Capitulo 9
Me levante de la cama con una sonrisa en la cara. Por primera vez mucho tiempo me despertaba sabiendo lo que había soñado, y deseando seguir durmiendo para poder continuarlo infinitamente. Pero me di cuenta de que no, que aquello no fue un sueño, fue real. Besé a Edward, la noche anterior ocurrió. Me di la vuelta en la cama y me encontré un pedazo de folio en la almohada, lo cogi y lo abrí.
"Bella, me tuve que ir, los chicos de la hermandad se estaban asustando. Lo de anoche fue genial, pero por favor, que por ahora quede entre nosotros. Estas preciosa cuando duermes. Un beso. Edward"
No entendía nada, si tan genial había sido, ¿Por qué quería ocultarlo, o cualquier palabra similar a esa? Decidí no darle mas vueltas y que ese pedazo de papel no me afectase el día, al final era el día siguiente a la mejor noche de mi vida, así que mientras esperaba para hablar con Edward, todo seguía perfectamente perfecto. Todo estaba en absoluta calma por lo que supuse que todavía estarían durmiendo, era la única en ese piso que tenia horarios de sueño normales. Pero me equivoque, en la cocina me esperaba otra nota.
"Bella hemos salido, volveremos tarde. Hablamos luego. Te queremos. Ángela y Alice". Esa nota resumía todo en "Bella hoy vas a estar sola en casa así que disfruta que cuando lleguemos no podrás vivir con paz". Pensé que quizás ese seria el mejor momento para hacer una limpieza de la casa, ya que cuando Alice y Ángela estaban, mas que ayudar, estorbaban, aunque nunca con mala intención.
Las cuatro de la tarde y todavía no tenia ningún indicio de mis amigos, ni siquiera de Edward, que hasta donde yo sabia, no se había ido con ellos, así que decidí vestirme y salir a tomar el aire. A mediados de noviembre como estábamos el clima de Nueva York no era precisamente caluroso, y se empezaba a notar en la cantidad de guantes y gorros que se empiezan a vislumbrar por el campus. Al contrario que en anteriores meses la gente parecía mucho menos animada, no se veía a tantas personas disfrutando del aire fresco y preferían quedarse en sus habitaciones. No esperaba encontrare a nadie, por lo que ver a Edward me sorprendió, pero mucho mas me sorprendió ver con quien estaba. Desde luego no era nadie que yo conociese, por lo que becada no era. Pelirroja con una cabellera que le llegaba hasta donde la espalda pierde su nombre y una vestimenta que hacia parecer recatada a cualquier bailarina de strippteas. Pero el como fuese ella me importaba poco, a mi lo que me dejaba sin palabras era la actitud. Ella tenia la espala pegada a un árbol con Edward delante de ella colocándole un mechón detrás de la oreja, un gesto que ayer por la noche me pareció de lo mas dulce y hoy no tiene significado posible para mi. Se reían mientras se miraban a los ojos y yo como idiota en medio del campus les miraba sin un sentimiento definido. No se de donde saque l valor para acercarme, probablemente de mi orgullo herido, ya que si estaba en mis manos que eso no terminase como yo creía que terminaría, lo evitaría.
-Hola Edward-dije poniéndome a su lado. Como si e un muelle se tratase salio disparado quedando a tres pasos de la chica en cuestión y mirándome con ojos desorbitados.
-Bella…Eh hola-dijo pasándose la mano por el pelo, signo de nerviosismo, horas de observación. –Te presento a Victoria, Vicky…Victoria te presento a Bella, ella es… una amiga de mi hermana-.
-Encantada Victoria- dije tendiéndole la mano.
-¿Esta es con una de las que vive Alice? ¿Por esto nos cambio Alice? Revisa el gusto a tu hermana. Nos vemos luego- dijo guiñándole un ojo mientras le daba una palmadita nada sutil e el culo y a mi me dejaba cual idiota con el brazo extendido. Si, de alguna hermandad tenía que ser, parecían todas sacadas de los mismos genes.
-¿Qué haces aquí? ¿No te habías ido con Alice?-dijo dándome un beso en la mejilla.
-No, yo no fui. Cuando me levante y vi tu nota, fui a la cocina y vi otra nota. Parece ser que hoy es el día de "no hablemos a Bella, escribámoselo"-.
-Yo ya te lo explique…-.
-Si, parecían realmente preocupados todos, y todas-.
-Oye no…-.
-Yo solo quería hablar contigo, pero veo que ya esta todo mas que acarado. Te dejo seguir con tu amiga Edward. Hasta luego- dije dándome la vuelta para dirigirme al piso, mi cupo de ridículo había sido más que cubierto hoy.
-No Bella espera- dijo cogiéndome por el brazo y haciendo que diese media vuelta. –Déjame explicarte lo de hace un momento, yo solo…-.
-¿Intentabas ser amable? Que buena persona. No hace falta ningún explicaron, fue un beso que simplemente sucedió en ese momento. Ya esta-.
-No Bella para mi no fue solo eso-.
-¿Le añado también la parte de juego?-.
-Ya te dije que no lo era, por lo menos para mí-.
-Entonces no lo entiendo. Mira…- dije ya un poco sacad de mis casillas pero todavía sin chilar, -pasamos un rato increíble ayer, una charla como si nos conociésemos de toda la puta vida, me das el beso mas increíble de mi vida, me dices cosas completamente preciosas y te quedas a dormir en mi habitación. Pero al día siguiente me encuentro una nota donde tendrías que estar tu y me dices que todo fue genial pero que no se lo diga nadie y ahora te veo… es que eso no era ligar, era como preguntar en tu casa o en la mía. Me saludas con un simple beso, ni sonríes ni nada. Si esto no es un juego dime como se llama-.
-Bella yo no puedo hacer como que todo esta bien ahora-.
-¿Miedo Edward? ¿Todo esto es por miedo a lo que pueda pensar de ti la gente? ¿Te preocupa que te dirán tus amigos ricos si saben que te has liado con una becada? ¿O lo que te dirá Tanya y sus perritas falderas cuando se enteren? Si eso s, te asusta quedarte como Alice, sin que todo el que te rodee te bese los pies cuando pasas delante de el-.
-Es todo lo que soy en la vida. Me quitas eso y me quedo en nada-.
-No has cambiado Edward- dije mientras una lágrima salía de mis ojos. –Sigues igual, el mismo idiota que conocí-.
-No Bella, tu misma lo has visto, he cambiado. Solo dame un poco de tiempo para poder cambiarles las ideas, ver que no es malo-.
-Es que a mi lo que piensen los demás me da exactamente igual. Me interesa lo que la gente que quiero y me quiere piense de mi. Aquello que digan todos los que están a mi alrededor por algo tan material como la clase social y el dinero me da igual, porque solo están a mi lado por si se caen 500 dólares ser el primero en cogerlo, para nada mas. ¿Cuántos de tu hermandad tienen novia o se han tirado una tía porque estaban a tu lado? No te aprecia como persona Edward, te aprecian como objeto, y tú no eres nada de eso-.
-Solo necesito como aprender a vivir una nueva vida-.
-Yo no voy a estar a tu lado es eso Edward. No pienso aguantar a un niño malcriado y pijo. He venido aquí para estudiar y disfrutar, no sufrir y esperar. Cuando vuelvas a ser el Edward que yo creía que eras, ya sabes donde estoy-.
-¡Bella espera!- me grito, pero yo ya estaba de espaldas camino de mi casa. ¿Quién me habría mandado salir de casa? Contuve las lagrimas hasta que la llave entro en la cerradura y pude estar tranquila en la seguridad del piso, ahí me derrumbe completamente. Era algo confuso, era algo más que un amigo, eso estaba claro, pero ¿tan dentro se me había metido? ¿Tanto como para sentirme decepcionada a estos niveles? ¿Cómo si una parte de mi corazón se hubiese muerto? Decidí que darme una ducha y despejarme seria lo más sensato en ese momento, además de que si venían Alice o Ángela este seria el último estado en el que querría que me viesen. Si antes Edward no quería que nadie supiese nada, ahora era yo la que desea que la noticia no llegase a más oídos que los nuestros, que bastante teníamos ambos ya. El agua caliente relajo mis músculos y paro mis sollozos, pero no hizo que los pensamientos escapasen de mi mente ni un solo segundo, aunque todos mis esfuerzos estuviesen concentrados en ello. Me puse mi pijama mas cómodo y me senté en el sofá hasta que llegase la noche mientras me miraba una película. Elegí cuidadosamente una que ya hubiese visto y donde estuviese segura de que las escenas románticas no eran una constante e la trama, suficiente tenía con la vida real en estos momentos. Me di cuenta cuando termino la película que ya eran las 9 de la noche, y todavía ninguno de mis amigos habías llegado, así que con unas piezas de fruta como cena me fui a la cama, ya me contarían donde se habían metido durante todo el día, ya que por la mañana sus teléfonos estaban apagados y seguían sin localización.
Posiblemente ese fue el lunes con el que menos ganas de levante de tiempo que llevaba allí, aunque las clases era el único motivo por el que me digne a ponerme en marcha ese día. Las habitaciones de las chicas estaban cerradas y ayer estuvieron abiertas, por lo que debían de haber llegado ya. Me vestí mientras se hacían las tostadas y se calentaba la leche del café. Guarde mis libros en la cartera y prepare las cosas en el salón, para nada mas terminar mi desayuno, salir a las clases. Estaba segura de que seria lo único que me quitase de la cabeza el rompecabezas en el que se habían convertido mis pensamientos de unas horas a esta parte. Estaba segura de que Alice llegaría tarde alas clases, si todavía no se había levantado y todavía tenía que arreglarse, a la primera hora por lo menos ya era imposible que acudiese. No me cruce a ninguno de mis amigos en lo que iba a la facultad, y gracias al cielo Edward tampoco estaba por allí, era la ultima persona en mi lista con la que en esos momentos quería hablar.
Justo como pensé Alice no apareció por clase hasta la ultima hora antes de tener el descanso, justo una clase que compartíamos con los alumnos de derecho, para ser mas específicos una clase donde se encontraría sin ninguna duda Edward.
-¡Bella! te eche de menos este fin de semana- dijo entrando y dándome un abrazo.
-Hola Alice. ¿Dónde estuvisteis?-.
-Fuimos a enseñar a Ángela y Ben Nueva York, en plan parejas y tal. Espero que no te moleste-.
-Para nada. Pero me hubiese gustado saber porque me quede sola todo el santo día sin ningún tipo de noticias de nadie-.
-Sol queríamos estar tranquilos, sin llamadas ni nada-.
-Eso se hubiese solucionado poniéndolo en la nota Alice. ¿Y Emmet fue con vosotros? Porque tampoco me cogia el móvil-.
-Emmet estuvo hablando con Rosalie. Todavía no se como fue la cosa- aquella charla me estaba poniendo aun as nerviosa. Osea que mis amigos pasan de decirme las cosas mientras yo preocupada por ellos. Eso me pasa por ser buena, porque no tiene otra explicación. En ese momento vi como Edward entraba por la puerta… cogido de la mano de Victoria. Parecía tan contento, que ni siquiera me miro cuando entro por la puerta, al contrario que semanas atrás, que lo primero que hacia era entrar y mirar a nuestra dirección para saludar. Eso solo daba a entender que el Edward mas idiota había vuelto, por lo menos, en su actitud a mi persona, aunque no se porque me dolía, ayer tuve la oportunidad de comprobarlo en primera persona.
-¿Por qué mi hermano no nos saluda y viene cogido de la mano con esa pelirroja barata?-dijo Alice mirando en la dirección donde seguían puestos mis ojos y señalando la puerta. –Creí que ayer habías recurrido a Edward para pasar la tarde. ¿Estaba también con esa?-.
-Alice yo no utilizo plan B cuando me quedo sola, se apañármelas en esas situaciones. Y tu hermano puede ir cogido e quien le de la gana, para eso esta soltero-.
-¿Y lo que paso en casa el otro día que? Edward y tu e tu cuerpo, me l tienes que explicar-.
-No paso nada Alice, hablamos como dos personas normales-.
-¿Hablasteis? Venga Bella, no hay quien se lo crea-.
-Pues pensar lo que te de la gana, solo hablamos, ya esta-.
-Si solo hablasteis como amigos, ¿te dijo que le gustase alguien?- 2bueno a mi me llamo preciosa y me hizo entender algo de eso", pero esa no era una opción a respuesta.
-No somos amigos Alice, solo es tu hermano y hablamos, no me a contando esas cosas-.
-¿Qué no sois amigos? Bella por dios, saltan chispas entre vosotros cuando estáis juntos, es cuestión de tiempo que entre los dos pase algo…-.
-No va a pasar nada Alice. Sácate esas ideas de la cabeza- no sabia si es que Alice después de un día sin verme me estaba haciendo las peguntas atrasadas y se estaba volviendo muy pesada, o era yo que estaba irritable con facilidad, pero aquella situación me estaba haciendo temblar de puro aguante.
-Bueno lo que tu digas, pero se os ve a la legua que entre…-.
-¡Alice para ya!- la grite. –Déjame tranquila, parece que te han dado cuerda. Ya te deje todo claro-.
-¿Te pasa algo Bella? te veo muy…-.
-Te estoy diciendo que me dejes en paz Alice. No estoy de humor, eso es todo. Simplemente déjame tranquila-.
-Solo quiero ayudarte…-.
-¡Pues cállate!- estaba segura de que como volviese a pronunciar una sola frase o me cambiaba de sitio a la otra punta del salón o me iba de clase, ósea, seria la primera clase a la que faltaría, pero estaba totalmente justificada, mi cabeza iba a reventar de un momento a otro.
-Mira Bella estas extrañísima, así que…- cerré mis libros de golpe mientras le profesor entraba saludando a la clase y todos de ubicaban en sus lugares. Guarde las cosas y me dirigí hasta la mesa.
-Profesor Coen-.
-Dime Isabella-.
-Mire, tengo la cabeza que e va a reventar, y le pido permiso por favor para ausentarme lo que queda de día. Haré trabajos, horas extras, lo que sea, pero no aguanto más-.
-No te preocupes Isabella, yo te hago un justificante. La mejor alumna puede tener un mal día- dijo mientras me pasaba una mano por el hombro. –Puedes irte. Y que te mejores-.
-Muchísimas gracias profesor-. Volví a mi sitio cogiendo mis cosas y dejando a Alice con la palabra en la boca. Justo antes de abandonar mi lugar me dio tiempo a mirar al frente y ver la cara de un Edward totalmente desconcertado, aunque mas desconcierto había en mi cabeza, y yo no miraba a nadie así. Salí de clase medio corriendo hasta que llegué a la calle y pude respirar aire puro. Lo necesitaba tantísimo que hasta que no salí no me di cuenta de cuando lo reclamaban mis pulmones. La única manera de despejarme seria caminar, andar entre personas, respirar el espíritu de a ciudad, así que deje todo e casa y metí en el bolso llaves, dinero, cámara y un mapa y me fui a recorrer la ciudad. Desde que había llegado todavía no había visto prácticamente nada, y si la gente no contaba conmigo para enseñármelo, yo sola me valdría para verlo. Además, mi familia estaba deseosa de que les mandase fotos, y hoy les mandaría un book completo. Mi familia, cuanto la extrañaba.
Me pase el día recorriendo la ciudad, rascacielos, museos, monumentos, calles emblemáticas, todo lo que una turista haría en su día para recorrer Nueva York. Comí un perrito caliente de uno de los puestos ambulantes que estaba puesto en la calle, vi a gente tocar en la cale con muchísima mas calidad que algunos de los que ocupaban actualmente los primeros lugares de las listas de éxitos… pero el día se acababa y yo tenia que volver a la universidad. Mi mente había aparcado mis problemas durante unas horas, lo cual agradecí infinitamente, porque cuando volvieron a invadirla lo hicieron con menos ruido, lo cual significaba a un dolor de cabeza directamente proporcional. Eran las 7 cuando llegue, una hora no muy tardía la verdad, por lo cual todavía podía meter las fotos y hablar con mis padres mientras se las pasaba. Abrí la puerta mientras rezaba cada una de las oraciones que sabia para que no hubiese nadie, pero pareció ser que causaron el efecto contrario, totalmente contrario diría yo, absolutamente todos menos Ángela y Ben, y cuando digo todos estaban allí, hasta la nueva amiga pelirroja estaba sentada en nuestro sofá entre los brazos de Edward y Rosalie situada entre las piernas de Emmet, y todos los ojos se pusieron en mi posición sin ni siquiera un simple pestañeo, era como si de repente un extraño hubiese entrado por la puerta, en vez de la chica que llevaba viviendo aquí casi tres meses. Aunque probablemente lo que mas les impresiono fue mi cara de total indiferencia, aunque dentro tenía unos dos millones de preguntas que hacer, no deje que eso se reflejase, no ahora. Mientras Edward intentaba quitar el brazo de los hombros de Victoria, y digo intentar porque la chica le había cogido la mano y parecía que se la había pegado con pegamento, los demás hicieron el intento de levantarse, pero esta vez fui algo mas rápida.
-Buenas tardes a todos- y con el paso mas rápido me encerré en mi habitación, asegurándome de que la puerta estaba echada con pestillo, si no cualquiera a pesar de mis suplicas, hubiese intentado abrir. Me puse un calzado más cómodo y empecé a pasar unos apuntes que había dejado atrasados, después metería las fotos, de todas formas quedaba tiempo. Hora y media después tenía absolutamente toda la tarea al día. Me levante para coger mi portátil… ¡Mierda! Lo había dejado en el salón, junto al inalámbrico para llamar a mis padres. Me apetecía bastante poco salir y encontrarme con nadie, pero esta vez era algo importante, y que demonios, era mi casa. Salí con la cabeza alta, pensando en no bajarla en ningún momento. Abrí a puerta del salón y automáticamente las risas cesaron, fue como por arte de magia, pero si hubo un gesto que me molesto fue que todos se arremolinaba alrededor de un ordenador, y no tardé mucho incomprender que era el mió. ¿Qué narices estaba haciendo con mi portátil? Todos se dieron cuenta de que me había dado cuenta y se separaron del círculo central, compuesto con Edward y Victoria con el ordenador en sus piernas.
-Perdón Bella, pero queríamos ver una cosa en Internet y era el único portátil en el salón, y después se abrió sin querer una cosa y… -le quite la palabra de la boca a Emmet y el portátil de las manos a Victoria y, la cual era la única que todavía tenia una sonrisa en su cara, pero no de diversión, sino de malicia. Mire lo que estaban viendo y se me cayo el alma al suelo. ¿Qué hacían viendo mis fotos familiares? ¿Esas que había metido antes de venir, solo eran unas pocas, pero resumían mi feliz infancia con mi familia? No entendía nada, y menos viniendo de ellos. Mis ojos empezaban a escocer de una manera ya más que familiar en los últimos días, iba a llorar, pero por mi y mi orgullo me aguantaría hasta estar recluida de nuevo en las cuatro paredes de mi habitación.
-¿Te parece eso una excusa Emmet? Claro ya que se abrió por arte de magia, en vez de cerrarlo vamos a cotillear. Es totalmente lógico. ¿De que creéis que vais?-.
-Vamos Bella solo vimos un par de fotos, ya esta, no es para ponerse así-.
-¿Te estas oyendo Jasper? ¿Quién coño sois vosotros? ¿Desde cuando coger cosas ajenas y cotillearlas mientras te ríes de ellas es vuestro estilo? Podía esperármelo de mucho, pero de vosotros. Sois decepcionantes-.
-Oye tu a mi novio no le hablas así- dijo Rosalie poniéndose de pie.
-Una cosa Rosalie, ¿tu a una amiga le contarías todo y confiarías en ella?-.
-Por supuesto-.
-Bueno pues yo consideraba a Emmet, Jasper y Alice mis amigos, y todo lo que yo creía que debería tener un amigo, lo han tirado a la basura. Imagínate como me siento en estos momentos y te guardas las opiniones cuando se te pidan- salí de allí y cerré la puerta detrás mió. Corrí a mi cuarto inevitablemente echando una lagrima, la primera de muchas. No me entraba en la cabeza su comportamiento, no encajaba con ninguno de ellos. ¿Dónde había quedado la simpatía de Emmet? ¿Y el sentido común de Jasper? ¿Y la dulzura y comprensión de Alice? Había volado. Supongo que juntarse con gente de otros niveles atrae hasta tal punto que dejas de ser quien eres, o a lo mejor, simplemente se comportan como lo harían de manera normal, y cambiaron sus actitudes por esta conmigo. A lo mejor Emmet, después de hacerse novio con Rosalie, una noticia bomba, había visto que podía vivir de otras maneras mas atractivas, lo que quiere decir, dejar a tus amigos atrás, y aunque a mi no me entraba en la cabeza, si era lo que quería, así sería por mas que me doliese. Había venido aquí para estudiar, para tener u futuro asegurado por haber estudiado en una de las mejores universidades del mundo, y desde luego, ningunos niños con complejo de superioridad me lo impedirían, me negaba a ello. Seque mis lagrimas con el puño de mi chaqueta, y empecé a meter las fotos que había echo hoy, bastante buenas teniendo en cuenta la simplicidad de mi cámara. Sonríe recordando lo feliz que fue retratando cada rincón por donde pase, la magia que desprendía cada calle de esa ciudad. Mientras se mandaban cogi el inalámbrico y marque en numero de mis padres, en condiciones normales les hubiese hablado por la cam, me era mucho mejor verles las caras mientras hablábamos, pero teniendo en cuenta mi estado de hoy, y que probablemente lloraría en algún punto de la conversación, el teléfono era la mejor de las opciones, ya que si lloraba todavía podía disimular el tono de voz. A pesar de ser una pésima mentirosa, por lo menos, lo podría intentar.
-¿Si?- contesto la voz del pequeño Jake al otro del teléfono. Mis ojos ya me empezaban a traicionar y se me humedecieron.
-Buenas noches pequeño- le conteste.
-¡Bella!- ¿es Bella? se escuchaba por el fondo. –Quitaos que e toca a mi hablar con ella. ¿Qué tal?- "mal" desde luego no podía ser la respuesta.
-Genial enano, esto te encantaría-.
-Algún día iremos a verte-.
-Eso espero-.
-Ya voy pesado. Te paso con Seth. Te quiero mucho-.
-Y yo a ti Jake-.
-Hola Bella-.
-Hola Seth, ¿Qué tal?-.
-Bien, hace un muchísimo frió por aquí-.
-Por aquí también. Dicen que cuando nieva por aquí pueden hacerse muñecos enormes, así que el día que vengáis ya sabéis-.
-Aquí ni nieva-.
-¿Os gustaron las camisetas que os mande?-.
-¡Si! Las llevamos al colegio y triunfaron, manda más-.
-En cuanto ahorre un poco mas os mando otro paquete, ¿vale?-.
-Hecho. Mama me acabo de poner. Esta bien. Hasta mañana Bella-.
-Adiós pequeño-.
-¡Hija!-.
-Hola mama. ¿Qué tal todo por allí?-.
-Aquí todos bien, tus hermanos se iban a dormir y tu padre tiene turno de noche-.
-Vaya, me hubiese gustado hablar con el también-.
-¿Estas bien tesoro?- maldito sexto sentido de las madres.
-Si, claro, aquí todo perfecto, ya sabes, como siempre-.
-Intentas mentirme-.
-¿Qué? ¡No! Solo es que os echo un poco de menos, ya esta. Es normal, se acercan las navidades y esas cosas-.
-Nosotros también te extrañaremos mi pequeña. Sabes que si tuviésemos algo más de dinero vendrías a pasar las fiestas aquí…-.
-Mama no sigas, sabia donde me metía, y creo que a lo largo de mi vida ya habéis echo mas que suficiente, así que no continúes- daba gracias de que mi voz siguiese en un estado mas que aceptable, porque lo ríos que dejaban las lagrimas en mi cara, indicaban todo lo contrario. –Por cierto, hoy me fui a conocer un poco más la ciudad, te acabo de mandar algunas fotos-.
-Espera voy a verlas. ¡Que ganas tenemos todos de reunir suficiente dinero par a poder ir a verte!-.
-Y yo de veros, pero será pronto ya veras-.
-¿Qué tal las clases?-.
-Geniales, llevo todo al día y mis notas por ahora no pude ser mejores. Tranquila que la beca, por mí, no me la retiraran jamás-.
-¡Hija, pero que belleza de sitio!-.
-¿Te gustan?-.
-Son preciosas. ¡Y que tiendas! Y que gene mas rara por cierto- sabia de que foto hablaba, un chico que me cruce que bestia con una camiseta que le llegaba a la mitad el torso artísticamente corta, unos pantalones cortados también que le llegaban a la rodilla, unas botas miliares negras demasiado bastas para mi gusto, y una cresta teñida de azul. Simplemente diferente, como esta ciudad, por eso le fotografié.
-No todos son aquí mama. El simplemente era algo diferente-.
-Cariño, aquí se esta haciendo tarde y tengo que irme a dormir. ¿Me aseguras que estas bien?-.
-Si mama, perfectamente-.
-Bueno, entonces me voy a la cama algo mas tranquila. Buenas noches tesoro-.
-Buenas noches para ti también mama. Dale saludos a papa-.
-De tu parte. Un beso enorme-.
-Otro para ti. Te quiero- colgué el teléfono y lo deje en la mesa para volver a secarme las lagrimas de los ojos, que apenas me dejaban mas ver un palmo mas allá de mi misma. Y aquí venia otro momento desagradable, cuando tenia que volver a salir para dejar el inalámbrico, era de todas, por lo cual las chicas podían recibir cualquier llamada y no podía quedármelo. Me mire en el espejo y me puse a estudiar mi postura mas decente, con la cara ya no se podía hacer nada, mis ojos rojos seguirían así posiblemente hasta mañana, pero mi dignidad estaba intacta. Abrí mi cuarto y antes de entrar al salón hoy unas voces. Creo que abrir mi ordenador era algo peor, así que me quede un momento en e pasillo, escuchando la conversación que mantenían.
-¿Cómo habéis podido hacer eso a Bella?- esa era la voz de Ángela. Ósea que ya sabia todo.
-Solo fue un accidente. Sin querer se abrió y nos pudo la curiosidad. Tampoco era para ponerse así- y ese Edward. ¿En que momento de mi corta vida pensé que había cambiado lo mas mínimo?
-Estáis irreconocibles chicos-.
-¿Por qué todos nos decís lo mismo?- y esa Alice, y su tono de voz, no era precisamente lo mas agradable.
-¿Cómo os sentiríais vosotros si de repente un día veis que os dejan de lado para todos vuestros planes, que aquellos a los que consideras tus amigos no te cuentas las cosas mas importantes de su vida, cuando eres un extraño en un sitio y en los cimientos donde te apoyas empiezan a cambiar de tal manera que no tienes como agarrarte, cuando sientes que abusan de tu confianza y se ríen de ti? Eso es como habéis echo sentir a Bella. Alice te dije que viniese, que ella no estaría sola por mucho que fuésemos en parejas, pero no, Alice manda y se hace lo que quiere Alice, ¿Sabéis lo que os digo? Habéis tratado como a la mierda a mi mejor amiga, así que hasta que ella no os vuelva hablar, yo tampoco. Sois tan, pero tan estupidos todos que hasta me da asco hablar con vosotros- no volví a escuchar mas voces, hasta que sonó un portazo en la puerta de la calle, así que supuse que esa seria Ángela dando por terminado su aplaudidle discurso. De todas formas me tendría que acordar de hablar con ella, desde luego mis problemas no tenían porque salpicarla a ella. Cogi el pomo de la puerta para abrirla mientras escuchaba un comentario.
-No entiendo que seguimos haciendo aquí. No me gusta este lugar, es tan poco…- entre para ver como Victoria movía sus manos buscando la palabra adecuada para describir el lugar donde se encontraba.
-Te doy una idea pelirroja, si no te gusta, ya sabes donde tiene la puerta. Tu, y todos- dije mirando a cada uno de los que estaba sentados allí.
-Tu a mi no me puedes echar Bella, te recuerdo que vivo aquí- dijo Alice poniéndose de pie y con los brazos en jarras.
-Claro que no Alice, no seré yo quien te eche. Mañana a primera hora pediré reunión con el director para informarle que hay mala relación con nuestra ultima inquilina. Diferencia de opiniones, y dudo que Ángela no diga lo mismo. Vete reconciliando con la puta número uno de tu hermano, o hazte amiga de la numero dos, porque aquí te quede poco tiempo-.
-No me puedes hacer eso Bella-.
-Mira, yo hace media hora hubiese puesto la mano en el fuego por casi todos vosotros que jamás me harías lo que me habéis hecho, así que fíjate que vueltas da la vida-.
-Ya te hemos pedido disculpas-.
-No me valen, porque no son sinceras-.
-Vamonos de aquí. Hay mas sitios donde ir. A mi ninguna muerta de hambre me da refugio porque no lo necesito- dijo Rosalie entrando en la conversación.
-Ves Emmet- dije mientras soltaba una pequeña risa, aunque la situación fuese de todo menos graciosa, -¿desde cuando consientes eso? Siempre te has considerado de mi condición, y ahora es tu novia la que me lo recuerda muy amablemente. Aunque déjame decirte que no soy ninguna muerta e hambre, créeme como mucho y sanamente, al contrario de los que creas se leer y hasta escribir, y como podrás comprobar tengo perfecto dominio de dos idiomas. Aquí la única pobre de algo eres tu, de neuronas corazón, y soy yo la que dejo de hablar contigo para no rebajarme a tu nivel. Por favor, fuera de aquí-. Todos fueron desfilando de uno en uno frente a mi dirección a la puerta, y en cada uno la mirada tenia un significado distinto, pero ninguno amenazante, ninguno superior a mi. Abrieron la puerta y vi entras a Ángela mientras el resto salía por su lado. Hasta que no cerraron la puerta no me derrumbe en los brazos de Ángela.
-Todo ira bien Bella, ya veras como todo estará bien. Ben y yo seguimos aquí ¿recuerdas? Nosotros no te cambiamos por nada-.
-Gracias Ángela-.
-Por nada amiga-.
-Ángela, no quiero seguir viviendo con Alice. Quiero una reu…-.
-Estoy de acuerdo. Mañana mismo nos reunimos con quien sea y se lo comentamos-.
-Gracias otra vez Ángela-.
-Y yo te repito que por nada, boba-.
Asi me queda hasta que caí en brazos de la inconciencia. Después de todo, quiza, aquello no fuese un sueño perfecto.
