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Draco tomó la botella entera de brandy y empezó a beber directamente de ella, de nada le habría servido tomar una copa, eso no aplacaría la furia que sentía en esos momentos, su ser entero se revelaba a la creencia sobre la inocencia de Hermione, las mentiras eran demasiadas y sin confianza ningún amor podría sobrevivir, por más grande que éste fuera.
Tomó asiento en un apartado sillón en el lobby del hotel, aspiró hondo y abrió la carpeta de la investigación, preparándose para lo peor...
Inexplicablemente, al prepararse para lo peor no estaba en lo absoluto preparado para lo que decía en esos papeles: la vida de Hermione estaba plagada de dulzura y tragedia en partes iguales...la muerte de sus padres, su paso por orfanatos, como se había incendiado su último hogar adoptivo, su amistad con Ron Weasley y Harry Potter, las becas que le ayudaron a concluir su educación en arte dramático, sus múltiples empleos como niñera en guarderías, sus labores sociales y de beneficencia¡incluso se había prestado de misionera y había hecho caridad cuando no tenía ni en donde caerse muerta!
La vida de la mujer que describían esos papeles parecía más de una santa que de una chica común nacida en la pobreza y con pocas, mejor dicho nulas expectativas de vida y superación personal...no, debía haber algun error, debía haber alguna mancha en ese perfecto expediente...
Nada. Releyó la investigación 3 veces y no encontró ni una sola máncha en su impecable hoja de vida; es más incluso encontró un detalle de lo más interesante...
"Hace dos años y medio la señorita Granger acudió a una agencia de citas por sugerencia de una amiga, dejó sus datos y grabó un video; semanas después el señor Taylor, socio de dicha agencia contactó a la señorita Granger y tiempo después empezaron su relación..."
Lo que seguía era más de lo mismo, lo que él ya sabía, como se habían ido a vivir juntos, como ese cerdo la había manipulado y el modo en que la había abandonado después engañándola con su mejor amiga.
- Una casa de citas... - musitó absurdo - tengo que investigar ese lugar...
Era su noche de bodas y en vez de estar con su esposa estaba embriagándose y auto compadeciéndose, una mueca de desdén se formó en el apuesto rostro del rubio, había dejado que un extraño destruyera su felicidad, se había dejado dominar por la desconfianza y ahora lo estaba pagando.
A cada minuto se convencía más…todos los datos señalaban la inocencia de Hermione; sin embargo no podía perdonar una mentira así, estaba inseguro ¿para qué negarlo? Draco Malfoy el hombre más seguro del mundo se sentía amenazado y temeroso.
¿Temeroso de qué? de que la mujer que amaba no sintiera lo mismo por él, que toda esa pasión y ternura no fuera sino una parte más de un bien elaborado plan. Tenía miedo, sí. Miedo de perderla, miedo lo que ella había hecho de él: un despojo humano, una marioneta. Un hombre celoso, posesivo y dependiente .
Le tomó un minuto llamar al investigador y pedirle que le consiguiera la cinta de video que Hermione había grabado en esa casa de citas; si lo que pensaba era cierto nunca se perdonaría por haber sido tan imbécil.
Cuando empezó a ver "elefantes rosas" supo que era tiempo de volver a la habitación. Caminó dando tumbos por todas partes y llegó a su habitación casi arrastrándose por la resaca. Abrió la puerta y penetró en la oscura habitación, llegó a la cama y se paró en seco al ver a la castaña recostada entre los mullidos almoadones, con secas lágrimas surcando su rostro, se veía demacrada, no era muy difícil imaginar que apenas había podido conciliar el sueño.
La culpa invadió al rubio quien intentó converserse de que su furia era más que justificada, pero cuando la vio así llorosa y pálida no pudo evitar rosar con sus dedos el rostro de Hermione, como queriéndola consolar.
Se metió al baño y se dio una rápida ducha con agua fría, para despejar su cabeza y recuperarse de la borrachera que se asomaba, jamás había bebido por culpa de otra mujer; empezaba a hacer tonterías cada vez con más frecuencia, sentía celos, posesividad y cierto miedo a partes iguales…"el efecto Hermione" , sí…ese era el nombre que le daría a su comportamiento cada vez que hiciera una locura por culpa de los sentimientos e inseguridades que le causaba su esposa.
Durmió en el sillón velando el sueño de la castaña y por primera vez no le importó en absoluto lo ridículo que pudiera llegar a verse.
Los rayos del sol cruzaron por la habitación y se posaron en el rostro de Hermione, ella aun dormida se cubrió la cara con las manos para evitar deslumbrarse, se incorporó, hizo unos cuantos estiramientos y recorrió con su vista la habitación; no fue necesario buscar mucho, pues a su lado en una incómoda butaca se encontraba Draco, dormido con una mano apoyada en el mentón y la otra colgando fuera del sillón.
Se veía hermoso…cierto, "hermoso" no era una palabra propia para describir a un hombre, pero Hermione no podía dejar de considerarlo así, parecía un verdadero angel con esos razgos finos, esa piel pálida, sus ojos grises y su cabello rubio; no era de extrañar la atracción que había sentido desde un principio por él, ni el hecho de que se hubiera enamorado irremediablemente de él al poco tiempo de conocerlo.
Sonrió; pero de pronto ese gesto se esfumó al recordar lo sucedido la noche anterior…
"Acepta un consejo y piensa cuidadosamente tus movimientos, las mujeres hermosas vienen en paquetes de diez ... Una te falla y te puedes librar de ella tan fácilmente como esto..." – pensó en las palabras de Draco y un escalofrío recorrió su espina dorsal al recordar el chasquido de sus dedos.
¿Estaría hablando enserio¿en verdad pensaba reemplazarla con alguna otra? No, no lo soportaría, el solo pensarlo hacía que se asqueara, la descomponía.
Temblando bajó con cautela de la cama sin hacer el menor ruido, entró al baño y sin siquiera mirarse al espejo se dio un largo baño de tina, oyó el celular de Draco y a él hablando en voz baja, no entendió nada, pero decidió salir estaba preparada para lo siguiente, o eso creía…
- Draco… - la respiración se le cortó en cuanto vio como el rubio se terminaba de abrochar una fina camisa de seda color vino y se ponía el reloj de oro que ella le había regalado: se veía guapísimo.
- Pensé que jamás saldrías.
- No quería. – confesó – Pero no podía dejar las cosas así.
El rostro de Draco no mostraba expresión alguna.
- Supongo que no…
- ¿Ya no estás molesto? - preguntó reticente.
- ¿Podrías vestirte antes de seguir hablando de esto? No puedo concentrarme viéndote semi-desnuda…
Hermione se miró en el espejo, solo tenía una toalla anudada alrededor y pequeñas gotas de agua cayéndole por el pelo. No tenía idea de lo sexy que estaba.
- No es culpa mía que no puedas controlar tu libido.
- Bien, en ese caso… - dijo el rubio abriendo la puerta.
- ¿A dónde vas?
- Ah, lo olvidaba. Recibí una llamada urgente y tengo que salir de viaje.
- Voy contigo. – dijo de inmediato.
- No tendría caso, volveré mañana temprano.
- Aún así…
- He dicho que no.
- ¿Porqué me tratas así?
- ¿Aún lo preguntas?
- Tenemos que hablar, se que estás molesto, pero…
- Hablatemos cuando regrese. – dijo el rubio cortante dándole la espalda.
- Draco... ¿quieres el divorcio?
El rubio se paró en seco y la miró.
- Si es eso a lo que viene todo esto. ¿Por qué no lo dices? -continuó la castaña-. Ya he recibido el mensaje de que soy una completa desilusión para ti, no tienes porqué tratarme con semejante indiferencia.
- Yo no quiero el divorcio.
- Bueno, pues en estos momentos, yo lo que quiero es volver a mi casa.
- A nuestra casa… - la corrigió Draco.
- A mí casa. – dijo Hermione – no tengo intención de ir al departamento que compraste para
nosotros, me doy cuenta de que la ceremonia de ayer fue un error…
- Quédate aquí. – dijo el rubio con tono de orden más que de petición. - Cuando regrese
arreglaremos esto de la mejor manera posible ¿de acuerdo?
- Esta bien, pero si no vuelves mañana por la mañana, me iré.
- Bien, entonces esperame…
Draco se fue sin siquiera darle una mirada a Hermione, dejandola sola, confundida y con ganas de muchas respuestas. Como por arte magia el teléfono empezó a sonar.
- ¿Diga?
- Hermione…
- No puede ser ¿tú?
Tiempo después en algún lugar al otro lado del país.
- Aquí tiene Sr. Malfoy…
- Gracias Thompson, aquí tiene el cheque por el excelente trabajo que ha hecho.
El investigador, un hombre de unos 40 años de edad sonrió al ver el monto del cheque.
- No fue fácil conseguir el video a esas horas de la noche y menos de una casa de citas arruinada y acusada de fraude…
- ¿Fraude?
- Así es, la casa de citas "Cupid&Lover" fue acusada de fraude, al parecer los dueños de la empresa Gustav Lenin y Ben Taylor elegían entre sus clientes a mujeres con "potencial" ya sabe mujeres extraordinariamente hermosas o solas o demasiado confiadas; en el caso de su esposa, si me permite decirlo se reunieron todos los requisitos.
- Así que fue el blanco perfecto. – masculló furioso el rubio - ¿Pero para qué?
- Se hacían pasar por clientes de la misma empresa y contactaban a las señoritas haciéndoles creer que eran su hombre ideal, las conquistaban, enamoraban y convencían de seguir sus consejos, mejor dicho: órdenes.
- ¿Y luego? – lo apuró Draco.
- Al parecer el plan siempre era el mismo: investigaban a hombres ricos y solteros y convencían a las señoritas de enamorarlos para conseguir dinero y posición; después de "exprimirlos" los dejarían. Claro, ellas aceptaban con la falsa ilusión de que se casarían con ellas. Si me permite decirlo, su esposa es una verdadera dama y una gran persona, ella al igual que otras mujeres cayeron en el engaño sin pensar en las consecuencias.
- Lo sé, ella no sería capaz de hacer nada así; es sólo que necesitaba comprobarlo.
- Lo comprendo. – dijo el hombre levantándose y tendiéndole la mano – Ella es una mujer intachable, se lo aseguro; si necesita algo más no dude en llamarme.
- Gracias, lo haré.
El rubio volvió a su hotel y metió la cinta en la video-casetera:
- Mi nombre es Hermione Granger, tengo 21 años, estudié literatura y arte dramático en la escuela "Prince" de Londres, me encantan los niños y actualmente trabajo en una guardería…
- ¿Cuáles son tus gustos? – preguntó otra voz.
- Mi color favorito es el verde, me encanta la comida italiana, vestir con camisas holgadas para dormir, ver películas románticas y cómicas, detesto las películas de guerra, la gente cruel…no sé que más decir.
Eso explicaba que ese canalla supiera tantas cosas sobre Hermione, pensó Draco furioso.
- ¿Cómo eres y cómo te gustaría ser?
- Soy una mujer tímida, algo ingenua, débil…cobarde – concluyó – me gustaría ser fuerte; no quiero que nadie me lastime.
Un nudo se formó en la garganta de Draco ¿cobarde¡para nada! Hermione era la mujer más fuerte que él conocía; lo que verdaderamente fue un golpe bajo fue el percatarse de lo mucho que la estaba lastimando. No esperó más, tomó sus cosas, canceló su cuenta en el hotel y tomó el primer vuelo que encontró ¿se imaginan a Draco Malfoy viajando en clase turista¿no? Pues lo hizo…
- ¿Cómo supiste en qué hotel estaba? – fue lo primero que preguntó la castaña al entrar al restaurant del hotel. - Espero que tengas una buena, no una EXCELENTE razón para hacerme venir a ver a una rata como tú – continuó como si el hombre frente a ella no existiera.
- Siéntate cariño… - la invitó una voz masculina.
- ¡Basta Ben, deja de llamarme con esos apelativos, tú y yo ya no somos nada!
- No es conveniente que una mujer tan famosa como tú haga semejante escándalo en un lugar público.
Hermione sabía, por duro que pareciera, que Ben tenía razón y lo odiaba por eso. Tomó aire profundamente, intentando calmarse, y se sentó.
- Supongo que sabrás para que te hice venir… - continuó Ben.
- ¿Si lo supiera no habría venido, no crees?
- No tienes por qué ser sarcástica.
- No lo soy, es sólo que no puedo soportar estar en la misma habitación contigo. – dijo despectivamente la castaña
- Recuerdo que antes no te importaba en lo absoluto…
- Yo no vine aquí para recordar viejos tiempos, y si no tienes algo importante que decirme será mejor que me…
- Espera, ya entendí el mensaje, iré directo al grano.
Hermione que estaba a punto de irse volvió a tomar asiento.
- Dime.
- No sé si lo sepas, pero hace unos días conversé con tu marido…
La castaña se mordió el labio inferior absteniendose de proferir maldiciones contra "el tipo" sentado frente a ella; así que fue él…lo suponía, pero saberlo la hacía odiarlo más.
- Ya sé todas las mentiras que le dijiste.
- Al contrario, yo sólo dije la verdad.
- Tu versión.
- El caso es que ahora él sabe lo que sucedió, ya no le ocultas nada, sabía que tu conciencia no
te dejaría en paz, así que decidí hacerte el favor.
- ¿Favor? , ¡pues vaya favor!
- No grites. – dijo calmado.
- Eres un…
- Espero que Draco no se haya molestado demasiado, aunque en realidad no me importa…
- ¿En realidad porqué se lo dijiste?
- Pensé en chantajearte. – admitió – Pero luego me di cuenta que no tendría sentido, al
contrario, gracias a ti logré adentrarme en éste lujoso mundo y hacerme de buenos "contactos"
ahora tengo dinero e influencias; así que pensé que lo mejor que podía hacer era usar ese
secreto en mi favor.
- ¿Cómo podría favorecerte? – preguntó Hermione furiosa.
- ¿No lo entiendes? – respondió él tomándola de las manos – Sentí celos, tu eres la mujer más especial que podría haber encontrado, aunque nunca la busque...
La castaña retiró inmediatamente sus manos.
- ¡Estás loco!
- Por ti. – respondió Ben seductoramente – Sabía que si tu esposo no te dejaba al menos lograría meterle la duda.
- Y si no al menos me harías un daño terrible. – Musitó la castaña levantándose y alejándose de Ben.
- No quería herirte, pero si lo hice déjame recompensarte - y sin darle más tiempo se levantó, la acorraló entre sus brazos y la beso.
Continuará . . .
N/A:
¡Hola a todos! Una vez más cumplí a tiempo ¡el bloqueo ya se fue! Al fin…estoy feliz, además me alegro muchísimo de la aceptación que esta teniendo la historia, espero ansiosa sus comentarios, ya saben… ¡a enviar reviews!
Atte. Aimé
Canción recomendada: Un hombre busca una mujer / Luis Miguel
