy poco, va ha empezar el baile, y tita Li se enfadara si bailas con ella con algo que no sea esos zapatos y esa corbata, al igual que pasara conmigo. Cuando bailemos los dos con Alice y con tu mami- dijo mirando –subimos y nos cambiamos lo dos, ¿te parece?-.
-¡Si! ¿Mami puedo? Mami, mami, mami, mami…-.
-Si, si sii pero si tu tita Li te dice algo, no es mi culpa, es culpa de Edward-.
-Claro mami-.
-¿Oye y por que mi culpa?- dijo Edward señalándose haciéndose el inocente. Pero antes de que pudiésemos seguir la conversación, una voz interrumpió.
-Disculpen, pero la hora del baile llego. Por favor, Alice, Jasper, por favor, a la pista de baile- dijo el DJ mientras los novios se levantaban entre aplausos y se dirigían a la pista de baile mientras los invitados les rodábamos en un círculo. –Y ahora por favor, atento porque viene una sorpresa para esta noche. Que empiece la música-.
Ni Alice ni Jasper tenían mucha idea de la sorpresa a la que se refería el DJ porque se limitaron a cogerse y mirarse con caras de asombro. De repente una suave música empezó llegar a nuestros oídos, era el sonido de un piano. Todos giramos la cabeza para ver a Edward, sentado en un banco tocando las primeras notas de la melodía. Conocía esa canción, la había escuchado miles de veces cuando mi vida era completamente perfecta. Yo a su lado o encima e sus piernas mientras el la tocaba una y otra vez, era nuestra, solo yo y el la habíamos escuchado. Las lagrimas empezaron a correr libremente por mi cara mientras mis ojos no podían apartarse de el y mi mente vagaba libremente por aquellos recuerdos.
-Mami no llores. Ven, que te saco a bailar- me dijo mi hijo mientras tiraba de mi mano y me sabía a bailar cuando todavía en la pista solo se encontraba Alice y Jasper. Le cogi para que quedase a mi altura, le abrace y empecé a balancearme al ritmo de la conocida melodía. Me estaba dando cuenta de que no sabía que echase de menos aquella música, la banda sonora de mis días felices.
-Mami que bien toca Edward el piano-.
-¿Verdad que si?-.
-Yo también quiero aprender-.
-Bueno… ¿Quieres apuntarte a una academia?-.
-No, yo quiero que me enseñe el-.
-Eso se lo tienes que preguntar a el cariño- aunque yo sabia la respuesta de antemano.
-¿Por qué nunca había vista antes a Edward si es vuestro amigo mami?-.
-Porque Edward estaba lejos trabajando-.
-¿Cómo mi papi?-. Maldito momento en el que decidí ser algo mas sincera con el.
-Si mi amor, como tu papi-.
-Me gusta mucho Edward mami. ¿Y a ti?-.
-Yo le conozco de hace mucho. El es muy bueno-.
-Yo quiero un papi como Edward mami- aquello término de romper mis barreras y comencé a llorar como cuando empecé a escuchar la canción. ¿Era justo todo aquello? ¿Privar de algo tan magnifico como Tony a Edward, o lo que era peor, privar a Tony de un padre como Edward, que había demostrado que adoraba a Tony a pesar de los errores? La canción termino y Tony empezó a aplaudir con entusiasmo.
-Deseo que en vuestro matrimonio haya tanto amor como cuando yo cree esta canción. Felicidades a los dos. Que seáis muy felices- dijo Edward, y con ello se bajo del escenario para dar su enhorabuena a la pareja. Mis lagrimas no paraban de correr por mi cara, solo daba gracias de que tenia a Tony todavía entre mis brazos y mi cara no era muy visible en ese momento.
-Señoras y señores, que comience la fiesta- anuncio el DJ mientras la música inundaba todo el espacio ahora y los invitados empezaban a moverse al ritmo de la música.
-¡Edward!- chillo Tony aun en mis brazos.
-¿Cómo te lo estas pasando campeón?- le dijo mientras le revolvía el pelo con una mano.
-Muy bien. Edward, ¿tu me vas a enseñar a tocar el piano como tu?-.
-¿Quieres aprender a tocar el piano?-.
-Si, porque me gusta y a mi mami también, la hace llorar porque le gusta mucho- este niño quería humillarme sin saberlo. Edward me dedico una mirada que intente esquivar antes de caer en ella.
-¿Y que hacíais ahora?-.
-Mi mami baila conmigo-.
-¿Tu mami baila?-.
-Muy gracioso Cullen- le dije mientras todavía le sostenía en mis brazos a Tony.
-Hacia mucho que no escuchaba es- dijo mirándome y creando en mis mejillas un leve sonrojo. -¿Bailaste ya con tu tita Li?-.
-No, aun no-.
-Pues hasta que no bailes esos zapatos seguirán en tus pies. Si me prestas a tu mami un momento, bailas con tita Li y subimos corriendo-.
-Mami, corre, bájame- dijo moviéndose. Nada mas tocar el suelo fue directo a Alice, que se separo de un señor con el que estaba bailando, no muy animadamente precisamente, y le recibió con los brazos abiertos.
-¿Puedo?- me devolvió a la realidad Edward preguntándome antes de cogerme por la cintura. Pase mis brazos sobre su cuello como la última vez que bailamos. Era un manera de estar tan natural, que dolía solo pensarlo.
-¿Ha sido una boda preciosa verdad?- dije para romper el silencio que se había creado entre nosotros, aunque fuese el silencio mas precioso del mundo.
-Desde luego. Hay amor. ¿Reconociste la canción verdad?-.
-Claro. Era nuestra canción. ¿Por qué la tocaste Edward?-.
-No se en que circunstancias se han escrito las canciones mas románticas del mundo, pero se como se compuso esa, y se que mas amor por mi parte no podía tener. Creo que en una boda como esta, era lo ideal. Si te molesto…-.
-No, me ha encantado oírla-.
-¿De verdad?-.
-Si, me he dado cuenta de que la extrañaba-.
-¿Por qué nos hacemos esto Bella?-.
-Tengo miedo Edward-.
-No volverá a pasar Bella. te lo juro-.
-Todos hemos cambiado. La situación, nuestras vidas no son las mismas-.
-Puede ser mejor Bella-.
-O puede terminar de hundirnos-.
-No puedes pensar así siempre-.
-Así es como soy Edward. Es lo que te digo. Ahora los dos somos diferentes. He estado 4 años sin ti, viviendo con lo que tu dejaste de mi. No puedes pretender que todo se olvide de un plumazo y volvamos como antes, porque por mucho que me pese, es imposible-.
-Lo se, solo quiero intentarlo, se que esta vez saldrá bien Bella-.
-Esta Tony, no puedo arriesgarme a nada, necesito andar sobre seguro esta vez-.
-Quiero ser el padre de Tony, quiero ser la persona que este a tu lado el resto de nuestras vidas, quiero formar una familia. Quiero hacer lo que por un error ni siquiera pude intentar-. Nuestras voces eran solo susurros en el oído del otro. Mi piel esta de gallina desde el primer momento, pero escuchar esas cosas en esa situación era realmente bonito. –Bella, yo te sigo amando. ¿Hay algo en ti que haya cambiado?-.
-¿Respecto a que?-.
-A lo nuestro, a lo que sentías antes de que la cagase-.
-Solo has existido tú-.
-Me gustaría decirte que me alegro, pero se que es por lo que te hice-.
-No Edward, yo te lo dije, solo tu. No hiciste nada, solo existir-. Y en ese momento me di cuenta de mi realidad, siempre fue Edward, y siempre será el. Da igual lo que haga, como lo haga y cuando lo haga. Edward fue capaz de instalarse en lo mas profundo de mi corazón, y nadie jamás volvería ha hacerlo, porque ese lugar estaba ocupado, y nunca fue deshabitado. Me pego mas a el, y yo estreche mis brazos para sentirlo mas cerca de mi si fuese posible. –Solo dame un poco mas de tiempo, para poder asimilar todo… Es demasiado para mi-.
-Gracias Bella- dijo dándome un leve beso en el cuello. Hacía tanto que soñaba con volver a sentir algo parecido a esto, que cuando lo vivía de verdad, parecía que aun seguía soñando, y que en ese momento mi despertador sonaría con la música que mas odiaría para el resto de mis días.
-Mami- me despegue de Edward con gran dificultad para bajar mi mirada y ver lo que tiraba de mi vestido. -Mami tengo sueño- me dijo mientras se frotaba sus ojitos y bostezaba.
-¿Quieres ir a dormir?- dije mientras me afirmaba con un gesto de cabeza la pregunta. –Despídete de los titos y los yayos y subimos para acostarte-. Dio media vuelta mientras como veía como se despedía de cada uno con un beso y un abrazo. Me gire para quedar cara a cara de nuevo con Edward. –Yo… Yo bajo ahora ay si quieres seguimos hablando-.
-Estaré por aquí… Solo búscame-.
-Ya esta mami. Buenas noches Edward- dijo mientras estiraba sus bracitos para que Edward se agachase y le rodeo el cuello con ellos para darle un beso en la mejilla que Edward recibió con la sonrisa más tierna que jamás vi en la vida.
-Buenas noches campeón. Descansa. Nos vemos mañana-.
Subí con el en brazos y antes de entrar a la habitación ya estaba dormido. Le cambie intentando no despertarle, pero tenia un sueño muy pesado, así que esa tarea no fue especialmente difícil. Le acosté dejando la puerta cerrada, esa noche compartíamos cuarto y no quería que nada le despertase.
La noche fue increíble. Si me ponía a pensar, seguramente jamás baile tanto en mi vida, ni con tanta gente. Solo me faltaba volver a pasar por los brazos de Edward, pero estos solían estar ocupados por las jóvenes solteras de la fiesta. Se disculpaba con un mirada que lo decía todo: "yo no quiero esto", así que no le culpaba, era mas educado de lo que se podía desear. A las 5 de la mañana me disculpe y me retire. Por esa noche había cumplido. Entre a la habitación comprobando que Tony seguía tan y como le deje. Me desmaquille y despeine y me quite el vestido dejándolo en un silla para que no se arrugase mas de lo que estaba. Era un vestido precioso y aunque no me lo iba a poner en ninguna otra ocasión, quería conservarlo. Me arrodille al borde de la cama para observar mejor la carita de mi hijo, era tan, pero tan parecido a Edward… en todo. Su pelo parecía una copia exacta del padre en miniatura, si abría sus ojos las dos esmeraldas de Edward me volvían a mirar, si…
-Es precioso- si hablaba parecía la de Edward pero con 25 años menos. pero si hablaba Edward, sabia distinguirlo perfectamente.
-Se parece a ti-.
-Es igual que yo cuando tenía su edad- dijo sentándose a mi lado y mirándole la cara. –Cuéntame algo de el por favor. Quiero saberlo todo sobre el tiempo que no estuve: tu embarazo, como… como te enteraste. Todo por favor-.
-Supongo que tienes derecho a saberlo-.
-No lo tengo, te lo pido como un favor-.
-Yo creo que si lo tienes. Es una historia larga…-.
-Llevo esperándola mucho tiempo. Extiéndete lo que quieras- dijo pasándole una mano por la mejilla a Tony.
-Me entere cinco días después de que te fueras. Cuando estuviste desaparecido, vomitaba, tenia nauseas, mareos… pero pensaba que era por los nervios, por la angustia, luego me puse a pensar y… Estudia enfermería y se que esos síntomas no se asociaban con la tristeza que tenia ni nada de eso. Me dio pánico decírselo a mis padres… A todo el mundo en general, pero todos me dieron su total apoyo, sin condiciones. No quise decírtelo, pensaba que si te desentendías de mi, querías lo mismo para Tony. Supongo, ahora, que no es así. Tuve un momento de cierto peligro, no me preocupaba casi de mi así que el bebe, indirectamente también era desatendido, quería tenerlo, pero no pensaba nada mas en que me dolía no tenerte. Tus padres le quisieron, aunque les dolía no poder decírtelo, tenerle cerca es como tenerte cerca de ti, sois iguales. Emmet no se separo de una cámara durante todo el embarazo, así que por alguna parte habrá cosas grabadas, pero no te prometo que sean muy agradables de ver. El parto fue bien, quiero decir, Emmet estuvo a mi lado y necesito mas ayuda de los médicos que yo, desde ahí dejo su cámara y nadie volvió a saber de ella. Supe enseguida que le llamaría como tu. No Edward, porque era algo demasiado directo, pero sabes que siempre me gusto Anthony. Al principio solo era el nombre, pero luego se fue convirtiendo en un fotocopia tuya en todo, hasta e el carácter, y eso que ni siquiera te conocía. Todos le adoran, tiene una facilidad inmensa para hacerse querer. Es extremadamente cariñoso, y junto a mi familia y amigos lo único que me hizo seguir adelante. Estudie mientras el embarazo, y me gradué 4 meses después del parto. Ha tenido todo lo que ha necesitado, a lo mejor no somos ricos, pero es feliz. Tiene mas amor del que el se puede imaginar, solo le ha faltado una cosa en la vida y es mi culpa, no sabe lo que es un padre ni nada que se le parezca. Supongo que es esa parte soy yo la que te debe una disculpa-.
En todo el relato no quite ojo de la cara de Tony. Todas las penas, las caídas y los golpes que pase en la vida, cada uno de ellos, valió la pena por la carita que mis ojos contemplaban ahora. Cogi el valor necesario para girar la cabeza en dirección a ella. Un rio de lágrimas surcaba silenciosamente su cara. Con toda mi valentía lleve mis manos a sus mejillas para limpiarlas. Si algo me dolía en la vida era ver a mi hijo sufrir, pero el sufrimiento de Edward era casi comparable al de Tony. Cogi su cara entre mis manos y le limpie las lagrimas. Solo el contacto con su piel hizo que de nuevo todas aquellas sensaciones que un día creí muertas volvieran a nacer. Mirar sus ojos y que esos me mirasen justo como lo estaban haciendo, me hacían sentir como si volviese a tener 19 años y las sensaciones volviesen a aparecer de una en una sin quererlo ni pensarlo.
-No te puedo prometer algo que no se si seré capaz Edward. Quiero, te juro que quiero que todo vuelva a estar como antes, pero no se si seré capaz de hacerlo-. Giro su cara para darme un beso en la palma de mi mano, gesto que respondí continuando acariciándole la cara. –Eres todo lo que siempre he querido Edward, pero las cosas cambian, y para conseguir el objetivo el camino no tiene que ser el mas sencillo-.
-Ojala lo fuese-.
-Ya estamos desviados- dije mientras a los dos se nos escapaba un pequeña sonrisa. –Pero llegaremos, nos merecemos ser felices-.
-Juntos- dijo mientras se acercaba más a mi. Nos separaba una pequeña capa de aire, tan fácil de romper que con un suspiro de haría añicos.
-Si-.
-No se como empezar de cero contigo Bella. No se como decirte lo que siento como si fuese la primera vez que te tengo delante-.
-¿Es extraño verdad?-.
-Me cuestas mas hablarte ahora que hace 7 años-.
-Somos idiotas-.
-No, yo soy idiota. Tu actúas de un modo normal, yo no. No es normal hacer daño a lo que mas se quiere en el mundo-.
-Tampoco es normal escaparse de lo que mas se desea-.
-Lo que deseas te pudo herir-.
-Lo que me hirió pudo cambiar-.
-No te separes esta noche de mi Bella-.
-¿No estarás hablando de…?-.
-Solo quiero estar contigo como nuestra primera noche. ¿Te acuerdas?-.
-Como si me lo estuvieras pidiendo por primera vez-.
-Solo tu, yo y nuestro hijo- y por primera vez, no me molesto esa frase. Me llevo junto a la pared, y apoyando el su espalda en la pared, y la mía en su pecho nos quedamos mirando a Tony mientras juntábamos nuestras manos.
En algún momento de la noche me quede dormida, pero sabia que al dia siguiente nada volvería a ser lo mismo.
