Capitulo 5
Habían pasado ya las dos primeras semanas de curso, y esta vida cada vez me convencía mas, estaba mas a gusto con cada minuto que pasaba. Era lunes y hoy empezaban las clases extraescolares, es decir, hoy empezaba mi calvario con el fútbol. Había tenido que pedir permiso en el trabajo, porque no me daba tiempo a llegar, pero todo se soluciono firmando que trabajaría un par de horas mas el sábado que me tocase. Alice también se había apuntado a fútbol, por lo cual estaríamos juntas las tres: Ángela, Alice y yo. Me dijo que se había planteado entrar donde las animadoras, pero que en esta universidad tenias que tener un nivel bastante alto de gimnasia para entrar y que ella ni se había presentado porque sabia que su pierna no podía levantarla ni medio metro del suelo. Me lo contaba riéndose ya que Tanya si se había presentado pensando que entraría, y digo con palabras textuales, "sabrá mover el culo pero de gimnasia no tiene ni idea", por lo cual no entro al equipo, y la tendríamos de "compañera", una cosa que no me hacia ningún tipo de gracia.
Alice se había acoplado a nuestro grupo con mucha facilidad, y todos nos alegrábamos al saber que cada vez Jasper y ella estaban mas cerca. Aunque al principio Jasper tuvo sus dudas, todos, incluida Alice, de manera sutil, le hicimos ver que ella no era como el resto, y se encargo de demostrárselo día tras día.
-Bella relájate por dios. Hoy solo se presentaran los entrenadores, nos dirán horarios de trabajo, uniformes y donde competiremos. Dudo que nos dejen tocar un balón hoy- me decía Emmet mientras nos dirigíamos a el pabellón de deportes cubierto. Tanto fútbol americano como fútbol, masculino y femenino teníamos los mismos campos de entrenamiento, por lo que era necesario establecer orden y día para no coincidir. Al llegar nos sentamos en una de las ultimas butacas mientras aquello de llenaba de gente. 4 personas aparecieron por una puerta diferente posicionándose en frente del resto del mundo y esperando a que colocasen y callasen.
-Muy bien. Buenas tardes a todos. Deduzco que habréis leído las comunicaciones y solo estáis aquí los equipos masculino y femenino de fútbol y fútbol americano. Pediría por favor que los capitanes de los equipos bajasen aquí-. Emmet se levanto de mi lado y bajo hasta la pista juntándose con otro chico y otra chica. Viendo aquello me acorde del porque se sorprendió tanto cuando Alice le saludo de una manera tan correcta, y es que el año pasado el y Edward habían luchado por la capitanía. Cierto era que ambos eran los mejores del equipo, me contó, pero Edward intento conseguirla por otros medios, pero se topo con que el entrenador no necesitaba un sueldo extra en su vida, por lo cual se la dio a Emmet sin dudarlo ni un segundo mas. –Veréis que de cuatro equipos solo hay tres capitanes, bien, falta el de fútbol femenino, así que aquí el entrenador Nicolas será el encargado de elegir a una de sus jugadoras-. Así que ese seria el señor que me mataría a balonazos los próximos 4 años. Era bueno saberlo. Una vez presentados los cuatro entrenadores, indicar horarios (yo entrenaría los lunes, para empezar bien la semana, vaya) y repartir equitaciones, nos hicieron separarnos en cuatro grupos, unos por cada equipo y hacer presentaciones mas individualizadas.
-Buenos chicas, como veréis no tenemos capitana, así que para elegirla primero tengo que veros en acción. Las pruebas serán el próximo lunes en el campo de fútbol que esta fuera, y da igual si sois nuevas o veteranas, pienso trataros de la misma manera. Estoy seguro de que haremos grandes cosas este año. Veréis que sois un montón, pero intentare que todas tengáis vuestro momento. Se le olvido decirlo, pero este año tenemos competiciones entre universidades, así que estos cuatro equipos que estamos aquí viajaremos juntos, y según vayan eliminando, dejaremos de viajar juntos. Los lugares son- dijo sacando un papel, -la universidad de Seattle, la de Florida, la de Houston, y la final que será en la de Los Ángeles. Si hay alguna chica becada entre vosotras, no os preocupéis que los gastos los paga la universidad, como al resto-.
-Si el hotel no me gusta, ¿me puedo pagar otro no?- pregunto Tanya.
-No Tanya, tu te quedas donde se quede el equipo, o si no, estas fuera. Y sabes lo que eso significa.
-¡Es injusto! Puedo estar en el mejor hotel de la ciudad y me obligáis a estar en uno cualquiera, porque supongo que no os gastareis el dinero en uno bueno-.
-Nos alojaremos donde podamos. Como ves somos mucha gente, y no todos los hoteles están dispuestos a alojar a semejante juventud. Y no quiero escuchar una palabra mas- dijo poniendo la mano en frente de su cara y cortándole la palabra que estaba por escapar de su boca. –Y sin mas, buena semana chicas. Nos vemos el lunes-.
-Hasta el lunes entrenador- dijimos todas casi a la vez empezando a separarnos en pequeños grupos.
-¡Chicas!- dijo Emmet desde la otra punta del pabellón dirigiéndose hacia nosotras corriendo. -¿No es genial lo del campeonato? ¡Que nos vamos a Miami!- dijo bailando de una manera un tanto especial que hizo que todos nos riéramos, unos con mejor intención que otros, pero solo hizo falta una mirada para que estos parasen en seco sus risas.
-Es genial. Espero que podamos ganar el primer cruce, por si no, no vamos-.
-Eh venga, vamos a ganar en todas las categorías. Por lo menos las nuestras-.
-Eso espero. Me tengo que ir a trabajar- dije viendo a hora que era, si salía ya a lo mejor podía llegar a tiempo.
-Bella, te acompaño al trabajo hoy- dijo Alice cogiendo su bolso.
-Alice, ¿necesitas hablar verdad?- dije estando ya dentro de la cafetería poniéndome el delantal y cogiendome el pelo en una coleta alta.
-Si Bella. Sabía que hoy Jasper no podía venir y vi un buen momento-.
-Así que es sobre Jasper. Tienes suerte, hoy no hay nadie aquí y es raro. Dime lo que quieras-.
-Veras, no se si lo sabrás o lo habrás notado o algo de eso, pero me encanta Jasper-.
-Si algo hemos notado, todos- dije sonriéndola para que se relajase mientras le cogia la mano. –Todos estamos encantados de eso. Y no se si tu te habrás dado cuenta de que Jasper babea por ti-.
-¿De verdad? ¿En serio creéis eso? Bella no te rías de mi que estoy en una crisis seria-.
-Alice, no me estoy riendo de ti-.
-¡Ah Bella!-.
-Alice no grites por favor, estoy trabajando-.
-Perdón, perdón, perdón- dijo abrazándome. –No tienes de la alegría que me das. Bueno resuelto este problema vamos a siguiente. Bella, necesito estar con el, decirle lo que siento. Pero no me atrevo-.
-Venga Alice, no me puedo creer que tu o Jasper, con el carácter que tenéis tan abierto no podáis quedar un día a solar y solucionar todo. No me lo creo-.
-Me da vergüenza Bella-.
-¿Esta hablándome la misma Alice Cullen que yo conozco verdad?-.
-Bella, ayúdame anda-.
-¿No hay este viernes una fiesta en el campus con todos los estudiantes? Llévate a algún sitio durante un rato y habla con el-.
-Si. ¡Si! Eso es justo lo que voy ha hacer. Te quiero Bella. Te quiero- dijo abrazándome y dando saltitos que me arrastraban con ella.
-Ya Alice. Ya lo celebraremos cuando todo haya salido bien. Porque saldrá bien-.
-Vale ahora ya no solo estoy nerviosa, si no que también estoy ansiosa-.
-Relájate. Eras la única que todavía no se había dado cuenta. ¿Si te digo un secreto doy por seguro que no dirás nada verdad?- ella solo afirmo con la cabeza haciendo como que cerraba su boca con llave. –El día antes de empezar, te vimos llegar con tu hermano, y el comentario de Jasper, mas o menos fue "esa chica es una belleza. Ojala y no sea como las demás". Y el día que empezaron las clases me dijo algo así como "Alice me interesa". Así que los demás lo suponen, pero yo lo se-.
-Alice, respira, inspira, respira, inspira- se decía ella misma mientras seguía sus propios consejos. –Bella, estoy haciendo verdaderos esfuerzos por no gritar de alegría, así que dime algo malo ahora mismo-.
-¿Y que quieres que te diga?- pregunte mirando a mi alrededor.
-Lo que sea pero esto de la relajación no me esta funcionando- mira a todos lados buscando algo que le pudiese servir para no gritar y reventarme los tímpanos. Y como si alguien es hubiese llamado, apareció mi noticia dirección a la cafetería.
-¿Te vale que te diga que Tanya, tu hermano y unos cuantos mas vienen en esta dirección?-.
-Suficientemente mala para quitarme a Jasper de la cabeza. ¿Qué quieres? ¿Vienen mucho por aquí?-.
-Es la primera vez que los veo. O por lo menos en mi turno nunca vinieron- dije mientras empezaban a entrar por la puerta uno de tras de otro armando un escándalo importante como si esto fuese su casa. Al parecer nadie se dio cuenta de quien era yo hasta que Tanya se acerco a pedir y levanto su vista de sus uñas.
-Quiero un café… Mira quien tenemos de chacha la becada española-.
-¿Desea tomar algo?- le pregunte ignorando completamente su comentario y desempeñando mi trabajo.
-¿Lo haces tú?-.
-Si señorita-.
-Entonces nada. ¿Alguien quiere pedir a esta cosa algo?- dijo en un intento de humillarme.
-Tanya, ¿quieres que te lo haga yo?- dijo Alice poniendo una sonrisa que no me gustaba ni un poquito.
-Pues mira, mejor que ella si-.
-Alice, ¿Qué narices haces aquí? ¿Con esta?- dijo cogiendola del brazo.
-Suéltame Edward. lo primero, esta- dijo señalándome, -tiene nombre, y es Bella. y segundo, la estoy acompañando en su trabajo y la pienso ayudar. ¿Qué quieres?- dijo soltándose de su brazo y dirigiéndose a Tanya.
-Un capuchino con nata y un toque de vainilla-.
-Bella dime como se hace- dijo acercándome a la maquina de los cafés.
-¿Qué demonios haces Alice?- dije mientras le iba indicando ingredientes.
-Tu déjame a mi Bella, a ti no te pasara nada-.
-Me das miedo. Es mi trabajo, ¿sabes?-.
-Yo confié en ti, haz tu lo mismo conmigo- dijo poniendo la tapa al café y dirigiéndose a donde estaba Tanya. –Toma querida aquí lo tienes-.
-Gracias Alice- dijo estirando el brazo para intentar cogerlo. -¿Por qué no me lo das?-.
-Sabes, creo que el café dentro de este vaso, no se… esta feo. ¿Qué tal si lo ponemos encima de algo mejor?-.
-¿Cómo que?-.
-Encima de una cabellera pelirroja con zapatos de Prada de una temporada anterior- dijo mientras vertía todo el café encima de Tanya. –Ves, el café tiene mucha mejor pinta, ahora tu estas para meterte a la ducha de cabeza- dijo partiéndose de risa mientras ella empezaba a chillar y todos se quedaban quietos en el sitio sin saber que hacer. Yo, simplemente intentaba no reírme a carcajada limpia y ser lo mas profesional posible.
-Señorita, pase aquí y le ayudo a quitarse las manchas- dije saliendo de la barra y cogiendola por el brazo para ayudarla a clamar el ataque de histeria que tenia.
-¡Quítame las manos de encima muerta de hambre!- dijo sacudiendo el brazo y lanzándome a suelo sin ningún tipo de miramientos. -¡Te voy a matar duende! ¡Te pienso hundir!- dijo chillando y dirigiéndose a Alice.
-Si lo que tu digas Tanya- le dijo con total calma mientras me ayudaba a levantarme. –Por cierto, sobra decir que me voy de la hermandad-.
-¡Por supuesto que estas fuera!-.
-¡No! Calmaos las dos. Tanya ni tu la echas ni tu te vas Alice. No- dijo poniéndose delante de las dos. –Podemos solucionar esto como personas-.
-Siento ser yo quien te abra los ojos hermanito, pero tiene como novia a un autentico animal sin corazón que te esta arrastrando a ti al mismo genero. No pienso gastar ni un segundo de mi tiempo en hablar con vosotros. ¿Estas bien Bella?- me pregunto mirando el raspón que tenia en mi mejilla al darme contra un silla mientras me caía.
-Esto no termina aquí Alice- le dijo entre dientes Edward.
-Les pido por favor que abandonen el local al no ser que quieran tomar algo. Por favor-dije con el hilo de voz que me quedaba. Después de unos cuantos murmullos sobre mi y mi familia todos abandonaron el local. No pude evitar liberar un par de lágrimas que hacían que mis ojos ardiesen. Y no sabía si era por el dolor de mi mejilla, por lo que decían de mi o por todo lo vivido hace dos minutos.
-No Bella no llores, no vale la pena- dijo sentándome. -¿Dónde esta el botiquín?-.
-Debajo de la caja- logre decir. –No tenias porque haber echo eso Alice-.
-Claro que tenia que hacerlo. Llevaba deseándolo hacerlo desde hace 7 años-.
-¿7 años?-.
-Fuimos al mismo colegio y Edward y ella se conocieron allí. Así que encima de en clase, la tuve que soportar en casa y ahora convivir con ella. Créeme, por mi salud mental, necesitaba hacerlo. ¿Viste su cara?- dijo riéndose mientras me limpiaba la herida y yo me reía con ella recordando el gesto que puso cuando fue consciente de lo que estaba haciendo Alice. -¿Te puedo pedir un favor?-.
-Claro-.
-Si pido al director irme a vivir a vuestro piso, ¿os molestaría?-.
-¿Estas de broma? Eres bienvenida siempre que quieras. no necesitas preguntarlo-.
-Perfecto, porque ya lo comente con el ayer, y desde ya soy oficialmente vuestra compañera. Ángela ya lo sabe- dijo riéndose. –Y mis padres están de acuerdo, así que no hay mas problemas-.
-¿No te regañaran tus padres?-.
-Mira de cara a Edward, probablemente me regañen de una manera mas bien suave, pero luego se me reirán y me dirán que soy un genio. No la aguantan, no la soportan, pero quieren demasiado a Edward como para decírselo, ¿me explico? ¿Cuándo sales?-.
-Dentro de dos horas-.
-Yo me iré adelantando para hacer mis maletas. Nos encontramos en la puerta de la hermandad para que me ayudes. Soy fuerte pero no tanto- dijo guardando en el botiquín las cosas.
-Muchas gracias Alice-.
-No hay de que. Para eso estamos las amigas- dijo dándome un abrazo, el cual fue el primero en dos semanas que le correspondí completamente. –Y ahora, ¿te molestaría si te pido un café?-.
-Jajajjaja, para nada. Dime como lo quieres-.
Pasamos el resto de la tarde hablando sobre nuestros próximos planes como compañeras de piso, incluso llamamos a Ángela para que por vía telefónica se uniese a nuestras prontas locuras. De vez en cuando, el vendaje que tenia en mi mejilla me tiraba de la risa, pro le daba poca importancia. Media hora antes el cierre se despidió de mi para ir a enfrentarse con las fieras, cosa que sinceramente vi, que le preocupaba bastante poco. Hice la caja del día, bastante escasa, porque quitando las cinco personas que habían ido esa tarde y los cafés que se empeño en pagar Alice, terminé antes de lo previsto. Cerré y me dirigí a la universidad. Decidí ir dando un paseo tranquilo, porque conociendo como conocía a Alice, vaciar su armario debía de ser un trabajo a largo, pero largo plazo. Gire la calle dirección a las hermandades la cual siempre dejaba de espaldas para ir a mi piso.
-¡Bella!- gire para ver a Ángela corre a por mi. -¿Cómo esta esa herida?-dijo mirando mi pequeño vendaje.
-Bien, solo fue una rozadura. No tiene importancia-.
-Espero que por lo menos el café le haya derretido el tinte, es lo menos que se merece-.
-Si, bueno… ¿Qué haces por aquí?-.
-Alice me llamo. Me dijo que probablemente tu y ella no pudieseis con todo, y ya que Emmet esta trabajando, Ben buscando trabajo y Jasper arreglando unos papeles, solo quedábamos nosotras-.
-¿Sabes que el miedo que me da ver su equipaje?-.
-Si solo te da la mitad que a mi te entiendo. ¿Qué narices pasa ahí?- me dijo señalando a un grupo de gente que estaba alrededor de algo que no paraba de chillar. Un poco mas cerca pude distinguir la voz de Alice. Nos hicimos paso a través de la gente para ver a nuestra amiga entre maletas y ropa por el suelo y un Edward, que parecía desesperado.
-¡Alice deja de armar un espectáculo barato!- dijo Edward mientras veíamos como una par de zapatos volaba por una de las ventanas y salía la cabeza de Alice.
-Edward jame en paz, ¿quieres?-.
-Alice entra en razón, no vas a estar en ningún lado mejor que aquí. Habla con Tanya y solucionáis todo-.
-Edward llevo aguantando a ese trozo de plástico 7 años, mi paciencia no da para mas. Y no te preocupes, ya tengo donde vivir, lo sabe papa, lo sabe mama, y mas de acuerdo no puede estar-.
-¿Dónde vas a vivir? ¡Porque no os vais de aquí! ¡Todos! ¡Venga fuera! ¡Aquí no hay nada que ver!- dijo Edward girándose a la multitud y espantando con la mano con un gesto y un tono mas que amenazante. Poco a poco la gente se fue dispersando hasta que solo quedaron unas chicas que supuse eran de la hermandad, uno chicos de la misma hermandad que Edward, y Ángela y yo.
-Dala una oportunidad. Ha tenido unos meses malos…-.
-¡Edward me estas sacando de quicio! ¡Abre los ojos maldita sea! Ella es así, no tiene ni cerebro ni corazón. Tu antes eras una buena personas y ahora la basura te haría ascos. Me da pena que seas mi hermano-.
-¿Y tu que Alice? ¿Ahora vas de buena samaritana juntándote con las becadas? ¡Por dios! ¿Desde cuando eres así?-.
-Desde que me di cuenta que lo que vale la pena no es o rico que seas de dinero, si no de corazón. Y ellas os ganas a todos vosotros juntos. Han trabajado tanto para estar aquí que ellas si que saben lo que vale la pena aquí. Edward, a nosotros nos educaron con esos valores. ¿Dónde dejaste los tuyos?- dijo agachada y metiendo la ropa en las maletas. Estaba claro que aquí nadie se había dado cuenta de habíamos llegado, sino no hablarían de esa manera.
-Eddie, vamos dentro, aquí afuera no hay nada que merezca la pena- dijo Tanya saliendo de la hermandad y cogiendole del brazo.
-Un momento Tanya, tengo cosas que hablar…-.
-No será conmigo Edward-dijo cerrando la última maleta y poniéndola de pie. –Una ultima cosa- dijo acercándose a el, -no me hables. Es que ni me dirijas la palabra, no hasta que vuelvas a ser Edward, mi hermano, no esa persona que tengo delante y no vale ni un segundo de mi tiempo. Adiós- dijo dándose la vuelta y encontrándose con Ángela y conmigo. Nos hizo un gesto con la mano para que nos acercáramos, y aunque meterme en el ojo del huracán era lo ultimo que me apetecía ahora, me acerque a ella, y tras darla ambas un abrazo cogimos dos maletas cada una.
-¿A dónde vas Alice?-pregunto Edward alzando la voz mientras nosotras nos alejábamos. -¡Dime donde vas a vivir maldita sea! ¡Joder!-.
-Alice, ¿no piensas decírselo? Terminara sabiéndolo, ¿lo sabes verdad?-.
-Si lo descubre no será porque se lo diga yo. No pienso hablarla, ya se lo he dicho-.
-Es tu hermano, no puedes tratarle así-.
-¡Ja! Claro que puedo y mira como lo hago. Si le importo un poquito, solo lo mitad de lo que yo le quiero a el, pensara y reflexionara la situación y vera que no va por buen camino-.
-Toda tu copia de las llaves-dijo Ángela teniéndola una copia mientras llegábamos a nuestro portal. –Ya eres oficialmente nuestra compañera-.
-Hogar dulce hogar-dijo dejando las maletas y abriendo los brazos mientras respiraba lo que ella consideraba su hogar.
-Ven que te enseñamos tu habitación-.
-Oye, esta casa esta muy bien. ¡Me encanta! ¿Este es mi cuarto? Pero mi ropa no entra….-.
-En mi armario sobra mucho sitio Alice, puedes meter en el lo que quieras- dije.
-Muchísimas gracias Bella. Pero no te preocupes, pronto lo llenaras con mi ayuda-.
-No Alice, no te vengas arriba porqu…-.
-Déjame disfrutar de mi primer días. Y bueno, ¿Qué haremos nuestra primera noche juntas?-.
-¿Disfrutarlo por lo menos, no?-.
Claro que si, disfrutaríamos como nunca las tres juntas.
