Anakin.

Muchas horas después de haber hecho el amor con su esposo, Padmé seguía acurrucada en la cama, sin conseguir dormir. Y tal vez fuera precisamente ése el motivo de su insomnio. Ya que, increíblemente después de lo que había ocurrido, no se sentía dañada o cómo si hubiera perdido algo; al contrario, se sentía a gusto y en paz. Porque ellos no habían tenido sexo tal cual se había propuesto en un principio, habían hecho el amor. Y eso era lo que más la desesperaba. Porque dolería, ¡oh, si! ¡Cómo dolería!

A su lado en la cama, la figura de su esposo abrió los ojos de repente, percibiendo una extraña y desconocida sensación de felicidad en el cuerpo. Inmediatamente, recordó el motivo y se giro hacia Padmé, pero la sonrisa se le congeló en los labios. Ella permanecía inmóvil, en apariencia dormida, y acurrucada en posición fetal, como si tratara de protegerse de algo o darse calor a sí misma.

Y es todo culpa tuya, se reprochó.

Nunca debería haber cedido a sus deseos. Desde el principio había sabido que era una mala idea, que el precio sería demasiado alto en comparación, incluso contando con lo mucho que le dolía perderla. Pero cuando lo había besado la primera vez, algo... un extraño monstruo rugiente que la declaraba como suya había despertado, y ya no había sido capaz de frenarse.

Había sido tan mágico, tan... especial. Durante unos instantes se había sentido humano, más que eso, querido... Como no se sentía desde hacía catorce años. Y parecía que ella también lo sentía... Pero ahora...

No te engañes a ti mismo, se reprochó. Era tan pura e inocente... y ahora tú la has corrompido.

Y eso era lo que más dolía.

La belleza nunca había sido un aliciente para él, pues su maestro le había ensañado a odiarla. Pero desde el primer instante en que contempló la suya, de alguna manera, se había quedado prendado. No era sólo belleza física... habían sido sus sentimientos, los más puros y honrados que una vez había conocido. Se había jurado a sí mismo, sin entender la razón, que la protegería para que esos sentimientos no quedaran destrozados. Y había roto la promesa.

La noche anterior le había parecido un ángel. Ahora debía percibir los sentimientos de desesperación que emanaban de su mente. Y él lo sabía, siempre lo había sabido. Un ángel nunca debería ser tocado por un demonio vacío.

- Lo siento... – susurró, sin atreverse a tocarla.

Padmé había percibido el cambio en la respiración de su esposo, pero no se había atrevido a girarse. Sin embargo, ahora, al escuchar su voz rota pidiéndole perdón, no podía hacer otra cosa. Porque él no tenía la culpa nada, al contrario. Ella era la única culpable por haber ido demasiado lejos, y no se refería a su cuerpo, sino a sus sentimientos.

- No tienes de qué disculparte – dijo, girándose.

Pero lo que encontró entonces la sorprendió demasiado para continuar.

Había lagrimas surgiendo de los ojos de su esposo, lagrimas de las cuales él no se había percatado. También había mucho más. Sus iris, siempre de un amarillo furioso, brillaban ahora con él azul más noble que jamás había conocido. Y brillaban por ella. A causa de ella.

- Te he ensuciado – reconoció él, con dolor.

Padmé sacudió la cabeza, percibiendo sus propias lagrimas.

- No – murmuró –. Sólo hicimos el amor.

Y de repente la conciencia de que era eso lo que habían hecho no pareció tan terrible. No mientras él siguiera mirándola de ese modo. Tal vez por ello apartó la vista.

- Abrázame – suplicó, no obstante –. Por favor... Abrázame fuerte.

Solicito, aún más, maravillado de que ella todavía le permitiera tocarla, él obedeció en seguida. Y pronto, envuelta en los fuertes brazos de su esposo, Padmé sintió como los problemas se desvanecían. Ninguno de los dos tardo mucho en quedarse dormido, pero en ningún momento de la noche se separaron.

xXxXxXx

A la mañana siguiente él despertó mucho antes que su esposa, pero permaneció en la cama contemplándola, contrariamente a sus costumbres. Es tan hermosa, pensó. Cuando ella despertó, la recibió con una sonrisa.

- Buenos días, senadora.

- Padmé – corrigió ella automáticamente.

Él la miro confuso.

- ¿Cómo?

- No me gusta que me llamen senadora – explicó con un breve sonrojo, modificando adrede el plural –. Mi nombre es Padmé.

Su esposo sonrió, con un brillo divertido en los ojos. Que seguían azules.

- Padmé, entonces – asintió, pensando lo hermoso que sonaba el nombre en sus labios. Como todo lo que ella hace.

- ¿Y tu tienes algún nombre secreto? Imagino que Vader te fue dado por el emperador.

Él la contempló en silencio, pero no respondió.

- Creo que tendremos que ordenar el desayuno a los droides – dijo en cambio, al cabo de un rato –. Hoy no me he levantado a tiempo para avisarles. Aunque también podemos pedir que nos lo traigan a la cama – añadió, mirándola juguetón.

Padmé frunció el ceño un segundo, pero después asintió, sintiendo que no se lo había dicho todo sobre el tema, pero decidiendo insistir en otra ocasión. La alarma de su dispositivo de comunicación la interrumpió antes de que pudiera comentar nada.

- ¿No lo atiendes? – pregunto él, extrañado ante su evidente pasividad.

Ella sacudió la cabeza.

- Lo haré en otro momento. Es mi dispositivo privado, y no me apetece atender a mi familia en este momento – declaró –.

- Puedo ir a algún sitio, mientras – ofreció él, malinterpretando las cosas.

Padmé sonrió, agradecida. Aunque fue una sonrisa triste.

- No es por eso – explicó –. Ellos no estás muy felices conmigo, que digamos. Me echan de menos. Primero con la guerra y después con el imperio – sacudió la cabeza – apenas los he visto un par de veces en todos estos años. Además, tampoco entienden porque me he casado contigo, siendo que apoyas al imperio, y están enfadados porque no quise que vinieran a la boda. Creo que me siento demasiado bien ahora para estropearlo – concluyó, con un suspiro.

Él asintió, dividido. Por un lado lamentaba su dolor, porque ella no debería sufrir. Pero por otro, Padmé estaba aquí, con él, ambos desnudos sobre la cama. Y había dicho que sentía demasiado bien para estropearlo. Su corazón golpeaba fuerte contra su pecho mientras trataba de interpretar el significado de esas palabras. Si al menos pudiera recuperar su sonrisa... Por un momento, eso era todo lo que importaba.

- Podríamos ir a verlos – pronunció lentamente, casi sin darse cuenta de la implicación.

- ¿Qué? – ella lo miro esperanzada. Luego se puso seria –. No – rechazó –. No quiero ponerlos en peligro, y Palpatine descubrirá si viajamos. Cuanto más lejos me mantenga de ellos mejor, por su propio bien.

Él frunció el ceño un momento, reflexionando sus palabras, pero después sonrió ampliamente, como felicitándose a sí mismo.

- No tiene porque enterarse – refutó, y alzó una mano para que ella lo dejara seguir –. Él esta fuera del planeta, ahora; y tardará al menos un semana en regresar. Podría ser una visita breve.

Pero Padmé se mostró más realista, a pesar de agradecer sus esfuerzos.

- Los medios de comunicación te siguen a todas partes – declaró –. ¿De verdad crees que un viaje de Darth Vader podría pasará desapercibido? – cuestionó con tristeza.

Para su sorpresa, su sonrisa sólo se ensancho aún más.

- Darth Vader no hará ese viaje – rechazó –, y tampoco la senadora Amidala de Naboo – Padmé lo miro confusa –. Nadie conoce mi rostro sin la máscara, y dudo que te reconozcan a ti sin todas esas capas superpuestas de tus vestidos. Podremos ser una pareja normal... de visita.

Lentamente, el rostro de Padmé fue llenándose de alborozo, y él pensó que cualquier esfuerzo valía la pena, sólo por contemplar la hilaridad de su mirada.

- Claro que no puede ser una visita muy larga – se obligo añadir, para que no se hiciera falsas esperanzas –. Y tal vez sería conveniente elegir otro lugar, en vez de tu casa...

- En el País de los Lagos – lo interrumpió ella –. Mi familia suele ir allí de vacaciones, o para aprovechar el fin de semana. Es un lugar apartado, y muy hermoso – añadió con añoranza –. Deberían ser sólo dos días, para no levantar sospechas – después lo miro, con los ojos brillantes –. ¿De verdad harías eso por mi?

- Claro – dijo él. Haría cualquier cosa para que me mires así, pensó.

- Gracias – susurró ella. Luego añadió –: Entonces creo que será mejor que vaya a avisarles ahora. Pasado mañana es sábado, y no podemos arriesgarnos a esperar al siguiente.

Él asintió, sin dejar de observarla. Padmé fue de pronto muy consciente de su propio cuerpo, y del hecho de que no tenía modo de cubrirse para abandonar la cama. Un profundo sonrojo se extendió por sus mejillas en consecuencia, y empezó a morderse el labio inferior, delatando su nerviosismo.

El gesto provocó en él una sonrisa, dedicando unos momentos de disfrute a la recién descubierta vulnerabilidad de su esposa, pero después empleó la fuerza para coger una bata del perchero de la habitación, y acercarla hasta ella.

- Gracias – volvió a murmurar ella mientras se la ponía, demasiado avergonzada para apartar la vista del colchón.

- No es nada – disolvió él, esforzándose por contener un carcajeo.

Continuó contemplándola mientras se vestía, y no aparto los ojos de ella cuando finalmente abandonó la habitación. Hacía muchos años que había olvidado como nombrar el sentimiento que concebía hacia ella, pero ahora estaba seguro de que estaba ahí. Desesperado, se pregunto si podía hacer algo para que este no se extinguiera.

xXxXxXx

Cuando Padmé regresó para buscar a su esposo lo encontró en la cocina, al frente de los fogones.

- Creí que cocinar no era una de tus múltiples habilidades – comentó, citándolo a él de un día anterior.

- Bueno, tal vez sobreviva a un par de tostadas – bromeó él, sin apartar la vista del fuego –. Si son suficiente para una senadora, claro.

- Mientras lleven mermelada... – concedió, acercándose.

Él se giro, divertido, y se congeló al verla. A diferencia de los días anteriores, cuando su atuendo y peinado eran los típicos del senado, ella lucía un simple y vaporoso vestido azul, que dejaba transparentar sus formas, y su cabello caía rizado y largo.

- Estás guapa – alabó torpemente.

Padmé se sonrojo y apartó la mirada.

- Gracias – dijo –. ¿Quieres que te ayude a untar las tostadas?

Él asintió. Se concentró y elevó la mano, abriendo a través de la fuerza uno de los armarios y trayendo dos botes hasta ellos.

- Puedes elegir el sabor.

Ella sonrió, y en seguida estuvieron ambos sentados en la mesa con los platos dispuestos. Prudentemente, Padmé tomó una tostada y le dio un pequeño mordisco. Se sorprendió.

- Esta buena – dijo.

Él la miró divertido.

- ¿Qué esperabas? ¿Veneno? – pero después se puso serio –. Yo... solía prepararle el desayuno a mi madre cuanto no trabajaba con Watto. Me gustaba sorprenderla.

Padmé sonrió, intuyendo lo difícil que era para él esa declaración.

- Debiste ser un niño muy dulce...

Él se encogió de hombros.

- Fue hace mucho tiempo.

Un silencio tenso siguió a esa declaración. Ella deseaba preguntar acerca de su infancia y pasado, pero no estaba del todo segura de estar preparada para escuchar sus respuestas. Finalmente, fue él quien lo rompió.

- Y tú, ¿cómo eras? – inquirió con interés, apoyando los codos sobre la mesa –. De niña, quiero decir.

- No lo se – lo miro un segundo, antes de regresar a su desayuno –. Mis primeros años se localizan en una pequeña aldea de montaña, muy lejos de la capital, pero en seguida me trasladé a Theed. La mayoría de mis recuerdos están inmersos en la política. A los siete años participe en los programas de ayuda a los refugiados, a los ocho inicié el programa legislativo, a los trece fui nombrada princesa de Theed, y a los catorce reina. A veces me pregunto si no perdí algo en el proceso, o si la galaxia hubiera estado mejor conmigo lejos de la política.

Él frunció el ceño, adivinando a qué se refería.

- No debes culparte por eso. Eres uno de los pocos políticos intachables que tiene el senado.

- Aun así...

- Mi maestro logró engañaros a todos, incluso a los jedi – rebatió, con fuerza –. Su mente es más hábil y retorcida de lo que puedas imaginar, y estaba decidido a ser Canciller. Aun si tú no lo hubieras escuchado habría encontrado otro modo. El mundo entero no era más que una marioneta en sus manos.

A Padmé no le gusto oírle hablar sobre Palpatine, pese a que no había ni rastro de respeto o admiración en sus palabras. Se esforzó en cambiar de tema.

- Te gustará el Pais de los Lagos – dijo –. En todos mis viajes por la galaxia no he encontrado un lugar más hermoso, lleno de cascadas y prados...

Tú eres toda la belleza que necesito, pensó él. Pero después se puso serio.

- He estado reflexionando... Tal vez fuera mejor que te acompañara un droide – sugirió sin mirarla – en lugar de ir yo contigo.

Padmé frunció el ceño.

- ¿Por qué?

Él se encogió de hombros.

- Llevas mucho tiempo sin ver a tu familia. No quiero que mi presencia os incomode.

- Eso es una tontería – rechazó ella, sorprendiéndose de sus inseguridades –. Ellos te querrán en cuanto te conozcan – afirmó, sin rastro duda en la voz.

Su esposo no pareció muy convencido.

- ¿Cómo estás tan segura? – cuestionó escéptico.

- Porque yo te quiero.

Él la contempló en silencio, impactado por la declaración, pero sin decir nada. Por unos segundos, Padmé casi pudo escuchar los latidos de su corazón acelerándose. Entonces, pronunció una palabra, tan sólo una:

- Anakin – dijo.

Ella frunció las cejas y lo miró confusa, presintiendo la trascendencia del momento pero sin entenderla del todo.

- Si quieres – aclaró él, tras unos instantes –, puedes llamarme Anakin.


Kyaaa! ¿Qué os ha parecido? Se van a Naboo! Y Padmé ha reconocido que han hecho el amor y que le quiere (aún no en el sentido romantico, pero ya veremos... ^^). Lo mejor, el emperador anda desaparecido y no está para molestar... Y Vader empeiza a ser Anakin de nuevo, si es que en todos los unieversos que existan el está destinado a amarla, jajajajaj!

Pronto sabremos un poco más de su historia y de como llego a convertirse en Darth Vader... pero de momento ¿qué os ha parecido esté capi? ¿excivamente romantico? ¿totalmente kawaii? ¿hermoso? ¿feo? ¿aburrido? A mi me ha encantado, la verdad... pero espero vuestras opiniones para seguir progresando...

Besos y mil gradecimientos a Rous Black, kuxiki, MartaQ (por supuesto que se quieren xD Padmé ya lo ha reconocido en este capçitulo, aunque le falta afinar un poco... y Ani... en fin, como siempre, está loko por ella xDD Me alegro de que disfrutaras el chap anterior tomodachi, nos leemos!), xIrethx (kyaaa! ¿y quién es capaz de no amar a Aniie? jejeje, aunque el ya tenga dueña xD "Agridulce" me gusta, me gusta mucho... creo que describe su relación perfectamente, tanto en estos momentos del fic como durante los episodios II y III. Nada tomodachi, gracias por los animos y por seguir comentado, nos leemos!), padme naberrie amidala (wooo! cinco reviews nuevos sólo gracias a ti... no se como agradecertelo! me alegro un monton de que te gsutara la historia tomodachi, es que son una pareja tan destinada ^^ Espero que puedas seguir leyendo, nos leemos pronto!), Chucho (jajaja, muchas gracias, hombre! no sabía que tenía un clb de fans xDD Me alegro mucho de que te guste este fic, y no te preocupes, en dos o tres capis más... palpy la pasará mal, pero que muy muy mal... jejeje xDD Gracias por los animos y nos leemos pronto, sayoo!).

A los seis mil gracias por vuestros reviews, lo significan todo para mi!

Y esto es todo por ahora tomodachi, espero leernos pronto... la semana que viene, más!

¿reviews?