Capitulo 2
-Disculpe- dije acercándome a recepción y dejando las maletas en el suelo,- ¿la señora Cooper?-pregunte.
-Soy yo bonita, ¿Qué deseas?-.
-Oh disculpe. En mi última carta decía que debía de preguntar por usted. Soy Isabella Swan, recibí una beca para cursar en la universidad y anuncie que tendría aquí antes de que empezasen las clases-.
-Si, ahora caigo, te estábamos esperando bonita. Bienvenida a Estados Unidos. Si esperas un momento ahora pasaran para llevarte a tu habitación-.
-Muy amable. Gracias- dije mientras me sentaba en uno de los sofás que había en la recepción. Aquello impresionaba mucho más que el verlo en foto. Una gran sala con paredes de mármol y una recepción con numerosos sofás adornaban la espacia a la que accedías desde la calle. Durante el tiempo que estuve esperando me entretén con una de las revistas que se encontraban encima de la mesa, publicidad de la universidad.
-Señora Cooper, ¿me llamaba?-.
-Si esa chica de ahí- levante mi cabeza y vi dos pares de ojos en mi. Gire mi cabeza a ambos lados ya que yo no había llamado a nadie que no fuese la señora.
-¿Yo?- dije moviendo mi boca sin emitir sonido y señalándome.
-Es nueva- se limito a decir la señora Cooper.
-Ya entiendo. Gracias señora Cooper. Tu chica- dijo acercándose a i y cogiendo mis dos maletas, -vamos-.
-No hace falta que lleves mi equipaje de verdad-.
-No pesa nada, además, estoy seguro de que me pesan mucho menos que a ti- "que a mi y toda mi familia junta". Probablemente el brazo de ese chico pasaba lo mismo que yo entera.
-Perdón pero es que no estoy entendiendo nada- dije sincerándome. -¿Por qué tengo que avisar a la señora Cooper y apareces tu, sabiendo a donde tengo que ir además?-.
-No te preocupes, el primer año yo estaba aun mas perdido que tu. No se si sabrás que esta universidad acepta a bastantes poco alumnos por carrera- me dijo mientras yo asentía con la cabeza. –Bueno, estoy seguro de que tu estudiaras o turismo o relaciones internacionales-.
-Relaciones internacionales. ¿Cómo lo sabes?-.
-Porque los alumnos de tercer y cuarto curso, normalmente subdelegados o delegados- dijo inclinándome la cabeza como haciéndome saber que el pertenecía a los últimos –deben enseñar a los novatos, ósea tu, las instalaciones, su dormitorio, etcétera-.
-¿Así que tu eres el delegado de relaciones internacionales o turismo de…?-.
-Tercer curso de relaciones internacionales. Emmet McCarty, un placer- dijo dejando una maleta en el suelo y dándome la mano.
-Isabella Swan. Pero llámame solo Bela por favor.- dije devolviéndosela. –Encantada. ¿Tu también eres becado?-.
-Si, estoy aquí gracias a una beca deportiva. Fútbol americano-.
-Si, tienes un cuerpo muy… muy de deportista-.
-Algo me habían dicho antes-dijo sonriéndome. -¿Cómo es que has venido aquí tan pronto? Normalmente en estas fechas solo estamos los delegados de cada curso, para enseñar lugares y demás cosas a los nuevos, pero normalmente no se instalan tan temprano-.
-Quise venir un tiempo antes para adaptarme un poco al lugar. Comprar las cosas necesarias y todo eso-.
-¿De donde vienes? Yo vivo a las afueras de la ciudad-.
-Soy de Madrid, España- le conteste orgullosa de mi misma.
-¿En serio? Amo España, me encantaría ir algún día. Déjame decirte que no se te nota prácticamente nada el acento-.
-¿De verdad? Muchas gracias, me das una alegría. Seguro que te gustaría España-. Mientras iba hablando con el me fijaba en cada detalle que me encontraba a mi alrededor: me fije en como los edificios mezclaban con toda naturalidad la sabiduría antigua del lugar con la modernidad que caracterizaba a la ciudad, como el campus parecía estar en medio de un campo, cuando en realidad estaba rodeado de edificios, donde la otra pared daba a la mas bulliciosa calle en el mundo, me fije que era inmenso y muy verde, vi también como apenas nos cruzábamos con gente y que casi tosa se dirigía las pistas de deporte que había en nuestra parte izquierda.
-La señora Cooper me ha dicho que tus compañeras de cuarto no llegaran hasta la semana que viene. He de decirte que has tenido suerte, te ha tocado en los edificios nuevos de estudiantes, seremos vecinos porque yo estoy en el piso justo debajo del tuyo-.
-Es bueno conocer a alguien cercano-.
-Si necesitas cualquier tipo de ayuda, ya sabes donde vivo. Por cierto, si quieres comprar los libros conozco un sitio donde te los venden a la mitad de precio, así que solo gastaras la mitad de la parte del dinero de la beca.-
-¿En serio? Dime donde por favor-.
-Claro. Te puedo acompañar cuando terminemos nuestro tour si quieres. No tengo nada más que hacer por hoy-.
-Muchísimas gracias Emmet-.
-Para servirte- dijo haciendo una graciosa reverencia mientras seguía caminado y portando mis maletas. –Hemos llegado- dijo parándose en frente de una puerta en el segundo piso. –Aquí tienes tu juego de llaves- dijo dándome 3 llaves- esta- dijo cogiendo una-para la puerta de tu casa, esta otra, para el portal y la mas pequeña para el buzón. Te dejo que te instales, y cuando este lista, bajas y me llamas, ¿de acuerdo?-.
-Todo perfecto Emmet. Muchas gracias-.
-Nos vemos Bella- dijo dándome la espalda y bajando por las escaleras. Metí la llave en la cerradura y después de pasar las maletas y cerrar detrás de mi me dedique a contemplar mi nueva residencia. Aquello era ligeramente mas… mas de todo de lo que yo habría imaginado nunca. Mas caro, mas grande, mas ostentoso… mas perfecto simplemente. El salón era una estancia amplia, con 3 sofás individuales y una grande con capacidad para otro 3. Una mesita baja negra y un mueble lleno de espacios para libros y una tele. Vi que al salón se unía una barra y una cocina americana. No muy grande pero si lo suficiente para tres personas adolescentes que no comerían allí ni la mitad de los días. Supuse, que al no tener todavía compañeras, podría elegir la habitación que mas me gustase. Me quede con la ultima al final del pasillo, no porque fuese la mas grande, si no porque era donde mas luz entraba. Las tres habitaciones eran parecidas, unas con un poco mas de espacio, una cama bastante grande en el medio con una mesita de noche al lado, con un armario donde mi ropa se perdería porque sobraba espacio, unos estantes donde poder dejar las cosas personales y un escritorio para estudiar donde entrarían fácilmente todos los libros de toda la carrera. El piso lo completaban otros tres baños, no grandes pero lo suficiente como para apañárselas de uno en uno. Deje mi mochila encima de la cama y mis maletas en una pared, cogi mi móvil y llame a mis padres. Debían de ser en España las 22:30, así que todavía estarían despiertos.
-¿Diga?- contesto mi padre.
-Hola papa, soy Bella-.
-¡Bella, hija, que alegría oírte! ¿Qué tal estas?- me pregunto mientras escuchaba pequeños murmullos del resto de mi familia que querían hablar conmigo.
-Muy bien papa, esto es increíble. Estoy un poco cansada del viaje pero no me dormiré hasta por la noche par coger el horario. Ahora me voy a comprar el material y a conocer la ciudad. El piso es genial, enorme y muy bien equipado, ya os mandare fotos-.
-Me alegro mucho hija. Te colgamos ya para que no gastes mas. Tu madre y tus hermanos te mandan muchos besos y saludos-.
-Devuélveselos anda. Y un beso enorme para tu también. Llamare mañana-.
-Otro para ti cariño. Adiós-. Saque de mi maleta un pequeño bolsito donde metí un poco de dinero, mi plano y mi móvil para salir a la calle. Cerré la puerta, guarde mis llaves y baje al piso que estaba exactamente debajo del mió
-¡Bella! ¿Ya estas preparada?-.
-Si, recogeré mañana las maletas y todo eso. Me apetece bastante poco hacerlo ahora-.
-Perfecto. Entonces… ¡Vamos a presentarte a Nueva York! ¿O prefieres conocer antes la universidad?-.
-Como tu prefieras, tengo todo el día libre-.
-Empecemos entonces por aquí primero. Mira- dijo señalando los edificios- estos de aquí, ósea donde tu vives, son bloques de pisos bastante nuevos y, donde solo vivimos o los becados, o las personas donde sus padres hacen verdaderos esfuerzos para pagarles la universidad. El resto, es decir, el 70% del alumnado, vive o en sus casitas, y llegan aquí en sus súper coches o en las hermandades, las cuales, como te podrás imaginar, se llevan una buenísima parte del dinero de la universidad. Hay como 30 hermandades, con su respectiva casa o mansión, como prefieras llamarlo. En cada una son aceptadas unas 40 personas-.
-¿Cuántas habitaciones tienes?-.
-Unas 15 habitaciones. Son enormes las casas, ahora las veras. Te puede tocar compartí habitación de tres personas, entonces eres poco importante, de dos personas, que es como un nivel mas, y puedes tenerla individual, solo si eres presiente. Aunque haya muchas todas comparten la misma característica, están invadidas por pijos sin cerebro, los cuales no pisarían esta universidad si papa no tuviese un dólar. Veras que son muy clasistas, si no vistes bien o no eres guapo, no vales nada, y te lo harán saber-.
-Creía que estas cosas solo se daban en las películas, o como mucho en las niñas crueles de 8 años-.
-Pues no, eso existe. No te metas en su camino y no sabrán ni que existes. Este de aquí es tu edificio, facultad de relaciones públicas y turismo. Entremos- dijo abriéndome la puerta y dejándome pasar. –La NYU esta dividida, es decir, no todas las carreras se imparten en este campus, la ciudad tiene mas facultades por ahí, incluso en otras ciudades, pero esta es la mas importante. Aquí estamos concentrados los alumnos de relaciones internacionales, turismo, política, derecho, filología hispánica, inglesa, francesa, alemana y china y la de economía. Veras- dijo abriéndome la puerta de la primera clase que nos encontramos – que son clases normales, ni muy grandes ni muy pequeñas, como de instituto, ya que los alumnos no superamos lo 40 por aula, son clases individualizadas, si faltas lo sabrán. Cuando nos reunimos en una asignatura demasiados alumnos para entrar en una clase, vamos a una de las 5 aulas especiales que hay en el edificio, pero eso ya te lo dirán cuando te den el horario. El campus cuenta con wifi, por supuesto, aula de ordenadores en cada facultad, gimnasio, y piscina, siempre que el equipo de natación no tenga que entrenar. El comedor y la cafetería están en la recepción a la derecha y las diferentes pistas de deportes, a la derecha de donde entramos-.
-Las vi antes-.
-¿Te vas quedando con todo?-.
-Si, esto es como estar en un sueño-.
-¿Sabes como va todo eso de las notas, vacaciones, faltas…?-.
-Si, me mandaron toda la información y ya me la leí-.
-Ojala todos los nuevos viniese igual de informados que tu- dijo dedicándome una sonrisa. –Que mas… Ya. Te tocara hacer un montón de trabajos en grupo, pero en cada piso solo puede entrar 5 personas por cada una, así que si se supera el número, tendréis que ir a la biblioteca, que esta en la acera de en frente, presentas tu carne de estudiante y te dan una sala particular para hacer trabajos en grupo. ¿Sabes a que deporte te apuntaras ya?-.
-¿Deporte? No pienso hacer ningún deporte. Soy patosa por naturaleza, es decir, me caigo hasta en una superficie plana. El deporte no es lo mió-.
-Siento ser yo quien te lo diga pero es así. Aquí es obligatorio practicar algún tipo de actividad extraescolar, y teniendo en cuenta que te ves realmente tímida y la única opción que no sea deporte es esa, te tocara-.
-Pe… Pero no se hacer ninguno-.
-Prácticamente nadie de los que entra sabe hacer nada. Solo los que entramos con beca deportiva destacamos en eso, y mírame, capitán del equipo de la universidad. Los diablos rojos- dijo poniendo una pose graciosa donde cada uno de sus músculos de acentuaron. Puedes apuntarte a natación, fútbol, fútbol americano, baloncesto, atletismo, animadora…-.
-Creo que me apuntare a fútbol, soy bastante mala en el resto de las cosas. En el colegio estuvimos dando clases de fútbol, además de que en España es el deporte rey, y fue la nota que saque jamás en deporte. ¿Así que capitán, eh?-.
-Si, desde este año, el del año pasado de licencio y se fue. No es algo sencillo, los niños ricos creen que pueden comprar todo con dinero, hasta la habilidad, pero hay personas en las que todavía impera el sentido común aquí, y aqui me tienes-.
-Felicidades entonces-.
-¿Ves esas casonas de allí?- dijo señalándome una fila de mansiones realmente impresionantes, todas ellas con un escudo en la parte superior de la puerta. –Te presento a las hermandades de la NYU. ¿Impresionan verdad?-.
-Son una pasada Emmet-.
-Disfrútalas. Dentro de 15 días no podrás estar tan cerca de ellas. Donde tu estas pisando ahora mismo se encontrarán tal cantidad de pijos por metro cuadro, que parecerá que llevas un cartel en la frente que ponga "busco problemas niños pijos"-.
-No me gustan los problemas. Con nadie-.
-De todas formas es solo hacerse valer. El primer día me dieron por todos los lados. Cuando te impones un poco saben con quien pueden y con quien no pueden meterse-.
-Es fácil imponer cuando el volumen de tu brazos supera a todas las cabeza que habitan en esta calle. Yo… Yo simplemente intentare pasar desapercibida. Se me da realmente bien-.
-No es que me guste escuchar que prefieres esconderte y eso se te da bien, pero si quieres pasar de los problemas, es la mejor solución. ¿Vamos ya a conocer Nueva York?-.
-Por favor. Estoy impaciente-.
-¡Vamonos!- dijo señalando de forma teatral la puerta de salida y haciendo que rompiese a reír.
En apenas 2 horas, Emmet me llevo andando por los lugares mas emblemáticos de la ciudad que quedaban cerca de la universidad.
-Creo que es hora de ir a por los libros antes de que cierren. Es esta librería así que no tardaremos- dijo riéndose de su propia broma. –Buenas tardes Clark- saludo Emmet a un señor de unos 60 años que se encontraba detrás del estante.
-Buenas tarde muchacho. ¿Se te olvido algún libro?-.
-No mire, le traigo a una nueva cliente. Primer curso. Todos os libros, ya sabes-.
-En un momento se los traigo señorita- me dijo mirándome y sonriéndome calidamente.
-Emmet, ¿Cómo va a saber este señor los libros que necesito? Cada universidad utilizara unos diferentes-.
-Le traigo una lista de cada curso y cada carrera para que lo sepa. Recibí mucho de él el primer año, y le devuelvo el favor trayéndole clientes-.
-Aquí los tienes. 8 fabulosos libros para 8 fabulosas asignaturas. ¿Tienes lectura este año?- me dijo mientras aparecían delante de mis ojos una pila de libros enormes.
-Para ser sincera, estoy deseando empezar ya-.
-Debes de ser muy especial, normalmente Emmet no trae aquí a muchos nuevos-.
-Es becada al igual que yo Clark. Sabes que a los pijos ni les recomiendo lugares, que se busquen la vida-.
-Bien dicho muchacho- dijo formando con su mano un pulo y chocándolo con el de Emmet.
-Se que n todos son iguales, por eso si me can bien, el año siguiente les recomiendo este lugar-.
-¿Vas a necesitar algo mas muchacha?- me pregunto-.
-Pues necesitare una carpeta, unos bolis azules y negros y folios. Por ahora nada mas-.
-A esto último invita la casa. Si me das la tarjeta te cobro los libros-.
-Pero señor no es necesario, pued...-.
-Ya se que puedes pagarlo. Pero quiero invitarte, ¿puedo?-.
-Por supuesto. Muchísimas gracias- dije dándole mi tarjeta de la beca.
-Aquí tienes. Ven cuando necesites niña. Adiós muchacho-.
-Hasta pronto Clark- dijo despidiéndose Emmet mientras cogia una de las bolsas de los libros y yo la otra y salíamos de la tienda.
-Se esta haciendo de noche. ¿Quieres cenar conmigo en el comedor de la universidad y asi te presento a las cocineras?-.
-Claro, pero primero necesito dejar esto en mi casa-.
-Vamos entonces-.
-Por cierto- dije mientras empezábamos a caminar hacia la universidad, -¿no conocerás algún sitio donde pueda trabajara media jornada por la tarde y sacarme un poco de dinero?-.
-Esta zona esta llena de cafeterías y restaurantes donde los becados y demás estudiantes humildes encuentran trabajo para lo mismo que tu. Cuanto antes vayas, antes encontraras. Yo también lo necesito, ¿sabes?-.
-¿Quieres venir mañana conmigo a echar curriculums?-.
-Eso esta echo pequeña-. Durante nuestro paseo me di cuenta de que Emmet era un gran chico. Tenia todo lo que se podía pedir, inteligencia, humor, era humilde, y ni decir que estaba para mojar pan. Ese tipo e gente que quieres tener a tu lado porque sabes que te alegrara en cualquier momento.
-Sube si quieres, es solo dejar los libros- le dije.
-Vaya, mi casa esta un poco mas desordenada que esta- comento entrando a mi piso.
-Yo soy bastante ordenada. Me gusta la limpieza, así que espero que a mis compañeras también-.
-No es por decepcionarte, pero no es una cualidad muy extendida entre las chicas de Nueva York-.
-Vamonos anda, que tengo hambre-.
-Bueno-dijo cuando llegamos a las puertas del comedor, donde el olor a comida ya era notorio, -te voy a presentar la mejor parte de toda la universidad. Hoy no habrá nadie aquí entro, como ya te dije nadie llego todavía. ¡Buenas noches señoritas!- como bien dijo Emmet, el comedor estaba totalmente vació, solo se encontraban allí las cocineras que estaban detrás de las pantallas que protegían la comida.
-¡Emmet! Creíamos que ya no vendrías-.
-No dudéis de mi anda. Además, traigo visita- de repente las caras de las cocineras cambiaron a un gesto mucho mas amenazante. –No os pongáis así, es buena gente. Es becada- dijo a modo de rendición, lo que hizo que el gesto se suavizara mucho más.
-Buenas noches- me atreví a decir, pro esa simple frase hizo que todas volviesen a sus gestos de alegría, e incluso alguna me dedico una sonrisa dulce.
-Es hasta educada. Muchacha ya nos caes bien. ¿Qué vas a querer de cenar?-.
-¿Por qué hay tanta comida si no viene nadie?- pregunte.
-Es obligatorio hacer un mínimo, por si acaso. A mi ponme un poco de todo- dijo Emmet.
-Yo… Yo quiero un poco de pasta y un filete. Gracias-.
-Vamos a sentarnos-.
-¿Qué a sido eso de antes?- le pregunte mientras miraba como no le entraba mas comida en la boca y me empecé a reír.
-Tenía hambre- dijo a modo de excusa. –Veras, no se si habrás conocido a muchos pijos, pero la mayoría no son exactamente lomas educado que te puedas echar a la cara, y a las mujeres las tratan bastante mal, dejémoslo ahí. De todas formas lo comprobaras pronto. Cuando viene alguien nuevo, se ponen a la defensiva, es normal, están muy quemadas de tanta tontería que se gastan los niñitos. La excepción son los becados o los que sufren por entrar aquí, quieras o no saben lo que tiene y lo que les ha costado entrar aquí, y suelen ser mas agradecidos, como tu has demostrado-.
-No he hecho nada-.
-Te equivocas- dijo señalándome con el tenedor. –Las has saludado, cuando te han puesto mala cara no las has insultado, has dado las gracias cuando te han servido. ¿Sabes cuantos estudiantes hacen eso?-.
-¿El 30% que no son ricos?-.
-Bingo para la chica que tengo en frente- dijo haciendo que los dos nos riésemos. –Aun así, suelen ser bastante ariscas con todos, es su forma de defenderse. Cuando tienes que servir y ya te han tirado la comida dos veces a la cara, da igual que des o no las gracias, están tan cansadas que e mandan a la mierda con solo un "hola". Las entiendo y por so suelo venir aquí siempre, aunque ahora me pueda ir a mi casa. Probablemente sea la única persona con la que se puedan desahogar, aparte de entre ellas-.
-Vaya, ni siquiera me imaginaba esto. Una pregunta cambiando de tema, has dicho que hay poca gente, ¿Por qué no viene a comer aquí? Aunque solo sean los delegados-.
-Veras, la mayoría de los delegados, bueno, todos menos yo, tienen unos padres bastante influyentes en la universidad. ¿De verdad crees que mientras puedan evitarlo vendrán a comer aquí, cuando odian este lugar y su comida?-.
-Pero si esta deliciosa la comida Emmet-.
-A mi me lo vas a decir, pero no hay nadie que te sirva, ni un menú donde lo mas barato sean 60 dólares, ni nadie que te quite la silla cuando te vayas a sentar o a levantarte. Esas cosas, que para ellos, valen mas, que el que la comida este rica o mala-.
-¿Vais a querer algo de postre?- nos dijo una de las cocineras acercándose a nuestra mesa. Debería tener unos 50 años y se veía verdaderamente adorable.
-Tráeme un cacho de tarta de chocolate, anda Maggie- dijo haciendo un puchero Emmet.
-Claro que si mi niño. ¿Y tu bonita?-.
-Otro para mi, gracias-.
-Ahora mismo os los traigo-.
-Nadie sabe que tienen eso, lo reservan para mi-.
-¿Solo para ti?-.
-Eres a la primera persona que enseño todo lo que conozco de la universidad que verdaderamente merece la pena. Me has caído bien pequeña-.
-Gracias Emmet. La verdad tu también me has caído muy bien. Espero seguir viéndote por aquí-.
-Claro que lo harás. No pienso despegarme de ti, solo durante las clases. No todos los días uno hace tan buenos amigos-.
-Muchos gracias… grandullon. ¿Te molesta que te llame así?-.
-¿Sinceramente? ¡Me encanta! Por fin alguien aprecia mi figura- dijo mientras los dos nos poníamos a reír.
-Aquí la tenéis. Disfrutadla-.
-Por supuesto Maggie-.
-Gracias. Esto esta riquísimo- dije sin todavía terminarme el pedazo que tenia en mi boca.
-Es casera. La especialidad de la casa, ¿verdad Maggie?- dijo chillando.
-Y sabes que solo ara ti cariño. Y para tu amiga ahora también-.
-Eres increíble. ¡Y por cierto! Se llama Isabella, pero prefiere Bella-.
-Encantada Bella, yo soy Maggie-.
-Igualmente Maggie, encantada. Por cierto, esta riquísima la tarta- dije chillando yo también.
-Pídela cuando quieras tesoro, pero que no te vea nadie-.
-Eso esta hecho-. Nos terminamos la tarta en menos de un minuto. Sinceramente, esta increíble, pocas tartas había comido que estuviesen tan buenas.
-Nos vamos ya señoritas. Pero mañana disfrutaran de nuestra compañía en la cena de nuevo-.
-Muchas gracias por la cena. Estaba riquísima, de verdad- dije.
-Muchas gracias Bella. Os esperamos mañana aquí-.
-Hasta mañana-.
-Hasta mañana-.
-Bueno dijimos llegando al portal de la casa de Emmet. ¿Mañana a las 10 te viene bien?- dijo Emmet metiendo la llave en la cerradura.
-Si claro. Aquí mismo a las 10. hasta mañana Emmet. Y muchas gracias por todo, en serio-.
-Ha sido un placer. Hasta mañana Bella- dijo mientras cerraba la puerta. Subí a mi casa y después de darme una ducha busque uno de mis pijamas y me metí a la cama, no sin antes poner el despertador en hora para levantarme mañana puntual. Apenas tarde en coger sueño, ya que había sido un día lleno de nuevas experiencias. Un día largo que había dado para mucho. Un día para conocer los siguientes cuatro años de mi vida.
Holaaa!No saen la alegri que me da queles guste, por lo menos, lo que llevo de historia. Me apetecia escrir una historia de estas, de las miticas peliculas de cuando teniamos 14 años de Hilary Duff y esas cosas, pero un poquito mas 2madura" si se puede llamar asi. Queria aclarar, por si alguien se siente ofendido, que no tengo absolutamente nada en contra de las personas pijas, finas ni ricas ni nada que se le parezca. Es mas, tengo gente amiga a la que aprecio un monton que es asi. Es simplemente una actitud que tiene Emmet, al igual que a otro le pued eno gustar algun nomre o cualquier cosa, para nada es algo con lo que yo me desquite de nada, porque no pienso asi. Una vez aclarado decir, que la otra historia seguire actualizandola, pero queda ya muy poco, me decidi y ya esta en las ultimas. Me alegro de que os haya gustado, y espero que esta tenga tambien algun "seguidor" jajja.
Un saludooooooo!
