Capitulo 22
-Parece como que volvemos a tener 19 años-.
-Yo tenía 20-.
-Vaya, lo recuerdas-.
-Como si fuese ayer-. Estábamos sentados en el césped, sobre una manta, y mientras el reposaba su espalda en una de las paredes de hojas, la mía lo hacia sobre su torso, mientras nuestras manos se entrelazaban en mi vientre.
-¿Crees que todo volverá a ser como antes? Aunque solo sea la sombra de lo que era…-.
-Para eso estamos aquí, ¿no? Yo por lo menos, por mi parte, echare lo que me queda. No puedo volver a vivir sin ti, no otra vez-.
-No puede terminar Edward. Ahora no estamos solos-. Note como apretaba su agarre en torno a mi y repartía besos por toda mi cabeza. –Edward-.
-Dime preciosa-.
-Quiero… Edward quiero que Tony tenga un padre. Quiero que seas el padre de Tony-.
-¿Qu…Que? ¿Cómo? Repite eso por favor- dijo quitándose de mi espalda y colocándose de rodillas en frente mía mientras me cogia las manos.
-Yo… creo que la parte egoísta de la historia me la llevo yo. Pensé que Tony era feliz como estaba, tenía una familia, que aunque no comparta sangre, la quiere como si la tuviera. Pero el otro día- en este momentos me volvía a ser imposible sostenerle la mirada por largos ratos y mis lagrimas volvían a caer por mi cara cuales ríos- me pregunto por su padre, quien era, si se parecía a el, y me di cuenta de que estaba harta de esta mentira. Te he visto con el, he visto que le quieres desde el primer momento en que le viste, al principio estaba cegada, pero ahora.., ahora es que me come a culpa por mentiros a los dos. Vuelvo a ser egoísta, pero creo que esta vez soy egoísta para hacer felices a las dos personas más importantes en mi vida-. Edward tenia una sonrisa en su cara que no dejaba sitio para nada mas, solo para las lagrimas, que al igual que las mías, caían por su cara.
-Dime que hablas en serio por favor-.
-No puedo ser mas clara Edward-.
-Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero- dijo cogiendo mi cara entre sus manos mientras me daba pequeños besos y sollozaba de pura felicidad. –Juro, que voy a hacer lo necesario para merecer vuestro amor, lo que sea, lo juro-.
-No hace falta que hagas mucho mas Edward. Ahora esta todo bien- le decía mientras acariciaba su cara y el hacia lo mismo con la mía.
-Tengo miedo-.
-¿De que?-.
-De su reacción. No se como se tomara que de repente el tenga un padre. Y mas que ese padre sea yo-.
-Edward, Tony te adora. Ya le has visto: quiere ser medico como Edward, quiere tocar el piano como Edward, y quiere que sea Edward el que le enseñe, quiere ser tan simpático como el doctor nuevo, así que eso no será un problema-.
-¿Cuándo piensas decírselo?-.
-Mañana se lo diremos-.
-¿Cómo "se lo"? ¿Mañana? ¿Tan pronto?-.
-Tu estarás conmigo, porque eres su padre, y si, será mañana-.
-En verdad me parece perfecto. Sabes que Alice nos matara por no haberla esperado para contárselo, ¿no?-.
-Es un riego que tendremos que asumir-.
-Será mejor que recojamos todo esto, empieza a refrescar- dijo poniéndose de pie y tendiéndome una mano para ayudarme a incorporarme. –No tengo ni idea de lo que he hecho para merecerte-dijo colocándome un mechón de pelo rebelde detrás de la oreja mientras me miraba a los ojos. –Te amo mucho Bella-.
-Empezamos a estar de acuerdo en algo- dije juntando nuestros labios. El beso empezó como algo tierno, que simplemente demostraba cuanto nos habíamos extrañado, pero poco a poco fue subiendo de tono, pasando a caricias demandantes y un juego de besos poco inocentes.
-Espera, espera. No aquí por favor- dijo separándose un poco de mí y dándome un casto beso en la punta de la nariz. Yo solo pude asentir con la cabeza, no porque me sintiese rechazada, sino porque l que acaba de pasar no lo vivía desde hace 4 años, y simplemente estaba medio chocada. Estuve inmóvil mientras veía como el recogía todo y lo ponía en un bolsa enorme, en la cual no había reparado hasta ese momento.
-¿Necesitas que te ayude?- le dije cuando puso su brazo alrededor de mis hombros y emprendíamos el camino de vuelta al coche.
-No esta bien. Todo esta perfecto-.
El trayecto en coche fue todo lo contrario a la ida, no tensiones, no miedos, no nada. Volvía ese silencio entre nosotros, pero este distaba mucho de ser algo incomodo, era natural, un silencio que lo decía todo, el cual solo era interrumpido por miradas que cruzábamos y algún que otro beso que Edward dejaba en la palma de mi mano para después volverlas a llevar, ambas, a la palanca de cambios.
-Llegamos-.
-¿Cómo sabias donde vivo?- le dije sorprendida.
-Esto… A lo mejor un día Alice y Esme me informaron de muchas cosas, pero no te enfades con ellas-.
-No tenía pensado hacerlo, aunque me pensare dos veces decirles algo serio. ¿Quieres subir?-.
-Quizá no sea lo mejor…-.
-Edward, te lo estoy pidiendo sabiendo las consecuencias, ¿quieres subir?-.
-¿Quieres que suba?-.
-Si no, no te lo pediría-.
-Entonces, espera que aparque bien y subimos-.
No costo mucho encontrar un buen lugar para aparcar, un sábado por la noche, con mas de la mitad de la ciudad de fiesta y el resto de vacaciones, era sencillo encontrar un hueco, sobre todo si la zona era tranquila. Subimos a mi piso y le enseñe un poco por encima la casa.
-No es una mansión, pero estamos bien aquí-.
-Es acogedora, se nota que sois felices. Una casa dice mucho de la gente que la habita-.
-¿Quieres algo de beber?-.
-Un café estaría bien, gracias-.
-Siéntate en el salón. En 5 minutos esta listo-. Prepare dos cafés mientras dejaba que mi mente vagase por todo lo ocurrido aquella noche ¿Había hecho bien? Claro que si, era feliz, y hasta ahora ninguna de las decisiones que había tomado me había echo llegar a tal extremo. Prepare las dos tazas, y aunque mis ansias por verle eran inmensas, cosas de adolescentes ya crecidos pensé, sabía que mis pies no tardarían en enredarse, así que con todo el cuidado y la prisa que podía llegue al salón. Le vi sentado en el suelo, al lado de donde guarda todos nuestros álbumes de fotos. Deje las tazas de café en el suelo y me senté junto a el.
-¿Sabes que el otro día, entre en la salita de la casa, esa donde siempre celebrábamos la navidad, y me di cuenta de que estaba decorada con fotos de Tony? Hasta ese momento pensaba que eran las mías, ni me había fijado. Entro muy poco a ese sitio, me trae… Demasiados recuerdos-.
-A mi también, y aun así siempre ha sido mi rincón favorito de la casa. Tony siempre ha sido idéntico a ti, en casi todo, hasta el carácter el similar al tuyo. Cosa de genes supongo-.
-¿Sabes? Creo que has conseguido que logre amar a mi segundo nombre-.
-Detestabas Anthony-.
-Bueno, ahora me gusta, y mucho a decir verdad. Gracias por llamarla así-.
-Sabes que a mí siempre me gusto. Jamás baraje otro para el. Bueno si, pensé en llamarle Edward, pero solo pensarlo… No, Anthony le quedaba perfecto-.
-¿Cuándo nació?-.
-Su cumpleaños es el 16 de marzo-.
-Nos separan dos meses entonces. El mio es el 16 de…-.
-Mayo. 16 de mayo-.
-Vaya…-. Me di cuenta de que estaba dando marcha atrás en la historia. Había empezado por el final de uno de os álbumes, y ahora estaba casi por el principio, el cual recogía fotos de mi embarazo.
-Ya te dije que no es muy agradable ver esas fotos. Mi cara… Bueno, yo entera amargaba bastante la existencia a mi alrededor, hasta que Carlisle me hizo ver las cosas… me abandone completamente. Pero no te saltes paginas, ve un poco mas adelante y veras un Bella con una barriga enorme y una sonrisa gigante, creo que algún día quitare estas fotos horrorosas, por lo menos antes de que Tony las vea-.
-Esta es mi Bella- dijo señalando una foto donde debía de estar de unos 7 meses y sonría mientras veía como Emmet y Jake intentaban hacernos adivinar una de las películas con uno de esos juego s de mímica.
-Esta enorme-.
-Estabas preciosa-.
-Toma el café que se enfría-.
-¿Sabes una de las cosas que mas feliz me hace de todo esto? Que las navidades están a la vuelta de la esquina, y van a ser las primeras en 4 años que las voy a pasar en familia, con mi familia entera. Quiero que me digas que le gusta a Tony, le pienso comprar media juguete…-.
-Para el carro. Te lo suplico, cada cumpleaños es una odisea para meter juguetes en esta casa que luego no duran ni 2 semanas…-.
-No me puedes pedir que me controle Bella. 3 años sin regalarle nada…-.
-¿No te voy a poder convencer verdad?-.
-Nop-.
-Haz lo que quieras Cullen. Lo tuyo viene de familia-.
-No te enfades preciosa- dijo dándome un beso en la mejilla, -tu también recibirás lo tuyo-.
-Con moderación Cullen, sabes que te lo tiro a la cara como te excedas-.
-Jajajajajaja. Bueno, se esta haciendo tarde, creo que es hora de irme-.
-¿A dónde vas?-.
-A mi casa, bueno, a la de mis padres-.
-¿Hasta cuando te vas a quedar allí?-.
-Me mudo en breves, en cuanto encuentre un apartamento. Ya estoy buscándolo-. Se levanto, y como siempre me tendió una mano para que yo también me levántese. Le abrace por la cintura tan fuerte como si no hubiese un mañana, gesto que el correspondió.
-No quiero que este día se acabe. Nunca- le dije pegada a su pecho.
-Ni yo amor, ni yo-.
-No tiene porque terminar-.
-¿Qué quieres decir?-.
-Que no tiene porque terminar aquí- dije levantando mi cabeza para mirar a sus ojos.
-Es pronto Bella, no quiero ir deprisa, no quiero…-.
-Hemos esperado 4 años Edward, es de todo menos pronto. Además, no es como si fuera la primera vez-.
-Estoy más nervioso que si lo fuera-.
-No tenemos porque hacer nada. Simplemente quédate conmigo-.
-Quiero hacerlo Bella, créeme que quiero… Me da miedo hacer algo mal, no tratarte como te mereces. Quiero demostrarte que te quiero, pero…-.
-¿Crees que no estoy asustada? Llevo 4 años sin ti Edward, solo quiero que volvamos a ser uno-.
-Eres perfecta, ¿sabes?- dijo mientras acariciaba mi pelo y juntaba sus labios con los míos. Le cogi por las solapas de la camisa y le fui guiando a través de la casa hacia mi habitación, era de suponer que ir con los ojos cerrados y de espaldas no seria precisamente un camino donde yo pudiese salir ilesa, pero llegue viva y sin lesiones importantes. Note como Edward no soltaba las manos ni de mi cara ni de mi cintura, así que supuse que la puerta la cerró con el pie. Lleve mis manos hasta el final de su camisa para sacársela por la cabeza a toda velocidad, llevaba demasiado tiempo sin saborear sus labios, y no seria aquello lo que me privase de seguir haciéndolo, mientras el me iba desabotonando cada uno de los botones de mi camisa y me la quitaba acariciando mis hombros y besando cada parte de mi que quedaba expuesta. Pase mis manos por cada parte de su torso, memorizando. Desde luego los años le habían sentado mas que bien, estaba mas formado, mas hombre. Lleve mis manos al botón de sus vaqueros y lo desabroche lentamente, no había prisa, era nuestros momentos, y quería que fuese interminable. Se los baje hasta donde llegaban mis brazos para ver como el terminaba de quitárselos con los pies. Fuimos andando hasta la cama para tumbarme sobre ella y ver como el se posicionaba encima mía y me quitaba lentamente mis zapatos y mis pantalones, para quedarnos ambos en ropa interior, el sobre mi. Nos dedicamos nuestros tiempo a reconocernos, a volver a sentirnos como en casa, porque eso era para mi Edward, mi casa, mi verdadero hogar. Aquello besos y aquellas apasionadas caricias no eran mas que una bienvenida después de 4 años de ausencia. Note como pasaba una mano por mi espalda y subía hasta el broche de mi sujetador y con un suave movimiento ya tenia el broche quitado. Arquee mi espalda para que me lo quitase sin más dificultad. Me sorprendí de mi misma al notar que no tenia vergüenza, no sentía ni el mas mínimo pudor al mostrarme ante el, solo disfrutaba el momento. Un camino de besos siguió de mi boca hasta el borde de mis braguitas, ya empapadas, pasando por cada uno de mis pechos. Con los dientes cogio el borde de estas y las fue bajando por mis piernas, quedándome totalmente expuesta ante el. No se en que momento su ropa interior hizo compañía a la mía.
-Sigues siendo perfecta. No me voy a perdonar haberme perdido esto estos 4 años- dijo en mi oído.
-Tenemos tiempo para recuperarlo- dije con un hilo de voz, que era lo único que salía de mi garganta en estos momentos, aparte de leves gemidos que salían de mi garganta en forma inconsciente.
-Te voy a llevar al cielo princesa- me dijo mientras una de sus manos bajaba hasta mi zona mas intima y empezaba a estimularla de esa manera que me volvía completamente loca y que tanto echaba de menos. Notaba en mi vientre como el ya estaba mas que preparado para lo que se venia, y aun así se preocupaba de darme a mi todo el placer posible. Volví a sentir dentro e mi esa conocida cesación, tan intensa que me hacia olvidarme hasta de mi nombre, y a la vez tan placentera. Gruñí levemente cuando note que estaba tan cerca y Edward sacaba sus dedos de mi, cosa que note que le hacia cierta gracia.
-Muy ansiosa te veo-. Gire mi cabeza para ver que estaba cogiendo un preservativo y se lo colocaba con cierta prisa. Separo tiernamente mis piernas y se coloco en mi centro. Durante unos segundos todo fue silencio, solo interrumpidos por el ruido de nuestras frenéticas respiraciones y nuestras caricias mutuas.
-¿Estas segura?-. Cogi su cara entre mis manos para acercarla tanto a la mía como me era posible.
-Confió en ti Edward. Yo te amo-. Juntamos nuestros labios en un beso apasionado mientras el, lentamente, entraba con mi con toda la delicadeza y dulzura del mundo. Al principio fue despacio, como si temiese hacerme daño, pero mientras pasaba el tiempo las embestidas eran más fuertes, y nuestros gemidos mas ruidosos, haciendo que nuestros nombres sonasen en boca del otro entre puros gritos de placer, y que las declaraciones de amor se mezclasen con nuestro sudor. Me cogio las manos entrelazándolas con las suyas y subiéndolas por encima de mi cabeza.
-Vente conmigo amor. Mírame por favor- me dijo entre susurros de agotamiento y mirándome a los ojos.
-Ed…Edward ya… Ya- era lo mas coherente que podía salir de mi boca e aquellos momentos. Notaba que estaba a punto, que el nudo de mi estomago estaba a punto de desatarse, y con el, el mayor placer que una personas puede dar a otra.
-Si… ¡Bella!-.
-¡Edward!-dijimos a la vez, viniéndonos los dos juntos. El dejo caer suavemente su peso sobre mí, sin salir aun de mi. Nuestros ojos parecían imanes, ninguno podíamos separarlos del otro, el contacto solo era roto cuando nuestros labios se juntaban para sellar la mayor demostración de amor que nos podíamos dar. Salio de mi lentamente y cogio las sabanas que estaban totalmente desordenadas por la cama para taparnos a los dos, mientras el me abrazaba y yo me abrazaba a el.
-Gracias Bella. Gracias por esta oportunidad. Te juro que no te volveré a fallar Bella, te lo juro-.
-Ya lo se-.
-Te debo la vida-.
-No me debes nada Edward-.
-Te amo con todo mi ser Bella. No lo dudes nunca por favor-.
-Nunca lo dude. Pude pensar mil cosas, pero jamás que no me amases-.
-Eres un tesoro Bella. Lo mas preciado que tengo en la vida, junto con Tony-.
-Y ambos tenemos toda una vida para disfrutar del otro-.
-Buenas noches mi amor-.
-Buenas noches Edward. Te quiero-.
Y tras 4 años vagando en la oscuridad, aquella noche Morfeo me abrazo rodeada de mi luz.
Es un capitulo corto, ya que ayer intente subirlo pero no se que le pasaba a esta cosa que no me dejaba. Corto, pero intenso, asique creo que vale la pena y espero que lo disfruten :) No se si le quedan muchos o pocos capitulos, pero creo que el final de la historia ya esta cogiendo formas asique mucho mucho no le puede quedar. de todas formas, ceo que es una historia preciosa, que no merece que se la alargue con finales astelosos y tipicos ni cosas de esas. Acepto sugerencias de todas formas eh :)
Un beso a tods!
