Comenzamos con los castigos...
Los personajes reconocidos son de Stephenie MEyer
2.-Envidia
Todos en esa casa estaban desesperados, no sabían por qué Renéesme no despertaba. Yo simplemente me reía de ellos, llamarme mala pero es lo único que podía hacer. El padre, Edward, puede leer mentes, pero al estar la niña bajo mi influencia no podía. Suspiré un par de veces y me metí en el mundo que había en su cabeza, como si me tirara a una piscina.
Nessie PoV
Quería despertar, pero no podía. Estaba cabreada con todos, ninguno se debería de merecer que yo le hablase. Siempre imponiendo sus normas, ya soy lo suficientemente mayor…Dejé de pensar en eso y me centré en el sueño que tenía. En el todo era perfecto, como yo deseaba. Mi familia sonriendo y en el árbol de atrás una mujer de pelo salmón riendo… ¿Qué hacía esa mujer aquí? Saltó de la rama en la que estaba posada y me dijo:
-No sabía cuan vanidosa y malcriada podías ser Renéesme-Rió, su voz y su risa era como el repiqueteo de miles de campanillas.
-¿Y tú quién eres?-Observé su ropa, solo llevaba una camisola blanca de botones.
-Todo a su tiempo querida-Miró a su alrededor-¿Qué te parece si cambiamos de escenario?
Chasqueó los dedos y todo mi sueño se desvaneció, dejando lugar a un sitió infinitamente blanco. Sonrió con malicia y prosiguió:
-Deberías estar agradecida con tu familia…No seas tan borde…Eso es ser una niña muy mala-Le dio un leve toque con su dedo largo y fino a mi nariz
-Es mi familia, no la tuya-El tono de mi voz era cortante
-Niña mala, muy mala…Prepárate para la peor experiencia de tu vida niña…
Dicho esto se fue desvaneciendo. Al instante me vi cayendo en un agujero negro. Cuando noté que dejaba de caer, abrí los ojos y me encontré en un parque. El parque era bastante grande, con mucha hierba. Hacía un sol impresionante, la mujer pelisalmón se me acerco por detrás y me susurró:
-Ahora, tienes ver que la envidia…No es nada buena…
-Dime por lo menos cómo te llamas-La exigí
Su repuesta fue unas carcajadas, que se desvanecieron cuando ella lo hizo. Miré a mí alrededor y lo único que vi fue un niño rubio de ojos avellana de unos 9 años. Corrí hacia él y le pregunté:
-Perdona pequeño, ¿Dónde esta…?
-¿Por qué no puedo tener una familia normal?
-¿Qué di…?
-No tengo mamá porque murió cuando nací yo, mi papá no me hace caso y mi único amigo es el raro de Londres…
-¿Quieres hablar con…?
-…No puedo tener una mamá que me abrace y me tape por la noche-Observé como una mujer abrazaba a una niña-A papá le da igual que yo esté, mientras que no le moleste, ni siquiera me ayudó con la casita del pájaro-Un hombre reía junto a un pequeño mientras comían un helado-Y no tengo amigos normales porque soy el más listo de la clase…Esto es un asco-Comenzó a llorar
-No llores peque…-Le fui a abrazar, pero lo traspasé
-Ni te puede oír ni le puedes tocar, eres un ser etéreo-La pelisalmón hizo acto de presencia-Solo puedes observar Renéesme…
El niño echo a correr por el camino, pateando cada piedra que se encontraba. Sus lagrimitas caían, surcando sus mejillas sonrosadas. Le seguí hasta una casa grande, traspasé la pared sin problemas y llegué a ver como tiraba sillas a su paso. Se encerró en un cuarto y cuando yo me disponía a seguirle con el corazón en un puño, la pelisalmón me detuvo. Con voz apenada murmuró:
-El pequeño Carlisle creció sin el calor de una familia, por eso os da todo lo que queréis. Os quiere a todos, os da caprichos a todos y deja que hagáis lo que queráis.
-Pero eso…
-Renéesme tú tienes envidia de todos, pero no ves que con tu envidia estás haciendo daño a los demás.
Y todo a mi alrededor desapareció, volviéndose negro.
Pobre mini-Carlisle...Me dio bastante pena...Se que la envidia es un sentimiento muy malo.
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Orugita besos y abrazos
