CAPITULO 9: LA TREGUA
Constanza seguía de rodillas en el suelo, llorando amargamente. Hades no sabía que decirle para que se calmara. De algo estaba seguro: si Hypnos y Thanatos llegaban demasiado tarde, seguramente la devolvería a Isabel al mundo humano. No quería causarle mas tristeza a su reina.
-No llores- le dijo Hades- de seguro Hy... Humberto la va a encontrar a tiempo-
-¿Cual es su verdadero nombre?- preguntó Constanza, secándose las lágrimas.
Hades dudó unos segundos, pero luego respondió.
-Hypnos- dijo por fin- dios gemelo del sueño. Uno de tus más fieles súbditos, mi reina…-
-Ah- dijo Constanza, y se sorprendió de no sentirse extrañada por eso.
Se quedaron en silencio unos minutos, mientras Constanza continuaba derramando lágrimas silenciosas. Hades estaba preocupado. Nunca, en todas sus encarnaciones humanas, su reina se había aferrado a alguien en el mundo, nunca había existido alguien quien la hiciera llorar por miedo a perderla.
En ese momento la tensión se rompió, cuando Hypnos y Thanatos volvieron con Isabel. El dios de la muerte miraba a su gemelo y a la chica con recelo, pero Isabel sonrió y se dirigió a Constanza.
-Stanzy, estas bien- dijo Isabel- no sabes lo aliviada que estoy-
-¡Era justo lo que yo iba a decir!- exclamó Constanza, levantándose del suelo de inmediato y corriendo a abrazarla- ¿qué pasó, Isabel?-
Isabel miró alternadamente a Hades y a Constanza, sin saber que tanto podía decir y que no.
-¿Porqué lo miras?- dijo Constanza- ¿crees que no puedes decirme? ¡Ya estoy cansada de que todos guarden secretos y sepan cosas de mí que yo ignoro! ¡Quiero la verdad!-
-La verdad- dijo Isabel- Ares engañó a Hades para alejarme de ti y que pudieras hablar con Demeter. Él odia a Hades y quiere separarte de él-
-¿Porqué?- preguntó Constanza.
-Porque sabe que tú eres mi única debilidad- dijo Hades en voz baja- la única manera de destruirme-
-¿No estás exagerando?- dijo ella.
-Por supuesto que no- dijo Hades- mi vida eres tú. Todo el mundo sabe que lo peor que me podría pasar sería que tú sufrieras daño-
Constanza lo miró, asombrada.
-Va...vaya...- murmuró, asombrada- yo... yo no soy Perséfone, no puedo serlo... yo... creo que... tengo que irme-
Se dio la vuelta y se apresuró a salir del museo. Isabel la miró.
-Constanza, espera- dijo Isabel. Se volvió hacia Hades y los dioses gemelos, y les sonrió levemente- no es lo que planeábamos, pero estoy segura que todo saldrá bien- sonrió, y añadió en voz baja- yo la cuidaré por ustedes-
Y se apresuró a seguir a Constanza.
Hades y los dioses gemelos se miraron entre sí.
-No puedo creer lo que pasó- dijo Hades- Ares y Deméter nos engañaron tan fácilmente...-
-Fue idea de Ares- dijo Hypnos- quería que Deméter se te adelantara para convencerla de elegir el Olimpo en vez del Inframundo, y para quitarse a Isabel de en medio-
Hades se quedó en silencio.
-Esto no me gusta- dijo después de un rato, y se dio la vuelta hacia la sala de las Musas.
-¡Espera!- exclamó Thanatos- ¿a dónde vas?-
-Al Olimpo- dijo Hades sin detenerse- esta vez Zeus me va a escuchar-
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En el Metro de regreso, Constanza e Isabel iban en silencio. El vagón iba vacío y, sin embargo, no se atrevían a hablar de lo que acababa de ocurrir. Por fin, después de un rato, Constanza se animó a hablar.
-Y tú, ¿desde cuando lo sabías?- preguntó.
-Desde ese día en el Palacio Real- dijo Isabel- sentí la presencia de Hades y, por algo que escuché de tu tío, llegué a esa conclusión. No me pareció correcto decirte, debió ser por Hades que te enteraras-
Constanza la miró perpleja.
-¿Mi tío lo sabía?- preguntó.
-Desde el día que naciste, por lo que escuché- dijo Isabel- pero no le va a hacer mucha gracias saber que te enteraste...-
-¿Porqué?- preguntó ella.
-No lo sé- dijo Isabel, mirándola a los ojos- pero todos sus esfuerzos a favor tuyo son para que te unas al conde y Hades pierda su oportunidad...-
-Me imagino- dijo Constanza mirando el suelo- debe ser una vergüenza para él tenerme por sobrina…-
-Oye, no es algo malo- dijo Isabel.
Constanza no contestó y volvió su mirada a la ventanilla, a través de la cual solo se podía apreciar la negrura del túnel por el que pasaban.
-No soy Perséfone, no puedo serlo...- dijo Constanza en voz baja.
Isabel sonrió levemente. Pronto se convencería, pero no quería importunarla más. Las dos chicas miraban el suelo cuando Isabel suspiró.
-Maldición, nos pasamos- dijo Isabel.
-¿Qué dices?- preguntó Constanza.
-Debimos bajarnos hace dos estaciones- dijo Isabel, mirando el anuncio luminoso que decía "Próxima Estación: Iglesia"- podemos bajarnos en la próxima estación y tomar el tren de regreso...-
Constanza asintió y miró de nuevo por la ventana, cuando notó algo extraño. En el oscuro túnel pudo ver una estación en penumbra, donde el tren no se detuvo. El andén se encontraba vacío, salvo por una pequeña escalera y, extrañamente, le pareció ver la sombra de una persona.
-Isabel- dijo Constanza- ¿qué fue eso?-
-¿Qué cosa?- preguntó la española.
-Esa estación- dijo Constanza- en la que no nos detuvimos-
-Ah, eso- dijo Isabel- es la estación fantasma de Chamberí-
-¿Fantasma?- preguntó ella.
-Sí- dijo Isabel- en el antiguo plano del Metro, ésa era una estación entre Iglesia y Bilbao, pero se cerró al ampliarse el Metro y el tamaño de los andenes hace muchísimos años, mucho antes de que yo naciera-
-¿Y porqué fantasma?- preguntó Constanza.
-Muchas cosas extrañas han pasado en esa estación. Unos dicen que está embrujada. Otros que es...- se interrumpió y miró a Constanza.
-¿Qué cosa?- preguntó ésta.
-bueno, que es una puerta al Inframundo- respondió Isabel.
Eso logró acabar con los nervios de Constanza. Cuando llegaron a la siguiente estación, tomaron el tren de regreso, y la chica volvió a mirar con atención los andenes de la estación fantasma en penumbra. Parecía que había una figura de pie en el anden, junto a la escalera, siguiéndolas con la mirada.
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Olimpo, Grecia
Hades entró al Olimpo con una mirada furiosa, seguido de cerca de los dioses gemelos. Los demás dioses que se encontraron ahí lo miraban sorprendidos y se hicieron a un lado. Pasó por los pasillos del palacio del Olimpo y llegó a la sala del trono, donde se encontraban Zeus, Hera, Poseidón y Hermes, quienes lo miraron sorprendidos.
-¡Hades!- dijo Zeus, saliendo de su sorpresa- hermano, ¿qué te trae por el Olimpo?-
-Como si no lo supieras- dijo Hades de mal humor- tu hijo Ares ha estado fastidiando en la Tierra. Y Deméter se está metiendo en mis asuntos-
-También son sus asuntos- intervino Hera, orgullosa.
-¡No lo son!- dijo Hades- lo que pasa entre Perséfone y yo no es asunto de Deméter. Puede hacer lo que quiera mientras se mantenga al margen de mis asuntos-
-¿A eso has venido?- dijo Zeus- ¿y qué quieres que haga?-
-Que pongas orden- dijo Hades, molesto- eres el rey de los dioses. Si no puedes ponerlos en orden, quizá no estás capacitado para serlo-
-¿Qué has dicho?- rugió Zeus, poniéndose de pie y encendiendo su cosmo.
-Lo que escuchaste- dijo Hades a su vez, furioso y encendiendo su cosmo también. Los espectadores los miraron, nerviosos.
-Ya, Zeus, esto es una tontería- dijo Hera.
-Hermanos- dijo Poseidón- pelear no nos llevará a ningún lado. Sentémonos y discutamos esto tranquilamente...-
Los dos dioses apagaron sus cosmos.
-Bien, veré que puedo hacer. Deméter no se atreverá a contradecirme, pero Ares... no prometo más que intentarlo-
-Ares está amenazando a una mortal que protege a Perséfone- dijo Hypnos- varias veces hemos tenido que detenrlo...-
-Hablaré con él, y pondré a alguien a vigilarlo- dijo Zeus, mirando de reojo a Hermes. Éste sonrió.
-No te preocupes, yo me encargo- dijo Hermes.
-Y sobre Deméter...-comenzó Zeus, pero Hera la interrumpió.
-Creo que tú deberías hablar con ella- dijo Hera- hacer una tregua. En el fondo, ella sabe lo mucho que Perséfone desea estar contigo, aunque sigue molesta por la primera vez...-
-Lo sé- dijo Hades, suspirando- hablaré con ella...-
Sabía que era más difícil decirlo que hacerlo, pero... Perséfone lo valía. No. Constanza lo valía.
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Madrid, España
Isabel y Constanza llegaron a su casa poco tiempo después. Su tío las esperaba en la entrada de la casa. Parecía molesto.
-¿Dónde has estado, Constanza?- preguntó, intentando contener su molestia.
-Fuimos al museo- dijo Constanza, sorprendida de la actitud de su tío- ¿pasó algo malo?-
-Nada- dijo el señor Vivaldi- solo que vino a buscarte el conde Enrique y tu no estabas...-
-Oh- dijo Constanza. Ya había olvidado todo aquel asunto del conde. Hizo una mueca de disgusto que no pasó inadvertida por su tío.
-¿Qué te sucede?- preguntó el hombre.
-Tío- dijo Constanza- el conde no me agrada. Yo prefiero...-
-¿Qué cosa?- insistió el señor Vivaldi.
-Tío, ayer en el parque, y hoy en el museo, me encontré con... con el señor Edgar Alan- dijo Constanza. Su corazón dio un vuelco al recordar lo ocurrido el día anterior, como se encontraba tan enamorada de ese chico- y me agrada. Y parece que... que él me corresponde también... así que...-
El señor Vivaldi suavizó su mirada.
-Oh, ya veo- dijo él- aunque quizá no sea prudente desairar al conde, pero el señor Alan es mucho más rico que él... mmm...-
Constanza esperó pacientemente. Isabel no dijo nada, esperando a que la chica no fuera a decir algo indebido.
-Está bien, ve a tu habitación- dijo el señor Vivaldi- esto no le gustará nada a Eloísa, pero ni modo, tendrá que soportarlo-
Constanza sonrió y subió a su habitación, seguida de Isabel. Ninguna de las dos se dio cuenta de que Eloisa las miraba con enojo, pues había escuchado toda la conversación.
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Olimpo, Grecia
Hades buscó a Deméter en el Olimpo. Cuando por fin la encontró, la diosa le dio la espalda.
-No quiero hablar contigo, Hades- dijo.
-Yo tampoco, pero es necesario- dijo Hades- no entiendo porqué te uniste a Ares, si lo que quiere es derrotarme haciendo sufrir a Perséfone-
-Eso es mentira- dijo Deméter- Ares me dijo que era mi oportunidad de traer a Kore al Olimpo-
-Deméter, el hogar de Perséfone es el Inframundo- dijo Hades- y ella vuelve aquí la mitad del año de todos modos, ¿porqué no conscientes en compartirla? La arriesgas a que quede a merced de Ares-
-No es verdad- dijo Deméter.
-¿No te diste cuenta? Si Constanza fue a ayudar a su amiga en el museo antes de que Ares le hiciera daño. Yo lo he encontrado dos o tres veces en la tierra, siguiéndola. Estoy seguro de que sus intenciones no son buenas...-
Deméter miró a Hades.
-Oh, está bien- dijo Hades, molesto, ya que después de unos minutos de silencio Deméter no le respondió- si vas a dejar que tu antiguo enojo contra mí no te permita ver lo mejor para Constanza, bien, no necesito tu ayuda-
El dios del Inframundo se dio la vuelta para retirarse.
-Espera, Hades- dijo Deméter, deteniéndolo- ¿a dónde vas?-
-Voy por la mujer que amo- dijo Hades. Deméter lo soltó y lo miró alejarse.
-Está bien- dijo Deméter- ésta será una tregua ente nosotros, Hades...-
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