08

Su imagen en el espejo la dejó sin aliento. Días antes, Draco le había hecho traer una selección de vestidos de novia y también una modista para que hiciera todos los arreglos pertinentes. Sin embargo, verse vestida de novia el día de su boda era algo completamente distinto.

Bellatrix, la tía de Draco había insistido en prestarle una diadema de brillantes que había pertenecido a su madre, detalle que había causado suspicacias en Hermione, pues era obvio que la familia de él no aprovaba para nada la precipitada boda, pero pronto olvido el detalle al ver como las piedras preciosas brillaban como estrellas en su pelo recogido.

¿El vestido? El vestido era un sueño hecho realidad. Seda color perla con un exquisito bordado que le ajustaba el busto, le apretaba su cintura y caía en finos pliegues hasta los pies, calzados con los zapatos bordados en oro que Draco le había comprado para la fiesta de la producción, sí; esos que la hacían parecer Cenicienta.

Durante los días anteriores, apenas si había visto a Draco, excepto en presencia de Linette, la coordinadora de bodas; el papel del rubio había consistido en poco más que contestar "sí" o "no" al pedirle su opinión sobre algun detalle de la boda.

- Tal vez deberíamos posponerla… - comentó Hermione la noche anterior al enlace.

- ¿Posponer la boda? – peguntó el rubio mientras trabajaba en su ordenador portátil.

- Sí, hemos tenido muy poco tiempo para planearla y…

- Fuiste tú la que acepto que nos casaramos tan rápido, si querías una boda más grande debiste

decírmelo antes.

Hermione se sintió herida, Draco nunca la había tratado así.

- No lo digo por eso, tú lo sabes, de hecho estaba pensando que a tu familia le gustaría invitar a más gente, dar una fiesta, tú sabes esas cosas que hacen los ricos.

- ¿Los ricos? – preguntó Draco arqueando la ceja.

- No pretendí decirlo de esa forma.

- Tú nunca pretendes nada…-gruño el rubio cerrando su PC portatil- tu ingenuidad a veces llega a fastidiarme.

Eso la lastimo de verdad.

- ¿Te fastidio?

El ver el gesto de dolor que provocó en el rostro de Hermione el rubio se sintió arrepentido por su crudeza, había contratado un detective para investigar sobre el pasado de Hermione, y él acababa de llamarle para decirle que le mandaría el informe al día siguiente, por la tarde.

Para cuando leyera la investigación ya estaría casado con Hermione, no serviría de mucho, pero hasta entonces tanto ella seguía siendo inocente, al menos hasta que se demostrara o contrario…

- Lo siento, estoy muy presionado por la boda, leyendo guiones para mi nueva película y con la compañía.

- Entiendo – dijo ella dándole la espalda.

- No, no lo entiendes. – susurró abrazándola por detrás – en verdad lo lamento. ¿Puedes volver a la cama?

La castaña sonrió y se recostó a su lado.

- ¿En serio no quieres posponer la boda?

- Por nada del mundo.


Y allí estaba, horas después: maquillada, peinada y lista para unir su vida con la persona que amaba, con el hombre de su vida…Draco Malfoy.

- ¿Ya tienes todo? – preguntó una voz a sus espaldas sacándola de sus pensamientos.

- Sí Pansy, gracias por aceptar ser la madrina, como sabrás no tengo muchas amigas... – dijo con un dejo de malancolía al recordar fugazmente a su única amiga: Ginny Weasley, la mujer que más daño le había hecho, en el pasado.

- ¿Me consideras tu amiga?

La castaña se encogió de hombros.

- Eres la novia de uno de mis mejores amigos.

- Ah, ya veo…

- Ay, lo siento – Hermione se llevó una mano a la cabeza – parece que ultimamente sólo digo tonterías.

- No te preocupes, yo tampoco tengo amigas, además no creo que sea muy facil que tú y yo lo seamos, después de todo yo fui su ex novia.

- No tienes porqué recordármelo – dijo Hermione frunciendo el ceño.

- Bien – sonrió Pansy – ya estamos a mano.

Hermione continuaba como posesa arreglándose el velo cuando Pansy preguntó:

- ¿Y tus padres?

- Están muertos, fue un accidente - respondió con rapidez - No me gusta hablar de eso.

- Oh, lo siento no sabía.

- No importa.

- Entonces ¿quién te entregará?

- Harry.

Hermione creyó ver un gesto de lástima en el rostro de Pansy...no le gustaba la lástima. Debía cambiar el tema…

- ¿Qué hora es?

- Las 9:25 … ¡ya es tarde, vamos hay que bajar, la limosina debe llevar 20 minutos esperándonos…

La castaña se empezó a alterar, el día de su boda e iba a llegar tarde.


Todo salió bien, al final. Harry la entregó, ella caminó sonriente por el pasillo y al ver a Draco se le cortó la respiración, estaba más guapo que de costumbre, eso era decir demasiado. Hubo pocos invitados, la familia del rubio y unos pocos conocidos de la castaña.

Ron se disculpó por la ausencia de su hermana, sin saber desde luego el alivio que causó en Hermione; él y Pansy fungieron como padrinos, aunque a regañadientes por parte del pelirrojo; sin embargo la ceremonia fue pequeña, íntima y muy hermosa.

El brindís también fue corto, los invitados sobreentendieron que los recién casados querían intimidad y se fueron casi de inmediato. La luna de miel fue en el hotel más exclusivo de la ciudad, ya que por el momento Draco estaba muy ocupado como para viajar.

A pesar de sus dudas y sospechas el rubio hizo todo lo posible por hacer inolvidable su primera noche con Hermione, ordenó champagne, comida afrodisiaca, todo tipo de postres e incluso la cargó para atravesar el umbral.

- Es de buena suerte - le explicó Draco.

- Al fin somos marido y mujer… - anunció ella con un brillo en los ojos que el rubio jamás había visto.

- Yo mejor diría "al fin solos" - completó él con el deseo brillando en sus impenetrables ojos grises.

Hermione le dedicó una radiante sonrisa.

- Que bueno que nunca has usado esa frase trillada en alguna de tus películas. – rió ella.

- Creo que jamás la usaré, pero dejaré que tu la digas cuando quieras…

Draco colocó a Hermione sobre la cama como si fuera la cosa más frágil sobre la faz de la tierra, eso la enterneció, abrazó al rubio por el torso y se quedó así por varios minutos, aspirando el aroma de su esposo, no deseaba separarse de él y sin embargo la angustia de haberle ocultado la verdad embargaba su corazón y le impedía disfrutar por completo del momento.

- ¿Qué pasa? – preguntó dulcemente tomando por el mentón a la castaña y haciendo que levantara el rostro hacia él.

- Tengo algo que decirte.

Draco se separó de Hermione con brusquedad, seguramente ahora le diría la verdad sobre ese sórdido plan. Claro, ahora que lo tenía "asegurado" planeaba mostrarse como la mujer intachable y honesta que siempre pretendió ser frente a él.

El rubio tembló de rabia, este pensamiento aunado con la aparente inocencia que ella reflejaba en su rostro le hizo hervir la sangre. ¿Porqué decírselo ahora y no antes de casarse?. ¿Porqué arruinar su noche de bodas?

Tal vez ella ya habría hablado con Ben, el debió decirle que le había confesado la verdad y ahora que se habían casado ella hubiera decidido contarle todo para redimir su imagen¿y si Hermione no era tan inocente como parecía¿y si sólo era una cazafortunas más?

- Dime - pidió dándole la espalda, intentando controlar el temblor de ira en su voz.

- Yo…

Ese era el momento, si pensaba decirle la verdad esa era la oportunidad…

- "Sé valiente Hermione" – la castaña levantó la mirada ante la imponente figura del rubio quien servía el champagne, su presencia elegante, poderosa y enérgica parecía llenar todo el lugar, ella se sentía pequeña y tímida, temerosa de la reacción de él ¿y si no la entendía ¿y si la culpaba?. ¿Cómo podría explicarse que al intentar seducirlo ella había sido la conquistada? – Te amo.

No podía decirlo. Aún no.

Draco sabía que ella no se atrevería, a veces podía ser una cobarde; sin embargo esperaba que ella le dijera la verdad, sin poder evitarlo, sonrió amargamente, un gesto que no pudo ver Hermione.

- ¿Tú me amas? – preguntó ella sorprendida por su silencio.

El rubio apretó las copas entre sus manos. ¿Qué si la amaba?. ¡Claro que la amaba!

Pero ella era una embustera, un demonio escondido tras el rostro de un ángel…sabía que no debía culparla sin antes saber la verdad, pero no podía evitarlo ¿y si era cierto que todo su amor era una mentira?

- Te amo – respondió finalmente, tendiéndole una de las copas.

- Pues no lo demuestras - dijo ella en tono de reproche.

- ¿Quieres que lo demuestre? – preguntó tomando de un solo trago el champagne y dejando de lado ambas copas.

Jamás había visto esa expresión en los ojos de Draco, lejos de asustarla eso excitó a la

castaña quien no pudo menos que asentir con la cabeza.

- Tú lo has querido.

-Sí, claro que sí - respondió ella tendiéndole de nuevo los brazos.

Él los acepto sin rechistar, y se dijo que su repentino e intenso deseo no tenía nada que ver con la sospecha de que si la desenmascaraba y dejaba que se marchase, nunca volvería de nuevo a su lado. Así que la tomó en brazos y la atrajo hacia sí, sólo porque necesitaba hacerlo, bajó la cabeza y sus labios tomaron los de ella por la fuerza.

Hermione no luchó, se limitó a quedarse muy quieta mientras él le devoraba la boca sin recuperarse de la sorpresiva efusividad de Draco. Quieta por miedo a que él parara.

El rubio empezó a cubrirle el rostro de leves besos que sabía que la volverían loca, como siempre lo hacía.Las mejillas, los ojos suavemente cerrados, la nariz, el mentón. Sus besos alcanzaron todos sus puntos de placer, evitando la boca incluso cuando a ella se le escapó un gemido de ansiedad.

- "Eso es" - pensó Draco triunfante "Te conozco bien"

Por la forma en que su respiración se aceleró y empezó a vibrar ante la suave caricia de sus dedos fue sencillo deducir su grado de excitación.

Mientras continuaba besándola tuvo una muda batalla con el vestido de novia, que se negaba a salir, pero finalmente con la propia ayuda de la castaña lo hizo. Lo que encontró debajo le sorprendió agradablemente.

- ¿Te gusta? – preguntó ella empezando a desvestirlo a él, pero sin duda refiriéndose a su sensual ropa interior de encaje…

- Verde. – fue la única palabra que él pudo articular entre oleadas de deseo, pero también de celos al recordar las palabras de Ben.

- Es mi color favorito. – anunció ella sonriendo - ¿Es muy raro para una noche de bodas? – preguntó ella inocentemente.

Draco no respondió, empujó a Hermione sobre la cama y se colocó encima de ella; luego, sin decir una palabra desgarró la fina ropa interior dejándo a la castaña completamente desnuda.

Un leve color rojizo coloreó sus mejillas.

- Detesto el verde.

Hermione prefirió no rebatir ni analizar el comentario, estaba cayendo tan profundo en el mar de placeres que Draco le ofrecía que decidió que lo mejor sería entregarse a ellos…

Cuando Draco por fin volvió a capturar su boca Hermione respondió a su beso como una mujer débil. Le puso las manos en el sólido torso y termino de despojar al rubio de su camisa mientras éste acariciaba su cabello y después sus sencibles senos con sus que suplicaban más atención por parte del rubio.

Al cabo de unos segundos, ella estaba gimiendo, con los ojos cerrados y la cabeza echada hacia atrás. Cuando sus gemidos se transformaron en leves quejidos de placer, él consolidó su éxito deslizándole una mano por sus esbeltas piernas, justo donde los restos de ropa ya no eran una barrera, pues se habían abierto para darle un acceso fácil. Pero el verdadero triunfo tuvo lugar cuando ella abrió los muslos como una evidente invitación para él.

- Tómame. – exijió ella hundiendo sus manos entre el cabello rubio de él, empapado de sudor.

- A tus ordenes querida…

Draco volvió a la carga, volvió a besar su mentón, sus mejillas y labios, mientras con las manos hacía pequeños círculos alrededor de sus senos.

- Me siento como la primera vez… - masculló Hermione besando a su vez el cuello del rubio.

-Me gusta ir despacio – respondió él ante ésta declaración.

- Puesa mí me gusta ir rápido -contestó ella quien asumió el control de la situación y le acarició un mechón de pelo.

Draco intentó recuperar el dominio y le pasó el dedo por el labio inferior.

- Si eso quieres puedo ir tan rápido como para que te deje sin aliento y sigas pidiendo más.

A la castaña le temblaron los labios. Sus hormonas le impedían razonar. Lo único que quería era que la besara, tanto que la dejara sin sentido. Se apretó contra el cuerpo de él y lo abrazó con fuerza, emitiendo un gemido porque ya no aguantaba más.

Draco reaccionó con furia, quería colmar a Hermione de todo lo que deseaba, pero también quería una secreta retribución por el tormento que había pasado durante esos días.

- Me estás poniendo a mil...

Hermione parpadeó confundida, jamás se imaginó ser capaz de lograr que un hombre como Draco se pusiera así, por ella; no tuvo mucho tiempo para pensar en ello, fue como si su cuerpo hubiera dejado de ser suyo.

- Te amo.

El rubio se apartó de ella, la miró a los ojos y por primera vez desde su platica con Ben no dudó de su amor por ella, ni el de ella por él.


El rubio despertó horas después, con el cuerpo de la castaña aun enredado con el de él, al cuello tenía su anillo de compromiso, y en la mano izquierda de su ahora esposa, apoyada sobre su pecho se hallaba un fino aro dorado…su sortija de matrimonio.

Era suya, ella se lo había constatado…y nadie lo podía negar.

Había dejado a Ben, ese cerdo atractivo por él¿no¿y por qué pensar en el amor cuando él nunca había pedido ni querido el amor de ninguna mujer? pensó de pronto al recordar como había resultado ser verdad que el color favorito de Hermione era el verde. Lo sabía, era un detalle completamente estúpido e infantil; pero era algo que él no sabía.

Volteó de nuevo para ver a la mujer a su lado, abrazada a él. ¿A quién intentaba engañar? tal vez antes no le había importado tener el amor de una mujer, pero ahora…

Hermione empezó a moverse e instantáneamente se despertó de nuevo el deseo en el rubio; debía alejarse un poco o podría caer de nuevo en la tentación. Se levantó de la cama y se dirigió hacia una pintura, de una mujer extraordinariamente bella que se encontraba al otro lado de la inmensa suite nupcial. Mientras miraba el cuadro sintió la necesidad de la mujer real, no la pintada. Esa mujer que lo esperaba en la cama con dosel su deseo pudo más y fue a reunirse con ella.

Se metió al cuarto de baño para refrescarse y aclarar sus ideas, pero cuando salió, la única idea que tenía en mente era despertarla con unos besos bien colocados en los lugares oportunos. Podría seguir enfadado, pero no se esperaba menos y ella se humillaría un poco porque se lo merecía; aunque pretendía no estar al tanto de nada.

Cuando volvió se percató que la frágil figura de Hermione ya no estaba recostada en la cama; una alarma se apoderó de él y recorrió la habitación con la mirada por si estaba en algún otro sitio. No podía haberse vestido y marchado en tan poco tiempo. No, no podía ser.

De pronto la vio, junto a la ventana, cubierta sólo con una sábana, su pelo rizado cayendole por la espalda, cubriéndola; tenía unos papeles entre las manos y estaba temblando.

- ¿Qué significa esto? – preguntó de pronto girándose hacia él y arrojándole a sus pies el fólder que contenía su investigación.

Continuará . . .

N/A:

¡Hola a todos! ¿Les gustó el capítulo? Creo que la historia dará un giro inesperado, eso lo tendrán que ver más adelante :D

Si les gustó el capítulo o tienen alguna sugerencia, comentario o reclamo que hacerme los aceptaré gustosa (sólo no sean muy duros conmigo ¿sí? ;P). ESPERO SUS REVIEWS

Atte. Aimé

Canción recomendada: Heridas de amor / Ricardo Montaner