Capitulo 7

Un molesto rayo de sol me dio de pleno en la cara y me obligo ha abrir los ojos. Me desperté con un cansancio inmenso. Mire por la ventana y comprobé que ese sol no era el típico de las 10 de la mañana, debía de ser por lo menos, la hora de comer, y el rugir de mis tripas me confirmaba lo que suponía. Me levante con una calma pasmosa y me dirigí a la cocina, donde vi que todavía nadie se había levantado. Cogi uno de los paquetes de comida precocinada que teníamos y lo mande al microondas, no era mi comida favorita pero a las 4 de la tarde, hora que marcaba el reloj, no me apetecía empezar a freír ni asar nada. La siguiente en despertarse fue Ángela, la cual no tenía mejor aspecto del que debía de tener yo. Le puse en un plato parte del contenido del recipiente y nos fuimos al sofá a comer y ver la televisión un rato.

-Odio el día siguiente al de una fiesta-.

-Creo que te puedo decir lo mismo- dije dejando mi plato ya vació en la maesa y tumbándome en el sofá.

-¿Qué piensas hacer hoy Bella?-.

-no tengo planes, y salir de casa ahora mismo es como matarme. Supongo que adelantare el trabajo que ayer se encargo de parar Edward con su interrogatorio-.

-Voy a salir con Ben, si quieres venir, ya sabes-.

-Ni de broma, disfrutad de vuestro tiempo juntos, mas tarde regareis para tener cinco minutos a solas-.

-Tu no molestas Bella-.

-Claro que no, porque no iré. Pasároslo bien anda-.

-Por cierto, lo que vimos ayer… ¿Qué vamos ha hacer?- sabia de sobra a lo que se refería.

-No tengo ni idea Ángela. Esta muy feliz ahora, si se lo decimos, se sentirá mal y se lo tendrá que contar a Edward y acabara mal todo presiento-.

-Si pero ella merece saberlo, es su hermana. Además, ahora también tiene a Jasper a su lado-.

-Lo se, pero todo es tan complicado- dije tapándome la cara con mis manos.

-¿Qué merezco saber lo cual es tan complicado?- dijo Alice entrando al salón dando saltitos. Ángela y yo nos miramos sorprendidas. ¿En que momento había aparecido ella?

-Oye Alice, ¿de donde sacas esa energía? No deberías estar cansada y esas cosas…- pregunto Ángela intentando cambiar el tema de conversación hacia otra parte.

-Cuando me levanto me olvido del cansancio. Pero contadme anda, ¿Qué pasa?- se sentó en medio de las dos con su plato de comida y pasando su vista de Ángela a mi.

-No es nada realmente importante Alice. Olvídalo-.

-Vale, no será importante pero quiero saberlo. No os dejare en paz hasta que me lo contéis- y lamentablemente sabíamos que tenía razón.

-Veras- comencé yo mientras me giraba y me sentaba en dirección a ella, -anoche, en Alpha, cuando terminaste tu charla con tu hermano, subimos porque Ángela quería ir al baño. Y al abrir una puerta nos encontramos… esto es muy complicado para nosotras, vimos a Ángela con otro chico. Besándose. Desnudándose- dije sin separar mis dientes mientras salía la frase como un susurro.

-¿Era eso? Ya lo sabía. Supongo que será solo uno más a su larga lista, pero intenta decírselo a Edward sin ser tu la mala de la película-.

-Después de todo lo mal que lo pasamos y nos sales con esas- dije desplomándome en el sofá como si me hubiesen quitado un peso de 50 kilos de la espalda de un plumazo.

-La he pillado, por lo menos con cuatro tíos diferente, a la primera se lo dije, pero su respuesta fue algo así como 2si te cae mal Tanya no la hables, pero no inventes cosas sobre ella". A la segunda ya dije que algún día daría cuenta solito-.

-¿Edward esta enamorado verdad?-.

-Yo creo que al principio si, el primer amor y todas esas cosas. Ahora es mas cariño el cariño, la nostalgia y el miedo de perder lo único constante en su vida desde los 12 años. No se si me explico. La quiere, pero no la ama, y así no pueden tener una relación como la que pretenden. Por parte de Tanya supongo que al principio era amor, o todo el amor que se puede tener a los 12 años, ahora solo es puro interés. No s por presumir pero mi hermano es todo un partido, es inteligente y llegara a ser un gran abogado, buena familia y solo hace falta mirarle para ver lo sumamente guapo que es. Además de, solo cuando quiere, buena persona, divertido y dulce. Aunque esas cualidades las enterró hace tiempo-.

-Una pregunta y sin pretensión de ofender Alice, ¿tu hermano es tonto?- pregunto Ángela.

-Si, eso es exactamente el estado actual. Lo hecho muchísimo de menos- dijo limpiándose una lágrima que se le escapaba del ojo. –Éramos inseparables ¿sabéis? Absolutamente todos los recuerdos felices que tengo hasta los 12 años aparece el de alguna manera, o porque me defendió, o por sus bromas donde se disculpaba llamándome duendecillo, o porque me regalo mi muñeca favorita, o porque me ayudaba a preparar el desayuno de mis padres cuando era su cumpleaños… una vez creció y formalizo lo suyo con Tanya todo cambio, su prioridad era el dinero, o por lo menos Tanya le hacia saber de una forma muy poco sutil lo 2importante2 que era por ser de la familia que era. Ahora es un idiota cualquiera, de todo menos mi hermano- dijo ya ignorando las lágrimas que caían incesantemente por sus mejillas.

-No llores Alice anda, ya veras como pronto abre los ojos y todo vuelve a ser como antes- dijo cogiendole su cara y limpiándole yo las lagrimas.

-Ni siquiera sabe que estoy enamorada. No sabe que su hermana es feliz porque no hablo con el-.

-Estamos aquí contigo Alice. Y Ben, y Emmet. Y ahora Jasper es parte de tu familia también. Sabemos que no podemos sustituir a tu hermano pero estamos aquí para todo lo que necesites, ¿vale¿- dijo Ángela abrazándola.

-Lo se y no tenéis ni idea de cómo os lo agradezco, pero es que le echo tanto de menos que no puedo evitarlo-.

-Lo que necesitamos aquí las tres es desahogarnos. ¿Palomitas, helado de chocolate y El diario de Noa esta bien?- pregunte levantándome

-Que sea mejor Titanic- dijo Alice.

-Hecho entonces-.

Aquella tarde Ángela anulo sus planes y nos dedicamos a llorar como tontas poniéndonos hasta la cabeza de guarderías. Las tres teníamos nuestros pequeños problemas y la terapia improvisada solo hizo que nos quitásemos de encima esos pesos y unirnos más. El domingo paso igual de rápido, pero mientras Ángela y Alice se iban a pasar el día con sus respectivas parejas, yo me quede en la casa estudiando lo que no pude en días anteriores. Supe que Emmet seguid medio mal, pero que seguía así mas por lo que pensase Rose, ya que todavía no la había visto, que por lo que el interiormente sentía.

El lunes llego pronto, y con el una nueva semana de clases y los primeros entrenamientos. Nos tocaba la ultima clase, la cual la compartíamos con los estudiantes de turismo y derecho, así que Alice no tardo en ponerse de espaldas a la puerta y hablar conmigo mientras su hermano entraba por la puerta. Este solo la miro de espaldas y se dirigió a su asiento, a la sombra de Tanya.

-Buenas tardes chicos. Esta semana empezaremos con el trabajo del que os hable la semana pasada. Os pido un poco de colaboración ya que es un poco caótico al ser tantos, pero estoy segura de que podréis todo de vuestra parte. El trabajo se realizara en parejas, y dado que nos levara todo el primer trimestre contara un 35% de la nota final. Cada pareja tendrá un país y tendrá que exponer la relación con el resto de países, las mejores y peores relaciones, las importaciones y exportaciones, la historia. Obviamente solo las mas relevantes y curiosas, pero aun así, es bastante. Ahora por favor, cada uno que escriba e un papel su nombre y lo eche a la cesta que voy a ir pasando. Lógicamente las parejas saldrán por sorteo. Y por supuesto, tengo que ver que ambos habéis participado en el trabajo, así, ambas partes de a pareja quedaran suspendidas- partí un trozo de mi folio y le di otro a Alice mientras escribíamos nuestros nombres.

-Espero que me toque contigo, si no estoy perdida este trimestre- dije cuando vi que la profesora se llevaba nuestros papeles y empezaba por la fila anterior.

-¿Por qué Bella? harás un trabajo genial, eso no lo dudes ni tu-.

-Ya, el problema es que la otra parte también tiene que hacer un gran trabajo. Y nadie que no sea becado o tú estaría dispuesto-.

-Seguro que tienes suerte, veras-.

-Esta bien chicos- dijo la profesora poniéndose detrás de la mesa y dejando la cestita en la mesa,-estad atentos porque no repetiré nombres. John Mister y Helen Guyns…- desconecte totalmente, hasta que no oyese mi nombre no pensaba prestar atención. –Alice Cullen y Mike Newton- ¡mierda! Ese era el chico de mi clase que también venia de una familia humilde, acababan de poner juntos a mis dos esperanzas de hacer un trabajo en condiciones. Cinco minutos después los nombres seguían saliendo menos el mió. Un rato aburrido menos por la interrupción de Tanya para hacerle saber a la profesora que no pensaba hacer un trabajo con un muerto de hambre, con lo que las cosas terminaron con el muchacho asignado a otro grupo y con Tanya con un cero en el trabajo de antemano por su comportamiento prehistórico. –Bella Swan- en ese momento me incorpore en mi sitio y puse mis cinco sentidos alerta mientras Alice me cogia de la mano, -tiene como compañero o compañera de grupo a- dijo mientras abría el papelito, estaba segura de que anteriormente fue mas rápida, lo juro, -Edward Cullen-. ¿Qué? No, todo menos esto, no me podía estar pasando esto a mí. Me gire a ver a Alice con cara de horror mientras ella me pasaba la mano por la espalda para tranquilizarme, sabiendo que aquella no era la mejor pareja de todas las que me podían haber tocado. Ni me gire para saber cual fue a reacción de Edward, en verdad me daba igual, yo tenia mis propias complicaciones en este momento como para ver cuales eras las suyas. A lo mejor estaba haciendo una montaña en un grano de arena, pero cuando algo es importante para ti y empiezan a fastidiártelo, todo te parece catastrófico, como era aquel momento. –Bien chicos, pónganse con las parejas asignadas y que pasare ahora para daros vuestros países. Señorita Denaly, usted vaya al despacho el directo de mi parte-. Toda la clase se puso de pie buscando a su otra mitad del trabajo, así que cuando yo quise levantarme y ver a Edward, vi de todo, menos a el. Espere que aquello se calmase un poco pero nada.

-¿Buscas a alguien?- dijo una suave voz sentada a mis espaldas. Me gire para encontrarme con un divertido Edward sentado con las piernas encima de la mesa. Me senté sin ni siquiera contestarle a la pregunta, porque si alguien quería jugar, desde luego, esa no era yo.

-Bien chicos- dijo la profesora portando otra vez la misma cesta, -aquí están los países. Coged uno- ya que era yo la que estaba mas cerca metí la mano y cogi un papel. Al abrir me encontré la primera buena noticia del día, España, "la tierras llama" pensé. Se lo enseñe y lo cogio para volver a doblarlo y meterlo. -¿No te parece que seria un poco mas fácil para vosotros hacer España cuando una parte del grupo es española? Coge otro- volví a meter la mano y sacar otro papel. Esta vez no deberíamos de tener ningún problema. "Inglaterra". –Este me parece un poco mejor. Buena suerte chicos- y paso a la siguiente pareja siguiendo el mismo procedimiento.

-Este país tiene miles de relaciones, no vamos a terminar en la vida- dijo pasándose su mano por el ya mas que desordenado pelo, pero el único efecto que consiguió fue que quedase todavía mas sexy.

-Cuanto antes empecemos antes terminaremos. Creo que nos deberíamos reunir un día a la semana un par de horas. Con eso creo que será mas que suficiente-

-Si, con un tiene que ser suficiente. ¿Dónde nos reuniremos?-.

-En la biblioteca por supuesto- a mi casa por lo menos no lo podía levar, Alice vivía allí y no seria precisamente una tarde de trabajo.

-¿Y por que no n tu casa?-.

-¿Y por que no en la tuya?-.

-No podrías entrar-.

-Pues lo mismo pasa en la mía-.

-¿Y por que yo no puedo entrar a tu casa? En la mía sabes porque, pero lo tuyo no lo entiendo-.

-Porque vivo con mas gente, y si alguna no quiere que entre alguien, no seré yo quien la obligue-.

-¿Y cual de tus amigas no quiere que yo pise aquello?-.

-Yo no quiero que lo hagas, con eso debe de ser suficiente-.

-Ya- dijo riéndose y mirando a la mesa. -¿Qué día te viene mejor? Yo los martes imposible, tengo entrenamiento-.

-Yo los lunes, así que ¿Por qué no el miércoles?-.

-Bien, los miércoles después de comer en la biblioteca, donde la otra vez-. Maldito sitio el de "la otra ve".

-Y dime, ¿hablaste con Alice?- dijo poniendo un tono mucho mas serio en su cara.

-Estamos haciendo u trabajo, no pienso hablar más allá de ello-.

-Venga Bella, estoy intentando descubrir en que cambie-dijo girando su cabeza y poniendo una media sonrisa, me gire para ver que estaba viendo a Alice, la cual parecía más que contenta con su pareja de trabajo, no pude más que sonreír también. -¿Sabéis algo verdad?.

-Estuvimos todo el sábado hablando sobre vosotros. Bueno ella hablo, y si lo que dice es cierto, que no dudo ni un segundo que lo sea, tu debes de tener un gemelo perdido por alguna parte, porque ese del que habla no eres tu-. No sabia porque le estaba contando a el estas cosas, pero por alguna mas que extraña razón, su cercanía invitaba a hablar mas de la cuenta.

-Siendo sincero, y no se porque lo soy contigo, se que he cambiado, el problema es que no veo la parte ala a ese cambio-.

-Entonces es que debes de estar muy ciego Edward-.

-Ayúdame entonces-.

-No pienso decirte nada, olvídalo si eso es lo que pretendes-.

-Mira, estoy haciendo un esfuerzo sobrehumano par ano hablarte ni tratarte mal, solo quiero recuperar a mi hermana. Esto no se lo he dicho en mi vida a nadie, así que espero que sepas valorar esto, pero hecho de menos a esa pequeña duende-.

-¿La quieres mucho verdad?-.

-Es mi hermana pequeña. Además, es imposible no quererla-.

-Se a lo que te refieres-. Aquello era un dilema, estaba la parte de que Alice era mi amiga y debía de guardarle el secreto, pero estaba sufriendo por su hermano, y su hermano también la quería de vuelta. ¿En que momento me metí yo en todo aquello?

-Se que me voy a arrepentir infinitamente de todo esto, pero es que todo es muy complicado. El miércoles vente a comer y ha hacer el trabajo a mi casa y allí podremos hablar y… podemos intentar solucionar todo mejor, ¿de acuerdo? Si no tienes problemas en pisar aquella desconocida zona de la universidad donde la comida escasea y no se sabe escribir el signo del dólar-. Esa ultima frase hizo que por primera ve apareciese en la cara de Edward una sonrisa de verdad, una que me dejo literalmente sin habla, pero a la ve con una mirada de claro arrepentimiento.

-No tengo ni el mas mínimo problema Bella. ¿Dónde vives?-.

-Bloque numero 4, piso 2B-.

-Perfecto. Espero que sepas lo que haces-.

-No mucho la verdad, pero supongo que ambos nos tenemos que arriesgar-.

-La clase ha terminado. Hasta mañana-.

-Nos vemos- dijo Edward levantándose de su silla y saliendo.

-Belliiiiiiiii. ¿Cómo te ha ido con el idiota de mi hermano? Mike es un encanto, un poco descarado, pero nos llevaremos bien-.

-Bien Alice. Sorprendentemente parece que le importa mucho el trabajo, así que se ha comportado-.

-Entonces me alegro por ti-.

-¿Y por el no?-.

-No pienso admitirlo- dijo sonriendo. –Venga tenemos que comer, tenemos entrenamiento- y ahí fue cuando el nudo de mi garganta se apretó hasta limites insospechados.

Aunque me esperaba lo peor de aquellos entrenamientos, tengo que admitir que no fueron tan mal como yo pensaba. Es mas, si el resto del curso tenia esa intensidad, podía llegar hasta a soportarlo. Como era lógico se eligió a una capitana que llevaba en el equipo desde el principio, y que además de ser buena jugando era buena gente con todas, así que en ese sentido esta mucho más que tranquila.

Como todos los días desde que llegue allí los días pasaron asombrosamente rápido, y ya era miércoles, día donde me tendría que enfrentar sin remedio a Alice, y posiblemente a Edward, pero esos serian daños colaterales. Estaba terminando de preparar algo rápido para comer cuando llamaron a la puerta.

-Hola Bella- dijo Edward pasando mientras miraba con escrutinio al piso. –Tengo que decir que esta mucho mejor de lo que me esperaba-.

-Pensabas que las paredes se caían y teníamos esto iluminado con velas, ¿verdad? Siento decepcionarte, somos gente normal-.

-¿Eres muy graciosa verdad?-.

-Me gusta utilizar la ironía de vez en cuando, sobe todo con la gente que no me toma en serio a mi-.

-Yo nunca he dicho eso-.

-Pero lo has demostrado, por lo que en realidad, eso dice mucho más-.

-Acabas de ganar un primer punto. Por cierto, ¿estas sola?-.

-Si, no se donde se han metido mis compañeras de piso. ¿Te imaginas por lo que estamos aquí, no?-.

-¿Para hacer el trabajo?-.

-Si, eso si, pero por algo mas- me miraba como se le acabase de anunciar que había visto a un extraterrestre ir a la compra. -¿De verdad eres tan listo como te pinta tu hermana?-.

-¿De verdad Alice dice eso?-.

-Eso y un montón de cosas buenas hasta hace mas o menos 6 o 7 años. Edward, estábamos hablando de Alice y te dije que vinieses, ¿no se te ocurre nada?-.

-¿Vamos a hablar de Alice?-.

-Eres idiota. Acompáñame un momento- se levanto y le lleve hasta la habitación de Alice. -¿Te suena de ago esto?- dije enseñándole su cuarto. Supe en seguida de que sabia de que hablaba porque su cara tenia un gesto de asombro descomunal. Entro a la habitación como si de un templo sagrado se tratase, observando cada uno de los detalles que había en ella, y deteniéndose en un cuadro formado con decenas de fotos de ellos dos y pasando su mano por encima del cristal que las cubría.

-Alice vive aquí-.

-Muy bien Einstein. Sal de aquí por favor- dije mientras el salía y yo cerraba la puerta. Volvimos a la sala y le puse la comida mientras iba encendiendo mi portátil y el sacaba el suyo.

-¿Por qué lo has hecho? No te he tratado como para que hagas algo así por mi-.

-En realidad es mas por Alice que por ti, aunque no te voy a negar que tu también tienes algo de culpa. El sábado se paso todo el día llorando recordando vuestros buenos momentos, y aunque ahora parece estar mejor, hasta que no solucionéis las cosas no volverá a estar bien. Y se que hasta que no cambies de verdad ella no volverá a estar contigo como verdaderamente quiere, pero quiero ayudarla a dar el primer paso. Es importante para ella-.

-¿Cómo crees que se tomara el verme aquí?-.

-Primero pondrá cara de estar viendo un fantasma, luego me mirara a mi para comprobar que no lo seas y luego me pedirá explicaciones. Mas tarde yo entrare en mi cuarto y a partir de ahí es tu turno para solucionar las cosas-.

-Muchas gracias Bella. Te debo una-.

-No me debes nada. Es a Alice a la que le debes 7 años sin su hermano-.

-Te prometo que tratare de arreglarlo. No se por donde empezar, pero lo haré-.

-Empieza por escuchar y creerte lo que ella te diga. Es tu hermana y te quiere, no te mentiría jamás-.

-Tratare de ello. Por cierto, ¿Cómo llevas lo de tu cara?- me dijo mientras cogi mi barbilla y hacia que voltease mi cara para que el pudiera ver el otro lado. Intente obviar ese cosquilleo que me produjo su toque, pero era algo totalmente imposible. –Siento la que armamos allí. Tanya puede llegar a ser un poco... impulsiva-.

-Olvídalo, no fue nada. ¿Te parece empezar por el trabajo hasta que llegue Alice?-.

-Perfecto- dijo abriendo Internet y empezando a buscar información. Una hora mas tarde mas tarde la puerta se abrió y supe que había llegado el momento. Cogi de la mano a Edward para darle ánimos, lo que el me respondió con una sonrisa nerviosa.

-¡Bella, ya he llegado! No tiene sin idea de los… que… me… ha… pasado… Edward-. tal y como predije le miro como si a mi lado estuviese el fantasma de su hermano, y mientras yo me levantaba para irme a mi cuarto su mirada paso de la incomprensión a la de una explicación.

-Estoy en mi cuarto. Portaos bien por favor- y salí corriendo a mi dormitorio. Aproveche ese momento para llamar a mi familia y comentarles como me habían ido estos últimos días. Los gemelos estaban felices por el regalo que les envié por correo, mientras mi madre estaba deseando ir a visitarme ya que estaba totalmente enamorada de las fotos que le mandaba. Mi padre quería conocer a mis amigos, ya que les había hablado sobre ellos y quería agradecerles personalmente su apoyo hacia mi, claro que necesitaría traductor porque no sabia ni una palabra de ingles. 45 minutos mas tarde colgué para comprobar que no había ningún grito ni ninguna voz mas alta que otra, y eso era buena señal. No podía quedarme en la habitación toda la tarde así que con mucho cuidado abrí la puerta y me dirigí al salón. No vi a ninguno de los dos, así que, o habían salido, o se había ido Edward y Alice estaba en su cuarto o... pare de hacer conjeturas cuando vi que la puerta de Alice se abría y salían ambos abrazados y con dos sonrisas que les ocupaban toda la cara, la cual me contagiaron a mi nada mas verlos. Cuando Alice me vio se soltó del abrazo de su hermano y vino a mi corriendo para saltarme al cuello y decirme un profundo "gracias" bajito en mi oreja, a lo que yo solo pude contestar de la misma manera "me alegro por vosotros".

-Creo- dijo soltándose de mi cuello y mirando a su hermano y a mi, -que ahora que todo esta un poco mas claro debo presentar oficialmente a mi mejor amigo y al idiota de mi hermano. Bella Swan, Edward Cullen, Edward esta es Bella- y como si fuese la primera ve que nos veíamos un encantada y dos besos dejaron mas que contenta a Alice. –Edward se queda esta noche a cenar, le voy a presentar a Ángela y a los chicos y a Jasper- nombre que hio que Edward soltase un suspiro de frustración.

-¿Hermano celoso?- pregunte entre risas.

-Con hermano idiota resumes todo-.

-¿Quieres que haga la cena verdad?-.

-Por favor- dijo entrelazando sus manos. –Cocinas de maravilla, y si encima haces una tortilla española te amare más aun-.

-No tengo ningún problema. Empezare ya, podéis seguir hablando-.

-Te quiero Bella- dijo abrazándome de nuevo.

-Y yo a ti, pero o me sueltas ya o la comida la tendrá que hacer el espíritu santo- dije dirigiéndome a la cocina y pensando lo que podría hacer mientras cogia los ingredientes. Desde el salón solo se oían risas y pequeños gritos de felicidad, lo que realmente me ponía muy feliz por Alice. Pero me recordaba continuamente el que yo tenia una vida similar en España, y aunque sabia que siempre estarían conmigo, un abrazo o un beso cuando realmente se necesitaba, hacia mucho. Limpie una pequeña lagrima de nostalgia cuando escuche el timbre y fui a abrir.

-¡Hola! ¿Qué haces cocinando a estas horas? ¿Y que son esas risas en el salón? ¿Y porque nos dijo Alice que teníamos que venir todos?-.

-Emmet, porque no pasas y te enteras de todo dije haciendo paso a las gente y parando un momento a Jasper por el brazo para decirle bajito, "te espera un hermano celoso hay dentro" mientras el me miraba alucinado. Yo seguí con lo mió mientras notaba como las risas habían cesado pero sintiendo que no se había producido ningún golpe, porque estaba segura que ni Emmet ni Jasper habían roto los dientas a Edward por hacerle sufrir, ni que Edward se lo había roto a Jasper por salir con su hermana pequeña. Una tortilla, una cazuela de fidegua (no se si la conocéis, pero es una pasta española muy típica de la zona mediterránea en España) y una tarta de queso después la cena estaba terminada. Me acerque al salón para anunciar que ya podíamos cenar.

-Esto esta listo, cuando queráis podéis la mesa-claro, que l que no esperaba era encontrarme a Edward y Emmet jugando a la consola, la cual no sabia de donde había salido, mientras Ben y Jasper les animaba y Ángela y Alice se retorcían de risa, por lo cual ninguno me escucho.

-¿Cómo me has podido ganar?- dijo Edward dejando el mando en el suelo.

-Querido, el dinero que no lo puede todo-.

-¿Me habéis escuchado?- dijo poniendo los brazos en jarras y subiendo el tono de voz. –Que ya esta todo, que pongáis la mesa-.

-Perdón Bella no te habíamos oído- dijo Ben levantándose.

-No hace falta que lo jures- dijo dándome la vuelta y dando la espalda a todos.

Les di a cada uno una cosa para que la fuesen colocando y una ve puesta lleve la tortilla y el único plato.

-¿Qué es esto?- pregunto Emmet alzando el plato para observar el contenido desde todos los ángulos posibles.

-Se llama fidegua- dijo sirviendo el resto de plato. –Es un plato típico en España, es como pasta. Te va a gustar, a ti te gusta todo-.

-¿Eso es tortilla verdad?- pregunto Jasper con ojos de deseo.

-Si, podéis empezar a comer-. No había pasado ni un segundo 6 brazos ya estaban extendidos para coger su porción de titila y alabar las cualidades de esta. Serví mi plato y me senté a disfrutar de una velada entre amigos.

-Esto esta buenísimo- dijo Edward mientras se tragaba una cucharada de comida y se metía en la boca la segunda. –Quiero ir a España para probar toda la comida de tu país. Si esta la mitad de buena que esta, no me extraña que los cocineros mas reconocidos del mundo sean españoles-.

-Gracias- dije bajando la cabeza y comiendo intentando olvidar que Edward Cullen acababa de alabar algo mió. Toda una proeza en aquel lugar.

-Y tu Bella, ¿Cuándo piensas volver a España?- me pregunto Alice mirándome. Lo que ella no sabia es que yo no podía volver a España con mis medios.

-No se si podré volver Alice- dije mientras notaba como mis ojos me empezaban a escocer por las lagrimas.

-¿Y eso? ¿No te habrás peleado con tus padres no?-.

-No, no es nada de eso Alice-.

-¿Y entonces?-.

-Veras, el billete de avión es caro y yo no puedo permitirme viajes a España. Si voy tendría que ser en verano si me llega el dinero-.

-Veras como lo consigues. De todas formas, si te quedas aquí siempre te puedes venir con nosotros- esta niña tenia brotes de locura significativos.

-Ya Alice, gracias pero no. ¿Alguien quiere el postre?- pregunte intentando quitar la tensión momentánea que se acababa de crear en la mesa y desviando el tema.

La tarta de queso tuvo tan buena aceptación como el resto de la comida, y nadie se lo creía se lo podíamos preguntar a Emmet, que el solito fue capa de comerse media tarta. Pasamos un rato mas charlando en el salón sobre la vida de Edward y Alice. Mas de la mitad de las historias ya las sabia por boca de Alice, pero era bueno conocer el lado de Edward, que cambiaba muchas cosas. Esa noche conocimos a un Edward completamente distinto, como si tuviese en alguna parte un botón que le convirtiese en idiota y otro donde pusiese persona normal. Se asemejaba mucho a ese chico que Alice describía en su infancia, un chico sencillo, amable, cariñoso, divertido, protector con su hermana y hasta buena gente. En ningún momento de la conversación nadie sintió que el quisiese ser mas que el resto, primero porque no lo era y segundo, porque el no se sentía así en ningún momento.

-Chicos me tengo que ir ya, mañana hay clases- dijo levantándose del sofá y dando la mano a la gente. –Ha sido un placer conoceros, espero veros más a menudo-.

-Cuando quieras- le dijo Emmet palmándole la espalda.

-Hasta mañana pequeña duende- dijo abrazando a Alice mientras esta le abrazaba con sus bracitos con todas sus fuerzas. –Acuérdate de que mañana tenemos una conversación pendiente.

-Adiós Bella- dijo dándome dos besos. –Y muchísimas gracias por todo- dijo cogiendome las dos manos.

-No hay de que- dije sin poder parar de mirar esos dos pozos de color verde esmeralda. –Adiós-.

Poco a poco todos se fueron yendo a sus respectivas casas y pisos mientras yo recogía todo aquello. Me sentía sumamente bien conmigo misma, no había echo aquello para ser feliz yo, sino para hacer que otras dos personas lo fueran, pero de manera indirecta la felicidad de Alice era la mía propia. Pero siempre me quedaba la espina e que yo no lo tenia tan fácil, yo no tenia a una persona que por arte de magia hiciese que mis padres y hermanos me esperasen en el salón de mi casa de un día para otro. Pero yo siempre les tendría hay, y estaba dispuesta a esforzarme hasta mi tope para que se sintiesen orgullosos en la distancia. Ellos se lo merecían, y seria yo quien hiciese ese esfuerzo para ver las sonrisas dibujadas en sus caras. Con ese pensamiento me fui a dormir esperando que llegase el día siguiente, el cual seguro deparaba alguna sorpresa como cada día.