Capitulo 3
Dulce Navidad
Era noche buena. El día no había tenido nada de especial, había pasado la mañana y gran parte de la tarde en su oficina revisando papeleo que estaba seguro había revisado por cuarta vez. Layleen lo había acompañado durante todo el día, según la pequeña todo era parte del plan "Darse a Desear" que consistía en ignorar a House, hasta el punto que el doctor reclamara su atención.
Al salir del hospital no había sido diferente, el y la niña se dirigieron al volvo. Vieron a House montar su motocicleta e irse directo al 221B. Se sonrieron cómplices, ese día cambiaron de dirección yendo al cine más cercano. Layleen deseaba desde hace un par de días ver Encantada.
Llevaban la mitad de la cinta, cuando pudo notar que Lee (como le decía cariñosamente a la niña), se alzaba en su asiento justo cuando comenzaba una canción muy particular de la cinta. Hazle saber lo que sientesescucho que cantaba la protagonista junto a un grupo de Hippies en un parque.
"Lee" Llamo a la pequeña que cantaba y bailaba muy entretenida "¿Por que sospecho que has visto la película antes?"
"Ji ji¿ups?" Lee lo miro con nerviosismo "Pensé que traerte aquí confundiría al viejo y además pienso seriamente que deberías hacerle caso a la canción"
"Pequeña mentirosa" Le revolvió su lindo cabello castaño "No tienes remedio" Para su sorpresa Lee lo abrazo y planto un beso en su mejilla. La pequeña era muy hermosa, era inevitable no amarla. Miro a la pantalla con una sonrisa en los labios. Lleva años sin sentir ese tipo de cariño hacia su persona, era una sensación tan cálida y reconfortante. Deseo que no se fuera nunca.
"Dónde rayos…" Reclamo House a la nada. Lleva un par de horas solo en su departamento, maldiciendo a cierto oncólogo 'amigo' suyo. Estaba seguro de haberlo visto salir junto a la pequeña molestia del hospital, pero habían pasado más de dos horas y seguía solo.
"Estúpido Wilson" Lanzo a la nada, sintiéndose patético. ¿Dónde rayos estaba el oncólogo que decía que nadie debería pasar solo días como ese? Un momento¿esa no era camerón? No le importaba quien lo hubiera dicho, a veces eran tan parecidos que casi no notaba la diferencia. Lo que si notaba era la nueva actitud de Wilson, esa actitud donde no parecía tener ni un segundo para el.
No lo admitiría ni con tortura, pero le esta afectando. Le afectaba no hablar con el, no tenerlo cerca, no escuchar su voz aunque fuera para sermonearlo. El mismo se repetía lo absurdo que era extrañar todo eso, pues claro que lo tenia, claro que podía escuchar la voz de Wilson, claro que podía hablar con el. Lo que lo molestaba era que su voz no iba dirigida a el, ya no le prestaba tanta atención, solo cuando se trataba de pacientes, solo se acercaba lo necesario. Incluso en la casa toda la atención era para Layleen.
Bufo molesto consigo mismo. Se sentía ridículo, no podía ser lo que le estaba pasando. Yo no puedo estar….No lo podía decir ni en su mente. Maldijo a Layleen, si la mocosa no hubiera tenido la 'genial' idea de juntarlo con el oncólogo, no le estaría pasando aquello. Aunque debía de aceptarse a si mismo que pensaba en aquello desde que escuchara esa conversación entre Wilson y Cuddy.
"Maldita Cuddy" Tomo dos vicodinas y se echo en el sillón observando el techo. Maldijo de nuevo a su jefa, la maldijo porque de todas las personas a las que Wilson tuve que confesarle eso, tuvo que ser a ella.
Recordaba esa conversación con una claridad aplastante. Ese día se estaba dirigiendo al despacho del oncólogo para platicar sobre el 'affair' de Chase y Cameron, pero antes de entrar escucho la voz de su jefa exigiéndole algo a Wilson. Tienes que decirlo, tienes que decirle a House que estas enamorado de el. Habían sido las palabras exactas de Cuddy, lo que contesto Wilson no lo recordaba con tanta claridad pero estaba seguro de que se trataba de razones para no hacerlo. Recordó haber abierto la puerta de golpe, sorprendiéndolos, pero al mirar la cara de espanto de James y sentir una opresión en el pecho junto a un gran peso en el estomago. Decidió que lo más correcto era salir huyendo de ese lugar. Después arreglarían cuentas.
Volvió a la realidad, mirando el techo de nuevo. Suspiro. Después se había convertido en un mes, dejando paso a septiembre, el mismo mes donde la relación con Wilson había venido a pique y el en un intento para alejarlo había sacado a relucir a todas sus ex novias y prostitutas con las que se acostaba cada vez que podía. Quizás si dañaba a Wilson lo suficiente, este dejaría de amarlo.
Contrario a los pronósticos, James seguía igual. Le pagaba la comida, lo escuchaba quejarse de los pacientes, lo escondía de Cuddy. Llego diciembre y comenzó a temer que James estuviera loco o fuera masoquista. Quizás las dos, pues no encontraba una explicación que alguien que solo era humillado por al persona que amaba, siguiera amando a esa persona de la misma manera.
Por eso la llamada de Lily, fue una bendición. Le dio el pretexto perfecto para salir de la ciudad y pensar. Tenia que detener eso a como diera lugar, pero nunca espero que Baker le saliera con eso. Una hija, cuando lo escucho la primera vez se había reído hasta que dolió. Cuando lo analizo mejor, vio la oportunidad perfecta para terminar con la ilusiones de Wilson. Aunque ahora el plan se había vuelto en su contra.
El ruido de la puerta lo alarmo, inmediatamente escucho la voz de Layleen cantar "Hola viejo¿Qué haces?"
La mocosa estaba sonriente. Gruño. "Entreno para un maratón¿no lo ves?"
"Al menos que sea el maratón navideño. No, no lo veo"
"¿Dónde esta Wilson?" Se levanto del sillón tratando de echar un vistazo a la cocina.
"¿Por qué te interesa?" Seguía mirando hacia la cocina, sin captar nada. Tampoco pudo captar la sonrisa satisfecha de Lee.
"Porque esta en mi casa, usando mi cocina" Intento levantarse pero la pierna eso lo impidió.
"Esta preparando la cena de esta noche" Volvió a sentarse, resignado a ver a Layleen jugar con el Xbox, no tenia ganas ni para eso.
En la cocina Wilson, intentaba darle orden a sus ideas. Sabia que era parte del plan ignorar a House, pero el plan lo estaba matando. Ni siquiera cuando este se empeñaba en herirlo había dejado de hacerlo y sabia perfectamente porque no lo había hecho. Sabía que House era una parte tan importante de su vida como para ser ignorada, House era su vida.
Después de horas en la cocina había obtenido un pavo perfecto que habían degustado en lo que se podría llamar una cena amena de noche buena, dentro de los parámetros que ameno podía ocupar estando House presente.
Platicaron y se burlaron el uno del otro, Wilson olvidando el plan y House olvidando todo lo sucedido esa tarde. Después de todo Wilson no lo había dejado pasando solo la navidad.
Layleen, por otro lado observaba la dinámica de ambos. Se alegro al notar que ese par tenía lo que su abuela llamaba dinámica de pareja antigua, que una vez le había explicado era cuando dos personas al estar juntas por mucho tiempo creaban ese sensación de familiaridad y normalidad a su alrededor, como si siempre hubiera sido así. Lee los miraba y no podía imaginarlos separados, nunca se había imaginado a House junto a su madre como una familia pero si lo había echo con el oncólogo. Los había imaginado como su perfecta familia feliz.
Terminada la cena, los tres se sentaron el sillón dispuestos a comenzar con el intercambio de regalos. Wilson fue el primero, entregándole a Lee la película The Nighmare Before Christmas, al mirar los ojos llenos de felicidad de la pequeña supo que había comprado lo correcto. A House le entrego una guitarra inalámbrica para jugar Guitar Hero en el Wii que había comprado recientemente.
Layleen los sorprendió ambos, regalándoles un par de enormes osos de peluche. El de Wilson venia con una tarjeta que decía Su nombre es Greg, Cuídalo mucho. Con lo que puedo identificar como la letra de Cameron. El de House también tenia tarjeta pero con un mensaje diferente, el de el decía Su nombre es Jimmy, es para que no duermas solito El medico bufo, haciendo una nota mental de humillar a Cameron la próxima ves que la vea. Wilson al contrario abrazo a la pequeña amorosamente.
Cuando llego el turno de House, ninguno de los dos espero nada. Lee se levanto dispuesta a poner su película en el DVD. Wilson estaba parándose del sillón para ir por palomitas cuando escucho a House.
"Ni crean que se libran de mi, yo también compre algo" Al mismo tiempo que hablaba saco dos bolsas rojas provenientes del mismo almacén donde días antes Wilson fuera hacer sus compras.
"A ti te toca…mmm….déjame ver" House escarbaba en la bolsas buscando el regalo "¡¡¡Esto!!!" Layleen miro una guitarra de plástico muy similar a la que Wilson le había regalado a su padre, aunque con una diferencia esta guitarra no era inalámbrica.
Wilson tomo el regalo sumamente sorprendió y con una Layleen mirándolos sonriente. A la pequeña le causaba gracia de cómo ambos se habían regalado prácticamente lo mismo. Se encogió de hombros, tal vez se debía a demasiado tiempo juntos.
"Así ya no tendrás pretexto para no jugar" Escucho a su padre decirle al oncólogo, antes de que este huyera con todo y regalo a la cocina.
"Este es para ti, mocosa" No era algo extravagante, pero a Layleen le encantaba. House le había entregado una bolsa negra con líneas rojas en el contorno. La niña estaba sin palabras, el negro y el rojo eran sus colores favoritos y se veían geniales en esa bolsa.
No dijo nada, pero sin poder evitarlo se abalanzo hacia House envolvió su cuello con sus manos en un abrazo cálido. Debido a la sorpresa el medico tardo en responder pero lo hizo atraído por esa calidez que emanaba de la pequeña. Se pregunto si con James se sentiría igual.
"Gracias papi, esta genial" Le susurro Lee al oído, por ultimo dejando un beso en su mejilla. La acción lo dejo mudo pero con una extraña sensación muy parecida a la alegría. La niña volvió a la labor de colocar su DVD, sin que ninguno de los dos notara que todo eso había sido visto por un par de ojos amorosos desde la cocina.
Ya con el DVD puesto y las palomitas listas, la noche continúo. Durante la película, el dolor en la pierna de House aumentó considerablemente. Se fue a su habitación, tomo un par de vicodinas y se acostó a dormir.
James y la pequeña continuaron viendo la película. Layleen la había visto muchas veces antes y saltaba en el sillón cada vez que pasaban sus partes favoritas. Wilson, que la veía por primera vez, suspiro en el momento final cuando Jack regresaba con Sally y miraban juntos la luna llena. No pudo evitar mirar la puerta cerrada de la habitación de House. Como le gustaría que los dos pudieran vivir como Jack y Sally.
La película termino y checando que ya eran cerca de las doce acomodo un par de mantas y almohadas para poder dormir con Lee en el piso. Se acomodaron, pero la niña pidió que le contara una historia antes de dormir, el se negó argumentando no saber ninguna, pero la pequeña insistió tanto que al final termino cediendo. Le conto la historia de una de las navidades mas graciosas que había tenido.
Se levanto de la cama, escuchando el sonido de risas y partes de la conversación que se daba en la sala. Entro al baño, incluso ahí podía escucharlos. Eran tan fastidiosos, no lo dejaban dormir. Al salir del baño se dirigió a la puerta de la habitación dispuesto a callarlos pero lo que vio al abrirla lo dejo mudo.
Observo a James y Lee acostados en un lecho improvisado hecho de mantas y almohadas junto al árbol de navidad. Wilson parecía contar algo muy gracioso, Layleen sonreía y lanzaba algunas carcajadas de vez en cuando. Ambos se veían tan perfectos, como si formaran parte de una familia feliz. Se pudo imaginar a Wilson llegando a su casa en los suburbios después de una dura jornada en el hospital, a su esposa en la cocina recibiéndolo con un cálido beso de bienvenida, también pudo ver a Layleen como su hija esperándolo para contarle sus travesuras.
La imagen de Wilson escuchando a la pequeña atentamente, mirándola con esa infinita ternura y un cariño aun mayor le hizo olvidarse por un momento de la pierna, del dolor que sentía mas haya de lo físico y así escondido detrás de la puerta se dio el placer de sonreír como hace mucho tiempo no lo hacia.
Ese regalo había sido incluso mejor que todos los que había recibido en su vida. Había descubierto un modo más efectivo de eliminar el dolor, incluso mejor que la vicodina. Miro su reloj, definitivamente ya era navidad
Sin perdón de dios, pero mas vale tarde que nunca.
