Capitulo 24
Se nos estaba haciendo tarde y veía que al final llegábamos tarde.
-¡Tony! ¡Edward! Vamos a llegar tarde. Y no creo que a Alice le haga muy feliz llegar de su luna de miel y verles allí-.
-Voy, voy, voy- dijo Edward entrando al salón terminándose de colocar el reloj. -¿Y Tony? Voy a por el. ¡Vaquero!- dijo volviendo por donde había venido. –Creo que alguien aquí buscaba a este vaquero, ¿no?- dijo cargando a Tony en sus brazos mientras le hacia cosquillas en la barriga y este se retorcía de risa.
-Os buscaba a los dos. Venga vaqueros, que sois tal para cual- dije empujando por la espalda a Edward para sacarle por la "fuerza" de casa y cerrando tras de mi. Nos montamos en el volvo de Edward camino del aeropuerto. Hoy llegaban Alice y Jasper de su luna de miel. Hasta ahora las únicas noticias de ellos que habíamos tenido es que habían llegado, que hacia mucho calor, que todos teníamos que viajar hasta allí y que echaban de menos a Tony. Habíamos quedado allí ya con todos. Claro que todos eran consientes de la nueva situación entre Edward y yo. Fue fácil para algunas personas como Jake y James, y algo mas complicado de digerir como Emmet y Rosalie, pero al final todos terminaron aceptando que el final estaba escrito desde hace tiempo. Ni mi madre, ni Phil ni Seth habían saltado de alegría, pero tambien asumieron que aquello no podía tener otro final. Otra historia fueron Carlisle y Esme, que tal y como me dijo Tony a su legada a casa, no me dejaron mas opción que corresponder los abrazos y los besos, porque durante media hora solo recibi muestras de afecto por su parte. Y ahora tocaba la parte de la pareja recién casada, sabia que Jasper se alegraría, a su manera, pero se alegraría, el problema venia con Alice. Desde lo ocurrido rompió todo lazo con Edward hasta que este apareció y yo le pedí que le diese una oportunidad. Le costo pero lo hizo. Pero ahora tratándose tambien de Tony tenia mis dudas.
-Llegamos- anuncio Edward bajándose del coche. Era costumbre, desde hace dos semanas, que Tony fuese por la calle agarrando una mano a Edward y otra a mi. Eso, cuando no lo llevaba a caballito sobre sus hombros, una manía que se estaba empezando ha hacer mas que frecuente.
-¡Aquí!- era inútil decírselo, Emmet tenia que gritar en los sitios con publico si no no era el. El problema es que un hombre con esa talla y ese cuerpo no podía pasar desapercibido a menos de 50 metros a la redonda, y a el le teníamos a escasos 5 pasos.
-Te hemos visto Emmet, es innecesario chilar… por enésima vez en… ¿Cuándo fue la ultima vez que te vi?-le dije.
-Ironía en modo On ¿no hermanita?-.
-Ven aquí tesoro que nadie te hace caso. ¿Cómo esta el principie?-dijo Rose agachándose y cogiendo a Tony en brazos.
-Hola tita Rose-.
-¿Y para tus titos no hay saludo?-.
-¡Si! Hola tito Jake, hola tito James-.
-¡Oye! ¿Qué a mi no me ves o que?-dijo un ofendido Emmet haciendo un intento de puchero estilo Alice, el cual, lo único que consiguió fue que el resto estallásemos en carcajadas.
-¡Pero si eres enorme tito Oso! ¡Como no te voy a ver!-desde luego este hijo mió sabia decir cada frase en el momento exacto, porque lo único que nos quedaba a Edward y a mi era tirarnos por el suelo de la risa.
"Pasajeros con procedencia de Hawai vuelo 9378, salida por la puerta 4"
-Ese es el de Alice- dijo James. –Vamos a acercarnos-. Solo pasaron 10 minutos para que por la puerta empezase a salir la gente que venia de Hawai. Desde luego aquello parecía mas bien un desfile de camisas hawaianas, porque 9 de cada 10 personas que salían por esa puerta portaban una, cada cual las extravagante.
-No me imagino a Jasper con una camisa de esas-comente.
-Pues yo espero que me haya traído una. ¿Habéis visto esa verde? ¡Es genial!- dijo Emmet señalando a un señor de unos 50 años con una camisa verde fosforito con flores blancas.
-Emmet, por dios, esa camisa hace daño a la vista- comento Edward, que tenia e sus brazos a Tony, ya que quería ser el primero en ver a su tita Li.
-¡Mirad ahí están!- dijo Jake señalando a una de as pocas parejas que debían de quedar por salir del avión. Dije pareja no porque viese a dos personas, si no porque imagine que el carro cargado de maletas iba dirigido por alguien, en cuyo lado iba una pequeña duende dando mini saltitos para poder distinguir, a lo que supuse, eran sus amigos.
-¡Aquí Alice!- volvió a gritar Emmet. Y hay si que nos distinguió Alice porque se puso a corres dejando atrás, al que supuse que seria Jasper, con todo el cargamento de maletas.
-¡Chicos!- dijo corriendo e nuestra dirección para tirarse a los brazos de Jake y James. -¡No saben como les extrañe!- dijo pasando ahora a los brazos de Rose. –Hawai es perfecto. Un sol, unas playas- dijo abrazando a Emmet, -tenéis que ir allí. ¡Hay una ropa tan divina- dijo ahora mirándome a mi y abrazándome.
-Alice, ¿no te parece un poco cruel dejar a Jasper con todo el equipaje?- dije abrazándola yo tambien. En el fondo, la había extrañado mucho, y tenia toneladas de cosas que contarle.
-No, pero ¿Dónde esta To…? ¿Tony? ¿Edward que haces con Tony?-.
-Es mi papi tita Li-.
-Larga historia- dije bajando mi mirada al suelo.
-Larga historia que me contaras en breves querida. ¿Qué tal primo?- dijo dándole un leve abrazo y un beso. -¿Me haces el favor de bajarme a mi sobrino, al cual, extrañe casi más que a todos vosotros?-.
-Por supuesto-.
-¡Tita Li!- dijo Tony abrazándola a la altura de las piernas, que hasta donde llegaba con su corta estatura aun.
-¡Tesoro!-dijo ella tambien agachándose a su altura y achuchándolo como ella solo sabia. –Te he traído un montón de cosas-"que raro" pensé. –Y te eche mucho de menos-.
-Oye, ¿y Jasper?-.
-Estoy… Estoy aquí-dijo poniendo el seguro al carro y apoyándose en el para tomar un respiro, -¿Qué tal todo?- dijo levantando la mano a modo de saludo.
-¿Tan poco ejercicio habéis echo que te cansa de esa manera llevar las maletas?-dijo Emmet pegándolo "cariñosamente" en el hombro, gesto que casi manda al suelo a Jasper.
-¡Emmet! Hay niños delante- dijo Edward bajando un poco el tono en la segunda parte de la frase.
-¡Tito Jazz!-dijo mi hijo corriendo ahora hacia Jasper, el cual puso su mejor cara y se dirigió a el para cargarle, aunque se le veía en la cara el sufrimiento que debía de tener en sus brazos.
-¿Cómo estas campeón? ¿Te has portado bien? Mira que el hombre de la casa tiene que cuidar a la señorita-.
-Me porte muy bien. Pero ahora ya no soy el hombre de la casa. Mi papi es mas mayor que yo así que ahora cuidamos los dos de mami-.
-¿Tu papi? ¿Cómo que… tu… papi?-dijo mirando las manos de Edward y mías, las cuales estaban unidas en ese momento. –Ya… Ya veo. Vaya, esto si que es llegar y que te reciban buenas noticias. Felicidades… a todos-.
"Gracias" le devolví el agradecimiento articulándolo con lo boca. Edward solo pudo ofrecerle su mas grande sonrisa, una que parecía tatuada en su cara desde hacia dos semanas.
-Bueno, ¿tenéis ya los trajes para navidad?-dijo Alice dejando a Tony en el suelo para poder coger el móvil de su bolso.
-Yo tengo traje- contesto Emmet levantando las manos en señal de "líbrame de la tortura este año".
-Yo tambien-contento Jake, seguido de James y Edward que hablo tambien por Tony.
-Ósea que quedamos Rose, Bella, Jasper y yo. Son las 12 de la mañana, así que a las 4 de la tarde os espero en la puerta del centro comer…-.
-¡No Alice! Yo tambien tengo… el vestido de hace unos meses que al final no me…-.
-¡Ni hablar Bella! es Navidad y vas a estrenar vestido, como todo el mundo-.
-¡Sus trajes no son nuevos!-.
-Calla traidora- me dijo Emmet.
-Los nuestros si lo son- dijo Edward señalando a Tony y chocando los cinco con el.
-Alice, quedan 2 días para nochebuena, sabes que odio las compras y no quiero ni imaginarme como estará hoy el centro comercial-.
-Vamos Bella, solo será… un vestido, el de año nuevo te dejo a ti la elección. Además, no estaremos mucho tiempo, lo prometo-.
-Acepto solo por lo de año nuevo-.
-¡Nos vemos esta tarde! ¡Adiós a todos!-dijo dejándonos allí a todos mientras veíamos como el pobre Jasper volvía a suspirar y empezaba a empujar el carro de nuevo.
-A esta chica la sal del mar la ha dejado mas trastornada de lo que ya estaba-.
-Lo que sea, nos vemos esta tarde Bella. Adiós- dijo Rose despidiéndose de cada uno de nosotros. Gesto que fue imitado por Emmet y más tarde por Jake y James.
-No quiero ir de compras- dije entrando al coche y apoyando mi cabeza en el respaldo. –Quiero tranquilidad, relax, familia… no ese infierno que Dios creo para mi en esta tierras. Tony cielo, ¿quieres acompañar a mami hoy?- sabia que solo Tony podía aliviar la pereza de ir, no porque le gustase mucho ir de tienda en tienda, sino porque sabia que al final de la jornada tita Li era mas que generosa con el.
-No puede, hemos quedado en queme va a enseñar el mundo Pokemon, ¿verdad campeón?- dijo Edward echando la vista para atrás y mirándole con una sonrisa.
-Es verdad mami-.
-No tenias otro día, ¿verdad?-.
-No será para tanto, ya veras-.
-¿Estamos hablando de la misma Alice?-.
-Esto… Respira amor. Otras veces habrá sido peor-.
-Eso seguro. Prometedme que cuando llegue a casa tendré una rica cena encima de la mesa-.
-Que dices campeón, ¿le hacemos la cena a mami esta noche?-.
-¡Si! Ya veras mami, te vas a querer comer los dedos-.
-Bueno, eso es mucho mejor que chuparse los dedos, así que no espero menos de estos dos chef-.
Pasamos la mañana entre risas con Tony, y anécdotas de su infancia. En un momento de despiste cogi el álbum de fotos y lo guarde, ya que tenia que ir al centro comercial aprovecharía para terminar el regalo de Edward. Media hora antes de la hora acordada me prepare para salir.
-Portaos bien. No comáis muchas guarderías. Y hacedme una cena como para comerme los dedos- dije dándoles besos y abrazos a ambos. –Tengo los dos hombres mas guapos de la tierras conmigo-.
-Y nosotros a la chica mas bonita, así que nadie puede quejarse, ¿verdad Tony?-.
-Mi mami es la mas guapa del mundo y a la que mas quiero-.
-Entonces si que soy afortunada. Nos vemos en un rato-.
-Disfruta- me dijo inclinándose para darme un beso. –Te quiero preciosa-.
-SI claro, disfrutar de compras con Alice. Mi suelo hecho realidad. Yo tambien te quiero-. Cogi mi coche y después de unas 15 vueltas por el parking vi un sitio que no dude en coger, aunque quedase justo a la punta de donde yo había quedado.
-¡Llegas tarde!-me dijo Alice levantando el reloj.
-¿Has visto como esta esto para aparcar? Da gracias de que este aquí ya- dije saludando a Rose y a Jasper tambien. –Jasper, ¿todavía te quedan brazos?-.
-Esto es lo que me queda de ellos, pero son órdenes de Alice-dijo encogiéndose de hombros. "Eso es amor"
-Alice, luego tengo que pasar por una tienda, así que o me dejas ir ahora, o luego me das tiempo para pasar-.
-¿Tiene que ser hoy Bella? tenemos muy poco tie…-.
-¡Alice! No. Me dijiste que seriamos breves, que no seria mucho, así que hoy hasta nos va a sobrar tiempo-.
-No me puedes hacer esto-.
-Claro que puedo. Y entremos ya, cuanto mas tiempo estemos fuera mas tiempo tardaremos en salir-. Fue entrar al centro y Alice ya se había apoderado de la primera tienda a la derecha, y si ella invadía la parte izquierda, ose hacia lo propio con la derecha. Yo solo esperaba a que los kilos de ropa viniesen a mis brazos APRA probármelos y dejarlas felices a ambas.
-Así que, papi Edward, ¿no?- me dijo Jasper posicionándose a mi lado.
-Así es-.
-¿Desde cuando?-.
-Un par de días después de que os fuerais-.
-¿Cómo se lo tomo Tony?-.
-Bien, bueno, mejor de lo que me imaginaba. Lo entendió todo perfectamente y a la primera. Ya quería a Edward, así que creo que eso ayudo un poco. Y Edward lo esta haciendo genial, adora a Tony, tanto como cualquiera de nosotros-.
-¿No va todo un poco deprisa?-.
-Yo tambien lo pensé. Vive con nosotros, ¿sabes? Desde el mismo día que se lo dijimos a Tony, pero fue el mismo quien lo pidió. Luego pensé que después de 7 años no era precisamente pronto-.
-Bella, han sido 4 años sin…-.
-¿Le ves algo diferente? ¿Qué haya cambiado en algo? ¿Qué no es el Edward que se fue? Yo veo al mismo, solo que con un poco de dolor a sus espaldas, exactamente igual que yo, que tu, y que todos nosotros. No ha cambiado, sigue siendo el Edward que me enamoro y que me mantiene enamorada, el mismo que era y es tu amigo. Es Edward, y no es pronto-.
-Viéndolo así… Y si encima lo pidió Tony…-.
-Se quieren con locura. No tiene ni idea de las risas de todos los días. Jamás había visto a ninguno de los dos reírse tanto. Es mirarse a los ojos y las sonrisas aparecen. Diría que es magia, pero es amor-.
-Me alego mucho por ti, ¿sabes? Por ti, por Tony y por Edward-.
-Gracias Jasper- dije abrazándole por la cintura mientras el me abrazaba por los hombros. –Y bueno, ¿Qué tal por Hawai?-.
-¿Nos ves tristes? Es increíble, sobre todo si vas con la compañía adecuada-.
-Alice no hace ningún lugar triste-.
-Exacto, y si a la alegría de Alice le añades un sitio con magia y felicidad como es Hawai, la mezcla es sencillamente… perfecta, si, espectacularmente perfecta-.
-¡Bella! toma esto, esto, esto y esto. Tienes suerte de que estos modelos tan perfecto los haya encontrado en la primera tienda-me dijo Alice poniendo en mis brazos cuatro conjuntos diferentes con sus respectivos zapatos. –Estaremos en la puerta esperándote. Y termina pronto, que cuando tu acabes te dejo libre y empiezo con lo mió. Jasper, tu cre…-me metí en el vestidor dejando fuera a un Jasper escuchando la práctica de Alice sobre que color le quedaría mejor con su nuevo bronceado color arena del Sahara. Pero en serio, ¿eso de verdad existe? Me probé los cuatro conjuntos, y a decir verdad, cada cual era mas bonito, así que gracias al cielo el conjunto salio de la primera tienda. Era un vestido un poco por encima de las rodillas de color rosa roto, con un tirante que se cruzaba a la altura del pecho y líneas por todo el vestido. Lo completaban unas rampas mortales llamadas zapatos de tacón de un color marrón clarito muy básicos. Preciosos pero mortales.
-Muchas gracias Alice, Ros. Pago y me voy, ¿de acuerdo?-.
-El vestido y los zapatos ya están pagados Bella. Puedes irte-.
-¿Disculpa? No Alice, sabes que eso no-.
-Vas a tener que aceptarlo por no contarme lo de Edward y Tony. Me alegro como la que mas, pero como no se te ocurrió contármelo-.
-Estabas en tu luna de miel y quería que la disfrutaras-.
-No excusas amiga, disfruta del modelito. ¡Nos vemos en nochebuena!- y con eso cogio A Jasper y Rose con cada mano y les saco de la tienda a rastras hacia la siguiente victima. Solo pude despedirme con la mano viendo como ellos lo intentaban pero no podían.
Mi estancia en la tienda de fotos me llevo menos de lo que esperaba, teniendo en cuenta que era un álbum de fotos entero lo que tenia que copiar, así que a las 8 ya estaba en la puerta de mi casa.
-Señoriítos, ya llegue- anuncié dejando las llaves en la encimera y mi chaqueta en el perchero.
-¡Mami, mami, mami, no! Que aun no hemos terminado- dijo Tony apareciendo con un mini delantal puesto y un gorro de esos blancos de chef en la cabeza.
-Pero tesoro que haces con eso puesto- dije aguantando la risa que estaba a punto de salirme.
-Mami, haciéndote la comida-.
-¿Queda mucho?-chile para que Edward me escuchase.
-No, cuenta hasta 10 y ya pues pasar- me respondió Edward.
-¿Cuentas conmigo?-le dije a Tony. Este asintió con la cabeza y una gran sonrisa y puso sus dedos delante mía para que contase unto a el. -10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1. ¡Ya voy!-.
-Tráela Tony-. Me cogio de la mano y me guió hasta el salón donde se encontraba la mesa de siempre pero dispuesta de una manera diferente. Un momentos de pequeñas velas iluminaban la mesa, y tres platos de pasta servían cada plato. Me fije en el detalle de la botella de coca cola, ya que Tony no podía consumir alcohol, todos debíamos de adaptarnos a sus gustos y sus comidas. Me fije en la rosa roja que adornaba el centro de la mesa. Una música sueva empezó a sonar de fondo, la que reconocí como la música favorita de ambos. Tony me soltó de la mano y se acerco hasta la mesa cogiendo la rosa y trayéndomela.
-Para la mejor mami del mundo. Te quiero mucho-dijo extendiéndomela. La cogi y me agache a su altura para agradecérselo.
-Pues gracias al niño mas bueno y mas guapo de todo el mundo-.
-Papi hizo la comida así que tambien tienes que darle las gracias-.
-¿Con que papi ayudo?- me gire para ver como se recargaba en el marco de la puerta dedicándonos esa sonrisa que cada día que pasaba me volvía desquiciada total. –Bueno, entonces supongo que gracias al papi mas guapo, listo y bueno del mundo-me acerque hasta el para darle un beso lleno de ternura.
-De nada a la mejor madre de todo el mundo y a la persona más increíble que conozco-dijo devolviéndome el gesto. –Aunque tengo que decir que tuve ayuda del chef Tony. Pasemos a comer que se nos enfría la cena, y no queremos eso ¿verdad chef Tony?-.
Todo fue perfecto, la cena, la música, la compañía, la conversación todo. Sentía que mi vida giraba hacia ese rumbo con el que yo había soñado tantas veces. Aquel con el que mi vida se acercaba cada día mas a lo que yo consideraba la perfección. Y todo gracias aquellos dos hombres que compartían conmigo omentos tan sencillos, y a la vez tan especiales para mi como era aquel.
-Quiero hacer un brindis- dije cogiendo mi vaso de coca cola y levantándolo en el aire, gesto que imitaron con sendas sonrisas Edward y Tony. –Por nosotros, porque esto sea solo
el comienzo de nuestra historia. ¿Qué os parece?-.
-¿Puedo brindar tambien por mis titos y mis yayos?-.
-Claro amor-.
-Entonces por tus titos, tus yayos, pero sobre todo por nosotros- dijo terminando Edward y chocando nuestras copas deseando que aquello se alargase en la eternidad.
24 de diciembre. Nochebuena. Vísperas de navidad. Si para salir de casa un día cualquiera era un completa odisea, Edward y Tony no hacia este día ni mucho menos sencillo. Hasta yo, con maquillaje y peinado había tardado menos que ellos dos, claro esta que Tony y la corbata no son buenos amigos, así que esta vez fue Edward quien tuvo que lidiar valerosamente con tan temida lucha.
Había logrado convencer a Alice de que no era el mejor momento para que sacase su salón de belleza Bella a relucir, lo que probablemente, en un periodo de tiempo reducido, se convertiría en día de compras. Decidí acercarme a la habitación para intentar ayudar Edward en la tarea "poner corbata a Tony" pero agradecí verles venir por el pasillo cuando yo ya me acercaba.
-Ya era hora-.
-Teníamos un pequeño problema, pero ya esta solucionado-.
-Mira mami, mi papi y yo vamos a iguales- me fije en ambos trajes, y en efecto, llevan el mismo color de corbata, un verde clarito que les hacia juego con sus preciosos ojos, y una americana y un pantalón negros, con camisa blanca.
-Vaya, es cierto. No se quien va mas guapo esta noche-.
-Tu mami, tu eras la mas guapa esta noche-.
-Que no te oiga Alice, ¿de acuerdo? Gracias mi amor-.
-Estas preciosa, amor- me dijo Edward acercándose a mi oído mientras Tony bajaba las escaleras.
-Gracias-dije dándole un corto beso en los labios. –Este año es la primera navidad que estamos todos juntos desde hace 4 años-.
-Ya lo había pensado. ¿Te hace feliz, verdad?-.
-Siempre me ha gustado la navidad, pero siempre me has faltado tú-.
-Problema solucionado-dijo dándome un pequeño beso en la nariz. –Tony las puertas están cerradas, espera que las abra campeón- dijo sacando sus llaves del bolsillo y dando al botón para que Tony intentase dejar de abrir las puertas y evitando que pudiese romperlas.
-¡Yaya!- dijo Tony saltando a los brazos de Esme nada mas esta abrió la puerta. Si hubiese esperado algo más que un "hola" estaría defraudadísima, porque ni Edward ni yo recibimos mas saludo de nadie hasta que todos terminaron de saludar a Tony como se merecía.
-¿Es siempre así, verdad?- me pregunto Edward.
-¿El que?-.
-Que seamos como invisibles mientras este Tony por aquí-.
-Si. ¿Te molesta?-.
-Para nada. Me encanta que mi hijo sea tan amado. Pero es bueno saberlo, se cuando te puedo raptar para mi durante unos minutos- dijo acercándose a mi oído.
-¡Tata!-.
-¡Seth! ¿Cómo estas?- dije abrazándole cuando se acerco a nosotros.
-Bien. Hola Edward, ¿Qué tal?-.
-Muy bien Seth, gracias. ¿Y tu?-.
-Tata por favor, mama esta de un humor de perros. Alégrale la vida. Dile el regalo ya por favor-. Desde que Phil le había dicho que le tenia el mejor regalo de navidad del mundo, mi madre andaba suplicando a todos que le dijésemos que era, y llevaba, por lo menos, 5 días con un humor que ladraba al que se le acercase.
-Pero que no lo se. Solo lo sabe Phil. Y ya espero que este a la altura-.
-¿Lo dudas pequeña?-.
-Hola Phil. Espero no dudar. ¡Ayer me llamo a las 3 de la mañana! Esta muy mal-.
-Ya queda menos. Vamos a sentarnos que la mesa ya esta puesta- nos guió Edward mientras iniciaba una conversación con Phil, el cual se sentó justo a su lado.
-Ven Tony, que hoy te sientas con tito Oso- le cogio Emmet para llevárselo consigo.
-De eso ni hablar, hace semanas que no le veo, hoy cena a mi lado- le dijo Alice haciendo que lo bajase.
-No Alice, hoy cena con su yaya Renee, que esta muy nerviosa-.
-¡Oye! ¿Y por que nunca puede cenar con nosotros?- dijo James señalándose a el mismo y a Jake. –Nada, voy se viene a cenar con sus titos James y Jake-.
-¡Basta!-grite nerviosa. –Hoy Tony no se sienta ni contigo, no contigo, ni con nadie que no seamos su padre o yo. Sois peores que el. Además, ¿le habéis preguntado con quien quiere cenar?-.
-Yo quiero cenar con mi papi y contigo mami- dijo legando hasta mis piernas y abrazándolas.
-Ven celo, vamos a sentarnos- dije cogiendole y echando una mirada envenenada a todos los que habían montado tal circo.
Al comienzo de la cena el ambiente fue un poco mas tenso, pero Tony, con su inocencia se encargo de que todo fluyese con las calma y mas tranquilidad, hasta terminar con una noche envuelta de felicidad.
Tony había acabado reventado en un punto de la noche, y fue Edward el que se encargo de cogerlo en brazos para que durmiese hasta que fuesen las 12 y poco después nos fuésemos a casa.
-Edward, sube y déjale en un cama, te vas a cansar-.
-No, esta perfecto de verdad- me decía mientras le miraba dormir y se le ponía en la cara una expresión de ternura infinita.
-¡Son las 12! ¡Son las 12! ¡Feliz Navidad!-grito Alice poniéndose de pie y dando saltitos y abrazando a todos los que estaban a su alcance.
-Feliz Navidad preciosa. Te amo- me dijo Edward inclinándose hacia mi con una sonrisa esperando su beso.
-Feliz Navidad amor- dije sobre sus labios para después darle el beso deseado.
-Ei campeón, ya es navidad- dijo Edward despertándole cuidadosamente y viendo como Tony se frotaba sus ojitos de puro sueño. –Feliz navidad- le dijo.
-Feliz Navidad papi. Te quiero-. Ante ese gesto Edward no pudo mas que abrazarle como si no hubiese un mañana. –Y a ti también mami. Feliz Navidad- me dijo a mi ahora abrazándome a mi ero siempre desde los brazos de su papi.
-Feliz Navidad a ti también tesoro-.
-¡Donde esta mi sobrino! Que quiero felicitarle la navidad. ¿O eso tampoco me vas a dejar enana?-.
-Emmet…-.
Después de desearnos todos mutuamente unas felices fiestas y brindar empezamos a recoger nuestras cosas.
-Bella cariño, si quieres deja aquí a Tony. Sabes que tiene el pijama y todo y no tiene porque aguantar el viaje a casa- me dijo Esme apartándome de todo el caos que se estaba produciendo en la entrada de la casa.
-¿De verdad no os importara?-.
-Por supuesto que no- me dijo sonriéndome amorosamente.
-Edward- le llame para que se acercase, ya que llevaba a Tony en brazos. Al igual que es el resto de la cena. –Tony se queda esta noche aquí. De todas formas mañana tenemos que venir temprano-.
-Esta bien. Campeón, te quedas en casa de tu yayos, ¿esta bien?- le pregunto para que Tony asintiese levemente con la cabeza, la cual tenia en el hombro de Edward. –Buenas noches campeón te quiero- dijo dándole un beso en la cabeza y pasándoselo a Esme.
-Buenas noches amor- dije imitando el gesto de Edward con Tony.
-Adi…os. O… quer…o- dijo como pudo ya mas dormido que despierto.
-Nos vemos mañana mama-.
-Hasta mañana hijos- dijo despidiéndose y subiendo por las escaleras para terminar de acostar a Tony.
-Acordaos que mañana tenemos que estar aquí temprano para abrir los regalos y preparar la comida. Como alguien llegue tarde se enterara de quien es Alice-.
-Todos estamos enterados de eso cariño- le dijo Jake a modo de broma.
-Por si acaso- le respondió guiñándole un ojo.
-Hasta mañana-.
-Hasta mañana-.
-Buenas noches-.
-¡Y feliz navidad! Ouh ouh ouh- dijo Emmet despidiéndose como solo el sabia, haciendo el payaso.
Nos montamos ene. Coche y pusimos rumbo a casa.
-¿Estas bien?- me preguntó Edward sin quitar la vista de la carretera y cogiendo mi mano mientras la daba un beso.
-¿Estar feliz es estar bien, no?-.
-Si. ¿Sabes? Ya ni me acordaba lo que era pasar una navidad con espíritu navideño y esas cosas-.
-Me alegra haberte refrescado la memoria- le dije sonriéndole.
-Y bueno, ¿impaciente por saber vuestros regalos?-.
-¿Sinceramente? Me preocupa más lo que le hayas comprado a Tony que mi regalo. El mejor regalo lo recibí hace unas dos semanas, así que todo lo demás ale menos, seguro-.
-Por el de Tony no te preocupes le va a encantar-.
-No si el problema no es que me preocupe que le vaya a gustar, si no que entre en casa y esas cosas-.
-Entra en casa. Eso te lo aseguro. Y sobre tu regalo lo hemos elegido entre Tony y yo, así que ponle buena cara-.
-Sabes que lo haré-.
Entramos al calor de la casa, porque, aunque estuviésemos en Florida e hiciese calor, en cuanto la temperatura baja un poco, se notaba, y mucho.
-Ahora vengo- dije entrando al baño y sacando de los armarios del fondo el primer regalo para Edward. Me lo puse y antes de salir me mire un par de veces al espejo asegurándome de que no me veía demasiado ridícula con el puesto. Aunque hubiese sido yo la que lo había escogido, siempre pensé que eso estaba echo mas para modelos que para personas corrientes. Y si, mostrarme ante el ya no me avergonzaba, pero mostrarme con eso puesto, podía bajar un par de puntos mi seguridad. Cerré los ojos e inspire fuerte un par de veces y salí sin pensarlo mas. Me lo encontré de espaldas a mí mientras veía como se quitaba la camisa. Me aclare la garganta para hacerle saber que ya había salido. Fue girarse y detenerse en el intento de desabrochar el siguiente botón.
-¿Te gusta?- pregunte.
-Be… Be… Bella-.
-Regalo adelantado de navidad-. Vi como se subía a la cama y llegaba a mi en menos de lo que dura un parpadeo.
-Estas… uuau-.
-¿Interpreto que te gusta?-.
-Si solo fuera eso-.
-Quería agradecerte de una manera especial por todo. Por volver- dije pasando mis brazos por detrás de su cuello y poniéndome de puntillas para alcanzar su oído y su cuello. –Por decidir quedarte con nosotros- dije mientras empezaba a succionar el lóbulo de su oreja, -por querernos como lo haces, por luchar por mi como nadie lo hizo jamás- dije bajando mi boca hasta su cuello, -porque eres junto a Tony lo mejor de mi vida-.
-Bella-dijo cogiendome por el trasero y subiéndome encima de el haciendo que pasase mis piernas por su cintura, y pudiendo notar como su excitación ya hacia acto de presencia. Ambos caímos en la cama y nos quedamos mirándonos a los ojos. –Yo solo estoy enamorado de la mejor persona que conocí jamás y que me dio lo mas hermoso del mundo, ¿sabes?- dijo cuando ahora era el quien devoraba mi cuello y hacia que soltase leves gemidos en su oreja.
-Entonces tendremos toda una vida para agradecernos, ¿no?-.
-La vida y la eternidad, mi vida-.
Y con eso, pasamos a disfrutar de una de esas noches que se quedan grabadas a fuego en el alma y en los recuerdos.
