Capitulo 1
El chico de la gasolinera.
Candy freno su auto con cierto brío, fingiendo como presumía su flameante BMW rojo, cosa que no le importaba, no le importaba tener un lujoso auto o ser de clase alta, le importaba ser libre sin ser controlada por las demás personas. La acompañaba Annie, quien era su amiga o una de las mejores amigas, morena que a pesar de su buen carácter y su timidez se sentía inferior a todos los que eran de clase baja.
Era domingo y no había personal en la estación de servicio, salvo un joven enfundado en jeans y camisa blanca, despechugado con el pelo castaño algo largo y un poco alborotado. Este, perezosamente salió de las oficinas y se acerco al surtidor.
-Lléneme el depósito – dijo sin moverse del asiento y sin dejar de ver al joven.
Él extendió la mano preguntando.
-Y ¿Las llaves?- y con la misma pereza, pausa, arrogancia y casi ofensiva indiferencia, dio varias vueltas alrededor del flamante automóvil- Es una preciosidad, pero también debió de costar una fortuna… ¿verdad?
Candy quiso ser amable pero sabía que con ella iba Annie y debía fingir cosas que no le gustaban en absoluto. Hizo un esfuerzo para mirarlo desdeñosa, además no le agradaban los sobresalientes, arrogantes y menos los presuntuosos, y aquel joven, aunque parecía sencillo tenía una cierta mirada altiva mientras alzaba la ceja como interrogante.
A todo esto el joven esperaba su respuesta si es que ella se la daba, mientras abría la palanca para que pasara el combustible al depósito del BMW.
-Verdaderamente, yo no tengo nada- decía mientras hacia el servicio- en contra de las chicas guapas y pecosas que conducen autos como estos, cada quien su gusto, pero me parece que es demasiado dinero para llevar en las frágiles, hermosas y suaves manos de una jovencita, porque apuesto a que tú eres menor…
-¿Y a usted que le importa? Y sobre todo no me trates de tú que no nos conocemos de nada y nunca hemos estado sentados en la misma mesa.
-¡Vaya, eso son humos! Me pregunto por qué la gente rica tiene que comportarse con ese engreimiento, si la mejor vida es la sencillez, y a fin de cuentos, yo soy un ser humano ¿Por qué has de considerarme como si fuera piedra?
Candy pensó que, en cierto modo, el obrero tenía razón, pero no dio su brazo a torcer. Ella no era ninguna engreída, ni ninguna presumida, era una estudiante de tercer curso de medicina, que hacia la carrera en una universidad de New York y si bien pertenecía a una familia importante en la playa de Ocean de San Diego, para sus padres esa era una situación especial, para ella como una pesadilla. Al recordar decidió posponer su mentira de altivez para decir únicamente:
-Perdone, no quería ofenderle.
-No, si yo tampoco quería ofenderle a usted.
-¡Vaya, ahora me trata de usted!- sonaba sorprendida aunque no lo estaba.
-El respeto merece respeto- replico él con cierta oculta ironía- y usted es una persona respetuosa, no tengo por qué meterme en sus asuntos, ni en su carácter, ni en su forma de ser- le sonrió con arrogancia.
-Tampoco es así- Candy quería que entendiera que ella no era así.
-Bahhh, no se preocupe- y pasando su mano por su pelo añadió- seguramente se va usted a la playa es una buena tarde de domingo, pero yo tengo que cumplir con mi deber. De buena gana subiría a aquella moto que ve usted allí, me iría detrás de usted, me daría un baño en la playa y si fuera rico, como parece que lo es usted, tendría un yate para dar un paseo por la bahía… Tengo que cobrar. Me debe- y menciono la cantidad.
Por un instante pensó que el obrero tenía mucho ego y muy arrogante, pero era atractivo y unos hermosos ojos, movió la cabeza para sacar esos pensamientos sobre él.
La chica metió la mano en la guantera del auto y saco el dinero y un poco más para la propina. Annie al ver lo que su amiga haría le detuvo la mano y le hablo al oído.
-Es mucho dinero Candy. No deberías darle tanto además es muy arrogante y te falto al respeto al tutearte. El no es de nuestra clase social- y miro al chico con desaprobación.
Ellas no se dieron cuenta que el escucho lo dicho sobre él, sonrió con sarcasmo y aridecía no tener amigos como la morena.
Candy en cambio no podía creer cuanto había cambiado Annie solo por el hecho de que su padre empezó a ganar más dinero y su posición social se elevo. Ignoro las tonterías que dijo esta, por eso siempre prefería estar con Patty.
Se lo dio todo al obrero de la gasolina, sin importarle las muecas que su amiga hacia.
-Gracias, señorita, si todas fueran tan arrogantes como usted, haría el domingo de mi vida. Porque aquí todos pasan, se detienen a llenar el tanque de gasolina y no dejan propina. Es usted muy amable, señorita pecosa- y se inclino ante ella como si estuviera muy agradecido.
Candy se sonrojo al oírlo decir "señorita pecosa" y mas ante tal acto que solto los frenos y se alejo, tardaron unos minutos en llegar a la playa donde los esperaban, el novio de Annie, su novio y sus amigos.
Mientras se cambiaba pensó en el joven que acababa de servirle el combustible. Era algo alto, castaño, atractivo y tenía unos ojos desconcertantemente avellanados unos que no había visto jamás. Bellos en verdad, como si lastimasen el rostro de facciones más bien duras de su poseedor. Lastima se dijo que en su pandilla no estuviera él, veía que aquel hombre, que físicamente valía algo e intelectualmente parecía más bien preparado, estuviese en una gasolinera y no existiese en el grupo de su clase social.
Pensó también en Anthony, su novio.
Realmente ninguno de los dos estaba muy seguros de amarse como para casarse. A no ser que sean obligados. Recordó como se habían conocido
flashback
Ella iba caminando por la calle emocionada por qué Albert le había regalado una rosa de cristal muy hermosa y la había apoyado en no arreglar un matrimonio que al cumplir los 21 o 22 se cumpliría con Neil Leagan a ella ni siquiera le agradaba Neil y mucho menos lo conocía para casarse con él, Albert la defendió con sus padres diciendo que ella solamente tenía 15 años y que estaban en verano y dentro de poco volvería de nuevo al internado. A pesar de que sus padres apreciaban a Albert no la presionaron para que conociera a su pretendiente.
Se detuvo de pronto enfrente de una casa que tenía un jardín hermoso, las rosas olían muy bien, sin darse cuenta entro y se detuvo en unas en particular nunca había visto unas igual eran únicas en su especia, con sus dedos delicadamente todo el contorno de una de ellas.
-¿Qué haces? y ¿Quién eres?- una voz dulce pero sería la asusto dejando caer el regalo que le dio su Tío Albert.
Al ver su rosa hecha pedazos se arrodillo y empezó a juntar los pedazos mientras las lágrimas salían con mucha tristeza. El joven se agacho con ella y le pidio disculpas por asustarlas y haber quebrado su regalo alzo la vista y sin creerlo ella misma se enamoro de ese chico tenia la misma edad que ella, rubio de ojos azules ella le sonrió.
-¿Por qué lloras? Eres mucho más linda cuando te ríes que cuando lloras… - le dijo él con una linda sonrisa. Candy se sonrojo.
-Me llamo Anthony Brown.- dijo ayudándola a levantarse.
-Candice White Ardley.-
-Eres una White Ardley una de las familias más poderosas de aquí verdad.
Candy solo asintió.
Desde ese momento los dos se enamoraron, Ella lo iba a visitar todos los días, el había vivido todo el tiempo en Escocia por eso ninguno de los dos se había visto antes, ahora vivía con su Tía abuela Elroy ya que su madre habia fallecido, le gustaba cultivar rosas para honrar la memoria de su fallecida madre Rosemary.
Candy le gustaba ir a ver a Anthony y verlo cultivar sus rosas, después del verano se siguieron escribiendo. En mayo ella regresa a casa para celebrar su cumpleaños número dieciséis y Anthony le dio un regalo especial, una nueva estirpe de rosa la cual llamo Dulce Candy y declarándole ese día su amor por ella. Candy feliz hizo lo mismo, él fue su primer beso.
Sus familias se llegaron a enterar de su relación, Candy veía a Anthony solamente en el verano y siempre se escribían, y él a ella. Se amaron por cuatro años los cuales se esfumo el día que ella regreso del internado.
Sus padres hicieron un arreglo con la tía abuela Elroy de Anthony. Los 2 estuvieron de acuerdo que ya no se amaban y si seguían juntos era para aparentar ante sus padres
Fin del flashback
Después de que se amaron por lo que eran y no por lo que tenían, su noviazgo siguió.
Candy pensó que si seguían era por costumbre y por ser ahora buenos amigos, nadie sabe de ello, solo ellos. Siempre han ido alargando la fecha de una boda que nunca va a llegar. Pero de momento, el la entretenía, la pasaba bien a su lado, su relación no se comprometía en exceso…
Aun pensaba en el obrero, lo comento con Annie Brite y Patty O'brian, habían estado juntas desde el colegio e ingresaron a la misma universidad, aunque Annie ya no quiso seguir, escusandose de que su padre la podía mantener, Patty hacia sicología y ella medicina. A ella también le gustaba la idea de ser docente, esperaba conseguir un día su titulo de doctora y cuidar de sus pacientes o enseñar enfermería, no porque lo necesitara, le apasionaba enseñar y cuidar a los enfermos, el dinero no le preocupaba porque su padre siempre le decía "Los White Ardley poseemos una gran fortuna", a ella le gustaba la sencillez y no quería pasarse la vida holgada ese no era su plan.
Patty escuchaba con atención a Candy, no opinaba mucho cuando Annie hablaba porque nunca estaba de acuerdo con ella.
-Acaba de servirme gasolina- comento a Patty tumbada en un bikini rojo sobre la arena- un muchacho de los más atractivo pero también de los más arrogante…
-No me digas que te has fijado en ese muchacho, Candy,- Annie no dejo opinar a Patty, pero esta apoyo a Candy.
-Es un chico muy atractivo.
-¡Ah! ¿Tú lo conoces?- pregunto Annie con sarcasmo.
-No, pero también me surto allí de gasolina y me he detenido, esta mañana. Es nuevo, no sé de donde procede yo de la playa no lo conozco ¿y tú lo habías visto antes?- vio a Annie ella negó con la cabeza- y tu- se dirigió a su amiga.
Candy sacudió su pelo rubio
-Por supuesto que no. No lo vi hasta hoy, pero también es cierto que la gasolina siempre la pongo en el centro o Anthony- levanto la mano para saludar a su novio quien estaba jugando con sus amigos- me lleva en su auto… hasta hoy que al salir de casa noté que parpadeaba la lucecita que me advierte que tengo poco combustible.
Giro en la arena. Su rostro quedo hacía arriba. Tenía las facciones delicadas y era muy esbelta. Tenía 21 años, pero ella aun tenía alma de niña. Sus ojos eran verdes, un hermoso verde y sus labios sensuales, sus lindas pecas la distinguían, sus dientes blancos relucían bajo el sol.
-Voy a desear- dijo sonriendo- detenerme en la gasolinera siempre que esté ese joven ¿Cuántos años le calculan?
Annie hizo un gesto de desagrado.
-Déjalo en paz, Candy. Si Anthony se entera de que pretendes coquetear con el gasolinera se va a enfadar muchísimo. Y no digo nada si tus padres, saben que andas tonteando con un obrero de los Grandchester.
-Supongo que no vas a decirlo- objeto Patty
-Yo no- replico Annie muy seria – pero debes dejar de jugar, porque tú no eres coqueta ni te gusta fastidiar al prójimo. Cierto que el joven de la gasolinera es muy atractivo, pero ojo, Candy, no vaya a ser que empieces como un juego y termines cayendo en el. Ya sabes lo que dice el refrán; "El que juega con fuego, sale quemado."
-No se trata de eso Annie…- Patty defendía a Candy siempre.
-En villa nos conocemos todos, yo jamás he visto a ese joven y me causa curiosidad. Es todo.- hablo Candy.
-Pues no deja de ser un obrero de los Grandchester. Piensa que pueden traerlo de cualquier parte. Richard Grandchester es un hombre poderoso y dicen que es caritativo, de modo que si quiere hacer un favor, pues quizá lo ha hecho con ese. El trabajo no abunda y ve tú a saber de dónde lo habrá traído, a lo mejor de una mina, o de una fabrica o de la calle… todo es suyo… Mi padre dice que en la familia Grandchester todo empieza y todo acaba en ella. Son muy poderosos. ¿Te ha dicho su nombre?- Annie sonaba como sus padres una juzgadora de clases sociales.
-No, no.- negó Candy un poco molesta cuando se refirio al joven como "ese".
-Se llama Terry.- dijo Patty.
Candy y Annie se volvieron hacia ella, que estaba en medio de las dos, sorprendidas por lo que dijo su amiga.
-¿Cómo lo sabes?- dijeron unisuno.
-Terence y le llaman Terry y lo sé porque alguien le llamo delante de mí cuando estuve con Stear allí hace apenas una hora. Así que ya lo saben las dos.
-Ahora estaba solo…- pensó Candy en voz alta.
-Claro es domingo…- dijo Annie con sarcasmo
-Le tocaría el turno a él.- hablo Patty sentándose, llevaba un bikini verde oscuro.
-Pues yo digo que a la vuelta voy a pasar de nuevo por allí. Le diré que me mire el aceite, ¿Qué opinan?- hablo Candy emocionada.
-Mal hecho Candy, muy mal hecho deja al joven en paz.
Y con la misma Annie hecho a correr hacia el agua. Se detuvo en la orilla y después se zambullo. Candy dio vuelta en la toalla y quedo boca abajo. Patty suspiro fuerte.
-No le hagas caso Candy, ahora ella es muy diferente a la Annie que conocimos en el colegio. Muy diferente.
-Lo sé. No me gusta como trata a la gente. A mí no siquiera me gusta fingir lo que no soy, quisiera ser yo misma algún día sin que mis padres me reprochen algo.
-Si algún día sucederá eso. Además no creo que Anthony se enoje si tú conoces a alguien más, como amigo.- Patty sonrió con lo último conocía bien a su amiga y sabía que pasaba algo aunque ella no lo aceptase nunca.
-¿Tú crees? El es muy atento conmigo, no sé como vaya a reaccionar.
-Recuerda el trato entre ustedes. El te apoyara.
Candy pensó que Patty tenía razón Ella y Anthony llegó a un acuerdo que alguna vez se cumpliría.
Tenían una caseta al lado de las muchas que había de colorines por todas partes. En el lugar había un hotel en el cual entraban y salían los turistas. Era una zona veraniega y estaba en su apogeo.
Candy pensó mil cosas. Cuando sus padres al terminar el bachillerato en el internado, le escogieron la universidad donde terminaría sus estudios. Ella adoraba su familia pero más a su tío Albert quien siempre la apoyaba y vivía con él cuando estaba en la universidad, en el verano la pasaba con su familia, mientras Albert viajaba por el mundo encontrándose ahora en África, los dos se parecían mucho les gustaba la sencillez, viajar y ser libres. Se comunicaban por teléfono de vez en cuando y los dos se contaban su día. A veces le gustaba ser la niña más rica y más deseada, solo para molestarlo a él, pero era a veces solo lo hacía para jugar con él. Pensó también que no había gozado mucho su libertad.
Al regresar del internado el ayudo a que Anthony y Candy se dijeran lo que sentían después de forzar un compromiso que no deseaban. Anthony era atractivo interesante, con una posición muy brillante, y terminando su carrera de abogado pero siempre cuidando su jardín con 21 años al igual que ella él siempre se distinguía por ser un caballero. Aparte de ser su novio se convirtió en su mejor amigo. En quien siempre podía confiar.
Se levanto y arrastro consigo a Patty se metieron al agua se divirtieron ellas dos solas después se les unieron sus novios Anthony, Stear y Archie quien no quería ir con Annie ya que estaba metida en su círculo social y no le agradaban mucho. Después, a media mañana, todos se reunieron en la terraza del club que alzaba en una esquina del muelle. Allí no entraban barcos, pero abundaban los yates. Ella misma tenia uno que le regalaron sus padres a los 18 años, pero lo usaba pocas veces, solo para escapar de su mundo de mentiras y para platicar a solar con Anthony o Patty o para estar a solas sin compañía de nadie. El mar le agradaba para verlo, pero no para utilizarlo. Era lo más hermoso de la naturaleza.
Ya casi a las dos de la tarde, decidió regresar. La pandilla se quedaba en la playa, comían en el restaurante, también ella pensaba hacerlo o ese pensamiento tenía por la mañana pro una fuerza interior la obligaba a vestirse, peinarse, subir al auto y pasar de nuevo por la gasolinera.
Afortunadamente Anthony, pensó lo mismo no se quería quedar preferiría irse a casa con sus flores, o ver a esa chica que vivía a la par, le atraía esa muchacha pero quería estar seguro primero de que ella le atraía el antes de hablar con Candy, la vio hacer lo mismo, despedirse de todos, marcharse, salieron los dos juntos sin decirse nada solo despedirse de la pandilla, ya cerca del auto de ella él le hablo con voz suave y serena:
- A ti tampoco te apetece estar aquí- hablo con las manos metidas en los bolsillos de su pantalón.
-Me he aburrido.- mintió ya que no lo estaba.
-Sabes Candy te conozco muy bien y estas mintiendo.- sonrió para que ella confiara en él siempre podía hacerlo.
-No soy buena mintiendo ¿cierto?- dondose un pequeñísimo golpe en los labios.
Rio con diversión- No te preocupes no te interrogare, confió en mi novia. Además yo tengo que ir a ver a alguien y aproveche de que te despedías para que nos vieran salir juntos y no sospecharan.- levanto su barbilla y le dio un beso en la frente.
Ella se apoyo en él y le dio un beso en la mejilla, había dejado de darse besos en los labios ya que no sentían la atracción que los unió al principio. Solo lo hacían cuando estaban con sus padres o con la Tía Abuela de él.
A las dos y media, el BMW rojo entraba de nuevo en la amplia gasolinera. Había cafetería, servicios y los surtidores en fila. También había en aquel instante en que ella frenó 2 automóviles esperando para llenar su tanque de gasolina. También había otro hombre junto a Terry vistiendo un overol azul, en cuya espalda se podía leer en letras fluorescentes "Grandchester".
El chico seguía vistiendo la camisa despechugada y los jeans. Se podía apreciar su clara piel. Candy no entendía porque había regresado a la gasolinera pero ese chico la atraia y ella aun no lo creía.
Anthony pasó enfrente de la gasolinera despacio y vio a Candy, quien miraba a un chico de melena castaña y un poco mal alto que él.
Ahora entendía por qué Candy tenía tanta prisa, paso de largo ya que no quería incomodarla pero hablaría con ella después para que le explicara si le sucedía algo con el joven.
Mientras él pensaba que si le sucedía algo con Susana Marlow, había conocido a la rubia igual como conoció a Candy por su jardín.
Con Candy solo eran amigos y fingían ser novios, pero con Susana floreció un amor que no le cavia, además podía decirle a Candy de su trato y hasta ella podía conseguir algo también.
Nota: Los personajes son de la manga Candy Candy, yo solo preste sus nombres. La historia está basada en una de las novelas de Corín Tellado solo compuse algunas partes.
Espero que les guste.
