De sueños y pesadillas.

Los dos días siguientes transcurrieron veloces en el Retiro del Lado, y ni Anakin ni Padmé volvieron a hablar de lo sucedido aquella noche. Pero algo había cambiado. Él ya no parecía cargar esa tensión invisible que siempre lo acosaba, y ella ya no se sentía tan incomoda por su cercanía en determinados momentos. El velo que los separaba se había diluido notablemente. Anakin lo sabía, y no podía hacer nada sino esperanzarse.

Cuando finalmente hubo de despedirse de su familia, Padmé sintió como algunas lagrimas se deslizaban por sus mejillas. Pero no se sentía triste, al contrario. Feliz por haber podido compartir con ellos aquel escaso tiempo, les prometió regresar lo antes que fuera posible. Su esposo secundo esa promesa, pues además de forjar una buena relación con sus suegros y cuñada, se había quedado realmente prendado de la belleza de aquel país. Y los ojos de Padmé brillaban de un modo diferente a cuando estaba en Corusant.

Fue ella quien tuvo la idea, mientras cenaban:

- He estado pensando – comenzó tímidamente – que tal vez podríamos quedarnos aquí otro par de días. Se que mi familia tenía que irse – se apresuro a aclarar –. Pero si Palpatine permanece fuera de la capital tanto tiempo como dijiste... No hay nada que nos impida quedarnos nosotros.

Anakin lo medito un momento, para después sonreír ampliamente.

- Eso seria estupendo – accedió.

Padmé correspondió esa sonrisa, mordiéndose el labio.

- Podríamos ir de picnic como cuando era una niña – sugirió –. Es una pena que todavía no sea verano, porque también podríamos bañarnos en el lago.

Él la contemplo hipnotizado, mientras los ojos de su esposa volaban soñadores.

- Me encanta tu sonrisa – dijo entonces. Y ella bajo la vista avergonzada.

Pero después volvió a sonreír.

xXxXxXx

El Sol brillaba ampliamente en las colinas mientras el speeder se deslizaba por los prados, a la mañana siguiente. Había paz en el ambiente, y ni una sola presencia humana enturbiaba el espectáculo natural.

- Creo que este podría ser un buen lugar – determino Padmé, observando la verde explanada que los rodeaba, próxima a las cataratas y a una manda de shaak pastando.

- A sus ordenes, milady – se burló su esposo, frenando el vehículo.

Ella sonrió divertida y esperó a que él le ofreciera la mano, para ayudarla a bajar. Después ambos trasportaron las cestas un poco más allá, y se sentaron en el suelo.

- Tenías razón – dijo entonces Anakin, sorprendiéndola –.

- ¿Sobre qué?

- Todo aquí es hermoso – explicó, mirándola fijamente. Después desvió la vista al paisaje –. Si yo hubiera crecido en este lugar, creo que nunca hubiera sido capaz de abandonarlo.

Padmé asintió.

- Conozco la sensación – aceptó –. Pero desde pequeña mis padres me inculcaron que somos afortunados por poseer tal belleza sin merecerla, y que es nuestro deber, a cambio, tratar de expandir esta belleza a cuantos sea posible.

- ¿Por eso proseguiste tu carrera política en el senado a pesar de que estabas en tu derecho de retirarte? – inquirió, tratando de comprenderla.

Su esposa se encogió de hombros, mientras jugaba con las magas de su vestido.

- Al finalizar mis dos legislaturas me sentí aliviada – admitió – pero cuando la reina me pidió que fuera senadora, no pude rechazarla.

- Me alegro de que accedieras – alentó él, volviendo a mirarla con fijeza. De otro modo no te habría conocido, pensó. Pero en vez de decirlo se mordió el labio, repentinamente tímido.

- ¿Qué ocurre? – inquirió ella, desconfiando de su nerviosismo.

- Nada – respondió con demasiada rapidez –. Sólo... la noche en que tú y yo... – Padmé se sonrojo, comprendiendo de que hablaba – también fue mi primer beso – confesó.

- ¡Oh! – fue todo lo que pudo decir.

Anakin desvió la vista avergonzado, pero en seguida tomo aire y volvió a mirarla.

- ¿Y tú? – preguntó.

- No, yo no...

- ¿Quién fue?

Padmé sintió como el corazón le latía demasiado fuerte en el pecho, a causa de sus preguntas. Pero se sintió incapaz de responder.

- No lo se...

- Lo que pasa es que no quieres decírmelo – adivinó él.

- ¿Emplearas algún truco mental para que confiese? – bromeó para distraerle.

Él sacudió la cabeza.

- Sólo funcionan con los necios.

Aun así, Padmé pudo sentir el dolor que le causaba su resistencia. Suspiró, mientras acariciaba las flores, sin volver a mirarlo.

- De acuerdo – accedió –. Yo tenía doce años. Se llamaba Palo, estábamos en el programa legislativo. Él era un poco mayor que yo. Muy mono... – detalló para molestarlo, con falsa voz seductora –. Pelo rizado y negro, ojos dulces...

- Si, ya me lo imagino – la cortó él, evidentemente celoso. Padmé sonrió complacida, pero después se puso seria, como tomando conciencia de lo que había hecho –. ¿Y qué paso?

- Yo entre en la vida política, él en el mundo artístico. Nuestros caminos se separaron.

Anakin sonrió travieso, siendo ahora él el complacido.

- Estoy segura de que te hecha de menos – dijo.

Padmé sonrió.

- ¿Por qué crees eso?

- Sería imposible no hacerlo – dictaminó, mirándola un instante más.

Después se incorporó y corrió hacía la manada de tranquilos shaak que pastaban, eligiendo a uno para montarlo. Padmé observó divertida los esfuerzos de su marido para domar a la bestia, pero un instante más tarde esta comenzó trotar, descontrolada, hasta conseguir derribarlo. Anakin hizo ademán de levantarse del suelo, pero finalmente no fue capaz de lograrlo, cayendo inconsciente.

- ¡Anakin! ¡Ani! – corrió hacia él, arrodillándose a su lado – Ani, ¿estás bien?

Él ya no fue capaz de continuar con la farsa, y estalló en carcajadas. Padmé frunció el ceño, fingiéndose enfadada, y empezó a golpearle en el pecho. Él le cogió la mano y tiró de ella, acercándosela, y ella se derrumbó voluntariamente sobre él, luchando con furia.

Anakin consiguió por fin rodar sobre ella y sujetarla, y Padmé dejó de forcejear, consciente de pronto de su cercanía. Ella le miró a los ojos y notó la presión de su cuerpo contra el de ella. Anakin se sonrojó y la soltó, apartándose, pero entonces se levantó y alargó una mano hacia ella con toda seriedad.

Padmé había perdido toda conciencia de sí misma. Miró con fije za a los ojos azules de Anakin, admitiendo por fin la verdad. Cogió su mano y le siguió hasta el shaak que volvía a pacer satisfecho. Él se subió a su lomo y ayudó a su esposa a que se subiera tras él. Y cruzaron el prado, rodeándole ella la cintura con los brazos, apretan do su cuerpo al de él, y con un remolino de emociones y dudas bullendo en su cabeza.

xXxXxXx

Ya de regreso, después de una agradable cena, ambos se sentaron en el sillón contemplando el fuego. Pero tras la marcha de las sirvientas, cuando se quedaron solos, totalmente solos, una nueva tensión se instaló entre ellos, colmando el ambiente. Una diferente a todas las que podían haber sentido.

Padmé pensó que tal vez no debería haberse puesto ese vestido de noche, totalmente negro, con un amplio escote que dejaba al descubierto la amplitud de sus hombros y un pañuelo negro al cuello, cuya tela colgaba por todo el frente del vestido, tapándole el escote. Lo peor, es que a gran parte de ella le agradaba su cercanía, más aun, deseaba desesperadamente que él la besara.

Tal vez fuese precisamente ese sentimiento sin control lo que la detenía en seco. Sabía que eso no estaba bien, importune a lo que pudiera decirle el corazón. Sabía que no debía olvidar quien era él, ni quien era ella. Que pese a todo lo que pudiera haber descubierto o sentido en los últimos días, seguían estando en lados diferentes del conflicto. O incluso si no fuera así, no distinguía si era justo perdonar toda la sangre que pesaba sobre sus manos.

Lo que si estaba segura, era que si se besaban ahora, las cosas serían diferentes para siempre.

- No – repitió –, alzando un dedo protector, cuando él se acercó tes tarudo a ella.

Anakin se apartó, con frustración evidente en sus rasgos juveniles. A Padmé todavía le costaba recordar lo que joven que era. En ese momento, le pareció más vulnerable que nunca.

- Desde el momento en que te conocí – dijo con una intensa voz ronca y un brillo en los ojos que la traspasaba – no he podido apartar mi mente de ti ni un solo día. Y ahora que te tengo tan cerca... me siento perdido. ¡Reavivaste el corazón que creí muerto por tanto tiempo!

La mano de Padmé cayó lentamente a un lado y se quedó allí, mientras escuchaba asombrada la honestidad con que se abría ante ella. Desnudando su corazón aunque sabía que ella podía partírselo en dos con una sola palabra. Se sintió honrada por la idea y muy conmo vida. Y tenía miedo.

- Estás muy dentro de alma... ¿Qué puedo hacer?– sacudió la cabeza – Haré... ¡cualquier cosa que me pidas!

Padmé apartó la mirada, abrumada, encontrando seguridad en el baile de las llamas de la chimenea. El silencio se prolongó incómodamente durante largos momentos.

- Por favor – suplicó él entonces –.

Su esposa se volvió para mirarle, superada por sus propias frustra ciones.

- No puedo – dijo, apartándose e intentando recuperarse –. No puedo...

- ¿Por qué? – él pareció confundido, más aun, desgarrado –. Lo percibo... Se que tu también sientes algo.

Ella lo observó en silencio un instante más, sintiendo que era inútil negarlo. Pero eso no cambiaba las cosas.

- Lo siento – expresó, y de verdad lo sentía –. De verdad, no puedo.

Finalmente, él asintió, incorporándose.

- Está bien – aceptó, con aquella voz impersonal que tanto odiaba –. No volveré a molestarte – añadió, alejándose y atravesando la puerta.

Padmé permaneció inmóvil hasta que su figura desapareció de los jardines, y después no pudo contenerse más, y cayo al suelo llorando.

Llorando porque de verdad lo quería.

xXxXxXx

La figura de Padmé se retorcía sobre una cama blanca, mortalmente herida, mientras lo llamaba desesperada.

- ¡Anakin! ¡Anakin, ayúdame!

Pero él no estaba allí, y no podía escucharla. En cambio había otro figura, en una que centellaba pura maldad y triunfo por la victoria.

- Es el inútil que llamé a su marido, senadora – se burló su maestro –. Anakin – escupió el nombre con desprecio – no vendrá.

- ¡Monstruo! – a pesar de su estado debilitado, ella lo contempló con ira –. ¿Qué le has hecho?

- A su lado, se convirtió en un siervo infiel. Hubiera acabado con él de todos modos, por supuesto, pero digamos que su desobediencia aceleró un poco las cosas – Padmé lo miró horrorizada –. ¡Oh! No ponga esa cara, senadora – se burló él –. Pronto se reunirá con su marido en el infierno.

- Estás mintiendo. Tú no lo matarías. Lo necesitas vivo – trató de negar, desesperada.

- Se equivoca – Palpatine la observó fríamente –. Lo necesitaba vivo. Pero ahora tengo a dos esclavos que servirán a un mejor a mis propósitos – por primera vez, el rostro de Padmé se descompuso por el miedo. Él amplió la sonrisa, complacido –. Así que ya ve, senadora. Puede morir en paz sin preocuparse por ellos. Después de todo, ese fue mi plan desde el principio.

Lo último que Anakin escuchó, fue el llanto de sus hijos recién nacidos tras perder a su madre.

- ¡NO!

Anakin despertó aterrado de la pesadilla y se encontró sólo en la habitación, con un horrible presentimiento en el pecho. Tras la anterior discusión con su esposa, había decidido mantenerse lo más alejado posible de ella, pero ahora lamentaba esa decisión. Incorporándose, ni siquiera se molestó en vestirse, sino que corrió hasta su dormitorio. Al verla durmiendo placidamente, una parte de él se relajo, pero la angustia no le abandonaba.

Por favor, suplico a la Fuerza. Por favor, que no sea verdad.

Silenciosamente, avanzó hasta la cama y se arrodillo a su lado, colocando una temblorosa mano sobre su abdomen. No tuvo que concentrarse mucho para percibir las dos firmas de energía recién concebidas, pero ya muy poderosas.

Voy a ser padre, pensó. De gemelos.

Ni en sus más descabellados sueños le se había ocurrido tal posibilidad. Tener hijos. Y lo mejor de todo, con Padmé. Engendrados por los dos. Pero la abrumadora alegría que quería sentir se vio empañada por su anterior pesadilla. Porque sabía que era mucho más que una pesadilla.

No lo permitiré, decidió. Incluso si tengo que renunciar a ellos, o a costa de mi vida, no permitiré que Palpatine haga con ellos lo que me hizo a mi.

Su esposa comenzó a agitarse, quizá percibiendo su presencia, y pronunció su nombre: ¿Ani? Pero él no permitió que despertara. Alzando las manos hasta su frente, ejerció suficiente presión con la Fuerza para que permaneciese dormida varias horas. De lo contrario, no le permitiría hacer lo que debía hacer.

Y realmente, está vez, no tenía elección.

xXxXxXx

El trasporte aterrizó en Alderran sin ningún tipo de problema, pero a Anakin le costó bastante más llegar hasta la persona que le interesaba. Aun así, tras emplear la fuerza mental con media docena de guardias, logró conseguir su ubicación, y después sólo tuvo que conducir la nave.

Kenobi emergió de entre los limites del bosque con una postura defensiva, pero no lo suficiente. Eso preocupó a Anakin, quien volvió a preguntarse si realmente su esposa estaría a salvo aquí, con el jedi. Pero no tenía otra opción, se recordó. A pesar de todo ya comenzaba a odiar al hombre, por el mero hecho de que iba a permanecer con su esposa.

Todo sea por Padmé y mis hijos, repitió en su cabeza.

- ¿Quién eres y cómo me has encontrado? – inquirió El Negociador manteniendo las distancias, mientras trataba de discernir el rostro de la mujer que llevaba en los brazos.

- Convencí a unos guardias de que me revelaran tu posición – explicó, quizá con demasiada arrogancia –. Pero tranquilo, no les he hecho daño.

- Ellos nunca te dirían nada – replicó el jedi–.

A Anakin no le gusto su confianza.

- Tienes las mentes débiles – desdeñó –; son manipulables para obtener información. No deberías confiar tu vida a hombres así – regañó, frunciendo el ceño.

- ¿Quién eres? – repitió Kenobi.

- ¿No me reconoces? – sonrió arrogante –. La última vez que nos vimos te perdone la vida.

- Vader – lo identificó al final. Pero pasado un instante se retractó –. No, no puedes ser Vader. Reconozco su aura en la Fuerza, es pura maldad. En cambio la tuya... – lo meditó un momento.

Veía tinieblas, un gran conflicto. Pero la oscuridad no era quien dirigía la batalla. ¿Acaso sería posible qué...?

- Padmé prefiere llamarme Anakin – admitió él –. Tal vez eso lo expliqué.

Fue entonces cuando Kenobi identificó a la figura femenina que llevaba en brazos.

- ¡Padmé! ¿Qué le has hecho? – acusó.

- ¡Nada! – se defendió Anakin –. Sólo duerme; despertará dentro de un rato. La necesitaba inconsciente para traerla aquí – añadió.

Obi-Wan frunció el ceño, todavía sin confiar.

- ¿Y por que harías eso?

- El emperador quiere matarla – reveló –. Y yo no puedo arriesgarme a perderla. Necesito que la protejas. Mejor de lo que te has estado protegiendo a ti mismo hasta ahora – enfatizó.

- ¿Quieres que la proteja? – inquirió Obi-Wan incrédulo –. ¿Con qué interés? ¿Por qué motivo te rebelarías tu contra tu señor? Los Sith sois incapaces de amar – añadió, como si eso lo determinara todo.

Anakin infló sus pulmones con ira.

- ¡Me trae sin cuidado lo que puedas pensar sobre mi, jedi! – escupió furioso. Pero después se obligó a calmarse, repitiéndose a sí mismo lo que estaba en juego. Y por primera vez, el miedo que sentía se reflejo en su mirada –. Ella está embarazada – confesó, con voz rota –. Palpatine quiere a mis hijos. No puedo permitir que los tenga. No quiero que destruya su alma como destruyó la mía.

Obi-Wan lo miro atónito, olvidando por un momento su defensa; y a continuación fijo la vista en Padmé.

- ¿Tú... la violaste? – inquirió lentamente.

- ¡Por supuesto que no! – rechazó él ofendido.

- ¿Entonces cómo...? Quiero decir, ella nunca hubiera...

El rostro de Anakin se puso serio.

- Lo que pase entre mi esposa y yo no es asunto suyo, jedi – advirtió fríamente. Pero después añadió, a regañadientes –. Puedes estar tranquilo, nunca le haría daño.

Obi-Wan sintió la verdad de sus palabras fluyendo a través de la fuerza, y eso sólo logro confundirlo aún más. El joven se impaciento.

- ¿Vas a ayudarme o no? – cuestionó.

Él asintió lentamente.

- Si. Si es verdad lo que dices, Padmé y sus hijos deben mantenerse a salvo. Yo me aseguraré de ello – prometió. Después se volvió hacia él –. Sin embargo, si realmente son tus hijos – añadió, como si todavía lo dudara. El joven padre frunció el ceño, pero lo dejo continuar – será muy difícil ocultarlos de Sidius. Me temo que tarde o temprano acabara por encontrarlos.

Anakin no se molestó por sus palabras, al contrario, sonrió. Pero fue una sonrisa más típica de Vader que de él, como Obi-Wan presintió con preocupación.

- Tú no debes preocuparte por eso – indicó, el lado oscuro arremolinándose a su alrededor –.Mi maestro no vivirá lo suficiente para tocar a mis hijos, aunque me cueste la vida. Sólo encargarte de mantenerla a salvo hasta entonces.

- ¿Te volverás contra tu señor? – cuestionó el jedi, atónito.

Anakin clavó la vista en Padmé, sintiendo como todo rastro de furia se difuminaba.

- Lo he sentido en la fuerza – dijo, confundiéndolo por un momento –. Son gemelos, un niño y una niña – agregó. Obi-Wan lo observó en silencio –. Se merecen un mundo mejor, donde sus vidas no corran peligro; y su madre también lo merece. Haré lo que deba hacer – concluyó, con determinación.

Y después lo miro desafiante, como si se atreviera a hacer algún comentario. Pero él jedi no añadió nada.

Obi-Wan tenía pesadillas con la imponente figura de Vader desde que este masacro el templo jedi, aunque él no estaba directamente allí para verlo. Él y su maestro habían destruido todo cuando una vez hubo conocido y amado. Y no podía negar que una parte de su ser deseaba matarlo allí, tomar venganza para sus hermanos caídos. Pero ese no era su camino.

Cuando lo observaba ahora no veía a un monstruo sin corazón, sino a un joven hombre preocupado pro su familia y dispuesto a hacer lo que fuera para protegerles. Tampoco olvidaba que él le había perdonado la vida, por petición de Padmé. Tal vez los antiguos maestros estuvieran equivocados y el amor fuera suficiente para traer de regreso el corazón de un Sith. O quizá fuera voluntad de la fuerza.

- Te ayudaré – accedió finalmente.

Y Anakin respiró tan aliviado que apunto estuvo de escapársele un gracias. Por suerte, logró contenerse a tiempo. Asintió entonces con la cabeza, avanzando un par de pasos hacia el jedi.

- ¿Puedo llevarla dentro? – preguntó.

Obi-Wan se lo permitió, todavía sorprendido por la devoción que parecía mostrar hacía su esposa. Tras tenderla sobre la cama, Anakin se volvió hacia el jedi.

- No tardará mucho en despertar, así que tendrás que explicárselo todo – indicó, con voz extrañamente suave –. A ella... no le va a gustar que me haya marchado. Y probablemente se pondrá furiosa si la obligas a quedarse aquí. Aún no sabe que está embaraza. Debes hacerla entender lo importante que es asegurar el bienestar de nuestros hijos, o de otro modo, se las arreglará para escaparse.

- No te preocupes – lo tranquilizó Obi-Wan –. Conozco a Padmé. Es fuerte y testadura, pero nunca pondría a sus hijos en peligro.

Anakin asintió. Contempló a su esposa una vez más, en silencio; deseando poder estar a solas con ella para despedirse con un beso - quizá el último -, y después se giro hacia el jedi.

- También he... – se interrumpió un instante, como si no fuera capaz de continuar. Pero finalmente tomó aire y lo volvió a intentar –. He hecho esto para ella en el viaje – explicó, tendiéndole a Obi-Wan un trozo de japor tallado –. Te agradecería si... si pudieras dárselo una vez se calmara.

El jedi asintió, y Anakin se alejó de él, sin nada más que decir. Obi-Wan permaneció inmóvil unos instantes, viendo como se marchaba, para después tomar una decisión. Salió tras él y lo llamó, justo antes de que él subiera a la nave.

- ¡Anakin! – el joven se detuvo, sorprendido de que él usara aquel nombre, pero no se giró. No deseaba que viera las lagrimas que se habían formado en sus ojos. Obi-Wan respetó su decisión y se frenó antes de alcanzarlo. Aun así dijo –: que la fuerza te acompañe.

Paralizado en un primer momento, Anakin asintió. Y finalmente el jedi lo observó marchar, preguntándose si aquel joven, aquel Sith que había caído en el amor, sería después de todo el milagro que tantos esperaban.


Kooncihiwa tomodachis!

¿No me esperabais tan pronto, eh? Jejeje, es que después del aluvión de reviews que me llegó en el capitulo anterior no pude menos que dejaros una recompensa xD

Así que muchísimas gracias a henar94 (me alegro de que te haya agradado la historia, y si te gusto la adaptación ya me dirás que opinas de las de este capi ^^ Cómo ves no te hecho esperar mucho... Espero que mantengas la intriga y nos leemos de nuevo, xaooo!), kusiki, Ireth (verdad que sí! Contra más vulnerable más irresistible parece Anni! Me alegro de que disfrutaras el capítulo ^^ Tienes razón, Sidius es... puajj! Pero pronto recibirá su merecido, jejeje [risa malvada] xDD Nada tomodachi, genial que te haya gustado todo... nos leemos pronto, sayoo!), Chiiia, MartaQ (jeje... of course, padmé no va a dejar tan tranquila a su marido en el lado oscuro... nada de nada. Me alegro que te gustara la adaptación de la peli, ya me dirás que te han parecido las de este capitulo... Nos leemos pronto, tomodachi, como siempre... sayoo!), Mas (muchas gracias, adoro escribir, así que no sabes lo que significa para mi que apruebe mi escritura. Genial si sigues leyendo ^^ Nos leemos pronto, sayoo!), KaoruKobayashitheone, Iri-chan (gracias por tus comentarios oni-chan... hablamos por messenger ^^), Rous Black, Itari (tomodachi! Cuanto tiempo! Me alegra saber que sigues leyendo y que disfrutas con el progreso! El beso perfecto... WoW, ¿y en serio te hizo llorar con su historia? Bueno, no te preocupes, esa rata de Palpatine pronto recibira lo que merece, jejejeje. Nos vemos pronto amiga, bye!).

Y ahora por fin... ¿qué os pareció el capítulo? Muchas de vosotras os cuestionabais si Padmé quedaría embarazada de esa primera vez... y aquí tenéis la respuesta. Quizá me apresuré al decir que el fic llegaba al desenlace, en realidad, entre el capítulo anterior y este se encuentra la mitad del fic, que será de catorce capítulos, incluido epilogo, así que ya veis... aun queda fanfic para rato xD

¿Os gusto la decisión de Anni de llevar a Padmé con Anakin? Yo creo que es muy romántica... demuestra que se preocupa por ella, aunque no le termine de gustar el jedi ^^ Además, tenía ganas de volver a sacar a Obi... es un personaje que me gusta mucho, al menos hasta que decide descuartizar a mi preferido xDD

¿Y lo del fragmento de japor? ¿Verdad que es romántico? Es que no he podido resistirme... así como ha tomar prestadas otras escenas de la película, espero que no os haya aburrido.

Y eso es todo por ahora tomodachis. Nos vemos el fin de semana, cuando publicaré el siguiente capítulo – espero – o el jueves, para los que también seguís mi otro fic, "Algo que llaman destino", al que por cierto, le voy a cambiar el nombre ;)

Saludos a todos y...

¿reviews?