04
- Has despertado...
- Mmm...¿Draco?
- ¿Esperabas a alguien más?
- Por supuesto que no, es sólo que pensé que hace tiempo te habrías ido.
El rubio frunció el ceño.
- Si quieres que me vaya aún es tiempo... - indicó bajándose de la cama y poniéndose los pantalones.
- ¡No! - gritó ella haciendo amague de detenerlo. - No quiero que te vayas...
Draco volvió a recostarse en la cama y acarició con suavidad el antebrazo con el que Hermione había intentado detenerlo.
- Ya, no es razón para que pongas esa cara gatita...
La castaña frunció un poco la nariz, ese gesto le fascinaba al rubio.
- Primero soy una ratita ¿y ahora soy una gata? - preguntó un tanto ofendida.
Draco lanzó una carcajada.
- ¿No me digas que no lo entiendes?
Ella negó con la cabeza.
- Cuando te veo entre todos esos libros y guiones, leyéndolos e intentando aprenderlos, eres como un ratón de biblioteca - explicó, para luego agregar con una pícara sonrisa - pero cuando estamos en la cama, eres una gata...basta con ver los arañazos que me hiciste - concluyó el rubio con una sugerente mirada.
Hermione enrojeció hasta la raíz del cabello. Aún recordaba a la perfección como la noche anterior no había parado de suplicarle a Draco "más" y como al llegar al clímax se aferró con tal efusividad a la espalda del rubio que dejó sobre esta las marcas que él insistía sólo se podían calificar como "pasionales"
- ¡Deja de decir esas cosas! - gruño aventándole una suave almohada de plumas de ganso.
- ¿Porqué? Acaso… ¿te avergüenzan? - preguntó respondiendo a su ataque con otro almohadazo - ¿o te excitan?
La chica volvió a enrojecer.
- ¡Basta!
De pronto, de la nada comenzó una cruenta batalla, había almohadazos por todas partes y docenas de plumas volando por la habitación. La pelea concluyó con una tregua que declaraba un empate entre ambas partes.
- Es bueno hacer un poco de ejercicio antes de desayunar...
- ¡Pero ya no tengo almohadas! - alegó ella riendo.
- Le pediré al gerente que traiga unas cuantas...
- ¡No!
- ¿Qué pasa?
- Imagínate lo que pensará de nosotros, creerá que somos unos maniáticos sexuales.
Draco contuvo una risa e intentó tomarle el pelo a Hermione.
- ¿Y no lo somos?
Ella dudó un poco.
- No, aún no...
- Pero estamos a poco de serlo. - completó Draco besando a la castaña y deslizando sus manos por debajo de la delicada tela de su negligé.
Una hora más tarde por fin se encontraban tomando el desayuno...
- ¿Qué hay con eso de "abstinencia" ?
- Eso es para los demás actores...
- Vaya, entonces ser la amante del director tiene sus ventajas. - bromeó ella.
Increíblemente el semblante del rubio pareció ensombrecerse.
- ¿Dije algo malo? - preguntó afligida.
No quería verlo enfadado, ni que volvieran a pelear ahora que por fin se habían olvidado de lo que había sucedido el día anterior.
- Nada. - respondió el fingiendo una sonrisa - está noche tengo algo muy importante que decirte.
La castaña no pudo calmar sus ansias por saber que era.
- Dímelo ya.
- No
- ¿Porqué no?
- Esta noche es la fiesta del elenco, al fin hemos terminado las grabaciones y hoy mismo se dará a conocer la publicidad, es un día muy importante, prefiero esperar hasta que estemos a solas.
Ella se mostró entre disgustada y decepcionada, pero finalmente lo aceptó.
- A veces eres un tirano ¿lo sabías?
- Eso sólo me pasa cuando estoy contigo... - le susurró con sensualidad en el oído.
Hermione tembló como gelatina.
- Tengo asuntos que atender, tú tienes el día libre así que ¿porqué no vas de compras para distraerte? - sugirió el rubio poniendo una tarjeta dorada en sus manos. - Úsala, pero no te compres muchas chucherías ¿eh? - le advirtió con una sonrisa antes de besarla para después marcharse.
- "¡Como detesto que sea tan encantador! " - pensó ella sonriendo para sus adentros. Ya que Draco la había dejado aburrida y sola, lo menos que podía hacer era vengarse vaciándole su tarjeta de crédito.
- ¿La tienes?
- Sí, aquí está, pero ¿qué piensas hacer con la dirección de éste joyero Draco?
- Eso no es de tu incumbencia. - sentenció fríamente el rubio a Blaise, su asistente personal.
- Uy, que carácter ya cásate... - bromeó el moreno.
- Es justo lo que pienso hacer... - masculló el rubio lo suficientemente bajo como para que
Blaise lo escuchara.
- Que raro está últimamente. - meditó el moreno antes de ver a su jefe y también mejor amigo salir por la puerta.
El día anterior Draco se había vuelto loco buscando por toda la ciudad una joyería decente donde encontrar un anillo de compromiso que cumpliera sus requerimientos y al no encontrar ninguna se dio por vencido y decidió regresar al set de filmación donde Hermione estaba tomando las últimas fotos publicitarias.
Pero al verla con ese odioso fotógrafo cerca de Hermione su motivación de encontrar un anillo de compromiso apropiado para la castaña se volvió más fuerte, mejor dicho: inquebrantable.
Le pidió a Blaise, su asistente que le consiguiera lo antes posible la dirección del mejor joyero de la ciudad, cobrara lo que cobrara estaba dispuesto a pagar; tal vez debió haber esperado hasta regresar a Londres para adquirir la sortija con la gema ideal, después de todo esa era una ciudad pesquera, no un pueblo minero. Pero simplemente no podía esperar más.
En cuanto llegó a la joyería se percató de que aquello le costaría un ojo de la cara, todo se veía muy fino y extremadamente costoso, pero pedir un anillo sobre medida y con urgencia máxima le agregaría un precio adicional, que sin duda lo dejaría corto de dinero, bueno hasta que regresara a Londres y pudiera retirar algo más de su cuenta, ajena además a la fortuna que poseía por cuenta propia y a la herencia de sus padres.
No había porqué preocuparse, adquirir una alhaja así sería como quitarle un pelo a un gato.
Mientras tanto Hermione recorría tienda tras tienda, su propósito de dejar la tarjeta de crédito de Draco en ceros se desvaneció por completo al darse cuenta de lo mucho que añoraba estar en su compañía, de lo mucho que añoraba que fuera él quien escogiera la ropa que más le favorecía, pues sólo él se percataba de esos detalles.
Tan pronto se percató de su inutilidad para disfrutar de un día de compras sola, o de lo innecesario y ridículo que era comprar baratijas ahora que tenía dinero para eso y mucho más se hizo el firme propósito de sólo comprar aquello que en verdad le gustara y necesitara, como por ejemplo un buen estuche de maquillaje, algún exótico perfume y un vestido de cóctel para la fiesta de esa noche.
Aún recordaba los tiempos en que no podía darse tales lujos...
-- FLASHBACK --
- ¿Te invitó a cenar?
- Sí
- ¡Pues acepta!
- Lo haría pero...
- Por mí no hay problema, al contrario...entre más pronto se enamore de ti mejor será.
- Dime algo ¿en verdad te importo? - preguntó al borde de las lágrimas
- Ya hemos tenido esta discusión mil veces...si no quieres no lo seduzcas, pero acércate a Draco Malfoy lo suficiente como para contar con su apoyo e influencias...¿de acuerdo?
Ella suspiró con resignación.
- De acuerdo.
Eso era algo que tenía que agradecerle a Ben...
Cuando ella había intentado zafarse del compromiso y evitar salir con Draco alegando sus pocos recursos (que en ese momento sí que eran escasos) el rubio se echó a reír diciendo que un caballero como él no dejaría nunca que una dama pagara la cuenta.
Era la primera vez que alguien la trataba con tanta deferencia, eso aunado a la insistencia de Ben la había hecho convencerse de que el rubio no sólo podía ser un aliado, sino también un amigo.
Y así había sido, a partir de esa cena Draco Malfoy se convirtió en un gran amigo, casi tan cercano como Ron y Harry. Siempre se comportó como un perfecto caballero sin presionarla ni pretender nada más, y llegado el momento la confortó cuando Ben le rompió el corazón y con dulzura le sanó la herida.
Sí, definitivamente eso era algo que le debía al idiota de Ben Taylor...haber conocido al amor de su vida.
-- FIN FLASHBACK --
Encontrar el maquillaje y la fragancia fue relativamente fácil, pero encontrar la indumentaria que luciría ese día le había supuesto un verdadero problema, nada le gustaba lo suficiente, y aquella ropa que en verdad le agradaba tenía que ser forzosamente unas tallas más chica, o más grande de la que ella usaba¡ni hablar, la ley de Murphy actuaba de nuevo!
- ¿Puedo ayudarlo monsieur
Lo que le faltaba ¡otro francés!
- Sí, necesito un anillo de compromiso, pero no cualquiera...miré - sacó un papel de su bolsillo, allí había una descripción exacta de lo que quería y al reverso un dibujo de cómo sería tallada la piedra.
Así es, había tenido suficiente tiempo para pensar como quería que fuera la sortija que portaría Hermione distinguiéndola como su prometida...como SUYA.
- ¡Oh, si que será una exquisita pieza! - se emocionó el hombre, con un acento marcadamente afeminado - Se lo tendré para el martes, sin falta.
- No entiende, pagaré lo que sea si me lo tiene hoy para las seis de la tarde...
- ¡Mondieu! - se exaltó el hombre - Eso es imposible, a menos...
- A menos...
- Necesitaré de toda su ayuda, tendrá que escoger la piedra, y ayudarme a fundir el metal mientras yo tallo la gema...
- Haré lo que sea. - respondió sin dudar.
El francés sonrió.
- En ese caso ¡manos a la obra!
- Bien.
- Ah, por cierto ¿qué medida tendrá el anillo?
- Mediano. - respondió sin dudar escogiendo entre el muestrario de medidas; había entrelazado tantas veces sus manos con las de Hermione que conocía a la perfección el grosor de sus dedos.
Al llegar a su habitación, después de una relajante sesión en el spa y salón de belleza del hotel, por fin decidió que usar lo mejor sería sacar de utilería alguno de los múltiples vestidos que había usado en la película, así al menos no se notaría que sólo lo hacía por no haber conseguido el vestido apropiado.
Pero para su sorpresa justo sobre la cama se encontraba un elegante vestido dorado con aplicaciones turquesas y amatistas que bien podría haber salido de sus sueños...
Wow... - la castaña no pudo contener un suspiro de alegría.
Tomó la tarjeta que se encontraba sobre la prenda y la leyó:
"Para mi cenicienta, la mujer más hermosa...el vestido más hermoso" era de Draco, su corazón saltó de emoción, debajo había una posdata "Ve lo que hay debajo de la cama"
Hermione se inclinó y tomó entre sus manos una caja semitransparente, la abrió y se quedó sin habla. Eran unos zapatos a juego con el vestido, hermosos, exquisitos, justo como los de la cenicienta...
- Este hombre piensa en todo...
De pronto le dieron ganas de saltar sobre la cama y reír como una quinceañera, pero se abstuvo, a penas le daba tiempo de arreglarse, menos mal que en el salón ya habían peinado sus rebeldes rizos, de lo contrario le tomaría una eternidad.
Hermione se arregló meticulosamente, se puso perfume en las zonas estratégicas, se atavió con el vestido que el rubio le había regalado y se calzó con las finas zapatillas, como era de esperar todo le quedó a la medida, deseaba estar espectacular, arrebatadora...sólo para Draco.
- Bien monsieur aquí lo tiene... - dijo Jaques, el joyero entregándole un hermoso estuche de cristal cortado que dentro de él contenía un fino aro de platino, con exquisitos y pequeños diamantes esparcidos alrededor de la más preciosa gema púrpura, perfectamente tallada en forma de corazón...una alejandrina - Me atrevería a decir que es la joya más exquisita que he tenido el gusto de crear...
Y así era. La piedra era exquisita en todos sentidos, Draco no sabía en un principio con exactitud cual sería la piedra preciosa perfecta para Hermione, pero en cuando vio esa preciosa y exótica gema decidió que esa era la ideal.
- Si Jaques...la sortija es ideal.
- Si me permite decirlo fue una excelente elección, no es convencional usar una piedra así para un anillo de compromiso, pero es magnífica y de lo más peculiar...
- ¿A qué te refieres?
- Si se pone en el sol cambia de color...de púrpura a azul.
- Vaya...sé que a Hermione le encantará.
- Es una dama afortunada monsieur, sin duda debe amarla mucho para darle un anillo tan bello, con una gema tan especial...
- Sí, la amo...y ella sí que es especial.
- En ese caso le quedará a la perfección.
- Eso espero. - masculló sonriendo, pero al mirar su reloj la sonrisa desapareció - debo irme ¡ deséame suerte ! - gritó el rubio subiéndose a su convertible.
- ¡ Espero que todo le salga bien !
Draco arrancó y condujo lo más rápido que pudo, penas le daba tiempo de darse un rápido regaderazo y cambiarse de ropa; seguramente el vestido y las zapatillas que eligió para Hermione ya estarían en su habitación y ella estaría por terminar de cambiarse, curiosamente sería la primera vez que la mujer sería la que pasara a recoger al hombre a su habitación.
El rubio sonrió. No importaba quien recogiera a quien, lo único que importaba era que esa noche, al terminar la velada Hermione no sería sólo su amante, sería su prometida, la mujer con la que compartiría el resto de su vida.
Y la idea comenzaba a gustarle.
Continuará . . .
N/A:
¡Hola a todos y todas!
Wow, he logrado actualizar relativamente a tiempo...uff...pensé que no lo lograba. Como verán la historia va avanzando, en éste fanfic he dicidido que Hermione sea un poco más independiente y menos llorona y que Draco sea algo más noble y menos pragmático...jajaja ya era tiemop ¿no?
En fin, espero con ansias sus Reviews ¡ Plase I need you !
Atte. Aimé
Canción recomendada: Nada personal / Armando Manzanero & Lisset
