CAPÍTULO 14: LA BATALLA POR CONSTANZA
Más tarde, cuando ya había oscurecido, Constanza fue sacada de la casa por la fuerza por varios hombres. Ella intentó en vano resistirse. La subieron a un coche junto con otros dos sujetos.
-Te veré en el aeropuerto, mi querida Constanza- dijo el señor Vivaldi por la ventanilla.
-¿Porqué no vienes conmigo, cobarde?- dijo Constanza- ¿tienes miedo de que Hades te haga volar junto con el coche?-
-Oh, por supuesto que no- dijo el señor Vivaldi, quitándole el dije con la puerta de Alcalá y guardándoselo en el bolsillo- este coche irá bien custodiado por Ares...-
-¡Ares!- exclamó Constanza, observando al dios con su aspecto humano junto a su tío.
-Te estaré siguiendo, pequeña, así que no intentes nada raro... aunque dudo que lo tengas las agallas... o la fuerza- dijo Ares.
Constanza frunció el entrecejo.
-Yo no apostaría si fuera tu- dijo ella.
Vivaldi y Ares se echaron a reír.
-Pórtate bien, pequeña- dijo el señor Vivaldi- no queremos que tu futuro esposo tenga una mala impresión de ti-
Antes de que pudiera responder, el hombre a la derecha de ella cerró la ventanilla.
-Vámonos de aquí- dijo con voz ronca, pero conocida para Constanza.
-De inmediato- dijo la chofer.
El coche arrancó a toda velocidad, haciendo que Constanza se hundiera en su asiento, entre los dos hombres. Los miró alternadamente, y luego los ojos negros y rizos del mismo color que se veían por el retrovisor del conductor.
-¿Isabel?- dijo Constanza.
-La misma- sonrió la conductora- ahora sujétate bien, que este será un paseo acelerado...-
No habían recorrido ni un kilómetro, cuando se escuchó un golpe en la ventanilla derecha. Constanza ahogó un grito y se pegó al hombre de la izquierda, quien la protegió del impacto con sus brazos. Por la ventanilla rota apareció la cara airada de Ares.
-¿No te dije que no intentaras nada?- dijo el dios enfurecido.
-No fue ella- dijo el hombre de la derecha de Constanza- fuimos nosotros...-
Una esfera de energía morada, proveniente de la mano del hombre de la derecha, dio de lleno en la cara del dios, que salió disparado y lejos de la ventanilla. El otro hombre se volvió hacia ella.
-¿Radamanthys?- dijo Constanza, y luego se volvió al de la izquierda- ¿Minos?-
Los dos asintieron.
-Y Aiakos está también. Se encargó de estropear el coche de tu tío- dijo Isabel.
-¿A donde vamos?- dijo Constanza, preocupada- agradezco lo que hicieron, pero Ares es un dios...-
No agregó la pregunta que tenía en mente.
-Hades nos alcanzará pronto- dijo Isabel, adivinando sus pensamientos- todo esto fue idea suya para rescatarte-
-¿Y a donde vamos?- preguntó Constanza.
-Ya lo verás, ya casi llegamos- dijo Isabel. Se detuvo en plena calle, frente a un ancho edificio, con una plaza y una estatua frente a él. Constanza lo miró.
-¿Qué pretende...?- preguntó Constanza en voz baja, pero bajaron del coche y se internaron rápidamente al Museo del Prado. Tenían que darse prisa. Era seguro que Ares y Vivaldi los estaban siguiendo.
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Isabel guió a Constanza por el museo, de nuevo se detuvieron en el vestíbulo principal con las estatuas de Zeus y Deméter, desde el cual se podía ver la sala de las Musas... la entrada al Olimpo.
Hades y Thanatos la estaban esperando ahí. El primero no se contuvo y la abrazó con fuerza.
-Ya no tienes ese dije maldito, ¿verdad?- dijo Hades.
-No- respondió ella- tenía miedo de no volverte a ver, y te extrañé...-
-Y yo a ti- dijo Hades- pero tenemos que separarnos de nuevo, solo por esta noche-
-¿Porque?- quiso saber ella.
-Me aseguraré de que estés a salvo en el Inframundo, y que Ares no vuelva a molestarte- aseguró Hades.
-¿Cómo?- preguntó Constanza.
-Haces muchas preguntas, mi amor- dijo Hades.
Constanza iba a insistir, pero en ese momento llegó Hypnos, seguido de Aiakos, con un objeto entre sus manos. Lo que más había deseado en toda su vida. El violín Stradivarius del Palacio Real.
-Para ti, mi reina- dijo Hypnos.
-No puedo- dijo Constanza, mirándolo- no es mío-
-Es tuyo- dijo Hypnos- fue hecho para ti. Dejé en su lugar una réplica idéntica. Por favor, tómalo-
Constanza dudó. Tomó el preciado objeto de manos de Hypnos y lo admiró por segunda vez. Se lo acomodó y comenzó a tocar. Era una melodía alegre. Los dioses y los espectros la miraron, satisfechos. Lamentablemente no tocó por mucho tiempo, pues un aplauso la hizo detenerse.
-Bien, bien- dijo Ares, seguido del señor Vivaldi- creo que hasta aquí llega tu insolencia, Hades. Constanza se quedará conmigo. Ese fue el trato que hizo Vivaldi...-
-Constanza no le pertenece a él para hacer esos tratos- dijo Hades, y se volvió a Hypnos y Thanatos- ahora-
Los dioses gemelos actuaron tan rápidamente que Constanza no se dio cuenta de lo que ocurría. Hypnos tomó a Constanza entre sus brazos, la alzó y corrió con ella hacia la sala de las Musas. Ares trató de seguirlo, pero Thanatos se metió a su camino. De un golpe, el dios de la guerra lo apartó, y estuvo a punto de correr hacia ella cuando Hades lo detuvo a pulso.
-¿A dónde crees que vas?- dijo Hades- ella es mía. No dejaré que vuelvas a ponerle un dedo encima. Primero tendrás que acabar conmigo-
Mientras, Vivaldi disparó su arma hacia Constanza, quien gritó al escuchar el disparo, aunque no fue herida. Aquello distrajo a Hades, quien fue golpeado y rechazado por Ares. Iba a lanzarse de nuevo contra Hypnos y Constanza, cuando la estatua de Deméter se interpuso en su camino.
-¡No!- bramó Ares, viendo a Constanza desaparecer hacia el Olimpo junto a Hypnos.
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Olimpo, Grecia
Hypnos y Constanza cayeron al suelo al llegar al Olimpo. El dios del sueño respiró hondo, satisfecho de haber logrado cruzar antes de que Ares los detuviera.
-Vaya, eso estuvo cerca- dijo Hypnos.
Constanza se levantó apresuradamente y se volvió hacia el portal entre la Tierra y el Olimpo.
-¿Está bien?- preguntó Constanza.
-No te preocupes- dijo Hypnos- Ares sabe que la única manera de lastimar a Hades es a través de ti...-
Constanza sonrió.
-Deméter... quiero decir, mi madre, nos ayudó a escapar... ¿verdad?- dijo ella.
-Así es- dijo Deméter antes de que Hypnos pudiera contestar.
-Gracias- dijo Constanza.
-Te debo una disculpa, hija mía- dijo Deméter- no debí haber confiado en Ares. No pensé que sus intenciones fueran malas. No debí escucharlo...-
-No hay nada que disculpar- sonrió Constanza.
Minutos más tarde, Hades y Thanatos cruzaron hacia el Olimpo. Constanza se lanzó a abrazar al primero. Deméter le lanzó una mirada resignada.
-Hades, habrá una junta con Zeus ahora mismo- dijo Deméter- para resolver este asunto...-
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Zeus convocó a los dioses a una junta para decidir el futuro de Perséfone. Por un lado estaba Ares, molesto por su reciente derrota en la tierra. Y por otro lado Hades, harto de que el dios de la guerra siguiera metiéndose en sus asuntos.
-Ya basta- dijo Zeus- ya estoy harto de esta pelea. Ares, te ordeno que dejes en paz a Perséfone...-
-No es justo, padre- protestó Ares- Perséfone fue robada por el Inframundo... pertenece más al Olimpo que a ese sitio...-
Zeus frunció el ceño.
-Deméter me ha dicho que está a favor de que su hija baje al Inframundo con Hades. Y yo también. Los dioses ya hemos tenido suficiente de esta pelea- dijo Zeus.
Deméter asintió, y sonrió a Constanza.
-No lo acepto- dijo Ares, señalando a Constanza- su tío hizo un trato conmigo, y no me retiraré sin pelear...-
Hades frunció el ceño.
-Vivaldi no tenía derecho sobre ella- dijo Hades.
-Tenía derecho sobre su vida mortal- dijo Ares- por lo que me pertenece, a menos de que quieras pelear-
-La diferencia es que yo no quiero pelear- dijo Hades, pero miró a Constanza, que estaba sentada junto a él, con adoración- pero estoy dispuesto a pelear por lo que es mío-
-No, no lo puedo permitir- dijo Constanza, mirando a Hades- no quiero esto...-
Constanza apretó la mano de Hades.
-No te preocupes- dijo Hades.
-Está bien- dijo Zeus- se llevará a cabo. Pero será la primera y última pelea para arreglar este problema. El perdedor tendrá que retirarse para siempre-
Constanza sintió un vuelco.
-Yo no estoy de acuerdo- dijo Constanza, pero Hades y Ares se miraban con furia. El que perdiera, perdería a Perséfone para siempre.
-Lo siento, Koré, pero están decididos- dijo Deméter, tomando a Constanza por los hombros.
-Mi hija Atena será árbitro en esta contienda- continuó Zeus- se celebrará dentro de una hora en su santuario-
Los dos dioses contrincantes hicieron una mueca. No les agradaba que su última rival fuera a ser el árbitro, pero decidieron no discutir.
-Vamos- dijo Hades, mirando a Hypnos y Thanatos. Luego se volvió con Constanza hacia Deméter- dejo contigo a la razón de mi existencia...-
Deméter sonrió.
-Cuidaré muy bien a Kore, no te preocupes...-
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Santuario de Atena, Atenas, Grecia
Los dioses se reunieron en Coliseo del Santuario de Atena, listos para observar la pelea que prometía mucho. Los caballeros también rodearon la arena, listos para intentar contener los ataques de los dioses rivales en caso de presentarse una eventualidad.
Los dioses portaban sus armaduras y llevaron sus armas. Ares llevaba una una espada, su escudo y una red. Hades solamente llevó su espada.
Las diosas miraban nerviosamente entre los espectadores.
-Esto no me gusta- dijo Constanza.
-No te preocupes, Perséfone- dijo Hera, quien estaba junto a ella e Isabel- Ares no tiene nada que hacer. Hades lo hará pedazos, está furioso por todo lo que ha hecho-
Constanza miró a Hades. Parecía en paz, pero su cosmo tenía un aura terrible.
-Acabemos con esto, Hades- dijo Ares, con una sonrisa maligna.
-Yo no lo pude haber dicho mejor- dijo Hades, levantando su espada.
Atena dio la indicación, y la pelea comenzó. Ares se lanzó contra Hades, quien lo rechazó rápidamente con su descomunal espada. Ares no se rindió y volvió a atacar a Hades, y volvió a ser rechazado de la misma manera.
-¿Porqué no me atacas?- le gritó Ares, asestando otro golpe, que fue rechazado como los anteriores.
-Tus golpes son fuertes, pero sin dirección- dijo Hades, Dio un paso hacia la izquierda y con un hábil movimiento de la espada hirió el talón de Ares, quien saltó hacia atrás dando un alarido. Miró su tobillo sangrante y se enfureció aún más.
-Esto no me gusta- dijo Constanza.
-Calma, Stanzy- dijo Isabel- Hades va a ganar...-
-Pero a Hades no le gustan las peleas- dijo Constanza- no me gusta que tenga que luchar por mi culpa-
Isabel no dijo nada y volvió su atención a la lucha entre los dos dioses. Evidentemente Hades tenía la ventaja en fuerza y en habilidad. Al verse en desventaja, Ares creó una bola de fuego y la lanzó hacia las gradas, a la altura donde miraban Constanza e Isabel. Hades paró su golpe y se distrajo, lo cual fue aprovechado por Ares para asestar un golpe de espada al dios del Inframundo, quien retrocedió dos pasos y se llevó la mano al abdomen, apretando los dientes de dolor.
-Esto se acaba ahora, Hades- dijo Ares- ella es mía-
Hades frunció el ceño y se levantó para contraatacar, sin embargo, un árbol creció del suelo justo entre los dos contrincantes, separándolos.
-¿Qué demo...?- comenzó Ares. Un millar de lianas y ramas crecieron del suelo y atraparon al dios de la guerra- ¡Deméter! ¿Qué crees que haces?-
Los dioses se volvieron hacia Deméter, quien miraba sorprendida la escena.
-No soy yo...- dijo Deméter, volviéndose a donde se encontraba Constanza. La joven tenía su cosmo encendido y miraba con furia a Ares.
-Ya me cansé de ti- exclamó Constanza, caminando hacia él sobre la arena- destruiste a mi familia, mataste a mi mejor amiga, y ahora te atreves a lastimar al hombre que amo con trampas... yo misma te daré tu merecido...-
Las lianas y ramas se tensaron alrededor del dios, quien estaba demasiado sorprendido como para decir algo. Hades se levantó y puso sus manos en los hombros de Constanza.
-No te alteres, mi amor- dijo Hades en un susurro- él no lo vale...-
Zeus se puso de pie.
-Bien, esto da por terminado este asunto- dijo el rey de los dioses- Perséfone puede hacer lo que le plazca, y Ares no intervendrá en su decisión-
Ares iba a reclamar, pero el resto de los dioses lo miraron con reprobación, así que solo suspiró.
-Esta bien, ustedes ganan... por esta vez- dijo el dios- ya verán las próximas reencarnaciones...-
Ares se retiró, y Zeus se volvió hacia Hades y Constanza.
-Hades, ya sabes lo que pasa cuando un dios se retira- dijo Zeus con seriedad. Hades borró su sonrisa y asintió.
-Estoy dispuesto- dijo Hades- con tal de que Ares se mantenga alejado de ella...-
Constanza miró alternadamente a Zeus y a Hades.
-¿Qué sucede?- preguntó.
-Cuando vuelvas a tu vida, a España- comenzó a explicar Hades- será como si Ares no hubiera intervenido. Significa que no me conocerás, ni me recordarás...-
-¿Qué dices?- dijo Constanza, mirándolo con miedo, como si acabara de decirle que nunca más se volverían a ver- no, no puedo aceptar eso...-
-Como lo escuchas- dijo Hades, antes de que Zeus interviniera- también significa que Isabel vivirá. Pero no temas, mi reina. Ya se quien eres y donde encontrarte. Iré a ti y te enamoraré de nuevo. Te lo prometo. No dejaré que nada ni nadie me aleje de ti...-
Constanza iba a decir algo, pero sonrió ante la sincera declaración de Hades. Se volvió hacia Zeus.
-Está bien. Envíame de regreso. Estoy dispuesta- dijo Constanza.
Zeus sonrió también. Tenía muchos años sin ver nada parecido. Una luz brilló alrededor de Constanza y de Isabel, y ambas chicas desaparecieron.
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CONTINUARÁ…
Ya casi termina! Espero que les esté gustando hasta ahora. Muchas gracias por sus reviews
Abby L. / Nona
