La magia de amar

Disclaimer: Todo lo que aquí leais relacionado a Harry Potter es obra de J.K. Rowling

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Reacciones inevitables

De fuerzas más grandes que nuestra voluntad que nos hacen actuar de manera inesperada

Cuando llegó a su casa cerró la puerta y dio un largo suspiro, movió su cabeza hacia un lado y al otro, tratando de que de esa manera pudiera alejar de sí todos los pensamientos que surgían en su mente una y otra vez. Lo que había sucedido la tenía con los pelos de punta, ¿por qué?, porque un chico llamado Fred Weasley de pronto se había puesto a atacarla sin razón aparente y estaba claro que ella no era la única que lo había notado.

Flash Back

Luego de brindar y ser obligada a quedarse a cenar por Molly Weasley, en la sala solo quedaban Luna, Ginny y ella, puesto que los demás se habían dirigido a sus dormitorios, casas respectivas o donde el destino los hubiese llamado.

Ginny dio un sorbo a su té caliente y miró de reojo a sus amigas las cuales habían comenzado a llevarse muy bien, incluso creía que cuando Hermione se radicaba en Paris ella y Luna habían comenzado a escribirse.

-Bueno ahora que no hay nadie puedes hablar Herms...- Ginny dijo aquella frase casi como en una confidencia.

Hermione miró a su amiga extrañada y frunció el ceño, no en señal de enojo, sino demostrando que realmente no tenía idea de lo que la pelirroja estaba hablando- No se de qué me hablas.

-Claro que sabes, ya dilo: ¿cuántos franceses te tiraste?

En el mismo instante que Ginny pronunció la palabras "tiraste" Hermione se había abalanzado contra su amiga y le había tapado la boca.

-Ginny tiene razón, nos quedamos con la duda, yo diría que fueron unos tres... pero no les apostaría mí cabeza a los huggles por eso

Ginny y Hermione se miraron, con la misma expresión que tenían cada vez que Luna tenía una de esas salidas que a cualquiera dejaría boquiabierto, expresiones que significaban: no queremos saber qué son los huggles.

-Ya dinos Herms... no hay nadie aquí y en tus cartas nunca mencionaste eso, pero debes aceptar que... bueno tu sabes.

Hermione rodó los ojos y acepto que hablar de aquellas cosas con sus amigas no estaba mal, después de todo eran buenas anécdotas- Bueno en realidad fueron dos Luna- comentó mirando a su amiga, recordando el comentario que había hecho hacía unos instantes- Uno fue en mí primer año de estudios, lo conocí casi al final, por esta época, es un muggle, pues ya sabes que estudiaba medicina muggle, se llama Francis, compartíamos el grupo de estudios y por lo general nos juntábamos horas extras los dos, pues el es extremadamente inteligente pero le gusta repasar muchas veces las cosas...

-¿A quién se parecerá?- Ginny rió recordando cuántas veces Hermione estudiaba antes de un examen.

-Si, somos bastante parecidos, creo que cuando acabábamos los exámenes de primer año, una noche no sentamos a descansar y me besó. Salimos un par de veces pero no funcionó, así que lo dejamos como estaba, de amigos era mucho mejor.

De pronto se escuchó un ruido en las escaleras, y Hermione y Ginny se giraron, pero no había nadie.

-¿Y el otro?-Luna que no había prestado atención al ruido fue quien interrogó.

-El otro...- la locutora aún estaba un tanto incómoda, no quería ni pensar que alguien hubiera escuchado su relato, no porque se avergonzara, sino porque a ella no le gustaba que de su vida privada se enterase todo el mundo. Fue extraño, o no tanto, que en ese instante el rostro de Fred Weasley se presentara en su mente como la persona que menos deseaba que escuchara aquellas historias.

-No hay nadie... vamos cuenta- Ginny sirvió más te para las tres y se acomodó en el sillón para seguir oyendo.

-El otro fue hace unos 6 meses, en la residencia, era un doctor de la guardia del hospital en el que residía. Me invitó a salir y hasta nos besamos en alguna sala del hospital, pero era demasiado... no se, muy abrumador...

-¿Quién era abrumador?

Los colores de Hermione pasaron de los rojos más vivos a la palidez total, conocía esa voz, la conocía perfectamente y deseaba que solo hubiera escuchado aquella palabra, aunque estaba segura que no era así. Fred bajaba las escaleras y en su rostro se dibujaba una sonrisa que tenía mucho más de ironía que de amabilidad.

-¿Uno de tus ex novios?- se había recostado contra el barandal de la escalera el cual crujió levemente cuando Fred colocó su peso sobre él.

Ginny parecía muy interesada por aquella situación, al igual que Luna, aunque al contrario de la pelirroja que miraba a su hermano, tenía sus ojos clavados en Hermione.

-¿Y si era uno de sus ex qué?- Ginny había devuelto la pelota hacia el lado de Fred de manera muy hábil.

-¿Lo hicieron en un hospital?, ¡Qué indecoroso!, aunque debe ser interesante... nunca lo probé.

Ginny y Luna estaban totalmente asombradas por las palabras del chico y la pequeña Weasley iba a responder pero alguien se le adelantó.

-Pues si lo hicimos en un hospital, no debería ser de tu incumbencia. ¿O sí?- Hermione se había levantado y miraba desafiante al chico.

-No, tienes razón no es de mí incumbencia, aunque nunca te creí... de ese estilo- Fred había dado unos pasos hacia Hermione, en sus ojos no había ni un hilo de su alegría habitual, parecía... ¿enojado?

-Ya ves... no juzgues a un libro por su tapa, porque si lo haces ¡no sabes qué sorpresas te puedes llevar!

Hermione se volteó de pronto y miró a sus dos amigas que la observaban casi espantadas de presenciar aquella escena, no entendían por qué razón, Fred Weasley le hacía aquella escena a Hermione Granger, era como si estuviera... ¡celoso!

-Me voy... nos vemos- la castaña tomó su abrigo y se fue de La Madriguera tras cerrar, no sin poca fuerza, la puerta de entrada.

Fin Flash Back

-Todos los hombres son unos idiotas- Hermione caminaba por su casa, dando pasos rápidos, como si alguien la estuviera persiguiendo- ¿Quién se cree que es el muy estúpido?- Entonces recordó aquella frase "¿Lo hicieron en un hospital?"- ¿Lo hicieron en un hospital?- Hermione pronunció esa frase con toda la burla de la que era capaz y luego agregó- Y si lo hice en un hospital ¿qué?... Ni mi padre me hace tantos cuestionamientos.

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Cuando se oyó la puerta cerrar, de pronto, Fred Weasley había caído en cuenta de lo sucedido, miró a las dos chicas que habían presenciado la actuación más estúpida de su vida y subió rápidamente las escaleras, encerrándose en su cuarto dando un fuerte portazo tras de sí.

Estaba furioso, pero ¿con quién?, Hermione no tenía que darle a él explicaciones de su vida privada, eso lo tenía claro, pero cuando se había dispuesto a bajar para caminar un poco por el jardín, escuchó la conversación que las tres chicas sostenían y no había podido contener el impulso de escuchar.

A medida que se enteraba de los "ex novios" de Hermione la sangre había comenzado a agolparse en sus mejillas y la causa no era precisamente estar avergonzando por escuchar a escondidas conversaciones ajenas, si no porque odiaba con todo su ser que otro hombre hubiera tocado o besado a Hermione Granger. No era celoso, jamás lo había sido, pero en aquellos instantes el instinto posesivo de los Weasley había erupcionado y sin darse cuenta de su boca habían nacido las expresiones más impropias en él y más hirientes que se le hubieran imaginado.

¿Y ahora?, ahora estaba completamente solo, sentado en su cama, con una culpa que parecía carcomerle todo el cuerpo, incluso había descubierto lugares de sí mismo que hasta ese instante creía no tener, sobre todo en el pecho, del cual pugnaba por salir una especie de sensación que cada vez era más grande, aunque no podía definirla con un nombre exacto.

-Abre la puerta

Se escuchó de pronto la voz de Ginny, casi tan autoritaria como la que hubiera tenido su madre en aquellos momentos, en esos momentos Fred se lamentó un poco por los futuros hijos de su hermana y se prometió que sería el tío que más malcriaría a esos niños.

-Si no la abres, la abro yo Fred- un silencio- o mejor le digo a mamá lo que hiciste.

Uno... dos... tres segundos y Fred había abierto la puerta mirando azorado a Ginny- Ni se te ocurra, me dejaría sin desayuno de por vida... minimamente.

Sin esperar una invitación especial, Ginny se deshizo del obstáculo que le planteaba su hermano en el lindel de la puerta y se encaminó a la habitación, sentándose en la cama.

-De acuerdo, esta tarde te salvaste, porque no creas que no me di cuenta de tu estúpido comentario, pero lo de recién... ¿qué fue eso Fred?

El gemelo Weasley miró a su hermana y su expresión pasó por muchos estados, desde la indiferencia, el "yo no fui", hasta llegar a un "de acuerdo, tienes razón", que hizo que su hermana sonriera, victoriosa. Ginny era una de los Wealesy con más olfato para cuestiones de ese tipo y estaba seguro que no lo dejaría en paz hasta obtener una respuesta, verdadera, claro está.

Se sentó a su lado en la cama y apoyó sus manos en la cama a un lado de sus piernas, mientras se entretenía mirando por la ventana que se hallaba a un costado.

-Fred...- Nada, el chico ni siquiera se dio por aludido- Fred....- Silencio nuevamente, acompañado por un suspiro exhasperado por parte de la chica- ¡Fred!

El chico giró la cabeza rápidamente mirando a su hermana, como si en ese instante hubiera caído en cuenta de que alguien lo estaba llamando. Giró tan rápido su cabeza que le dio tal tirón en el cuello que tuvo que masajearse un poco.

-¿Qué pasa?

Ginny enarcó una ceja y a Fred le pareció que no debía jugar mucho más con su suerte- Esta bien... pero no vas a poder sonsacar muchas cosas por lo que te diga ya que...

-Ya se que te gusta Fred

Los ojos del gemelo Weasley se abrieron de tal manera que parecía que en ese momento estaba viendo a Voldemort vuelto a la vida- ¿Cómo..?, ¿Desde cuándo...?, ¿Qué... qué?

-Hay Dios, pensé que nadie podría ganarle a Ron, pero Fred estás empezando a hacer méritos, y muy buenos debo decirte. Lo se desde mucho, la forma en que la mirabas, pequeños detalles, claro que para ese entonces creí que solo te parecía atractiva. Pero parece que no te has olvidado de ella ni un poquito.

Definitivamente su hermana debía ser analista, ¡a esa chica no se le escapaba ni el mínimo detalle!, y él que pensaba disimularlo muy bien, ahora... un momento, ¿y si alguien más se había dado cuenta?, eso sería una calamidad, porque conocía muy bien a su familia, sobre todo a Ron y a Harry, los cuales cuidaban a Hermione como si fuera su propia hermana y aquello sería una calamidad.

Pero la pequeña pelirroja, cazó hábilmente y al vuelo los pensamientos de su hermano y antes de que le diera un ataque a su hermano, agregó- Pero quédate tranquilo, nadie se ha enterado de nada en absoluto y mucho menos Ron y Harry, serán muy despiertos para muchas cosas, pero para cuestiones de este tipo podrían tener el cartel más grande que lo anunciara frente a sus narices y ni cuenta se darían.

Fred se alivió un tanto, aunque de pronto recordó que su hermana se suponía que no debería saber que él... ¿qué él qué?... se giró a ver a su hermana, la cual le sonría sentada a su lado.

-El problema es cuánto te gusta... dime Fred ¿cuánto te gusta Hermione Granger?

Fred sabía cuánto quería a esa chica, pero nunca lo había puesto en palabras, jamás, ni siquiera para él mismo. En ese instante recordó la discusión que habían tenido y cómo se sentía al contemplar la posibilidad de que ella se alejara, entonces fue cuándo entendió, cómo se llamaba lo que él sentía por esa chica.

Se sonrió levemente y en ese instante Ginny simplemente se paró de la cama, abrió la puerta y lo invitó a retirarse- Perfecto, entonces ve a convencerla de que no eres el estúpido que recién acaba de montar la mejor escena de celos que he visto. Vive en la calle Rainbow al 7050.

Fred se levantó y antes de salir apoyó su dedo índice en la nariz de su hermana y le murmuró- Ni se te ocurra decírselo a alguien o yo mismo me encargaré de que mamá se entere que estuviste saliendo a escondidas de Harry cinco meses antes de que se lo dijeras.

El gemelo se marchó rápidamente, antes de que su hermana le revoleara lo primero que hallara a su alcance.

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¡Paf!

-Tiene que estar en alguna parte, maldición

Hermione se hallaba en bata de baño, encima de una silla, hurgando en su biblioteca, en busca de un libro que estaba segura había guardado y que trataba sobre la relación entre la medicina muggle y la mágica. En el suelo un montón de libros, de diversa índole se hallaban desparramados, y todos los estantes estaban vacíos excepto el más alto.

Revoleó tres más, con títulos que quedaron cara contra el piso, hasta que lo encontró- ¡Eureka!- entonó parafraseando a Arquímedes, aunque estaba claro que el descubrimiento de la chica no llegaba ni a los talones del realizado por el filósofo.

Pero esa noche las cosas no podían salir bien en la vida de Hermione Granger, por lo que en el instante que se disponía a bajar de la silla que la sostenía alguien golpeó estruendosamente la puerta y el susto que se pegó la chica hizo que cayera, literalmente, de cara contra el suelo sin hacer ningún tipo de parada intermedia, es decir, no hubo mano que pudiera amortiguar el golpe y si no hubiera sido por la cantidad de libros que le hicieron de resguardo la chica habría quedado, sin duda con un lindo moretón en su rostro.

Golpes nuevamente. ¿Quién era él o la imbécil que golpeaba de esa manera la puerta y a esas horas de la noche?. Como pudo se incorporó y espetó un no muy cortés- ¡Ya va!

La visión con la que se encontró Fred Weasley cuando se abrió la puerta, no era precisamente la que imaginaba: había esperado encontrarla con los ojos rojos del llanto, muy herida y resentida, sin embargo aquella Hermione, le regaló la mirada más irritable que jamás hubiera visto y un enojo pintado en su rostro que parecía igualar al de la profesora McGonagall en medio de una disputa entre Gryffindors y Slytherins.

Por un momento la chica no cayó en cuenta de lo que sucedía, hasta que fijó bien la vista en la persona que llegaba a su casa, así como reconoció al sujeto, instintivamente tomó la manija de la puerta y asestó la puerta, intentando cerrarla. Lo que no recordó era que aquel que tenía en frente había sido golpeador de Gryffindor y sus reflejos estaban lo suficientemente entrenados como para detener aquel trozo de madera justo a tiempo.

-Aunque sea deberías dejarme defenderme... No sería lógico de tu parte sacar conclusiones antes de conocer todos los hechos.

Hermione miró al pelirrojo indignada, pero sabiendo que la testadurez Weasley era una característica que hacía acto de presencia en todos sus miembros, simplemente se volteó y se internó en su departamento, dirigiéndose al desorden que había en su sala.

Fred se percató de que la chica estaba buscando algo, pues hurgaba entre una cantidad de libros depositado en el suelo que estaba seguro la chica había leído. Pero tampoco le escapó el detalle de que, de vez en cuando se acariciaba la rodilla. En plena deducción de "¿qúe era lo que había pasado allí?", se encontraba el chico cuando Hermione interrumpió, armoniosamente, sus pensamientos.

-Piensas quedarte toda la noche mirando el paisaje o vas a hablar de una buena vez. No juegues con mí paciencia Weasley, que es poca en situaciones normales y hoy parece que se quiere ir a dormir temprano.

Fred revoleó sus ojos y en vez de contestar a aquella frase iracunda contestó con otra pregunta- ¿Qué buscas?

-Un libro... justo lo había encontrado cuando alguien tocó la puerta y logró que...

-¿No será el libro que tienes en la mano?

Hermione automáticamente dejó de buscar y se maldijo miles de veces mentalmente, puesto que, en efecto, el libro que buscaba y no encontraba se hallaba en su mano derecha. Sus mejillas, lo sabía, se habían coloreado y por la sonrisa de Fred supo que él había notado por su sonrojo, que el libro en cuestión era el que ella estaba sosteniendo.

Sin decir nada, Hermione buscó dentro de su bata la varita y rápidamente logró acomodar todos los libros que se hallaban tirados en el piso, al mismo tiempo que colocaba sobre la mesa el que había estado buscando. Debería haber agradecido al chico, pero eran tan grandes su orgullo y enojo en esos momentos, que cuando intentó decir un simple gracias, de su boca no salió emitida ni una palabra.

El silencio, entonces, entró sigiloso, como un invitado entrometido y se instaló, cómodo entre ambos. Las miradas eran esquivas y si por casualidad se cruzaban seguían su camino sin frenar.

-Bueno y a qué...

-Bueno yo quería...

La primera de Hermione, la segunda de Fred, ambas frases chocaron y dejaron caer las palabras que las formaban al suelo, sin concretar la misión que en cada una de aquellas mentes habían poseído en un principio.

Hermione entonces hizo un gesto con la mano, dándole entender al Weasley que tenía vía libre para hablar.

Fred miró a la chica, la cual cruzada de brazos, esperaba una explicación, una lo suficientemente buena como para considerar perdonarlo por lo que había hecho unas horas antes. Debía ser astuto y poner en práctica la excusa que había ideado durante el viaje que había hecho hasta la casa de ella. Sabía que a quien debía convencer era a su cerebro y no a su corazón, por lo que respiró hondo y rogó que todos los magos lo ayudaran en ese momento, pues engañar a esa chica sería difícil

-Lo siento... fui un idiota, un estúpido, realmente lo siento Hermione.

Al menos no la odiaba, y eso la tranquilizó. Sin embargo la había tratado como a una cualquiera, porque aunque lo que él había insinuado que había hecho no era nada escandaloso, ella no era de ese tipo de mujeres que no aguanta las ganas de tener sexo con un hombre, pero el problema no era ese, sino la frasecita "no te creía de ese estilo". En ese momento el alivio que había sentido al principio de saber que Fred no la odiaba se evaporó de inmediato y tan solo quedó la furia que sentía de haber sido tratada como una indecorosa.

Así fue que tras escuchar su frase simplemente se cruzó de brazos, y le dedicó una impenetrable mirada, esperando oír más.

Fred no había creído que la disculpa simple y llana la convenciese, pero la esperanza es lo último que se pierde ¿no?. Pero ahí estaba ella dedicándole su expresión más dura y furiosa, por lo que no pudo dejar de sentirse frente a su antigua profesora de Transformaciones cuando había sido descubierto como victimario de algún hecho en la escuela y esperaba oír una confesión.

-Te debo una explicación y es esta: Hace poco salía con una chica y ella... bueno me dijo que era muy abrumador, como tu dijiste sobre tu "ex"- Lo intentó, pero Fred no pudo dejar de darle a aquella pequeña palabra "ex" un tono tan frío y distante, que podría haber dejado de una pieza a cualquiera a quien fuera dedicado, pero al parecer Hermione no lo notó y eso lo dejó más tranquilo, pues de haberlo notado, toda su mentira, habría caído completamente y no habría salido exitoso de la tarea de resistirse a decirle lo que le pasaba con ella- No pude evitar recordar la pelea y simplemente me dejé llevar.

-Pero no tenías por qué desquitarte conmigo

Hermione descruzó los brazos al hablar y eso solo significaba una cosa: había logrado ser lo suficientemente convincente para engañar a su parte lógica y tras aquella frase tenía vía libre para convencerla desde lo emocional.

-Pero también entiende que todos en mí familia están con alguien y eso me hace sentir un poco solo y recuerdo con facilidad esta última relación que aunque fue corta fue bastante intensa.

¿Así que bastante intensa?, algo en el pecho de Hermione comenzó a quemar y sabía exactamente a qué se debía, estaba celosa. Pero en cierta forma lo entendía, ella también se sentía un poco sola y cada vez que veía a sus amigos felices con sus parejas, deseaba internamente tener a alguien con quien compartir sus días.

Algo terminó de romperse adentró de su corazón, puesto que Hermione logró mirar a Fred, el cual la observaba insistentemente, como esperando un veredicto. No era la mejor explicación, ni siquiera estaba segura de que fuera verdad, pero decidió aceptar la historia que Fred le ofrecía como verdadera.

-Bien... pero vuelves a portarte como si fueras mí novio y te creyeras con el derecho a ponerte celoso de mí, cosa que tampoco toleraría, y te juro que dejo tu rostro lleno de marcas multicolores que Merlín sabe jamás podrás removerte.

Cuando terminó de hablar se dio cuenta de algo, de un pequeño detalle: ¿Novio?, ¿había dicho esa palabra?, Hermione deseaba no haberlo hecho, pero sabía que así era y esperaba que Fred no se hubiera percatado de aquel detalle.

No todo en la vida es lo que uno quiere y pese a los deseos de Hermione, Fred sí había percibido la presencia de aquella palabrita en la frase. Aunque disimuló muy bien e hizo como que no la había escuchado, por unos momentos se imaginó siendo el novio de aquella chica y algo en su interior se le revolvió en sus adentros. Hubiera estado en aquel limbo imaginario por mucho tiempo más, pero sabía que ella estaba presente y para no irritarla decidió hacer un comentario que cambiara parcialmente el tema.

-¿Vas a acompañarme entonces?

-¿A dónde?

Fred puso su mejor cara de ofendido y replicó- ¡No me digas que te olvidas de tus promesas!

-¡Cierto!... pues claro que voy a ir, si prometo cumplo. Aunque dudo que pueda aparecerme en el lugar y a la hora adecuada si no me lo dices, pues seré bruja, pero el trabajo de adivina se lo dejo a Trelawney.

-De acuerdo, en cuanto llegue a casa te mando una lechuza con la invitación

Ambos caminaron hasta la puerta y se detuvieron unos instantes.

-Entonces nos vemos mañana- espetó una Hermione que había caído en cuenta súbitamente de que estaban peligrosamente cerca y que, convenientemente, estaban solos y en su casa.

-Hasta mañana- dijo Fred haciendo un esfuerzo sobrehumano por contenerse y no echar a perder todo lo logrado hasta el momento. Tenía un plan que había entrado nuevamente al ruedo cuando ella lo había perdonado y él seguía al pie de la letra los planes que trazaba.

Hermione cerró la puerta con llave cuando el gemelo Weasley se retiró, le colocó un hechizo protector y luego suspiró largamente, apoyada contra la puerta- Y yo que pensaba que me había librado de elegir un vestido para mañana.

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14/02/09

¡Buenas!, está vez no pasó tanto tiempo.

Espero que este capítulo les haya gustado, pues a mí me agradó mucho escribirlo. Falta poco para el final, no estoy segura de cuanto pero no pasa de uno o dos capítulos más; así que ya saben sugerencias, opiniones, críticas, aquí estoy para leer.

¡Mucha suerte para todos!, y como siempre espero sus reviews!!!

Besos

Bel