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Cuando lo vio no pudo creerlo, había llegado al hotel deseando ver a Hermione en su habitación, esperándolo; pero no fue así, no estaba por ninguna parte, la buscó en el Spa, en las tiendas del hotel, en el lobby y no estaba por ningún lado; temiendo que lo hubiera abandonado preguntó por ella a todos los empleados que encontraba, sólo uno le dijo que la había visto en el restaurante del hotel. Y así fue, allí estaba su esposa "la inocente" con "el estafador" y no precisamente discutiendo, estaban…besándose.

Sintió como una puñalada, allí estaba su amada esposa dando el espectáculo de su vida frente a todo el mundo, como si no le importara en lo absoluto el haberse casado el día anterior, enlodando el apellido Malfoy, eso si que le enfureció.

Pensó en hacer un escándalo, romperle la cara al desgraciado ese ahí mismo y llevarse a Hermione por la fuerza si era necesario, como un cavernícola, no importaba: era su esposa, SU mujer.

No, no valía la pena arruinarle la diversión con su amante, mejor sería salir del lugar con dignidad y hablar después a solas con ella.

Mientras sentía hervir su cuerpo y la sangre agolparse en su cabeza el rubio subió a la "suite nupcial", recorrió con la vista cada recoveco de la habitación percatándose apenas de detalles que la noche anterior no había podido ni ver, cegado por la pasión primero y por la furia después.

Inhaló y exhaló profundamente, intentando ocupar sus pensamientos en una y mil cosas a la vez, como bloqueando la imagen que acababa de ver; pero no era así, no podía bloquearla; de la nada aparecía la figura de esos dos, abrazados, besándose con pasión.

¿Estarían realmente enamorados? – se preguntó de pronto. Debían estarlo, para que tales emociones hubieran sobrevivido por 3 años debían estar realmente enamorados.

Podía soportar verlos juntos, aunque eso lo enfurecía; pero no podría jamás soportar que Hermione siguiera enamorada de ese neandertal, de ese cínico, imbécil, estafador: lo odiaba, realmente lo odiaba.

Un Malfoy jamás se permitía tener tan intensos sentimientos, ni amor ni odio estaban permitidos en su repertorio; pero él había roto las reglas, amaba con locura a Hermione Granger y odiaba hasta lo indecible a Ben Taylor.

Esperaría, claro que esperaría, en cuanto ella llegara pondrían las cartas sobre la mesa, y entonces, sólo entonces decidiría que hacer.

- "Cómo pude ser tan tonta, esa rata sólo quiere arruinar mi vida; pero le di su merecido" pensó Hermione sonriendo mientras iba de regreso a su habitación – "Espero que no le queden secuelas y algun día pueda tener hijos después de la patada que le di en su entrepierna¡ups!" – la castaña recordó como lo había dejado tirado en el piso, y volvió a sonreír – "¡Para que aprenda!"


Cuando Hermione creyó que lo peor ya había pasado y que su día transcurriría tranquilamente (a excepción de alguna que otra llamada de parte del abogado de Ben amenazando con demandarla por agresión física) una nueva sorpresa se presentó, mejor dicho: se adelantó.

- Vaya, vaya…mira quien viene llegando…

- ¡ Ahhhh !

- ¿Porqué gritas? – preguntó el rubio exaltado.

- Me diste un susto mortal… - masculló la castaña llevándose una mano al pecho en señal de sorpresa.

- Así traerás la conciencia.

- ¿Podrías dejar tu sarcasmo de una vez y decirme porqué regresaste tan pronto? – Hermione se mordió la lengua, esperaba que él no lo interpretara tal cual, porque se había oído demasiado feo – es decir…te esperaba hasta mañana por la mañana.

- Se nota, de lo contrario no creo que ni tú te hayas confiado tanto como para verte con tu amante en un lugar público a plena luz del día.

- Nos viste. – conjeturó ella más con resignación que preocupada – "Sólo a mí me pasan éstas cosas" – pensó.

- Que perspicaz – masculló el rubio levantándose de la butaca en la que había estado esperando a Hermione.

- Mira, ya me cansé de dar explicaciones – exclamó la castaña visiblemente fastidiada – puedes creer lo que quieras, pero lo cierto es que pensé que podría ver a Ben sin que tú lo supieras, pero sólo para dejarle en claro algunas cosas -admitió ella, ahora un poco desesperada- No quiero echarlo todo a perder entre nosotros. Hemos sido muy felices y no quiero tener otra discusión por él.

El rubio se recargó contra una de las paredes y pasó inconcientemente una mano por su cabello, ahora exquisitamente despeinado.

- Desperdicias el aliento "cariño" – respondió Draco cada vez más furioso – te sorprenderá saber que mi viaje fue sólo para comprobar tu inocencia y una vez que lo hice pensé en venir aquí y humillarme pidiéndote perdón por no creer en tu palabra – ahora sonrió con amargura – que bueno que no lo hice…- masculló - ¿te imaginas lo ridículo que se hubiera visto un Malfoy pidiéndole perdón a una…

- Mide tus palabras. – lo acalló Hermione molesta.

- Adultera. – completó el rubio – No te ofendas "querida" , la palabra "adultera" no es ninguna grosería, sólo la realidad.

El saber que Draco había vuelto a confiar en ella, aunque fuera sólo por unas cuantas horas hizo renacer las esperanzas de Hermione, si él había vuelto tan rápido y arrepentido había sido por algo ¿no, por nada permitiría que el hombre que amaba volviera a poner en entre dicho su palabra.

- Te equivocas. ¡Escúchame por favor, Draco! – exclamó la castaña mirándolo a los ojos - Ben no significa nada para mí.

-No, evidentemente – farulló de nuevo irónicamente – al parecer nuestor matrimonio no significa nada más para ti que lo que significa él ¿por qué más mentirías si no es para protegerte a ti misma?

- ¡Porque te amo!

Draco rió con incrédulidad.

- Es la verdad. ¡Te amo!

Las palabras de la castaña resonaron en la suite. Draco se volvió y la miró.

- No sabes nada del amor. Nunca lo has sabido, pero no puedo culparte; yo tampoco supe nada de esa estúpida mentira que el mundo llama "amor", hasta que te cruzaste en mi camino.

- No es una "estúpida mentira" es la realidad. – gritó Hermione defendiendo su ideología.

- Permíteme que lo dude… - bramó molesto – ya no puedo creer en nada después de lo que vi; y sólo te digo una cosa: No voy a acceder al divorcio, ni lo sueñes. – advirtió sombrío - Te mantendré atada a mí durante años y, si alguna vez te atreves a irte a vivir con él ¡ ambos lo lamentarán !

Hermione sintió un estremecimiento de miedo, jamás había visto a Draco tan fuera de si.

- El león cree que todos son de su condición ¿no? – exclamó Hermione ofendida - ¿En verdad me tienes en tan bajo criterio? - preguntó ahora dolida.

- Por favor, no vayas a ponerte a llorar, esos trucos femeninos no van conmigo.

- ¡Pues para tu información no voy a ponerme a llorar! – gritó la castaña consiente de que lo más probable era que si empezaría a hacerlo - ¡Y deberías de fijarte mejor porque si hubieras observado la escena completa habrías visto la bofetada que le di y la patada que le propiné en la entre pierna a ese cerdo!

- ¿Qué hiciste que?

- Lo que oíste, cualquiera de los huéspedes o camareros del hotel puede atestiguar a mi favor.

"Rayos" si lo que decía era cierto, entonces…

- Soy un completo idiota – masculló Draco dándose contra la pared.

- Lo eres. – afirmó ella - ¿Porqué no puedes confiar en mí, es tan difícil?

- Lo es cuando en toda tu vida no has recibido más que traiciones, y cuando por fin empiezas a abrir tú alma a una persona vuelven a decepcionarte.

Hermione intentó en vano reprimir un sollozo.

- Se lo difícil que fue la vida con tus padres, pero…esa no es razón para que te encierres en ti mismo – las lágrimas empezaron a brotar de los ojos de la castaña - ¿no crees qué es más duro ocultarle algo a la persona que amas¿o qué es más duro ver que al enterarse ya no te mira como antes lo hacía¿o pensar que jamás volverá a hacerlo?

La castaña se recargó en la misma pared que Draco, pero se dejó caer al suelo y continuó:

- Eso si que es doloroso; creo que jamás me sentí tan mal como cuando vi la decepción reflejada en tus ojos; no sabes lo que daría por que me vieras otra vez con orgullo y amor…juré que jamás volvería a llorar por un hombre, pero en nuestra noche de bodas lloré a mares sobre esa cama – dijo señalándola, como si le doliera solo verla– y ahora vuelvo a hacerlo, por ti.

Draco jamás se había puesto en el lugar de Hermione, supuso que si ella lo mirara como un insecto rastrero no podría soportarlo. Y sí, sabía que ella había estado llorando, había visto las huellas secas de lágrimas por todo su lindo rostro.

- Volví a equivocarme, es sólo que enloquezco cada vez que te veo con otro hombre, o como te miran o como…

- Sí, ya entendí.

- Jamás había sido celoso, pero es que sólo tu provocas esas reacciones en mí.

- Me alegro, o de lo contrario sería yo la que me pondría celosa.

- Lamento no haber confiado en ti. – dijo acurrucándola contra su pecho, dejando que ella terminara de llorar sobre él.

- Y yo siento no haberte dicho la verdad; tenía tanto miedo de perderte, de que descubrieras lo estúpida que había sido al confiar en un tipejo como él…

- No eres estúpida, sólo te engañó, a cualquiera le podría pasar lo mismo.

La castaña se enterneció por la comprensión de su marido, jamás hubiera imaginado que el frío Draco Malfoy podría actuar así.

- Me alegra que ya sepas la verdad; pero aún no sé si perdonarte por haberme investigado.

- Creo que sé como hacer que me perdones. - Sonrió el rubio dirigiendo su mirada hacia la amplia cama con dosel y besándola estrellando sus labios hambrientos contra los de ella.

Hermione dejó escapar un sonido de sorpresa, pero la explosión de calor que se apoderó de ella cuando la lengua del rubio exploró el interior de su boca la hizo apretarse aún más contra él, con la cabeza dándo­le vueltas. Cuando se empezaba a recuperar de ese beso abrumador el rubio ya la estaba llevando a la cama.

- No… - le susurró ella apretándose más a él – no aquí – suplicó.

Draco suspiró frustrado.

- Entonces cambiaremos de hotel.

Hermione enlazó sus manos alrededor del cuello del rubio y lo beso empapada de lágrimas, pero ahora de alegría.

- Eres maravilloso.

- No, tú eres maravillosa. – señaló el rubio quien para alegría de la castaña volvía a verla con la misma intensidad que antes.

- Soy tan feliz – suspiró Hermione dejándose acariciar por su marido. "Su marido" que bien se oía eso.

- ¿No más mentiras? – preguntó Draco tendiéndole la mano y sonriendo.

- No mas mentiras. - juró la castaña estrechando su mano.

- En ese caso dime ¿Qué quería ese imbécil?

A Hermione se le fue la voz.

- " No más mentiras " – pensó.

- Herm… - masculló Draco en tono de advertencia.

- Bien, pero prométeme que no te vas a enojar.

- Eso significa que es algo grave. – dijo el rubio apretando los puños.

- No grave; pero me dijiste que no te enojarías.

- Si no me cuentas lo que paso sí que voy a molestarme.

- Esta bien, de todas formas, sentémonos…


Para cuando Hermione terminó de contarle su encuentro con Ben, Draco ya estaba golpeando las paredes.

- ¡Dijiste que no te molestarías!

- Si repites eso una vez más… - masculló en tono amenazante.

- Esta bien, pero no te pongas así, le di su merecido a ese idiota.

- Pero no habrá sido ni la mitad de lo que yo le hubiera hecho.

- Lo dudo, creeme que después de lo que le hice usará protectores en…bueno, ya sabes donde.

dijo Hermione sonrojándose.

Draco soltó una carcajada.

- ¡Me hubiera encantado ver a ese tipo tirado en el suelo suplicando!

Hermione no pudo evitar unirse a sus risas.

- No te reirás cuando me llegue una demanda por su parte.

- Yo tengo millones de veces más influencias – declaró el rubio soberbiamente – además no

creo que lo haga público, yo al menos no querría que nadie se enterará que una mujer me ha dado una paliza.

- Tienes razón, no había pensado en eso.

- Eso sin contar que ahora tengo en mi poder todas las pruebas de sus fraudes para hundirlo.

Hermione dejó de sonreír.

- Pero no lo harás ¿verdad?

- ¿Te importa? – preguntó Draco nuevamente irritado.

- Él no, pero Ginny…

- ¿No me digas que aún te preocupa?

- Ella me traicionó, pero aún así por muchos años fue mi única y mejor amiga; y Ron es su

hermano, no quisiera verlo sufrir por el dolor de ella.

- Esta bien. – concedió Draco – por ahora no haré nada, pero sé de buena fuente que ese par acaba de separarse, al parecer le hizo lo mismo que a ti.

- Me duele saber que esta pasando por lo mismo que yo, pero aunque suene cruel…

- Se lo merece. – completó el rubio.

- Sí.

Al ver que la castaña se estaba poniéndo de nuevo triste se levantó y empezó a hacerle la maleta.

- ¿Qué haces?

- He cambiado de opinión, me parece que si deseo una luna de miel tradicional.

- Entonces…

- Sí, salimos de viaje.

Hermione se sorprendió.

- ¿Pero tu película? – preguntó ella.

Draco sonrió lascivamente, desvistiéndola con la mirada.

- Puede esperar.

Continuará . . .

N/A:

Antes que nada ¡hola a todos! Lo sé, el capítulo no fue tan largo, pero siempre no me retrasé tanto, bien…no es la mejor excusa ;P jajaja (¿Qué me está pasando?) creo que me estoy volviendo una irresponsable ;D

Espero que les haya gustado el capítulo y recibiré ansiosa y feliz TODOS sus REVIEWS ya saben: sugerencias, opiniones, tomatazos y cartas bomba (bueno, mejor éstas no :P)

¡Nos leemos en el próximo capítulo! jajaja ;D

Atte. Aimé

Canción recomendada: Eres total / Carlos Rivera