Capitulo 6

Desde la llegada hace cuatro días de Alice a nuestro piso todo era mucho más alegre, mil veces más fácil de llevar.

-Me voy a la biblioteca- dije cogiendo una manzana de la mesa. Esa seria mi comida hoy. Llevábamos a penas una semana de clases y los apuntes creían a la velocidad de la luz, y mi beca tenía que ser mantenida de alguna manera.

-Adiós Bella. Acuérdate de venir temprano, tenemos que prepararnos para la fiesta- "mierda" la maldita fiesta esa de la que todo el mundo hablaba. Estos días anteriores el campus se había llenado de anuncios de diferentes hermandades anunciando la misma fiesta, según Emmet "el único día donde se podían ver por dentro esas mansiones fueses quien fueses", aunque claro, eso "no te libraba de las humillaciones". Había decidido no ir, pero Alice puede ser muy, pero que muy cabezota, y no tuve mas remedio que aceptar, aunque ni yo se aun el porque lo hice.

-Alice, mas o menos, ¿Cuánto piensas prepararnos? Digo, ser una fiesta, pero vas a estar en el césped durante horas. Por mucho que quieras estar divina, no durara mucho-.

-Pero lo intentare. Estudia mucho Bella- dijo despidiéndose de mi con un beso. Me dirigí camino de la biblioteca. En esto días había aprendido que tenia una asignatura aprobada de por si, o muy mal se me tenia que dar para no aprobar español, y otra que me costaría aprobar horrores, que sería comunicación oral, donde el examen consistía en escribir un texto sobre cualquier tema de actualidad y hablarlo en voz alta a toda la clase, es decir, o me iba quitando la vergüenza desde ya, o lo llevaría mal, muy mal. Elegí una de las mesas mas alejadas y escondidas del lugar, eso siempre significaría que nadie te veía por lo cual nadie te molestaba, que era justo o que necesitaba en ese momento. Me puse la alarma de modo vibración para saber cuando tenia que irme a que Alice hiciese con Ángela y conmigo de las suyas, y por l que la empezábamos a conocer, Alice nunca había nada que no fuese a lo grande, algo que realmente me preocupaba.

Debía de llevar aproximadamente dos horas allí y mi concentración mermaba por momentos, pero teniendo en cuenta que Alice me quitaría parte de mi estudio necesitaba aprovechar bien mi tiempo. Note como alguien se sentaba en frete mía, aunque no le di mucha importancia ya no hizo ningún ruido. Solo cuando note que una mirada me taladraba me digne a levantar la cabeza y encontrarme con ese par de ojos verdes tan impresionante que me miraban con duda y recelo. Volví a agachar la cabeza sin la menos intención que hablarle o seguirle el juego de miradas, pero cuando una mano me cerró los libros de golpe, pillándome mi mano entre ambas parte decidí que aquello había tocado techo.

-¿Se puede saber que demonios haces?- le dije susurrando y volviendo a abrir el libro viendo si el boli había manchado algo. Aunque estuviese molesta, el resto de la gente que estudiaba no tenia porque pagar mi frustración en aquel momento.

-Quiero saber donde esta Alice-.

-Pregúntaselo a ella-.

-Oh si, me encantaría hacerlo, es mas, lo llevo intentando 4 días. Pero no la veo, se esconde de mi, no me coge el móvil. Lo tengo un poco complicado, ¿no lo crees?-.

-¿Y que quieres que haga yo?-.

-Mira niña se de sobra que tu si lo sabes, y quiero que me lo digas-.

-Puedes querer la luna, pero yo no soy nadie para decirte a ti nada que Alice no quiera que sepas-.

-¿Cuánto quieres?-.

-¿Disculpa?-.

-Me has entendido de sobra. ¿Cuánto quieres? Tu me lo dices y yo te doy lo que quieras- ¿había dicho antes que había tocado techo? Lo retiro, esto si era el colmo.

-No tienes ni idea de con quien hablas- dije empezando a recoger mis cosas. No era la hora pero no aguantaba más a ese espécimen de la naturaleza.

-Venga, te ayudare. Todos queréis lo mismo en esos edificios, l se por experiencia. Un poco de dinero y vendríais a vuestra madre. Yo te daré si quieres mucho dinero y solo me tienes que decir donde esta Alice-.

-Estoy intentando controlarme así que te pediría que te quitases de en medio. Jamás, y escúchalo bien, jamás vendería a una amiga o a alguien que quisiese, por mucho dinero que haya por medio. Eso no lo compra todo, y tu acabas de aprender la lección- dije pasando por su lado y dejándole en el sitio. Era indignante compararnos a todos de esa manera. ¿Dinero? ¿De verdad que se creía que por dinero yo le diría nada? Llegue a mi casa con signos de cansancio, no todo el mundo puede recorrerse medio campus corriendo y legar como una rosa al otro lado, además cargando todo tipo de libros y apuntes.

-¿Bella?- escuche a Alice mientras cerraba la puerta. -¿Qué haces aquí tan temprano? ¿No estabas estudiando?- me dijo apareciendo por la puerta del pasillo en albornoz.

-Si estaba, hasta que tuve compañía indeseada y decidí dejarlo por hoy-.

-¿Compañía indeseada? Cuenta- dijo sentándose en uno de los taburetes de la cocina.

-No me apetece Alice, bastante desagradable ha sido-.

-Venga Bella, sabes que me lo terminarás diciendo-.

-Esta bien pero no quiero que te enfades. Edward-.

-¿Edward? ¿Te ha hablado mi hermano, el mismo Edward?- dijo totalmente asombrada del nombre que salio por mis labios. -¿Y que quería ese ahora?-.

-Saber donde estabas. Parecía bastante desesperado por contactar contigo y saber donde vivías-.

-Pues puede arrancarse el pelo si quiere, porque no pienso saber nada de el. ¿Qué mas te dijo?-.

-Bueno hay viene la parte mas desagradable. Me… Intento comprarme-.

-Explica eso bien-.

-Quiso pagarme para decirle donde estabas. Decía que todos en estos pisos venderíamos nuestra alma por unos cuantos dólares. Muy educadamente le he hecho saber que se había topado con la excepción-.

-¿Qué el idiota de mi hermano hizo que? ¿Y dijo que? ¡Pero esta loco! No me lo puedo creer, lo siento Bella, tengo como hermano a un autentico neardental. Perdón- dijo abrazándome.

-Alice, no es tu culpa que tu hermano tengo cero tacto para tratar con a gente. Pero estaría bien que de alguna manera le hicieses saber que estas bien. Te digo que parecía desesperado por tener noticias tuyas-.

-Pues yo te digo que me da igual. Es mas, esta noche pienso salir y ser una maldita exhibicionista, que todos me vean, incluso el, eso si, no sacara de mi boca ni una maldita palabra. ¡Como puede tratar así a mis amigas! Bela dúchate y te pasas por mi cuarto. ¡Empezamos sesión de belleza!-.

-Yo creo que paso de ir Alice. Estoy cansada y…-.

-¡No! Te necesito esta noche Bella, me lo prometiste- desde hacia unos cuantos días sabia que Alice tenia un arma secreta bastante preocupante, una especie de puchero que ni el mas bonito de los bebes te lo lograba hacer, el cual te hacia caer perdidamente a sus pies.

-Esta bien. Pero nada exagerado. ¡Promételo!-.

-Te lo prometo-dijo alzando las manos. Cogi mi ropa interior y mi bata y me fui al baño. Aunque fuese lo que menos me apeteciese en ese momento, creía que hacer feliz a Alice por los momentos tan malos que estaba pasando, merecía la pena. Media hora después de estar en el agua caliente y relajar hasta los músculos que no sabia ni que tenia, me seque y me fui a la habitación de Alice. Estuve tentada a dar media vuelta pensando que me había equivocado de lugar, aquello parecía mas un salón de maquillaje, que una simple habitación de universidad. Estaba segura que ni e la mejor tienda de cosméticos habría tanta variedad de marcas y cosas como lo había en esa habitación. Y por la cara de Ángela, yo no era la única asustada en este lugar.

-Alice explícame esto- llegue a decir mientras me sentaba al lado de Ángela en la cama.

-Vamos a triunfar esta noche, y para triunfar necesitamos lo mejor. Es decir, todo esto-.

-Estoy segura de que sobra más de la mitad de esas cosas para estar perfectas-.

-Vosotras dejádmelo a mi. Tumbaos y relajaos, no tenéis que hacer nada mas, no se de que os quejaos-. Ambas nos tumbamos en la cama siguiendo las indicaciones de Alice, mas por miedo a las consecuencias que por ganas verdaderas. Estoy segura que si no fuera por lo berridos de Alice cantando la música que salía por los altavoces de Ipod me hubiese dormido sin posibilidad de despertarme. A la 5 crema deje de contar cosas que tocaban mi cara, aunque si tenía que ser sincera, todas olían a las mil maravillas. Solo intente hablar una voz y amenazo con cortarme la lengua al siguiente intento, así que el tiempo que estuvimos en la cama solo escuchábamos y nos "relajábamos".

-Tenéis cinco minutos para vestiros, que todavía queda peinarnos y maquilarnos. Os saco del baño según estéis- dijo tirándonos encima nuestra ropa, la cual no me detén a mirar, temía que Alice cumpliese su palabra. Me metí corriendo a mi baño y empecé a vestirme. No es que fuera algo feo, pero digamos que esa no era la ropa con la que solía vestir, aunque no fuera nada del otro mundo. Luego le preguntaría de donde la había sacado, porque aquello mió, no era. Una minifalda vaquera, a mi gusto, muy corta, una camiseta de tirantes roja y unas botas marrones con un poco de tacón era lo elegido para la noche. Salí del baño corriendo.

-Muy bien Bella, 3 minutos todo un record. Estas estupenda-.

-Si Alice gracias, pero, ¿de quien es esta ropa?-.

-Tuya, ¿de quien va a ser sino?-.

-No Alice, esto no es mió-.

-Claro que lo es, te lo he regalado yo-.

-¿Qué? ¡Ni hablar!-.

-¡Ni se te ocurra quitarte nada Isabella!-.

-Dije nada de regalos. ¡Y ni se te ocurra hacer el puchero!-.

-Es solo de agradecimiento por lo bien que os habéis portado- dijo haciendo caso omiso a mi petición de cero pucheros.

-Solo esta vez-.

Una hora mas tarde las tres estábamos listas para salir a divertirnos a la noche neoyorkina.

-Señoritas- dijo Emmet en español cuando nos vio bajar las escaleras y nos hacia ese silbido de "aquí viene unos bellezones de impresión". Aunque claro, la cara que se llevaba la palma fue la de Jasper al ver a Alice, cosa lógica porque estaba increíble. –Bella, ¿Dónde habías metido esas piernas hasta ahora?-.

-Muy simpático Emmet. ¿Nos vamos? Cuanto antes empiece, antes termino-.

-¿Pero y ese espíritu? ¡Es viernes y la noche es joven!- dijo Ben pasando un brazo por mis hombros y el otro por los de Ángela.

-Además Bella y yo tenemos cosas que solucionar, y Ángela nos va a acompañar. Luego nos vemos chicos- dijo cogiendome a mi por la mano que todavía quedaba libre y a Ángela por la otra y literalmente arrastrándonos por el campus.

-¿Se puede saber que tenemos que solucionar tú y yo Alice?-.

-¿Y que pinto yo en todo esto?- dijo Ángela tan confusa como lo estaba yo. -¿Puedes contestarnos Alice?-.

-Solo vamos a ir a Alpha a pasárnoslo bien un ratito. Luego todas tenemos cosas que hacer-.

-¿Qué? ¿A Alpha? Lo siento Alice pero no tengo ninguna intención de entrar ahí- dijo soltándome de su agarre y dándome media vuelta, claro esta que no había pasado un segundo y ya tenia su mano en mi muñeca frenándome.

-Venga Bella, solo serán un par de copas y un baile y saldremos. Será divertido, estamos en una fiesta-.

-Alice, es que no entiendes que no quiero entrar en ningún juego ni divertirme a costa de nadie. No quiero saber absolutamente nada de Tanya, ni de tu hermano ni de ninguno de los que le rodeen. Es tu mundo Alice, no el mió. Tu te puedes defender de cualquier cosa en cualquier momento, lo mió es diferente. No quiero-.

-Esta bien, lo entiendo. Entonces simplemente acompáñame a ver a mi hermano. A lo mejor si me pase un poco con el, solo para que sepa que sigo viva. Estaréis conmigo, no pasara nada. Os lo juro-.

-5 minutos Alice. 5 y salgo de allí-.

-Yo creo que os espero fuera- dijo Ángela.

-Ni de broma. Yo entro, tu entras- dije siendo ahora mi turno de arrastrarla. Diría que llegamos a la puerta de la hermandad, pero entre toda aquella multitud se veía la mitad de la casa para arriba, si llegaba a encontrar la puerta me merecía un premio. Aquello era una total locura en la que no me gustaba estar incluida, gente en absolutamente cada rincón de la casa, si no bebiendo, estaban chillando o demasiado ocupados en meter la lengua en la campanilla de otra persona. No tengo ni idea de adonde nos dirigía Alice y ni siquiera sabría decir cuan bonita era la mansión Alpha. La música estaba demasiado alta, así que se Alice o Ángela me hubiesen llamado en algún momento, me hubiese sido imposible verlas. Pero entre todo aquel barullo de gente por fin pudimos distinguir una cabellera cobriza que era fácilmente destacable en el resto del común pelo de los demás. Por supuesto otra cabellera estaba pegada a el, y para mi, igual de identificable. No dudaba que Alice les separase de esa larga sesión de manoseos sin ningún tipo de dolor, pero quería estar presente para verlo. Note como una punzada en el corazón mientras veía como Edward quitaba e pelo de la cara de Tanya con total dulzura, cosa que no se veía en la mirada de Tanya, la cual solo desprendía deseo y orgullo a partes iguales, por ningún lado se divisaba ni siquiera el cariño. Estábamos tan cerca de ellos que era cuanto menos sorprendente que no reparasen en nuestra presencia. Alice nos soltó las manos y se puso en frente de ellos con os brazos cruzados y dando con la punta de su zapato e el suelo rítmicamente, supongo que hasta que ellos saliesen de su mundo. Ángela y yo nos mirábamos preguntándonos con las miradas "¿Qué hacemos aquí? ¿y si nos vamos?", aunque ambas sabíamos de sobra que no podíamos, probablemente Alice necesitaría ayuda después de la conversación que pensaba mantener con su hermano. Estábamos en una zona donde a música bajaba claramente de decibelios respecto a otras partes de la casa así que se podían oír los comentarios que hacia la gente al pasar por nuestro lado sin mayor dificultad. Si no hubiese sido por un tío completamente borracho que paso al lado de Alice y le grito un "¡Alice, cuanto tiempo!", estaba segura de que Edward y Tanya aun seguirían a lo suyo. Y aunque la cara de Tanya al ver a Alice no tenia precio, me sorprendió la de Edward al mostrar una gran sonrisa y hacer de lado inmediatamente a Tanya.

-¡Alice! ¡Que alegría verte!- dijo corriendo a abrazarla mientras le daba vueltas, pero ella dejo los brazos pegados a su cuerpo sin ninguna intención de corresponder el abrazo. -¿Cómo estas? ¿Estas bien?- dijo bajándola y cogiendo su cara entre sus manos mientras la miraba por todos los lados.

-Si, estoy perfectamente-.

-Sabia que ibas a volver, este es tu sitio. Me alegra que hayas vuelto-.

-Creo que te equivocas Edward. Solo vine para que vieses que estoy perfectamente, mucho mejor que cuando estaba aquí. Ahora me voy. Buenas noches-.

-¿Qué estas diciendo Alice? ¿Viniste para eso?-.

-¿No es lo que querías? Pues aquí me tienes. Estoy viva y feliz. Deberías alegrarte por mi-.

-¿Cómo quieres que me alegre? Llevo 4 días sin saber nada de ti, ni donde estas, ni donde vives, ni nada. ¿Por qué no me coges el teléfono?-.

-Porque no quiero hablar contigo. Ya te dije que hasta que no volviese mi hermano, tu par a mi no existes-.

-Deja de decir tonterías. ¿Quién te esta comiendo la cabeza? ¿Esta?- dijo señalando a Ángela. –No, la otra, ¿verdad?- dijo mientras me señalaba a mi.

-¿Por qué mejor no paras de decir tu tonterías? No me conoces, desde hace 7 años me sigues considerando la misma cría, y he madurado, soy tan adulta o mas que tu, y tengo mis propios criterios y tomo mis decisiones, yo solita. Y contigo no quiero tener nada que ver. Por ultima vez, déjame en paz, ni me llames ni me busques- y con eso se dio media vuelta y nos dejo a Ángela y a mi delante de una divertida Tanya y un mas que asombrado Edward.

-O la convencéis de que vuelva u os hundo- dijo Edward acercándose a nosotras y señalándonos con el dedo mientras con el otro brazo apartaba a Tanya que intentaba llevársele, lo que hizo que diese media vuelta y se fuese.

-Creo que deberías saber que no funciono ni con amenazas ni con chantajes- dije cruzándome de brazos.

-Eso esta por verse-.

-Ya lo has visto. Te lo ha dejado muy claro Edward, respétala y apóyala. Llegaras mucho mas lejos con esa actitud que con la que tienes- dijo Ángela intentando ser razonable.

-¿De verdad creéis que conocéis a Alice mejor que yo? Tenéis unas aspiraciones muy altas, ¿no creéis?-.

-Edward, ¿Cuál es el color favorito de Alice?-.

-¿Qué?-.

-Dime cual es su color favorito-.

-Me preocupan más otro tipo de cosas la verdad-.

-Dime que es lo que mas le gusta de mí-.

-¿De mi?-.

-Si Edward, de ti-.

-Pues no lo se, nunca me lo ha dicho-.

-Mentira, y lo sabemos porque nos lo ha dicho. ¿Cuál es su comida favorita? ¿Con que sueña?-.

-¿Qué clase de preguntas son esas?-.

-Preguntas que alguien sabría contestar si viviese durante 18 años con una persona. Cosas que alguien sabría si dedica 10 minutos de su tiempo a escuchar-.

-Contesta tu a esas preguntas-.

-Su color favorito es el verde. Le encanta cuando la abrazabas y le susurrabas al oído que la querías y le llamabas duendecilla. Ama la comida oriental, sobre todo la china y sueña con poder vivir de su dinero y su trabajo. Puedo seguir: adora a vuestros padres y estoy segura que los pondría antes que a Dios en sus prioridades, ama el mes de julio, su actor favorito de toda la vida ha sido DiCaprio desde que le vio en Titanic y si se pudiese reencarnar en alguien seria en Channel. Echa de menos a su hermano pues los últimos 7 años se ha dedicado a pasar su vista de su ombligo y su novia que la humilla y el cual lleva 7 años sin llamarla duendecillo, no has acertado en un regalo ni una sola vez, y te habrás gastado una pasta, pero tenia tan poco sentimiento que no volvió ni a mirar ninguno. Puedo continuar, casi un mes da para mucho-.

-¿Por qué narices no me lo dice?-.

-Porque no la escuchas. No la dedicas ni una mínima parte de tu tiempo, ni a ella ni a tus padres-.

-Yo…-.

-Nosotras nos vamos Edward- dijo Ángela adelantándose. –Solo recapacita, es todo lo que te podemos decir nosotras. Adiós-. Ambas nos dimos la vuelta y nos paramos cuando vimos que Edward ya no nos veía. Nos miramos y echamos todo al aire contenido en los pulmones os últimos 10 minutos. -¿Qué tensión no?-.

-Me costaba respirar, te lo juro- dije mientras movía todo mi cuerpo para liberarme.

-¿Me acompañas al baño y salimos de este lugar, por favor?-.

-Claro- subimos a la segunda planta que era donde debían de estar los baños aunque todas las puertas estaban cerradas. Después de 5 puertas solo quedaban dos, pero desde luego la siguiente no era un baño, y mucho menos estaba hacia, apenas mire dos segundos pero me dieron tanto a mi como a Ángela tiempo suficiente para saber que estaba sucediendo allí y de la mano de quien venia dada. Un chico y Tanya, y claramente ese chico no era Edward, y muy claramente. Moreno y de piel mas oscura que Edward, ambos sin camiseta. Hasta el más tonto sabría lo que allí estaba por suceder. Nos miramos intentando averiguar cual era el comportamiento a seguir en estos casos, pero en ninguna de nuestras miradas encontramos ni una solución, ni siquiera medio decente.

-Ni una palabra de esto a Alice Bella. Todavía no le digas nada- m dijo mientras yo negaba con la cabeza. Una vez encontrado el baño, que como no, era la ultima puerta, salimos al campus mientras intentábamos buscar a nuestros amigos. Supe definitivamente que la noticia tendría que esperar cuando vi a Alice y Jasper en un árbol besándose y dedicándose miradas de amor y caricias. Mire alrededor intentando localizar al resto del grupo, así que en cuanto vi un chico enorme con la cabeza medio baja y a otro mucho mas pequeñín, sabia que les había encontrado. Pero desde luego Emmet no solía estar así, por lo cual algo había pasado.

-Hola chicos- dije cuando nos situamos a su lado. –Ei Emmet, ¿te encuentras bien?- dije poniendo una mano en su hombro.

-Como una mierda, pero por lo demás, todo genial pequeña-.

-Nosotros nos vamos- dijo Ángela cogiendo de la mano a Ben y guiñándome un ojo en señal de que nos dejaba un poco de intimidad.

-Anda sentémonos y me cuentas grandullon-.

-Me siento fatal Bella-.

-Pero, ¿te duele algo? ¿Te encuentras bien?-.

-No, estoy perfectamente hablando de lo que tu dices. Es… Joder. Tu sabes que a mi me gusta Rose, Rosalie Hale-.

-Bastante me has comentado-.

-Lleva toda la santa noche arrimándose a mi e insinuándose, pero no se manera discreta, no, con frases bastante claras de lo que quería. Y aunque no sea excusa soy hombre, y tengo mis limites, y con un par de copas de mas, mis limites descienden. El caso es que hemos terminado en su habitación haciendo… bueno ya te lo podrás imaginar. El caso es que ella tampoco iba muy bien, debería de llevar encima un par de copas de mas, y siento como si me hubiese aprovechado de ella. No se si me explico. Ahora mismo esta dormida en su cama desnuda, ¿sabes? No se que pensara cuando se despierte, o si recordara lo que paso. No se como volver a arrimarme a ella porque de verdad me empezaba a importar y acabo e tirar todo por la ventana. Debéis de pensar que soy la peor mierda del mundo. ¡Joder!-.

-Vale Emmet, lo primero relájate, aquí nadie piensa eso de ti menos tu. Estas adelantando acontecimientos, cuando sepas lo que ella piensa, ahí podrás comerte la cabeza con mil historias. Y segundo, no has hecho nada malo Emmet, ella iba pasada decoras y tu también, si no quisiese nada contigo no se te hubiese acercado, y si no quisiese y tuviese amigas cerca, la habrían quitado de ti. Fue algo, que por lo que cuentas, quisisteis los dos. Mires por donde lo mires, ninguno hicisteis nada malo. Estate tranquilo anda, todo esta bien grandullon- dije frotándole la espalda con mi mano en un intento de que volviese el Emmet despreocupado de siempre.

-Eres genial Bella de verdad. Si no la mejor, una de las mejores personas que he conocido jamás. Te mereces el cielo pequeña. Gracias- dijo abrazándome con un brazo mientras recostaba mi cabeza en su hombro.

-Solo te he dicho una realidad Emmet. Eres incapaz de hacer daño a una mosca, mucho menos a alguien al que aprecias tanto como es Rosalie. Se, sin saber mas de la historia, que ni tu ultima intención era dañarla ni nada por el estilo. Anda levántate y vamos a bailar un rato, creo que ambos nos lo merecemos-.

Los dos nos levantamos y nos reunimos con el resto de chicos, y después de felicitar a la nueva pareja, yo en especial a Alice, pasamos el resto de la noche disfrutando de nuestra primera fiesta juntos. Al fin y al cabo teníamos muchas cosas que celebrar y otras tantas por las que brindar. Cabe decir, que también unas cuantas que olvidar, por lo menos, durante unas horas esa noche.