Capitulo 2 – Redes

Sus ojos siguieron fijos, manteniendo el momento mismo en que lo vio por primera vez, definitivamente nunca creyó que se vería con él una vez más, que estuvieran en esa situación, pero sobre todo no esperó que de golpe el corazón comenzara a acelerarse al grado de sentir que en cualquier momento colapsaría, las manos comenzaron a sudarle y su mente inició un viaje a través de los recuerdos, regresando a la vez que lo conoció y así como su mente lo había colocado en aquel instante de pronto lo sacó, terminando el pasaje al escuchar la voz grave que comenzaba a invadir la habitación…

- Eras un chiquillo cuando te conocí y mírate ahora… ¡si que pasa el tiempo entre ustedes los jóvenes!... jajajajajaja.

Aquel hombre aún se encontraba de pie, percatándose Milo de ello internamente se recriminó, comenzando –"¿cómo diantres he olvidado los modales?... Sobre todo teniendo a quien tengo en frente"- No entendía en si el motivo de la visita, tal vez había sido mera curiosidad de aquel hombre lo que lo había orillado a entrevistarse justamente con él.

- Perdone los modales- Saliendo del trance- De verdad la visita me ha tomado por sorpresa, tome asiento por favor… -extendiendo su mano ofreciendo el lugar más próximo-

- Lamento ser imprudente Milo…-Sorprendiéndose aún más el joven de que su nombre fuera recordado-Pero tu luto debe terminar ahora…-

-¡¿Disculpe? –El tono de la conversación comenzaba a desagradarle-

-Milo… ¿puedo preguntar?... me parece que no sabes en verdad quien soy… ¿lo sabes?...

-Usted es… el padre de Camus…-Sintiendo una descarga incomoda partir desde la punta del pie hasta el último de los cabellos al mencionar ese nombre…-

-Efectivamente Milo… fui presentado la primera vez como el padre de tu compañero de juegos… y por lo que estoy viendo Dohko no te mencionó más…

-¿Qué tenía que decir mi padre? – Decidido a evadir aquella mirada que se fijaba en él-

- Soy Shion Benoît

Milo abrió los ojos sin la menor intención de ocultar su conmoción, su boca comenzó a llenarse de reclamos que se acumulaban uno a uno, giró el rostro hacia el interlocutor y sin pensarlo las palabras comenzaron a brotar.

- ¡¿No sé que se ha creído usted?... Tal vez mi padre nunca se lo dijo –levantándose abruptamente- ¡pero yo si! –Perdiendo totalmente el control- ¡usted destruyó mi familia! , ¡Lo destruyó a él!...¡Vivió toda su vida complaciéndolo y no conforme complaciendo a todos los suyos!...¡Su prioridad eran los Benoît! ¡Y ahora que ya esta muerto, que ya no le sirve no fue capaz de mostrar la cara, de estar ahí… era lo mínimo que podía hacer… que debían hacer… ir al funeral!...¡No le muestran respeto ni siquiera ahora!...¡Yo no me venga a dar ordenes… que nada que ver con ustedes!

Milo acababa de desahogarse, su pecho se expandía y se retraía rápidamente, tratando de recobrar su ritmo respiratorio habitual, para cuando el chico recobró la razón las palabras ya estaban dichas… ¿arrepentido?... No, no lo estaba; antes de marcharse, esta vez sin intención o esperanza de regresar, tenía que decirlo… una cuenta pendiente menos de que preocuparse, ahora ya estaba saldada. Se había encargado de deshacer aquel hilo que aún lo conectaba con ellos, nunca se imaginó que tardaría más en pensar esto que en descubrir que aquella "cuenta" lejos estaba de saldarse.

-Veo que te sientes mejor…estas en todo tu derecho de decir todo lo que haz dicho y tienes toda la razón…- Al escuchar esto Milo lo encaró y pudo ver el temple en su rostro, la voz suave y pasiva, no había mentira en lo que decía… ¿Rencor? ¿Resentimiento?... no lo percató, pero si pudo ver como sus ojos se tornaban tristes…- -Dohko fue mi mejor amigo, le confié lo que más amo en esta vida, a mis hijos… y por ello te pido disculpas, no estoy ni estuve ciego y pude ver lo que hacía, pero me temo que de lo que me culpas… no soy el único responsable.

La figura del mayor se levantó y comenzó a rondar por aquella oficina que conocía a la perfección, dando la impresión de buscar las palabras adecuadas, suspiró y prosiguió.

-Su prioridad siempre fueron sus hijos y de eso nunca debes dudar…su muerte ha sido un golpe muy duro para mi y mi familia, el hizo mucho como mi abogado, pero aún más como amigo y lo menos que pude hacer fue pagar cada gasto del funeral, hasta el más mínimo. –

- Con todo respeto –Interrumpió el chico- Eso es tratar de lavar las culpas….

- No Milo, eso se llama reconocer y agradecer una amistad, si esperabas que cada miembro de mi familia pasara desfilando como si se tratara del evento del año lamento desilusionarte, mi hija estuvo ahí, de hecho fue ella quien me dijo que se habían encontrado. Yo estuve unas horas antes, pero bueno… parece que Mariane no te lo dijo.

- Mi madre… no creo que…

-Déjame terminar, me dices que no tienes nada que ver con nosotros, en eso tienes la razón, una vez más, y es por ello que estoy aquí… vengo no por lo que tienes, sino por lo que puedo ofrecer.

-¿Ofrecer? ¿Qué pretende ofrecerme?

- Te ofrezco el puesto de tu padre…te estoy ofreciendo ser el nuevo abogado de la familia.

-¡¿Bromea?. No estoy interesado, ya tengo un trabajo, pero de todos modos…gracias. –El tono de la respuesta era cortante, retirando su atención de la inesperada visita y comenzando a hojear las carpetas del escritorio-

-Ohhh claro… un trabajo donde no estas cómodo, que te tratan como si hubieras estudiado la universidad por Internet y la paga es pésima…sólo porque no quieren reconocer que eres un excelente abogado, sólo porque eres mejor que todos ellos… y al parecer tu estas comenzando a pensar lo mismo…

- Por lo que veo esta muy bien informado. –Levantando la vista-

-Por supuesto Milo…te estoy ofreciendo el mundo… ser tu propio jefe y un sueldo que supera por mucho el que tienes, un sueldo adecuado para ti.

- Lo que usted me ofrece es ser el reemplazo de mi padre…-Mostrando una sonrisa cínica- ¿cree que no estoy enterado de todo lo que hacía mi padre? Definitivamente un santo no era… y viene a "ponerme el mundo en el escritorio" y no sólo eso, sino también un cheque…dígame ¿cuántos ceros estaría dispuesto a poner para obtener lo que quiere?...-hablando desafiante-.

-Los que sean necesario…-Dijo Shion Benoît comenzando a jugar en igualdad con el chico-. No te estoy pidiendo que seas como tu padre, no tengo interés en eso, me interesas tu… me interesa Milo Solo. –Sacando de su elegante traje un bolígrafo y una pequeña tarjeta, acto seguido comenzó a llenarla, al finalizar la extendió hasta ser visible para su acompañante- Espero que sean suficientes.

Para cuando Milo miró la tarjeta comprendió que hablaba en serio, la oferta era tentadora… no cabía duda, el padre de Camus era de los hombres que no se daban por vencidos sin antes mostrar sus armas, lógicamente no todas al mismo tiempo, y ésta no la esperaba.

- Sabe hacer buenas ofertas –Manteniendo el sarcasmo- excelente sueldo anual…

- ¿Anual?...jajajaja… yo no dije que fuera anual, es sólo el sueldo que percibirás mensualmente, claro, más tus prestaciones… ¿Te interesa?...

-Si remotamente aceptara, y no estoy diciendo que lo haré, las cosas se van a hacer a mi modo…y lo más transparente posible… ahhh! Además quiero un bono anual para una obra benéfica… la que yo escoja…

- Tendría que ser a nombre de Empresas Benoît -Disfrutando cada momento del "juego"-

-No hay problema.

-Acomódate entonces Milo… comienzas mañana…

-Yo nunca dije "acepto"…

-¡¿Ahhh no? –Al tiempo que salía y se despedía de Milo con una sonrisa victoriosa-

Milo se recargo en su asiento, miro por la ventana preguntándose -¿De verdad acepte el trabajo?, Milo… ¿no se supone que te irías?...- Reflexionando la "negociación" que minutos antes había tenido no estaba tan mal, Shion era listo y sonrió al descubrir como poco a poco y sin que él mismo se diera cuenta fue cayendo en su trampa…-ahhh caí- pero había pasado muchas cosas por alto, cómo iba a explicarle a su madre que se cancelaba el viaje y que preparara una mudanza, por Julián no se preocupaba, iba y venía a su antojo, un lugar más un lugar menos no haría la diferencia, bueno… más valía que comenzara a dar explicaciones, no había vuelta atrás y al levantarse de nuevo la memoria lo asalto…-¡Camus!- se dijo, se había olvidado completamente de ese asunto al aceptar el trabajo y consecuentemente implicaba encontrase con él; recargo la frente en la pared y se quedó un buen rato ahí, sintió una angustia invadirle, era inevitable el encuentro.

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La familia Benoît contaba con una excelente posición no sólo social, sino económica; era de las familias mas ricas e importantes del país, sin contar que de las más influyentes, para ellos no había imposibles o al menos eso daban a entender, ¿nuevos ricos?...eran de los pocos que podían decir orgullosos que desde generaciones anteriores su fortuna existía y lo único que habían hecho era multiplicarla, tenían todo tipo de empresas, pero dentro de las mayores inversiones estaban la petroquímica. La cabeza de tan singular familia era Shion, un hombre que en cuestión de negocios era "despiadado", como algunos referían, un hombre del cual no debían de perderle la vista ni mucho menos dar por hecho algo sobre él o sus negocios, pues cuando menos lo esperabas, resultaba que te había echado para abajo un proyecto o que nunca estuvo interesado en el.

Seguía la mayor de sus tres hijos, Hilda… una chica de suma inteligencia y personalidad cálida aparentemente, aunque la mayoría de las veces en el ámbito profesional era calificada como manipuladora e incluso ambiciosa. Siempre te recibía con una sonrisa y tu no podías estar seguro si le alegraba verte, era la antesala para terminar firmándole un nuevo contrato o para pedirte un informe completo de las empresas. Estaba comprometida con Alberigh Megres, un perfecto desconocido, sorprendiendo a propios y extraños; sobre todo tomando en cuenta que era bastante selectiva en lo referente a su círculo de amistades además de no ser la primera vez que estaba comprometida. Fuera de eso "una chica agradable" o lo era si hacíamos la comparación con el siguiente en la lista.

Camus era quien le seguía, poseedor de un carácter frío, pocas cosas le impresionaban, por no decir que nada, orgulloso hasta el último de los poros y altivo, o al menos era lo que dejaba ver; le gustaba que las cosas se hicieran bien… y de no ser así, no veía caso que te molestaras en hacerlas, tal vez el miembro más difícil a tratar, tanto en lo personal como en lo profesional, prácticamente era imposible comunicarte con él y mucho menos que te atendiera en su oficina. Tenía pocos amigos y la lista se reducía entre los que en realidad conocían que había detrás de la careta de indiferencia que mostraba todos los días, pero a pesar de todo ello era indiscutible que era un hombre de gran atractivo y de los que no se ha de creer todo lo que se lee sobre ellos.

Para finalizar y no menos importante estaba Hyoga, el menor de los tres y el que menos estaba inmiscuido en las empresas, como todo joven no le interesaba encerrarse horas detrás de un escritorio, le gustaba divertirse y en su circulo social desfilaban desde los hijos de otras familias adineradas así como cantantes y actores de moda, recurrentes eran las fotos que se publicaban en revistas sensacionalistas donde se podía ver en fiestas y de mano de una que otra modelo, despilfarrador para unos, pero con una gran astucia y calculador natural. No dudaba en mostrar una amplia sonrisa cada vez que se percataba de que lo seguía un fotógrafo, así como tampoco se detenía en armar uno que otro escándalo.

Eran de los que más se hablaba, pero no podíamos olvidar a Artemisa Benoît, toda una mujer de sociedad y altruista, sin estar seguros que este realmente era de corazón o sólo para seguir la corriente de las mujeres de su círculo, en fin todo un personaje, pero a últimos años había desaparecido de los tabloides, incluso más de una vez la dieron por muerte, por supuesto cada vez que salía esta "noticia" eran desmentidos ya fuera por Hyoga o Hilda, Camus lo menos que quería era una cámara en el rostro; no se sabia bien que había pasado para que la mujer de Shion Benoît dejara los cócteles y las inauguraciones de galerías para quedarse en casa, suponiendo que estuviera ahí y no en algún viaje a tierras exóticas o con alguna conquista como referían más de dos malintencionados.

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Como se lo había imaginado su madre había puesto el grito en el cielo y su hermano no dejó de decirle que la locura, ahora si, lo había noqueado por completo. Mariane se negó a quedarse y le exigió a Milo que hiciera lo mismo, que desistiera de esa idea y se fuera con ella pues nada lo obligaba a quedarse y que únicamente buscaba pretexto para buscar culpables de algo que ni ella misma sabía que era; pero al ver que era inútil lo único que dijo fue…

-Bien... quédate entonces, pero a mi no me pidas eso… conmigo no cuentes.

Julián pareció más comprensivo, la noticia no la esperaba, por supuesto, aunque no intento persuadir a su hermano para que rechazara el trabajo, sólo le aconsejo…

-No me molesta que hayas tomado el trabajo, al contrario, uno mejor ni volviendo a nacer, sólo te puedo decir que tal vez no te guste lo que vas a encontrar…

-No entiendo…

-No me hagas caso, estaba pensando en voz alta…

Al ver la situación que se había desatado por el repentino cambio de planes Julián y Milo acordaron que lo mejor era que este último dejara que su madre asimilara lo sucedido y que mientras esto sucedía permaneciera hospedado en algún hotel cercano y tal como se había acordado el chico tomó sus maletas y salió dándose cuenta que los dos lo miraban de la misma forma, con una mirada expectativa. Una vez en la habitación del hotel, la discusión con su madre, sumando el hecho del nuevo trabajo le había provocado insomnio y justo cuando pudo conciliar el tan anhelado sueño timbró su teléfono celular…

-¿Si?...-Contestó somnoliento-

- Milo necesito que vengas…¡Ya!... no me lo vas a creer… ¡ Acabo de adquirir un departamento!...

-¿Quién habla?... – Sin tener idea de quien estaba del otro lado de la línea-

- Ahhhh vamos… soy Hyoga…

-¡¿Hyoha?...

- Ese mismo…

- ¡¿Hyoga?

- Anda Milo… ya basta de cuestionarme…

- No tengo la menor idea de quien seas y mucho menos del porque tienes mi número telefónico.

- Vaya que eres difícil ehhhh… me quería saltar el protocolo de presentación pero ya que insistes… Te esta llamando uno de tus nuevos jefes… Hyoga Benoît ¿te suena el apellido?...

- Hyoga….

-Jajajajajajaja empiezo a creer que te ha gustado mi nombre

-Son las 3:30 de la mañana…- Ignorando completamente el comentario y procesando lo más rápido que podía las nuevas noticias- Y no creo que alguna inmobiliaria este abierta a esta hora…

-Bieeennn… ya…ya… me lo gané en una apuesta… ¿vienes o no?...

Y efectivamente, Milo se levantó y fue a la dirección donde el chico le había indicado, su curiosidad pudo más que cualquier acto razonable, después de todo el tan anhelado sueño tendría que esperar unas horas más; ni siquiera se podía dar el gusto de decir que recordaba al aludido, porque jamás lo había conocido, ¿cómo le haría para dar con él?... un chiquillo definitivamente ya no era; cuando el taxi que había abordado comenzó a decender la velocidad pudo ver el pórtico de la dirección dada y a un rubio sentado en las escaleras, para cuando sus azules ojos se percataron del taxi este sonrió y se levantó para darle la bienvenida a Milo…

-¡No pensé que fueras a tardar tanto!... – Exclamó con mucha familiaridad, como si tuvieran años enteros de conocerse-

-Pensé que era una broma… ¿A quien hay que quitarle el departamento?...

- Jajajajajajajajajaja… me encanta tu sentido del humor Milo…. Ven te llevo…

Y efectivamente el menor no bromeaba, el departamento lo había ganado de aquella forma tan singular, el muchacho parecía feliz mientras se redactaba un contrato de compraventa sobre el inmueble…

- Anda… firma, firma…- Decía Hyoga más que satisfecho, para cuando terminaron de hacer tal acto y de garantizar que a la brevedad tendría en su poder las escrituras para hacer los cambios correspondientes los chicos se retiraron…

- Te llevo de regreso al hotel… anda… - Comentó el menor-

- No… puedo tomar un taxi gracias…

- ¿A esta hora?...- Arqueando una de sus cejas- Vamos te llevo es lo menos que puedo hacer…

Era evidente que el chico no se daría por vencido, muy bien aprendido o heredado de su padre o al menos eso le hizo ver, subiéndolo casi a empujones al lujoso auto…

- ¿Van a ser muy frecuentes estas llamadas?... –Le pregunto Milo al conductor-

- ¿Estas molesto?...

- No lo sé… dímelo tu… me llamas a media madrugada sólo para que otro chiquillo te de su departamento… ¿digo no podías esperar unas horas? –El reclamo no pasaba desapercibido-

-¿A que amaneciera?

- Por ejemplo…

- Me sorprende que me digas eso… como si no supieras como son estas cosas…

-¿Cómo se supone que deben ser "estas cosas"?

-Bueno pues… a veces los "chiquillos" no te quieren pagar…¡ imagínate!...

-¿Qué clase de apuestas haces Hyoga?

- Dinero, autos… departamentos… cosas así…

-¿Cuánto haz perdido?...

- Mejor pregúntame cuánto he ganado…- haciendo una sonrisa pícara-

-¿Qué tan seguido lo haces?...

- No me esta gustando este interrogatorio… ¿para qué quieres saberlo?...

- Para saber cuando diablos me voy a tener que levantar a las 3:30 de la mañana para tus "asuntos"…

- Primero… esto era necesario, hay gente que no tiene palabra o memoria y cuando les pides "tus cosas" simplemente te las niegan, o las das por perdidas… y ese departamento no estaba dispuesto a perderlo…. Segunda… por lo regular es cada mes… jajajajajajajajaja…

- ¿Qué fue lo último que perdiste?...

- ¿Insistes?...- Al punto de comenzar al bromear sobre la conversación, pero al percatarse de que Milo no bromeaba prosiguió- Mi auto…

- Pues no parece que te haya dolido mucho…

- Jajajajajajajaja…. Este auto no es mío… es de mi hermano… de Camus…

Una vez más esa sensación escalofriante lo recorrió, no quiso preguntar más ,pues la dirección de la conversación daba a un punto que quería evitar o por lo menos de momento, salieron del auto para adentrarse al hotel, mientras Hyoga seguía parloteando Milo ya hace bastante que no le ponía atención…

- Digo, no es que uno no pueda andar a pie por la ciudad, es más de vez en cuando esta bien … ¿Milo? ¿Me estas poniendo atención?

- Si…. Si…

- ¿Puedo pedirte un favor?...-Deteniéndose de repente el menor y obligando a su acompañante a imitarlo- ¿Podríamos guardar el secreto? Ya sabes que esto sólo quede entre nosotros.

- Y eso porque…. –Tratando de que terminara de explicarse-

- Aún no te han presentado formalmente y sin tener el nombramiento te estoy llamando para mis emergencias, me quiero evitar la parte del sermón… "bla bla bla… Milo esta para trabajar no para bla bla bla"…. – Haciendo toda clase de gestos-

- Ahora si quedé impresionado, casi me siento importante… -Milo sonreía tal vez siendo la primera vez en el día-

- Este será otro de nuestros secretos –Acercándose lo suficiente y hablando en murmullo para que sólo él lo escuchara- No hay alma en las empresas de mi padre que no sepa ya tu nombre…-Milo lo miro por un momento, tal popularidad no la concebía- No me mires así, como si no lo supieras… Mañana temprano –bajando aún más el tono de voz- llegara un paquete para ti, te pedirán que te arregles y seas puntual, una vez en el lobbie – señalándolo- el auto estará listo…

- ¿De qué estamos hablando?...

- Shhhhhhh todavía no termino… en la sala de juntas estarán los accionistas esperándote, entre ellos nosotros por supuesto…. Espero que tengas algo inteligente que decir Milo… te aseguro que "alguien" no esta muy de acuerdo con tu entrada….-Comenzando a alejarse –

- Esto lo tengo que tomar como un ¿consejo?... –Alzando Milo la voz para que el chico que se alejaba lo escuchara- ¡Qué amable! –Ironizando la frase-

- ¡Tómalo como quieras!...

Milo miró como su "nuevo jefe", cómo el mismo muchacho se había autonombrado, caminaba despreocupado hacia su auto, antes de entrar en él, mostró la palma de su mano en señal de despedida, el abogado hizo el mismo gesto. Volvió a la habitación asignada y se dejó caer en la cama, aunque su vista estaba fija en el techo su mente iba y venía entre suposiciones y palabras inteligentes que podía usas "por si acaso" que absorbieron su sentido del tiempo; las 7:00 de la mañana ya marcaba su reloj y él en la misma posición escucho como llamaban a su puerta.

Continuara….

Ahhhhhh!... ahora si no tengo perdón de ningún dios del Olimpo!

Ikari M.