12

El intenso sol había teñido sus mejillas de un saludable tono rosado, sus ojos destellaban como hacía tiempo no lo habían hecho, la sonrisa que se le dibujaba en el rostro era digna de un millón de dólares, en pocas palabras: Hermione estaba FELIZ.

- ¡ Ahh, que hermoso lugar ! - exclamó la castaña estirando sus brazos y aspirando el limpio aire de playa.

- Pareces una chiquilla.

- Uy, lo siento "señor maduro" - se burló Hermione - es sólo que siempre desee tener una luna de miel como ésta.

Draco sonrió. Definitivamente la "inmadurez" de su esposa era de lo más adorable, estaba tan alegre, tan llena de vida...Completamente diferente a la Hermione de días anteriores, aquella que había sufrido y llorado...por su culpa.

Dentro de sí mismo el rubio sentía que debía compensarla, y el oír que esa era la luna de miel que deseaba lo hizo sumanente feliz; sin embargo quizo verificar:

- ¿En serio?

- Claro.

- Tal vez debimos ir a un lugar más turístico, sin playa; acabamos de grabar una película y la locación es casi idéntica.

La castaña negó con la cabeza.

- Para nada, lo importante es estar a tu lado - masculló tomando el brazo del rubio con dulzura - me encanta este sitio; además mientras filmaba no tuve tiempo de apreciar las bellezas naturales.

- Pues yo estoy viendo una justo ahora... - musitó el rubio deslizando sus manos por la cintura de su esposa.

- Me encanta cuando dices ese tipo de cosas.

- Lo sé, por eso lo hago.

­ Además eres taaaan modesto - rió Hermione irónicamente.

- Si te sigues burlando de mí me vengaré

Ella retó a su marido con la mirada.

- ¿Ah, sí¿Cómo?

- ¡ Así !

Y sin previa advertencia Draco la empezó a empapar con el agua del mar.

- Para Draco...-Hermione se cubría con las manos y fingía estar molesta, pero por alguna razón no podía dejar de reír - ¡ya verás!

Ahora fue la castaña quien respondió al ataque, dándo paso a una guerra sin cuartel.


- Hacía mucho que no me divertía así.

- Necesitábamos un descanso, después te tantos malentendidos...

- Me alegra que todo se haya aclarado, pero quisiera que olvidáramos todo lo que pasamos éstos días; quisiera imaginar que apenas nos casamos ayer, y que nuestra luna de miel apenas comienza hoy.

El rubio tomó en brazos a su esposa dejándola con gentileza sobre la cama.

- Trato hecho. - prometió sonriendo - Jamás volveré a desconfiar de ti.

- Ni yo de ti.

Hermione empezó a enredar sus dedos entre los cabellos de Draco.

- Supongo que como "ayer" nos casamos hoy es nuestra noche de bodas... - le susurró él al oído, con un tono de voz muy sexy, empezando a besar el cuello de la castaña, haciéndola enloquecer.

- Ah..amor...creo que deberíamos...ah...sino dejas de besarme...no podré... - decía Hermione entrecortadamente.

- Quiero volverte loca, quiero que ya no puedas controlar tus impulsos...que dejes salir tus bajos instintos conmigo, sólo conmigo...

- Dices cosas muy sensuales...

- He deseado decirlas desde que estábamos en la playa, moría de ganas por tocarte así, por besarte así, por...

Hermione se estaba poniendo a mil con las palabras y caricias de Draco; decidió dejar salir sus "bajos instintos" e inesperadamente le dio la vuelta a la situación. Rodó encima de Draco y lo acorraló.

- Yo también me moría por hacer ciertas cosas, y ahora que me has incitado, no pienso detenerme...

A Draco no le dio tiempo de reaccionar, de repente Hermione lo había despojado de su camisa y había usado la misma como soga para atarlo a la cama.

- Ahora sí guapo, estás en mis manos.

El rubio se sentía a medias divertido, a medias excitado; el intento de Hermione por hacer a la perfección el papel de "chica mala" estaba dándo excelentes resultados, si alguna vez había dudado de sus habilidades istriónicas todas las dudas se esfumaron en ese mismo momento.

- Eres hermosa...

La castaña se sonrojó hasta la raíz del cabello, pero ignoró éste cándido gesto y prefirió siguió con el juego.

- Nunca debes confiar en una mujer con carita de "inocente", nosotras podemos ser muy malas...

- ¿Nosotras?

- Las mujeres "desinhibidas y sexys"

Draco se contuvo de soltar una carcajada, el ver como su mujer empezaba a desnudarse lo puso a punto de caramelo, odiaba tener las manos atadas y no poder moverse, ni poder tocar a Hermione. Se incorporó lo más pudo y su lengua acarició el sensible pesón de la castaña.

- ¡Ahh! - gimió ella - no es justo...

- No pude resistirme - se disculpó Draco con fingida inocencia - ¿quieres que deje de hacerlo?

- Por nada del mundo...

Con expresión de intenso alivio, Draco con las manos atadas le robó otro beso apasionado; Hermione no podía resistirse más, y aunque deseaba darle placer al rubio como nunca lo había hecho antepuso sus propios deseos y desató las manos de Draco, no bastaba sólo con tocarlo, quería sentirlo, sentir sus caricias, sus besos...todo.

Cuando al fin el rubio se vio libre de sus "cadenas" le pasó las manos por debajo de las caderas para inclinarla hacia atrás. Hermione notó la exploración urgente y ardiente entre sus cuerpos; estaba tan dominada por el ansia de plenitud que él había despertado en ella que lo apremió con un movimiento cadencial, levantando las caderas y envolviéndolo con las piernas.

Draco rodó sobre ella y contestó con una fuerte penetración. Durante el instante inicial, la castaña se quedó aturdida por la invasión y después, abrumada por la reacción placentera a aquella intimidad.

- Draco, te amo.

- Yo más - respondió él febrilmente entrelazando sus manos con las de Hermione al llegar al clímax.

Justo en ese momento el teléfono sonó.

- ¡Rayos!

- Contesta Draco…

- No pienso hacerlo en éste momento…

- Vamos.

- Mmm..esta bien. – gruñó el rubio saliendo del interior de su esposa y descolgando el aurícular - ¿Hola?

Pasaron unos minutos y Draco seguía callado; Hermione empezaba preocuparse.

- No.

- "¿No qué?"

- Sí.

- "¿Con quién habla?"

- Esta bien.

El rubio colgó el aurícular y se giró a ver a su esposa; mientras ella lo veía nerviosa teniendo decenas de preguntas en la cabeza ¿quién era y porqué esa llamada había puesto tan nervioso a Draco?

- ¿Quién llamó?

El rubio guardó silencio y empezó a acariciar el antebrazo de su esposa regando pequeños besos desde la clavícula hasta detrás de la oreja, subiendo y bajando.

Aunque a Hermione le encantaba lo que le estaba haciendo el que Draco se pusiera cariñoso de nueva cuenta le daba mala espina.

- Dime – exigió.

- Primero terminemos con esto. – musitó Draco rozando sus labios sin darle tiempo a reaccionar.

La atrajo hacia él y apretó su boca contra la de ella. Hermione notó un vértigo que empezó en el estómago bajó hasta sus pies, las famosas "mariposas"

Con la boca del rubio asaltando la suya, Hermione experimentó sensaciones que creía que solo podían ser fantasía. En treinta segundos Draco había conseguido que se sintiera más mujer que cualquier otro de los hombres con los que había salido.

- No vuelvas a hacer eso… - lereprochó la castaña cuando al fin pudo recuperar el aire – dijimos que no volveríamos a ocultarnos nada y lo primero que haces es besarme para que me olvide de la llamada.

- No esperaba que la olvidaras, sólo quería "relajarte" para darte la mala nueva… - dijo Draco apartándose perezosamente del lado de Hermione.

- ¿Mala nueva? – preguntó preocupada.

- Sí.

- ¿Qué pasa?

- Parece que tenemos visitas.

- ¿Visitas? – repitió la castaña – no me digas que es…

- No, no es ese idiota.

Hermione respiró tranquila. Gracias al cielo ese maniático acosador no los había perseguido hasta ese lugar.

- ¿Entonces quién?

- Pansy…

Ella sonrió. Pansy le empezaba a agradar.

- Ron…

La castaña sonrió más. Ron era su mejor amigo.

- Y Ginny.

Su sonrisa se desvanceció. No, esa mujer no…

- No quiero verla. Me niego.

- No te pongas así; hable con el pobretón, quiero decir con Ron y me dijo que sentían interrumpir nuestra luna de miel, pero que teníamos que hablar de cosas muy importantes. Insistió tanto que no pude negarme, parecía un asunto urgente; además me dijo que Ginny quiere verte.

- Pero yo no.

- Lo sé, pero creo que deberías verla y cerrar por fin ese capítulo del pasado.

Hermione volteó a ver a Draco, buscando en sus profundos ojos grises la confianza y apoyo que tanto necesitaba.

- ¿Eso crees? – cuando el rubio asintió Hermione tomo determinación - entonces…¿cuándo los vemos?


- ¡Herm!

- Ron, que gusto verte – respondió la castaña abrazando a su pelirrojo amigo.

- ¿Cómo han estado? – preguntó Pansy saludando a la pareja.

- Excelente. – respondieron al unísono Draco y Hermione, tomándose de las manos.

- Sentimos interrumpir a los enamorados - bromeó Ron.

- No hay problema, si se trata de algo importante…

- Mejor sentémonos para empezar a hablar. – sugirió Pansy señalando la entrada del restaurante.

- Buena idea. – la secundó Draco

La castaña no podía resistirse más:

- ¿Dónde está Ginny? – preguntó.

- Dijo que nos esperaría dentro. Mira, allí esta. – señaló el pelirrojo.

Hermione giró la cabeza con cierta cautela, como si esperara ver a un verdugo; en lugar de eso vio a una exuberante y joven mujer de cabellos color fuego, ojos azules, labios rosados y cuerpo de infarto enmarcado por un entallado vestido negro, que no hacía más que resaltar sus atributos y la blancura de su piel. Ninguno de los hombres en el comedor, incluido Draco pudo apartar la mirada de Ginny: estaba estupenda.

- Cierra la boca o podrías babear. – masculló Hermione irritada apretando con más fuerza la mano de su marido.

- Lo siento.

Cuando el grupo se reunió y se hicieron los saludos de rigor el ambiente empezó a tensarse…

- ¿No es sorprendente que Hermione se haya casado con éste tipo? – bromeó el pelirrojo viendo a su hermana.

- Es sorprendente que éste galán se haya dejado atrapar. – respondió Ginny mostrando su mejor y más sugerente sonrisa al rubio.

A Hermione no le gustó para nada la forma en que ella había dicho "galán", en ese momento el camarero tomo las órdenes, pero eso no ayudo a disipar la tensión.

Al parecer Pansy fue la única que se dio cuenta de la incomodidad que había entre ambas mujeres y decidió cambiar el tema.

- ¿Y qué has hecho Ginny?

- No mucho, algunos comerciales, campañas publicitarias, novelas; pero lo que en realidad deseo es… – se acercó a Draco y atrapó una de sus manos con la de ella. – el protagónico de una película.

La castaña estuvo a punto de enterrarle el tenedor para que soltara la mano de Draco.

- No me miren así, sé lo que quiero y hago lo que sea para conseguirlo… - dijo la pelirroja como en broma, pero a Hermione le quedaba muy claro que entre ellas la rivalidad del pasado aún seguía vigente.

- ¿Pero no habrás venido sólo por eso? – preguntó Draco intentando aligerar el ambiente.

- Para nada, también quería conversar con Hermione; hace tanto tiempo que no hablasmos…

- Tienes razón, me parece extraño siendo tan amigas. – comentó inocentemente Ron, desde luego sin estar al tanto de la situación que las llevó a separarse.

- Hasta las mejores amigas se distancian.

- "Ja, mejores amigas" – pensó Hermione.

La llegada de los platillos fue el momento perfecto para dar un respiro a las hostilidades, Ron y Pansy se dedicaron a darse de comer el uno al otro como si fueran ellos los recién casados; por su parte Hermione estaba concentrada en su comida, aunque atenta a la conversación que Ginny y Draco mantenían sobre negocios y economía.

- Es por eso que el mercado bursátil se ha venido desplomando. - concluyó la pelirroja cuando el mesero estaba sirviendo el postre.

- Estoy totalmente de acuerdo, lo que deben hacer las compañías multinacionales es aliar mercados.

- Exacto. Presisamente a ese punto quería llegar ¿qué te parecería que ambos invitiéramos como socios en un mismo mercado?

- "¡Eso sí que no!" – pensó la castaña.

- No lo sé, depende del plan de negocios.

- Si me lo permites te lo mandaré a tus oficinas mañana a primera hora, así podrías analizarlo; además no arriesgarías más que el dinero que inviertas, porque será un negocio totalmente ajeno a tu emporio.

- Perfecto; en cuanto lo analice te daré mi respuesta.

- "Sobre mi cadaver aceptas" – gruño Hermione mentalmente – No sabía que tuvieras una compañía propia Ginny… - comentó mordazmente.

- No la tengo, represento a una, tal vez a habrán oído de ella: Taylor Company.

El silencio se hizo presente en la mesa; todos sabían a quien pertenecía esa mal habida compañía: Ben Taylor.

- ¿No estás hablando enserio, verdad? – preguntó Ron un tanto alterado.

- Desde luego que sí.

- No puedes seguir trabajando para ese maldito después de lo que te hizo…

- ¡Callate Ron, no te metas en mi vida!

- ¡Soy tu hermano!

- ¡Eso no te da derecho!

- Cálmense, nos estan viendo de otras mesas – intervino Pansy.

Los pelirrojos callaron.

- Se me fue el apetito. – dijo Ron levantándose de la mesa – Vamos … - dijo tendiéndole la mano a su novia – debemos de ir a dormir, mañana regresamos a Londres.

- ¿No tenías algo importante que decirme? – preguntó Draco calmadamente.

- No, en realidad todo fue un pretexto para que ellas se reunieran – dijo volteando a ver a Hermione y Ginny. - No sé que las habrá distanciado, pero espero que lo arreglen.

Dicho esto se despidió de Hermione, dejó dinero en la mesa y salió del restaurant.

- Está molesto, disculpenlo…nos vemos luego. - dijo Pansy a modo de excusa llendo tras el pelirrojo.

La mesa volvió a quedar en silencio.

- Amor, ¿podrías dejarnos a solas? – pidió Hermione a Draco.

- ¿Estás segura?

- Claro.

- Bien. – el rubio le dio rápido, pero intenso beso y se fue.

En cuanto Hermione lo perdió de vista se encaró con Ginny:

- Ahora sí vas a decirme ¿de qué quieres hablar y porqué has estado coqueteando tan descaradamente con mi esposo?

La pelirroja sonrió:

- Veo que sigues siendo tan directa como siempre.

- Tengo que serlo, de lo contrario no te hubiera concedido ésta cita.

- ¿Concederme? – repitió sarcásticamente - Vaya, veo que Draco te está pegando su egocentrismo.

- ¡Deja de hablar de él como si lo conocieras de toda la vida!

- Lo conozco desde mucho antes que tú y te aseguro que en un tiempo él y yo…

- ¡Cállate!

- Estás demasiado explosiva.

- Me estás provocando. Pensé que te comportarías civilizadamente.

- Lo estoy intentando; pero no es fácil estar frente a frente con la persona que más daño te ha hecho.

A Hermione estuvo a punto de darle un colapso ¡ella era la que le estaba reclamando!

- Te recuerdo que fuiste tú quien…

- Sé lo que hice.

- Entonces ¿porqué...

- Me enamoré – dijo Ginny antes que la castaña empezara a cuestionarla. – Sé que suena trillado, pero no pude controlarlo; todo empezó un día cuando fui a visitarte y tú no estabas, pero Ben sí, el me recibió conversó conmigo en lo que te esperaba, se portó como un verdadero príncipe, tanto que al final del día no pude sino envidiarte por tener a tu lado a alguien tan estupendo.

- Y lo seguiste viendo. – asumió Hermione.

- Sí; al principio lo hacía inconcientemente, después me di cuenta de que empezaba a buscar excusas para visitarte y así verlo a él.

- ¿Y cómo fue que él y tú? Bueno, ya sabes…

- Uno de tantos días él me confesó que ya no te amaba, que tenían problemas y que se había enamorado de mi; ese mismo día me pidió que le demostrara cuanto lo quería y yo…

- No pudiste resistirte. – completó Hermione.

La pelirroja negó con la cabeza.

- De hecho el día que nos encontraste en tu cama, fue la primera vez.

Eso si sorprendió a la castaña:

- ¿Y porqué dejaste que creyera que ustedes eran amantes?

- Te fuiste corriendo, no pude explicarte nada, estaba tan avergonzada, y después cuando él me propuso que viviéramos juntos yo preferí ya no aclararte nada por temor a perderlo.

- ¿Aceptaste vivir con él en nuestro departamento? – dijo Hermione horrorizada.

- ¡Cielos, no! Después de ese día pasaron semanas sin que nos viéramos, un día apareció y me dijo que había hecho un buen negocio, que tenía dinero para comprar un penhouse y un auto y que deseaba hacerme su esposa…

A Ginny se le formó un nudo en la garganta.

- Fue lo mismo que me prometió a mí, pero obviamente jamás lo hizo.

- No, nunca lo hizo. Pero yo mantenía mis esperanzas, lo amaba tanto… - dijo con lágrimas en los ojos – aún lo amo.

Hermione no hizo ningún comentario, suponía que ella lo seguía queriendo…se le notaba.

- Y con respecto a tu otra pregunta, sólo coquetee con Draco para probarte.

- ¿Probarme?

- Sí, quería verificar si en verdad amabas a Draco o sólo…

- ¿O sólo? – la instó a continuar.

- Te vendiste a él - masculló Ginny venenosamente.

La vista de Hermione se nubló por la furia y le propinó una sonora bofetada frente a todos los comensales.

- Esto es lo que debí haber hecho hace mucho tiempo¡nunca vuelvas a insinuar que mi amor por Draco es algo tan repugnante! Estúpida…

Y roja de ira la castaña salió del lugar dejando tras de sí a una no menos furiosa Ginny Weasley.

Continuará…

N/A:

¡Wow, hola a todos! Uff…no tengo energía para contarles mis aventuras jajaja, estoy A–G–O–T–A–D–A, pero también ¡feliz! El capítulo ha sido más extenso que lo anterior, espero que les gustara.

Al fin metí un poco de la historia de Ginny, quien dicho sea de paso, ha mostrado una moral un tanto..mmm…relajada ; P en fin ya saben si tienen alguna sugerencia, comentario, duda o reclamo háganmelo llegar por medio de sus (detrás: sonido de tambores) ¡REVIEWS!

Atte. Aimé

Canción recomendada: Ellas / Yahir