¡Hola¿Cómo están mis queridos lectores? Espero que estén muy bien y que me perdonen por tardar tanto pero tengo varias razones: Integradoras-institucional-mitad-de-la-nota-del-trimestre de Química, latín, Matemática, Historia y Geografía. :'C Al final, por suerte me salieron bastante bien y por eso ahora estoy escribiendo D

Disclaimer: Todos los personajes que reconozcan le pertenecen a J.K. Rowling. Yo solo los uso para divertirme un rato y para que protagonicen mis delirios…

Dicho esto los dejo con el capítulo y nos vemos abajo para los agradecimientos…


De merodeadores y dragones

Capítulo 4: Recuerdos de un merodeador

Mientras Lily y James eran conducidos hacía su nueva sala común, sus amigos se dirigieron a la sala común de Gryffindor y se fueron a su habitación donde para su sorpresa seguían estando las camas de los chicos. Los jóvenes pensaban que sacarían las camas, ya que los premios anuales tenían su propia habitación. Sirius se alegró muchísimo al saber que en cuanto se le pasara el embobamiento por la pelirroja su amigo podría volver a dormir nuevamente con ellos y así podrían planear nuevamente travesuras antes de irse a dormir. Como estaba muy tranquilo y le encantaba su cama de Hogwarts así que ni bien se acostó se quedo completamente dormido sin siquiera saludar a Remus y a Santi que se estaban preparando para dormir.

Apolo estaba durmiéndose cuando de pronto recordó lo que habían dicho Sirius y James sobre Remus y su hermanita Artemisa (Apolo solo le llevaba un par de segundos de edad a su melliza pero aún así era muy sobre protector con ella y la trataba como si fuera una niñita que no pudiera cuidarse sola cosa que la enfurecía terriblemente…) y se enojó tanto que sin querer prendió fuego su cama. Sin ganas de repararla, apagó el fuego con un movimiento de su varita, le dijo a Moony que se iba y sin pensarlo mucho mas saltó por la ventana de su habitación, rebotó en los terrenos de Hogwarts y de ese modo llegó hasta su habitación del Olimpo donde pudo descansar perfectamente.

Después de que Apolo se fuera, Remus se quedo solo en la habitación pensando en como se había enterado de que Ale era en realidad Artemisa.

Flash Back de Remus Lupin

Remus miro a su alrededor y vio una silueta que contrastaba con la luz de la luna casi llena. La persona se levanto y al joven le pareció que estaba parada en la misma superficie de la luna. Negó con la cabeza, no podía ser, nadie podía estar parado sobre la luna. Camino unos pasos, acercándose a su visión y noto que se trataba de una muchacha de largos cabellos, ataviada con algo que parecía ser una túnica griega. Cuando vio el rostro de la joven no pudo evitar pensar que era muy hermosa, pero después la reconoció. Era Alejandra. Ella no pareció verlo y comenzó a elevarse lentamente hasta posarse en una brillante carreta tallada en la más pura plata. El carro estaba tirado por cuatro unicornios alados que parecían hechos de rayos de luna, por la luminosidad que irradiaban. La joven tomo las resplandecientes riendas y condujo la carreta a través del cielo nocturno. A su paso el carro dejaba una radiante estela que la luna seguía obediente. Al terminar su recorrido nocturno, la chica descendió graciosamente del carro y llego al suelo cubierto de rocío planeando tan lentamente como lo haría una pluma. Finalmente se acerco con paso lento pero decidido al atónito joven que observaba la escena y cuando estaba a tan solo un metro de distancia empezó a hablar.

- Remus, por favor, no le digas a nadie lo que viste. Ninguna persona debe saber que no soy Alejandra Lemaire.

-Pero¿quién eres?, sabes no es muy normal que veas a una compañera del colegio volar sin escoba por los aires subirse a una carreta y marcar el camino que recorre la luna. Eso es raro aunque yo pueda convertir una rata en un vaso.- exclamó el merodeador que ni siquiera en esas circunstancias podía ocultar lo gracioso que era.

- Bien,- respondió Alejandra – te contestare pero primero por favor sentémonos. –Habló al tiempo que movía su mano y hacía aparecer dos cómodos sillones, se sentaba en uno y le señalaba el otro a su acompañante.- Mi nombre es Artemisa y soy la diosa de la luna, para los griegos. ¿Tienes alguna otra pregunta?

- De hecho si, si sos una diosa del Olimpo por que y evidentemente sabes magia muchísimo más avanzada que la que se aprende aquí en Hogwarts. – Dijo mirando los sillones donde estaban sentados ya que hacer aparecer cosas de la nada era tema de séptimo y no a todos lograban hacerlo- ¿Por qué estas como estudiante en este colegio? Y otra cosa ¿Por qué me dices esto a mi y ahora?

- Mi hermano Apolo, que es quien tu conoces con el nombre de Santiago, y yo tenemos una misión que cumplir que es ayudar a dos personas que estudian en este colegio a encontrarse. Como hacerlo a la fuerza sería muy sospechoso decidimos infiltrarnos y acercarnos a ellos como compañeros. Te estoy diciendo eso por dos razones: La primera es que vamos a necesitar tu ayuda y la segunda es que si no te lo decía ahora tú te darías cuenta solo. Veras, el lobo que llevas adentro – expresó ignorando abiertamente la cara de asombro del muchacho- me reconoció ni bien me acerque a ti la primera vez es por eso que yo te causaba desconfianza- el chico asintió moviendo la cabeza y la diosa prosiguió-Yo soy, de alguna manera la culpable de que tu te conviertas una vez al mes en un hombre lobo. – Los ojos de Alejandra se llenaron de lágrimas. La chica trato de detenerlas pero no lo logró así que dejo que rodaran libremente por sus mejillas- Perdóname, y entenderé si ya no quieres hablarme después de esto pero quiero que sepas que yo no puedo hacer nada por parar las fases de la luna… por mi…-Comenzó a decir pero no pudo acabar su oración porque Remus se había acercado y le había tapado la boca con la mano.

-Sh… no te preocupes, ya se que no podes hacer nada por cambiarlo. El cielo tiene sus reglas y tu solo puedes bailar tu parte de la danza pero no modificarla.

- Yo… yo… ¡gracias! Sabía que comprenderías…- dijo la joven abrazando al chico que se puso todo colorado.

-De nada – contestó el merodeador ojimiel.

- Pero… no le digas nada a los chicos… Ellos aún no están listos para saber quienes somos, en todo caso habla con Santiago pero no le hagas demasiado caso, no se toma nada enserio.

- Y las chicas… ¿a ellas se lo contaste?- indagó el merodeador

- No, todavía no se los dije… pero me sinceraré pronto…- respondió la niña.

Al día siguiente Remus se había levantado con un fuerte dolor de cabeza porque no había dormido casi nada y Alejandra le había dado una poción que había hecho que se sintiera mejor pero siguió teniendo sueño, así que ese día después de comer se había ido acostar y por lo tanto, no había podido hablar con Santiago.

Fin del Flash back

Hacia ya cinco años de que había pasado eso y desde entonces Alejandra y Remus se habían llevado muy bien de hecho al año siguiente ella y Santi habían ayudado al resto de sus amigos a convertirse en animagos para poder hacerle compañía durante sus transformaciones. Aunque como sabían que era muy probable que James y Lily se pelearan los ayudaron por separado de modo que las chicas no sabían que los merodeadores eran animagos y viceversa. Así que cuando en cuarto se habían peleado ambos grupos podían ir a acompañarlo sin darse cuenta de los otros tres animales que estaban allí ya que por haber aprendido a transformarse de la mano de tan buenos maestros podían elegir en que convertirse cada vez. Y tal como les aconsejaran sus amigos cambiaban de animal cada luna llena. Remus sonrió contento por tener tan buenos amigos. El sabia que todos lo acompañaban y le causaba muchísima gracia porque siempre lo visitaban los animales mas disparatados entre un elefante y un mosquito no había animal que no eligieran aunque luego de un tiempo algunos se fueron haciendo más frecuentes. Por ejemplo James raramente se convertía en un animal que no fuera alguna clase de ciervo, y Sirius había probado todas las razas de perros conocidas y por conocer. Esa había sido la razón por la cual se habían puesto Prongs y Padfood de sobrenombre. A él le habían puesto Moony ya que ese apodo le daba un "aire alunado" como había dicho Apolo en alguna ocasión. Al dios no le habían puesto ningún apodo ya que estuvieron de acuerdo en que su verdadero nombre sonaba bastante a sobrenombre especialmente si habías escuchado el Moony antes.

Al mismo tiempo en que Remus recordaba esto, Artemisa estaba en su habitación leyendo (aunque quizás decir devorando seria mas correcto) un libro. Desde que había llegado a su habitación, donde guardaba un pequeño reservorio de libros sobre magia griega, mitología y hasta algunos libros muy largos (y aburridos) sobre licantropía que la chica leía uno tras otro para tratar de hallar la cura para su amigo. La diosa hacía esto porque, cuando le había contado a su hermano que le había revelado sus identidades a uno de sus amigos sin que él lo supiera y mas habiendo le repetido tantísimas veces que no debía divulgar nada, este se había enojado muchísimo pero luego predijo que podría encontrar una cura. El problema era que como la profecía es una ciencia tan extremadamente impredecible Apolo no podía recordar donde lo encontraría y por lo tanto ella debía revisar todos los libros de la biblioteca.

-¿Dónde puede estar? No es posible que aun no lo haya encontrado… Además si Apolo me dijo que lo iba encontrar, debe estar en alguna parte… Nunca se equivoca cuando de descifrar el futuro se trata es como yo con el pasado… Es sorprendente todo lo que se equivoca el profesor Binns, nadie que sepa realmente historia puede hacer una clase tan aburrida, si yo la contara se parecería a un cuento de hadas y nadie se olvidaría jamás lo que pasó en un solo día de cualquier año de la creación del mundo hasta el presente.- Pensaba la diosa mientras hojeaba un libro que tenia varias ilustraciones impresionantes de cómo era la transformación a hombre lobo.

En la misma habitación de hecho en la cama contigua a la de la joven deidad se encontraba Emily, que escribía en su diario lo que le había pasado en el día. Mientras escribía su diario, la chica se estaba tiñendo de rojo las raíces de algunos mechones (con la varita, claro) que ya habían crecido a pesar de haberlos teñido hacía apenas una semana. Lucy, la última chica que ocupaba la habitación, la miraba y le indicaba a donde debía apuntar con la varita ya que Emily no podía esperar a terminar de hacer ninguna de las dos cosas y por lo tanto ninguna le salía bien; los reflejos rojos que antes ocupaban menos de un centímetro habían doblado su tamaño inicial y la letra con la que escribía que normalmente era una letra pequeña y estilizada podría pasar ahora fácilmente por la de un niño que apenas estuviera aprendiendo a escribir.

Cuando terminó de escribir, se fue a mirar al espejo a ver que tal había quedado y casi le agarra un ataque si no fuera porque Ale fue mas rápida y con un rápido movimiento de su varita no solo se lo arregló sino que además le hizo un hechizo para que la tintura llegara siempre hasta la raíz sin necesidad de retocarlo. Emi se lo agradeció y le pidió que le enseñara el hechizo pero la diosa le respondió que tenía cosas más interesantes que hacer y continuó con su lectura, hasta que ambas se fueron a dormir.


¡Hola de nuevo! Solo quería agradecer a todas las personas que leyeron el capítulo anterior: Marie, Kry (perdona por no haber subido el capitulo antes pero no tenía escrito mas que el flash back y pensaba ponerlo más tarde), zuLyB6 y pedirles que me comentaran que les pareció el capítulo. Se que todavía no pasó casi nada interesante pero primero necesito presentar a los personajes.

Un beso, espero que les haya gustado…

Luna712