¿Capitulo 8

Estábamos a mediados de noviembre y absolutamente todo aquello era como vivir en un sueño. Las clases iban a las mil maravillas y las notas de mis primeros exámenes era inmejorables. El trabajo que hacia con Edward iba estupendamente, y no me sorprendería lo mas mínimo el sacar por lo menos un 9 en el trabajo. Inglaterra era un país muy importante en el mundo y sus relaciones era mas que numerosas, y en poco tiempo llevábamos mas de la mitad del trabajo. Me encontraba recogiendo mi habitación, ya que entre los estudios apenas la pisaba nada mas que para dormir y llevaba descuidada un tiempo.

-Bella- me llamo Alice desde el salón.

-¿Qué pasa?- dijo saliendo yo de mi cuarto para ver que sucedía.

-Mi hermano se dejo esto aquí- dijo señalando el portátil de Edward,- y estoy segura de que lo va a necesitar. ¿Se lo puedes llevar? Es que y quede con Jasper y ya llego tarde-.

-No claro, dámelo. ¿Sabes donde esta?-.

-Supongo que por el campus con sus amigos. Se acaba de marchar así que no puede estar muy lejos. Gracias Belli-.

Cogi el portátil y salí de casa en busca de Edward. Empezaba a notarse que le invierno estaba a la vuelta de la esquina y que además no nos concedería muchos días para disfrutar del sol. Supuse que el camino que seguiría el seria el de la dirección de su hermandad así que me puse en marcha mirando a todos los lados. Cinco minutos después le encontré, pero estaba en compañía de Tanya y no parecía un buen momento para acercarse así que me quede a una distancia prudente sin intención de oír pero era imposible no escuchar.

-Edward, ¿quieres entrar en razón de una ve? ¿Tu te estas escuchando?-.

-No me trates como un idiota Tanya porque se perfectamente lo que te estoy diciendo-.

-No tienes ni idea porque estas diciendo que me dejas-.

-Si Tanya, eso es exactamente lo que te quiero decir. No hagas un trauma de esto, ¿quieres? Prefiero que terminemos bien, hemos sido durante 7 años los mas felices, pero todo termina y el amor también-.

-Yo te sigo queriendo Edward-.

-Tanya nadie que este enamorado de otra persona la engaña-.

-Solo fue un desliz…-.

-Tanya un desliz con mas de 10 tíos en 7 años no es precisamente un desliz. No quiero terminar mal contigo a pesar de lo que me has hecho-.

-No eres nadie sin mi Cullen-.

-Tanya por dios pareces una niña de 5 años caprichosa. Acéptalo, ahora podrás tirarte al que quieras-.

-Ya lo hacia antes sin necesidad de pasar por esto-.

-¿Así que encima te pones chula? Pues muy bien, que te den bonita-. Decidí que si había un momento adecuado para pasar por allí "de casualidad" era aquel, a pesar del tono que había cogido la conversación. Salí de detrás del árbol mientras veía como Edward daba media vuelta y se dirigía hacia mi dirección. Simule que estaba distraída, mentir no era mi fuerte.

-Hola Edward, te estaba buscando- vi como alzaba la vista mientras una lagrima escapaba de sus ojos pero se apresuro en borrarla y ponerme un intento de sonrisa.

-¿Qué pasa?-.

-¿Estas bien Edward?- dije alzándole la cara para que me mirase.

-No s nada Bella. En serio, tranquila-.

-No me puedo creer que me dejes por esto- dijo Tanya apareciendo a sus espaldas con una cara de risa que no podía ni con ella.

-Deja de decir tonterías Tanya. Te dejo porque no aguanto mas esta farsa. Y esto se llama Bella-.

-Así que hasta el nombre te sabes. Quien no corre vuela, ¿verdad mosquita muerta?-.

-Solo te buscaba para darte tu portátil, te lo dejaste en casa y tu hermana me pidió que te lo entregase-.

-¿Tu casa? ¿Me has puesto los cuernos con esto es su casa? Esto tiene que ser una broma, donde esta la cámara oculta- dijo buscando con la cabeza algún tipo de cámara metida en los árboles.

-Un trabajo Tanya, eso es por lo que voy a su casa, a la de ella, a la de mi hermana y a la de otra chica. Eso es todo lo que te enteras de mi vida. Y ahora haz el favor de dejarme en paz, y a ella también-.

-Eres odioso Edward. quitas el dinero de tu visa y eres como uno de esos perros mas. Me das asco-.

-Fíjate, ese es el mejor piropo que alguien me ha dicho nunca. Que me digas que me parezco a esta gente, -dijo señalándome, -es genial, porque son las mejores personas que he conocido en la vida. Después de 7 años, no puedo decir lo mismo de ti. Vamonos de aquí- dijo pasándome un brazo por la cintura y haciendo que me girase. Doblamos una esquina y nos paramos.

-¿Llorabas por eso verdad? ¿Estas mejor?-.

-Si- dijo respirando profundamente.

-Ha sido un podo violento estar allí. Lo siento-.

-No tienes que sentir nada, no has hecho nada malo. Terminar una relación de 7 años es complicado en cualquier aspecto, mas si esa persona es Tanya-.

-Si la sigues queriendo, ¿Por qué cortaste?-.

-Se acabo de amor, no el cariño. Pero un par de polvos no me compensan. Siento si soy un poco bruto-.

-No… No pasa nada. Mira, te invito a cenar al piso y así damos una alegría a tu hermana-.

-La alegría va a ser doble, odia a Tanya con todas sus fuerzas-.

-Lo se, no salio ni una palabra buena de su boca hacia ella desde que la conozco, y mira que habla y algo bueno pudo decir-.

-Ya- dijo riéndose y poniendo esa sonrisa torcida que llevaba trayéndome de cabeza desde que empezamos el trabajo.

-Yo… No se si es el mejor momento para decírtelo pero tampoco voy a encontrar otro así que perdona si la fastidio mas. ¿Te acuerdas el día de la fiesta…- el asintió con la cabeza así que no me hizo falta describir cual de ellas fue, -Veras, Ángela y yo vimos a Tanya con un chico en una habitación. Solo se estaban besando pero se notaba que aquello solo iba a empezar. Se que ahora no sirve de nada pero yo me siento algo mejor por lo menos-.

-No sirve de mucho, pero gracias de todas formas-. Me pare en el portal y abrí la puerta de casa.

-Tenemos invitado para cenar- anuncie cuando entramos a casa.

-¿Quién es? ¡Edward!- dijo Alice saltando a sus brazos.

-Hola de nuevo duende-.

-¿Qué haces aquí?-.

-Me voy a preparar la cena mientras habláis-. Me metí en la cocina y Ángela fue mi asistente mientras yo le contaba todo lo que había pasado antes. Escuchar el grito ensordecedor de Alice me hizo saber que la noticia había sido comunicada con la reacción esperada, aunque no dudaba que justamente después estaba abrazando a su hermano sintiendo que estuviese tan mal. Mientras partía las verduras me puse a pensar en como había cambiado Edward desde el día en el que intercedí con el y su hermana. Parecía alguien tan diferente, que costaba pensar que era la misma persona. El primer cambio que note es que ya no me sentía intimidada ante su presencia, no me daba miedo que me contestase mal o se riese de mi porque sabia que no iba a pasar, ahora solo me ponía nerviosa su presencia por el simple hecho de que la bellaza de ese niño era un tema no recomendado para hablar entre mortales. Alice estaba tan feliz, que todos a su alrededor no podíamos evitar sonreír. Edward había congeniado perfectamente en el grupo, dejando a un lado posibles diferencias era simplemente uno mas, que se divertía con nosotros y disfrutaba de los mismo que nosotros.

-Y bueno, ¿Qué piensas hacer con tu nueva condición de soltero?- pregunto Ángela en medio de la comida.

-Disfrutarla supongo. Hace 7 años que no se lo que eso-.

-Siento si te molesto la pregunta, pero no creo que sea ningún secreto el que por aquí Tanya no es precisamente alguien con el que nos gustaría tratar-.

-No hay ningún problema. Ya digo que estoy mal porque es lógico después de tanto tiempo, pero parece como si me hubieran quitado una carga gigantesca de encima y ahora por fin pudiese respirar-.

-Entonces te apuntas el viernes a nuestra sesión de pelis, ¿verdad?-. Edward compartía el tiempo entre nosotros y el resto de sus amigos y Tanya, y las noches de viernes y sábado sabíamos que no contaríamos con su presencia. "No puedo faltar" era la frase utilizada siempre que le invitábamos y declinada la invitación. A la tercera ya ni le preguntamos.

-Claro que si. Estrenare mis viernes solteros con vosotros. No me apetece una fiesta por todo alto ahora mismo-.

-Entonces di peli. Este viernes eligen los chicos y si tu te apuntas, eliges- le comente.

-¿Puedo elegir cualquiera?-.

-Estaría bien no elegir alguna que ya hayamos visto, pero como no sabes cual hemos visto, di y te vamos guiando-.

-Que tal… ¿Al otro lado de la escalera?-.

-No por favor, de miedo no- dijo juntando mis manos en señal de suplica. Desde que habían descubierto mi aversión al terror, al menos una de las 3 películas eran de ese género, el cual no me dejaba dormir hasta que una de las chicas me acompañaba en la cama.

-¿Te asustan esas pelis?- dijo riéndose de mi.

-No me hace ni pica de gracia Cullen- dije poniéndome seria. Luego la que no podía dormir era yo.

-Decidido entonces. Te encargas tu de traerla, esto funciona así- dijo Alice mientras se levantaba a dejar su plato en la cocina.

-Os odio muchísimo a todos en este momento-.

-Venga, acepto que sea la ultima que veamos, así podrás disfrutar del resto-.

-Te sigo odiando Cullen. Aunque un poco menos-.

Edward parecía alguien mas liberado, alguien que podía sonreír a quien quisiese, cuando quisiese y como quisiese sin temor a que una idiota que estuviese a su lado le obligase a recordar quien era supuestamente. Puedo decir que fue el segundo estudiante no becado que enamoro al equipo de cocineras, ya que al día siguiente le invitamos a comer con nosotros y accedió enseguida. Claramente la primera fue Alice, a la cual era imposible no coger cierto cariño. La única preocupación que invadía aquella calma era Emmet, no era demasiado notorio, pero cuando alguien de su carácter no sonríe tan menudo y sus bromas se vuelven menos constantes, es que algo no muy bueno pasa. Desde el día de la fiesta no había hablado con Rose, ni siquiera ninguno se había cruzado la mirada. Intentaba hablar con ella por todos los medios, incluso llego a pedir a Edward ayuda, pero teniendo en cuenta que era la sombra de Tanya, en aquel momento, no era la persona mas apropiada para pedir ayuda en ese tema. Y claro, el chico se quedaba mucho tiempo perdido en su pequeño mundo, y rápidamente se echaba de menos aquel humor infantil tan propio de el.

Ya era viernes, es decir, noche de películas, palomitas y demás guarradas culinarias. Me encontraba en la cocina esperando que el ultimo paquete de palomitas terminase de hacerse mientras en el salón todos colocaban las cosas para poder estar mas a gusto. Una comedia, una de suspense, una de terror y un musical, petición de Alice a Jasper seria nuestro repertorio hoy. Lleve en una bandeja toda la comida no sin antes dar un par de veces en las manos a Emmet, las tenia muy largas cuando se trataba de comida. Cuando me fui a sentar vi con sorpresa que nadie se habia acordado de mi, aunque no les culpaba. Alice y Jasper tenían un sillón para ellos, Emmet ocupaba absolutamente todo el sofá, Ángela y Ben estaban con una manta en el suelo y… Edward me sonreía mientras me invitaba asentarme al lado suyo apoyado en una pared y abriendo la manta para entrar en ella.

-Gracias por guardarme el sitio- dije sentándome mientras Jasper se levantaba, apagaba las luces y ponían en marcha el dvd.

-Por nada. Se lo que es ver que todos están juntos y alguien la tiene que ver sola-.

-Emmet también esta solo-.

-Emmet vale por cinco- dijo mientras ambos nos reíamos.

Fue pasando la noche y entre risas y llantos notaba como mis ojos se iban cerrando. No íbamos todavía por la mitad de la tercera película y mi cabeza pesaba y mis pestañas parecían como si se les hubiese puesto un peso de 50 kilos en cada una. Apenas fui consciente de que mi cabeza tocaba un hombro y descansaba como si estuviese hecho para que mi cabeza reposase sobre el. Olía tan bien y te transmitía tal tranquilidad, que apenas puse resistencia al placer de dormir oliendo aquel aroma. Era tan fácil, en esas circunstancias sumirse en un estado de tranquilidad de que pronto me olvide de los nervios que llevaba sintiendo durante mas de dos horas por la cercanía de Edward, por notar como nuestras manos se juntaban cada vez que metíamos nuestras manos en el bol de las palomitas y al juntarse se creaba una electricidad palpable a simple vista, como cuando lloraba por el protagonista moría el me abrazaba y me pegaba aun mas a el diciendo al oído que aquello solo era mera ficción o cuando después de un comentario gracioso que me hacia desternillarme de risa el lo completaba con otro que siempre parecía cargado de dobles intenciones que me hacían sumirme en una risa nerviosa. Y aunque en mi subconsciente sabia a quien pertenecía aquel hombre, el estar dormida me hacia no pensar tanto en aquellas cosas que se instalaba en mi tripa cada vez que, simplemente, le veía, y me dejaba disfrutar de su presencia sin pensar en posibles consecuencias.

Notaba como alguien me alejaba de aquel espacio pero volvía ha acercarme a el con mas intensidad aun y al poco rato me alejaba completamente para depositarme en una superficie blanda, cómoda, pero mil veces mas detestable que aquel hombro donde felizmente podría vivir sin ningún problema. Por pura curiosidad y con gran esfuerzo abrí los ojos para ver como Edward me quitaba los zapatos y cogia la sabana y la ponía encima mió.

-Me dormí, ¿verdad?- dije con la voz pastosa como si en vez de 15 minutos dormida llevase 15 horas.

-¿Tan poco te gustan las pelis de miedo que te echas somníferos en la bebida?- aun estando dormida conseguía sacarme una sonrisa sin el mas mínimo esfuerzo.

-Medidas desesperadas- dije girándome y poniéndome de lado mientras el se sentaba en la cama.

-Algún día lograre que veas una-.

-Si eres tu seguro que lo consigues- y era verdad, era plenamente consciente de que si el me pedía algo, probablemente no tardase ni dos segundo e aceptar cualquier cosa por muy descabellada que fuese la propuesta. Y sinceramente, era algo que empezaba a asustarme demasiado.

-Lo tendré en cuenta- dijo colocándome un mechón de pelo detrás de la oreja.

-No seas… muy cruel- dijo bostezando en medio de la frase.

-Estas muerta de sueño. Te dejo dormir- dijo levantándose y colocándome bien las sabanas.

-No hace falta que te vayas Edward-.

-¿Quieres que me quede?- me encantaría en este preciso momento encontrar a alguien en l faz de la tierras capaz de decir un "no" a esa pregunta, echa por el y echa de esa manera.

-Solo si tú quieres-.

-Entonces definitivamente me quedo- dijo volviéndose a sentar en la cama mientras yo me incorporaba. –Quería agradecerte una vez mas lo de Alice-.

-Y yo te digo una vez mas que no tiene nada que agradecer-.

-Claro que si. ¿Recuerdas esa vez que hablamos que tu me dijiste que debía de cambiar y yo te dije que sabia que tenia que cambiar pero no sabia el que?- recordaba cada conversación mantenida con el, así que la pegunta no era complicada. –Bueno, pues si no fuese por ti, aun seguiría siendo un gilipollas-.

-¿Qué te hace pensar que ya no lo eres?- dije sonriendo abrazándome las piernas con mis brazos mientras el se sentaba con las piernas cruzadas en mi dirección y sonriéndome también.

-Bastantes cosas. La primera, estar aquí así ahora mismo-.

-Bueno, te doy el primer punto. Pero yo no hice nada repito. Te considero alguien inteligente, así que supongo que yo solo acelere las cosas un poco si quieres llamarlo de alguna manera. En algún punto de tu vida te verías con claridad y el cambio vendría solo-.

-En ese caso, gracias por acelerarlo. Ahora miro para atrás y me dan ganas de darme cabezazos con la pare de lo idiota que fui-.

-Todo tiene solución-.

-Casi todo. Gracias a dios que lo mió si. Pero me da tanta rabia a ver hecho sufrir a mis padres y a Alice. No te haces una idea. Mi madre… mi madre lo ha tenido que pasar fatal-.

-Una madre perdona todo a un hijo, hasta lo mas complicado, ese es el ultimo de tus problemas si es que tienes alguno-.

-Quiero pedirles perdón por todos estos años, pero me parece tan frió hacerlo por teléfono-.

-Navidades esta a la vuelta de la esquina. Si esperas un poco podrás darle la alegría a tus padres. No tendrán mejor regalo, ya veras-.

-¿Dónde te habías metido tu hace 7 años?- dijo riéndose.

-¿Perdón?-.

-Tu, ¿Dónde estabas hace 7 años? Mi vida hubiese sido mil veces mejor si hubieses estado a mi lado hace 7 años-.

-Tu vida ha sido perfecta Edward. Además, las cosas siempre vienen a si debido tiempo-.

-Todo menos tu. Alice siempre ha necesitado a alguien como tu, y yo me doy cuenta ahora que lo que faltaba en mi vida era alguien como tu-.

-Bueno yo siempre necesite a alguien como vosotros a mi lado, así que esto es mutuo. No te quejes Cullen-.

-¿Cómo alguien como tu no ha tenido amigos hasta ahora?-.

-Me centre demasiado en los estudios. Además cuando era pequeña no era… así. Gafas enormes, aparato, gordita… no era precisamente alguien sociable además. No me ha causado ningún trauma de todas formas así que no tengo problema-.

-Sigo sin entenderlo, pero cambiemos de tema. ¿Qué harás en navidades?-.

-¿Estudiar?-.

-¿Dónde?-.

-¿Aquí?-.

-Me niego-.

-Puede parecerte lo que quieras, pero es lo que hay-.

-No. ¿Por qué no te vienes con nosotros? Mi madre estaría encantada de que fuerais-.

-Ya, pero no quiero ser una molestia-.

-Puedes ser muchas cosas Bella, pero una molestia no esta entre ellas-.

-Son épocas para estar en familia, solo es eso, y yo no soy de la familia-.

-Para Alice eres como una hermana. ¿Así que prefieres estar aquí sola a venirte con nosotros?-.

-Emmet me vendrá a ver de vez e cuando. Vive aquí así que no hay mucho problema-.

-Pues me sigue sin gustar la idea. ¿Algún tipo de forma para poder convencerte?-.

-Ninguna. Soy demasiado cabezota-.

-Yo también, así que uno de los dos va a tener que perder-.

-En serio Edward, disfrutad las navidades y ya nos veremos después-.

-Me he acostumbrado tanto a tu presencia diaria que estar sin ti tantos días me va a sentar hasta mal- dijo acariciándome la mejilla.

-Yo también te echare de menos, pero solo serán unos días-.

-Vente-.

-No- dije riéndome ya de puro cansancio.

-¿Y si te digo que quiero que conozcas a mis padres?-.

-Pues te contestare que hay mas fechas para conocerles, así que te volvería a decir que no-.

-Vente-dijo cogiendome la tripa y empezando ha hacerme cosquillas. –Anda Bella, vente, vente, vente- dijo mientras el ataque empezaba ha hacerse insoportable y las risas eran ya incontrolables. No se en que momento terminamos en la cama yo y el encima mió, pero aquello ya no eran cosquillas, eras caricias por mi tripa y por su cara. –Vente por favor-.

-No puedo Edward-.

-No lo entiendes, necesito que vengas- me susurro al oído mientras me daba un beso en la mejilla. Esto estaba empezando a coger un color bien distinto al de como empezó, empezó con un beso en la mejilla para convertirse en un camino de besos hasta la comisura de mis labios donde se detuvo en un beso sin fin. No se porque no gire la cabeza hacia el lado contrario, aquel iba a ser mi primer beso, pero ¿quería que fuese así? ¿Quería que fuese con el? Atendiendo a los latidos frenéticos de mi corazón y a los gritos de mi cerebro de "gira la cabeza para su lado2 estaba mas que claro, si, quería que aquel momento fuese con el, con ese Edward, con ese que sin querer me había robado el corazón sin que yo le diese permiso. Me di cuenta que tenia la boca entreabierta y los ojos cerrados, los abrí para ver como el separaba un poco su boca y también los abría y allí encontré la confirmación, ambos lo queríamos. Volví a cerrar mis ojos esperando el momento, era mi primer beso, por muchas películas que hubiese visto aquel tema era totalmente desconocido para mi a pesar de tener ya 18 años. Un suave roce fue lo que note, algo prácticamente imperceptible pero que puso todos mis nervios de punta para dar a paso a la sensación de sus labios junto a los míos. No hacia práctica, salía solo, mover mi boca junto a la suya era como si llevásemos toda una vida de practica. Note como la lengua pedía paso en mi boca y sin dudarlo ni un segundo la abrí para que se adentrase en ella y hacer yo lo mismo con la suya. Mis manos perdidas en su pelo hacían todo mucho mas mágico. No se cuanto tiempo estuvimos así, besándonos, acariciándonos, sonriéndonos, pudieron ser minutos y horas, no lo se, y medaba igual, aquello era increíble, el lo hacia todo maravilloso.

-No se que pensaras de mi ahora pero te puedo jurar que para mi esto no es ningún juego- dijo terminando el beso y mirándome a los ojos.

-Yo no he pensado eso en ningún momento-.

-No hace ni una semana que termine con Tanya, y ahora estoy aquí, a si contigo y…- hice que parara de hablar poniéndole un dedo en la boca.

-No sigas por ahí. Tu no eres el mismo que hace una semana, esto no hubiese pasado hace una semana-.

-Me alegra haber cambiado entonces- dijo dando un beso al dedo que todavía tenia en su boca. –Creo que deberías dormir-.

-Quédate aquí-.

-No pensaba moverme-.

-Buenas noches Edward-.

-Buenas noches Bella- dijo dándome un beso en la frente y tumbándose a mi lado.

Se que no tarde nada en dormirme y probablemente al día siguiente cuando me despertase tendría la seria duda de que todo aquello hubiese sido un sueño, pero en mi interior sabia que no, que aquello había sido muy real, tan real que había cambiado cosas dentro de mi, cosas que ni siquiera sabia como se llamaban, pero cosas que me gustaban y deseaba que continuasen pasando. Por lo pronto Edward fue el protagonista total y absoluto de todos mi sueños.