13
Un estruendo llenó la habitación cuando Hermione entró azotando la puerta, se veía enojada. No: furiosa.
- ¡Qué se cree esa mujer?
- Veo que te fue bien… - dijo irónicamente Draco al ver como su mujer entraba echa un huracán y empezaba a desvestirse casi automatizadamente.
- ¡Es una arpía! – bramó Hermione ya en ropa interior metiéndose en la cama al lado del rubio, tan furiosa estaba que ni se fijó en lo que hacía.
- ¿Qué te dijo?
- ¡Que no me dijo! – farulló la castaña gesticulando - ¡Se atrevió a sugerir que yo sólo me case contigo por tu dinero!
- Ah, ya entiendo… - musitó Draco divertido.
- ¿Qué tiene eso de gracioso¡Me ofendió¡Me trató como poco menos que una p…!
- Shh… - la calló Draco poniendo un dedo sobre los labios de Hermione. – Lo que Ginny diga no importa en lo absoluto, yo creo en ti…lo sabes ¿no?
La castaña asintió sonriendo, sobrecogida por las lágrimas de felicidad que se asomaban en sus ojos.
- Después de tantos malentendidos serías un tonto si no confiaras en mí.
- Sólo a ti te permito llamarme tonto, nadie más se atrevería a hablarle así a un Malfoy.
- Adoro cuando te pones en ese plan arrogante. – musitó la castaña abrazándose al torso de Draco, pero retirándose igual de rápido y más enojada. - ¡Le llamaste Ginny! – gritó de repente.
- ¿Cómo?
- La llamaste por su nombre…¡no me digas que tuviste algo que ver con esa tipa!
- En un tiempo salimos, pero no veo porqué eso habría de importar…
- Entonces ¿ella y tú?
Draco podía entender perfectamente a lo que se refería Hermione.
- No, sólo fueron unas cuantas cenas y salidas a eventos, en ese entonces Potter y Weasley me odiaban. ¿Cómo crees que hubiera podido hacerlo con la hermana de Weasley?
Esa afirmación tranquilizó a la castaña.
- ¿Nunca la tocaste?
- Bueno, tanto como no tocarla…
Hermione palideció y enrojeció subitamente.
- ¿Y lo dices así de fácil!
- Sólo nos besamos en un par de ocasiones, nada del otro mundo…
- Júrame que no pasó nada más.
- Eres una niña.
- Júramelo.
Draco suspiró resignado.
- Esta bien, lo juro – dijo levantando la mano derecha.
- Bien, te creo. Pero sigo sin entender porqué se comportó así.
- ¿Así, cómo?
- No finjas. Ginny te estaba coqueteando descaradamente ¡hasta te tomó de la mano!
- Sí, vi la cara que pusiste.
- Si se hubiera tardado un poco más en soltarte…
- No es común verte celosa.
- ¿Yo? , ¡nunca estaría celosa de Ginny!
- Sí, como tú digas…
- No uses ese tono conmigo Draco, es sólo que me molesta, me irrita, mejor dicho: ODIO la forma en como se comportó contigo ¡te tocó!
El rubio soltó una carcajada .
- ¡Que bueno que no son celos!
- Tonto, no sabes lo que sufrí en esa infernal cena… - le reprochó ella infantilmente.
Las risas de Draco pararon, él se giró atrapando a su esposa entre la cama y él.
- Claro que lo sé…seguro sentíste lo mismo que yo cuando te vi besándote con ese imbécil…
- ¿Nunca me lo vas a dejar olvidar? – preguntó Hermione avergonzada.
- Presiento que hoy podré borrar esos malos recuerdos…
- ¡Ya llegué!
-¿Podrías no ser tan ruidosa?
Ginny Weasley asintió mirando intensamente al hombre sentado frente a ella, tenía una copa entre las manos, el rostro era indecifrable, pero era tan apuesto que poco importaba lo tosco que era su semblante.
- Lo siento Ben – dijo la pelirroja acercandose y dándole un beso en la comisura de los labios, muy cerca de la boca.
- ¿Cómo te fue?
- Bien.
- ¿Hiciste todo lo que te indique?
- Como siempre.
-¿Y te creyeron? – preguntó indicandole a Ginny que tomara asiento, en sus piernas.
- Eso creo – respondió la pelirroja más concentrada en abrazar a Ben que en lo que él le estaba diciendo.
- ¿Cómo que "eso crees"?
- No pude contenerme y al final le dije a Hermione que ella…se había vendido casándose con Draco.
- Estúpida – bramó Ben abofeteandola y haciéndola caer de su regazo – Todo lo tienes que arruinar ¡eres una inútil!
- Lo siento…
- Un "lo siento" no es suficiente, te dije que no cometieras errores, era tu última oportunidad de agradarme.
- Amor yo…
- ¿Amor¡no me llames así¿acaso crees que tienes derecho a ponerme esos asquerosos apodos?
Por primera vez desde que estaba a su lado Ginny encaró a Ben:
- ¡Claro que tengo derecho!
- ¡Tengo derecho por todo el tiempo que hemos estado juntos, por todo lo que te he ayudado a conseguir! - replicó - ¡Tengo derecho porque te amo!
- Eres una tonta, no puedo creer que una basura como tú me hable de esa forma.
- Sólo digo la verdad, he callado por mucho tiempo, ¡pero ya no puedo más, no soporto ver el hombre en que te has convertido!
- Estás histérica – dijo ignorándola
- ¡Tú no eras así!
Ben la atrajo con brusquedad hacia él, atrapándola contra uno de los mullidos sillones.
- Ese es otro de tus muchos errores querida. Yo siempre fui así, nunca cambié, fuiste tú la que se engañó todo éste tiempo
- No me engañé - sollozó – tú me amas, lo puedo sentir…
- ¡Entiéndelo, NUNCA sentí nada por ti!
- ¡No es cierto!
- Cuanto más pronto lo comprendas sufrirás menos, lo único que sentí por ti era compasión, lástima…
- ¡Basta! – suplicó entre lágrimas
- No sabes el suplicio que fue soportar tu molesta presencia todo este tiempo
- ¡Mientes, tú me amas!
Ben empezó a reír y se levantó dejando a Ginny tirada sobre el sillón como un despojo humano.
- Te use el mayor tiempo que me fue posible, creí que incluso podrías serme útil por última vez, pero veo que es imposible "exprimir" más tu potencial.
- Eres un maldito…algún día lo pagarás.
- Suficiente he pagado soportandote. Quiero que te vayas… – dijo dándole la espalda, a punto de salir del salón.
- Ella no volverá contigo. Hermione no te ama, nuca lo hará, ella en verdad quiere a Draco.
Ahora si Ben empezó a carcajearse:
- ¿Y quién te ha dicho que yo la quiero? Lo único que deseo es hacerle pagar por la humillacion que me hizo pasar, eso es todo.
Ginny se quedó recostada muchos minutos después de que Ben saliera de la habitación, y llorando tomó una decisión definitiva.Fue a su habitación y abrió su armario.
No necesitaba recoger nada, nada de lo que tenía allí le era indispensable, si se iba a marchar lo haría con las manos vacías, justo como cuando se había entregado en cuerpo y alma a Ben. Por última vez sería ella y sólo ella, sin joyas ni costosos vestidos, bueno…tal vez sí con un vestido, el más especial de todos: el azul.
Toc, toc, toc…
¡Di órdenes de que no me molesten!
A pesar de las protestas de Ben, la puerta se abrió.
- Sólo vine a despedirme… - musitó una voz a sus espaldas.
- Pues ya lo hiciste, ahora vete.
- Al menos podrías mirarme.
Ben giró lentamente, sorprendiéndose al encontrarse cara a cara con una arrebolada pelirroja, con los ojos brillantes, perfectamente peinada y maquillada; con un perfume embriagador, ataviada con un precioso vestido azul: "el vestido"
-- FLASHBACK--
- ¿No es precioso?- preguntó una juvenil voz llena de alegría.
- Es un atuendo vulgar, el color no te va…
- ¿Pero qué dices? – rió ella - El color negro es muy elegante y a todo el mundo le queda.
- No a todo el mundo, en tu caso te hace ver pálida, de lo más demacrada.
- Ah… - suspiró desilusionada Ginny Weasley.
- No te pongas así, ya encotraremos uno que vaya contigo.
Era la primera vez que veía ese brillo en los ojos de Ben, no había vuelto a sonreírle de esa forma desde…desde que habían empezado a vivir juntos.
- Este sí que es perfecto – exclamó él tendiéndole un hermosísimo vestido azul, sin mangas, entallado hasta la cintura y suelto del resto – el color celeste si va contigo y el largo mostrará esas divinas piernas.
La pelirroja se sonrojo.
- ¿Te gustan mis piernas?
Ben se acercó a besarla exitantemente.
- Eso y más.
- El vestido es precioso.
Él encogió los hombros con indiferencia.
- No está mal, va contigo.
- Es el mejor vestido del mundo. Juro que siempre lo conservaré, será la cosa más especial en
el mundo para mí.
Ben empezó a reír.
- Te comportas como una niña – dijo palmeando su cabeza, como si fuera una pequeña – Ven, vamos a pagar "el vestido" – dijo solemnemente en forma burlona.
A pesar de las bromas de Ben, la pelirroja abrazó la prenda como si fuera un tesoro.
-- FIN DEL FLASHBACK--
Su tesoro…
- ¿Qué haces vestida así?
- ¿Te gusta?
- Te ves ridícula.
- Tú mismo escogiste este vestido para mí…
- Sí, no sé en que estaba pensando.
- Recuerdo que ese día fui muy feliz.
- Hay personas que se conforman con poco.
- Yo me conformaría sólo con un día más…
- ¿Un día más?
- Lo que resta de éste día.
- ¿Y me dejarás en paz?
- Para siempre, lo juro.
Ben se aproximo a la pelirroja y acarició con ternura su rostro. Este gesto derritió a Ginny, quien sabía que él era un ser abominable, sin sentimientos, que sólo pensaba en sí mismo y probablemente jamás amaría sinceramente a nadie, pero aún así…
- Una noche más…en tus brazos.
- Bien – dijo desabrochándo su camisa – en ese caso, dejame quitarte ese horrendo vestido…
Ben la acunó en sus brazos, la acarició y besó; la trató con dulzura, la llevó del cielo al infierno y viceversa. La abrazó y trató con tal cautela y fragilidad, como si temiera que si la estrechaba más se le rompería entre sus manos.
Cuando terminó sólo quedó el silencio de una cama vacía. Una luz entre las sombras, una sensación perdida, una flor sin aroma, el desconsuelo, el dolor…la nada.
- Aunque detestes que lo diga: te amo.
Así Ginebra Weasley salió de la vida de Ben Taylor, ataviada con el vestido azul; pensando que nunca lo volvería a ver, al menos no en persona… después de todo ¿no dicen que los muertos cuidan desde el otro mundo a quienes aman?
Continuará…
N/A:
¡Wow, hola a todos! Está vez estoy actualizando con menos presión, voy recuperando mi ritmo ;D como verán en este capítulo me centré más en el pasado de los antagonistas; Ginny es una tonta y Ben sigue siendo igual de patán...sin embargo puede haber sentimientos ocultos debajo de la superficie…
Bien, está de más decir lo mucho que agradezco su apoyo, faltan sólo 3 capítulos para el final, sniff… pero espero ansiosa sus comentarios ya saben lo felices que me hacen sus REVIEWS así que … ¿pueden hacerme feliz?
Atte. Aimé
Canción recomendada: El vestido azul / La oreja de Van Gogh
