Capitulo 26

Más o menos 5 meses después…

-¡Tony, deja de esconderte y ven aquí ahora mismo!- grite por enésima vez la misma frase en los últimos minutos. –Tony, ¿no querrás llegar tarde a la fiestas sorpresa con el cumpleaños de papi y que se quede sin regalo y que la tita Li te regañe?-.

-¡No! Ya estoy mami-. Desde que nos habíamos mudado Tony había encontrado en la casa una serie de sitios donde podía esconderse con suma facilidad, básicamente, porque cuando yo iba a un sitio el se pasaba al otro, y con tales dimensiones, yo ni le escuchaba.

-Ponte los zapatos que llegamos tarde-.

-Mami, ¿tu crees que le gustaran los regalos?-.

-Estoy segura de que si- dije agachándome a ayudarle a atarse los cordones.

-Yo creo que un hermanito le va a hacer muy feliz. ¿Pero no me dejara de querer a mi, verdad?-.

-No tesoro, eso nunca pasara-. Llevaba dos semanas guardando el secreto y otra dos sin ni siquiera saberlo yo. Fue una mañana cuando al notar el olor a tortitas parecía como que vomitaba hasta mi primera papilla. No me hizo falta pensar dos veces para recordar la ultima vez y única que me paso aquello. Esa misma mañana me acerque a la farmacia a por 3 pruebas, y después de ver que las tres daba positivo pedía una cita con el ginecólogo que solo hizo confirmar lo que yo ya sabía, estaba embarazada, de dos semanas. Ahora de un mes. Había esperado hasta el dia de su cumpleaños para contárselo, pero decidí hacer participe a Tony, solo para que la sorpresa no le cogiese de malas y explícale, calmadamente que con el nada iba a cambiar, solo que en la familia habría un bebe, cosa que sorprendentemente, e hizo muchísima ilusión y me prometió guardar el secreto hasta hoy.

-Y el mió mami, ¿tu crees que querrá ya ser mi papi para siempre?-.

-El es tu papi desde siempre y para siempre mi amor. Ese papel solo lo deja escrito, pero veras como le gusta-. Desde hacia un tiempo me había planteado el poner el apellido Cullen a Tony, que pasase a llamarse Anthony Cullen Swan, lo creía un derecho. Decidí comentarlo con Esme y Carlisle los cuales no pudieron estar mas felices ante mi decisión así que me falto tiempo para pasarme por lo juzgados y hacer los tramites. Tony también se ilusiono mucho porque "llevaría el apellido de papi y así se parecería mas a el", cosa que lo tenia por las nubes. –Hoy vamos ha hacer a papi muy feliz, veras- dije cogiendole mientras bajábamos las escaleras y nos metíamos en el coche. Hoy Edward doblaba turno, así que salía a las 8 del trabajo. No quería fiesta, pero decir que no a Alice sabia, desde su niñez, que era firmas una sentencia de muerte, aunque había prometido algo discreto, cosa que ni ella misma se creía. Aparque al lado del Jeep de Emmet y baje a Tony, que no tardo en correr hasta la puerta y tocar el timbre.

-¡Ey enano! ¿Cómo estas?- dijo James cogiendole e brazos y dándole un beso.

-Muy bien tito James. Pero ya no soy enano, tengo 4 años- dijo señalándoselos con los dedos.

-Tienes razón campeón, se me olvido. Hola Bella, ¿Qué tal?-.

-Muy bien James- dije saludándole con un beso a el también. -¿Vosotros que tal?-.

-Como siempre. Pasa anda, ya estamos todos dentro-. Una ronda de besos y abrazos después, ya estábamos todos puestos al dia y esperando la llegada del cumpleañero.

-Bella, te exijo que me digas cuales son vuestros regalos. Como coincidamos en alguno, te juro… que… que…-.

-Alice relájate. Te aseguro, con sangre si quieres, que no coincidimos, ¿vale?-.

-¿Cómo lo sabes?-.

-Porque soy muy lista-.

-¡Bella deja la ironía! Vamos, di…-.

-¡Esta aparcando!- grito Emmet cerrando de golpe las cortinas.

-Menos mal que esto no era un fiesta sorpresa hermanito, si no se hubiese enterado hasta el presidente de China que aquí había una fiesta-.

-Es la emoción, ¿Qué quieres que haga?-. Se escucho el ruido de unas llaves abriendo la puerta. Poco después se cerro y apareció un Edward visiblemente cansado, aunque fue ver como Tony corría a sus brazos y parecía que todos sus problemas habían sido espantados con un bate.

-¡Feliz cumple papi!-.

-Muchas gracias campeón- dijo mientras dejaba el maletín en la mesita que tenia al lado y cogiendole con un brazo para abrazarle. Después de ser felicitado por todos y cada uno nos pusimos en la mesa para cenar. Intente no comer mucho porque llevaba unos días con el estomago sensible, tal y como me paso la otra vez. Así que aguante estoicamente intentando que el regalo fuese descubierto a tiempo, no antes de y una forma un tanto desagradable.

-¿Te encuentras bien cariño?- me pegunto Edward viendo como mas de la mitad del filete era dejado e el plato, cosa que yo jamás hacia.

-¡Hora de los regalos!- anuncio Alice levantándose de la silla como su la hubieran puesto un muelle y evitando de una manera fantástica tener que contestar a Edward.

Esperamos con paciencia a que todos le entregasen sus regalos, porque queríamos ser lo últimos. No fue una buena idea porque mis nervios aumentaban a una velocidad peligrosa.

-Tony te toca- dijo Alice. Se acerco a mi para pedirme el sobre donde estaban los documentos, me fije bien que no fuese el mió ya que también iba en otro sobre. Todo debía de ir en una orden.

-Toma papi- dijo entregándole los papeles. Ambos esperamos para ver la cara de Edward mientras leía los papeles. Estaba segura de que antes de que se le abriese la boca de una manera exagerada lo había leído, por lo menos, 3 veces.

-¿Esto es en serio?- me dijo mirándome.

-Fue idea suya. Quería parecerse a su papi-.

-Claro papi, si tengo tu mismo apellido nos vamos a llamar igual, y además ya serás mi papi de verdad, pero si no quieres…-.

-¿Cómo no voy a querer mi vida? Por supuesto que quiero. Gracias, gracias, s el mejor regalo de todos, ¿sabes?- dijo mientras le cogia y le acariciaba la cara y le abrazaba.

-Mami, te toca- me dijo aun en brazos de Edward. Cogi mi sobre y vi como mi mano temblaba, intente disimularlo, pero viendo que era imposible, lo deje como estaba total, a la sorpresa le quedaba segundos para ser descubierta.

-Edward, baja a Tony anda- hizo lo que le dije con una mirada extraña en los ojos. Yo solo le di a entender que sabía lo que decía. Se me hizo eterno el momento de abrir y desdoblar la hoja. De esos momentos que pones el microondas un minuto y parece que son cinco. Cuando el papel cayo al suelo y el no hizo nada para cogerlo sabia que había leído la parte de los análisis donde ciertas cosas estaban desniveladas, y eso solo podía significar una cosa, bebe en camino. Era medico, así que nadie mejor que el lo sabia.

-Bela, ¿Qué le has dado?- dijo Alice cogiendo el papel y leyéndolo. -¿Unos análisis? Bella explícame esto- dijo levantando el papel y mirándolo.

-Trae Alice, déjame ver- dijo Carlisle cogiendolos y leyéndolos. Una sonrisa se formo en su cara que pasaba de mi a el papel. –Otro… Otro…-.

-¿Otro que? Por dios explicadnos que pasa aquí, que los que n entendemos chino estamos un poco perdidos- dijo Emmet.

-Otro nieto. Otro sobrino-.

-¡Voy a tener un hermanito!- chillo Tony saltando de mis piernas y dejando salir el secreto. Se hizo un silencio en la sala que solo fue roto por el impulso que tomo Edward para levantarse y acercarse hasta mi para abrazarme. Me di cuenta que después toda la sala empezó a chillar y reír de alegría, pero estaba tan enfocada en el abrazo de Edward que todo me dio igual.

-¿Sabes que entre tu, Tony y este pequeño milagro me habéis echo la personas mas feliz de la tierras, verdad?- me dijo al oído para que solo yo lo oyera.

-Si te hemos hecho lo feliz que nos haces tu cada dia, me doy por satisfecha-.

-Eres lo mejor que me ha pasado en la vida Bella. Te juro que esta vez si estaré aquí. No me pienso ir nunca más. Ni aunque me eches- dijo separando su cabeza y besándome con toda la ternura del mundo.

-Separaros ya que quiero felicitar a la mama mas guapa y afortunada del mundo- dijo Rose abrazándome. –Felicidades Bella-.

-Hermanita, felicidades. ¿Sabes que ahora tendrás dos consentidos en casa, verdad?-.

-¿Por qué no tenéis hijos los demás para darles caprichos?-.

-Eso por ahora tendrá que esperar querida, además esta nena va sacar mis gusto. ¡Felicidades mama!- dijo Alice abrazándome.

-Alice, estoy de un mes. No sabemos que va…-.

-Claro que si. Será un niña porque lo digo yo. Lo se. Lo presiento. ¡A mis brazos querida!- volví a abrazarla viendo como Edward se estaba abrazando a Esme y esta le limpiaba las lagrimas de la cara, cosa que me hizo a mi ponerme a llorar también como una idiota. Malditas hormonas. Después de pasar por todos los brazos y escuchara pregunta "¿estas bien?" mas o menos un millón de veces salimos para nuestra casa. Acostamos a Tony y nos encontramos en el salón.

-Ya era hora de disfrutar esto nosotros solos- dije tumbándome en su regazo.

-Pues si. ¿Tu te encuentras bien?-.

-Como vuelva a escuchar esa pegunta una sola vez más, el que no estará nada bien es el que me lo pregunte-.

-¿Las hormonas te tienen un poco loca verdad?-.

-Si, es lo que mas odio, mis cambios de humor. Llorar todo el rato no es lo más agradable-.

-¿Por qué lloraste cuando abrazaste a Alice?-.

-Porque te vi a ti con Esme llorando, y me pareció lo más tierno ya vi jamás- dije secándome una lagrima que se me escapo al recordar aquel momento.

-Era pura felicidad Bella. Y lo sigo siendo. Soy tan, pero tan feliz. Y lo mejor de todo es que voy a poder vivir el momento contigo y con Tony. Este tesoro va a ser tan querido como Tony- dijo acariciándome lo que todavía era, mi plano vientre.

-Claro que si, todavía no ha nacido y lo que mas a escuchado es te quiero-.

-Amor, soy tu papa, y esa voz tan dulce que escuchas todo el tiempo es la de tu mama. Tienes que portarte bien ahí dentro, ¿vale?- dijo hablándole a la tripa mientras la acariciaba en círculos y yo empezaba a llorar de nuevo. –Estamos deseando verte la carita y abrazarte y besarte mucho. Tu hermano Tony te va a amar tanto como nosotros, y de tus tíos no aprendas mucho anda- dijo riéndose y mirándome mientras yo también reía. Ya te queremos sin haberte visto, imagínate todo el amor que te espera aquí fuera bebe- dijo dándole un beso a mi tripa y volviéndose a incorporar. – ¿Qué prefieres que sea?-.

-Me da igual. Mientras venga sano no me preocupa nada-.

-Yo quiero una niña. Además, he aprendido a no aportar contra Alice-.

-¿Por qué niña?-.

-Quiero consentir a las dos princesas más hermosas del mundo. Una niña es lo que me falta ahora mismo. Si viene chico encantado, pero me hace ilusión la niña-.

-¿Edward?-.

-Dime amor-.

-Quiero que elijas tu el nombre. Me fió de ti. Yo elegí el de Tony, es justo que seas tu ahora el que decidas. Solo te pido que no la llames Bella si es niña-.

-¿Por qué no? A mi me encanta el nombre. Así se llama la mujer que amo, ¿sabes?-.

-Solo hazme ese favor anda-.

-Ese y todos los que pidas- dijo besándome cono solía hacer cuando quería algo mas que solo un beso. –Gracias por todo Bella-. Le cogi del cuello y lo atraje mas a mi sentándome e sus piernas sin romper nunca el beso. –Bella, no creo que este bien. ¿Si te hago daño? ¿Y si…?-.

-Vamos Edward, eres médico, sabes que no pasa nada, que no me harás nada. Además de que es hasta recomendable-dije mientras empezaba a desabrochar los botones de la camisa.

-No quiero que Tony venga y vea esto, ¿Qué tal la habitación?- dijo guiñándome un ojo y cogiendome en brazos para subir a una velocidad alarmante las escaleras. No podía imaginar una celebración mejor para el dia de hoy.

8 meses después

El tiempo cada vez parecía alargarse mas. Acabábamos de pasar las fechas navideñas, y si la pequeña que llevaba dentro, porque si, al final las precisiones de Alice, una vez mas estaban en lo cierto, no ocupaba bastante, mi estomago exigía toneladas de comida, por lo cual engordaba de mas, auque Edward y el resto me hiciesen sentir mejor diciendo que estaba preciosa, esa bola que se llamaba tripa me hacia sentir horrorosa y hacia que mis hormonas estuviese en una constante montaña rusa. Apenas podía moverme ya, y el cuarto de baño era la estancia mas visitada de la casa, después de la cocina, pues mi vejiga se llenaba realmente pronto.

Fue un embarazo sencillo, pude llevar una vida completamente normal hasta el 7º mes, aunque Edward se empeño en que no fuese a trabajar desde el mismo dia que le di la noticia, al final pude sacarle de esa mente cerrada que estaba perfectamente.

Tanto Tony como Edward me trataron de las mil maravillas. Me dedicaron tdo tipo e atenciones.

Y aquí estábamos, a dos semanas para salir de cuentas, en el jardín de los Cullen comiendo toda la familia. Guante mi embarazo, Emmet y Rosalie nos dieron la asombrosa y esperada noticia de que se habían comprometido, una cosa que seguía sin entender como no había sucedido antes.

-Disculpad un momento- dije levantándome. Hoy la nena parecía que había confundido mi vejiga con una cama elástica,, porque no paraba de botar sobre ella, y desde que hacia 3 horas habíamos llegado a casa de Esme y Carlisle, había visitado por lo menos, 8 veces el servicio.

-¿Otra vez Bella?- dijo Emmet, y aunque sabia que era una broma, la situación no me hacia ni pizca de gracia así que mi genio salio a relucir, como todo el mundo debía de estar esperando.

-Déjame en paz Emmet. No tienes ni idea… ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!- dije inclinándome hacia delante y sujetándome la tripa.

-¡Bella!- gritaron todos y se levantaron de sus asientos para venir corriendo a mi lado. Oh no, yo conocía ese dolor, ese que hacia imposible que tuvieses ni fuerzas en las piernas para mantenerte de pie. Un río de algo húmedo acaricio mi pierna derecha y confirme lo que estaba pensado. Estaba de parto.

-Bella, ¿Qué te ocurre amor? ¿Estas bien?-.

-Estoy de parto- dije con un hilo voz y mirando para abajo para que todos viesen el liquido que manchaba mis pantalones.

-Amor quedan dos semanas, eso s imposible. ¿No…?-.

-¡Edward! no es una perdida, he roto aguas. ¿¡Me puede llevar alguien aun hospital por favor!- era increíble que en esa situación fuese yo la única que mantenía cierta calma. Nada mas decir la frase todos empezaron a gritar y a correr sin ningún sentido, chocándose unos con otros y sin saber que hacer.

-Esme- la llame porque era la que mas cerca tenia. –Por favor, ¿podéis quedaron con Tony?-.

-Claro que si. Tu tranquila hija, que todo saldrá bien- dijo abrazándome mientras una nueva contracción aparecía. –Las tienes cada muy poco. Esa belleza no va a tardar en salir-.

-Bella, ven amor, vamos al coche- dijo cogiendome una mano y mi cintura y empujándome para que andase.

-¿Mami! ¿Ya viene la nena?- pregunto mi hijo. Trate de cambiar el gesto de dolor de mi cara por uno mas tranquilizador.

-Si mi amor, ya viene. Tu papi y yo nos vamos al hospital así que tu te quedas con los yayos. Pero en un rato nos vemos, ¿si?-.

-Vale mami. Tata-dijo acercándose a la tripa y dándole un beso, -no tardes que llevamos mucho esperándote-.

El viaje fue corto, ya que la casa de los Cullen estaba al lado del hospital donde Edward trabajaba, que era e elegido para dará luz. Llagamos y ya había una silla de ruedas esperando para llevarme a una habitación.

-Solo puede pasar una personas- dijo el enfermero cuando llegamos a la puerta que separaba el hospital. Todos se quedaron mirando entre ellos, pero estaba claro que seria Edward quien me acompañase. Le cogi de la mano y después de agradecer lo que no tenia que agradecer, pasamos a la habitación

-Cámbiese de ropa. En unos minutos viene el ginecólogo para examinarla-.

-¿Necesitas ayuda?- dijo un dudoso Edward.

-Por favor- dije levantándome de la silla y sentándome en la cama.

-Ya es la hora- dijo Edward quitándome los zapatos. -¿Estas nerviosa?-.

-Solo un poco. Con Tony fue mucho peor. A ti no te pregunto- dije intentando sonreír a pesar de los fuertes dolores que empezaba a tener en mi baja espalda.

-Estoy como un flan. Después de cuatro años de medicina me pongo nervioso por un parto. Pero se que todo saldrá bien- dijo ayudándome a tumbarme en la cama y dándome un corto beso en los labios.

-Ya estoy aquí. ¿Doctor Cullen? Que sorpresa. ¿Es usted el padre?-.

-Si doctor Smith. Estas en buenas manos cariño, es el mejor-.

-A ver Bella- dijo poniéndome las piernas a cada lado de la cama. Esto era, sin duda, lo más embarazoso en la vida de una embarazada, pero un trámite necesario. –Vaya, apenas te quedan 2 centímetros de dilatación y podemos pasar a quirófano. Ordeno que lo preparen y vengo a por ti. ¿Necesitas la epidural?-.

-Si por favor-.

-Ahora mismo digo a la enfermera que venga. Nos vemos en un rato- dijo saliendo de la sala. Poco después entro la enfermera a ponerme la inyección la cual hizo efecto poco después.

-Vamos ha hacer en casa un altar al inventor de este milagro- dije haciendo que el gesto de Edward se tornase en uno de diversión en vez que ese de nervios con el que llevaba unas horas. –Tranquilo, ya estoy mejor. Todo saldrá bien-.

-Lo se. Solo estoy nervioso por como será todo ahora. Es un ser a nuestro cargo, ¿sabes? Tiene la experiencia de Tony, y lo hiciste tan bien que temo no estar a la altura-.

-Sabes que serás el mejor padre del mundo. Ya lo eres. Ese miedo no tiene fundamento Edward. ¿Me dirás ahora el nombre?- desde el 4 mes sabia que rondaba por su cabeza un nombre, pero no me quería decir cual.

-No seas impaciente. O sabrás pronto-.

-Señorita Swan- dijo la enfermera que me puso la inyección entrando a la habitación.- El quirófano esta listo. Ya es hora. Doctor Cullen, mientras la llevamos póngase la vestimenta. El señor Smith le deja estar presente- dijo sonriéndole mientras quitaba el seguro a la cama y empezaba a empujarla.

-Nos vemos ahora mismo amor- dijo besando mi mano.

vi como el quirófano se empezaba a llenar de gente, anestesista, cirujanos, ginecólogo, enfermeras… pero todo me pareció mas tranquilo cuando entro Edward vestido con su mascarilla y su bata.

-Ya estoy aquí dijo posicionándose a mi lado y cogiendome una mano.

-Bien Bella, el bebe esta listo y nosotros también así que ya sabes como funciona esto. Cuando te diga empujas mientras cuentas 10. Descansas y vuelves a seguir el procedimiento. Esta bien Bella, empuja-. Aguante el aire y con toda la fuerza que tenia en mi interior empuje. Notaba como hacia demasiada fuerza en la mano que Edward tenia cogida, la cual debía estar a punto de romperle pero no se quejo en ningún momento y solo se dedico a mostrarme su apoyo y alabando mi esfuerzo.

-Vamos Bella, veo la cabeza. Un esfuerzo más. Empuja- volví a repetir el procedimiento por quinta vez. Estaba físicamente agotada pero todo se olvido cuando el llanto de un bebe inundo la sala y todos veían con ojos de emoción al nuevo ser que habitaba en este mundo.

-Edward, ¿quieres cortar el cordón?- le di un pequeño apretones la mano y con la cabeza le anime a ello. Me soltó la mano y fue hasta donde se encontraba el doctor Smith. Vi con satisfacción como cogia las tijeras con pulso firme y con lágrimas en los ojos cortaba el cordón umbilical que unía la pequeña a mi.

-Felicidades papas. Son padres de una hermosa niña- dijo la enfermera dejando a la pequeña en brazos de Edward y este le besaba su pequeña carita con significativa emoción. Se acerco hasta mi para dejarme a la pequeña en mis brazos y dándome un beso en los labios.

-Me has hecho el hombre mas afortunado del universo. Gracias por darme este regalo. Bienvenida a la familia Marie. Marie Cullen Swan. Un segundo nombre por otro- dijo besando mi mejilla.

Marie Cullen Swan. Era perfecta.