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- Bip, bip, bip, bip…
- Draco, contesta… - sugirió una adormilada Hermione.
- ¿Diga? – contestó el rubio levantando el auricular – Nadie contesta…
- Bip…bip…bip…bip…
- Es tú móvil…
- Rayos – soltó el hombre de ojos color acero – no quiero levantarme por él.
La castaña sonrió.
- No seas perezoso.
- No es por pereza, es que no quiero dejar de abrazarte.
- Tonto, contesta y enseguida vuelves a la cama conmigo.
Draco asintió y con renuencia tomó su teléfono móvil que estaba dentro de unos de los bolsillos de su pantalón.
- ¿Sí?
- "Draco"
- ¿Ginny?
- "No tenía a quien más llamar…¿te molesto?"
La voz de la pelirroja se oía tan triste y opaca que el rubio no tuvo corazón como para colgarle.
- ¿Qué pasa?
- "Sólo quiero que le des un mensaje a Ron…me voy de viaje y es seguro que no volveré"
Esta frase puso sobre alerta a Draco.
- ¿Dónde estás?
- "En el puente de la avenida 73, pero te ruego que no vengas" – su voz se oía cada vez más lejana, temblorosa…
Hermione se abstuvo de interrumpir la conversación, pero el semblante de Draco le preocupó:
- ¡Espera, voy para allá! – exclamó el rubio colgando y vistiéndose a toda prisa.
- ¡Espera Draco ¿a dónde vas! – preguntó la castaña intentando impedir que su marido se marchara.
- ¡Al puente 73! – exclamó - Es una emergencia, luego te explico – dijo Draco soltándose.
- Pero…
- Confía en mí. – fue lo último que él dijo antes de salir por la puerta.
La castaña no espero ni un minuto después de que su marido saliera para investigar lo que estaba pasando, si Ginny había llamado a Draco quería decir que Ben también estaba implicado, y si esa rata estaba involucrada no podía pasar nada bueno…
Con pesar tomó la tarjeta que ese miserable le diera aquel día que ella le había rechazado "llámame" le había dicho Ben "¡Nunca!" había respondido ella. Odiaba romper su promesa, pero no tenía otra elección:
- 5-9-9-3-8-7-2 - enunció mientras discaba el número telefónico.
- bip, bip, bip…
- ¡Vamos, contesta! – le exigió Hermione al aparato.
- ¿Diga?
- ¡Maldita rata, te juro que si algo le pasa a Draco yo…!
- Calma, calma… - la acalló la voz del otro lado – Explícate.
- ¿Qué me explique? - gritó - ¡Explícate tú! , ¿cómo es eso que Draco tiene que ver a Ginny en el puente número 73. ¿Qué tiene que ver ese maldito puente con mi marido y porqué tu "noviecita" lo llama?
Hermione estaba tan alterada que ni siquiera llegó a percatarse que del otro lado del teléfono la respiración de Ben se había vuelto cada vez más agitada, presa de la preocupación.
- ¡Callate de una maldita vez! – gritó Ben - ¡no sé que decirte Ginny y yo terminamos hoy definitivamente, ella estaba muy rara, pero…!
De pronto Ben calló.
- ¿Pero qué?
- No, ella no…
De pronto la llamada terminó.
- Ben, ¡contéstame Ben! – gritó Hermione frustrada colgando el teléfono – Será mejor que vaya a ese lugar…
Draco llegó agitado al lugar donde Ginny le había indicado, unos le decían "el puente 73" otros más le llamaban el "vórtice de la muerte" y no era para menos; el record de accidentes automóvilisticos y suicidios que tenía ese lugar no había sido superado en varios años…
Cuando el rubio vio desde su convertible, a la distancia la figura de la pelirroja agarrada a la barda de contensión, viendo hacia la nada literalmente le saltó el corazón. No era necesario ser un genio para darse cuenta que esa mujer estaba dispuesta a cometer cualquier locura…
- ¡Ginny!
La pelirroja volteó de improviso, sorprendiéndose al ver al rubio.
- ¡Te dije que no vinieras!
- ¡Tonta¿qué se supone que haces¡baja de allí! – ordenó Draco
- ¡No!
- Baja…
- ¡Que no! Si quieres hacerme un favor diles a mis padres y hermanos que los amo, y que me perdonen por lo que voy a hacer – musitó Ginny llorando.
- No digas tonterías, baja de allí.
- También dile a Hermione que lo lamento. – sollozó ella.
- ¡No te atrevas! – gritó el rubio aproximándose cada vez más a la pelirroja, listo para agarrarla.
- Cierra los ojos Draco, no quiero que veas esto…
Sin dar tiempo a que reaccionara Ginny se lanzó al vacío.
- ¡No! – gritó el logrando atrapar uno de los brazos de la pelirroja quien quedó semi -
colgada en el aire.
- ¡Suéltame!
- ¡No seas idiota, nadie vale tanto como para que entregues tu vida! – la reprendió Draco logrando atraerla de nuevo a tierra firme.
- ¡Ya no quiero sufrir más! – gritó Ginny al caer en el pavimento.
Algunos automovilistas se detenían para ver el espectáculo, pero la mayoría se seguían de largo con una frialdad extrema.
- ¡No tienes porqué, tienes a tu familia, amigos, tienes a Hermione y a Ron! – Draco abrazó a Ginny más por temor a que volviera a saltar que para reconfortarla.
Hermione llegó agitada al lugar y cuando vio el abrazo, no pudo resistirlo más. No sabía que había pasado, pero tampoco quería averiguarlo, una imagen vale más que mil palabras; y lo que ella vio le bastó: Draco, su esposo, el amor de su vida abrazando con desesperación a Ginny Weasley, que en un tiempo fue su mejor amiga.
Sosteniéndola entre sus brazos con tal ansia que parecía temer que se le escapara. No, lo que temía era perderla…si eso no era amor ¿entonces que era?
La castaña paró al mismo taxi en el que había llegado y subió a el con el rostro cubierto de lágrimas.
- ¿La regreso a su hotel? – preguntó el confundido conductor.
La castaña negó con la cabeza.
- Lléveme a dónde usted quiera, pero no al hotel – logró decir Hermione con la voz quebrada con las lágrimas.
- Si me permite decirlo…una mujer tan bonita como usted no debería llorar por un mal hombre.
- Él no es un mal hombre. – lo defendió ella.
- Tal vez no, pero no debería sumirse en sí misma, sé de un lugar para olvidar las penas ideal para los corazones rotos. – El conductor se mordió la lengua, sea lo que estaba diciendo no estaba ayudando – Lo siento.
- No se preocupe, lleveme a ese lugar...
Sin saber siquiera que Hermione había presenciado la escena Draco siguió alentando a Ginny:
- Tienes que vivir, por todas las personas que te quieren…
- ¿A ti qué te importa?
- Me importa porqué se que si algo te pasara Hermione sufiría…
Si antes la pelirroja había estado dócil, de pronto adquirió nuevas fuerzas.
- ¡Y a mí que me importa, en principio ella es la culpable de todo! – Ginny estaba como loca, logró zafarse de Draco y corrió en dirección a la avenida.
- ¡ G I N N Y !
Ese desgarrador grito no provino del rubio…no, provino de alguien más:
- ¿Ben? – preguntó la pelirroja deteniéndose a mitad de su trayecto, girando para ver si lo que creía era verdad.
Un automóvil venía a toda velocidad, en dirección a ella.
- ¡Cuidado! – Ben corrió con todas sus fuerzas, abrazó a la pelirroja haciéndola girar protegiéndola con su cuerpo.
El vehículo intentó frenar, se derrapó, un rechinido llenó el lugar…después sólo hubo un sonido sordo. Un golpe, sangre.
Los demás automóviles lograron parar. El conductor, Ginny y Ben estaban inconscientes. La pelirroja quedó cubierta por el cuerpo de su amado, y este a su vez estaba desangrándose sobre ella, con una herida que surcaba su cabeza.
El bar "Heart Broken" le hacía honor a su nombre, era un lugar sombrío, iluminado tan sólo por unas cuantas lámparás en tonos violetas, con mesas pequeñas distribuidas por todo el local y una amplia barra. La misma barra donde Hermione Granger estaba embriagándose como nunca.
- Deme otro trago…
- ¿No cree que ya ha tomado demasiado señorita? – dijo el barman.
- ¿3 copas es demasiado?
- Para un cuerpo tan pequeño sí. – dijo otra voz.
Hermione se giró.
- ¿Harry?
El joven hombre de cabello azabache y ojos verde esmeralda le sonrió a la castaña, aunque en su mirada había un dejo de desaprobación.
- ¿No se supone que estás de luna de miel?
- Se supone… - masculló Hermione en tono irónico.
- ¿Dónde está Draco?
- Tal vez en un hotel de paso. – aunque trató de bromear, al decir esto la castaña estalló en llanto.
Harry se apresuró para abrazarla, reconfortándola.
- ¿Qué paso?
- No sé, estábamos tan bien…pero después de esa estúpida reunión.
- ¿Reunión?
- Nos vimos con Ron, Pansy y Ginny – Hermione le narró el encuentro sin entrar en detalles
¿Cómo pude ser tan tonta!
- No eres una tonta.
- Lo soy ¡no me di cuenta! Ginny le coqueteaba a Draco, pero el nunca le respondió ¿cómo iba a saber que él en verdad…?
- Deja de hacer conjeturas tan precipitadas.
- No hay nada precipitado – sollozó – los vi estaban abrazados, tan cerca…¡poco faltaba para que se besaran!
El escándalo y los sollozos de Hermione estaban molestando a los clientes, así que Harry dejó dinero sobre la mesa y condujo a la castaña a la salida.
- Ven, hablaremos en el camino, te llevaré a tú hotel…
- ¿Dónde estoy?
- En el hospital.
- Draco¿qué haces aquí?
- Ni yo mismo lo sé, debí irme hace horas pero me resistí a dejar a dos idiotas barados en la
sala de urgencias.
- ¿Dos?
De pronto la mente de Ginny se llenó imágenes de su intento de suicidio y después del accidente donde Ben la salvó, se incorporó de improvisto.
- ¡Ben!
- Exacto.
- ¿Dónde está?
- El héroe está en la habitación de al lado. – dijo Draco poniéndo énfasis en la palabra "héroe"
La pelirroja desconecto el suero que tenía, bajó de la cama y corrió hacia la puerta a toda prisa.
- Espera – dijo el rubio deteniéndola.
- ¡Suéltame, necesito verlo!
- Aún está inconsciente y tú aún estás herida.
- Sólo tengo unos cuantos raspones, nada del otro mundo… - Ginny empujó a Draco y fue a la otra habitación. El rubio la siguió.
En cuanto entró todas las enfermeras se giraron a verla.
- ¡No debería levantarse!
- ¿Cómo está? – fue el único comentario que hizo ella.
- Despertará en unos minutos y entonces lo sabremos, tiene 2 costillas rotas y una fuerte contusión en el cráneo; pero creo que se recuperará. – dijo uno de los doctores.
Ginny respiró de nuevo con tranquilidad.
- Es un cabeza dura. – comentó Draco.
Al parecer nadie captó la broma.
- ¿Puedo quedarme con él?
- Esta bien, pero sólo unos minutos.
Los médicos empezaron a salir de la habitación.
- Draco, agradezco tu preocupación y todo lo que hiciste por mí pero ya puedes irte.
Lejos de ofenderse el rubio asintió.
- Bien, creeme que mi ideal no era pasar mi luna de miel en un cuarto de hospital. – dijo Draco tomando el pomo de la puerta - Acabo de llamar a Ron llegará en unos minutos.
- Gracias. – dijo la pelirroja sin siquiera mirarlo.
- Nunca vuelvas a hacer algo así. - le advirtió el rubio antes de salir.
- Nunca… - musitó Ginny acariciando el rostro de Ben.
- Bien, estamos en casa…
- Es sólo un hotel, y tengo que recordarte que venimos aquí sólo para recoger mis cosas; prometiste darme alojamiento.
- Lo sé, pero aún creo que deberías hablar con Draco.
Hermione tomó la llave de la alcoba y abrió la puerta.
- Si mis sospechas son ciertas, apuesto a que aún no habrá llegado. – dijo encendiendo la luz. - ¿Ves? , ¡nada!
La castaña estaba a punto de volver a llorar, pero en vez de eso tomó su maleta rosada, la abrió y metió toda su ropa, sin siquiera doblarla.
Harry quien estaba en el umbral miró como su amiga empezaba a quebrarse.
- Deja la puerta abierta, esto no tomará mucho tiempo.
Tomó los cierres y con ambas manos empezó a sellar la maleta, pero ésta no cedía.
- ¡Estúpida! – gritó Hermione pateando la valija - ¡estúpida Eres una... ¡estúpida!
- Calma. – dijo Harry sentándose sobre la cama y abrazándola de nuevo - Estás muy alterada…
La castaña se aferró al cuello del ojiverde buscando consuelo, cerró los ojos fuertemente impidiendo que las lágrimas salieran.
- Lo quiero…lo amo tanto.
- Shh, shh…lo sé. – dijo acariciando su cabellera.
- El siempre desconfió de mí y yo nunca creí que él…
- ¿Qué te he dicho acerca de sacar conjeturas apresuradas?
- ¿Qué te he dicho acerca de apoyar a tu mejor amiga? – preguntó ella levantando la cara.
Sus rostros quedaron a escasos centímetros de distancia.
- Harry ¿me harías un favor?
Por alguna razón el ojiverde ya sabía a qué se refería.
- ¿Estás segura?
- Lo necesito.
Harry acarició con suavidad los labios de Hermione.
- No me mires así.
- Entonces sólo quédate quieto. – ordenó la castaña acercándose más a Harry.
- Lo que usted diga jefa.
El beso fue profundo, cálido, lleno de necesidad, de urgencia. Fue un alivio, un escape a la realidad; en pocas palabras: un acto de despecho.
La historia se repitió, sólo que esta vez fue Draco quien al entrar y ver la puerta abierta vio la escena que no sólo incluía un abrazo, sino besos, una cama y una maleta abierta, llena de ropa.
La conclusión no era difícil de imaginar: Una huída. ¿Acaso Hermione pensaba fugarse con ese cuatro ojos inmundo?
- ¿Qué rayos significa esto?
Continuará . . .
N/A:
Wow ¡hola a todos! De nuevo estoy apurada sniff…no tengo que desfallecer jajaja :D espero que hayan disfrutado el capítulo, si así fue, entonces sus reviews con comentarios y sugerencias me lo confirmarán. De ante mano gracias, y ¡hasta luego!
Atte. Aimé
Canción recomendada: Ahora que no estás / ?
