CAPITULO 7: EL PLAN DE ARES

Olimpo, Grecia

Ares llegó al Olimpo muy enfadado. Los demás dioses escucharon ruidos de los trastes metálicos caer al suelo. Hebe puso los ojos en blanco, pues detestaba que Ares desperdiciara la Ambrosía que ella tardaba tanto en preparar. Ya se quejaría con su madre más tarde.

Apolo y Artemisa se acercaron a su hermano para preguntar que era lo que lo había puesto en ese estado, pero al verlo desistieron, ya que no era prudente hacerlo enfurecer más.

-¿Qué quieren?- dijo Ares en tono agresivo- ¿vienen a ver que me pasa, como si se tratara de un loco mortal? ¡Largo de aquí!- y les lanzó una de las copas de Néctar que había en su habitación.

Con un movimiento rápido, Artemisa movió su arco y desvió la copa, que chocó contra la pared y cayó al suelo hecha pedazos. La diosa de la caza se había puesto roja de enojo también, y a pesar de que su hermano intentó calmarla poniendo una mano en su hombro, la diosa se lo sacudió y tomó a Ares por el cuello.

-Mira que Atena no es la única buena luchando- dijo Artemisa- ahora te calmas o te calmo-

Apolo iba a decir algo, cuando fueron interrumpidos por Hermes.

-Ya basta todos- dijo Hermes- Ares, ¿que has estado haciendo en la tierra ultimamente? Sobre todo ahora que Hades tiene permiso de Atena de buscar a Perséfone. No deberías mezclarte con sus asuntos, sabes bien que a Hades no le gusta-

-No me importa- dijo Ares- Hades es un dios rechazado que a nadie le importa...-

-Hades es uno de los tres dioses principales- dijo Hermes, levantando un poco la voz- de igual rango que Poseidón y Zeus. Además, Deméter se enojará contigo también si lo sabe-

-Deméter...- dijo Ares en voz baja.

-Sí, y estaría bien que todos dejaran de pelear- dijo Apolo- ahora que Perséfone está perdida, deberíamos comenzar a buscarla nosotros también. La mitad de su alma pertenece al Olimpo y la otra mitad al Inframundo-

-Ya no me sermonees, Apolo- dijo Ares, levantándose con una sonrisa- tengo algo importante que hacer-

Salió de su habitación y se dirigió a otra de las salas en el palacio del Olimpo.

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El Retiro, Madrid, España

Constanza corrió a refugiarse al palacio de Cristal que se encontraba frente a un pequeño lago. Suspiró y miró por los enormes ventanales de Cristal. Esperaba que Isabel llegara pronto, o que por lo menos encontrara un refugio hasta que pasara la lluvia. El palacio estaba solo, y ella se sentó en el suelo en el centro, junto a un par de árboles que crecían ahí. Al volverse hacia la entrada casi grita de espanto, pues se trataba del hombre rico que vio pretendiendo a su prima la noche anterior, y recordaba que su tío tenía esperanzas en que se concretara algo más formal, así como ella con el conde.

-Señor Alan- dijo ella, poniéndose de pie precipitadamente y sintiendo sus mejillas calientes- ¿qué hace usted aquí?-

-Solo paseaba por el parque y vine a refugiarme de la lluvia, igual que usted- dijo Hades, señalando el sitio donde Constanza había estado sentada previamente- por favor-

Constanza volvió a sentarse en el suelo, y Hades hizo lo mismo junto a ella. Estuvieron en silencio un rato, y Hades miró el violín que sostenía en sus manos.

-Su música... tú música me atrajo a ti- dijo Hades- eres muy buena con esto-

-Es parte de mi- dijo Constanza- no sería yo si no fuera por mi música...-

Hades sonrió.

-Constanza Vivaldi, ¿verdad?- dijo Hades- eres...-

-Descendiente directa del compositor Antonio Vivaldi, sí- dijo ella con una sonrisa- por parte de mi padre. Y de Wolfgang Amadeus Mozart por parte de mi madre, según dice mi tío-

-Las estaciones de Vivaldi son algunas de mis melodías favoritas- comentó Hades, y Constanza sonrió.

-Las mías también- dijo ella- sobre todo el primer movimiento del Invierno y el presto del Verano-

Constanza se acomodó el violín y comenzó a tocar el Invierno. Hades escuchaba maravillado su ejecución. Mientras lo hacía, levantó los ojos al techo del palacio de Cristal y observó como se formaban pequeños copos de nieve sobre los cristales. El dios del Inframundo se volvió hacia la chica y sonrió. No cabía duda. Ella era Perséfone, la auténtica. Y estuvo a punto de meterse en un divino problema si hubiera seguido cortejando a su desagradable prima.

La hija de Vivaldi. Ahora se daba cuenta de que las Parcas habían intentado engañarlo con su juego de palabras. Ya ajustaría cuentas con ellas más tarde. Lo importante era que por fin la había encontrado. Su reina se encontraba sentada junto a él, tocando para él su música. Se preguntaba como había podido estar tan ciego. Pero bajó la mirada. Ahora seguía la parte más difícil. Volver a conquistarla como había hecho ya tantas veces.

Constanza dejó de tocar y le sonrió. Al momento, el hielo que se había formado en el techo del palacio de cristal se derritió, dejó de llover y salió el sol. Se levantó, y Hades la imitó.

-Quizá debería ir a buscar a Isabel- dijo Constanza- mi amiga. Se fue por otra parte para...- pero se ruborizó y guardó silencio.

-Es tu sirviente, ¿no es así?- dijo Hades- y se fue a otro lado para que el guardaespaldas de tu tío las dejara en paz-

-Así es- dijo Constanza- pero Isabel no solo es mi sirviente, es mi amiga-

-Entiendo- dijo Hades con una sonrisa, ofreciéndole su brazo. Ella lo tomó, algo dudosa, y comenzó a caminar de su brazo dentro del palacio de cristal.

Hypnos e Isabel habían llegado al mismo unos instantes después de que se levantaron, pero permanecieron callados en la entrada, observando con atención.

Hades se detuvo, y tomó las manos de Constanza entre las suyas con ternura. El dios sonrió, recordando cuan perfectamente se acomodaban las manos de ambos.

-Señorita... quiero decir- dijo Hades- Constanza, hay algo que quiero decirte-

-Dime- dijo ella con una sonrisa.

-Yo... estoy enamorado de ti- dijo Hades- mi alma te reconoció. Y te ama.-

Constanza lo miró sorprendida. Sin embargo, no se soltó de sus manos, sino que continuó mirándolo con atención.

-Señor- dijo Constanza- ¿cómo puede ser eso posible? Usted no me conoce-

-Por supuesto que sí- dijo Hades en voz baja- durante miles de años tú has sido el amor de mi vida. Cada vez que te conozco, que te reconozco...-

Constanza iba a decir algo, pero Hades se lo impidió.

-No somos seres humanos normales. Tú y yo tenemos almas inmortales y divinas, que están destinadas a encontrarse- dijo Hades- no soy un humano normal, soy un dios bajo esta apariencia. Y tú... tú no eres una mortal, eres una diosa-

Constanza emitió un grito ahogado y soltó las manos de Hades, dando un paso hacia atrás y quedando contra una de las paredes de cristal. Hades acortó la distancia entre ambos de nuevo.

-No te asustes- dijo Hades- desde los tiempos mitológicos eres mi reina, y te amo...-

Hades se puso de rodillas frente a ella y tomó su mano derecha. La besó con ternura. Después se puso de pie y besó su frente.

-No te asustes- repitió Hades- tenemos tiempo para esto. Te amo, Constanza. Te veré pronto-

-¿Cuándo?- preguntó ella, casi sin aliento.

Hades, que se había separado un poco de ella, le sonrió.

-Mañana- dijo Hades él- antes de la presentación, te veré en el museo del Prado-

Se inclinó levemente y se dio la vuelta para retirarse. Antes de que desapareciera, Constanza lo detuvo.

-Espera- dijo ella. Hades se detuvo en la entrada y se dio la vuelta.

Constanza caminó hacia él. No sabía porqué, pero su corazón ardía cada vez que escuchaba su voz, cada vez que miraba su rostro, como si lo conociera desde siempre y no pudiera dejar de mirarlo. Era justo lo que él acababa de decir. Su alma lo había reconocido también. Volvió a sentir el calor de sus manos tocando las suyas.

-Debemos irnos- susurró Hades después de unos segundos- tu tío se preguntará donde estás-

-Lo sé- susurró ella también.

-Nos veremos mañana- le dijo Hades- dos horas antes del cierre, en el Prado-

-Ahí estaré- dijo ella.

Hades sonrió y salió del Palacio de Cristal. Constanza lo siguió con la mirada hasta que desapareció entre los árboles. Suspiró.

-Stanzy, ¿qué sucedió?- dijo Isabel, apareciendo de pronto junto a Constanza. Ésta ahogó un grito y se ruborizó.

-¡Isabel!- exclamó- ¡casi me matas de un susto!-

Isabel se echó a reír.

-No te preocupes, Stanzy- dijo Isabel, y caminó hacia ella- entonces ya lo sabes-

Constanza se ruborizó de nuevo, e Isabel acentuó su sonrisa.

-Vamos, no es algo malo- dijo Isabel.

-¿Tú lo sabías?- preguntó Constanza.

-Lo sospechaba- dijo Isabel- pero ahora lo sé con seguridad como tú. Por eso tuve que quitarte esto. Toma- le entregó el dije de la puerta de Alcalá.

-¡Mi dije!- dijo Constanza.

-Ernesto, el guardaespaldas de tu tío, es un dios que tiene malas intenciones- dijo Isabel- y usaba esto para localizarte fácilmente. Por eso te lo quité, para que me siguiera en vez de a ti. Si te hubiera dicho, no me hubieras dejado...-

-Pero...- dijo Constanza, mirando el dije- ¿porqué hiciste eso? Mi padre siempre me dijo que no es bueno desafiar a los dioses. ¿Que te...?-

-Nada- dijo Isabel, cubriéndose los antebrazos- no pasó nada. Uno de los sirvientes del señor Alan acudió en mi ayuda-

-¿Quién es él?- dijo Constanza en voz baja- no me lo dijo...-

-No seré yo quien te lo diga- dijo Isabel- no es apropiado. Ya lo descubrirás-

Constanza sonrió.

-Volvamos a casa, antes de que tu tío se pregunte donde estamos- dijo Isabel- ya pasó la tormenta...-

"Tormenta que tú provocaste sin darte cuenta...", pensó Isabel.

Constanza asintió, y las dos caminaron hacia la estación de metro más cercana.

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Olimpo, Grecia

Deméter casi cierra la puerta en la cara de Ares. Casi. El dios de la guerra detuvo la puerta con una mano, y la diosa no fue rival para él, así que no tuvo más remedio que dejarlo entrar y escuchar lo que tenía que decirle.

-Deméter, quería decirte que ya sé donde está tu hija- dijo Ares.

-¿Era eso? Largo de aquí- dijo Deméter.

-Pero...-

-Ya estoy harta de sus bromas sobre Kore- dijo Deméter- si no tienes nada mejor que decir...-

-¡Mujer! ¡Lo digo en serio!- exclamó Ares- tu hija está en este momento en España, y Hades la acaba de encontrar-

-¿Y bien?- dijo Deméter con indiferencia- ya se había tardado. De nuevo volveremos a entrar en el ciclo de los seis meses, en el que cada invierno tendré que bajar a entregarla. Grandes noticias- añadió con sarcasmo.

Ares comenzó a exasperarse.

-¿Qué no piensas hacer nada al respecto?- dijo Ares- ¿vas a dejar que Hades se lleve a Perséfone de nuevo sin dar pelea?-

-Kore- dijo Deméter con enojo- no menciones ese sucio nombre que Hades le otorgó-

-Kore está en España, y aún no sabe que se trata de Hades- dijo Ares- tienes que hacer algo al respecto-

-No hay nada que pueda hacer- dijo Deméter, exasperada- desde que Kore comió esas seis semillas de granada, quedó encadenada al Inframundo para toda la eternidad-

Ares sonrió.

-Pero Hades ha prometido dejarla en paz si ella no lo ama- dijo Ares- es una buena oportunidad, ¿no lo crees?-

Deméter alzó las cejas, impresionada.

-¿Hades ha prometido eso?- dijo Deméter, sin poder creerlo. Se quedó pensativa un rato, y luego sonrió- bueno, supongo que no pierdo nada por intentar-

-Y tengo una gran idea que te podrá ayudar- dijo Ares.

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Madrid, España

Cuando Constanza e Isabel llegaron a casa, Julio las recibió con una inclinación. Isabel se encontraba algo nerviosa, pues no sabía que habría dicho Ernesto al señor Vivaldi, sobre todo porque ella sabía que al tío de Constanza no le haría mucha gracia saber que la chica se encontró con Hades. Pero el guardaespaldas no había vuelto, así que nadie mencionó el tema, y las dos pasaron el resto del día en tranquilidad.

Constanza miraba por la ventana de su habitación con una sonrisa tranquila. Al verla Isabel, sonrió.

"Impresionante", pensó "su alma reconoció a Hades, y lo ama de la misma manera, aunque ella no sea consciente de lo que ocurre".

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Hades, por su parte, había vuelvo al hotel con Hypnos, quien no paraba de mirarlo con curiosidad. El dios del Inframundo tenía una sonrisa peculiar que Hypnos conocía muy bien. La sonrisa que siempre ponía cuando las cosas van bien con su reina. El dios del sueño sonrió.

-Mañana la veré en el Prado- murmuró Hades para sí mismo- y le propondré que vuelva conmigo-

-¿No debería llamar a Thanatos?- dijo Hypnos.

-¿Para qué?- dijo Hades.

-Supongo que la presencia de Ares...- comenzó Hypnos.

-Sí, me di cuenta que de nuevo estaba rondando- dijo Hades.

-Eso no fue todo- dijo Hypnos, y comenzó a relatarle lo ocurrido el día anterior, desde que vio que Isabel tomó el dije de Constanza para hacer que Ares la siguiera. Hades se enfureció.

-Ya me las arreglaré con Ares- dijo Hades- y con las Parcas, me mintieron-

-No mintieron, tecnicamente- dijo Hypnos- solo nos engañaron al no decirnos la verdad completa. Constanza también es hija de un Vivaldi-

Hades gruñó, pero sacudió la cabeza.

-Bah, ajustaré cuentas con ellas más tarde- dijo Hades, sonriendo- Perséfone elegirá un buen castigo para ellas...-

-Mi señor...- lo reprendió Hypnos.

Hades rió y se dejó caer sobre la cama para descansar.

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Atenas, Grecia

Hermes volvió a visitar el Santuario de Atena.

-Hermes, parece que estos días has decidido visitar mi Santuario más a menudo- dijo Saori al ver llegar al mensajero de los dioses.

-Así parece- dijo Hermes- esta vez es Demeter quien me envía a tu lado. Desea permiso para bajar a la tierra y hablar con Kore-

Saori hizo una mueca.

-¿Crees que es prudente que baje, ahora que Hades...?- comenzó a preguntar Saori.

-Yo tampoco estuve muy de acuerdo- dijo Hermes- pero Deméter prometió mantenerse al margen y no cruzarse con Hades-

-Bueno, si eso es lo que ella quiere...- dijo Saori.

Hermes sonrió.

-Pero, pensándolo bien- dijo Saori- quizá sea bueno enviar caballeros al sitio donde se supone que está Perséfone. Ya sabe, con tantos dioses en la tierra, no quiero que se convierta en un campo de batalla y haya humanos que salgan lastimados-

Hermes asintió.

-Bueno, hermana, creo que yo también iré a mirar- dijo Hermes- ver al tímido de Hades intentar conquistar a su reina nunca me aburre-

Y tras eso, desapareció. Saori llamó a Shion y le pidió que designara a algunos caballeros que fueran a patrullar los alrededores de Madrid y que la alertaran en caso de algún enfrentamiento entre los dioses.

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Hades se levantó temprano y se dirigió con Hypnos y Thanatos al Prado. Su corazón latía con fuerza al pensar que ese día hablaría con Constanza y le propondría irse a vivir con él al Inframundo. Esperaba que aceptara, que su alma lo hubiera reconocido. No solo eso, deseaba que esa chica Constanza lo amara. No entendía bien que estaba ocurriendo.

Mientras caminaban hacia el museo, fueron detenidos por un espectro. Era Radamanthys. Los tres lo miraron sorprendidos, pues estaba cubierto de heridas.

-Mis señores- dijo el espectro, de rodillas ante ellos- el Inframundo está bajo ataque...-

-¿Qué?- exclamó Hypnos.

-¿Cómo dices?- dijo Thanatos- ¿cómo es eso posible?-

Hades lo miró en sorprendido silencio.

-No lo se, nos atacaron por sorpresa- dijo Radamanthys- estoy seguro de que se trata de un dios, pues ni la fuerza de los 3 jueces pudo con él. Viene atacando con varios sátiros y centauros, y tiene a Pandora como rehén. No podemos rescatarla, pues somos más débiles cuando mi señor está fuera del Inframundo...-

Hades se quedó helado. Eso era cierto, el mundo subterráneo necesitaba su presencia, esa era la razón por la que se ausentaba tan poco tiempo. Pero, ¿qué dios sabía que estaba fuera del Inframundo? Ares. Y a estas alturas, casi cualquier dios, pues Hermes no es muy discreto que digamos. Suspiró.

-Hypnos, Thanatos, vayan- dijo Hades- con uno de ustedes dos debe ser suficiente, pero vayan los dos de igual manera...-

-Señor, tiene un deber con su reino- dijo Thanatos, e Hypnos le lanzó una mirada dura.

-Y tengo un deber con mi reina también- dijo Hades- si se trata de Ares, esto es una trampa para que no vaya con Constanza, lo que significa que también mi reina está en peligro-

Hypnos y Thanatos miraron a Hades apretar los puños lleno de furia e impotencia.

-Démonos prisa- dijo Hypnos, apremiando a Thanatos- entre más pronto vayamos más pronto podremos regresar a ayudar a Hades-

Los dioses gemelos desaparecieron, y Hades se apresuró al museo. Radamanthys se quedó de pie, y segundos después se convirtió en Ares.

-Maldición, no cayó en la trampa- dijo para sí mismo- vamos al plan B-

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CONTINUARÁ…

Feliz año 2011 a todos =) espero que disfruten este nuevo capítulo. Gracias por sus reviews.

Abby L. / Nona =)